mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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sábado, 10 de noviembre de 2018

la obstinación de acentuar la obviedad de todo

no hay nada que subraye más la enorme materialidad de la soledad que intentar cambiar con dignidad las sábanas de una cama king size.


la desolación del vacío contiguo se hace mas presente que nunca.







igual un toque se te pasa cuando te acostás y tenés todas las almohadas para vos. digamos todo.

lunes, 29 de octubre de 2018

de domingo y cómo ver oportunidades en todos lados/2

esta historia empieza acá

me quedé unos minutos con la cabeza recostada sobre el volante.
el tirón del cuello me dolía intensamente.
pensé que estaba muy cansada.
cuando por fin levanté la cabeza un pibe me miraba con ojos desorbitados por el parabrisa.
abrí y cerré un par de veces los mios para que todo dejara de girarme.
el pibe me dijo algo que no escuché.
le sonreí: era lindo.

---

me desprendí el cinturón y bajé la música. abrí la puerta.
el pibe se acercó y me preguntó desesperado si estaba bien.
le dije que si.
intenté pararme pero el mareo me hizo volver a sentarme inmediatamente.
miré para donde miraba el pibe. su auto perdía aceite y le salía una humareda horrible. la gente pasaba a nuestro lado mas despacio mirando con curiosidad.
yo no terminaba de comprender la situación. decidí mover el auto para sacarlo de en medio de la avenida. solo tenía destrozado el guardabarros de atrás.
desde el otro lado de la ruta veía al pibe gesticular desesperado. el auto no prendía evidentemente. vi que pasaba un auto de bomberos y les hice señas. se bajaron y nos ayudaron a mover el auto muerto.
el pibe hablaba por teléfono sacado mientras yo lo esperaba al costado de la ruta todavía un poco abombada. saqué los datos de mi seguro y la cédula azul. no sabía que se hacía en estos casos y el cuello me seguía doliendo mucho. mandé un mail avisandole a mis alumnos que estaba demorada.
el pibe se acercó de nuevo.
disculpame, estás bien vos.
le sonreí y asentí, pues soy débil con la gente bella (ya lo sabíamos).
pero que mierda la puta que me parió. no puedo creer, estoy llamando a la grúa pero no me atienden toma te doy para que tengas los datos, sacá fotos.
como yo solo lo miraba me abrió la mano y me puso los carnets en ella.
me di cuenta que estaba reaccionando a todo en cámara lenta. saqué fotos a los datos, miré su nombre, juan, le dí los míos y me quedé ahí observándolo.
juan: ¿estás segura de que estás bien? la concha de la lora, qué carajo pasó.
belén: estoy bien, si.
juan: estás muy tranquila.
belén: vos estás muy nervioso.
juan: si, si, perdón. ¿pero qué pasó?
belén: ¿qué pasó con qué? nada, el de adelante frenó medio brusco, yo frené atrás y bueno vos...
juan: yo frené también.
belén: si (no me juzguen, soy débil ante la belleza, ya les dije)
juan: clavé los frenos pero no llegué no sé qué pasó
belén: bueno ya está no te preocupes.
juan: fue culpa del de adelante.
belén: fue un accidente, tranquilo.

siguió hablando por teléfono, se notaba que lo cagaban a pedos. estaba a punto de ponerse a llorar.
yo saqué un chicle de la cartera y pensé en lo poético de la situación. me senté sobre el asiento de adelante con la puerta entreabierta y miré pasar los autos.
acaricié un poco a domingo y lo felicité por sobrevivir funcionando.
examiné a juan: rulos, alto, una camiseta de boca, piernas musculosas, ojos verdes. cada tanto me miraba y me sonreía desde lejos.
me até el pelo por el calor. cerré los ojos y me masajié un poco el cuello. juan se acercó solícito y me volvió a preguntar si me sentía bien.
le dije que si, que solo me dolía un poco el cuello.
que me iba a tener que ir al laburo.
juan me miró desbordado.
juan: gracias por quedarte esperando. mirá, se me apagó el celular. me pasan todas hoy.
una lágrima le rodó por la mejilla.
belén: ¿necesitás que te ayude con algo?
juan: no no, andá. gracias por quedarte. sos una genia.
belén: no pasa nada.
juan: ¿te puedo dar mi numero y me escribís? así se cómo estás y eso.
belén: si, dale.


anoté el número de juan.

me subí al auto y me sentí igual de feliz que antes del choque.
soy fácil, tan fácil, requete fácil.

----

a la noche.


belén: juan, soy belén, del choque.
juan: hola bel. ¿cómo me agendaste?
belén: juan choque.
juan: me lo merezco. ¿cómo está tu cuello?
belén: ¿bien, vos? te noté medio desbordado.
juan: el auto es de mi viejo, no fue una situación agradable, te lastimé.
belén: no te preocupes.
juan: bueno, nos mantenemos en contacto. gracias.


a mi chat de amigas:

belén: me cortó el rostreli juancho.
p.-: ¿cuantos años tiene?
belén: es del 94. re bebo.
m: lo busqué en instagram. está re bueno. y en face.
belén: re CIA
m: aprendí de las mejores.
belén: el padre lo debe haber cagado a pedos. a la cama sin postre por un mes.
p: el tema es que es del conurbano y ahora está sin auto.
belén:  es re mala onda.
p: claro. ya lo amás.
belén: mal. pero me cortó el rostreli. inremable. está re enojado todavía. mega chinchudo.
s:  dejá que se le pase el enojo y volvés.
belén: TE AMO JUAN. VENÍ QUE TE DOY BESITOS.
p: ojo, yo esperaría que esté todo resuelto y le tiraría onda.
belén: pero no hay excusa cuando esté todo resuelto. ¿que le pongo?
m: heyyy como va.
belén: jajajaa.
m: ¿te tiro data de dónde venden la sube?
belén: ¿tenés ganas de volver a chocarme?
m: ¿te presto la bici?
p: ¿hola juan, pudiste resolver todo? te invito una birra para festejar y que quede todo atrás. podés ponerle alguna carita feliz.
belén: fijate, esta chica nos pasa el trapo.
m: mal.
s: sí, ganó.

----

llamé al chico del seguro.
me atiende una voz agradablemente masculina.
belén: hola, ¿con javier por favor?
javier: si, soy yo.
belén: ah, hola javier. soy belén, hablamos por mail, me chocaron en josé c paz.
javier: si, bel, cómo estás. ¿estás bien?
belén: si si.
javier: me hiciste reir con tu mail relatando el choque.
belén: ahhh. si, bueno. así soy yo. voy por la vida fortaleciendome de mis fracasos.
javier: jaja. no te preocupes, te van a tener que cubrir todo.
belén: genial. igual siempre pasa algo malo.
javier: ¿ah sí?
belén: claro. siempre que haya algo que pueda salir mal me va a salir mal. es mi destino. me chocan en semáforos estacionada.
javier: jaja. yo me voy a ocupar de que nada salga mal, tranquila.
belén: ¿de verdad javier? ya sabes lo que dicen de los vendedores de seguro.
javier: ¿qué dicen?
belén: no se, que te venden cualquier cosa.
javier: confiá en mí. me voy a ocupar personalmente.
belén: bueno. listo entonces, ya te mandé todos los datos de juancho.
javier: ¿quién es juancho?
belén: el chico lindo que me chocó. pero es medio bebo.
javier: jajajaa. ¿cuánto tiene?
belén: no se, es del 94. no se restar javier.
javier: bueno. ¿vos cuanto tenés?
belén: 31.
javier: yo tengo 36.
belén: ah.
javier: digo, por si te sirve el dato.
belén: lo voy a tener en cuenta.
javier: dale. te llamo cuando tenga novedades ¿querés?

-----

belén: creo que me tiró onda el del seguro.
l: ¿si? ¿está bueno?
belén: no nos conocemos. pero no sabes la voz hermosa que tiene. me lo imaginé morocho grandote.
l: jajaja. ¿y que te hizo?
belén: pasa que fui increíblemente divina como soy siempre, viste. le escribí un mail contándole el choque a lo belén y se divirtió parece.
l: te amó.
belén: seguro que es un gordo horrible.
l: no tiene voz de gordo.
belén: no escuchaste la voz
l: vos confiá.
belén: ya me llamó tres veces ofreciendome diversos chapistas y dándome turnos. recién me volvió a llamar para preguntarme si no me había hecho nada, que en todas las veces que hablamos no me había preguntado.
l: un divino.
belén: me ama.
l: te ama.
belén: pero yo amo al bebo juancho.
l: ya fue juancho.
belén: pero es tan mala onda y sexy...
l: sos increíble.
belén: lo sé.
l: igual era en el mal sentido.
belén: lo sé. de todo saco material para flashear boludeces.
l: por eso nunca te aburrís.

lunes, 22 de octubre de 2018

de cuando conocí a maría

el día estaba gris. miré al cielo y pensé que tal vez era mejor volver a mi casa en vez de embarcarme en esta pelotudez.
había visto a francisco y nada tenía sentido.
no había absolutamente nada que me atara a él y sin embargo ahí estaba yo. inmovilizada como una liebre ante los focos del auto. no tomaba ninguna decisión y creía que tenía que aferrarme a la única persona que me veía. si francisco dejaba de mirarme pensaba que tal vez desaparecería.
caminé unos pasos y las gotitas pegajosas empezaron a caer. miré el celular esperando algún mensaje salvador. no se de quién. pero no llegó. pensé que tal vez el problema de todo eran siempre las expectativas. esperar a que pase algo que le de a tu vida un giro en el último minuto. que la dotara de sentido. que te indicara para dónde ir. 
nada.
nada de nada.
es lo que más odio del celular. ese silencio horrendo justo cuando necesitas que alguien te recuerde que existís.
me puse la capucha y caminé las 10 cuadras que me separaban del 44. la lluvia era ridícula, solo para molestarme. sentía como mi pelo se inflaba y cómo mi mal humor se apuraba a brotar como un vaho espantoso que se esparcía silencioso.
subí al 44 con un saltito y el colectivero me sonrió.
lo miré inexpresiva.
me dijo que pase.
lo miré sin entender.
me volvió a sonreír.
para que te mejore el día, me dijo.

toqué el timbre del ph sin expectativas.
nadie contestó ni bajó.
pensé que era lo que me faltaba.
esperé cinco minutos y toqué de vuelta, irritada. conte hasta seis y me pareció que era el largor necesario para un segundo ring.
acerqué mi cara a la puerta de vidrio y el calor que salió de mi boca lo empaño. pude ver a lo lejos movimientos. puse las manos en los bolsillos con un estremecimiento.

maría abrió la puerta y nos miramos unos segundos. me sonrió amplia y sus ojos se achinaron. me hizo una pequeña reverencia y me sentí culpable por los seis segundos del segundo timbre. esbocé una mueca que quiso ser una sonrisa.
maría: ¿sos belén, no?
belén: si, si.
maría: subí.

la vi trepar las escaleras un poco chueca y la seguí. un cactus enorme a la entrada me dio la pauta de que iba a entrar a un lugar distinto. las puertas altas, de madera, se abrieron y vislumbré un lugar repleto de cosas hermosas. lámparas, plantas, almohadones, escritorios, sillas,  libros, velas, cortinas de mostacillas, gatos. cada espacio estaba lleno de baratijas increíbles. no pude evitar recorrer con mis manos las distintas cositas sobre las mesas y escritorios, necesitaba palpar esa fiesta que estaba percibiendo mi vista. maría había desaparecido y yo quería absorber ese lugar lleno de boludeces con mis pupilas, recordar cada rincón. 

un rayo inundó de pronto como un flash intenso la habitación e iluminó totalmente el patio interno con cerramiento de fibra de vidrio. el trueno que lo siguió pareció romper el mundo en dos. 
me quedé estática donde estaba, pensando que tal vez había tocado algo que no debía.

maría apareció con el mate y solo me señaló una habitación.
decidí que si, que obvio.
que podría seguirla hasta el fin del mundo porque ella sabía. 
sentí que apreté con fuerza el play del passacasette que era de mi vieja y que todavía conservaba en mi casa de madryn con la tecla de pausa trabada hacia abajo.

de pronto estaba pasando algo.

domingo, 7 de octubre de 2018

oh lord, please don't let me be misunderstood/37

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

ÉL me estaba evitando. para mi era claro, para el resto del mundo no. pero el resto del mundo no lo conocía y yo sí. ÉL siempre estaba dispuesto a vernos, ÉL siempre ponía la fecha. y ahora me hablaba solo para dejar flotando en la nebulosa la posibilidad de vernos en algún momento indeterminado. no estaba siendo ÉL.
yo hablaba con quién quisiera escucharme intentando encontrar pistas o respuestas, que es básicamente lo que hago todo el tiempo. pedirle a la gente que me ayude a pensar. nunca confío en lo que creo yo. y entonces intento incorporar un crisol de miradas para poner la mía en perspectiva y me confundo más. y entiendo menos.
a medida que los días pasaban y mis mecanismos mentales se agudizaban y empezaban a rodar una y otra vez sobre lo mismo en forma circular, crecía mi inseguridad. no quiere verme porque me odia, porque no le gusto, porque nadie puede amarme nunca es obvio, porque hice todo mal. ¿que tengo que hacer? ¿eliminarlo para siempre? ¿bloquearlo? ¿odiarlo yo primera?
era obvio que yo había hecho las cosas mal. la cucuquié dos veces, las dos veces que nos vimos en otro plan (no amigos) hice un planteo ridículo, es obvio que lo asusté. pensé que tenía razón en odiarme.

ÉL, que nunca había desaparecido en 6 años, que no me había abandonado, que nunca lo hacía, siempre estaba. sin embargo me hablaba para hacerme promesas que quedaban flotando. ¨te debo una chocotorta lilu¨, ¨tengo ganas de verte tenemos que arreglar¨ ¨te extraño¨ pero no había precisiones.
empecé a darme cuenta que evidentemente no quería enfrentarse a mi. le dije a todos que era obvio que quería que seamos amigos, que quería que volvamos a la situación anterior. sin embargo no me hablaba una vez cada una semana o diez días como antes, cuando eramos amigos. no, me hablaba día por medio. me rondaba.
rondarme. algo que ÉL hacía desde siempre.
estar sin estar.
estar estando.
intermitentemente presente.
en cuando yo pensaba que ÉL había desaparecido definitivamente y me olvidaba,  ÉL reaparecía para marcar una presencia mas fuerte que nunca.
¨lilu, te acordás de...¨
¨lilu, sabés que esto me encanta de vos¨
¨lilu, te extraño. ¿pensás en mi?¨
¨lilu, ¿estás?, quiero hablar con vos¨

entonces hice lo que nunca hago.
insistí. decidí llevarlo al limite.
le dije que tenía su regalo de cumpleaños hace mil y quería entregárselo. que se me iba a vencer en casa, que cuándo nos veíamos.
ÉL se dio cuenta de que no había espacio para más evasivas y me dijo que bueno, que el lunes.
el lunes no estuve nerviosa, no. me levanté de un humor horrible sin saber demasiado bien por qué. odiaba mi vida, odiaba al macrismo, me odiaba a mi y probablemente lo odiaba a ÉL. no era el mejor día para verlo, pero decidí que no soportaba más la indefinición, asique volví a insistirle, le pregunté si nos veíamos.
me dijo que si, que por supuesto. pero empezó a dar vueltas. que tenía que arreglar la luz en su casa, que mi casa le quedaba un poco lejos, que si quería pasara a visitarlo a ÉL.
yo estaba harta, super harta, mega harta. ya no quería verlo, pero me mordí el labio y le dije que si. que bueno. que lo visitaba, porque realmente no soportaba seguir estirandola.

belén: ok. voy a tu casa, ahora salgo.
ÉL: ah, no te avisé que estoy con renato. un pibe ecuatoriano que se esta quedando en casa.

cerré los ojos. respiré hondo.

belén: bueno.
ÉL: si querés cuando termine esto vemos de salir.
belén: ok.

llegué a la casa con su regalo.
bajó y se subió a mi auto recientemente adquirido.
nos miramos en silencio. tenía unas zapatillas topper rojas, un jean clarito y una remera gris topo casi pegada al cuerpo. el pelo despeinado, como en un remolino en la frente, las canas de siempre y olorcito a perfume.
estaba hermoso. cerré y abrí los ojos y seguía ahí, siendo bello. el corazón se me aceleró.
me presionó la rodilla con una de sus manos fuertes. yo apoyé la mía sobre la de ÉL, habrán sido diez segundos. ÉL me sonrió picaro y de pronto toda la angustia de estas semanas desapareció. me tironeó suavemente el pelo.
eramos de vuelta ÉL y yo. ÉL también parecía aliviado.
éramos nosotros. igual que siempre.
me hizo chistes acerca de mis miedos al manejar en la gran urbe. me indicó donde estacionar. alabó mis dotes de estacionamiento. me giré hacia ÉL y nos miramos en silencio. se ensombreció de pronto y bajó la vista. abrió la puerta para bajarse.

belén: perá. agarrá tu regalo. está atrás.
ÉL: ¿en serio tenés un regalo para mi?
belén: si.

abrió la puerta trasera y solo hubo silencio. esperé unos segundos y nada.
bajé del auto y di la vuelta. ÉL estaba parado ahí, mirando el cuadro apoyado en el asiento de atrás con la foto de gatica y perón dandose la mano. en la foto ambos están felices, ambos de traje, gatica se inclina desde el ring. perón sonríe como solo perón sabe hacerlo. gatica se inclina divertido ante el presidente hacedor.

ÉL me mira, como perdido.

ÉL: ¿en serio es para mi?
belén: si.
ÉL: pero esto... ¿dónde lo conseguiste?
belén: lo mandé a hacer.
ÉL: buscaste la foto y todo...
belén: si.
ÉL: es justo lo que quería. para cuando tuviese una casa. pero hablamos de esto hace mil años, cuando recién nos conocíamos.
belén: ¿te gusta?

ÉL agarró el cuadro. cerró la puerta y comenzamos a caminar hasta su departamento sin decir una palabra. de pronto lo soltó:

ÉL: la puta madre. es hermoso.

le sonreí. me sonrió como un chico emocionado.

entramos y estaba renato. ÉL terminó de hacer la conexión eléctrica y renato seguía allí, tirado en la cama del comedor. como todo lo que se aparta de mi fantasía, renato me molestaba. no parecía inmutarse ni sentir que estaba de más. solo estaba ahí, renateando. lo odié.
ÉL le contaba a renato cosas sobre mi y renato intentó que conversaramos pero yo contestaba con monosílabos. ÉL me miró divertido. me conocía, sabía de mis odios instantáneos a personajes específicos y mi poco interés por parecer agradable si no me interesaba.
cuando terminó fue poniendo el cuadro en distintas paredes para que yo le indicara donde quedaba mejor. renato esbozó la idea de quedarse a cenar con nosotros. mi cara de orto se hizo evidente. ÉL salvó la situación y dijo que saldríamos. renato preguntó donde, que él tal vez se sumaba.

ÉL: no nene, no te sumás. vamos nosotros.

me guiñó un ojo.
finalmente decidimos volver a mi casa.
manejé en silencio, íbamos escuchando música, pero tuve un presentimiento. todo era perfecto, pero algo no andaba bien.
al bajarnos en casa ÉL decidió cocinarme. me quejé un poco, era tarde, las diez de la noche. pero ÉL encontró un chino abierto y decidió que era obvio que teníamos que comer chipá. me pareció una ridiculez, pero decidí dejar de decir que no a todo. compramos un vino y entramos a casa.
ÉL se puso a cocinar enseguida. yo puse música. charlamos, bailamos.
todo fluía. porque entre ÉL y yo siempre era así.
me sirvió vino y se me subió a la cabeza. me miraba divertido. me dijo que ya no me serviría más, que ya estaba borracha. negué que lo estuviese.

ÉL: tenes los ojos brillantes. más que siempre.
belén: alergia.
ÉL: basta belén. te va a hacer mal, sabés que te tengo que cuidar.
me reí, divertida.
belén: si tuviese que pedirle a alguien que me cuidase, serías el último de la lista.
a ÉL no le gustó el comentario
ÉL: sos una forra boluda.
belén: ¿por qué?
ÉL: porque lo sos.
belén: uh, te vas a ofender de vuelta. no puedo decir nada.
ÉL: tratá de no decir forradas y fijate.
belén: bueno, vos te reís de mi mamá muerta.
ÉL: ya no me río, desde que me dejaste de hablar mil años por eso. solo te digo que ya pasó mucho tiempo y tenes que pasar a otra cosa. quiero que estés bien.
belén: ya se.
ÉL: ¿cuánto se cumplen?
belén: diez años el 2 de octubre. me parece increíble.
ÉL: ¿el 2?
belén: se
ÉL: hoy es 2.
belén: ¿eh? no.
ÉL: si. es 1, pero a las 12.
belén: ¿en serio?
ÉL: no te acordaste.
belén: te juro que no.
ÉL: me trajiste inconscientemente para que te haga compañía.
belén: si, debe ser eso.
ÉL: nena, el tonito.
belén: bueno.
ÉL: llorá si necesitas. estoy acá con vos.

como si hubiese dicho las palabras mágicas, las lágrimas empezaron a deslizarse a borbotones. ÉL me miraba sin saber bien que hacer.
miré para otro lado.

belén: esto es tu culpa.
ÉL: mirame.
belén: me siento muy boluda. se que pensás que soy una estúpida.
ÉL: nunca pensé que lo fueras.
belén: siempre te burlás de mi, de que no lo supero.
ÉL: porque soy un mogolico. ya sabés.

se paró y cambió la música. puso nina simone.
me reí.
belén: qué hacés.
ÉL: pongo musica triste así lloramos todo.
belén: bobo.

se sentó al lado mio y nuestros cuerpos estaban pegados, uno al lado del otro. estiré mis piernas sobre la silla y él las suyas.
me empezó a acariciar suavemente la pierna.
me incliné sobre su hombro y me quede ahí.

ÉL: ¿querés que te cante?
belén: no sabes la letra
ÉL: te la invento. hago lo que necesites lilu.
belén: bueno.

empezó a tararear feeling good. me adormecí.
ÉL: sos tan neurótica a veces. me das ternura.
belén: ¿por qué?
ÉL: porque bajas la neurosis con algo siempre. tipo tu falta de confianza hace que te desorientes y te olvides de la obsesión.
belén: todos somos neuróticos. ¿o no?
ÉL: no.
belén: ¿no?
ÉL: no.
belén: ¿vos no?
ÉL: no. yo tengo rasgos psicopáticos que me hacen tender a tener actitudes sociópatas.

mi cerebro, que estaba a punto de desconectarse, tuvo un tirón de tensión. me reí, pero ÉL no se rió.
levanté mi cabeza y lo miré, ÉL miraba hacia el frente.

belén: ¿sos un psicópata, eso me estás diciendo?
ÉL: ¿sos pelotuda belén?
belén: pará, no te pongas agresivo.
ÉL: no soy un psicópata.
belén: ¿y entonces que me estás diciendo?
ÉL: te estoy diciendo que tiendo a tener actitudes sociópatas.
belén: ....
ÉL: no me mires como si te espantara. quería contarte que el jueves empiezo la psicóloga.
belén: te miro con la única cara que tengo.
ÉL: eso. últimamente me estoy desajustando y tengo que empezar terapia para arreglar un poco la situación.
belén: ¿qué significa que te estas desajustando?
ÉL: no importa la cuestión puntual.
belén: si importa.
ÉL: nada, tengo actitudes... no se, me quedo pegado varios veces a la merca, o me agarro a piñas por la calle, esas cosas.
belén: ah.
ÉL: y me doy cuenta de que tengo que ir a ajustar.
belén: ¿y ahora que hiciste?
ÉL: que hice con qué.
belén: en que te desajustaste.
ÉL: no querés saber.
belén: si quiero. sino no te preguntaría.
ÉL: no querés saber. en serio.
belén: si quiero saber. ahora solo puedo pensar que mataste a alguien.
ÉL: jajaja, sos una pelotuda.
belén: ¿me vas a matar?
ÉL: debería.
belén: tengo una parrilla acá atrás. digo, por si necesitás deshacerte de algún cuerpo. te ayudo. somos amigos bro.
ÉL: jajaja. sos una boluda.
belén: más vale que me digas que hiciste porque ahora solo pienso que sos un asesino serial.
ÉL: ok... no se, últimamente estoy teniendo sexo con mucha gente de forma mecánica. no por el placer del sexo, sino por tenerlo y poder hablar de eso después. por coleccionar conquistas para contarles después a mis amigos, a mis compañeros de laburo. no lo disfruto, lo hago compulsivamente.

abrí y cerré los ojos. ÉL no me miraba, miraba fijo hacia adelante.

ÉL: ya se que estás pensando. y no. la respuesta es no.
belén: ¿no qué?
ÉL: no. no tiene nada que ver con vos.
belén: ¿cómo que no?
ÉL: no. vos es distinto.

seguía sin mirarme.
me moví un poco para tratar de que me mirase, pero nada. seguía acariciandome la pierna. me concentré en el gesto, era rítmico, iba con la música.

belén: ¿por que distinto?
ÉL: no sos de mi circulo de amigos, no te conocen. no sos un trofeo para mostrar. te quiero, nos conocemos desde hace mucho. tenía curiosidad de ver como estábamos juntos, como eramos juntos. no fue en la linea esta.
belén: ah.

ÉL seguía mirando hacia adelante.
se hizo un silencio.

belén: ¿y por eso no cojimos mas?
ÉL: te quiero. nosotros tenemos algo mas. somos amigos, hay algo acá.
belén: y no querés cojerme.

ÉL me miró por primera vez en lo que me parecieron años.

ÉL: cuando cojimos frikeaste belén. pensé que habíamos arruinado todo. se puso todo muy extraño.
belén: vos también frikeaste.
ÉL: puede ser.
belén: ¿por eso no querés cojer conmigo?
ÉL: me asustaste, no se. es importante para mi esto así.
belén: o sea ser amiguis.
ÉL: otra vez ese tono.
belén: y si. lo decidiste unilateralmente.
ÉL: ¿no te interesa ser mi amiga?
belén: no se, tenía otra cosa en mente.

su rostro cambió completamente. su mano, que me había acariciado intermitente la pierna desde el inicio se congeló. me miró unos segundos y su cara se transformó.
se levantó.

ÉL: ok.
belén: ¿que hacés?
ÉL: nada, todo bien si no querés que seamos amigos.
belén: esperá, no dije eso.
ÉL: si, dijiste eso. lo dijiste clarísimo.
belén: no quiero pelear.
ÉL: no voy a pelear, está todo bien. hacemos lo que vos quieras. que me importa.
belén: no parece que no te importe. te podés calmar un toque y dejar de hacer una escena.
ÉL: no estoy haciendo una escena belén. ya está. no puedo obligarte.
belén: ¿obligarme? ¿de qué hablás?
ÉL: a que quieras que estemos bien, que seamos amigos.
belén: no quise decir eso.
ÉL: si belén, lo estás diciendo desde hace un tiempo.
belén: de que hablás.
ÉL: se te nota todo.
belén: bueno, ya está. andate entonces, otra vez lo de la otra noche no tengo ganas.
ÉL: ok.

se levantó y se puso a ordenar. lo veía ir y venir.

belén: dejá todo como está.
ÉL: ok.

se puso la campera, me levanté para abrirle.
me miró de arriba a abajo y me sonrió triste. señaló mis pies desnudos.

ÉL: ponete las zapatillas, te vas a enfriar.
belén: no te preocupes.

caminamos a lo largo del pasillo en silencio. abrí la puerta. me miró de arriba a abajo. se inclinó sobre mi y me dio un beso chiquito en la mejilla que duró mil años. cerré los ojos y sentí que algo me dolía muy adentro.

ÉL: ¿me escribís mañana a ver como estás?
belén: ....
ÉL: belén.

abrí la puerta mas amplia para que saliera.
salió.
no miré para atrás. no se si él miró.

al día siguiente recibí un mensaje.
lilu. 
me volvió a doler el pecho como cuando nos despedimos. di vuelta la pantalla del celular enojada. 
al rato sonó otra vez. 
lilu, ¿estás?





domingo, 30 de septiembre de 2018

ahora alguien hace algo estúpido o ÉL/35

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:
14. chats e invitación
14 bis. inés me empuja hacia ÉL.
15. ÉL me acorrala
16. ÉL y el instante de volver a verte
17. ÉL y de cómo me achico un poco más
18. ÉL y la incompatibilidad lunar
19. ÉL lo pone en palabras
20. ÉL y no se que carajo está pasando
21. acá nos peleamos
22. Él y de las cosas que ya no podría soportar
23. ÉL me obliga a decidir
24. ÉL se confiesa
25. ÉL o ya no se que carajo está pasando
26. Él o la compulsión
27. Él o el impulso autodestructivo
28. ÉL y la bomba
29. Inés interpreta todo
30. un interludio
31. querido diario
32. querido diario bis
33. ay belén
34. del compartir y otros momentos

ÉL movía mucho las manos. en demasía. me pregunté si estaría nervioso o solo me parecía a mi. se esforzaba por ser gracioso, intentaba parecer superado y gesticulaba por demás. 
lo veía comer y contar una cosa tras otra y me generaba simpatía su necesidad de protagonismo. lo dejé hablar y asentí cada tanto, pero mi cabeza se fue alejando de lo que me decía. decidí que era suficiente comida y me acosté sobre el respaldo de la silla cruzando los brazos por delante. ÉL hablaba y hablaba, y yo me limitaba a sonreírle de costadé. sentía cierto placer en percibirlo incómodo, pensé que durante mucho tiempo la incómoda había sido yo en esta relación.
ÉL se dio cuenta.

ÉL: lilu. ¿dónde estás?
belén: acá.
ÉL: no, te quedaste callada. ¿te aburro?
belén: sabés que no soy de las que se quedan cuando se aburren.
ÉL: estás callada. ¿cómo estás?
belén: vos estás muy expresivo. te estoy escuchando.
ÉL: ehhh. no, yo quiero saber de vos.
belén: si, ya se.
ÉL: ¿cómo estás con lo de tu viejo?
belén: estoy bien. podría haber sido peor la convivencia.
ÉL: bien lilu, madurando. igual sabes que podés venir a casa, ¿no?
belén: gracias pijachu.
ÉL: de nada. 
belén: ....
ÉL: ¿no me vas a contar nada?
belén: nada de que.
ÉL: siempre tenés algo que contar. siempre te pasan cosas.
belén: ¿sabés que quiero?
ÉL: pedí lo que quieras lilu.
belén: un panqueque. ¿querés compartir conmigo?
ÉL: obvio. siempre quiero compartir con vos.
belén: que generoso. sabés que a mi compartir mucho no me va.
ÉL: si, ya se. en eso no nos parecemos.
belén: ¿y en qué nos parecemos?
ÉL: somos sobrevivientes vos y yo.
belén: ¿a qué?
ÉL: vos sabés. a la vida. nunca nos fue fácil pero sin embargo flotamos.
belén: calculo que todos.
ÉL: no todos. y no como nosotros. sin red de contención.
belén: puede ser.
ÉL: cuando te conocí estabas hecha mierda.
belén: bueno, gracias.
ÉL: no, en serio. te veía tan chiquita y tan enojada. tenías 23 pero parecías menos. 
belén: vos en cambio estabas en tu mejor momento.
ÉL: me acuerdo que no dejabas que se te acerque nadie. eras forrísima. a tu estilo no, siempre picante.
belén: bueno.
ÉL: después me enteré de lo de tu vieja, que estabas sola acá. que laburabas mil horas. 
belén: yo pensé que estaba siendo encantadora. si me gustabas.
ÉL: lo que hubiese sido si no hubieses querido encantarme.
belén: bueno.
ÉL: siempre me hiciste reír. estabas hecha mierda pero siempre te reías. me gusta eso de vos.
belén: menos mal que te gusta algo.
ÉL: que llorona que sos.
belén: objetiva.
ÉL: creo que fuiste mi única relación mas o menos estable con una mina durante estos años.
belén: porque no interaccionamos en vivo.
ÉL: capaz fue eso.
belén: y si. fijate que cada vez que nos vemos alguno hace algo estúpido.

ÉL se río con ganas. nos peleamos por la división del panqueque. decidimos que ya era tarde. me quiso invitar pero me negué. nos levantamos y salimos a la noche fría. la ciudad estaba inmóvil. caminamos las dos cuadras que me separaban del 132 en silencio. estábamos solos en la parada, pero lejos. pensé que le tocaba a ÉL besarme, era su momento. sin embargo el 132 es de esos colectivos que no incentivan el romanticismo, y llegó de toque. lo vimos acercarse rapidísimo. 
ÉL se acercó torpe y yo cerré los ojos. me dio un beso y me subí al colectivo.
pagué el boleto y me senté en el primer asiento. lo miré por la ventanilla y me hizo un breve saludo con la mano.
recién ahí caí.

¿un beso en la frente me dio? pero que hijo de puta. 

sábado, 29 de septiembre de 2018

receta para un desastre

puede ser un día cualquiera, X, el que usted quiera.
puede sentirse neutra, como cualquier día de esos que nos tocan transitar. la vida está llena de días cualquieras. esos dónde no pasa absolutamente nada digno de mención, una repetición de la nada misma, un día menos de nuestro calendario de vida.
puede tener el mal tino de mirar las noticias, o tal vez twitter. ya nadie mira las noticias, es cierto. abre twitter y de pronto la realidad de la mierda en la que se ha convertido su país la abofetea. o sea, usted se sentía bastante bien, neutra, no pasaba nada, pero de pronto la realidad se hace evidente, le escupe a la cara y se encuentra bombardeada por la mierda. a usted no le afecta tan directamente porque es privilegiada y lo sabe, pero no importa. tiene empatía burguesa, puede imaginarse. ya la neutralidad se pierde y el destino se tuerce. ya no es un día cualquiera, sino que es un día que se ennegrece. 
puede salir a tomarse el colectivo con la pesadumbre de que la gobierne el macrismo y el colectivo tardar 45 minutos. puede mirar las caras de sus desafortunados compañeros de espera en la parada e imaginar que el 51% de ellos votó porque este tipo la gobierne. puede pensar que empatía las pelotas y fantasear con ajusticiar a cada uno de ellos al grito de ¨viste que no eran lo mismo, imbécil del orto¨ y de pronto darse cuenta de que este día ya está tomando un tufillo cercano a la mierda.
puede suceder que al subir al colectivo la cantidad de gente que viaja apretadísima a que le quieten la plusvalía la abrumen. que enterarse de un nuevo aumento en el boleto empuje su ánimo un poco más al borde y que comience a sentir calor y odie esta época del año en la que se pone una campera para salir a la mañana y ya a las 11 am no sabe qué hacer con ella. puede que transpire y a partir de ello se sienta sucia durante todo el día, y paranoique con que todos la ven así e incluso, porque no, la huelen. puede que se haya olvidado de cargar el celular y su batería se muera a medio camino del trabajo. puede pensar que la vida la odia, y seguramente tenga razón.
puede pasar que tenga un día largo dando una materia que no le guste en una carrera que considere ridículamente funcional al sistema capitalista, pero que se consuele pensando que hay gente que la pasa peor. puede que vuelva a recordar que la gobierna el macrismo y tenga ganas de quitarse la vida. puede que piense que loco esas fantasías que de pronto la asaltan y que más loco aún es que haya gente que las lleve a la práctica.
puede que vuelva en el colectivo cansada y sintiéndose horriblemente molesta y un chico lindo la mire. puede que piense que la mira porque está sucia, y se encorve un poco para hacer más horrible el cuadro. puede que sepa que nadie puede verla bella porque todos la ven como se ve usted, horrenda.
puede que llegue a su casa casi a la medianoche con mucha hambre pero sin ganas de cocinar. puede que su gata haya vomitado en lugares diversos para recibirla, puede que sienta que su mascota la odia. seguramente tenga razón.
puede que se mire al espejo y se vea ojerosa y horrible. puede que se toque el pelo y piense que ese shampoo del orto se lo deja cada vez más pedorro. puede que se vea un grano en el mentón y piense que es obvio que nadie la va a amar nunca. 
puede que ponga a cargar el celular y lo encienda con cierta esperanza que no quiere reconocer. puede que le caigan algunos mensajes intrascendentes, pero nunca el que usted está esperando. puede que esa persona no se haya acordado de usted en todo el día, mientras que usted se hizo la que no, pero lo tuvo todo el puto día presente, sobrevolándola como un fantasma. puede que se sienta una estúpida y se diga a si misma que era obvio que no le iba a escribir. 
puede que decida no comer nada pese al ruido de su panza y se contente con unas nueces que compra haciéndose la fit. puede que se tire en la cama y abra la ventana de chat del susodicho que no se acordó de usted en todo el día. puede que el mismo se encuentre en línea, y seguramente usted empiece a desarrollar teorías fantasiosamente disparatadas en donde él habla con una modelo hermosa que lo contenta sexualmente como usted nunca pudo.
puede que la ansiedad la haga comenzar a rascarse el grano del mentón. no contenta con rascar la cascarita, sigue hurgando hasta que salga sangre roja y el agujero en el centro de su barbilla quede total y absolutamente visible. puede que se vaya a mirar al espejo y la embargue una desesperación total porque al otro día tiene que ir a dar clase en el secundario con ese horror en el medio de la cara que acaba de perpetuar.
puede que vuelva a acostarse resignada a ser un ser horrible gobernada por el macrismo y no amada por nadie. y puede que vuelva a abrir la ventana del susodicho, que ya no se encuentra en línea. esto en lugar de aliviarla, puede que le genere mayor preocupación. si no está en línea, ¿dónde está? ¿pasándola bomba con la modelo rubia que se lo coje como en una porno?
puede que comience a fantasear con que usted está muy gorda y ahora tiene un cráter en la barbilla, y además la gobierna el macrismo. ¿quién podría amarla en esas condiciones?
puede que vuelva a abrir el chat y que la ausencia del en línea del susodicho le genere niveles de ansiedad neurótica desconocidos. puede que comience a odiarlo por no estar en línea y que encima no la ame. puede sentirse rechazada porque el susodicho no solo no le habló, sino que además ni siquiera se encuentra en línea y encima se digna a vivir su vida sin avisarle a usted qué carajo está haciendo. puede que sea una control freak que quiera saber absolutamente todo del susodicho y resulta que no sabe absolutamente nada. puede hundirse en la desesperación horrorosa de la ridiculez del azar que nos maneja y que nos enfrenta una y otra vez a la realidad de que no podemos controlar siquiera nuestra existencia, mucho menos la de los demás.
puede que vuelva a abrir el chat e impulsivamente escriba: pero por qué no te vas a la reputa que te pario, pedazo de pelotudo. puede que, sin pensarlo un nanosegundo, apriete enviar.

puede que definitivamente lo haya logrado. 
felicitaciones. 
el desastre ha sido perpetuado.

lunes, 24 de septiembre de 2018

querido diario, capaz que ÉL no me ama/32

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:
14. chats e invitación
14 bis. inés me empuja hacia ÉL.
15. ÉL me acorrala
16. ÉL y el instante de volver a verte
17. ÉL y de cómo me achico un poco más
18. ÉL y la incompatibilidad lunar
19. ÉL lo pone en palabras
20. ÉL y no se que carajo está pasando
21. acá nos peleamos
22. Él y de las cosas que ya no podría soportar
23. ÉL me obliga a decidir
24. ÉL se confiesa
25. ÉL o ya no se que carajo está pasando
26. Él o la compulsión
27. Él o el impulso autodestructivo
28. ÉL y la bomba
29. Inés interpreta todo
30. un interludio


18 de agosto, más tarde.

me vino a buscar. estaba hermoso, tiene canas ahora, delicias de los cuasi cuarenta. le quedan lindas. me llevó a la casa, me cocinó. la charla fluyó, como si nos hubiésemos visto ayer y no cuando teníamos veinte y treinti respectivamente. hizo bife y papas fritas, MI CARA EL OLOR QUE HABÍA A FRITANGA. no critiqué nada. bueno, un poco, pero me contuve. la nueva belén de treinta. contenida. 

sentí que se esforzó, quería que todo estuviese perfecto. yo tomé vino. nunca tomo, pero la situación lo ameritaba, solo podía atravesar este reencuentro borracha. igual como que el único movimiento que hizo fue sentarse al lado mío y taparnos con una frazada. nada más. lo tuve que besar yo porque era eso o quedarme dormida. lo besé porque había tomado vino, esa es la verdad. de otra manera no hubiese podido pues alta cagona. el beso estuvo bien. ahí fue cuando me dijo que estaba nervioso, que no iba a poder. 

me descolocó un toque. pensé que la nerviosa era yo. ¿qué esté nervioso que significa? ¿qué le gusto? 

cogimos… raro. no acabó. intentó que yo acabara todo el tiempo y cuando intenté que acabara él me dijo que no, que le costaba. ¿estuve horrible? tal vez fue el peor garche de su vida y no le gustó. no le gusté. 

después obvio que me puse neurótica. se puso para dormir y me abrazó cucharita y empecé a sentir que no tenía aire. me lo quería sacar de encima pero no quería que se ponga mal, pero de verdad sentía que no podía respirar. me la pasé toda la noche cucuqueando y pensando boludeces una atrás de otra. 

de pronto vi un rayo de luz y pensé que bueno que ya me podía levantar. me fui al comedor. al toque apareció y protagonizamos una escena ridícula: se empezó a lamentar de que no pude dormir y de que estuviese incómoda y se vistió. yo le dije que no se preocupara que me podía volver a acostar, que si, que había dormido y él me dijo que no le mintiese que no había dormido una mierda que me lo veía en la cara que me llevaba a mi casa así podía dormir bien en mi cama. discutimos. sentí que me rechazaba cuando me tiró que no me iba a quedar todo el día ahí. por supuesto me ofendí (que se pensó que me quería instalar no sé) asique me vestí y salí sin volver a mirarlo. el salió atrás diciéndome que me llevaba que no sea cabrona que bla bla bla. Pero ya estaba todo explotado. le dije que me dejara en paz. me subí al taxi para ir a casa y la última vez que lo miré por la ventanilla seguía parado ahí. encima el taxista me confundió con una prostituta. por supuesto, isidora había vomitado. cosecha de éxitos. 

no sé qué mierda pasó la verdad. no tengo ni puta idea. 

19 de agosto. 

lo amo. 

mientras tanto: pensar formas de vivir sin laburar. el esfuerzo ya fue. 

tengo que ver como se levanta por instagram. averiguar la técnica. 

22 de agosto. 

desde que le volví a escribir diciendole que la pasé lindo, me escribe todos los días con cosas totalmente randoms. no me dice de vernos. no entiendo que es lo que está pasando. 

a favor: es hermoso. canas. sentido del humor. experiencia en COSAS. ¿hermoso ya dije? inteligente. sabe cocinar. me quiere. nos conocemos. tiene un hijo y es lindo con él. 

en contra: es ÉL. border. un día se da con merca, el otro es el deportista del año. no acabó. es muy bruto. no es cariñoso. no sé si le gusto. tiene demasiada energía, siempre está haciendo algo, tantas ganas de vivir vas a tener pibe quedate quieto. impredecible. me da miedo. dice inés que para ella tiene un problema sexual porque no eyacula: mirá inés, no me hables mal de ÉL porque se pudre todo. 

¿y si yo no le gusto? por algo no acabó.

23 de agosto. 

el bebo insiste. pero Él lo ocupa todo. ahora empezó a trabajar tres turnos porque quiere comprarse una moto. tal vez se mata y soluciono el tema. 

tienen que operar a mi padre. escándalo. encima del corazón. mis dos ramas familiares se murieron todos de cáncer, ahora a él se le da por innovar. le dije que viniese a casa, obvio, allá no se puede operar. viene con la mujer. alguien va a morir y no va a ser él, obvio. está re cagado. 

posta que no me preocuparía morirme, no sé por qué él se pone tan mal. encima mi viejo se la pasa peleado con todo el mundo, quejándose, paranoiqueando que todos lo quieren cagar. ¿para qué querría sobrevivir? 

isidora opinó sobre el tema y cagó en la bañadera. 

ÉL me dio la solución: venite a casa hasta que se vuelva. le dije que sí, que dale, que me muero de ganas de que me eche a las 7 am. no me contestó más. 

haciendo amigos con belén. 

25 de agosto. 

mañana llega padre. muerte y destrucción.

27 de agosto. 

vino una madre a quejarse a la escuela de que yo adoctrino pibes porque la nena le dijo que yo comenté que en la constitución nacional no está contemplada la pena de muerte. le dije que proponga una reforma constitucional si no está de acuerdo. 
que ganas de que exista la pena de muerte para mi, señora, así no tengo que escuchar las boludeces que dice. 

sobre todo desde que convivo con padre y anexos. 

llegó padre pero no tocó el timbre, vaya a saber por qué. mandó un mensaje, pero como no tiene señal, jamás me llegó. de pronto suena insistente el timbre. abro. que por qué tardé tanto en abrirles, que hace frío, que había mandado un mensaje. por qué no toca el timbre en vez de mandar un mensaje si está parado en la puerta. misterio. 

entra, dice que en mi casa hay mucho olor a gato. me angustia un poco porque detesto los olores, me llama la atención porque había pasado lavandina por todos lados. la mujer dice que no hay olor. 

luego se queja de que hace mucho calor adentro de la casa. bajo la estufa. dice que esta casa es un freezer. la vuelvo a subir. dice que el calor de la estufa que tengo es horrible, que no tiene tiro balanceado. el calor al parecer es agobiante. la vuelvo a bajar y le prendo el ventilador. dice que hace mucho frío, que apague el ventilador. bueno. 

pregunta que vamos a cenar. le comento que hay una tarta de acelga. debe estar horrible si la hiciste vos, dice. sí, claro, coincido. decide pedir comida, y elige un lomo con huevo frito para todos. le digo que me gustaría comer otra cosa. se ofende. okey. llega la comida, son 600 pesos. se indigna, dice que en todo el día ya gastó mil pesos, que en esta ciudad, en este país, en el macrismo no se puede vivir. 

intenta abrir la puerta para ir a buscar la comida, se queda con el picaporte en la mano. esto está todo roto, exclama. le digo que se afloja, que si lo abrís con delicadeza no se sale. esto hay que arreglarlo YA, insiste. le digo que lo deje. se que sus intentos de arreglar cosas pueden terminar con el derrumbe de la estructura edilicia. 

Viernes. 

fui al laburo y a gimnasia dos veces para salir de casa y no tener que estar acá encerrada todo el día. recién van unos días y ya añoro mi vida de antes. 

Sábado.

fui a gimnasia otra vez un sábado. las visitas me van a dejar la mejor cola de flores. ojalá Él lo note. 

vuelvo, tenía que ir a almorzar con adri, entré y no había nadie. Dije GUAU (nunca averiguar que pasó), fui feliz diez segundos. puse música y me bañé cantando. bailé un toque en bombacha, sentí la felicidad suprema de vivir sin nadie jodiendome. isidora desapareció desde ayer no se qué onda. yo si pudiese haría lo mismo, hizo bien. 

cuando quise salir para ir a almorzar me di cuenta de que NO ESTABA EL PICAPORTE y por lo tanto me había quedado encerrada: evidentemente mi padre había dejado el de la parte de afuera pero se había llevado el de adentro. intenté mil veces abrir la puerta, no pude. llamé a padre, dijo que estaba buscando una ferretería ESPECIALIZADA EN PICAPORTES. le dije que necesitaba irme (lejos tuyo), que viniese YA. cuando vino lo primero que hizo fue CERRAR LA PUERTA Y DEJARNOS A LOS DOS ENCERRADOS. la otra parte del picaporte OBVIAMENTE LO HABÍA DEJADO EN LA FERRETERÍA. 

finalmente se me ocurrió llamar a la encargada para que nos abriera desde afuera. llegue a comer con adri. 

creo que es 2 de septiembre.

hablan todo el tiempo. TODO EL TIEMPO. de nada. hablan hablan hablan. preguntan boludeces: ¿sofi tiene novio?, ¿adri de qué color tiene el pelo?, ¿dónde te compraste esas zapatillas? ¿te sirve de algo toda esa información? 

se la pasan comiendo harinas. dos veces por día compran facturas. me vuelve loca. comen comen comen. un poco entiendo, convivir con mi padre solo te deja dos opciones, suicidio o hidratos para sentir sensación de falsa felicidad. todo el tiempo cuestiona todo. ¿por qué pones esta olla acá? PORQUE SI, NO TIENE UNA EXPLICACION. ¿por qué compras esta marca de papel higiénico? QUE SE YO, DEJAME EN PAZ. y todas estamos gordas. a mí me tiró ayer: ¿estás más rellenita? peso 50 kilos señor déjeme en paz. pero eso sí, te persigue por la casa con medialunas. ¿por qué no comes una? PORQUE DESPUES ME DECIS QUE SOY UNA GORDA DE MIERDA Y ME HACES SENTIR PARA EL ORTO. dejame vivir. 

ÉL vía wasap: dejalos, así tapan la angustia que les da la posibilidad de la muerte, con hidratos y palabras vacuas. sabés que no puedo contenerte, soy medio malo en eso, pero te aporto soluciones. vení a quedarte a casa. 

te amo. ¿vos me amás? 

3 de septiembre. 

inés dice que no lo amo , que me obsesiono como me obsesiono con otras cosas. me recordó la historia de las milanesas. una vez me obsesioné con milanesas y solo comí milanesas durante dos meses. milanesas con puré, con papas fritas, a la napolitana, milanesa fría, en sanguche, con huevo frito. y un día dejé de comer milanesas para siempre. me pasó con el yogur también. y con otras cosas. 

qué sé yo. le dije que no se qué carajo hacer con ÉL. 

inés es de la opinión que ÉL tampoco sabe que hacer conmigo. yo le dije que no me invita a hacer nada, no me dice de volver a vernos, para mí me odia. me dijo que me invitó a ir a vivir a su casa mientras estuviese mi padre, que eso es algo. capaz que tiene un punto.

viernes, 14 de septiembre de 2018

ÉL o el impulso auto destructivo/27

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.


ÉL en el 2018:


le di la espalda y me dispuse a dormirme. me quedé así un rato. lo escuchaba moverse, como si estuviese ansioso. o incómodo. 
de pronto, habló.

ÉL.- lilu.
belén.- mmm.
ÉL.- ¿puedo abrazarte?

tragué saliva y me mordí los labios. estaba muerta de calor, empezaba a atacarme la neurosis y me ponía nerviosa el contacto físico excesivo. pero no había acabado, le debía una. suspiré.

belén.- si, si.
ÉL.- ¿segura? ¿no te jode?

me di vuelta y lo miré. me besó suave.
belén.- cómo me va a joder.
ÉL.- te conozco. sos bastante reticente al contacto.
belén.- no se de dónde sacaste eso.
ÉL.- mmm.

inmediatamente me abrazó. cerré fuerte los ojos invocando el sueño. estaba incómoda, me sentía ahogada. ÉL se relajó y se durmió enseguida, se transformó en un cuerpo pesadísimo encima del mío. dejé de moverme intentando no despertarlo. ÉL tenía el sueño realmente pesado, cada tanto temblaba, como tiemblan los perros al dormir, evidentemente estaba soñando algo. 
estuve así unos minutos y me empezaron a doler los ojos de la fuerza que hacía para mantenerlos cerrados. los abrí, tratando de acostumbrarme a la oscuridad. noté como se iba acrecentando la neurosis, mi corazón empezó a latir mas rápido, intenté moverme, correrme para no estar tan encima. ÉL, entre sueños, me siguió. más me corría yo al borde de la cama, más se corría ÉL. empecé a repasar toda la noche, un poco mas lúcida. me parecía increible haber cojido con ÉL después de seis años. no había pasado nada catastrófico, todo había salido bien. mi cabeza se empezó a acelerar: ¿y si ÉL no la había pasado bien? ¿y si yo no le gustaba? ni siquiera había acabado ¿sería verdad que le costaba en general acabar o habría sido mi culpa? ¿y si había quedado embarazada? que horror, yo no quería tener hijos ¿y si quería que me fuese a mi casa pero le daba cosa decirme? ¿y si me enamoraba de ÉL? ¿y cómo se da cuenta uno si está enamorado? creo que nunca me pasó. además el nunca se enamoraría de mi, que ridiculez. ¿y si le parecí una estúpida? ¿y si no nos vemos más? sería una lástima porque nos llevábamos bien, pero el me dijo que nunca había tenido amigas. ¿querría cojer otra vez conmigo o tal vez yo había sido el peor sexo que había tenido nunca? ¿por qué se fijaría en mi? era ridiculo, yo era ridícula, la situación era ridícula, por qué no estaba en mi casa, no me iba  a poder dormir, dios mio seguro que me odia. dios, me odio yo.

ÉL.- lilu, ¿estás bien?
lo miré, tenía los ojos cerrados. yo no había hecho ningún movimiento. pensé que tal vez había pensado todo tan fuerte que me había escuchado. desestimé la idea por ridícula.
belén.- si si
ÉL.- ¿no podés dormir?
belén.- si si, estaba durmiendo.
ÉL.- no me mientas.
belén.- estoy bien.
ÉL.- no estás dormida ¿estás incómoda?
belén.- no no.
ÉL.- ¿te molesto?
belén.- nunca me molestás, corazón.
ÉL.- me gusta eso.

dicho esto me abrazó todavía mas fuerte.
la sensación de asfixia era total. tuve que controlar el impulso de salir corriendo.

martes, 4 de septiembre de 2018

ÉL y de las cosas que yo no podría volver a soportar/22

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

me senté en la cama de una plaza del comedor embroncada. a ÉL le gustaba pelearme, en general, y yo engranaba siempre. sentí que estaba perdiendo, sin saber exactamente qué.
pasó un rato hasta que me llamó desde la cocina. abrí la puerta y lo vi con un vino en la mano. 

ÉL.- a ver, ¿este te gusta, o va a ser como las papas?
belén.- basta.
ÉL.- dale, ¿este te va?

me mostró la botella. asentí, sin tener idea de qué era lo que estaba aceptando. lo abrió y sirvió en dos vasos horribles. pensé en que nunca tomo vino, no me gusta el vino, pero que era lo único que había para bajar el nivel de extrema tensión en el que estaban mis sentidos.
me acercó el vaso. 

ÉL.- ¿brindamos por el reencuentro, no? o seguís chinchuda.

brindé con él sin contestar y me tomé el contenido del vaso de una. inmediatamente después agarré otro vaso, lo llené de agua y también lo tomé. pensé que iba a poder soportar emborracharme con vino, no estaba tan mal. me sirvió un vaso más y me miró divertido.

ÉL.- ¿todo bien?
belén.- si.
ÉL.- estás con sed.
belén.- entre otras cosas.
ÉL.- bueno, te toca armar la mesa.
belén.- ¿con qué la armo?
ÉL.- ingeniatelas.

me empujó afuera de la cocina. miré el escenario que me presentaba el comedor, agarré dos caballetes y los puse al lado de la cama-sillón. fui hasta el dormitorio y agarré una parte del placard desarmado. la puse encima. un pedazo de tela que había dando vueltas hizo de mantel. lo llamé. apareció secándose las manos con un repasador.

belén.- ya está.
ÉL.- ah pero muy bien. sos práctica lilu.

nos sentamos a la mesa, frente a frente. 
ÉL.- ¿podemos brindar otra vez?
belén.- ¿otra vez? que pesado. ¿por qué brindamos ahora?
ÉL.- por que estés acá.
belén.- ¿de nuevo?
ÉL.- después de seis años hay que festejar.
belén.- bueno.
ÉL.- ¿puedo bendecir la mesa? tengo ganas.
belén.- mmm. 

ÉL cerró los ojos y se concentró.
¨baruj ata ado noi, elo-heinu melej ha-olam, ha motzi lejem min  ha aretz¨
abrió los ojos y me sonrío.
le sonreí y tomé un sorbo de vino.
ÉL.- boluda, tenés que decir amén.
belén.- ah que mierda se yo.
ÉL.- que atea de mierda que sos.
belén.- ¿y vos desde cuando sos judío?
ÉL.- no soy, pero me gusta.
belén.- jaja.
ÉL.- sos rara lilu.
belén.- por qué.
ÉL.- no se. empezá a comer y decime si te gusta.

probé la carne. estaba riquísima. 

ÉL.- estoy cagando de hambre.
belén.- te veo.
ÉL.- es mi permitido, tengo que bajar tres kilos.
belén.- estás muy flaco 
ÉL.- si, pero para competir me conviene bajar.
belén.- vas a quedar mas pelotudo de lo que sos si te siguen pegando en la cabeza.
ÉL.- es eso o perder neuronas por la merca. ¿que preferis lilu?
belén.- mmm. 
ÉL.- no entendés vos lo que se siente.
belén.- que se siente.
ÉL.- es... liberador cagarte a piñas con alguien. es una relación totalmente... no se, real. los dos ni sabemos quiénes somos y nos subimos a cagarnos a piñas. y después bajamos y está todo bien.
belén.- bueno. luna en aries.
ÉL.- si, algo así.
belén.- me preocupa que te lastimen.
ÉL.- no me van a lastimar.
belén.- bueno.
ÉL.- igual que importa, ¿no?
belén.- a mi me importa.
ÉL.- ya fue lilu, si nos vamos a morir. ya hablamos esto.
belén.- si.
ÉL.- que te puedo explicar a vos de la muerte, ¿no?
belén.- conozco.
ÉL.- cuantas muertes viviste.
belén.- toda la familia de mi vieja: abuela, abuelo, los tres hijos. no quedó nadie, todos de cáncer. del lado de mi papá solo los abuelos, pero los tres hijos vivos también tuvieron cáncer.
ÉL.- cómo es.
belén.- que cosa.
ÉL.- saber que se van a morir.
belén.- no se. aprendés a convivir con la enfermedad. la naturalizas. la hermana de mi mamá vivió su último año con nosotras, yo tenía cinco años. vi como perdía el pelo, las fuerzas, las ganas de jugar conmigo. pero no se si entendía que estaba pasando. un día no estuvo más. con mi mamá fue mas consciente. dejás de hacer cada vez más cosas. hay cada vez menos actividades, mas silencios, menos salidas. te vas encerrando y terminás siendo vos y el enfermo, no existe otra cosa mas que nosotros. convivis en silencio con la sensación de que el tiempo se escurre y sin saber que deberías hacer. no es como las películas en que lo aprovechás, te decís cosas. descubrís verdades. es solo acompañar el transcurrir hasta la muerte. te aferrás a la esperanza y la negación de que tal vez no pase, pero sabés que va a pasar. yo reconocí el momento exacto en el que mi mamá ya no era mi vieja, era solo un cuerpo enfermo que se estaba yendo.
ÉL.- bueno, pero vos y yo tenemos un plan, ¿no?
belén.- si. igual me tengo que morir yo primero. 
ÉL.- ya se.
belén.- no podría con la desolación de volver a acompañar en silencio y despertarme al otro día acá sola otra vez.