mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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lunes, 24 de diciembre de 2012

yo tenía un novio que...

decía que andar conmigo era como estar siempre chupando un limón.

un amor, el chico. y yo.


(disculpen la poca inspiración. es fiestas y acabo de llegar a madryn, pero no podía dejar de subir algo para desearles que hoy les sea leve y hacerles saber que casi muero en el avión, pero al final no. mañana si puedo me sentaré a escribirles la historia).
salú, por muchas más navidades horrendas.
con cariño,
b.-
pd. si, soy como el grinch pero con tetas (dos).

viernes, 21 de diciembre de 2012

brevarios de la infelicidad perfecta

el otro día hice una entrada con el titulo: tengo que confesarte ahora, nunca creí en la felicidad.

la entrada es una boludez, y la frase es la única oración coherente de un tema horrendo de julieta venegas (maten a esa chica por favor, que le pasa).

pero se aplica cantada a mi misma.

el otro día hablando con inés repasabamos un poco eso.
yo tengo así como una idea de que en la vida lo que va son las penurias.
soy una persona melancólica. o dramática, más bien. estar mal y hablar de eso es lo que mejor me sale. ademas de enojarme, ofenderme y quejarme.

claramente una persona con todas esas virtudes juntas (a la vez, un combo explosivamente terrorífico) tiene el problema de que el temita de la felicidad se le va a hacer muy cuesta arriba. porque además, la felicidad implica un estado de inconciencia, de no cuestionamiento, de salto al vacío y de decisión lógica irracional que no me siento capaz de afrontar. considero que la gente feliz es gente que no es sincera consigo misma. que se tapan los oídos y cierran los ojos y corren gritando lalalalalalaala y se quedan con el/la primera persona que les da bola y que decide que la felicidad es eso manotear un acompañante circunstancial para una vida que se ordena bajo las reglas del estudio, trabajo, un toque de sexo, algo de diversión y tres o cuatro amigos, cosa de no tener demasiado tiempo para cuestionarse ese panorama de felicidad armada que se inventaron.

mi ex novio era así. el decía que conmigo estaba feliz. y yo tenía la espantosa sensación (que luego corroboré, claro) que era feliz conmigo o con cualquier otra que le llenara el casillero de "PAREJA". alguien para ver una peli, tener sexo, llevar a las reuniones familiares y dormir abrazaditos (y pegoteados por la transpiración, claro).

la felicidad de mi ex era una decisión. las tres máximas de la felicidad perfecta son: decidir ser feliz, ser feliz, no cuestionarse la felicidad (repita como mantra y de ser necesario vuelva a empezar).

a mi me volvía loca. me acuerdo que yo siempre le decía que odiaba que para él estar conmigo fuese eso, estar conmigo porque estaba acá al lado. lo quería despertar. le gritaba que yo quería que me elija, que esté enamorado de mi, que no pueda evitar ser feliz, no que lo decida.

corté por esa incompatibilidad esencial. para el, yo podía ser cualquiera. para mi, él tenía que ser único.

cuando alguien me dice que para ser feliz hay que solo proponérselo, me acuerdo de mi ex.

y me estremezco.

a veces me gustaría ser feliz.
otras le creo a p.- que la inconciencia que genera la felicidad es solo un estado espuma que no nos permite descubrir lo mejor y lo peor de nosotros. que diluye la intensidad.
pero a veces
me gustaría
que
todo fuese
recto
claro
brillante
y tan
pero tan
simple
y obvio
como
esas felicidades
elegidas
que te permiten vivir
sin sobresaltos
hasta la segura muerte en la que nunca
nunca piensan.

martes, 11 de diciembre de 2012

todos los hombres de mi vida - chapter one

hola, que tal.
mi nombre es belén.
tengo veinticinco (25) años y convivo con isidora, un gato. es la gata mas mala malísima del planeta tierra.
hace algo asi como dos años y medio (2 y 1/2) que no tengo novio.
tuve uno por muchos años, cuatro. (4) 
novios formales tuve dos. (2).
solo me enamoré una vez. (1)
no fue de un novio formal. (0)
además de eso, este año salí con un total de once pibes. (11).
con algunos duré más. con otros menos. con los menos, solo salí una vez.
tuve relativamente poco sexo para la cantidad de personas con las que salí. eso es neurosis, dice inés, mi psicóloga.
y además terminé mi carrera, finalmente.
me vine de madryn a estudiar historia.
hoy por hoy, lamento tener padres tan progres que dejaron a la nena estudiar lo que quisiese.
la nena quiso estudiar historia, por culpa de un hombre. (1) (siempre la culpa es de un hombre). ya llegaremos a esa parte.
mis padres no deberían haber sido tan progres y en cambio deberían haberme dado una patada en el culo y ponerme a estudiar algo que valiese la pena y que fuese realmente importante.
medicina, ponele. se me ocurre.
salvas vidas, sos trascendental para la humanidad, te llueve el laburo, al final del día podés decir que hiciste una gran tarea.
pero no. yo estuve 5 años estudiando historia. (5)
en fin.
la vida es asi.
hay heroes y después estamos nosotros.
esa es una (1) de mis características personales molestas. suelo catalogar en orden de importancia las carreras.
el otro día sali con un pibe de letras que se creía muy importante.
en un momento le tuve que decir que en la lista de carreras que no servían para una mierda, claramente letras estaba mejor posicionada que historia.
se ofendió.
pero bueno.
esas verdades alguien las tiene que decir.
otra (2) de mis características molestas es imaginarme a la gente desagradable teniendo sexo. no puedo evitarlo, les juro. es un sentimiento, no puedo parar, olé olé olé.
otra (3) - esta le jode a p.- es que no puedo pronunciar bien nada. ni siquiera las palabras en castellano.
seguro tengo algun que otro defectito más, pero ni se nota.
todo esto venía a que el año que viene es un año de inicio.
todos los años lo son, en realidad. siempre pensamos que por la idiotez de pasar el 31 de diciembre podemos hacer cambios verdaderamente espectaculares en nuestra vida. todos los años tomo grandes resoluciones que nunca cumplo.
pero el 2013 es un año especial. digo, terminé la carrera. ya está, se terminó mi vida.
no, digo, quiero decir que se terminó mi vida de jóven clasemediera progre semi mantenida.
además a los veinticinco (25) se empieza a caer todo, me dijeron. tengo que apurarme. es mi último año bueno.
no, ahora si, hablando en serio.
el 2013 es oficialmente el inicio de mi vida de adulta.
y eso me aterra. ¿a quién no?. pero sobre todo porque me siento sola.
esto no sería igual si estuviese mi mamá acá para acompañarme, ponele.
en cada nueva etapa estuvo mi vieja ahí, mirandome. señalándome por donde me convenía ir.
esta es la primera etapa en la que no.
y en realidad, creo que es justamente esa cuestión la que me aterra en serio.
pero bueno, esta entrada se llama todos los hombres de mi vida porque ayer, medio en joda, medio en serio, hice una lista de los hombres que de una u otra forma dejaron una marquita por acá.
no quiere decir que haya tenido una historia importante con cada uno de ellos. ni que los haya querido realmente. pero si fueron tipos que marcaron algo, me enseñaron algo (qué hacer, que no hacer, cómo comportarme y como no), o, aunque sea,me dejaron anécdotas divertidas para contar.
hice una lista, así, medio a las apuradas, y recordé como 20 nombres. (20). me asusté un toque, porque casi que es un hombre por año que viví. es cierto que a muchos solo los vi un par de veces, y otros tantos no pasó nada, solo fueron amores platónicos. y otros que en realidad quedan en la memoria porque... bueno, porque mi dios, ya se con quién no tengo que salir.
se me ocurrió que podía empezar de atrás para adelante. desde mi primer amor en salita de cinco (5) hasta el último de la temporada.
porque en realidad.
los hombres de por si.
no son trascendentes.
lo trascendente es que hayan dejado alguna historia digna de ser contada.
mi idea era ir, cada tanto, intercalando entre las historias de este blog, los capítulos de los hombres de mi vida.
algunos ya los conté. será cuestión de retomar los links en el momento cronológico en que aparezcan. otros conté anécdotas o partes de lo que fue mi relación con ellos. haré lo propio e intentaré concluir un relato coherente. hay otros que nunca aparecieron y que aparecerán.
una vez hablando con una amiga que me quería presentar a un pibe genial (era genial eh, lindo, divertido, simpático, inteligente, trabajador) me le quedé mirando y le hice la pregunta crucial: ¿y entonces por qué no está con alguien?.
inmediatamente noté que si bien era una pregunta totalmente pertinente, era un bumerang que me podía volver a mi tranquilamente: ¿y entonces por qué no estás con alguien?.
los invito a averiguarlo.

martes, 6 de noviembre de 2012

el primer amor es solo eso, el primero

nunca hablé con mi mamá de sexo.
digamos, si. lo hablabamos biológicamente (tenía madre progre y médica, imaginense que sabía todo acerca de los cuidados básicos a la hora de tener sexo y todas las enfermedades que podía acarrearme. quedar embarazada no es nada belén, el problema son las otras cosas, repetía como un mantra).
pero bueno, nunca hablé de sexo en si. de tener sexo yo, digamos. era como el tema vedado en casa: si te gustaba alguien, si salías con alguien, si querías a alguien, si tenías sexo con alguien. ella  nunca te contaba tampoco, y menos que menos me preguntaba. por eso siempre me llamó la atención esas madres que molestan a sus hijas preguntándoles si tienen novios o (el horror) las hijas que les cuentan a las madres su primera vez, temas inexistentes en casa.
cuestión que yo tuve mi primera vez y no se enteró nadie (bha, si, un par de amigas, pero nada más).
un tiempo después empecé a estar con el que sería mi primer ex.
venia a casa asiduamente, mi vieja lo conocía, pero no tenía mayor status que los tantos amigos que solían rondarme.

mi mamá trabajaba mucho. tenía dos laburos, y solía venir a casa un ratito a tirarse a dormir una siesta y tomar unos mates conmigo. eran los únicos momentos en que nos veíamos. la tradición dictaba que cuando ella se levantaba de la siesta, venía a mi cuarto y me preguntaba si merendabamos juntas. la respuesta era siempre si, pero ella siempre venía y preguntaba.

una de esas tardes vino mi ex cuando mi vieja ya estaba dormida. estábamos recíen iniciandonos en esto de compartir momentos íntimos con el otro, y era todo emocionante y nuevo. no se cómo, nos empezamos a besar y terminamos en mi cama. despacio, me sacó la remera y me empezó a acariciar la espalda, que es uno de mis puntos débiles. así, perdí toda conciencia de todo (sobre todo, de que estaba la puerta abierta). en eso estabamos (recién, por suerte) cuando de pronto escucho a mi vieja en la puerta de la habitación:
venís a meren...
levanté la vista y me la encontré en la puerta mirándome estupefacta. fueron tres segundos de silencio sepulcral, luego del cual mamá se dio media vuelta y se fue. colorada hasta la punta del dedo gordo del pie, me puse la remera y miré a mi ex, que solamente quería desaparecer. tras unos minutos de silencio, escuchamos gritar a mi vieja desde el comedor: voy a tomar unos mates. hago tostadas si quieren.
nos arreglamos como pudimos, salimos de la habitación y nos sentamos a tomar mates con mi vieja. ella se dedicó a contarnos sobre su día en el hospital como si fuese una situación totalmente cotidiana en nuestra existencia. nunca se habló del tema. mi ex quedó incorporado instantáneamente al encuadre de mi madre.

mi vieja quiso bastante a mi ex, fue el único tipo que me conoció. nunca hablamos demasiado de mi relación con él, no era nuestro estilo. sin embargo, en ocasión de un momento en que estuvimos separadas por unos meses ella me mandó una carta (esa carta es una de mis cosas preferidas en el mundo). ahí, sorpresivamente y en realidad a cuenta de nada, el tema principal fue eso que nunca hablamos personalmente: mirá que yo lo quiero, ¿eh?. pero los veo juntos y no te veo brillar. podés ser mucho más feliz que esto, pero se que sos chica para entender y a veces lo conocido es confortable. el primer amor es solo eso, el primer amor. no tiene nada de especial. es solo la preparación para algo mejor. vas a ver, belén. yo solo quiero que cuando te des cuenta no tengas miedo de soltarte de la comodidad, no tengas temor a  empezar de nuevo.
lo que más me entristeció de cortar con mi primer ex (y pensándolo ahora, retrospectivamente, es bastante deprimente que sea eso lo que más me angustiase de terminar la relación y no algo relacionado con lo que me perdía por no estar más con él) fue que los que viniesen después no iban a haber conocido a mi vieja, y eso me parecía, me parece aún hoy, un absurdo. inés suele decir que mi incapacidad de mantener una relación con alguien está fuertemente determinada por esta tara ridícula. si mi mamá no me ve, si mi mamá no me aprueba, entonces no existe, no es, no tiene entidad, no puede ser. madurar, belén, suele decir inés, es dejar de esperar la aprobación de alguien que ya no está, que ya no es, que ya no existe.
yo vivo bajo la idea de que mi mamá solía tener razón, siempre. mi ex era solo eso, una zona confortable que no fue suficiente para hacerme feliz. ella se dio cuenta tres años antes que yo.
ojalá también tenga razón en eso otro de que lo que viene solo puede ser mejor.

miércoles, 17 de octubre de 2012

que suerte que vuelve inés o la de junior pero sin arnold y con zoe

hoy me desperté transpirada y sobresaltada.

tuve un sueño horrible en donde me enteraba que mi ex (el primero, el de mi tierna adolescencia y mi juventud más temprana) estaba embarazado. pero estaba embarazado de mi. ÉL de mi.
obviamente como era un cagón no me avisaba él, sino uno de sus hermanos.
a partir de ahí, mi vida se trastocaba por completo.
tenía que volver a madryn pero el y la novia actual no querían que vea la ecografía de mi nena.
yo pensaba que esto no podía estar pasando y lloraba porque no estaba mi mamá.
después resulta que estaba mirando nombres de bebés y decidí que el mejor del mundo era zoe y que así se tenía que llamar porque cuando fuese chiquita solo necesitaba escribir tres letras (?).
después aparecía mi mamá y me decía que zoe era el nombre más feo del mundo. ella era médica y yo le preguntaba si era posible que mi ex se embarazara ÉL y ella me decía que clínicamente si (?) y yo le decía que la última vez que tuvimos sexo fue hace más de tres años y ella me dijo que obviamente MI ESPERMA quedó almacenado en SU INTESTINO y que estas cosas pasan (?).
y después, ya con mi mama (nada era tan malo con ella al lado, esa es la verdad) nos enteramos que mi ex tuvo a zoe y no nos avisó. hecha una furia me pongo a recorrer los sanatorios de madryn (pocos) hasta que lo encuentro en una cama, con la novia y toda la familia de el. ahi no estaba ya mi mama. y yo exigía ver a mi zoe y me decían que no había ninguna zoe ahi, que a la novia le habia gustado el nombre patricia y que como estaba con el tenía mas derechos sobre la nena que yo.
le reprocho que no me avisara y me dice que él me avisó por msn (???) y que es mi culpa por no abrirlo más.

por suerte ahí me desperté.

no se si este sueño habla de lo mal que estoy o de lo mal que me pone la decadencia del msn (?).

hoy vuelve inés* de su mes de vacaciones. la recibo con tutti ehh. horrible todo.
*mi psicóloga

viernes, 12 de octubre de 2012

las casitas de ana 2 (todo termina al fin)

esto empieza acá: http://paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/10/las-casitas-de-ana-1-el-comienzo-del.html

f.- (el mirá que buen novio que soy) ¡compré empanadas!
belén.- veo.
f.- (el mirá que considerado) te compré de carne, como te gustan.
belén.- no me gustan las de carne. creo que son las únicas que no me gustan.
f.- (el uh que pelotudo que soy) compré una de jamón y queso para mi, cometela.
belén.- no quiero, gracias. no tengo hambre.

resignado, se sienta en el borde de la cama y empieza a comer. la pareja de al lado parece que va por el doblete, y se escuchan gemidos cortitos que entrecortan el silencio. lo miro mientras mastica y me pregunto que me ata a ese tipo, la verdad. me mira y me sonríe  ahí me acuerdo que es lindo, eso me gusta. le semi sonrió  no muy convencida.

f.- dale. comete la de jamón y queso.
belén.- no quiero, estoy gorda.
f.- no digas pavadas. tomá.
belén.- no.
f.- ¿sabés decir otra cosa?
belén.- no.
f.- no me pucheriés que te como.
belén.- no, dejame en paz.
f.- no seas tan nena, que me calentás.
belén.- basta.
f.- mmmm
belén.- salí, no me toques.
f.- mmmm
belén.- salíii, este es mi lado de la camaaa.
f.- compartime un poco.
belén.- no.
f.- dale.
belén.- basta.
f.- linda.
belén.- nada que ver puto.
f.- jaja, que lindaaaaa esa nena.
belén.- callate, me estás haciendo enojar.
f.- pensé que ya estabas enojada.
belén.- estoy, si, pasa que me haces confundir.

consigue meterse en la cama y me saca la remera.
belén.- saliiii, me voy a dormir chau no me molestes.
me acomodo dándole la espalda. me desprende el corpiño y me empieza a acariciar.
siempre que cuento esto p.- me acusa de naif pero si tengo una parte favorita del sexo es cuando me acarician. tiene que ser suavecito, que los dedos toquen pero casi imperceptiblemente la piel. los escalofríos me generan una extraña forma de placer, se me pone la piel de gallina y ya está, ya estoy, ya perdí.
fernando siempre me decía que tenía la personalidad insoportable de los gatos. conmigo había que andar con cuidado, porque lo que un día me gustaba al otro me desagradaba y no se sabía nunca cuando podía sacar las uñas.  desconfiada por naturaleza, si había algo que me calmaba, según él, era que me acariciaran a contra pelo. yo le contestaba que prefería eso a ser un perro bobo feliz y babeante a lo que todo le caía bien por igual. él decía que lo de la baba era solo cuando dormía.
f.- ey, no te duermas.
belén.- dejame. seguí acariciándome.
f.- no.
belén.- si, dale.
f.- no. no quiero que te duermas.
belén.- dale no seas egoista.
f.- mirá, al lado siguen cojiendo, yo quiero.
belén.- (ofendida) bueno, andá a tocarles la puerta.
f.- yo quiero con vos.
belén.- puto.
f.- nada que ver, mirá.

me lleva la mano a la entrepierna mientras me termina de sacar el corpiño y nos empezamos a besar. me pongo arriba y le saco la remera. el me saca el pantalón. me siento encima y me empiezo a mover despacito mientras él me abraza. ya totalmente desnudos, lo penetro. despacio primero, suavecito voy bajando, de a poco porque soy estrechita. el pequeño dolor que me genera que vaya metiéndose adentro mío  hace que el placer sea mayor. me agarra de la cadera y me tira hacia abajo. cuando está toda adentro me quedo quieta unos segundos. la siento palpitar adentro. de a poco empiezo a moverme de adelante hacia atrás, muy despacio. el movimiento empieza a ser más rápido y automático, lo miro y lo veo con los ojos bien abiertos, mirándome.
belén.- ¿está todo bien?
f.- sos linda.
belén.- no, callate.
f.- shhh.
belén.- basta.
f.- pucheriame, dale.
belén.- no.
f.- que nena linda.
belén.- basta
levanto la vista toda colorada y me encuentro con los ciervos. paro de moverme.
f.- ¿que pasa?
belén.- los ciervos me miran.
f.- ¿eh?
belén.- el cuadro horrible ese.
f.- belén, volvé, estoy acá.
belén.- no puedo así.
f.- mirame a mi, mirame mirame. ahi tá. sos linda, concentrate en mi.
belén.- bueh, pará brad.
f.- dale gila.
belén.- demosnos vuelta. no puedo con los ciervos mirándome. ponete vos arriba y fijate.

con una mano (si había algo de fernando que me gustaba era, además de lo bueno que estaba, la facilidad que tenía de moverme con un solo brazo) me da vuelta y se pone encima el. me empieza a besar y de a poco va bajando. me muerde los pezones y baja por la panza, de ahí al pubis. con la lengua empieza a acariciarme el clitoris, mientras yo le masajeo la nuca.
belén.- cojeme. ahora.
me penetra, esta vez más fácil. cierro los ojos mientras intento seguirle el ritmo.
f.- boluda, es cierto que los ciervos te miran.
abro los ojos.
belén.- (orgullosa de tener razón) ¿viste?
f.- son horribles.
belén.- te dije, pero nunca me creés.
f.- bueno, a ver...¿qué hacés?
belén.- ya fue. este lugar es horrible.
f.- pero veníamos bien.
belén.- no se puede con los ciervos esos.
f.- dale.
belén.- no. estoy enojada.
f.- ¿por qué??!!
belén.- por traerme a este lugar horrible, me quiero ir a mi casa.
f.- dale, belén. no empieces.
belén.- no empiezo, sigo en realidad. lo otro fue un paréntesis.
f.- volvamos al paréntesis entonces.
belén.- no se puede, ya pasó. me hiciste acordar.
f.- ¿de que cosa?
belén.- ¡me trajiste a un lugar horrible y me compraste empanadas de carne que las odio!
f.- ¿quién odia las empanadas de carne?
belén.- ¡yo! salimos hace un año. no podés no saber eso.
f.- ¿en serio vamos a dejar de cojer por las emapandas?
belén.- y los ciervos.
f.- sos una ridicula.
belén.- y las casitas de ana.
f.- ajá.
belén.- no puedo creer que hayas comprado empanadas de carne.
f.- uy dios.
belén.- cero pelota me das.
f.- ¿me avisás cuando terminás y volvemos al parentesis?
belén.- no. te aviso que me voy.
f.- ¿a donde te va a ir?
belén.- a mi casa.
f.- estamos en el culo del mundo, dejate de joder.
belén.- contestame esto: ¿te acordás el martes, cuando me puse triste?
f.- si.
belén.- ¿qué te dije?
f.- ¿de qué?
belén.- te expliqué qué me pasaba. ¿qué me pasaba?
f.- estabas mal.
belén.- si. por qué te estoy preguntando.
f.- ...
belén.- ...
f.- ...
belén.- increíble.
f.- no se belén. siempre estás mal por algo o te molesta algo.
belén.- sos un pelotudo. disfrutá de las casitas de ana, forro.

me vestí, como pude, y caminé las 40 cuadras que me separaban de mi casa llorando a las 3 am.
a los tres días fernando apareció en casa como si nada hubiese pasado. no volvimos a mencionar el tema.
así estuvimos tres años más.

jueves, 11 de octubre de 2012

las casitas de ana 1 (el comienzo del horror)

la primera vez que fui a un telo no era un telo.

eramos adolescentes con mi primer novio (pongamoslé fernando) y teníamos el problema, poco original, del lugar. siempre a las apuradas, se complicaba encontrar un momento y un espacio en soledad y nunca fui del estilo "hagamosló donde pinte". tengo amigas que han tenido sexo en la terraza, en el ascensor, en la calle. bueno, no es mi caso. no sirvo ni pá fantasias, date cuenta. yo necesito una cama, no me da quedar con dolor de espalda, dale, que necesidat.
cuestión que en madryn solo hay un telo (por lo menos en su momento era asi) que se llamaba "la paloma" (si, nací en el campo y si, no se a quién se le ocurrió ponerle como el bicho mas mugroso que existe en el planeta tierra). para un aniversario, decidimos (en realidad quise yo, fernando raramente decidía y quería nada) regalarnos una noche para nosotros tranquilos y solos, sin padres y hermanos rondando.
fuimos a averiguar a "la paloma" y a fernando le espantó el precio que nos querían cobrar . yo un poco me enojé porque UNA VEZ que le pedía un regalo (que ibamos a pagar mitad y mitad, claro) el tipo se echaba para atrás (deberia de haberme dado la pauta de algo que se convertiría en una constante, pero bueno. una tiende a ignorar las señales iniciales que preanuncian la catástrofe).
después de bancarse mi cara de orto un par de horas y viendo que la (mala) onda no iba a cambiar, fernando decidió que bueno, que está bien, que vayamos al telo. cuando llegamos nos dan la noticia de que ya no habia habitaciones (era un sábado, y era el único telo de madryn, era comprensible). mi cara de orto adquirió dimensiones preocupantes y el susodicho se empezó a desesperar. tengo un temperamento difícil y mi mal humor suele tener dos resoluciones. la primera y más común es destrozar al primer ser humano que se me cruce (fernando, en este caso); la segunda es dejarme sola y que se me pase. ya más consolidada la relación fer había aprendido que cuando me invadía el mal humor lo mejor era salir a ver si llueve y reaparecer en dos días, cuando se me pase (los últimos años había desarrollado un timming perfecto. era como que me desenculaba y el aparecía a la hora). pero bueno, eran los inicios y fernando se desesperaba ante mis monosílabos y la idea fehaciente de que cada vez estaba mas lejos de ponerla.
de pronto recordó que mi amiga m.- me había dicho de unas casas que te alquilaban por noche, que podíamos ir ahí. m.- me había dicho que eran bastante feas, pero que bueno, que cumplian su función en momentos de apuro, y que más baratas que "la paloma" eran. aunque no estaba muy convencida, acepté, no entiendo por qué.
tras mandarle mensaje preguntándole a m.- la dirección llegamos al lugar. era una serie de casas horrendas construidas una arriba (casi encima) de otra. un cartel berreta con la luz a punto de desfallecer, rezaba: las casitas de ana.
tragué saliva, cerré los ojos y toqué el timbre.
cuando me abren la puerta, lo primero que escucho (EL HORROR) es:
t.- ey, belén, ¿qué hacés acá?
me puse roja como un tomate.
belén.- eh... hola tamara...
t.- que hacés nena, hace mil que no te veía.
belén.- ehh... si...
t.- ...
belén.- em... vinimos para alquilar... ¿acá no alquilan?
t.- jajja, ah, si si. pará que le aviso a mi abuela, está adentro. ¿por una noche, no?
me guiñó un ojo y se fue a buscar a ana.
luego de arreglar los honorarios (una noche valía la mitad que que en "la paloma". imaginensé el cuadro) ana nos llevó hasta el lugar. subimos por una escalera de metal destartalada (temí por mi vida) y nos paramos frente a una puerta pintada de lila (si. aún hoy considero que no hay color mas espantoso que el lila). la verdad, no entiendo como dejé pasar todas las señales (el cartel, el nombre del lugar, tamara, ana, la escalera, la puerta lila, se ve que tenía muchas ganas de cojer). nuestra amiga ana nos abre la puerta, nos da la llave y sin prender la luz nos saluda y se va.
esto pasó hace 8 años (mi dios, que vieja que estoy) y sin embargo tengo todavía HOY grabada la habitación en mi mente. fue una de esas situaciones traumáticas que se me clavaron para siempre en el disco rígido. creo que todos mis problemas sexuales empezaron en las casitas de ana, tendría que hablarlo con inés.
el lugar era espacioso. las paredes estaban pintadas de un verde agua espantoso. toda la parte de abajo de la pared estaba llena de humedad y descascarada. la estufa, desarmada y sin la carcaza, estaba prendida. las cortinas tenian unas rosas rosas enormes y no ocultaban que las aberturas del lugar también estaban pintadas de lila. me pregunté si ana era acaso daltónica. la cama, trascendental, era de metal ROJO y estaba engalanada con un acolchado celeste grisaceo (no se si lo grisaceo era original o era mugre). te sentabas y las patas se abrian hacia afuera. pero lo peor era el cuadro que estaba sobre ésta: horriblemente pintados, aparecían dos ciervos (?) en un bosque. todo el horror estaba cubierto por una pequeña capa de polvo que le daba al lugar un aspecto bastante tenebroso.
me acuerdo que me senté en la cama y miré a fernando.
f.- (el buena onda): no me mires así. no está tan mal. mirá, tiene una garrafa para cocinar.
belén.- no está tan mal si pensas asesinar a alguien despues de tener sexo. por dios, esto es un horror. me quiero ir a casa.
f.- (el ya estamos acá, quiero ponerla): dale belén. ponele onda.
belén.- no puedo. esto era importante. sabés que estamos mal, era algo para nosotros dos, para disfrutar.
f.- (el mirá que chamuyo que te mando a ver si cojemos): lo importante es estar juntos, ¿no?
belén.- no, pelotudo. lo importante es que demuestres que te importa estar conmigo y que estemos bien. y mirá a donde me traés. me estás jodiendo.
f.- (el echemosle la culpa a otro, total): yo no había venido belén. decile a m.- que te lo recomendó.
belén.- ¡no me lo recomendó!. igual se quedó corta con lo de que es medio feo.
f.- (el a ver si me funciona la del pobrecito): bueno, disculpá por no tener plata.
belén.- no seas forro hijo de puta. una vez, dejate de joder. nunca te pido nada.
f.- (el pegémosle donde más le duele): no se donde se fue tu famoso sentido del humor.
belén.- yo tampoco, la verdad. solo quiero sentarme a llorar.
f.- (el cambiemos de tema a ver si da para cojer): bueno, voy a comprar algo de comer y vuelvo, ¿querés?
belén.- hacé lo que quieras.

me quedé sentada (sola) en esa habitación por 20 minutos. ni bien se fué y quedé en total silencio, escuché que en la habitación de al lado alguien había logrado empezar a cojer, pese a todo. miré a mi alrededor y me metí adentro de la cama para no tener que mirar a los dos ciervos que con su onda ecce homo de borja parecían mirarme fijamente para matarme. sentada contra el respaldo rojo y tapada por ese cubrecama mugriento lloré durante los primeros diez minutos. los otros diez los usé para intentar borrar de mi cerebro que claramente estaba en esa especie de "casita" del horror con la persona más incorrecta del mundo. igualmente estuve tres años más con él (si esto no es negación señores...).

continuará...

lunes, 24 de septiembre de 2012

felices pascuas

belén.- mmm, ¿querés?
el susodicho.- si...
belén.- ¿ahora?
el susodicho.- mmm... si...
belén.- no se...
el susodicho.- dale, porfa (con una mano le inclina la cabeza hacia abajo)
belén baja un poco más y mira hacia arriba con una semi sonrisa - mmm
el susodicho se acerca, emocionado - dale
belén.- mmm como me gusta... mmm...
se para en seco.
belén.- ¿¿¿tenés un solo huevo???
el susodicho.- ¿eh??
belén.- ¡te falta un huevo!
el susodicho.- ...
belén.- ...
el susodicho.- ¿recién te das cuenta?
belén.- ¡¡¡si!!
el susodicho.- eso es por qué no me das sexo oral tantas veces como lo necesito.
belén.- te doy las que te merecés (?)
el susodicho.- me molesta eso del don y contra don
belén.- dejame con mi único rasgo feminista en paz.
el susodicho.- fffffff.
belén.- pero, o sea, tenés un solo huevo.
el susodicho.- gracias por avisar. y por repetirlo, estaba tratando de cambiar el tema de conversación.
belén.- ¿¿¿cómo no me avisaste???
el susodicho.- belén, estamos hace 4 meses, pensé que te habías dado cuenta.
belén.- ¿vos crees que yo me puedo haber dado cuenta de que tenés un solo huevo y no haber dicho nada al respecto? o sea, ¿como voy a perder esta oportunidad única de hacer un chiste SOBRE CONEJOS DE PASCUA? ¿estás loco?
el susodicho.- pensé que por una vez estabas siendo polite.
belén.- claramente NO. hellloooouuu. ¡¡¡tenés un solo huevo!! esto es fantástico.
el susodicho.- no opino lo mismo.
belén.- no entiendo como no discutimos esto antes.
el susodicho.- no quiero discutirlo.
belén.- por favor. es GENIAL.
el susodicho.- cortala.
belén.- ahora me dan mas ganas. mmm...
el susodicho.- ¿no podés comportarte como la gente normal aunque sea una vez?
belén toca el huevo en cuestión.
el susodicho se aleja.- basta.
belén.- ¿querés que no te rompa mas los huevos?
el susodicho le pega con un almohadón - callate estupida.
belén claramente emocionada.- no no no, esto es genial.
el susodicho.- vos sos genial.
belén.- ya lo se. de haber sabido que tenías un solo huevo me acostaba antes con vos.
el susodicho.- ¿vos decís que te tendría que haber encarado: hola, soy fulanito, me gustas. ah, tengo un solo huevo y no la tenía que remar tanto?
belén.- nunca me encaraste. pero si, claramente. te funcionaría en 8 de cada 10 casos.
el susodicho.- si te encaré.
belén.- naaaaa. mirarme y grabarme cds virgenes no era encararme.
el susodicho.- BUENO, SON OPINIONES.
belén.- te encaré yo. de haber sabido que tenías un solo huevo no te hubiese torturado durante dos meses.
el susodicho.- no se que hago con vos.
belén.- soy genial.
el susodicho.- le había dado una connotación negativa antes.
belén.- tus palabras hostiles no podrán empañar este momento.
el susodicho.- bueno, ya está cortala.
belén.- ¿dónde quedó tu sentido del humor? ¿en el huevo que te falta?
el susodicho.- no tenés limites vos.
belén.- no.
el susodicho.- no se puede tener mucho sentido del humor sobre el huevo que uno no tiene...
belén.- ¿te sentís un ser con capacidades diferentes?
el susodicho.- no te cansas nunca ¿no?
belén.- ¿por qué debería? te estoy por hacer sexo oral y no se murió nadie.
el susodicho.- me la bajaste.
belén mirando hacia abajo - literalmente.
el susodicho.- jaja.
belén.- ahi vamos.
el susodicho.- ahi reacciona, mirá.
belén.- a ver ese huevín. uh, se bajó otra vez.
el susodicho.- dijiste "a ver ese huevín"
belén.- perdón, se me escapó.
el susodicho.- ya fue.
belén.- ¿vos las pascuas como que no las festejas no?
el susodicho.- ...
belén.- okey okey. ese fue el último, no te sulfures. tampoco soy tan huevona.

el portazo me dio la pauta de que se había enojado.
nunca se cuando parar. gran defecto gran.

martes, 19 de junio de 2012

que suerte que no soy vos

me decías una y otra vez que vos siempre estabas parado en el mismo lugar. que la que daba vueltas alrededor e inventaba excusas para alejarnos era yo. que te agotaba, que no me podías seguir, que no entendías porque complicaba algo tan fácil como era estar juntos. porque eso funcionaba, estaba ahí, no se iba a ningun lado. era solo yo la que me alejaba para después volver, furiosa, porque otra vez me habías decepcionado. y no entendías como estar parado en el mismo lugar era decepcionar a alguien, porque yo siempre sabía donde encontrarte cuando te necesitara. siempre en el mismo lugar.

yo te decía que yo no me alejaba, que solo me movía para no quedarme congelada en una relación que se estancaba porque a vos te daba todo igual, mientras yo estuviese sentada al lado tuyo. que sentía que me moría de aburrimiento de verte sonreír y hacer exactamente lo mismo, porque la rutina era tu forma de ver el mundo y me daba la sensación de que mientras tuvieses alguien al lado te daba igual que fuese yo o cualquier otra. me alejaba y esperaba un gesto tuyo, una señal, algo que me hiciese entender que todos estos años juntos no habían sido al pedo sino que habíamos podído conectar, que de alguna manera te habías dado cuenta de que querías estar conmigo no solo por la compañia, sino por ser yo. 

me decías que no podías entender lo que te decía. que el amor era eso. estar sentados juntos y estar bien.

yo te decía que una persona que no tiene capacidad de generar empatía con el otro como vos era lo mas triste que existía.

insistías en que estabamos bien. en que esto era el amor. que lo que vos me dabas, mientras yo corría hacia ninguna parte, era lo máximo a lo que alguna vez podía aspirar. pero que era mi culpa, que yo inventaba problemas donde no los había y que por eso vos ya no te prestabas a discutir conmigo.

ahí fue cuando te dejé. nunca te enteraste. recuerdo en la letanía tu voz monótona diciendome que nunca más iba a encontrar alguien como vos.

no te dije nada en ese momento porque pensé que tenías razón. ahora, tantos meses después, me muerdo el labio inferior para saberme despierta y solo puedo pensar, en medio de un estremecimiento, que ojalá que no.


jueves, 12 de abril de 2012

derroteros clasicos

a veces me sorprendo pensando que hace mucho que no te pienso.
  y en momentos como estos tan clasicos en mi
     eras la unica que me hacia sentir
                                que siempre ibamos a estar mejor.
                                     
y te tocaria decir, mirandome como si siempre estuvieses por aca:                                                
                                    alguien menos
                                            para arrastrar
                                                  es solo uno menos              
                                                                            y ya.  

miércoles, 22 de febrero de 2012

ojalá que te vaya mal

te tengo atravesado en la garganta pedazo de forro, sos una mezcla de saliva y moco que me estorba el habla, la respiración, la risa, el llanto. estas instalado ahi, en el medio, y te vas deformando, cada vez mas amorfo y molesto a cada situación de mierda que tengo que tragar por tu culpa. pensé en hacer un esfuerzo extraordinario y tragarte de una vez por todas, para que sigas tu curso de mierda (pero ahora literalmente) y pueda sacarte de adentro mio transformado en lo que realmente sos: un pedazo de bosta olorienta dura y pastosa cuyo unica función en la existencia es la de salir para depurar. pero sería una salida demasiado elegante para vos, mogolico consumado, cobarde sin huevos (o casi), pollerudo incurable, limitado emocional. porque se que querés salir impoluto, como siempre hacés, quedar parado como un caballero que me mira sin entender (porque nunca entendiste, pedazo de oligofrénico, porque un pensamiento complejo es demasiado para tu cerebrito undireccional) y sin jugarse hacia ningun lado, porque los caballeros de armadura de plástico como vos solo sirven para sacarse una foto. destruiste tu propio mito, pedazo de sorete inmundo, y de pronto sos como el rey desnudo, apareces en pelotas y exhibiendote en toda tu pequeñez, con tu virilidad encojida y tus pocas pelotas para jugarte por nada. reclamás derechos sobre mis espacios, sobre mi vida, sobre mis años de esfuerzo con tu cara de salame simpático, con la boca abierta jadeante como el perro bobo que sos, y yo tengo que mostrar entereza y madurez para bancarme tus derechos adquiridos sobre todo aquello que te compartí y vos te apropiaste. pero no te preocupes, salamín berreta, decidí que ya no te quiero dentro mio y no te voy a dar el gusto que siempre te di de salir en la foto como vos querés; tu salida va a ser por arriba, a la fuerza, con forceps de ser necesario. nada diplomático, nada elegante, nada natural ni simpático, te vas a transformar en una bola de moco y cuando finalmente te escupa en medio de tu sonrisa bobálicona y tu cara de "está todo bien", recién ahí, pelotudo a cuerda, te vas a enterar de que no, de que no estaba todo bien, de que los mocos como vos solo sirven para sacarlos, hacerlos bolita y dejarlos pegados y  olvidados en la parte de abajo de una silla cualquiera.

domingo, 11 de diciembre de 2011

te vas a acordar de mi*

un refrán popular reza "un clavo saca a otro clavo". pese a que soy defensora de los lugares comunes (si son comunes debe ser porque en general aplican a la mayoría de nosotros, digo yo), no puedo estar mas en desacuerdo con ese. lejos de sacar otro clavo, meter un clavo en el mismo lugar sin dejar tiempo para que la herida se airee solo genera infección y una supuración asquerosa, impidiendo cicatrizar normalmente la zona y generando cicatrices permanentes y cascaritas divertidas para pasar el rato rascandolas e infectandolas en los momentos de desamor.

a los que nos gusta quejarnos, como yo, se nos vuelve costumbre lastimar cicatrices solo por obtener el placer minimo de destrozar cascaritas. de esa forma, naturalizamos las infecciones hechas por clavos defectuosos y nos relajamos en nuestro patetismo porque si viene algo peor detrás, es lo mínimo que se podía esperar. mi vida de mierda esta destinada al fracaso constante, a los pelotudos insensibles y a los machitos que piensan que con la sola penetración las mujeres tenemos orgasmos múltiples. asi, vamos por la vida pensando que tenemos lo que nos merecemos, que sería algo así como la nada misma.

como sea, ahora viene el 2012 y todos nos creemos esas idioteces de que podemos cambiar nuestra vida radicalmente con solo querer. asi, nos agarran irrefrenables (y peligrosos) deseos de cortarnos el pelo a lo halle berry, pensar menos, divertirnos más, mandar a todos a cagar, salir a recorrer el mundo y dejar de lado nuestros sentimientos en pos de tener una vida sexual desenfrenada.

                           en general, nunca cumplimos.

pero este año va a ser diferente. tengo un único objetivo, y es ínfimo, porque tiene que ver con vos.  margarita r. lo expresó mejor de lo que yo podría haberlo hecho nunca:

dice margarita, digo yo,que no es lo mismo pero es casi igual:
                      /yo tampoco molestaré, solo una loca inofensiva/
                                    pero te vas a acordar de mi. 
                                             no se cuando/ 
                                  pero te vas a acordar de mi.    
                                               
y agrego yo:
                  lo bueno es que ya no voy a estar para/ 
                                                esta vez.

*así se titula el libro de poemas de margarita roncarolo de donde está sacado el extracto del poema.

sábado, 3 de diciembre de 2011

el pelotudo del año (este no, el del 2012)*

odio que la desilusión que me provocás venga acompañada de una bronca inusitada, porque quiere decir que pese a todo me importás.
salpico enojo y pierdo. 
y vos, con tu superficialidad de plastilina, con tu sonrisa idiota, con tu hoy perfecto, con tus apropiaciones naturalizadas de mi vida, no me ves.

pero me voy a ganar a mi misma, pese a todo. y vas a desaparecer.

*me permito hacer futurologia a partir de los indicios que venís dejando. prometo desdecirme si por esas desestructuraciones de la existencia te superás. pero se que no, porque además de aburrido sos totalmente predecible.

miércoles, 12 de octubre de 2011

delicatessen porteña


Salí del teatro cagada de frío. Se me había dado por comprarme uno de esos enteritos de jean tipo short y strapless que están de moda. La moda siempre fue paralela a mí, ustedes saben, no es algo con lo que me tope muy seguido. Pero ayer a la tarde pasamos con Fernando por uno de esos localcitos escondidos y lo vi. Me lo probé y le pregunté a Fernando su opinión. Él, con una sonrisa que quería ser cómplice, me respondió:
- y, mirá, te queda como un salchichón.
Quién me conoce sabrá que soy de las que se ofenden rápido. Inmediatamente abrí la cortina dispuesta a vengarme del desalmáo y hacerle una escena. Miré a la vendedora y en un tono que mezclaba a la vez capricho y diversión, le solté:
- me dijo que parezco un salchichón! Que guacho!
La vendedora, no se si en su afán de vender  o porque instintivamente decidió ponerse del lado de nuestro genero, se río y me dijo que estaba divina. Yo, chocha. Imagínense que no hay nada que me guste más que que me recuerden lo linda que soy.
Para variar, me lo puse ese mismo día, a la noche. Mi mamá siempre se quejaba de que conmigo la ropa “de salir” no existía.  Si Belén se compraba algo tenía que estrenárselo  en ese mismo momento, y,  de ser posible, no sacárselo por tres días. Los que me acompañan en esta cosa de existir hace ya varios años recordarán mi vestidito rojo de gamuza... cuando me lo compré, fue amor a primera vista. Mi vieja tenia que correrme por el jardín para sacármelo y ponerlo a lavar, y se angustiaba porque yo lo usaba para todo : me lo ponía para ir a los cumpleaños, para jugar a “Dracula” y para subirme a los árboles.
En fin. Como uno se pone viejo pero las mañas siguen ahí, desprecié los nubarrones y la lluvia que se avecinaban sobre BsAs y me puse mi nuevo enterito para ir al teatro. De más esta decir que entendí mas pronto que tarde el terrible error que había cometido. Se estaba poniendo fresco, y, no se bien porque, por la zona del obelisco los ventarrones agarran mucha más fuerza. Igualmente cada vez que pasaba por un espejo o vidriera metía la panza para adentro,  me miraba y me sentía realizada. El tema fue cuando salimos. Típico de nosotros (un nosotros que comprende a Fernando y a mi, en esta relación new age que  genera sonrisitas entre cómplices y extrañadas), fuimos a ver a Gasalla pero a la fila mas barata. Somos tops, pero tampoco tanto. 
Al final de la obra la típica calma fernandina junto con el hecho de que el teatro estuviese lleno (igual, tanto brillo y taco alto no hizo flaquear mi amor a mi nuevo enterito) provocó que fuesemos los últimos en salir. Ni bien saqué la trucha del teatro supe que me iba a congelar esperando el colectivo, asique lo miré a Fernando y le dije:
- nos vamos en taxi, no lo negocio.
Fernando con toda la parsimonia asintió, y caminó con tranquilidad. Claramente es de esa gente que piensa que el mundo lo espera, o que, simplemente, uno tiene que ir andando y ya se verá. Convengamos que yo con un polar como el que él traía puesto también hubiese pensado de forma tan zen (bueno, tal vez no)…pero me cagaba de frio y  nunca me caractericé por mi paciencia. Fernando, sabiendo que era su deber ser un caballero, me ofreció titubeante su polar. Conociendo su baja tolerabilidad al fresco (y además porque no quería resignarme a tapar mi bello enterito, claro está) se lo rechacé con un mohín que expresaba mi creciente mal humor. Bruscamente traté de salirme del montón de gente que se atropellaba por alcanzar uno de los pocos taxis que pasaban por corrientes a las 2 am. 
Fernando, siempre tan tranquilo él, se dispuso a esperar detrás de una larga cola. Impaciente, y no de la mejor de las formas, le gruñí: 
-   crucemos la calle, apurate.
Por el medio de la avenida había logrado vislumbrar que venía un taxi, y estaba dispuesta a tomármelo aunque fuese lo último que hiciese, con o sin Fernando.
Increíblemente, logré que el taxista frenara en el medio de la calle y nos subimos. Al resguardo del frio la vida era mucho mas bella, asique me dispuse a desactivar mi mal humor. Sonriente, le dije al taxista la dirección.    
-- ¿es esa la esquina de Avellaneda?
Un poco asombrada por la ubicación del hombre asentí. Me apoltroné sobre el asiento trasero y miré a Fernando. Me dispuse a iniciar una charla agradable sobre la obra que habíamos visto. Solo habíamos cruzado unas pocas palabras cuando el taxista nos interrumpió:
- ¿la obra de Gasalla vieron? ¿que tal?
Pese a que hace seis años que vivo en BsAs, todavía me cuesta adaptarme a esta situación tan porteña en donde los desconocidos suelen iniciar charlas con gente como yo que aplicamos instintivamente esas máximas de “cuidado, no hables con extraños”. Suspiré y, en plan de ser tolerante, puse mi mejor sonrisa, intentando ser amable:
- estuvo bien, no se. Un poco verde, no nos gusta el humor tan burdo.
El taxista asintió y pareció darse por satisfecho. Acto seguido miré a Fernando intentando reiniciar la charla, mientras el tipo cambiaba la canción que veníamos escuchando y subía un poco, demasiado tal vez, el volumen. Mi intención de ignorar al tachero no logró llegar a buen puerto, ya que me desconcertó que un tipo de cincuenta y largos este escuchando el tema loca loca loca de Shakira. Lo miré a Fernando divertida y le comenté: 
-          ¿viste? Al final dice: soy loca come tigres, loca loca loca.
El tipo inmediatamente aumenta la voz, buscando sobrepasar a una Shakira que cantaba bastante alto: 
-          ahh, ¿dice eso? Yo escuchaba soy loca come pibes y me decía a mi mismo: pero esta Shakira ya esta estrellada.
Dado que Fernando parecía decidido a no responder y dejarme toda la responsabilidad del dialogo con el extaño a mí (como hace siempre, bha) sonreí con esfuerzo otra vez y dije: 
-          si, parece que dice come tigres, o como un tigre, algo así. Yo antes pensaba que decía: soy loca convencida, pero se ve que no.
El tipo lanzó una carcajada un tanto histriónica, y de pronto se puso como contento. Supo reconocer que le estaba dando un espacio y parecía dispuesto a no desaprovecharlo. Era su momento, y casi sin darnos cuenta comenzó a monologar a una velocidad increible:
--  Usté sabe, yo soy de una familia pobre de la provincia, 19 hermanos tengo, o tenía, vaya a saber cuantos quedan ya. Poooobres pobres, pobrísimos le diría. Tanto es así que imagínese que cuando uno es pobre pobre como éramos nosotros la gente ricachona le regala la ropita, ¿vio? Esa ropita que no le sirve, y uno se la via a poner así, porque es pobre. Pero tuve la desgracia, imagínese, de que yo le seguía a mi hermana, ¿vio? Asique yo heredaba soleritos, vestiditos, esas cosas. En el barrio no podía ni agacharme pá agarrar una moneda, ya que los muchachos se ponían cariñoso imagínese, yo, la solerita, en fin, usté me entiende.
La cara de asombro mezclada con terror de Fernando tras las declaraciones del hombre fue instantánea. A mi, que de porteña tengo nada pero de buscar almas gemelas tengo mucho, y que se que en esta ciudad la gente anda solita su alma, mas que en otros lares, me enterneció. Y a mí cuando un tipo me da ternurita cagué, ya entré como vaca al matadero. De pronto sentí que ese tipo y yo teníamos tan poco en común que estábamos hermanados vaya a saber porque. Divertida, lo alenté a seguir con un monologo que parecía ensayado frente al espejo del baño: 
-          ¿ah si? – dije muy seria. – Y, es que es fiero ser pobre.
- Claro m´hija. Además imagínese, pobre y negro, y bastante bruto. Que nada, una vez me rompí un dedo, fíjese, el de fakiu este que tengo acá, ¿lo ve? Duro lo tengo. Resulta que fui al dotor y me dijo: mire, más que enseyarselo, le voy a dar una cremita que se lo va a dejar durito durito. Y yo: ah que bueno  dotor, que lo que menos quiero es un dedo enyesado, que ni daba. Cuestión que le cuento a mi abuelo, ¿vio? Que vivíamos todos juntos en la casa grande, y el abuelito me dice enseguidita que si le prestaba un poco de esa crema, el me daba diez pesos. Imagínese que diez pesos para mi era la lotería, asique ahí se la lleve a la crema. Cuestión que a la mañana siguiente el abuelo se me aparece con $30. Y yo siempre fui de fiar, fíjese, que le dije: pero no abuelito, que eran 10 no 30. A lo que el viejo me respondió: ah, si m´hijto, el resto se lo manda la abuela.
Hizo una pausa, como esperando los aplausos. O tal vez para respirar, que se yo. Fernando seguía con los ojos como platos, asique me reí un poco mas de lo que ese chiste tan viejo y predecible podía causarme, intentando que el silencio de la mitad de su publico no se note tanto. Contento con el resultado, contraatacó:
- Porque los viejos son así, ¿vio? No se mueren si no quieren morirse. Mírele que yo la única desgracia por la que me quejo en la vida es la de la suegra que me toco. La vieja no es mala, no, pero si muy desagradecida. Fijate que hace un par de años que le compré un nicho en la Recoleta, ¿vio? Que bien caro me salió, y la vieja ni quiere usarlo, eso no se hace, no no no.
Impresionada, sonreí otra vez, esta vez acompañada de la sincera carcajada de Fernando. El tipo me miraba por el espejito retrovisor y yo sabia que él sabia que ya estaba, que ya me había ganado, y que ya no podría cortarle la conversación. Admitiendo mi derrota, comenté como al pasar, debido a que en ese momento sonaba  “La bomba loca”, de Cordera:
– que música alegre que tenés
- ah si, ¿vio? Es que la idea es que la gente se lleve algo del taxi, y no que solo le duelan los bolsillos al bajar.
De pronto miré al asiento que tenía enfrente y me di cuenta de  que la dentificación del conductor que suelen tener todos los taxis porteños no estaba. Se me erizaron los pelitos del brazo.
En un segundo imágenes de nuestros órganos metidos en bolsitas de plástico en un freezer de algún pueblito bonaerense con Shakira de fondo inundaron mis pensamientos (tengo esa costumbre belenistica tan sana de pensar siempre primero que me va a ocurrir lo peor). Igualmente me alivió el hecho de no haberme subido sola al taxi (no porque Fernando sea de lo más macho; sino porque simplemente una muerte tan terrible a solas no me hacía demasiado gracia), y lo agarré de la mano. El apretón que me pegó Fernando fue de total entendimiento. Nos preparamos a enfrentar, valerosos, lo que viniese. Nerviosa, miré la calle por la que transitábamos: Medrano. Que el camino que el taxista había elegido para llevarnos a casa no fuese el habitual aumentó mi nerviosismo. Sin embargo, haciendo gala de mi sangre fría, intenté mantener la conversación.
- esta canción, la de Cordera, me gusta mucho – dije, sintiendo que mis palabras sonaban bastante estúpidas.
El tipo asintió.
- hay que animar, ustedes saben. Igual, es difícil. A la noche por BsAs sube gente muy extraña. Voy a poner los seguros.
El sonido metálico de los cuatro pituquines bajando a la vez hizo que la atmósfera se volviera repentinamente más pesada. 
Haciendo un razonamiento ilógico, me tranquilicé pensando que había música. Inmediatamente asocié la imagen con la película “El resplandor”. Mientras haya música nada malo iba a suceder. El tipo continuó: 
- he visto cada cosa che. Yo soy viejo, soy del campo y encima policía, imagínese usté tantas cosas a la vez. Es difícil.
La palabra policía me erizó la piel. Cerré los ojos y los volví a abrir. Hay música,  belén , me dije. Decí algo ya: 
- claro, me imagino...
- si, si. Ni te cuento. Igual nada, trabajo ahora en el taxi porque me abrieron una causa. Era del servicio de inteligencia, custodié a vice presidentes, pero nada. Hace poquito tiempo un chorro entró a casa a los balazos, y me mataron a mi mujer y a mi hijo. Y yo lo maté, al tipo. Y me abrieron la causa. Viste como es esto.
El silencio que siguió rayó lo insoportable, como un ruido persistente y agudo que se eterniza en nuestros oídos. Me miró a los ojos por el retrovisor, y mantuvo el silencio, como esperando.
Mi cabeza iba a mil por hora. Miré a Fernando, con cara de espanto, y supe que él no iba a decir nada. Busque alguna palabra, algo que quebrara ese silencio insoportable, pero no, la nada misma.
- se quedaron helados – dijo decepcionado – Nada, asique ahora el tacho, viste. Me distraigo. Dos veces puse el arma sobre la mesita de luz, pero no pude. Y si no pude debe ser porque tengo que seguir.
Me miró otra vez por el espejito retrovisor. Lo único que supe hacer fue mirarlo fuerte. No podría decirles como se hace eso, pero estoy segura de que lo intenté.
Repentinamente dobló por una calle, y cayó en la puerta de casa. Fernando pagó, y le deseo buena noche mientras casi que literalmente corría fuera del auto. Yo, todavía inhabilitada para hablar, lo miré unos segundos. Le toqué el hombro y haciendo un esfuerzo sobre humano, medio que balbucié: 
-          fuerza che.
Me miró una última vez por el espejo retrovisor mientras guardaba la plata y musitó: 
-          gracias m´hijita. Vos también. Se que la necesitas.