mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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martes, 9 de octubre de 2018

inés opina (una posdata de ÉL)/38

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

inés: ufff.
belén: te reiste y todo. viste, no te defraudé. 
inés: ¿por qué decís eso?
belén: porque estuviste toda la semana preguntándote como salió mi cita con ÉL después de que me fui de acá. lo sé.
inés: jaja. ¿te parece?
belén: no te culpo inés. ÉL siempre consigue hacer todo más interesante.
inés: ¿y eso te gusta?
belén: eso te gusta a vos. fue lo primero que me preguntaste cuando me senté en el diván.
inés: hablemos de la situación.
belén: ¿lo vas a analizar a él?
inés: eso quisieras, ¿no?, para tipificarlo y encasillarlo un poco más.
belén: me dejaría mas tranquila.
inés: bueno, puedo decirte que aún con rasgos psicopáticos es un neurótico. y que él perciba que hay algo que no funciona, implica que reconoce su angustia. y que eso lo movilice como para empezar terapia, es algo bueno. asique es neurótico también. 
belén: lo mismo me dijiste con fran, que era bueno que empezara terapia y pedo. no fue bueno.
inés: bueno, hay que ver.
belén: se que defendés tu rubro, pero no siempre implica algo.
inés: yo creo que implica mucho. es más, creo que la situación con vos lo conmovió. y que fue eso lo que le dio la pauta de que algo no estaba funcionando.
belén: mmmm vs desssis
inés: reite, dale.
belén: no, sabés que me encantaría pensar eso. las dos sabemos mi necesidad de ser la favorita, la especial, estrellita mia. y pensar que yo movilicé algo tan importante en él me pone en esa posición y me encantaría ser protagonista. pero no sé, no creo.
inés: creo que movilizás mas cosas de la que creés en él. y por eso él no sabe bien que hacer con vos.
belén: cojer no. empecemos a tachar cosas.
inés: eso te hace especial. no quiere cojer con vos.
belén: alta lotería. bingo belén. hoy estoy en winner total.
inés: vos sabés que la sexualidad no es cojer solamente, ¿no?
belén: mmmm
inés: digo. todo lo que hacés con él. que te cocine. que te acompañe. que intente que estés bien. que te acaricie. que te cante. que se siente a tu lado para elegir compartir ciertos momentos con vos. compartir un vino. todo eso hace a la sexualidad.
belén: ehh...
inés: belén. es de una intimidad intimidante. con vos tiene intimidad. más allá de que te bese o de que cojan. precisamente, que intente alejarte de eso que él no está disfrutando, que siente que no le hace bien, que es algo mecánico. te preserva. creo que te preservó todo el tiempo de él mismo. 
belén: bueno.
inés: qué pasa.
belén: nada, no pasa nada. no tengo mucho que hacer con esta situación la verdad. 
inés: me quedé pensando en esto no, en la resolución de todo esto, cómo se dio. y pensaba como te la pasaste semanas intentando adivinar que pasaba, barajando posibilidades, angustiandote. y lo que en realidad pasaba no tenía nada que ver con todo eso que habías adelantado.
belén: sí. al pedo.
inés: el anticiparte constantemente como una forma de angustiarte.
belén: y pensar que siempre todo tiene que ver conmigo. y no. estrellita mia. me odian a mi, yo hice algo mal, es mi culpa.
inés: yo creo que lo que a él le pasa tiene que ver con vos. pero no todo. y no desde la perspectiva que vos le quisiste dar.
belén: ya sé si.
inés: ¿y entonces?
belén: entonces nada. ya está.
inés: nunca está nada con él. por qué en vez de intentar cerrar las cosas no las dejas fluir un poco. ver que pasa. no racionalizar al pedo, dejarte llevar.
belén: él fue muy claro. me quiere como amiga.
inés: el fue muy claro. sos la única mujer que no se quiere cojer mecánicamente. 
belén: mmm
inés: no se si te das cuenta de lo importante que es eso. más en un pibe con la historia que tiene él. la madre esa que tenía, como era esa historia.
belén: la actriz que andaba en bolas adelante de sus amigos y que nunca le dio bola.
inés: cómo no va a desarrollar rasgos psicopáticos con las minas belén.
belén: yo no puedo salvar a nadie inés. no puedo conmigo misma.
inés: no, no te digo que intentes salvar a nadie. digo que las cosas son las que son. él te está diciendo muchas cosas. no te quedes pegada a lo literal, sos mas inteligente que eso.
belén: yo me siento rechazada. no le gusto. no quiere cojerme. entiendo que racionalmente es mas complejo. pero siento eso.
inés: yo creo que acá hay problemas de comunicación. bha, no, comunicación no. de entendimiento. él te dice algo, vos sobre interpretás y actuás en consecuencia a esa sobre interpretación, él sobre interpreta tu sobre interpretación y actúa en consecuencia y así. por eso las situaciones terminan en cosas tensadas al máximo de la ridiculez. los dos hacen lo mismo. se sobre interpretan. 
belén: si, no entiendo un carajo que está pasando nunca.
inés: él tampoco.
belén: bueno.
inés: te dije que había algún problema de indole sexual.
belén: estaba esperando a ver cuándo lo sacabas a relucir.
inés: jaja. mirá. se explicaron muchas cosas. tu incomodidad al momento del sexo, que lo notaras mecánico, que él no pudiese acabar. que te dijese que no te quería usar.
belén: sí, como que termine enroscada en medio de todo eso, ¿no?
inés: no, creo que al contrario. toda esta cosa de querer que vos la pases bien en demasía, que te terminó molestando. atenderte, que acabes, que estés bien. 
belén: ¿lo de echarme de la casa?
inés: no te echó, pero mas allá de eso. si como cierta frustración. que no pudieses dormir con él. sentir que no lo logró tal vez.
belén: capaz.
inés: qué te pasa a vos con él.
belén: lo extraño.
inés: nunca te escuché decir eso de nadie creo.
belén: no. pero un poco me pasa eso. ayer le escribí.
inés: ¿al wassap?
belén: no. no no, le escribí... como un mail no se. cosas que me hubiese gustado decirle y no le dije. no se lo mandé.
inés: ¿qué cosas?
belén: que esta relación siempre me llamó la atención. como que nunca hubo nada real que nos uniese. no fuimos compañeros de nada, no tenemos amores en común, ni gente conocida. no somos la misma generación, no compartimos espacios ni de militancia ni de laburo. y sin embargo es como que siempre estuvimos presentes. o sea, sin la necesidad de algo externo que nos uniera. como que siempre estamos dando vueltas. bha, en realidad él. él siempre mantuvo un vinculo conmigo. yo le dejé de hablar, lo borré del facebook, no lo quise ver por años y él siempre...
inés: siempre lo rechazaste, decís.
belén: no, no lo rechacé.
inés: a mi me parece que si. que lo rechazaste mucho.
belén: puede ser si. él siempre me perdonó. como que el siempre entendió algo más. me tuvo paciencia.
inés: si, eso si.
belén: es que él siempre me dio miedo. yo percibía algo. viste como soy. yo me preservo, me encierro. prefiero no sentir las cosas, me costó mucho estructurarme de nuevo. y él es todo lo contrario, va por la vida chocándose todo buscando sentir algo.
inés: ¿y que es lo que te da miedo?
belén: no se. que se rompa. que me rompa a mi.
inés: ¿que te haga sentir algo?
belén: puede ser. que me desarme. que me haga doler.
inés: pero si es todo lo contrario a lo que intenta hacer siempre.
belén: si. ya se.
inés: no le tengas miedo.
belén: igual ya no hay mucho que hacer.
inés: ¿no volvieron a hablar?
belén: después de esa vez que intercambiamos un par de mensajes no. no se si mandarle lo que le escribí o no.
inés: no se lo mandes. tal vez decírselo en persona.
belén: no creo que nos volvamos a ver...
inés: bueno, ya me dijiste que él es un tipo con paciencia. de acá a seis años sabés la cantidad de cosas que pueden pasar.

domingo, 2 de septiembre de 2018

ÉL y yo, sin saber qué carajo está pasando/20

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:
14. chats e invitación
14 bis. inés me empuja hacia ÉL.
15. ÉL me acorrala
16. ÉL y el instante de volver a verte
17. ÉL y de cómo me achico un poco más
18. ÉL y la incompatibilidad lunar
19. ÉL lo pone en palabras

ÉL.- ¿hay mal olor que abrís la ventana?
belén.- no no. no hay olor.
ÉL.- ¿y entonces?
belén.- no se. necesitaba respirar.
ÉL.- me parece bien. respirá.
belén.- bueno, ya está todo, ¿no?
ÉL.- si lilu. sos mágica. así parece que hay más espacio, me gusta como moviste los muebles.
belén.- me gusta esa ventana.
ÉL.- quiero poner una enredadera. ¿se podrá?, que decís.
belén.- si, claro. me gusta la idea.
ÉL.- me gusta que te guste. y que estés acá.

lo miré, pensando que tal vez ese era el momento. bajó rápidamente la mirada. me acerqué unos pasos, titubeando. no podía leerlo bien, ¿quería darme un beso o no? se puso a mirar la lluvia, que cada vez era más fuerte. me acerqué un poco más, me estaba dando la espalda. estiré la mano con la intención de tocarlo y como si lo presintiera se dio vuelta bruscamente.

ÉL.- ponete cómoda que yo voy a cocinarte.

guardé mi mano en el bolsillo del jean, como si ese hubiese sido el plan original. le sonreí.
belén.- ¿qué vas a cocinar?
ÉL.- te di dos menues, ¿no?
belén.- si. y te dije que me daba igual.
ÉL.- como siempre. pero tenés suerte. elegí el mejor.

se encerró en la cocina. me quedé sola y miré a mi alrededor. en un costado había una caja con un montón de cds. los moví un poco y sonreí por tanta progresía. murga uruguaya, serrat, pablo milanés, piazzolla, ella fritzgerald, gieco, miles davies, silvio rodriguez. claramente no era una selección propia, ¿de dónde los habría rescatado?

caminé hasta la habitación y traté de acostumbrar mi vista a la penumbra. la luz tenue del comedor se posó en un extremo, donde  tirado había un reproductor de cds de los transportables. me sonreí. andá a saber de dónde había rascado eso. lo agarré y lo traje para el comedor, lo enchufé y me senté en el piso a mirar los cds.
ÉL salió de la cocina y me miró.

ÉL.- ¿vas a poner música? mirá como te sentás lilu que linda. yo no puedo, me hace mierda las rodillas.
belén.- ¿que?
ÉL.- así, con esa pose medio de yoga.
belén.- no sabía que era una cualidad.
ÉL.- es porque sos tan chica. tan chiquita.
belén.- no soy tan chica.
ÉL.- ¿qué pesas, 40 kilos?
belén.- ojalá.
ÉL.- sos muy transportable.
belén.- ¿a dónde me vas a llevar?
ÉL.- sabés que podés contar conmigo para llevarte a dónde quieras ir.

se hizo un silencio, pesado.

belén.- estos cds son terribles.
ÉL.- de gente mayor, je. me los regalaron, los iban a tirar.
belén.- si, me imaginé. voy a poner este.
ÉL.- ¿sabina? que horror. poné jazz.

lo miré. me miró. 
ÉL.- bueno, hacé lo que quieras.

puse el cd. 

me levanté y me le acerqué. se quedó parado en dónde estaba.
le acomodé la camisa.
ÉL.- a veces pienso que sabés exactamente lo que estás haciendo. 

lo miré como interrogándolo.
suspiró y completó la frase.
ÉL.- y a veces que no tenés ni la re puta idea.

me volvió a dar la espalda y se metió en la cocina nuevamente.

lunes, 27 de agosto de 2018

ÉL y el instante de volver a verte/16

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.


ÉL en el 2018:

ÉL.- estoy afuera.

me levanté como autómata. tenía las manos heladas. me miré al espejo, estaba blanca como un papel. estás cagada de miedo belén, por favor. que ridícula que sos.
me mordí el labio y decidí ser valiente. además la muerta ya no podía hacerme, era tarde.
mientras caminaba por el pasillo que me separa de la puerta de entrada lo vi.
estaba esperandome parado afuera del auto, mirando el piso.
cuando escuchó la llave en la puerta levantó la vista.
lo miré a través del vidrio.
estaba más lindo de lo que lo recordaba. tenía algunas canas, eso era algo nuevo. apoyé la mano en el vidrio, en un gesto algo ridículo e infantil.
en ese momento preciso me sonrió. estaba hermoso, la puta madre.
sentí que las piernas me flaqueaban pero las ignoré. 
tomé aire, abrí la puerta y salí a su encuentro.

sábado, 18 de agosto de 2018

hoy soñé con mi mamá

hoy soñé con mi mamá.
es de los pocos sueños que siempre recuerdo al despertar. y lo recuerdo, como todo, porque es una sensación dolorosa.
sueño que estoy ahí, con ella, al lado, y a ella no le importa. no me ve, no me escucha, no me siente. yo le hablo desesperada buscando que me preste atención, preguntandole si ya no me recuerda, si prefiere su vida sin mi, con sus cosas en dónde yo ya no estoy. 
ella me mira como atravesandome, como si no hubiese nadie. en algunos casos da respuestas de compromiso (claro que te quiero, o luego nos vemos y lo charlamos) mientras se aleja, en otras ni siquiera me contesta.
me despierto siempre angustiada, enojada. me da bronca que mi inconsciente me la devuelva de una forma tan diferente a como era en la vida. inés suele decirme que es porque mi mama está muerta en mi sueño, pero mi inconsciente todavía no se enteró, entonces yo le hablo como si pudiese responderme. sabés que no puede, pero tu inconsciente todavía no lo internaliza, sostiene inés.

hoy soñé con mi mamá. estábamos las dos sentadas a la mesa de madera de la casa que compartimos en madryn. yo le reprochaba, le reprochaba todo el tiempo que estuve sin ella, en el que me abandonó y ella me miraba con amor y me escuchaba pacientemente. me respondía, me decía que tenía todo el tiempo del mundo para mi, que ella estaba conmigo siempre mas allá de las palabras, de la cercanía física y yo solo le repetía lo sola que me había sentido.

me desperté aturdida y busqué el cuadernito que tengo en mi mesa de luz, ese en el que siempre anoto cuando sueño. repasé las anotaciones anteriores:
- hoy soñé con mamá, no me veía.
- hoy soñé con mamá, no le importaba que yo estuviese ahí.
- hoy soñé con mamá, tenía otra familia y yo trataba de hablar con ella y nunca tenía tiempo.
- hoy soñé con mamá, tenía un novio y salía con él todo el tiempo, nunca quería quedarse conmigo.
- hoy soñé con mamá, había un vidrio y me miraba sin verme desde ahí.
- hoy soñé con mamá, yo le hablaba y no me escuchaba.
- hoy soñé con mamá, era ella pero no me reconocía.
- hoy soñé con mamá, cuando la quería tocar ya no estaba.

repasé, una por una, cada anotación. 
agarré la lapicera, todavía medio atontada, y anoté:
- hoy soñé con mi mamá y estuvimos juntas todo el sueño.

martes, 31 de julio de 2018

lautaro TE AMO o amame, dale 6



la lluvia era torrencial. ¿quién salía a fumar con este clima? este pibe era sandro.
me acerqué al patio y lo vi a través de la puerta de vidrio.
estaba apoyado contra la pared, con una gabardina militar verde. tenía puesta la capucha y miraba fijo hacia la nada. lo vi llevarse el pucho pacientemente a la boca y entrecerrar los ojos al fumarlo. me pareció lo más sexy que vi en mucho tiempo. me tomé un minuto más para observarlo. el flequillo, empapado, era de un rojo intenso, casi bordó. se lo veía totalmente ajeno a la situación, la lluvia, el tiempo y el espacio.  
me quedé un rato ahí mirándolo, buscando algún tipo de información, algo que me diera la pauta de cómo no cagarla, al menos no tan rápidamente. claramente era hermoso y ya lo amaba. le perdonaba el dominó, el bullying, la mala onda, las cancelaciones, todo.

intenté auto observarme en el vidrio, pero el reflejo era casi inexistente. imaginé mi pelo lleno de frizz, el rimel corrido y encima llegando 35 minutos tarde. miré mis jeans empapados y suspiré. yo nunca iba a ser suficiente, que cagada.
tomé valor y abrí la puerta.
levantó la vista inmediatamente.
me miró.
lo miré.
en ninguna de las dos caras se movió un músculo.
le dió una última pitada al cigarrillo y lo tiró al piso llevando la mano hacia atrás, con un gesto desdeñoso que me pareció sexy también.
volvió a levantar la vista. nos miramos otra vez uno de cada lado de la puerta. 

de pronto, sin nada que lo amerite, se sonrió de costado.

al toque mis nervios se disiparon. sabía sonreír. y era hermoso cuando lo hacía. 
lautaro.-: no te mojes, bel. no quiero que tu mal humor escale al 5. no tan rápido, por lo menos.

e inmediatamente lo tenía cerca, cerquísima, cuasi inclinado sobre mi.

viernes, 13 de julio de 2018

oda a la conchuda promedio en la que me converti

después de la eximia obra literaria titulada andate a la concha de tu hermana dedicada al pelotudo de mi ex, desarrollé otra, en espejo, dedicada a lo pelotuda que soy. que maradona y la patria me lo demanden.

ahora quiero mi corona.
rosas rojas
y una pija grande de premio.
solo para mi.

cortinas con moños
y una habilidad media para cocinar harinas
en espera del machirulo deconstruido
que venga turgente
ni bien llegue a casa de laborar y mirar culos por ahí.

yo lo voy a estar esperando
bañada y metiendo la panza
con pollera acorde que realce mis piernas e insinue
buscando calentarlo lo suficiente
tras un día eterno de desempeñarme como exitosa profesional
(clave para estos nuevos tiempos feministas).

igual
como toda buena conchuda promedio
mis sueños principales se abocarán a estar con él
(aunque no lo confiese, por supuesto, otra clave de estos nuevos tiempos deconstruidos)
y en mostrarle al mundo
esta hermosa pareja
ser su madre si lo necesita,
asentir satisfecha ante sus bromas más pelotudas
y mirar pasar la comida que solo puede engordarlo a él.

llamaré a mis otras amigas eximias profesionales ellas
con las que nos juntaremos el día que nos queda libre porque nuestros hombres ya tienen planes entre ellos
y nos contaremos lo felices que somos
con un tipo tan deconstruido al lado
con el que planificamos viajes por el mundo
que nos complementa
que nos da todo lo que nos falta
y que, obviamente, nos coje bien, tan bien
como el primer día, boluda, siempre amándolo.

así, la conchuda promedio
no muestra ningún tipo de fisura
y acumula trofeos de plástico berreta enchapados en oro:
exitosa profesional
cariñosa compañera
ardiente pareja sexual
y asidua del gimnasio.
combina a la fuerza y ordenadamente
todas las variables exigidas
para lograr el fin último de la mujer exitosamente deconstruida:
ser impecablemente
increíblemente
exitosamente
                   
                                                 infeliz.



pero ojo, damos bárbaras en instagram.

martes, 10 de julio de 2018

andate a la concha de tu madre

               una oda inversa para un machirulo de clase media

me olvidé como se hacía.
tanto tiempo pensándome en falta por no querer hacerlo
con vos.
tantas discusiones donde me hacías sentir culpable.
decidí, para alivianarte el dolor, que no era
con vos entonces.
que era que no quería hacerlo con nadie.

que yo ya no tenía deseo.

hace cuatro meses nos separamos.
y recién ayer me di cuenta.
de que no se cómo se desanuda un destino impuesto.
mientras vos cojías con otras por mi supuesta culpa
porque yo no quería cojer
con vos
y me lo hacías saber
dejando miguitas viriles por el mantel
yo me castigué y decidí que si no quería cojer con vos
entonces
era porque no quería cojer con nadie.

te quedaste con lo que más te gustaba de mi:
              una concha estrechita
                            que
                            se terminó
                                cerrando
                                completamente.

pero que pedazo de hijo de puta resultaste.
                           no te bastó con secarme
                           de a poquito.



y esto también
es el patriarcado:

terminar
de pronto
         y sin darte cuenta
convertida en una conchuda promedio.

lunes, 9 de julio de 2018

de las cosas horribles que dejamos que nos pasen


el otro día charlaba con inés sobre mi ex. 
empecé a salir con francisco a fines del 2013.
hay algo de esos comienzos si uno rebusca en el blog. fuimos amigos mucho tiempo, de la carrera. me vio transitar por muchos estados (era amigo de un ex mío, así lo conocí).
para el 2013 nuestra relación se fue estrechando, por motivación de él, la verdad. él tenía novia (la ameba, la apodamos en nuestro grupo de amigos).
yo venía de una seguidilla de autodestrucción heavy metal (una predilección por los quilombos, pibes con novia y escándalos ao vivo) y él siempre estaba por ahí para decirme que no era culpa mía (lo era, claramente, pero era bueno descansar en la negación para escaparse de la extrema auto crítica virginiana).
francisco siempre tenía alguna excusa para vernos. estaba cerca de casa, justo pasaba por puan, tenía un amigo para presentarme si lo iba a ver a jugar al fútbol. y ahí descubrí la meca de la felicidad: muchos hombres dispuestos a ponerla y yo. me cojí a 6 de sus compañeros de fútbol y francisco me los entregaba con cierto morbo displicente. le gustaba que le contara que pasaba, que no me había gustado, lo pelotudos que eran. 

en octubre viajamos a mendoza por unas jornadas de historia con todo el grupo de la facultad y se hizo evidente que a él le pasaba algo más. estaba siempre conmigo, me abrazaba, me tocaba, se quedaba horas sentado conmigo escuchándome hablar (no paro de hablar chicos, soy insufrible ya saben). a mi la atención (ya sabemos de mi ego) me hacía sentir importante. pero no me gustaba del todo, tenía novia, era mi amigo, y decidí que no daba.

a nuestra vuelta, sin embargo, la situación subió en densidad. yo (y mi etapa autodestructiva, claro) dijimos que bueno, que por qué no cojermelo. tenía novia, era algo seguro para mi, no iba a tener que hacerme cargo de todo eso, al fin y al cabo era más de lo mismo. y un día después de varios palos e indirectas, le pregunte:

f.- ¿querés que nos veamos estos días?
b.- nos vimos ayer con los chicos.
f.- si, nosotros solos decía.
b.- ¿para?
f.- no se, tomar unos mates.
b.- francisco, ¿vos me querés cojer?
f.- tengo novia yo.
b.- no me estás respondiendo.
f.- no se.
b.- ¿no sabés si me querés cojer?
f.- quién no quisiera cojer con vos, bel.
b.- te hago una lista. hay muchos.
f.- no. 
b.- seguís haciendote el pelotudo. che, en serio, me da paja todo este histeriqueo. si querés cojemos, sino ya fue. ya estoy grande para toda esta cosa vueltera.

a la hora me tocó el timbre. era él.
cojimos increible.
increible.

la situación se empezó a repetir asiduamente, dos o tres veces por semana venía, cojíamos increible, se iba. yo salía con otros, el estaba con su novia. 
pensé que era el equilibrio perfecto. la fórmula de la felicidad.

hasta que un día vino a mi casa y me dijo que había cortado con la novia.
a mi me tomó tan de sorpresa que me enojé.

b.- ¿por qué cortaste con la ameba?
f.- porque quiero estar con vos.
b.- ¿pero vos me preguntaste a mi que quería yo?
f.- no.
b.- yo no me puedo hacer cargo de esto francisco, no se. habrás cortado porque querías cortar, no por mi.
f.- por vos corté.
b.- me estás haciendo responsable de algo que no te pedí.
f.- no te hago responsable de nada. te digo la verdad.

de pronto me vi involucrada en una relación en la que nunca estuve segura de querer participar. empecé a tener que ir a asados con una familia con la que estaba incómoda, y me vi sosteniendo un vínculo en el que me transformé en una especie de madre sustituta dónde tenía que estar haciéndome cargo de las necesidades y deseos de una persona con la que ni siquiera sabía si quería estar.
en contraposición yo sentía que bueno, que yo era especial. qué francisco me elegía a mi por sobre su novia ameba (que honor, eh), que me quería como nadie, que estaba ahí para mi cuando yo me sentía sola. era mi constante.

y dije bueno, está bien. tal vez necesito esto después de tanto tiempo de gente que no me elegía constantemente. si yo me esforzaba y trabajaba el vínculo, tal vez el amor fuese esto.

pero empezaron a pasar una seguidilla de cosas horribles. francisco empezó a tener desbordes emocionales y celos que hicieron que yo dejara de ver a otros tipos para ahorrarme las escenas. le molestaba que salieramos y yo tomara porque decía que me ponía excesivamente agradable con los tipos. cuando eso pasaba se ponía taciturno, sentado en un rincón y yo sentía que tenía la culpa de que la esté pasando para el orto. me empecé a dar cuenta de que me mentía, sistemáticamente, en todo. desde con que había hecho la tarde anterior a que había rendido un final que nunca rindió. se hacía el gato con pibitas X, un día hasta descubrí que se había vuelto a ver con la ex. siempre había algo oscuro, podrido, escondido. yo me empecé a obsesionar que era porque no estaba haciendo lo suficiente para que el se sintiera seguro en el vinculo, que de alguna manera yo le generaba inseguridades porque no estaba segura de si lo quería y eso él lo percibía y lo hacía hacer todo lo que hacía: las escenas de celos, los enojos, las gateadas.

cada salida con él era un drama. desde su perspectiva siempre había alguien que me quería dar. empecé a salir cada vez mas tapada, pensando que eso tal vez calmaría un poco sus miedos. le dije varias veces que tal vez teníamos que separarnos, pero siempre volvíamos y yo pensaba que si realmente me esforzaba la situación mejoraría. el me quería, me había elegido, era yo la que no estaba segura y la que le sonreía a otros pibes, tal vez era mi culpa que él se sintiese tan inseguro. él era la única variable de mi vida que estaba siempre. me aferré a la idea de que si no estaba él no iba a estar nadie, que necesitaba que se quede por acá y que tal vez solo era cuestión de esforzarme más.

empezamos a cojer cada vez peor. un día me di cuenta de que cojía solo porque él quería, que yo ya no quería tocarlo. la situación escaló en intensidad, él se sentía lastimado por mi rechazo y yo me sentía culpable pero mi limite era ese: no podía cojer por el otro. su agresividad escaló y yo pensaba que tenía sentido por no poder cojer, entendía que estuviese enojado conmigo. otra vez era mi culpa. yo intentaba explicarle lo que sentía, lo mal que me ponía también a mi y que estaba trabajandolo en terapia. estaba trabajando en terapia querer tener sexo con él.

como una forma de limitar la culpa empecé a decirle que en realidad no era con él, sino que era que yo no estaba muy sexual. que era en general. volvieron a aparecer los mensajes con otras minas y yo pensé que era lógico incluso que me cagara si no podíamos cojer. cada vez las peleas eran mas violentas y él desaparecía por días. yo esos días estaba extrañamente tranquila y trataba de racionalizar que era necesario que nos separaramos. pero cuando volvía él tenía tanto amor, tantas ganas de quererme, me seguía eligiendo pese a todo. yo sabía que ese pese a todo era mi culpa: pese a que no cojemos, pese a que no querés cojer conmigo, pese a que no tenés deseo sexual, yo te elijo. ¿quién te eligiría en esta situación? solo yo.

en un supuesto acto de amor decidió en diciembre que él me acompañaría a madryn para las fiestas, algo que nunca había querido hacer. yo la verdad no quería, no sentía que fuese una buena idea pero no quería rechazarlo otra vez asique acepté. la pasamos como el orto, me agredió de todas las formas que encontró: se encerró y no quiso salir en ningún momento, discutíamos por todo, se enojaba si yo me iba sin él pero no quería salir. la situación estalló un día en que en medio de una discusión le grité que no quería verlo nunca más, que lo único que hacía era hacerme sentir una mierda y él se me tiró encima.

cuando lo vi venir pensé que me iba a pegar y me asusté. lo empujé con una fuerza que yo no sabía que tenía. solo quería alejarlo de mi, bien lejos.
no se lo vio venir y terminó chocándose contra la pared.
yo temblaba y pensaba que había hecho todo tan mal tan mal tan mal.
que cómo habíamos llegado a esta situación del orto.
le grité que no me iba a tocar nunca más en su vida.
se puso a llorar, me dijo que era mi culpa, que yo lo volvía loco con mis reclamos.


i.- ¿por qué llorás, belén?
b.- no se.
i.- si sabés. que pasa.
b.- que pensé toda la relación que era por mi culpa.
i.- que cosa.
b.- que no funcionaba, no se. que era yo haciendo las cosas mal, como siempre. y que si me esforzaba por una vez iba a poder hacerlo funcionar.
i.- vos no eras la que agredías.
b.- seguramente lo agredía. sin darme cuenta. lo rechazaba constantemente.
i.- puede ser.
b.- me hace mierda pensar que yo permití todo esto.
i.- los dos.
b.- pero más yo. él no se sentía agredido, o no me lo decía. era yo la que me sentía mal todo el tiempo, en falta. 
i.- ¿y por qué te quedaste ahí tanto tiempo?
b.- porque no tenía a dónde irme, calculo.
i.- ¿cómo es eso?
b.- no se. eso.
i.- podés irte a dónde vos quieras.
b.- para qué, si no hay persona a la que volver.
i.- ¿vos sentías que querías volver a francisco?
b.- no.
i.- ¿y entonces?
b.- pero estaba la ilusión esa, la fantasía, de que al fin y al cabo iba a haber alguien esperándome al final, eligiendome.
i.- ¿pero vos querías que él te elija?
b.- yo quería que alguien me elija.
i.- mucha gente te elige.
b.- pero no para siempre.
i.- para siempre solo te eligen tus padres. y a veces ni eso.
b.- extraño a mi mamá.
i.- ya sé. pero francisco no era tu mamá.
b.- le pedía demasiado.
i.- o demasiado poco. ¿por qué no probas eligiendo vos, para variar?
b.- ¿y si el que elijo no me elige?
i.- no te lo tomes personal. y mirá si te eligen al final.
b.- nunca me eligen.
i.- francisco te eligió. 
b.- y la pasé como el orto.
i.- entonces esa no es la fórmula.
b.- nunca tengo la fórmula de nada.
i.- probá eligiendote a vos misma primero. los demás después lo ves.
b.- que mierda individualista esa.
i.- el psicoanálisis es así.
b.- si ya sé.
i.- tu vieja no te eligió, le tocaste. y te quiso como nadie. y ya está belén, se murió.
b.- ya se.
i.- no, me parece que todavía no lo sabes. ¿seguimos la próxima?