mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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martes, 4 de septiembre de 2018

ÉL y de las cosas que yo no podría volver a soportar/22

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

me senté en la cama de una plaza del comedor embroncada. a ÉL le gustaba pelearme, en general, y yo engranaba siempre. sentí que estaba perdiendo, sin saber exactamente qué.
pasó un rato hasta que me llamó desde la cocina. abrí la puerta y lo vi con un vino en la mano. 

ÉL.- a ver, ¿este te gusta, o va a ser como las papas?
belén.- basta.
ÉL.- dale, ¿este te va?

me mostró la botella. asentí, sin tener idea de qué era lo que estaba aceptando. lo abrió y sirvió en dos vasos horribles. pensé en que nunca tomo vino, no me gusta el vino, pero que era lo único que había para bajar el nivel de extrema tensión en el que estaban mis sentidos.
me acercó el vaso. 

ÉL.- ¿brindamos por el reencuentro, no? o seguís chinchuda.

brindé con él sin contestar y me tomé el contenido del vaso de una. inmediatamente después agarré otro vaso, lo llené de agua y también lo tomé. pensé que iba a poder soportar emborracharme con vino, no estaba tan mal. me sirvió un vaso más y me miró divertido.

ÉL.- ¿todo bien?
belén.- si.
ÉL.- estás con sed.
belén.- entre otras cosas.
ÉL.- bueno, te toca armar la mesa.
belén.- ¿con qué la armo?
ÉL.- ingeniatelas.

me empujó afuera de la cocina. miré el escenario que me presentaba el comedor, agarré dos caballetes y los puse al lado de la cama-sillón. fui hasta el dormitorio y agarré una parte del placard desarmado. la puse encima. un pedazo de tela que había dando vueltas hizo de mantel. lo llamé. apareció secándose las manos con un repasador.

belén.- ya está.
ÉL.- ah pero muy bien. sos práctica lilu.

nos sentamos a la mesa, frente a frente. 
ÉL.- ¿podemos brindar otra vez?
belén.- ¿otra vez? que pesado. ¿por qué brindamos ahora?
ÉL.- por que estés acá.
belén.- ¿de nuevo?
ÉL.- después de seis años hay que festejar.
belén.- bueno.
ÉL.- ¿puedo bendecir la mesa? tengo ganas.
belén.- mmm. 

ÉL cerró los ojos y se concentró.
¨baruj ata ado noi, elo-heinu melej ha-olam, ha motzi lejem min  ha aretz¨
abrió los ojos y me sonrío.
le sonreí y tomé un sorbo de vino.
ÉL.- boluda, tenés que decir amén.
belén.- ah que mierda se yo.
ÉL.- que atea de mierda que sos.
belén.- ¿y vos desde cuando sos judío?
ÉL.- no soy, pero me gusta.
belén.- jaja.
ÉL.- sos rara lilu.
belén.- por qué.
ÉL.- no se. empezá a comer y decime si te gusta.

probé la carne. estaba riquísima. 

ÉL.- estoy cagando de hambre.
belén.- te veo.
ÉL.- es mi permitido, tengo que bajar tres kilos.
belén.- estás muy flaco 
ÉL.- si, pero para competir me conviene bajar.
belén.- vas a quedar mas pelotudo de lo que sos si te siguen pegando en la cabeza.
ÉL.- es eso o perder neuronas por la merca. ¿que preferis lilu?
belén.- mmm. 
ÉL.- no entendés vos lo que se siente.
belén.- que se siente.
ÉL.- es... liberador cagarte a piñas con alguien. es una relación totalmente... no se, real. los dos ni sabemos quiénes somos y nos subimos a cagarnos a piñas. y después bajamos y está todo bien.
belén.- bueno. luna en aries.
ÉL.- si, algo así.
belén.- me preocupa que te lastimen.
ÉL.- no me van a lastimar.
belén.- bueno.
ÉL.- igual que importa, ¿no?
belén.- a mi me importa.
ÉL.- ya fue lilu, si nos vamos a morir. ya hablamos esto.
belén.- si.
ÉL.- que te puedo explicar a vos de la muerte, ¿no?
belén.- conozco.
ÉL.- cuantas muertes viviste.
belén.- toda la familia de mi vieja: abuela, abuelo, los tres hijos. no quedó nadie, todos de cáncer. del lado de mi papá solo los abuelos, pero los tres hijos vivos también tuvieron cáncer.
ÉL.- cómo es.
belén.- que cosa.
ÉL.- saber que se van a morir.
belén.- no se. aprendés a convivir con la enfermedad. la naturalizas. la hermana de mi mamá vivió su último año con nosotras, yo tenía cinco años. vi como perdía el pelo, las fuerzas, las ganas de jugar conmigo. pero no se si entendía que estaba pasando. un día no estuvo más. con mi mamá fue mas consciente. dejás de hacer cada vez más cosas. hay cada vez menos actividades, mas silencios, menos salidas. te vas encerrando y terminás siendo vos y el enfermo, no existe otra cosa mas que nosotros. convivis en silencio con la sensación de que el tiempo se escurre y sin saber que deberías hacer. no es como las películas en que lo aprovechás, te decís cosas. descubrís verdades. es solo acompañar el transcurrir hasta la muerte. te aferrás a la esperanza y la negación de que tal vez no pase, pero sabés que va a pasar. yo reconocí el momento exacto en el que mi mamá ya no era mi vieja, era solo un cuerpo enfermo que se estaba yendo.
ÉL.- bueno, pero vos y yo tenemos un plan, ¿no?
belén.- si. igual me tengo que morir yo primero. 
ÉL.- ya se.
belén.- no podría con la desolación de volver a acompañar en silencio y despertarme al otro día acá sola otra vez.

lunes, 16 de septiembre de 2013

mi salvador o del arte de morir viviendo

en el 2009 me enteré, de casualidad, de la existencia de salvador.
no se como, llegué a una nota de clarín escrita en el 2002. salvador había muerto en 1996 y una tal raquel lo recordaba en una nota preciosa.
allí, raquel retataba con increible seducción, la personalidad de salvador. salvador estaba, claramente, loco. era depresivo, obsesivo y psicótico, y, sin embargo, me resultó increiblemente fascinante. a mi, nacida bajo el signo de virgo, con ascendente en tauro (la tierra, ante todo, señala inflaqueable mi vida, cerciorándose de que mi único destino es tener mis pies anclados en suelos seguros, ya que volar me aterra) e hija de racionales padres progres profesionales derivados de las ciencias biológicas y ateos y defensores de la moral, la república y las buenas costumbres, nunca me gustaron los locos. la locura me da, quizá, miedo. escapo de personalidades borders, me pone la piel de gallina estar cercana a personajes de mentalidad dispersa, de distintos sentires que luchan inconcientemente con la estupidez ilustrada de una razón predeterminada por una normalidad ridicula. de chica, cuando yo gritaba de más o me salía de la vaina, mi mamá me agarraba fuerte el brazo, casi pellizcandome, y me retaba mirandome con esa mirada tan fría, tan dura, que tenia, y, despacio, como escupiendome las palabras, me decía con desprecio: qué te pasa, belén, ¿estás loquita?, tené cuidado, que antecedentes familiares tenés, ¿eh?, calmate.
cuando se lo conté al pasar a una asombrada inés (que jodida tu vieja, recuerdo que acotó, en una de las pocas declaraciones calificativas que le escuché), intenté defender a mi madre narrandole acerca de mi tía esquizofrénica y primos y tíos abuelos descarriados, además de dos abuelas no demasiado normales que parecian confirmar mis genes defectuosos; el toque depresivo tampoco faltaba en padre y tíos. la locura estaba cercana, la llevaba en la sangre, si no tenía suficiente cuidado y auto control podía asaltarme, me recordaba continua y repetitivamente mi madre. para ella la sanidad mental era, ante todo, lo primordial. así, presa de sus miedos y fantasmas internos, su cuerpo se enfermó, irremediablemente, pero su mente, hasta el final, batallo y se mantuvo incólumne en una racionalidad incorruptible. nada la desequilibró, todo lo controló, hasta el final. las emociones nunca se adueñaron de su mente.
será por eso que siempre escuché y me relacioné con los desequilibrados desconfiadamente. siempre le tuve temor a la gente poco predecible, los desestabilizados emocionales me asustan, herencia materna de temor ante la locura inminente en la cual cualquiera de nosotros puede desembocar ante la inevitabilidad de no saber, una sociedad enferma que nos moldea y el afán de control y delimitación de las emociones tan burgues en el cual nos criaron.
pero con salvador fue diferente. tal vez fue que en el momento en que me enteré de su existencia yo vivía presa de una enorme angustia tapada por la cotidianidad racional de las cosas que debía hacer, a pocos meses de la muerte de mi vieja y en plena crisis existencial del paradigma racional ascético, salvador, su personalidad, me atrapó. era judío seferadí y psicólogo: había aprobado la carrera en dos años aunque nunca la ejerció y había aprendido a manejar recién a los 40, a partir de lo cual protagonizó los mas ridiculos choques por su aficcion a la velocidad. a los 12 años había leido las obras completas de lenin y tras uno de sus primeros brotes psicóticos (que lo llevó a estar internado en un neuro psiquiátrico en europa tras exiliarse de argentina por la última dictadura) organizó una huelga convenciendo a sus colegas de internación que ellos eran la verdad neuróticamente reprimida por el capitalismo. hablaba seis o siete idiomas, y se había iniciado en la política militando en el partido obrero, dato simpático cuando se constata que una de sus mayores obsesiones era hacer plata, ya que la asociaba con la libertad infinita. bailaba samba como los dioses y hacía coincidir sus vacaciones con los carnavales barsileros donde se perdía entre las multitudes y la festividad ajena. estuvo incluso internado en el borda un tiempo, tras lo cual solía decir, risueño: y si, me broté...como los arboles. una vez creyó que los ovnis habian robado el obelisco y solo aceptó volver a internarse, escoltado por dos amigos, tras verificar que el monumento seguia en su sitio. uno de los protagonistas le contaba a raquel: imaginate la escena, dos borrachos y un loco subidos a un taxi a las 4.30 am chequeando que el obelisco estuviese de pie. sin embargo, mi parte preferida de la nota es cuando raquel cuenta que, en 1992, salvador se filmó a si mismo en un video casero, componiendo su recuerdo fisico. sentado sobre un sillon blanco se lo puede ver recreando un simulacro de asamblea sindical, cantando en frances y aleman, y riéndose a carcajadas (e inmediatamente, serio, preguntando: ¿llegaste risa, llegaste al celuloide?). en esa misma filmación salvador contaba que había terminado el primer capitulo de su primer libro, y que estaba feliz, ya que lograrlo era indicio de salud.
estuve días buscando información sobre él. me obsesioné con conseguir su primer novela, "el traductor". su única novela.
la conseguí por mercado libre, de casualidad, y solo por veinte pesos, la primer edición de autor pagada por sus íntimos en ediciones de la flor, de 1998, solo contaba de 4500 ejemplares. retiré el libro ese mismo día y empecé a leer esa novela de 637 hojas despareja, neurótica, obsesiva, incisiva, con frases asombrosamente lúcidas en medio del espiral de locura fuertemente racional del protagonista.
poco recuerdo ya de la novela. su personaje principal, ricardo zevi, un alter ego de salvador, laburaba en una editorial progresista (muchos vieron un retrato cuasi caricaturesco de pagina 12) que explotaba a sus empleados. la historia transcurre a medida que ricardo traduce a un alemán derechoso por orden del editor, pero también narra el amor de dos seres totalmente dísimiles: ricardo conoce a una evangelista y, casi sin darse cuenta, se enamora y la arrastra en su locura, haciéndola prostituirse, obsesionado por la incapacidad de la chica de no tener orgasmos; todo con la caída de la URSS de fondo: el maltrecho sueño de la izquierda se quebraba al compás de ricardo y sus convicciones.
leí la novela durante dos noches y tres días. me la comí, literalmente. y de pronto, no recuerdo exactamente por qué, no pude seguir. me quedé clavada en la página 619. ahora, con el libro en mis manos, después de 4 años, encuentro el señalador en el mismo lugar. la tuve durante meses, en mi mesa de luz, esperando terminarla, pero nunca pasó. luego de 7 meses la trasladé hacia la biblioteca y ahí quedó, hasta hoy, que fui a buscarla para ver si seguía allí o había desaparecido, como salvador.
durante estos 4 años no volví a pensar nunca en salvador, hasta que mi amigo tomás comentó en su blog que estaba leyendo un libro de auto ayuda escrito por un suicida. le comenté, divertida, que un libro de auto ayuda escrito por un suicida era lo mejor que me había pasado en la semana. solícito, me paso el link de una crítica sobre el libro, y descubrí, asombrada, que su autor era salvador. mi salvador.
inmediatamente volví a buscar entre mis mails la nota de raquel. al releerla, me di cuenta que mis sensaciones, hoy, tanto tiempo después, son similares a las que tenía en el momento en que la leí por primera vez. oscura, angustiada, depresiva, cruzada en contradicciones del deber ser y el deseo, encontré las mismas sensaciones, era el 2009, era el 2013, era 1996. la personalidad, la locura de salvador me atraía, se me hacía familiar de nuevo, se me hacía carne, se me hacía mia.
abrí el libro en la página abandonada y leí el primer párrafo desde mi interior yo vivía el acontecimiento con un temblor respetuoso en el alma y el corazón, pero sabía perfectamente que nada de eso trascendía hasta mi piel.
tal vez tenía miedo de leer el fin de ricardo. ya había desaparecido salvador, no podría soportar el fin de su ficción, pensé. o tal vez, simplemente, no pudiese soportar el fin del libro. el fin del vinculo fantasioso que había establecido con ese psicótico brillante.
tal vez salvador no fuese tan distinto a mi. tal vez mamá no tenía razón y la razón no fuese tan estimable. tal vez estos dolores sean causa de buscar razones donde no las hay, tal vez la locura este subestimada. tal vez dejarse ganar por las emociones, por el deseo, sea la unica forma en la que vale la pena salvarse.
raquel cita para concluir su nota a un salvador sonriente, en ese video del `92, donde aseguraba que para ser escritor era necesario desviarse.
como salvador, que escribió un libro de auto ayuda con técnicas no ingenuas para gente en crisis en tiempos de cambios y que saltó por la ventana de un décimo piso porque le dolió todo tanto que decidió morirse de tanto vivir.


hoy me entero de que salvador benesdra fue reeditado, recientemente. me alegra, un poco, confirmar que ricardo sigue viviendo todavía.

vive ricardo.
vive salvador en esa cinta de celuloide. 
vivo, entonces, yo también.


lunes, 9 de septiembre de 2013

plaza miserere o el refugio de los rotos

plaza miserere es uno de los lugares mas feos que conozco. sobre todo a las seis de la tarde cuando la gente que va y viene es cada vez más y se golpea entre si, apurada y autómata. los olores, mezclados entre si, son todos penetrantes. el olor a chorizo y basura de hace días se confunde con el de meo y me hacen sentir nauseas. las palomas te siguen, incansables y mugrientas. no solo estamos ahí la gente rota, las que vamos y venimos de trabajar y escondemos celosamente nuestras miserias del ojo ajeno, sino también los otros, que de tan rotos se rompieron para afuera y uno puede ver los pedazos de todo saliendoseles de adentro; ellos ya no se molestan por fingir, deambulean entre nosotros perdidos. las formas típicas de distracción que utilizamos cotidianamente para no verlos, mirar para otro lado o cruzar la calle, en la plaza no funcionan. son muchos y estan por todos lados. te piden monedas te piden comida te agarran del brazo buscan que los mires, los rotos deambulean de forma semejante a las palomas y vos ahí, parado entre multitudes ajenas esperando esperar. los vendedores ambulantes, atareados, empujan a los rotos peleando por el mismo publico, y se te acercan acaso mas desesperados buscando con ansiedad que les compres medias, pañuelos, chicles o porta tarjetas.
el olor se hace insoportable, la mugre se acumula por la desidia y de fondo una alarma suena intermitentemente. la fealdad es tanta y está por tantas partes que se me estruja el pecho, me pega en la jeta como cachetazo. desde chiquita odié la fealdad, cerraba los ojos cuando veía algo que no me gustaba hasta que los ojos me dolían de tanto apretar, deseando que todo lo feo del planeta tierra desaparezca ante mi obstinación por no ver.
abrí los ojos confirmando que el truco ya no funcionaba. miré hacia arriba, único lugar que me permitía mirar sin mirar aquello, y el sol se estaba poniendo. el atardecer le daba al cielo un anaranjado especial que contrastaba con las nubes grisaceas. todo estaba enmarcado en las ramas desnudas de un par de árboles.
cuando volví a bajar la vista, ya estaba bien.

martes, 16 de julio de 2013

#forevergorda

cuando chica, yo era pobre.
claro, no funciona sino me ven. sino me oyen, mas bien. es el tono de pobre.
cuando chica, yo era pobre, re pobre, digo. en joda, claro esta.
el otro día le contaba a alguien que yo cuando chica era de una clase media complicada, con una pata afuera del tarro, viste. una clase media medio de mierda, en el sentido de que muchas veces estabamos mal.
en mi familia eramos dos (al menos dos seres humanos), y la unica que trabajaba era mi mama. mi mama era medica, y trabajaba en el hospital.
me acuerdo que eramos pobres, pobrísimos. en el sentido de clase media, claro esta.
nunca nos fuimos de vacaciones, nunca.
yo nunca sali de los limites de nuestras tierras azules y blancas. conozco pocos lugares, de chica casi nada: general roca, que vivia una tia, la plata, ciudad originaria de mis padres, y buenos aires.
mi casa era (sigue siendo, sigue en madryn, sigue siendo mia) era una casa prefabricada construida en la mitad de un lote. cuando mi mama la compro en tres cuotas, salio nada, porque a mediados de los 80 no habia nadie en madryn. nadie.
mi casa, ademas, quedaba lejos, lejisimos. en la otra punta de la ciudad.
tenia una sola habitacion. donde dormia yo. mi vieja dormia en una cama en la cocina comedor living, que servia de sillon durante el dia. no tuvimos nunca tele. ni compu, claro esta.
cuando nos fuimos a vivir solo habia terrenos baldíos en la cuadra. y calle de tierra.
en madryn no se cerraba las puertas con llave. ni la de los autos, ni las de las casas.
despues de la casa mamá se compró un fitito. naranja era, usado.
mi perro de aquel entonces, dulce (ah, si, yo de niña apodaba a mi pequeño zoologico con nombres empalagadoramente berretas y cursis: mimosa, principe, reina... y a mi ultima perra, bien grasa, le puse pepita) abría la puerta del fitito con la pata y se subia a dormir la siesta en el, tranca. y uno salia y veia el fitito con la puerta abierta. rodeado de baldios. viento, tierra. y un perro descansando en el asiento de atras.
un perro berreta, bien berreta.
cuando yo era chica, mi mama decía que los chicos que no tenian mascotas eran chicos mas tristes que los demas. y como yo podia ser cualquier cosa menos triste, tuve de todo. gatos, perros, conejos.
los perros lo sacabamos de la perrera. la perrera era un lugar feo, oscuro. mi mama me llevaba, en el fitito, y me dejaba elegir un perro.
yo siempre elegia el mas feo de todos, el mas patizambo, el mas rotito. el tipo de la perrera me insistia para que me lleve algun otro, un poco mas decente, pero no. yo sabia que a ese nadie lo iba a elegir, solo yo. y que si nadie lo elegia, lo sacrificaban. asique era necesario que me lo llevara. al mas feo. lo agarraba y lo estrujaba contra mi ropa, mientras mama me decia que no me lo acerque a la cara que estaba muy mugriento, y el perro me lamia, me lamia.
mi mama solo me hacia un regalo anual, uno importante. para mi cumpleaños, en general. y me hacía una fiesta, en "la base". la base era una base militar alejada. las dos noches anteriores se la pasaba cocinando pizzetas y empanaditas. me acuerdo una vez un compañerito me pregunto porque en mi cumple no habia "coca" como en los de los demas. le dije que porque yo preferia el jugo tang. le mentí, en realidad. la noche anterior habia puchereado una hora porque mama me dijo que no podia comprar gaseosas. no estaba acostumbrada a que mi vieja me diga que no. y en la base corriamos durante tres horas, que se me hacian larguisimas. era un descampado enorme donde jugabamos al futbol, o a los indios, o a hacer rondó flic flac y nos reiamos de los que no sabían y hacian solamente el rol.
tambien me daba verguenza cuando eran los cumpleaños de mis compañeras de curso. mi mama compraba siempre un regalito, pero eran cosas chiquitas, baratas. una taza, unas hebillas, cosas asi. a mi me daba verguenza porque sabia que todos iban con regalos mas lindos, asique a veces decia que no queria ir, y no iba. y mi mama decia: bueno, pero llevale el regalito a la escuela. y yo le decia que si, pero no se lo daba. se lo regalaba a alguna de mis amigas.
cuando no estaba jugando con gonzalo  iba a ver chiquititas a la casa de una amiga que tenía un "cuarto de juegos". tenia muchos juegos y juguetes, muchas barbies. y veiamos chiquititas y despues yo volvia a casa y me inventaba como seguian las historias en mi casa y las contaba en la escuela. y la gila de margarita siempre me decia que nada que ver. "deja de mentir belen, eso no paso". y yo le decia que la que no habia pasado era ella, que habia distintas chiquititas en distintos canales. mi amiga la del cuarto de juegos, aunque sabia que tampoco habia pasado, le decia a margarita que yo tenía razon, que era asi como decía yo lo que habia pasado en chiquititas.
mi amiga la del cuarto de juegos siempre queria venir a mi casa. yo preferia ir a la de ella, porque veiamos chiquititas y jugabamos con tooodas las barbies, yo tenía menos barbies y un toque peladas, porque jugaba a la peluqueria a veces. pero ella queria ir a casa, porque en casa mi mama nos sacaba los piojos y haciamos carpas con las sabanas del rey leon, y nos hacia tostaditas con queso derretido para merendar. en mi casa nunca hubo galletitas dulces, no se si porque eramos pobres pobres, o porque mi mama siempre fue de esas que queria que comamos sano.
todo esto venia a cuento de que mi mama, cuando yo era chica, siempre me tiraba cuatro máximas.
1. hay gente con plata y con clase. y hay gente con plata sola. y despues estamos nosotros.
2. cuando vayas a un cumpleaños comé mucho, asi no tengo que hacer de cenar.
3. si hay sanguche de jamón, y otro de jamón crudo, apuntá al crudo, que es mas caro y en casa nunca hay.
4. pero que no se note (aplicaba a las tres anteriores).

hoy, estaba cursando en la di tella y me acordé de mi mamá, primero, y de las cuatro máximas, después.
hace dos semanas noté que a la gente que cursa la maestría de finanzas internacionales en la di tella, en los recreos, tienen como un pequeño catering. les ponen muchos sanguchitos, galletas, masas finas, YOGUR CON CEREALES (les juro por mi vieja), cafe, jugo exprimido, etc. como yo curso mi maestría en el aula contigua, advierto cuando es que salen porque empieza a haber mas barullo que el habitual en la puerta. hace dos semanas, pues, me hago bien la boluda y salgo a la par que salen ellos.
me pone un toque nerviosa, la situacion. porque, viste, ante todo dignidad, como decía mi vieja. asique nada, viste, nada, me hago la boluda, camino despacio mirando las heladeras siamm que hay expuestas en los pasillos como si me interesaran, miro al patio, me pongo a revolver el bolso, que se yo. tácticas de distracción vitales de la existencia misma. poco a poco me acerco a la comida, viste. con un toque de verguenza, la verdad. a nadie le gusta robar ni ser pobre, pero a veces es necesario. es como robin hood, pienso, le robo a los ricos de finanzas para darle a los pobres (yo). me acomodo en una esquina de la mesa mientras pienso que claramente puedo parecer alguien de finanzas, esta bien, no estaré maquillada ni tendré pollerita tubo ni tacos altos, ni corbata ni traje, esta bien, tengo unas all star rojas roñosas y un pantalon ancho que parece de los backstreet boys con una remera que dice YO TAMBIEN CORRI LA MARATON NIKE pero bueno, puedo ir de incógnito, que saben. sin mirar a nadie a los ojos (no lo soportaria, sabrian que les estoy robando), inspecciono la bandeja y visualizo a los sanguches de jamón crudo. son cada vez menos, me tengo que apurar. como quien no quiere la cosa, estiro la mano y agarro dos, pero justo otro estira la mano, un pibe de corbata y traje. lo miro, me mira, y muerta de verguenza y despues de toquetearlo, suelto uno. me llevo el sanguche a la boca Y SE TERMINA. que onda este catering, son los sanguches mas pequeños del mundo loco, asi nadie se alimenta. doy otra vuelta por el lugar, trato de no cruzar miradas con nadie, me hago la boluda y comienzo a acercarme al objetivo. tengo que ser rapida, cada vez quedan menos, son ricos pero no boludos, todos van a por el jamon crudo, HIJOS DE PUTA, SEGURO QUE USTEDES TIENEN DE ESOS EN LA HELADERA, SUELTENLOS. estiro la mano al lado de una fruncidita peli larga teñida de rubio alta y flaca con pollera tubo dorada, y agarro tres sanguchitos. la rubia me vio, me vio, ya esta, ya fue, listo, no importa, ¿que va a hacer? ¿le va a decir al guardia de seguridad?. camino gallarda con los tres sanguches en la mano. mis miradas se cruzan con el pibe de corbata y traje, me mira complice, le sonrio culposa, soy la gorda que roba sanguchitos, me digo para adentro, que mal, que mal, se dio cuenta, todos se dieron cuenta, nunca me sale la máxima número 4, mi vida es una mierda, perdón mamá, soy lo que pude ser, soy lo que hiciste de mi, soy lo que soy, no tengo que dar excusas por eso. a nadie nadie nadie hago mallll el solll sale igualll para mi para elloooos.
y ahí, con dos sanguches en la mano y uno a medio masticar, me empiezo a reir de las idioteces que pienso. el chico corbatin me mira como si estuviese loca, le sonrio otra vez, pero sin dientes, porque mi mama me enseño que con la boca llena no se pela dentadura por mas brakets que hayas tenido. el pibe se acerca y se inclina hacia mi, y en un susurro me dice al oido: ¿con hambre?
colorada, coloradísima, pienso que que mucho corbatin, mucho trajecin, mucha finanza internacional pero poca hidalgia y caballerosidad. le pongo cara de orto y le suelto: aca todos pagamos la cuota, no me parece que haya maestrías de primera y maestrías de segunda. y con la frente alta, me di vuelta y me dirigi hacia mi aula.
cuando ingresé con los sanguches en la mano, creo que todo el aula se dio cuenta de quien era la becada.
me senté y el pibe que tenía al lado me sonrió. me sentí culpable, el seguro que si pagaba la cuota. le estiré el sanguchito que me quedaba y se lo ofrecí, generosa.
me miro, no se si con asco o desconfianza, y me dijo no, gracias.
y yo pensé que mejor, porque a esas horas hacía hambre, y ni daba andar compartiendo comida. porque en realidad, mi mamá me enseño que hay que compartir pero yo no estoy del todo de acuerdo al respecto del tema cuando se trata de comida. además, tan grasa no soy, viste, tampoco me iba a parar otra vez a ir a buscar otro sanguchito, onda, tengo dignidad, ya les dije.
además seguro que de jamón crudo ya no quedaban.

miércoles, 10 de abril de 2013

el sobreviviente

eras el mejor afilador de cuchillas del mundo. estabas obsesionado. fueses donde fueses, revisabas la cuchilla del dueño de casa y si no estaba lo suficientemente afilada (nunca estaba) te la llevabas para devolverla relucientemente dañina. tu primer regalo cuando me mudé, y no tenía nada de nada, fue una cuchilla, que aquí sigue estando. yo te decía que si algún día asesinabas a alguien ya sabíamos que arma ibas a utilizar. y vos te reías.

siempre tenías proyectos. proyectos ridículamente geniales, que solo podían fracasar porque nadie entendía tu genio. desde comprar una camionetita "arreglamos de todo para la señorita señora viuda, soltera, separada, soltera, solícita" hasta poner una bailanta donde hacía tanto, tanto calor. la solución eran los ventiladores, dijiste. compraste decenas, los pusiste por todas partes. cuando te fundiste de vuelta, te recuerdo regalando ventiladores por todos lados. no se donde los tenías guardados, pero te encargaste de traer dos para madryn, y ahí están, todavía. refrescando. vos repetías que en esto de los negocios era cuestión de pegarla y ya. era una vez, un invento, una idea genial, y listo. y listo.

yo te quería mucho. jugar con vos era genial, porque me pegabas fuerte. cuando mamá te decía que no seas tan bruto, le decías que yo también te pegaba fuerte, que me la aguante si era macha. así también me bajaste un diente de leche con un pelotazo que fue a darme fuertísimo en plena jeta. cuando con la pelota bajo el brazo entré a casa llorando buscando los brazos comprensivos de mi madre, y cuando madre te miró con cara de pocos amigos, le dijiste que yo tenía que aprender a que la vida no era color de rosas. que no siempre iba a estar madre para cuidarme, y que mas vale aprendiera a dejar de llorar todo el tiempo. tenías razón en todo, pero nunca aprendí a dejar de llorar.

nuestra casa era chiquita, tan chiquita, que solo teníamos una pieza, un baño y una cocina comedor que funcionaba como pieza de mama también (porque la nena tenía que tener su cuarto, claro). mi bicicleta molestaba y la ibamos corriendo de un lado a otro. bhá, a vos te molestaba. estuviste cuatro días puteando con la bicicleta que estaba siempre en el medio, decías, hasta que fuiste a una ferretería. con sogas, clavos, martillos y rieles construiste una especie de manivela que se enganchaba a las dos ruedas de la bicicleta, y, por medio de un sistema de poleas, si tirabas desde dos lados a la vez, podías subir la bicicleta al techo, que era alto. ahí quedaba colgada la bicicleta. con mamá nos reíamos; nos hacías reír con tus ideas ingeniosas e impracticas. una sola vez subimos la bicicleta, porque eramos dos mujeres, claro, y la montain bike pesaba una tonelada. estuve un mes sin usarla porque se nos complicaba bajarla. cuando la bajamos, tiramos a la mierda tu excelente sistema. siempre fuiste un genio incomprendido.

mamá se reía tanto con vos, de vos. como la vez que te compro la piedra pomex para que te pases en el brazo y te hiciste sangrar cuando te la pasaste. mamá se tentaba, así lindo, como se tentaba ella, imaginandote respandote el brazo como un descocido, siempre tan exagerado eras, siempre tan bruto. los dos tenían linda risa. los dos se tentaban y lloraban cuando se tentaban. todavía me acuerdo de verlos felices, juntos, riéndose de alguna maldad, porque eran malos malos ustedes. eran ustedes dos. y era difícil pasar, ser parte de. lograr que quisieran.

eran parecidos. callados, desconfiados, de pocas palabras, lastimados, tan lastimados, tan omnipotentes, tan solos. nunca dejaron que nadie se acercara demasiado. yo siempre los entendí, igual. la soledad que provoca tener una madre que no te quiere es inmanejable. por mas que tres hijas desde acá los quisiésemos mas que a nada. nunca bastó. les faltaba ese amor primero, único, fundamental.

cuando murió madre y yo estaba ahí afuera, en un pasillo horrendo con enfermeras horrendas, te acercaste para decirme que ya estaba. ya está, dijiste. yo te miré y se me rebalsaron los ojos, se me rebalsó la vida, así de repente, se me rebalsó todo y quise yo también ya estar. me tocaste el hombro bruscamente, el contacto físico no era lo tuyo; bha, de ninguno de ustedes. ni el contacto físico, ni las palabras cariñosas. no llores, belén, me dijiste. no llores, que no quiero verte llorar. y me diste la espalda y te fuiste, dejándome ahí, sola. en el pasillo horrendo, rebalsandome.
vos no querías verme llorar y yo no sabía hacer otra cosa.

después desapareciste. yo tenía tanto dolor adentro, que el dolor que me causó que no volvieses no lo noté. te conocía; sabia que tener que hacerte cargo de mi, aunque yo no lo haya pedido, sino ella, te hizo trastabillar. nunca pudiste hacerte demasiado cargo de nada y con la enfermedad de mamá dejaste tu ultimo aliento. estar conmigo, cerca, acompañarme, era demasiado para vos, que nunca pudiste hacerte cargo ni de vos.

hace un año subí una foto de nosotros dos al face. yo jugaba a mojarnos con una manguera. vos etiquetaste en la foto estas palabras: como pasa el tiempo... ¡alguna vez fuimos felices juntos!

después se murió la abuela. ese ser horrible. un amigo tuyo me dijo que nunca te repusiste del todo de la muerte de mamá. te vi una sola vez más, tomamos mate en esa casa donde se criaron, donde vivió esa familia de 5 de cual eras el único que quedabas vivo. era la tardecita, y el olorcito a humedad tan platense con la brisa que entraba por la ventana de la cocina que daba al patio me hacía sonreír. te noté mal. te vi triste, te costaba respirar. estabas enojado, preocupado, como siempre, demasiado lejos.
hablamos de boludeces. esperé que se hiciese un silencio y te pregunté como estabas.
no contestaste.
me cebaste un mate, y de pronto, en el silencio, lo soltaste:
cuesta ser el único sobreviviente, dijiste.

te costó tanto que te moriste.
y yo no puedo parar de llorar.
y no lloro por mi. ni por tus hijas.
lloro por ustedes. tan duros, tan fríos, tan lastimados, tan solos, hasta el final.

agradezco que mamá no esté por acá, porque se moría de nuevo sin vos. porque en realidad, solo se tuvieron a ustedes.

lloro porque no quiero morirme. no así; no sintiéndome tan sola, ni tan lastimada. no quiero morirme tan joven, tan trágicamente. quiero ser viejita, y feliz, y morirme a la sombra de un abedul plateado. y me da tanto miedo repetirlos. pero sin su coraje, sin su valentía, y sin tener a un otro. porque ustedes eran dos. y yo solo soy yo.

sin poder dejar de llorarlos.


lunes, 25 de marzo de 2013

mi vida misma

acabo de estornudar con tanta fuerza que me di la cabeza contra la mesada (fuerte). creo que sobreviví; les aviso si mi cerebro no se resetea dentro de los próximos diez minutos.

le comenté a una amiga y me dijo que mi mesada estaba demasiado alta. le explique que la que estaba demasiado baja era yo.

siempre pensé que lo mio era pelotudez (crónica), pero de un tiempo a esta parte estoy pensando que esa manía mía de comer plasticola cuando iba al jardín de infantes puede haber dejado secuelas (graves).

jueves, 28 de febrero de 2013

después no te quejes, eh

me miraste, así como me mirás vos.
detesto esas miradas de complicidad que se dan entre ustedes y que después posan en mi.
y las risitas seguidas de la pregunta que se que se viene, que ya escuchaba antes de que abrieses los labios.
otra vez me preguntaste por él.
me hice la tonta, y te dije que basta, que nada, que era un amigo desde hace mucho tiempo, que no había nada.
te reíste otra vez. me dijiste que este era de los buenos, de los que se enamoraban.
me hiciste poner colorada, pero lo negué otra vez.
tengo muchos amigos, te dije.
si, claro, me dijiste, pero no como este.
me reí con vos. te dije que no es que fuese brad pitt.
te reíste. me dijiste que no, claro. pero que este difería de los demás.
¿ah, si?, te pregunté. en que te basás.
te reíste como tonta. me baso, dijiste lentamente, como si le hablases a un menor de edad que no entiende del todo lo que le decís, en que este cree que tiene oportunidad.
sonreí de costado y miré para el otro lado. te dije que no dijieses pavadas.
no son pavadas. cree que tiene oportunidad; es lo que lo diferencia de todos los otros. los otros saben que no salen de donde los encastraste, pero este está esperando la definición. no quiere hacer un movimiento en falso. sabe que está en la cuerda floja. y te reíste.
me sentí una adolescente boluda, poniéndome colorada. no digas pavadas, te repetí.
este chico es de los buenos, como dice una amiga mía,  insististe.
no me gusta, en serio, te dije, y te miré seria, para que me creyeses.
ya te va a gustar. es solo cuestión de tiempo, vas a ver.
 yo quiero alguien que me haga dar vuelta el corazón, que lo vea y me muera de amor.
esos no aparecen seguido, y suelen ser un fiasco, me dijiste, mirándome como si fueses tanto mas mayor que yo, como dándome consejo.
te sonreí.
ambas sabíamos que si. que no. o sea, que si pero no.
te digo la verdad, le dije. yo estaría con el, pero ahora porque no hay nada. no seria convencida. ¿y después?
no, me dijiste. el se merece mas que eso. este es de los buenos.
por eso te digo.
ademas te quiere. se le nota.
jaja, paráaa.
se, le encantás. vos porque siempre estás mirando para el lado equivocado.
vos porque sos como h.-; me ven enamorados por todos lados. y acá sigo.
te reíste con esa risa linda, tan tuya. me  guiñaste un ojo. si, claro. y el te sigue desde atrás. está esperando su oportunidad, te está midiendo. no te descuides que en cualquier momento salta. y ahí, querida, te quiero ver, eh. y voy a poder decirte que yo te avisé.

viernes, 4 de enero de 2013

los hombres de mi vida/2: gonzalo (y esteban)

esta entrada se desprende de este prólogo

después del primer hombre de mi vida - que como imaginarán se mantuvo siempre -, se vino el segundo. o los segundos, mejor dicho.

siempre tuve esta personalidad que tengo ahora. hay ciertas cuestiones con las que una nace. siempre fui muy extrovertida y en una nena de mi edad de aquel entonces (5 años) llamaba la atención el carácter fuerte que tenía. que sigo teniendo, claro, pero atemperado. ahora se que cosas decir y que no (a veces) y suelo evitar enfrentamientos con gente o cosas que no me interesan (a veces). pero de chiquita era jodida, jodidísima.
por ejemplo, tuve una etapa en que mordía a mis compañeritos (bueno, igual eso me quedó como tic... suelo morder todavía en ciertas situaciones - no, en esa no -. es como que me dan ganas y pregunto, ¿puedo morderte?. no me importa mucho la respuesta en realidad, es más que nada un aviso). mi mamá solía justificarme ante la gente del jardín diciendo que yo estaba mal ¨por que nos separamos con el padre, viste¨... hasta que un día alguien le dijo señora, se separaron hace cuatro años. en fin. así son las madres, nos quieren pese a todo.
bueno, a los cinco igual ya todavía no había superado del todo esta cuestión de morder y seguía siendo jodida jodidísima. y también bastante divertida. era la estrella de la salita de cinco de los conejitos (creo que fue la única vez en mi vida que fui popular... de haberlo sabido antes...). todos querían jugar conmigo, todas querían ser mis amigas y todos querían ser mis ¨novios¨.
ser novios en aquella época implicaba elegirse siempre para los juegos y las tareas y juntarse a jugar a la tarde. también, tal vez, darse de la manito y planificar algún viaje a disney juntos.
bueno, yo desde un principio le ofrecí mis encantos a gonzalo. gonzalo era un flacucho morochín calladito pero con una sonrisa preciosa. gonzalo era el mejor, porque me seguía a todas partes, yo era como su equipo de fútbol, viste. a belén se le ocurría que era buena idea escondernos en el patio del jardín y que tuviesen que buscarnos las señoritas y nos escondíamos juntos... y de repente me parecía que cortarnos el flequillo con esas tijeritas rojas y verdes era una idea buenísima, y estabamos los dos por un mes con el pelo desparejo; ni que decir cuando me parecía hiper novedoso gritar fuerte y a coro la palabra teta, y otra vez gonzalo me seguía y asi todo, gonzalo atrás, calladito, pero atrás, acompañandome. hasta me dejaba morderlo a veces, y no lloraba nada nada. el me enseñó como morder de a mentiritas. mordeme pero de mentiritas, me decía acercandome el brazo, y yo aprendí a no clavar los dientes tan fuerte, a no ser tan bruta.
el tema es que también estaba esteban. esteban tenía ojos celestes y pelo negro y salía en las fotos del jardín haciendo fakiu y todas las nenas lo querían y además vivia enfrente asique después del jardín tenía enseguida la casa para ir a comer galletitas y tomar la leche. yo estaba ocupada con gonzalo y desde chiquita no me puedo copar con mas de un hombre a la vez, nunca fui de esa que se enamora doble viste, puedo tontear con uno mientras tonteo con otro pero siempre hay uno, el principal, que me interesa de verdad. pero esteban me traía caramelos todas las tardes solo para mi y odiaba a gonzalo con todas sus fuerzas, siempre lo empujaba y gonzalo se caía de cola pero no decia ni mu y volvía a levantarse sin hacer nada y entonces yo agarraba y lo mordía a esteban, pero fuerte y esteban lloraba y la maestra me retaba y yo le decía que era culpa de esteban que empujaba a gonzalo y esteban me defendía y decía que no importaba que ya estaba que ya no le dolía y entonces yo le preguntaba si podía morderlo pero de mentiritas como a gonzalo y me dejaba pero decía que le dolía igual aunque yo lo mordía re despacito y re poco bruta y se ponía a llorar otra vez. siempre me invitaba a ir a tomar la leche con galletitas a la casa y me acuerdo que era la envidia de carolina que le preguntaba si ella podía ir y esteban le decía no vos no, belén y yo iba porque tenía galletitas rumbas que me re gustaban y eran re caras mi mama nunca compraba y gonzalo me saludaba desde la puerta del jardín sin su sonrisa grande y yo le decía vení con nosotros gonzalo yo te invito pero nunca quería venir.  yo abrazaba a gonzalo y le decía te veo mañana y el asentía pero no sonreía y me molestaba que no sonriera y me iba con esteban y tomabamos la chocolatada con las galletitas rumba hasta que mi mama me iba a buscar y me preguntaba que tal mi dia y yo le contaba que gonzalo no había querido comer galletitas rumbas conmigo hoy.
una vez gonzalo y esteban se agarraron feo porque había que hacer una cosa con temperas y era de a dos y entonces los dos querian hacer conmigo y yo les dije que bueno que hagamos los tres y la señorita no nos dejo y entonces gonzalo se plantó por primera vez y dijo que yo usaba la tempera roja y el la azul y que no había tempera para esteban asique chau esteban. yo me senté a empezar a pintar porque la verdad que cuando esteban no tenia rumbas mucho no me interesaba y empece a pintar un árbol con tempera roja y esteban me dijo que los arboles no eran rojos que yo era tonta y yo le dije que el tonto era el que no tenia temperas y esteban empujó a gonzalo y yo le manche el guardapolvo con tempera roja a esteban y entonces me empujo a mi y gonzalo se levanto y lo empujo a el y esteban se puso a llorar y me dijo que nunca mas me invitaba rumbas y carolina lo vino a abrazar me re acuerdo que lo abrazaba y esteban lloraba y que llorón que era esteban ahora que lo pienso y con gonzalo seguíamos pintando mi árbol con tempera roja y pájaros azules y el sol azul también.  esa tarde esteban se acerco cuando salíamos del jardín y le pidió a mi mama que si podía ir a su casa a comer rumbas y mi mama me miró y le dijo que ya habíamos invitado a gonzalo a comer tostaditas con manteca a casa y esteban pregunto si el podía venir y mi mama dijo que si por supuesto y fuimos todos en el fitito naranja de mi mama y gonzalo no sonreía y yo le decía a mi mama que que raro porque gonzalo siempre sonreia cuando venia a casa en el fitito y esteban llego y dijo que eran las tostadas mas ricas que había comido en su vida y mi mama se puso feliz aunque no tuviese rumbas y gonzalo no decía nada no quiso comer ni una tostadita y después jugamos a las princesas y los príncipes y esteban dijo que el único príncipe que había era él que gonzalo podía ser un enano y yo le dije que gonzalo era príncipe siempre que por una vez estaba bien. gonzalo no hizo nada esa tarde, se quedo sentado en un rincón aunque yo llamara a los enanos para que me ayudaran a bordar pero nada el se quedo mirando mis barbies y no me daba bola y después vino la mama de esteban a buscarlo y le contó a mi mama que le iban a poner belén a la hermanita que venia de esteban porque esteban había insistido tanto por mi y a ella belén le gustaba y entonces mi mama sonrió y me dijo viste belén esteban quiere que la hermanita se llame como vos y yo dije claro si y se fue esteban y me senté en el rincón de las barbies con gonzalo y lo agarre de la mano y gonzalo sonrió por primera vez esa tarde.


a gonzalo lo vi durante un año más, y después nos perdimos.
a esteban lo vi bastante más, no porque nos juntáramos sino porque vivía donde siempre, pero las rumbas dejaron de ser rumbas y pasaron a ser cuatriciclos y cosas así. una vez, tendríamos 16 años, se chocó conmigo en un boliche y me reconoció. yo hice algún chiste y le pregunté por la hermana, si seguía llamándose belén. me sonrió y me dijo que si, que hasta donde él sabía si, y me invitó a tomar algo "te compro el trago que vos quieras", dijo. dudé unos segundos y de pronto me acordé de gonzalo, de quién hace años no me acordaba, y le dije que no.
recién ahí y de una extraña manera sentí que gonzalo y yo por primera vez estábamos a mano.

domingo, 21 de octubre de 2012

tenías razón, mejor veamos algo lindo

cuando era chica solía ver la misma película una y otra vez, y otra y otra. me sabía de memoria los pasajes, adelantaba las partes que no me gustaban, me acordaba todas las canciones. cuando ibamos al video club solíamos alquilar dos. una para mi, que era casi siempre la misma, y una para vos. cuando yo ya había elegido, te ayudaba a elegir la tuya. caminabamos entre las opciones e ibamos leyendo la contratapa de las películas. cuando llegabamos a casa, mientras cenabamos y después, veiamos la que había elegido para mi (que solía ser la bella y la bestia, o el rey león en su defecto). yo me enojaba porque vos te parabas a lavar los platos y te decía que te estabas perdiendo la mejor parte. vos me decías que ya la habiamos visto tantas veces que te la acordabas. igual, yo me ocupaba de contarte que estaba pasando cuando te ponías de espalda. "y ahora el papá de bella entra al bosque encantado, y ahora el caballo se asusta y ahora no sabés, salen unos buhos y no sabés, mirá, mirá esta parte". cuando la película terminaba, era mi hora de irme a dormir. me acompañabas a la cama y me deseabas buenas noches. la puerta quedaba entre abierta y mientras me dormía escuchaba los sonidos y me llegaba la luz del televisor mientras veías la película para grandes que habías elegido para vos. el proceso continuaba a la mañana siguiente, cuando, en el desayuno, me contabas de que trataba la peli que habías visto y si te había gustado o no.
cuando cumplí 10 años empecé a ver las peliculas "de grandes" con vos. siempre fuiste despistada y nunca sabías si habías visto la película que querías llevar o no. yo tenía una capacidad extraordinaria para recordar todas las peliculas y argumentos que me habías contado esas mañanas. "no, má, esa ya la viste, te acordás, la de la chica que el tipo la deja porque tiene que mudarse y entonces....".
cuando salió la película "quedate a mi lado" yo tenía 12 años. quise que la alquilaramos para verla, además yo amaba a julia roberts. me acuerdo que leiste la contratapa y me dijiste: no belén, es de una madre con dos hijos que se muere de cancer . no quiero ver algo tan triste. ya bastante triste es la realidad, veamos algo lindo.

hoy es el día de la madre, y, como siempre, mi inconsciente te trae de vuelta, porque aunque inés dice que tengo que despegarme por mi propio bien de tu no presente yo te sigo nombrando siempre que puedo para dejarte asentado que no pasa día en que no te recuerde, no pasa día en que no me duelas, no pasa día en que no te extrañe.  llegué a casa y no pensé demasiado en el día de la madre, estaba bien, es un día pedorro y comercial, bla bla, lo que ya sabemos. me senté a almorzar y decidí ver una película. sin fijarme demasiado seleccioné "quedate a mi lado" porque era una de las últimas que habían subido en cuevana y estaba segura de que no la había visto. a mitad de la pelicula me acordé de ese día que te ofrecí alquilarla y no quisiste porque era demasiado triste.
nos lloré toda la película, porque vos, porque yo, siempre terminamos atravesadas en recuerdos que ahora recuerda una sola de nosotras. eso de recordarte bien no existe, porque recordarte implica recordar inmediatamente que es un sin sentido que dos personas que se quisieron tanto como vos y yo ya no estén juntas. es mentira que el dolor pasa con el tiempo, porque está siempre ahí, igual, y es la constante de saber que no puedo pedirte que con una sonrisa y dos palabras soluciones todo el desastre en que convierto mi vida porque algunos nacimos así, como yo, sin la fórmula para saber como ser felices, y otros nacen así, como vos, sabiendo como vivir y eso justamente es lo que hace tan injusta tu muerte.
y si escribo esto es para dejar asentado, hoy, que te recordé, como todos los días. y que, una vez más, tenías razón. la vida apesta lo suficiente, no necesitamos que una película pedorra nos lo recuerde.
mejor veamos algo lindo.

viernes, 21 de septiembre de 2012

INVIERNO NOT DEAD

si alguien más me dice "feliz primavera" o "felíz dia del estudiante" les juro que los muerdo.

(en serio. tuve una época - era ya adulta y usaba sostén - (siempre quise usar la palabra sostén) - en que tuve una regresión a mi más tierna infancia - (en la guardería era famosa por mis tarascones) - y mordía a la gente).

y al PELOTUDO que me vuelva a decir que cambie la cara porque esta es la estación del amor lo empujo por las escaleras (solo porque seguramente no tenga un revólver en la mano) y después lo tiro por un barranco. basta. en serio, cortenla, manga de teletubies inmundos y felices por la vuelta de los mosquitos, el calor y el olor a transpiración en el colectivo. les juro que los odio, soy como el grinch de la primavera.

DEJEN DE SER TAN FELICES, LA PUTA QUE LOS PARIÓ.


(les aviso por si no notaron que este blog y la que suscribe están totalmente en contra del día de la primavera).

jueves, 20 de septiembre de 2012

dos despertares

1.
a los 6 años ante alguna pregunta técnica mía del estilo de que como hacía el gordo barbudo para bajar en casa si no tenemos chimenea mi mamá me dijo que papa noel no existía. no hizo el mínimo esfuerzo porque yo conservara  la fantasía. "tampoco el ratón perez", agregó sin anestesia, aunque yo con los ojos como platos ni había pensado en él. con un último gramo de esperanza, balbucié mirándola desconsolada ¿y los reyes magos...?. indignada mi vieja contestó "obvio que no belén, usá la cabeza".

delicias de tener una mamá progre que cree en la ciencia y en que la verdad nos hará libres. obviamente me ocupé de desparramar el notición por todo 1° grado "A". las madres tradicionales nos adoraron (a mi y a mi madre, claro está).

2.
hace unos meses tuve una revelación al respecto de mi persona: no tengo moral (ni tampoco conciencia) que me atormenten.
enterarse después de tanta educación progre radical atea burguesa republicana militante de que soy una persona totalmente a-moral (si no existe esa palabra, debería) que no se hace cargo de las consecuencias que sus acciones generan me tendría que poner un poco mal.

o darme culpa.

darme algo, aunque sea.



pero la verdad que no.

lunes, 20 de agosto de 2012

¿qué me está pasando?

me acabo de acordar de la vez que mi padre decidió hablarme de sexo.

corría el año 2004 y yo tenía 17 años (y varias experiencias sexuales en mi haber).

un día llegué y él y su esposa estaban sentados en la mesa del comedor con talantes serios y sombríos. yo venia masticando un chicle y tarareando noooo noo esss amooooorr, lo que tu sienteeees se llama obsesiónnnn. abrí la heladera y mi papá me pidió que me siente.

con una manzana en una mano me senté y los miré. mordí la manzana y esperé. como nada pasaba, con la boca llena, pregunté.

b.- ¿qué, pasó algo?.
p.- creemos que ya estás en edad para hablar de ciertos temas.
b.- no creo que haya edad para hablar de ningún tema.
p.- quiero que hablemos de las relaciones sexuales.

recuerdo que me ruboricé en un segundo. con los pies empecé a golpear la silla de madera al ritmo de la canción del grupo aventura, y me quise morir. ahí mismo. me habían contado de esto, mis amigas. yo, dada ya mi edad avanzada (lista para recibir) pensé que había zafado de la charla. pero no. pensé que esto no podía ponerse peor... pero resultó que si.

p.- ¿te acordás de estos libros que tenías cuando eras chica? yo creo que tendríamos que repasarlos...

y ahí, ante mis ojos desorbitados, sacó el ¿de dónde venimos? y el ¿qué me está pasando?. literatura que quiénes tengan masomenos mi edad (y padres progres como los míos) conocerán.

después de eso, mis recuerdos son borrosos. no se si logré zafar de la charla haciendo lo que hago siempre cuando no quiero hablar de algún tema con mi papá (ay papá, dejame en paz) o si me banqué el sermón con ayuda de lo que mi psicologa llama la huida cerebral, en donde nuestra cabeza se va lejos de nuestro cuerpo para escaparse del dolor físico (o, en este caso, la humillación parental).
cualquiera sea, lo importante es que sobreviví. o algo asi. pero todavía quedan secuelas. yo creo que a la hora del sexo se notan bastante.


domingo, 5 de agosto de 2012

la niña bien

siempre fue una nena buena, siempre se portó bien. mi mamá solía repetír esa frase cuando hablaba de mi.

entre lo real y la burla que destila, estoy yo.

siempre hice lo que tenía que hacer.

y de pronto estoy acá.
miro hacia adelante y me da vertigo.

se que puedo hacer realmente lo que quiera. la libertad infinita sin embargo me paraliza. darle tanta libertad a alguien acostumbrada a seguir las instrucciones aterroriza.

todas las sentencias y seguridades que tenía al respecto de mi de pronto aparecen borrosas, quizá siempre estuvieron así pero prefería no darme cuenta. algunas se mantienen como si fuesen pedazos de cartulinas negras decoloradas que intento volver a pegar con una cinta scoch vieja. desesperada, raspo con la uña la cinta contra la pared buscando que se queden donde estan. a medida que las certezas se desprenden, mas desubicada me siento.

desnuda de todo, hasta de la soberbia y la seguridad de plastilina que uso para disfrazar mis inseguridades, me doy cuenta de que lo unico que quiero es no querer.

no quiero laburar en serio.

no quiero seguir estudiando.

no quiero un novio.

no quiero hacer actividad fisica.

no quiero hacerme cargo de nadie.

no quiero tener responsabilidades.

no quiero ir al supermercado.

no quiero pensar en arreglarme para salir de mi casa.

no quiero salir al mundo.

quiero quedarme acá con el pijama, tomando mate, llorando y viendo peliculas que se como terminan (bien).

por primera vez en mi vida me rebelo a seguir las instrucciones.
si total las seguis y la gente se muere igual, ¿de que nos sirve portarnos bien?

sábado, 14 de julio de 2012

que vuelvan los noventa* porque...

... lanata no era un payaso sino un periodista comprometido, a la tarde veíamos a un pibe con sindrome de down y lo llamabamos con amor (?) corky (la fuerza del cariño), el cine argentino comenzaba a repuntar, comprabamos los regalos en un todo por 2 pesos, pergolini era el puto amo de la tele, cuando nos gustaba alguno de los actores de amigovios decíamos que era un bombonazo, para tranquilizarnos entre nosotros nos decíamos vos fumá, y si el otro nos estaba mintiendo le decíamos que hammmmbre (mordiéndonos el labio inferior, lo sigo haciendo porque yo nunca paso de moda), usabamos chuflines (colitas, para ustedes, porteños asquerosos) de colóres fluors y nos hacíamos la cola de caballo lo más alta posible porque ESO era canchero (la palabra canchero también es de la época), los sex symbols usaban el pelo largo y enrulado (que eso no vuelva por favor) y muchos salían de la banda del golden rocket, la riñonera era un elemento imprescindible y la gorra para atrás indicaba que éramos gente cool, los walkman que solo tenían unos pocos afortunados eran los mas deseados en cualquier viaje escolar, los casettes vírgenes grabados de la radio eran lo más, las spice girls y los back rockeaban nuestro mundo, aparecía la estrellita (posteriormente estrellada, pero nadie podía saberlo) del pop, los estampados horribles eran lo IN, todavía no sabíamos que julian weich podía llegar a ser TAN tarado, pero si sabíamos que drogas, ¿para qué?, jurasick park llegó para cagarnos la vida a todos los fanáticos de los dinosaurios,  intercambiar figuritas todavía era algo normal, cuando estaba todo estaba re ok decíamos que todo joya, y el mayor de los halagos era decirle a alguien que era un fenómeno, los simpson recién estaban apareciendo al mundo y todavía no nos torturaban con: ¿cómo que no ves los simpson? ¿de dónde saliste?, los alfajores triples empezaban a salir (y eran triples en serio, hijos de puta!), todavía existían los lentos (y casi siempre era algún tema de roxette), y teníamos un sentido tan extraño de la moda que usabamos chupetes de plástico colgados en el cuello (¡?¡?) y las remeras adentro de los jeans tiro alto, mirabamos a reina reech en atc y cachureos y descubrimos que podía ser copado ser huerfanito mirando las exquisitas producciones de cris morena, cuando queríamos decir algo negativo decíamos que eso era una gilada, jugabamos con los lego y los playmobil y esperabamos con ansia los segmentos de mister hipo (hic), muchos ibamos a karate porque queriamos ser como los power rangers, creíamos que los bebes podian comunicarse entre sí por los rugrats y ya sabíamos lo que era ser un perdedor carismático gracias a doug, usar pañuelos de vincha en la cabeza al estilo axl rose causaba sensación, no hay problema y comer gatos como alf era un chiste recurrente y las bolitas (canicas) todavía existían, el pan y queso decidía las cuestiones mas trascendentes, el tetris y el pacman nos consumían horas de vida mientras que el yo-yo de magic kids reaparecía con fuerza y era de adultos comprarse en el kiosko los tic tac de menta mientras jugabamos al juego de mesa quién es quién y las amigas mas potentadas nos prestaban la ridiculez esa llamada polly pocket (esas muñequitas en miniatura que no servían para un carajo pero todas queríamos) en tanto que las barbies popularizaban entre las pequeñas las ferraris (barbie no era ninguna pelotuda) y aprendíamos que si bien ella tenía tetas, ken era una especie de eunuco sin bulto (como para que no tengamos problemas sexuales posteriormente), gracias a dios estaba cablín y morgado y prol para alivianarnos un poco la estupidez y lo mirabamos mientras comíamos zucaritas que nos hacían sacar el tigre que hay en vos y existían todavía las cabinas telefónicas para llamar a nuestros padres y avisarles que llegabamos mas tarde porque nos quedabamos en la plaza andando en rollers (de siliconas no, los fluors de plástico gente) con amigos un rato más...

                                       y, además eramos tan pero tan jóvenes...

* pero que no vuelva menem, tampoco la pavada.

viernes, 6 de julio de 2012

de cuando me fui de putas

cuando era jóven (pongámosle, cuando tenía 17 años) habíamos adoptado la costumbre mi grupito de amigos de aquella época y yo de visitar cabarutes.

fue así como en menos de dos semanas, habíamos recorrido todos los cabarulos de aquella ciudad del sur donde vivíamos. era invierno, recuerdo, porque la tristeza pegajosa que me generaba entrar a esos lugares era acompañada siempre de la sensación de tener mi nariz congelada y pequeños estremecimientos de frío.

del mas berreta al más cuidado, la sensación era la misma en todos. el vacio y soledad de los rostros de las mujeres era similar (aunque su peso aumentaba a medida que las tarifas bajaban). la modalidad era siempre la misma. entrabamos, nos sentabamos en una mesa, mirabamos a nuestro alrededor. ellos y ellas pedían una cerveza y se reían de los personajes sentados en aquellos lugares. yo, en cambio, me abstraía de los comentarios maliciosos y sentía que de alguna forma la melancolía berreta de esos lugares tenía algo que ver conmigo.

en el adán y eva, por ejemplo, el ambiente era festivo. sin embargo, la tristeza estaba igual, tal vez más presente incluso por la falsedad hipócrita del jolgorio colectivo. el tipo del pianito condensaba en todo él el patetismo payasesco de la escena. estaba ahí, tocando en su teclado de forma extraordinaria una, dos, tres, cinco canciones de cumbia. en un momento, se da vuelta y mira a su público (putas, borrachos, marineros y nosotros) y dice: para cambiar un poco, esta noche traje un par de temas de rock nacional. ¿les parece que toque algunos?.
de pronto, los borrachos parecieron despertar y expresaron su disgusto por el cambio de guión: no loco, cumbia, tocá cumbia cheee.
la cara de resignación del tipo hizo que yo le gritara: dale, tocate una de virus. mis compañeros de mesa, entre divertidos y obligados por una cuestión de lealtad, apoyaron mi moción tibiamente mirando con incomodidad a los costados.
el tipo semi sonrió y dijo: para la chiquita de ojos negros sentada en la mesa de allá.
tocó imagenes paganas de forma impresionante. recibió al terminar unos pocos aplausos, provenientes de nuestra mesa. me volvio a mirar, y repitió como una letanía al micrófono: vengo agotado de cantar en la niebla. inmediatamente volvió a comenzar con su repertorio habitual. los marineros borrachos aplaudieron la vuelta al libreto más enardecidos que lo habitual. el tipo tocó otras 10 canciones de ritmo similar. de pronto se levantó del butacón, guardó con primoroso cuidado el instrumento, nos miró y saludó con una inclinación y desapareció por la puerta de entrada. al rato, cuando salimos, nos lo encontramos sentado contra un árbol en la entrada del lugar. no nos miró, escuchaba musica absorto con unos auriculares, mientras hacía el gestito de tocar el piano con sus dedos.

el fénix, por otro lado, era el más deprimente de todos. pero también era mi preferido. fuimos un par de veces bajo protesta de mis amigos varones (ni siquiera hay putas que se puedan mirar belén). había algo de ese lugar que me fascinaba. para entrar, tenías que subir como tres pisos de una escalera de cemento alisado angosta. al entrar al lugar, el humo de cigarrillos berretas estilo los gavilán te envolvía. era un olor a cigarro duro, penetrante, que te producía que tosas casi de forma instintiva. las putas eran enormes. medias de red, shorts de cuero plástico negro, corsets desgastados de colores horribles (violeta, naranja, amarillos ocres, bordó) indicaba que el genio del dueño había decidido vestir a sus nenas como si fueses un grupo de pop, todas iguales pero con diferentes colores. ninguna debía pesar menos de 120 kilos. las luces del lugar, apagadas, y unos foquitos prendidos con papel celofán puesto encima para que diesen luminosidad azulada le daban al lugar el toque surrealista necesario. había una pared que separaba el lugar de las mesas (de plástico, tipo de jardín, con una silla de cada tipo con el tapizado desgastado) del lugar para bailar. sin embargo, la pared tenía una abertura con forma de corazón (en serio) que te permitía mirar a la pista de baile. allí, las putas bailaban apretadas con sus futuros clientes. enormes, parecían envolver a esos tipos que quedaban extrañamente pequeños en relación con ellas. el cuadro kitsch se completaba con la decoración de lucecitas navideñas en pleno julio, colgadas de las ventanas empañadas por el frio contrastante de afuera y el calor humano de dentro. pero no eran cualquier tipo de lucecitas, sino las de colores con musiquita. la mitad de las luces no prendían y la musiquita sonaba, ronca y gastada, de fondo. cada vez que la musica general del lugar saltaba o se paraba, quedaba solo el sonido de la musica navideña que, arrastrada, y con un ritmo mas lento que el habitual, daba un marco que parecía indicarnos en forma de cuadro monstruoso donde estábamos, que ya no eramos niños y que en julio los arreglos navideños condensaban más que nunca ese malestar que generan en cualquier época del año: las navidades son las peores fechas del mundo para pasar en soledad. en el fenix, parecían querer indicarnos, era siempre navidad.

si alguien me pidiese que describiera que es para mi la desolación,ese cabaret sería la imagen perfecta. la tristeza allí era contagiosa, el gusto amargo se te pegaba al paladar y te hacia la saliva espesa. así, la soledad te envolvía de la mano del humo de los gavilan y la musiquita navideña, casi terrorifica, de unas lucecitas a medio funcionar. gloria decadente de lo que alguna vez podríamos haber sido pero nunca fuimos (cuanta razón tenía sabina cuando decía que es peor añorar lo que nunca fue), el fenix condensaba las almas en soledad de forma exquisita; de amor ni hablar, solo había que encontrar otro cuerpo que se mantuviese cercano para hacernos creer que combatiamos las noches frías del invierno amparados en un tumulto de anónimos tristes. mas luego, con la salida del sol, la tarea se alivianaba y podíamos olvidarnos de las soledades hasta la próxima noche.

miércoles, 4 de julio de 2012

que problema, belén

b.- no levanto nada loqui, no hay con que darle.
f.- enfocate.
b.- ¿uhm?
f.- en este finde, ponele. contame donde fuiste.
b.- y, el viernes fui a la plop.
f.- aja, que es la plop.
b.- un boliche hecho en un teatro, que tiene...
f.- la fiesta belén, es una fiesta gay.
b.- ah si. fui para acompañar a m.-
f.- ¿y el sabado?
b.- salí con los chicos de la facu.
f.- ¿los chicos?
b.- sep.
f.- todos varones. ¿cuántos?
b.- y... eramos 6.
f.- 5 varones y vos
b.- se.
f.- ¿vos te das cuenta no?
b.- no.
f.- es sintomático. o vas a una fiesta gay o salís rodeada de tipos. no hay chance.
b.- bueno, no es siempre asi.
f.- no, claro... cuando logra acercarte alguno que no sea gay y que logre cruzar la muralla china de tus amigos vos te ocupás de decirle que no.
b.- a veces digo que si.
f.- la última vez fue...
b.- el de los perros. te acordás.
f.- claro, cuantas veces saliste.
b.- dos.
f.- y no pasó nada.
b.- si pasó, unos besos.
f.- belén, ¿ya egresaste del prescolar?
b.- me hubiese gustado quedarme en la salita rosa.
f.- de madurar ni hablar.
b.- ahí era todo mucho mas fácil. tenía dos novios, maxi y sebastián. ibamos a la playa los tres juntos, tomabamos la leche con vainillas o tostaditas con queso derretido y bailabamos reina reech. cuando me cansaba de uno, llamaba al otro y asi. igual seba era mi preferido.
f.- ¿ellos sabían que no había exclusividad?
b.- creo que no. los besitos los daba en privado.
f.- vaya a saber en que momento te volviste este nudo de represiones.
b.- salita rosa fue mi mejor momento.
f.- la cúspide del éxito.
b.- después solo me quedó empeorar.
f.- y ahora cumplis 25.
b.- matame.

lunes, 2 de julio de 2012

la ansiedad me mata



cuando veo una pelicula online no puedo esperar a que termine de cargar, asique la pongo después de cargarla 5 minutos y la veo de a pedazos puteando cada vez que se para.

cuando era chica, no soportaba esperar a que mamá me pudiese llevar al peluquero cuando el flequillo me empezaba a molestar, asique me lo cortaba yo misma (SIEMPRE; los resultados eran desastrosos). para sacarme la costumbre, desde mis 7 años fue imposible encontrar una tijera en toda la casa.

si un libro me atrapa demasiado, TENGO que leer el último capítulo, porque no puedo no saber que va a pasar DESPUÉS DE TODO, y luego continúo leyéndolo linealmente.

me pasa tambien con los caramelos para chupar. los muerdo, destrozandome las muelas. no está en mi naturaleza esperar que se deshagan en la boca.

pero lo peor de todo es cuando me pinto las uñas. no puedo dejar las manos un minuto quietas, y decido inmediatamente después de hacerlo que NECESITO lavar los platos. nunca falla, soy un relojito.


lunes, 25 de junio de 2012

de que maldita era o de como me acabo de acordar

mi abuela, la mala, hacía rompecabezas. sobre una tabla de madera. mis recuerdos de la plata en las buenas epocas (aquellas en donde yo no sabía que era mala) se enmarcan mezclando caprichosamente un gomero, la pava roja chillando, yo leyendo las historietas del diario el día (olaf el vikingo era mi favorita) y mi abuela haciendo rompecabezas.
no me dejaba tocar nada. "no toques belén, me mezclás las fichas" me decía. yo, de maldita que era nomás, aprovechaba a tocar todo cuando se iba lejos, al baño por ejemplo. pero ella volvía y se daba cuenta de todo, no se como (bueno, ahora sé, debía ponerlas todas mal, pero en aquel entonces para mi era un misterio). "te dije que no toques, belén. ¿a vos los limites te importan un pito, eh?" y me retaba pero yo solo podía concentrarme en el cigarrillo que llevaba siempre en la mano. y tosía. tosia mucho.
       
a mi mamá no le gustaban los juegos de mesa (calculo que era porque a mi mamá no le gustaba nada que le gustara a mi abuela la mala) pero decía que era la única forma de mantenerme sentada en una silla. mi mamá me enseñó: primero hay que separar las fichas por colores. y después empezar a armar el borde. yo me pasaba horas enteras armando rompecabezas y me re salían, porque tenía dos o tres y me los sabía de memoria entonces los armaba más rapido. o sea, más rápido cuando rosa no me hacía perder el tiempo obligandome a ir a dormir la siesta porque sino cuando mamá volvía decía que me la pasaba de mal humor. eran largas las tardes esperandola. más cuando me obligaban a la siesta. y como yo no quería me acostaba con los ojos bien abiertos y no dormía nada, de maldita que era nomás, y estaba de mal humor igual, y sin hacer rompecabezas. mi mama siempre decía que los limites me importaban un pito, que no había caso conmigo.
                                                              y la verdad que no, que no había.





de chica me encantaba hacer rompecabezas.

                                                                          de grande me olvidé.

sábado, 23 de junio de 2012

a ésa

siempre que cuento esta historia la gente se me rie.

yo siempre digo que soy grasa porque cuando uno mama de chiquita, difícil enderezarse después. por más puán y cultura "de la buena"que a uno le inculquen.

mi mama no era berreta. era de la media. le gustaba el rock nacional, silvio rodriguez, esas cosas de progre que estaban de moda en la época de los setenta. era linda mi vieja, flaca y alta, a mi no salió. tenía rulitos y los odiaba, se hacía la toca. era linda mi mamá, todos los tipos se daban vuelta para verla, me acuerdo que de chiquita me daba una bronnnnca que me la miren, porque mi vieja era mia, y de nadie más. además tenia ese no se qué, viste. ese aire de inalcanzable. ese aura de lejana que a los tipos los volvía locos. era inalcanzable en serio mi vieja, pero de eso me di cuenta después. me acuerdo la bronca que me daba que le gustaran los chupetines de coca cola. ella cada tanto se daba el gustito de comprarse un chupetín de coca cola, viste, y lo comía ahi, a la vista de todos. y a mi me molestaba, me acuerdo. me ponía como loca, lo veía como algo malo, los chupetines a ella no le correspondían, nada que ver, los chupetines eran para los chicos, cuando fui mas grande me di cuenta, claro. mi vieja era sexy comiendo chupetines de coca cola. eso era lo que me resultaba intimidante viste, porque todo bien, pero la vieja de uno cualquier cosa menos sexy, dejemosnos de joder. "castradora desde chiquita me saliste, que lo parió" decía mi mama ofuscada cuando yo le hacía los berrinches. pero no daba que comiera chupetines de coca cola, ni que bailara asi como bailaba adelante de la gente. todos la miraban sino, y mi vieja, se sabe. era solo mia. porque de limites, claro, ni hablar. "eras déspota, hija de puta" me dice i.- que me conoce desde la infancia. y bueno, le digo yo. a veces pasa.

pero esto no tenia nada que ver con lo que les iba a contar. pasa que hablar de mi mamá es una de mis cosas preferidas del mundo, que solo compite con sacarme el esmalte de las uñas raspando con la otra uña, andar en pata los días de invierno y exprimir limones (si che, me pone feliz el olor a limón). apoyar el culo en la estufa tampoco está tan mal.

bueno, cuestion que yo les decía que yo lo de grasa lo traigo desde chiquita, viste, pero por rosa, ella me enseñó. cuando yo era chiquita mi mama laburaba mucho, y lejos de casa. yo pasaba muchas horas con rosa, esperandola volver con ansias porque siempre me traía algún regalito (en general, esos alfajores que ya ni recuerdo porque no me gustaban, que traían fabulandia, los coleccionaba, se ve que tenía problemitas desde chiquita. cuando dejaron de salir los cimientos de la relación entre mi madre y yo temblaron, fue un shock del que nos costó recuperarnos). cuestión que rosa y yo eramos como mejores amigas (esto decidido por mi, no es que le había pedido a rosa su opinión al respecto). además, ibamos las dos al mismo grado, ya que rosa no había terminado la primaria y había empezado de vuelta de grande, asique las dos ibamos a segundo. me acuerdo que se pasaba las tardes dibujandome, porque rosa dibujaba muy bien. y yo, que siempre fui la pequeña stalin que tanto quiere victorero, le decía: rosa, dibujame una máscara. rosa, ahora venecia. rosa, quiero un osito cariñoso. ahora quiero liliputienses. rosa, dibujame un caminón, no, pero así no, de los grandotes. rosa, una princesa. rosa, asi no rosaaaaa, esa no se parece a la bella durmiente (etc). la pobre rosa me tenía toda la paciencia del mundo, pobre mujer. para estar cerca mio siempre se necesitó paciencia, solía decir mi madre, (y los los huevos de oro, solía acotar mi ex). cuando me cansaba de dibujar, hacía rompecabezas yo sola, porque nadie me tenía que ayudar. tampoco a peinarme o a vestirme, no importa lo ridicula que estuviese no había forma de hacerme cambiar de opinión (en la foto anual del segundo grado tengo una colita arriba de todo y otra abajo, y combino unas calzas metalizadas celestes fucsia con unas medias violetas, impresentable). cuestión que cuando rosa se liberaba de mis pedidos (rosa, un puercoespín, dibujame un puercoespín), y ya habiamos terminado ambas la tarea (rosa, porque la cursiva te sale mejor, enseñame a que sea así como la tuya rosa) yo empezaba a hacer los rompecabezas cuando no me obligaban a dormir las malditas siestas que nunca quería dormir (hacela dormir como sea rosa, le decía mi mamá, sino a la noche tiene un mal humor insoportable). cuestión que en esos momentos en donde rosa podía respirar, viste, dejar de prestarme atención por unos minutos, ponia casettes que traía de la casa. era fana de la buena musica, rosa, la tenía clara. durante las tardes de invierno nos deleitabamos escuchando los casettes de sandro, los pimpinela, cacho y dyango. rosa estaba enamorada de sandro (era un secreto que le guardé hasta el día de hoy, porque el marido de rosa era medio malo y no se tenía que enterar). y bueno, así se me fue acostumbrando el oído, y no había pasado nada, que ya me sabía los casettes de memoria (hoy poné los pimpinela rosa, dale). me recuerdo adelante del espejo con un cepillo de pelo haciendo de lucía galán a esaaaa que te aparta de miiii, que te roba tu tiempo tu alma y tu cuerpo, ve y dileeeee (y ahí me cambiaba de lado porque era joaquin y decía: que quieres). claramente, los pimpinelas eran nuestros preferidos.

http://www.youtube.com/watch?v=sNY7AiSjJJM * (disculpen, estoy teniendo problemas técnicos otra vez)


la pasabamos en grande rosa y yo. bueno yo si, no se si rosa, la verdad que no le pregunté.

les decía entonces que es así, viste. lo que uno de chico mama, es indeleble. vos dirás que lo mio roza lo impresentable, ya se que lo estás pensando. pero no se, que querés que te diga. a mi esas canciones me emocionan, ¿entendés?. las escucho y no puedo evitar  tener que cantarlas con pasión y un cepillo en la mano. por qué vos me dirás la cultura esto, la musica lo otro, el sonido de lo de más allá, y yo te re entiendo. pero uno escucha estas cosas, y así sin más te das cuenta de por qué son populares viejo, es como que te hacen feliz, viste.

me acordé de rosa, el otro día. en realidad no fue tan así, me acordé de los rompecabezas, y viste esas asociaciones que uno hace, me retrotraje a la época y me acordé de rosa. tanto tiempo sin pensar en ella, que lo tiró, y de repente aparece así como si la hubiese visto ayer. siempre venía a mis cumpleaños rosa, hasta que me vine a estudiar acá. después perdimos el rastro.



era buena rosa.



*por favor, no se pierdan la genialidad de ese video de 1983 de los pimpinelas ("ven aquí, quiero decirte algo"). además de que la canción es un clásico  SUBLIME, la ropa y el escenario son mortales y las letras blancas con sombra azul muy de las novelas de andrea del boca. el recuadro rojo y el número uno dorado no hacen mas que asentar toda la grasada. lucía viste un vestido azul de princesa que parece salido de una tienda de disfraces berreta y joaquín vestido de blanco con los pantalones que le llegan a las tetillas... impesionante. y que estén parados entre una calle de ... ¿árboles?. genial, es todo genial.
igual lucía y joaquín no le ponían la onda necesaria, yo cuando interpretaba sus canciones siempre le terminaba dando cachetadas a joaquin (se las merecía, fijense la cara de nabo que tiene, encima ni canta nada el muy gil).

martes, 12 de junio de 2012

de mi mamá y yo

yo tendría unos 6 años y viajabamos en un colectivo hacia la plata. siempre me gustó viajar, desde chiquita. esas 22 hs nunca eran una pérdida de tiempo. leía, escuchaba música, pensaba. nunca fui de esas personas que se aburren, siempre disfrute bastante estar conmigo misma.
iba leyendo una revista de tribilín y mirando asombrada el cambiante paisaje; para una patagónica pasar de la desolación árida al verde siempre era una actividad fascinante. mamá en el asiento del lado del pasillo leía "el libro de los amores ridículos" de milan kundera. siempre me llamaron la atención los títulos (de cualquier cosa, sean de libros, películas, artículos); este en particular me quedó muy presente. sintetiza en seis palabras esa búsqueda de amor terca y constante a la que estamos abocados, que hace que terminemos enredando nuestras soledades de forma rídicula y artificial.
como sea, veníamos asi, por la pampa húmeda. yo enfrascada en mi revista, cuando de pronto pasamos por un gaseducto. o una compañia de gas, o algo así, no se bien. la cuestión es que el micro se llenó de un olor bastante asqueroso y particular.
yo levanté la vista de tribilín y le sacudí el brazo bruscamente. ella me miró. yo le devolví una mirada cómplice y con una risita, dije, en voz exageradamente alta:
belén.- mamá! te tiraste un pedo!!!
mamá, colorada como un tomate y mirando hacia todos lados, balbuceó:
m.- no belén, es que pasamos por esta empresa de gas que...
belén.- jajaja (cada vez mas alto) se tirooo un pedoooo.
m.- bajá la voz belén, no. no me tire...
belén.- está bien si te tiraste. podés decirmelo. a veces los pedos se escapan.
m.- basta belén, fue que ...
belén.- jajaja, un pedo!
m.- BASTA BELÉN, NO ME TIRÉ NADA.
belén.- bueno.
m.- ...
belén.- no te preocupes igual. es re natural.


mamá siempre decía que desde chiquita tuve talento innato para sacar de las casillas a cualquiera en un tiempo record.
mi vieja disfrutaba mucho contando esta anécdota, era de sus preferidas, no podía evitar llorar de la risa en medio del relato. solía generar muchísimas carcajadas, no porque el cuento fuese particularmente bueno, sino porque su talento innato era mucho mejor que el mío: tenía la risa mas contagiosa del mundo.