mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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lunes, 22 de octubre de 2018

de cuando conocí a maría

el día estaba gris. miré al cielo y pensé que tal vez era mejor volver a mi casa en vez de embarcarme en esta pelotudez.
había visto a francisco y nada tenía sentido.
no había absolutamente nada que me atara a él y sin embargo ahí estaba yo. inmovilizada como una liebre ante los focos del auto. no tomaba ninguna decisión y creía que tenía que aferrarme a la única persona que me veía. si francisco dejaba de mirarme pensaba que tal vez desaparecería.
caminé unos pasos y las gotitas pegajosas empezaron a caer. miré el celular esperando algún mensaje salvador. no se de quién. pero no llegó. pensé que tal vez el problema de todo eran siempre las expectativas. esperar a que pase algo que le de a tu vida un giro en el último minuto. que la dotara de sentido. que te indicara para dónde ir. 
nada.
nada de nada.
es lo que más odio del celular. ese silencio horrendo justo cuando necesitas que alguien te recuerde que existís.
me puse la capucha y caminé las 10 cuadras que me separaban del 44. la lluvia era ridícula, solo para molestarme. sentía como mi pelo se inflaba y cómo mi mal humor se apuraba a brotar como un vaho espantoso que se esparcía silencioso.
subí al 44 con un saltito y el colectivero me sonrió.
lo miré inexpresiva.
me dijo que pase.
lo miré sin entender.
me volvió a sonreír.
para que te mejore el día, me dijo.

toqué el timbre del ph sin expectativas.
nadie contestó ni bajó.
pensé que era lo que me faltaba.
esperé cinco minutos y toqué de vuelta, irritada. conte hasta seis y me pareció que era el largor necesario para un segundo ring.
acerqué mi cara a la puerta de vidrio y el calor que salió de mi boca lo empaño. pude ver a lo lejos movimientos. puse las manos en los bolsillos con un estremecimiento.

maría abrió la puerta y nos miramos unos segundos. me sonrió amplia y sus ojos se achinaron. me hizo una pequeña reverencia y me sentí culpable por los seis segundos del segundo timbre. esbocé una mueca que quiso ser una sonrisa.
maría: ¿sos belén, no?
belén: si, si.
maría: subí.

la vi trepar las escaleras un poco chueca y la seguí. un cactus enorme a la entrada me dio la pauta de que iba a entrar a un lugar distinto. las puertas altas, de madera, se abrieron y vislumbré un lugar repleto de cosas hermosas. lámparas, plantas, almohadones, escritorios, sillas,  libros, velas, cortinas de mostacillas, gatos. cada espacio estaba lleno de baratijas increíbles. no pude evitar recorrer con mis manos las distintas cositas sobre las mesas y escritorios, necesitaba palpar esa fiesta que estaba percibiendo mi vista. maría había desaparecido y yo quería absorber ese lugar lleno de boludeces con mis pupilas, recordar cada rincón. 

un rayo inundó de pronto como un flash intenso la habitación e iluminó totalmente el patio interno con cerramiento de fibra de vidrio. el trueno que lo siguió pareció romper el mundo en dos. 
me quedé estática donde estaba, pensando que tal vez había tocado algo que no debía.

maría apareció con el mate y solo me señaló una habitación.
decidí que si, que obvio.
que podría seguirla hasta el fin del mundo porque ella sabía. 
sentí que apreté con fuerza el play del passacasette que era de mi vieja y que todavía conservaba en mi casa de madryn con la tecla de pausa trabada hacia abajo.

de pronto estaba pasando algo.

miércoles, 29 de agosto de 2018

ÉL y nuestra incompatibilidad lunar/18

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:


belén.- no no. no tengo frío.
ÉL.- ¿que pasa?
belén.- nada, ¿por?
ÉL.- no se. sabés que percibo cosas.
belén.- con tu ascendente piscis.
ÉL.- si.
belén.- pensaba en eso.
ÉL.- ¿en qué?
belén.- en mi luna en tauro. en tu luna en aries.
ÉL.- desarrollá.
belén.- bueno, eso. tu luna en aries es la que hace que nunca puedas estar quieto en un mismo lugar. que pienses que la vida es una lucha constante, que estés compitiendo todo el tiempo con todo el mundo. esa agresividad contenida que tenés, ese mal vinculo con tu vieja, esa necesidad de estar todo el tiempo haciendo cosas, cansándote, cruzando los límites de tu propio cuerpo, exigiéndote. demostrándole a los otros vaya a saber qué.
ÉL.- ese soy yo, cerebrito. si. ¿y vos?
belén.- yo qué.
ÉL.- cómo te llevás con mi luna en aries.
belén.- me da miedo.
ÉL se dio vuelta y me miró de frente por primera vez. volvió rápido la vista adelante.

se quedó un rato callado. casi susurró:
ÉL.- ¿me tenés miedo?

lo medité unos segundos.
belén.- no a vos. o si. no se.
ÉL.- ¿por qué? sabés que yo jamás te haría nada malo.
belén.- a veces lastimar al otro no es algo planificado eh.
Él.- no quiero lastimarte lilu, si es lo que te preocupa.
belén.- jaja. no no. le preocupa a mi luna.
ÉL.- que luna aburrida que tenés. 
belén.- puede ser. me tira a la auto protección.
ÉL.- a ver. contame.
belén.- la luna en tauro es eso. es... muy confortable, no se. gente solitaria, que le gusta estar en su casa, en su lugar, calentito puertas adentro se siente seguro. tuvo una infancia feliz, su madre le recuerda un pasado hermoso de protección y calidez. nos aferramos a lo material por la seguridad: una casa, la comida, nuestro lugar. tendemos a quedarnos donde estamos porque el afuera y los cambios nos parecen atemorizantes, no sé. nos quedamos mas tiempo de lo debido en relaciones, amistades, trabajos, lugares. 
ÉL.- claro.

ÉL volvió a poner su mano en mi rodilla e hizo una presión mínima.
ÉL.- estás muerta de miedo.
belén.- vos también. solo que no estas consciente de eso como yo.