cuando chica, yo era pobre.
claro, no funciona sino me ven. sino me oyen, mas bien. es el tono de pobre.
cuando chica, yo era pobre, re pobre, digo. en joda, claro esta.
el otro día le contaba a alguien que yo cuando chica era de una clase media complicada, con una pata afuera del tarro, viste. una clase media medio de mierda, en el sentido de que muchas veces estabamos mal.
en mi familia eramos dos (al menos dos seres humanos), y la unica que trabajaba era mi mama. mi mama era medica, y trabajaba en el hospital.
me acuerdo que eramos pobres, pobrísimos. en el sentido de clase media, claro esta.
nunca nos fuimos de vacaciones, nunca.
yo nunca sali de los limites de nuestras tierras azules y blancas. conozco pocos lugares, de chica casi nada: general roca, que vivia una tia, la plata, ciudad originaria de mis padres, y buenos aires.
mi casa era (sigue siendo, sigue en madryn, sigue siendo mia) era una casa prefabricada construida en la mitad de un lote. cuando mi mama la compro en tres cuotas, salio nada, porque a mediados de los 80 no habia nadie en madryn. nadie.
mi casa, ademas, quedaba lejos, lejisimos. en la otra punta de la ciudad.
tenia una sola habitacion. donde dormia yo. mi vieja dormia en una cama en la cocina comedor living, que servia de sillon durante el dia. no tuvimos nunca tele. ni compu, claro esta.
cuando nos fuimos a vivir solo habia terrenos baldíos en la cuadra. y calle de tierra.
en madryn no se cerraba las puertas con llave. ni la de los autos, ni las de las casas.
despues de la casa mamá se compró
un fitito. naranja era, usado.
mi perro de aquel entonces, dulce (ah, si, yo de niña apodaba a mi pequeño zoologico con nombres empalagadoramente berretas y cursis: mimosa, principe, reina... y a mi ultima perra, bien grasa, le puse pepita) abría la puerta del fitito con la pata y se subia a dormir la siesta en el, tranca. y uno salia y veia el fitito con la puerta abierta. rodeado de baldios. viento, tierra. y un perro descansando en el asiento de atras.
un perro berreta, bien berreta.
cuando yo era chica, mi mama decía que los chicos que no tenian mascotas eran chicos mas tristes que los demas. y como yo podia ser cualquier cosa menos triste, tuve de todo. gatos, perros, conejos.
los perros lo sacabamos de la perrera. la perrera era un lugar feo, oscuro. mi mama me llevaba, en el fitito, y me dejaba elegir un perro.
yo siempre elegia el mas feo de todos, el mas patizambo, el mas rotito. el tipo de la perrera me insistia para que me lleve algun otro, un poco mas decente, pero no. yo sabia que a ese nadie lo iba a elegir, solo yo. y que si nadie lo elegia, lo sacrificaban. asique era necesario que me lo llevara. al mas feo. lo agarraba y lo estrujaba contra mi ropa, mientras mama me decia que no me lo acerque a la cara que estaba muy mugriento, y el perro me lamia, me lamia.
mi mama solo me hacia un regalo anual, uno importante. para mi cumpleaños, en general. y me hacía una fiesta, en "la base". la base era una base militar alejada. las dos noches anteriores se la pasaba cocinando pizzetas y empanaditas. me acuerdo una vez un compañerito me pregunto porque en mi cumple no habia "coca" como en los de los demas. le dije que porque yo preferia el jugo tang. le mentí, en realidad. la noche anterior habia puchereado una hora porque mama me dijo que no podia comprar gaseosas. no estaba acostumbrada a que mi vieja me diga que no. y en la base corriamos durante tres horas, que se me hacian larguisimas. era un descampado enorme donde jugabamos al futbol, o a los indios, o a hacer rondó flic flac y nos reiamos de los que no sabían y hacian solamente el rol.
tambien me daba verguenza cuando eran los cumpleaños de mis compañeras de curso. mi mama compraba siempre un regalito, pero eran cosas chiquitas, baratas. una taza, unas hebillas, cosas asi. a mi me daba verguenza porque sabia que todos iban con regalos mas lindos, asique a veces decia que no queria ir, y no iba. y mi mama decia: bueno, pero llevale el regalito a la escuela. y yo le decia que si, pero no se lo daba. se lo regalaba a alguna de mis amigas.
cuando no estaba jugando con
gonzalo iba a ver chiquititas a la casa de una amiga que tenía un "cuarto de juegos". tenia muchos juegos y juguetes, muchas barbies. y veiamos chiquititas y despues yo volvia a casa y me inventaba como seguian las historias en mi casa y las contaba en la escuela. y la gila de
margarita siempre me decia que nada que ver. "deja de mentir belen, eso no paso". y yo le decia que la que no habia pasado era ella, que habia distintas chiquititas en distintos canales. mi amiga la del cuarto de juegos, aunque sabia que tampoco habia pasado, le decia a margarita que yo tenía razon, que era asi como decía yo lo que habia pasado en chiquititas.
mi amiga la del cuarto de juegos siempre queria venir a mi casa. yo preferia ir a la de ella, porque veiamos chiquititas y jugabamos con tooodas las barbies, yo tenía menos barbies y un toque peladas, porque jugaba a la peluqueria a veces. pero ella queria ir a casa, porque en casa mi mama nos sacaba los piojos y haciamos carpas con las sabanas del rey leon, y nos hacia tostaditas con queso derretido para merendar. en mi casa nunca hubo galletitas dulces, no se si porque eramos pobres pobres, o porque mi mama siempre fue de esas que queria que comamos sano.
todo esto venia a cuento de que mi mama, cuando yo era chica, siempre me tiraba cuatro máximas.
1. hay gente con plata y con clase. y hay gente con plata sola. y despues estamos nosotros.
2. cuando vayas a un cumpleaños comé mucho, asi no tengo que hacer de cenar.
3. si hay sanguche de jamón, y otro de jamón crudo, apuntá al crudo, que es mas caro y en casa nunca hay.
4. pero que no se note (aplicaba a las tres anteriores).
hoy, estaba cursando en la di tella y me acordé de mi mamá, primero, y de las cuatro máximas, después.
hace dos semanas noté que a la gente que cursa la maestría de finanzas internacionales en la di tella, en los recreos, tienen como un pequeño catering. les ponen muchos sanguchitos, galletas, masas finas, YOGUR CON CEREALES (les juro por mi vieja), cafe, jugo exprimido, etc. como yo curso mi maestría en el aula contigua, advierto cuando es que salen porque empieza a haber mas barullo que el habitual en la puerta. hace dos semanas, pues, me hago bien la boluda y salgo a la par que salen ellos.
me pone un toque nerviosa, la situacion. porque, viste, ante todo dignidad, como decía mi vieja. asique nada, viste, nada, me hago la boluda, camino despacio mirando las heladeras siamm que hay expuestas en los pasillos como si me interesaran, miro al patio, me pongo a revolver el bolso, que se yo. tácticas de distracción vitales de la existencia misma. poco a poco me acerco a la comida, viste. con un toque de verguenza, la verdad. a nadie le gusta robar ni ser pobre, pero a veces es necesario. es como robin hood, pienso, le robo a los ricos de finanzas para darle a los pobres (yo). me acomodo en una esquina de la mesa mientras pienso que claramente puedo parecer alguien de finanzas, esta bien, no estaré maquillada ni tendré pollerita tubo ni tacos altos, ni corbata ni traje, esta bien, tengo unas all star rojas roñosas y un pantalon ancho que parece de los backstreet boys con una remera que dice YO TAMBIEN CORRI LA MARATON NIKE pero bueno, puedo ir de incógnito, que saben. sin mirar a nadie a los ojos (no lo soportaria, sabrian que les estoy robando), inspecciono la bandeja y visualizo a los sanguches de jamón crudo. son cada vez menos, me tengo que apurar. como quien no quiere la cosa, estiro la mano y agarro dos, pero justo otro estira la mano, un pibe de corbata y traje. lo miro, me mira, y muerta de verguenza y despues de toquetearlo, suelto uno. me llevo el sanguche a la boca Y SE TERMINA. que onda este catering, son los sanguches mas pequeños del mundo loco, asi nadie se alimenta. doy otra vuelta por el lugar, trato de no cruzar miradas con nadie, me hago la boluda y comienzo a acercarme al objetivo. tengo que ser rapida, cada vez quedan menos, son ricos pero no boludos, todos van a por el jamon crudo, HIJOS DE PUTA, SEGURO QUE USTEDES TIENEN DE ESOS EN LA HELADERA, SUELTENLOS. estiro la mano al lado de una fruncidita peli larga teñida de rubio alta y flaca con pollera tubo dorada, y agarro tres sanguchitos. la rubia me vio, me vio, ya esta, ya fue, listo, no importa, ¿que va a hacer? ¿le va a decir al guardia de seguridad?. camino gallarda con los tres sanguches en la mano. mis miradas se cruzan con el pibe de corbata y traje, me mira complice, le sonrio culposa, soy la gorda que roba sanguchitos, me digo para adentro, que mal, que mal, se dio cuenta, todos se dieron cuenta, nunca me sale la máxima número 4, mi vida es una mierda, perdón mamá, soy lo que pude ser, soy lo que hiciste de mi, soy lo que soy, no tengo que dar excusas por eso. a nadie nadie nadie hago mallll el solll sale igualll para mi para elloooos.
y ahí, con dos sanguches en la mano y uno a medio masticar, me empiezo a reir de las idioteces que pienso. el chico corbatin me mira como si estuviese loca, le sonrio otra vez, pero sin dientes, porque mi mama me enseño que con la boca llena no se pela dentadura por mas brakets que hayas tenido. el pibe se acerca y se inclina hacia mi, y en un susurro me dice al oido: ¿con hambre?
colorada, coloradísima, pienso que que mucho corbatin, mucho trajecin, mucha finanza internacional pero poca hidalgia y caballerosidad. le pongo cara de orto y le suelto: aca todos pagamos la cuota, no me parece que haya maestrías de primera y maestrías de segunda. y con la frente alta, me di vuelta y me dirigi hacia mi aula.
cuando ingresé con los sanguches en la mano, creo que todo el aula se dio cuenta de quien era la becada.
me senté y el pibe que tenía al lado me sonrió. me sentí culpable, el seguro que si pagaba la cuota. le estiré el sanguchito que me quedaba y se lo ofrecí, generosa.
me miro, no se si con asco o desconfianza, y me dijo no, gracias.
y yo pensé que mejor, porque a esas horas hacía hambre, y ni daba andar compartiendo comida. porque en realidad, mi mamá me enseño que hay que compartir pero yo no estoy del todo de acuerdo al respecto del tema cuando se trata de comida. además, tan grasa no soy, viste, tampoco me iba a parar otra vez a ir a buscar otro sanguchito, onda, tengo dignidad, ya les dije.
además seguro que de jamón crudo ya no quedaban.