mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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martes, 21 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/6 o a modo de epílogo

esta historia empieza acá
sigue acá
luego acá
acá la cuarta parte
y acá la quinta


bajamos las escaleras en silencio. en la puerta del edificio me sopapeó otra vez. lo soporté estoica.
le sonreí, como disculpándome.
bueno, me dijo, claramente esta es una noche de la cual no me voy a olvidar.

sonreí, otra vez, aunque entendí el tono. y lo que quiso decir.
cerré la puerta, subí a casa, cerré la otra puerta.

miré sobre la mesa. el preservativo autografiado no estaba. se lo había llevado.

me pregunté si fue una cosa de judío y lo usaría con otra pobre mina, o si realmente se lo llevó para recordar esta noche, esta situación, este desastre.

unos días después, me enteré por francisco que dijo que yo era una histérica. que no podía creer que no hayamos cojido.
en cierta forma entendí su ego herido. la putita de belén, que se había bajado a dos al hilo del equipo, no le había entregado al sopapa trosko recoletense.

pobre.

nunca más me volvió a llamar. yo al los tres días del fatídico encuentro lo borré del face.

que suerte cuando luego de un desastre los dos están de acuerdo tácitamente en que no hay que volverse a ver. no es algo que suela darse muy seguido.

igualmente, mis amigas sostienen que al menos debería haberlo desnudado para poder desentrañar el misterio. ¿qué le pasaba al sopapa?, ¿lo tenía atrapado en el calzón?, ¿micro pene?, ¿no se le paraba?.
yo les puedo jurar que con mis posaderas busqué bien.
hoy tengo una única explicación (y las fuentes fotográficas parecieran confirmarlo): ese chico no tiene pito. 

domingo, 19 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/5 o comienza el sopapeo

esta historia empieza acá
sigue acá
la tercera parte acá
y la cuarta  acá

mientras subíamos los escalones que nos separaban de mi tercer piso por escalera yo ya me habia arrepentido de la invitación. ¿por qué estaba subiendo a mi casa con un pibe que no me cerraba, que no me gustaba? ¿qué estaba haciendo?

se sentó en un sillón. hablamos de pavadas un rato, porque el no parecía decidirse a avanzar, y yo nunca fui buena para dar los primeros pasos.
me suena de vuelta el celular. francisco otra vez: ¿y? contestame che

me reí otra vez.
está todo bien, estamos en casa.

a partir de eso se desarrolló una conversación por wassap que empezó a incomodarle.
che, decile que no moleste, me dijo el sopapa.
"ya le dije que es un goma, pasa que no puede con su genio. es muy chusma"
o está muy preocupado por vos, contestó, seco.

dejé el celular al costado.
le pregunté si quería tomar algo. me dijo que no.
me levanté igual para buscarme un vaso de agua.
cuando volví me agarró de la cintura y me llevó hacia él.

me senté encima. no sentí nada. de nada. nada.
no es tan feo belén, me repetí. no es tan feo.

me incliné sobre él y esperé. ¿como se le dice ahora a los besos cuando apoyas solo los labios en los del otro? ¿picos o es muy noventas? se acercó y me dio eso, un pico.
como sea, nunca me gustaron los picos. es como, que mierda es eso, ¿un beso?, por favor. un beso de tortugas, eso es.

esperé. tal vez había tenido un pequeño acv y pensaba que era una buena manera de calentar la cuestión. se acercó. me dio otro pico.

wtf???

escuché que sonaba mi celular y me dio mas ganas de ver que me escribía alguien random que seguir besando a este flaco.

me volví a acercar; otro pico mas. tome aire y empecé a darle besos por el cuello, lamí su oreja, me acerqué de vuelta a su boca. por fin, la abrió. sentí la música de europe en mi cabeza:



la había abierto al menos.
sin embargo canté victoria demasiado rápido.
nuestras bocas encastraron, como encastran las dos palmas de las manos cuando aplaudís, ¿viste?. pero nada las unió. yo metí, suavemente, mi lengua, pero el no.

me aparté entre sorprendida y risueña. ¿que le pasaba a este tipo? ¿en serio había tenido algún acv o era imbécil naturalmente?.

volvió a acercarse con su boca sin movilizar su lengua. hicimos lo mismo que habíamos hecho dos segundos antes: sopapear.

eso era la definición exacta de lo que hacíamos: no era un beso, era sopapear. nada unía a las dos bocas, no había nada de sexy, ni de sexual, ni siquiera de afectivo o cariñoso. nada. era como que el tipo mecánicamente abría la boca y se quedaba ahí, sin movilizar nada más. como un pescado a la espera de que lo alimenten, abría y cerraba. abría y cerraba.

yo intenté, como pude, salvar la situación. le besé las comisuras, le acaricié el cuello y el pelo, subí dandole pequeños besos de su cuello a sus labios, los recorrí con mi lengua, pero cada vez que el sopapa buscaba intervenir en la situación, con su boca dura, con su lengua tensa, solo sopapeabamos.

sin embargo el sopapa parecía estar pasandola bien, su respiración se aceleraba e insistía una y otra vez con buscar mi boca con sus labios y sopapear al compás.

yo estaba incómoda, incomodísima. me moví de la posición en la que estaba y noté que, justamente, no notaba nada. nada de nada.

tuve un lapsus, y recordé a mi amiga a.- cuando le dije que iba a salir con el sopapa. me pidió que le pasara el perfil de face y estuvo mirando las fotos. me copió y pegó en el chat una en la cual el sopapa estaba parado con dos chicas rubias, y una maya ridículamente corta, era casi un boxer ajustado.

"¿qué tiene?", recuerdo que le pregunté.
nada, eso tiene. no se le nota nada, me dijo a.-

me moví un poco sobre sus piernas, nada. eso tiene,  no se le notaba nada.
me puse de pie y me senté sobre él, pero de espaldas digamos. mi culo estaba en contacto directo con su zona. me acomodé dos, tres veces. busqué sentir, aunque sea un poco su miembro. nada.

el sopapa, ajeno totalmente a mi búsqueda con mis posaderas, seguía insistiendo en sopapearme.

en algún momento de la noche me harté, eran las 4 am y yo trabajaba al otro día. me paré, le dije que era tarde, que tenía que dormir.

pero, ¿cómo?, ¿no vamos a cojer?, preguntó el sopapa, consternado. cuasi indignado, te diría.
"no, te dije que no ibamos a cojer", le dije sorprendida. (si no tenés el pito parado, ¿cómo pretendés cojerme?, pensé también, pero mi cerebro eligió la otra combinación de palabras para emitir en voz alta).
pero... na, dale. vení acá, me dijo. y me sopapeó otra vez.
me alejé, esto era una pesadilla. pensé que no podía a esta hora estar acá, con este clavo que no sabe besar, al que no se le para el pito, pero que insiste en cojer.
que horror.
sonreí, y solté lo primero que se me ocurrió: "no me digas que hasta trajiste forros, mi amor".
el pibe no emitió sonido, solo los sacó del pantalón. cuatro traía.
encima de impotente, optimista, pensé. creo que no lo dije.
"a ver, dame uno", le pedí.
me lo dió, todavía, creo, esperanzado.
agarré un marcador y le escribí atrás: con mucho afecto, para el trosko recoletense, belén.

el sopapa miró el preservativo y me miró. yo sonreí, amistosa. el sonrió, con esfuerzo.

te acompaño abajo, le dije. me miró desconcertado. le esquivé un sopapeo póstumo.
me paré con la mano sobre el picaporte de la puerta, a la espera de que se incorporara del sillón.

jueves, 16 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/4 o tranqui, 120

esta historia empieza acá
sigue acá
y acá está la tercera parte

es una regla de sociabilidad básica que, a nuestra edad, ya respetable, cuando una persona invita a otra persona no tan conocida a subir a su casa a la noche, es, básicamente, para perpetuar el acto coital.

bueno, yo no sabía que esto era así. de cierta forma me lo imaginaba, creo.  es como cuando tenés una suposición de algo, como cuando te estás por mandar una cagada, viste, pero nadie te lo confirma entonces te haces medio la boluda. A MI NADIE ME DIJO QUE ESTABA MAL, QUE NO SE HACÍA, y punto, a otra cosa mariposa, tu conciencia se queda tranquila y vos terminas de perpetuar la cagada atómica que te estás por mandar haciendo caso omiso.

igualmente, recuerdo que le dije en el auto que no íbamos a cojer.
se lo dije claramente.

"mirá que hoy no vamos a cojer, eh" (antes de invitarlo a subir, claro. debe haber pensado que la invitación cancelaba mi anterior afirmación, pobre sopapa).
el sopapa se rió cuando le dije eso. cojeremos cuando cojamos, dijo. me gustás, la paso bien con vos, se me pasa el tiempo rápido.
sonó convincente.
"no se que imagen tendrás de mi, pero..."
¿qué imagen pensas que tengo de vos?
"que soy medio rápida, para empezar. dado que me bajé a dos compañeros de tu equipo de fútbol, pero no se, fue un lapsus, no soy tan así. tranqui, 120"
jajajaja, ¿por qué te preocupa que piense que sos rápida?
"no me preocupa. es que quería que te quede claro que no soy tannnn así. pese a lo que francisco les haya dicho"
¿por qué crees que francisco nos dijo algo?
"porque lo conozco, es re bocón".
jajajaja. bueno, si. es cierto, eso. nos contó que estuviste con los chicos, y que tenés éxito en general con los masculinos. no es que dijo nada malo.
"no, ya se. pero tampoco da que les cuente mi vida sexual"
si, es cierto.
"yo no tengo drama de dar a conocer mi vida sexual. pero me gusta hacerlo yo"
me parece justo.
"pero igual pensas que soy rápida, dale"
no pienso nada yo.
"capaz que es porque sos trosko, estas acostumbrado a las troskas que se hacen las feministas liberales y cojen mucho y mal y nunca en su vida tuvieron un orgasmo, pobrecitas. también suelen hacerse las lesbianas, todo esto para calentarle el bocho a los tipos".
largó una carcajada fuerte. se ve que conocía al estereotipo.
bueno, belén, vos me gustás mucho. no importa si no cojemos.


y bueno, nada. diez minutos después lancé la frase fatídica y lo invité a subir.


igual se ve que si le importaba, al fin y al cabo. ya van a ver.

miércoles, 15 de enero de 2014

el chico sopapa/3 y esas cuatro palabras

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y sigue acá

entonces, estábamos con el trosko.
estuve con los otros dos, primero, de los cuales ya hablamos anteriormente.
luego de pasados tres o cuatro meses de esas historias, reaparece el sopapa.

me habla un día por facebook. de francisco, claro, para sacar tema.
recuerdo que le comenté algo a francisco y me dijo, tranquilamente: es que te quiere dar, belén. es obvio.

lo pensé un poco, pero yo estaba chongueando con otra persona y la verdad el sopapa (que todavía no sabíamos que lo era, claro esta) no me interesaba en lo más mínimo.

un mes después el sopapa reapareció. estuvimos hablando de tipos de tetas (en serio; estos son mis problemas para vincularme con el sexo opuesto de los que habla inés) y francisco volvió a decirme que me estaba buitreando. quería divertirse y la petisa (yo) le parecía una excelente opción.

lo pensé otra vez. era divertido, pero demasiado gordis para mi gusto. tenía cara rara, además, y una nariz extraña. y era trosko. yo dudaba. y ustedes saben que ya el atisbo de duda con respecto a alguien para iniciar cualquier tipo de relación es mala señal. pero también ya saben como soy yo. dado que no tenía nada más a la vista, me dejé convencer.

un día francisco me invitó a cenar y trajo al sopapa consigo. la cena fue amena (en realidad charlé más con fran que con el trosko, pero bueno) y al sopapa se lo veía emocionado. esta noche la pongo, debía de pensar.

decidí darle una oportunidad. hacía un mes que no cojía, no había otra cosa en vista. no es feo, concentrate en eso belén, me decía a mi misma. no es feo no es feo no es feo.

"te llevo a tu casa" dijo el trosko sopapa, obvio. sonreí y acepté. francisco cruzó una mirada conmigo. ya estaba hecho. eso era un sí.

me pidió mi teléfono, lo agendó, y me llevó hasta la puerta de mi casa en su super auto. en ese momento me llega un mensaje de fran: ¿y? ¿qué pasó?

me causó gracia el mensaje y me reí. me preguntó de que me reía y le conté. se rió conmigo y me dijo: que onda vos con fran, está como muy pendiente.
le dije que eramos amigos, nada más. se ve que la respuesta lo dejó satisfecho, porque no volvió a nombrarlo en toda la noche. estuvimos charlando un rato en el auto, no se si era que ya estaba entregada o que realmente sacó a relucir sus mejores armas conversacionales, que, un poco empujada por el frío, un poco con ganas de que avance al menos y me de un beso (cosa que no parecía dispuesto a hacer) dije esas cuatro fatídicas palabras:
¿subimos a mi casa?

martes, 14 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/2

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como les decía, entonces, el chico sopapa no llamó mi atención, para nada. me resultó agradable, que se yo. cruzamos un par de palabras, era ágil para los chistes, eso siempre es positivo, aunque los hacía siempre desde un toque burlón que me disgustaba un poco. parecía hablarte mirandote desde arriba, como si estuviese parado un par de escalones por encima tuyo.

era medio trosko, además. es, todavía no feneció. y ser trosko, al menos conmigo, resta mucho. no es que sea prejuiciosa (lo soy) pero la mayoría de los troskos se consideran iluminados, siempre te hablan desde una superioridad ético moral intelectual (como el sopapa, justamente) que es, además de mediocre, ridícula. críticos al extremo de todo, suelen ser mas burgueses que el burgués que critican. desprecian al peronismo, por masivo, por simple, por pasional, y consideran que tienen la verdad iluminada al respecto de todo. personas tristes, fuera de órbita, poco vinculadas con la realidad e hipócritas. salvo contadas excepciones, claro, pero ya saben que me encanta generalizar.

lo que le sumó un par de puntos al sopapa, ademas de no ser feo, fue que era un medio trosko que se reía de su troskedad. de sus contradicciones troskas, digamos. al menos nunca había militado orgánicamente en ningún lado (esos son peores).

para confirmar que siempre tengo razón y que aguanten los estereotipos, era un trosko que vivía en un depto que le habían comprado los papis en recoleta, plena av. libertador, en frente del que karina jelinek le disputa a fariña. hablaba inglés, francés y alemán a la perfección, tenía un super auto (que claramente no había adquirido con su sueldo de docente) y, además de haber viajado por el mundo, estaba siempre vestido de punta en blanco (usaba sweters, chicos, sweters). él, sabiendo todo esto, se burlaba de la situación de ser un trosko recoletense, y nos reíamos al respecto. no caí en ese momento, pero luego me di cuenta de que lo que yo tomaba por sentido del humor en realidad era más parecido a un cinismo recalcitante y posmoderno que a otra cuestión.

en fin, no importa. era de recolecta, trilingue, viajante de mundo, usaba mocasines, tenía cierto sentido del humor que luego resulto cinismo y era trosko. y no era feo.

así estábamos.

solo podia salir mal. pero yo hice oídos sordos a todas las señales y avancé.

miércoles, 8 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/3

primera parte
segunda

de los 7 que me agregaron, acepté a 4. dos porque me habían gustado; otro porque era el entrenador y también le había echado el ojo aunque sabía que estaba casado; los dos que quedaban los acepté uno porque lo conocía de vista y el otro porque me resultó simpático.

primer selección natural, chicos. esto funciona así. es una mezcla de verte bien y no ser tan estúpido. los lindos primero, los graciosos en segundo lugar (asi funciona el mundo).



mi amiga p.- siempre dice que no hay que estar con más de dos personas de un mismo grupo, porque es para quilombo. si quieren adelantarse, les voy a confesar algo. rompí esa regla básica, mínima, racional. estuve con 4 (en un período de año y medio, eh).
porque ya saben, quilombo es mi primer nombre.

hagan sus apuestas de con quiénes.

lunes, 6 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/2

esta historia empieza acá

hay algo bastante curioso en esos lugares en donde los masculinos están solos, interactuando únicamente con su género. la forma en que responden cuando entra en escena una mujer es bastante particular.

la verdad yo nunca estuve en grupos exclusivamente masculinos, mas bien al contrario, asique nunca me había percatado de esa dinámica específica.

son como monitos. se golpean entre ellos, hablan con códigos boludones, utilizan mucho palabras extrañas para referirse a si mismos: bestia, campión, fiera, capo, papá. se auto felicitan mutuamente, se arengan (vamo, vamo), no se, es raro. expresan hacia afuera todos los tópicos de la masculinidad boluda; es como ver a 20 coco sillys  interactuar a la vez.

me acuerdo que bajé del colectivo y caminé hacia la cancha. enseguida pensé que qué calor, que tendría que haberme quedado en casa, que qué hacía parada ahí sola como una gila.

fran me vio enseguida. me estaba esperando y se cruzó para saludarme. noté que enseguida fui notada, valga la redundancia, por la veintena de masculinos que estaban en el lugar. era la única chica cerca, y tenía calzas azules. de pronto me di cuenta que era como meter a una liebre en una cueva de zorros. me sonreí, a quién no le gusta ser el objeto de deseo de la mayoría aunque fuese un ratito.

francisco me acompaño hasta el borde de la cancha, y a la vez se acercaron 5 o 6. me los presentó, rápidamente, y noté que los masculinos en cuestión comenzaron a palmear a fran, como felicitandolo. me hicieron sentarme al costado de la cancha, el partido ya empezaba. francisco entraba de titular, asique me saludó y miró de reojo a 3 o 4 que se quedaron cerca mio, haciendo chistes tontos o charlandome.


nunca había experimentado tanta atención masculina sobre mi. era una experiencia novedosa y, la verdad, placentera. me dediqué a sonreír mas de lo normal y a mirarlos a los ojos, sin decir demasiado. los dejaba que se pavonearan en su machosidad extrema. mi amigo cada tanto miraba hacia el grupo y yo le sonreía. noté que no parecía dejarlo muy tranquilo la atención inusitada que había generado en sus compañeros de equipo.

cuando terminó el partido se acercó a preguntarme si me había aburrido mucho. le sonreí ampliamente y le dije la verdad: no, para nada. no se si la respuesta lo satisfizo.


nos volvimos en colectivo juntos.
esa noche fran me mandó un mensaje: tuviste éxito en el equipo. todos andan preguntando si estamos juntos.

¿y qué les contestaste?, respondí.

que eras mi amiga; eso.

muy bien. siempre pensando en mi futuro sexual vos.

ponele.

esa noche me agregaron 7 al facebook.
nada mal, pensé yo. 

domingo, 5 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/1

yo tenía un amigo, francisco.

él jugaba en un equipo de fútbol hace muchos años.
francisco y yo nos habíamos conocido porque era amigo de un pibe con el que yo salí. miren que he salido con cada uno... pero ninguno como ese pibe. es esa clase de gente que da verguenza ajena, ¿viste?. que uno no puede entender en qué estaba pensando cuando le di bola.

bueno, con francisco nos hicimos amigos instantaneamente. en un cumpleaños de este pibe que ya sabemos y sobre el cual no me voy a explayar. fue una noche extraña, esa, que algún día contaré.

la cuestión es que a partir de ese día fran y yo decidimos que nos caiamos bien. con el tiempo se hizo mas amigo mio que de mi ex.

igualmente nunca tuvimos un trato cotidiano con fran. nos veiamos cada tanto, en grupo, para algún cumpleaños.

hasta el año pasado (no el 2013, eh, el 2012, enero no cuenta). empezamos a hablar mas seguido, a tenernos más en cuenta.

fue ahí que fran empezó a insistirme con que fuese a verlo jugar al fútbol. la verdad es que a mi la perspectiva de tener que irme un domingo a estar todo el mediodía al rayo del sol para ver un partiducho de fútbol en la loma del orto no me emocionaba demasiado, pero finalmente acepté.

es que yo soy así, siempre termino cediendo. además conozco a los masculinos. se que parte de su esencia es mostrarte (a vos, al mundo) lo que hacen. siempre suelo contar, divertida, la historia de un profesor bastante conocido de mi facultad que me agregó al face y después de cruzar 4 palabras empezó a mostrarme lo que él quería que yo viese de él: este soy yo tocando la batería (pasa videito de youtube); este soy yo cuidando a mi sobrino (pasa foto de él tirado en el pasto con un monito bastante feo); este soy yo y mi equipo de fútbol 5 de los miércoles (pasa foto); este soy yo y mi equipo de fútbol de los domingos, juego de 9 (pasa foto); este soy yo dando una clase en... etc etc.

es bastante curiosa esa faceta masculina, la forma en que buscan venderse. siempre me dio un toque de ternura (un toque, cuando se ponen gomas como el susodicho de la batería ya no). es como algo medio infantil que les queda, en donde en plan apareamiento muestran sus morisquetas y habilidades a su objeto de deseo.

pues bien, fran insistió y finalmente le dije que si. que un domingo lo acompañaría a verlo jugar.

asique dos semanas después me puse el despertador a las 10 am, me levanté, me puse mis calzas azules eléctricas para estar cómoda, una remera simple, blanca, con la pantera rosa estampada en ella, me hice una colita alta y allí fuí.

así comenzaba, entonces, mi historia con el equipo de fútbol.
bienvenidos a ella.

viernes, 7 de diciembre de 2012

¿por qué ya no le gusto? o notas acerca del desinterés ante la accesibilidad

estuviste meses chateando conmigo. intentando convencerme de que era una buena idea que nos conozcamos.

te bancaste mi desinterés. que te hablara de los tipos con los que salía. del pelotudo de turno que nublaba mis pensamientos. que no te contestara los mensajes. que me desconectara sin saludarte una, y dos, miles de veces. que me olvidase lo que me contabas (¿quién es flor? ah, tu ex, cierto, perdón) y que no recordara que te había prometido salir el finde.

te bancaste una primer salida horrenda donde me comporté mal, mal, mal. donde llegué tarde tardísimo, no recibiste ni un beso, y en donde lo unico que me importaba era volver rápido a casa para ver si el pelotudo de turno se acordaba de mi existencia.

te bancaste otro mes para que te aceptara una segunda salida. persistente, cualquier excusa te era buena para decirme que era algo que teníamos que hacer juntos. me saludabas siempre, todo el tiempo. tanto es así que a veces ni te contestaba porque pensaba uh, este flaco, que goma.

te bancaste tres canceladas al hilo. una con una excusa malísima (en realidad no quería salir, por eso te inventé un cumpleaños y después me encontraste conectada), la llegada imprevista de mi tía, mis no-ganas por la lluvia.

te bancaste una segunda salida tipo trámite, en donde te cambié a ultimo minuto todos los planes. y mi mal humor por causas ajenas a tu persona, que soportaste estoicamente. un casi no beso, que solo por tu iniciativa final (cuasi intento desesperado) terminó siendo.

recién en la tercer salida, que acepté una semana y media después, me gustaste. me enterneció tu persistencia, me empezaste a parecer más lindo que al principio (entre la primer y segunda salida me había olvidado tu cara, debo confesarte), me hacías reir.

tu interés duró un par de salidas más. y después no se por qué, el click. apareció el desinterés. mantenías la cotidaneidad, pero ya no te interesaba verme. o si, pero no tanto como antes. el desinterés cambió de lado. que sensación horrible, así de pronto. me hablabas constantemente, para contarme como estabas, que sentías. me preguntabas por mis cosas. pero de verme nada.

me enojé. es lo primero que hago, siempre. no entendía que estaba mal, por qué no te gustaba más, por qué me hablabas si yo no te gustaba, me estabas boludeando, que onda. si te gustaba al principio, porque ya no. y si ya no, para que me hablabas.

intenté racionalizar la cuestión. un amigo, s.-, al escuchar la historia me semi sonrió.
s.- no es que ya no le gustes, belén. incluso le caés bien, por eso te habla. solo que ya no sos para él una meta, algo por conseguir, esa cosa inalcanzable que fuiste para tantos muchas veces (que sos todavía para mi, turra). se le pasó el bichito de la conquista, ya está, tuvo la figurita difícil.
me enoje todavía más.
belén.- ¿me estás diciendo que soy mejor cuando no pueden tenerme que cuando me tienen? que buena perspectiva.
s.-  te digo que constuís esa imagen alrededor de vos, de inalcanzable, que es poderosamente atractiva. pero después no la podés sostener. digo, cuando te entregás ya no sos esa. el deseo está sobre lo que no puede tenerse. es como un vacio que hay que llenar. cuando se llena, cuando te atrapan, se esfuma. se fue. ya no está.
lo pensé unos segundos. tenía un poco de sentido.
belén.- flor de neurosis, igual eh. después las minas somos las histéricas.
s.- ah si. neuróticos somos todos. pero vos coleccionás los especímenes más agudos.
belén.- además, o sea. ¿cómo no le va a interesar verme a mi?
s.- jajaja, sos imposible. lo que no te bancás es esa sensación que te quedó de que no lo gustaste; no soportás que no te elijan aunque vos te pasas no eligiendo a la gente. igual lo de este nabo es inentendible. yo te vería siempre. todo el tiempo. donde quiera que tu estés me hace falta tu calor. te amo, belén.
belén.- callate, nabo. ¿o sea que siempre que le de bola a alguien ese alguien va a perder el interés en mi? ¿eso me estas diciendo?
s.- lo que te digo es que tenés que encarar las cosas distintas. ese halo de lejana que nos gusta tanto y que tenés sirve, al principio, pero después no podés mantenerlo. nadie puede. se mas terrenal, mas accesible desde el principio, y vas a ver.
suspiré entristecida.
belén.- pero yo quería cojermelo nomás. cojíamos bien y me quedaba cómodo. ufa.
s.-  me palmea la espalda. no te hagas drama, siendo accesible vas a cojer más y mejor. te prometo.
le pego en el hombro. riéndose, se apura a agregar, señalándose.
s.- siempre podés empezar con este servidor.

martes, 3 de enero de 2012

poder continuar*

+
alguien que pispeandome desde lejos  llegó a conocerme bien, una vez escribió acerca de mi:

"estarás también midiendo las palabras, contando los metros antes de saltar a cualquier lado, no vaya a ser que el salto sea desmedido o descontrolado, y termines aterrizando en suelos nuevos, nunca pisados ni sentidos por tus pies descalzos"**

cuando lo leí, me avergonzó que, en nuestra lejanía (aún para un observador implacable como él) le haya sido tan fácil e instantáneo captar a esa yo que nunca quise ser.


así, cierro los ojos y me repito como un mantra:
pedir permiso para ser impulsiva es ridiculo belén.
cerrá los ojos y saltá.
y si todo sale mal, como siempre esperás
aunque sea tuviste la sensación de liberarte un poco de vos misma durante la caída.




* tema de la banda rosarina, fluído.
** si quieren leerlo completo (y de paso leer el blog de un escritor increible) pasense por acá y lean a mi mas querido desconocido, santi: http://don-cosme-fulanito.blogspot.com/2011/03/la-noche.html