mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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viernes, 21 de diciembre de 2018

mariano, el subtitulador, o no, no voy a hacer esto de nuevo/1

a fines de noviembre la vida se me hacía insoportablemente estúpida.
ya prácticamente había renunciado a cojer bien luego de un par de encuentros desabridos. estaba desarrollando una nueva teoría (que en realidad era vieja y databa de mi última relación) que implicaba que para cojer blaaa, mejor no cojer. ¿quién lo necesitaba, al fin y al cabo? ¿no es esto el mundo moderno? un mundo de relaciones virtuales, soledades profundas, vínculos superfluos y sin responsabilidades afectivas, fotos de instagram modelando felicidades huecas y cojidas pedorras con treintañeros asustados de que no les funcione el pito.
cojer mal es peor que no cojer, esa es mi máxima hace muchos años (y por eso me pasé un año sin cojer con mi ex). si yo no acabo, si no hay conexión, si no hay atracción instantánea entre los dos cuerpos, no hay nada. y si no hay nada, que quede claro que hay vacío. 
¿qué tiene de malo el vacío?. parejas horribles teniendo sexo programado. gente que se odia conviviendo para sacarse fotos sonriendo en instagram. seres humanos que solo se soportan para no acercarse al abismo de la soledad acechante. sabía mucho de parejas horribles, un año habitando una. todos estamos solos, me consolaba, solo que algunos no lo saben.
el hastío del otro. de cómo uno es con el otro. 

¿no somos la generación con menos sexo de la historia?
¿no somos la punta del iceberg del fin de nuestra especie?
¿no estamos derrotando el patriarcado y ahora solo hacemos lo que sentimos?
¿no hay que ir contra los mandatos?
somos la generación mas sexualizada y con menos sexo de la historia.
el vinulo con el otro es cada vez mas mediatizado.
las frustraciones se resuelven con un click, un block, borrando un perfil. eso que me incomoda ya no está en mi rango de visión y si algo me genera incomodidad bai, puedo iniciar otra conversación con un otro nuevo.
no hay un otro. o si lo hay, tiene que ser lo mas exactamente posible parecido a mi. el otro que es yo.

hacía rato no entraba a happen porque cuando me compenetro con mis teorías casi que me las creo y las milito a full, les pongo el cuerpo y el alma.
una noche una notificación me recordó que hacía semanas no la abría.

mariano, 36: detesto a macri.
mariano, 36: ahora sí.
mariano, 36: hola.

miré las fotos. parecía mas chico.  era flaco, no parecía muy alto. pelo castaño cortito, con un jopo que le quedaba extrañamente bien, barbita. tenía rasgos masculinos pero delicados. ¿los ojos eran verdes?. me quedé un rato mirando la última foto, tenía una semi sonrisa y se le hacían unas líneas en las comisuras que me atraparon particularmente.

belén, 31: ahora todos lo detestan. no hay mucho mérito en eso.
mariano, 36: ¿si?, pero yo lo detesto desde antes.
belén, 31: desde cemento.
mariano, 36: claro.
belén, 31: bueno. 
mariano, 36: ¿y de dónde sos, qué hacés?
belén, 31: no, no voy a hacer esto de nuevo.
mariano, 36: ¿esto?
belén, 31: no quiero que tengamos esta conversación estandarizada de mierda. estoy harta.
mariano, 36: la repetición de datos que nos da una ilusión ridícula de saber algo del otro, claro.
belén, 31: ¿cuál es tu elemento de limpieza preferido?
mariano, 36: la lavandina en gel, obvio.
belén, 31: el mío es la lavandina. no sabía que existía en gel.
mariano, 36: hay match entonces.
belén, 31: puede ser.
mariano, 36: no se como sobrevivís sin conocer la lavandina en gel.

volví a abrir el perfil y recién ahí me di cuenta de que la aplicación nos marcaba a 27 kilómetros. me fijé en el mapita, obviamente me lo había cruzado cuando había ido a trabajar a josé c. paz. hice un gruñido de desesperanza y hastío.
tiré el celular lejos y me fui a hacer algo de cenar. dos horas después cuando lo volví a abrir, me encontré con otro mensaje de mariano.

mariano, 36: ¿y te funciona?
belén, 31: mariano, estás a 27 kilómetros. esto no va a pasar.
mariano, 36: ¿si? ¿no es que happen te tira a la gente cerca?
belén, 31: pasa que laburo en jose c. paz.
mariano, 36: bueno, entonces no hay problema.
belén, 31: si hay. voy una vez por semana.
mariano, 36: y bueno.
belén, 31: y ya termino.
mariano, 36: mmmm
belén, 31: ya fue. igual voy a tomar tu consejo de la lavandina en gel. beso.
mariano, 36: ¿no te vas a dar ni siquiera la chance de conocernos?
belén, 31: 27 kilómetros.
mariano, 36: te voy a visitar yo la primera vez.
belén, 31: mmmm.
mariano, 36: y si te gusto, la segunda también. venís vos la tercera.
belén, 31: que optimista que sos.
mariano, 36: no suelo serlo. pero para mi hay algo acá.
belén, 31: ¿ah sí? ¿te funciona ese chamuyo?
mariano, 36: yo no chamuyo. odiamos a macri y amamos la lavandina. es claro que hay algo.
belén, 31: es difícil.
mariano, 36: ¿conectar?
belén, 31: cómo sabés.
mariano, 36: porque vos y yo conectamos. te diste cuenta pero te estás haciendo la boluda porque te da paja que esté un poco lejos.
belén, 31: te gustaron mis tetas. es solo eso.
mariano, 36: además. decime una cosa.
belén, 31: ¿qué?
mariano, 36: ser así de bardera, ¿te funciona para cojer o no la ponés ni en pedo?

lunes, 26 de noviembre de 2018

mi gurú de instagram

me abrí instagram tarde.
como siempre.
llego a todo tarde.
es la historia de mi vida.
me abrí un blog en el 2011.
los blogs explotaron en el 2006. en el 2008 lo hicieron los blogs con temáticas filo kirchneristas. y después nadie más leyó blogs.
yo abrí el mío 5 años después.
si escribiéramos una historia sobre mi misma.
debería llamarse la chica que llegaba tarde a todos lados porque le molestaba lo mainstream.

soy así.
fui feminista desde siempre.
precursora de ir a casas de tipos y no cojermelos aunque mis amigas decían que si una estaba ahí tenía que hacer el esfuerzo.
ahora somos todas feministas.
pero yo soy menos.
porque lo mainstream me jode.
siempre me bajo de todo en el momento en que está piola ser.
las cosas que se ponen de moda me dan paja.
ahora todas pedimos por el aborto.
está muy bien.
pero de pronto no puedo evitarlo. paja.
me matan de aburrimiento los lugares comunes.
los discursos repetidos hasta el hartazgo.
que estemos todos de acuerdo.
y bueno.
uno es lo que es.

como les decía llegué tarde a instagram.
mis amigos estaban hace años allí.
yo me lo hice por una alumna del secu que me dijo la posta.
si no tenes instagram no existís belén. 
y yo quería existir. asique me lo hice.

después me separé porque odiaba a mi ex.
él se cojía gordas, sospechaba yo.
nunca lo constaté. porque paja.
pero seguro se las cojía.
bien por él.
conmigo no cojía ni en pedo.
tenía un lindo pene. está bien que lo usara.
pero bueno.
cuando corté.
esta alumna me dijo.
ahora se levanta por instagram belén. pelás fotito y listo. 

yo me hacía la artística con mis fotos de instagram pero no levantaba nada.
no pegaba ni en pedo.
le fui a consultar a mi gurú, obvio.


no belén, no es en las fotos que subís. son las stories la posta. fotito beboteando y ya. pegás mil.

ahí tuve problemas porque salgo mal en las fotos.
siempre me sale un ojo mas grande que el otro.
la cara se me pone dura.
la sonrisa se me transforma y parece que estuviese intentando venderte un auto usado con el motor fundido.
las fotos me ponen vulnerable.
sacan lo peor de mi.
arruino todas las grupales.
mis amigas me odian.
me miran en las fotos y luego en la vida real y comparan: no sos como salís en las fotos que carajo hacés.
no hay chances de ponerla por instagram así.

le conté a mi gurú de instagram.
ella pensó unos segundos.
hacé videitos, me dijo. beboteá por videitos y listo. vas a ver, la posta está en los mensajes privados. preparate.
empecé a hacerlo. salía bien.
claramente soy mejor con la cara en movimiento. les juro.
pero solo me contestaban minas.
no entendía que onda. 

pero belén, resopló mi gurú, tenes el instagram privado, una foto en la que no se te ve la cara de perfil, 120 seguidores y 2/3 son minas, el otro tercio deben ser familiares. ¿a quién te querés levantar así?, empezá a agregar a chicos. cuando tengas muchos, metés stories. día por medio, no satures. tienen que ser una mezcla perfecta, entre beboteo, divertidas y con animalitos. no te pases de rosca con los filtros que medio ya fueron. clave: que se vean las tetas pero como quién no quiere la cosa.


soy como mi padre aprendiendo a usar facebook el año pasado.

pero adivinen que.
mi gurú tenía razón.
posta.
la clave está en las stories.
detrás de cada una de las mías hay un concepto. una historia que contar. una línea. 

bueno. en realidad hay mucho beboteo con tetas.
a lo que voy.
funciona chiques.

lunes, 19 de noviembre de 2018

tierra de oportunidades

paso los perfiles hastiada.
como todo lo que toca el sistema de consumo masivo, los modelos difieren pero al ser tantos abruman. trato de adivinar con cual podría haber, aunque sea, un mínimo de conexión. los miro unos dos segundos, si me parecen lindos (condición si qua non para comprar, obviamente, aún aquello que es gratis) paso a otras fotos. si el susodicho mantiene la belleza en las fotos restantes (a veces solo la primera es potable) paso a la descripción.
las descripciones son complicadas. es difícil mantener el equilibrio necesario. algunas son excesivamente elaboradas y el tufillo de gomosidad me hacen poner la cruz. un esfuerzo atroz por parecer inteligentes, o divertidos. lo peor de lo peor. otras son horrendamente descriptivas en datos estúpidos. las hay llenas de preferencias (me gusta viajar, amo tomar helado, me van los beatles) como si algo de todo eso fuese interesante per se.
el filtro es enorme:
- que sea lindo.
- que no tenga fotos idiotas (yo en el ascensor, yo sacando músculos, yo y mis abdominales, yo y un niño que pasaba por ahí para que sepas que soy un amor, yo y mis viajes por el mundo, yo y mis diversos instrumentos musicales, yo haciéndome el interesante).
- que la descripción no sea una paja.

si después de ese tamiz enorme lográs que algunos de los pocos que seleccionaste te devuelvan el corazón comienza la segunda etapa: el inicio de la conversación.
la repetición de hola como estás que haces de que laburas donde vivis con quien que estudiaste se extiende como un letargo atroz de impresionante hastío.

al principio pensaba líneas inteligentes, pero con el transcurrir de los dìas, meses, el cerebro se me fue achicharrando como una pasa de uva.

hacer que en un catálogo enorme de Xs sin ningún tipo de vinculo emocional, afectivo o meramente empático tengan ganas de contestarte un hola a vos es un desafío cada vez mas intimidante.

veo los matchs acumularse y ya no tengo fuerzas ni para iniciar o continuar conversaciones.

miro las fotos de los que me hablan tratando de adivinar si podría haber algo ahí. las paso una y otra vez tratando de decidir si continuar la conversación.
la respuesta casi siempre es un no.
que hay en ese ser humano anónimo que sonríe hacia alguien que no soy yo.
que podría encontrar yo.
que podrían encontrar ellos en mi.
que buscarán.
que buscaremos.
un catálogo enorme de soledades inmensas que buscan sin saber qué.
el capitalismo es tierra de posibilidades.
oportunidades al alcance de un click.
un match.
un hola como estás que haces de que laburas donde vivis con quien que estudiaste.
miro las fotos y la desolación es enorme.
hola no estoy no hago laburo porque no me queda otra en flores con isidora historia.
yo quería una conexión.
pero solo tengo 234 matchs.

jueves, 15 de noviembre de 2018

inés, 3 escenas y las cosas que no siento

belén: tengo dos escenas para vos. tres.
inés: escenas. como si fuesen cuadros de ficción.
belén: sí.

el silencio de inés me sonó a desaprobación. mantengo el mío obstinada. finalmente, contesta.

inés: que raro vos, confundiendo los planos. a ver.
belén: estuve viendo una serie. ella es psicóloga, tiene un accidente, cuando se recupera se da cuenta de que no quiere tener sexo con el marido. abren la pareja. hay una escena con su propia psicóloga donde aparecen un montón de cosas, está muy bien la escena, la serie maso.
inés: ajam. ¿y?
belén: pareciera que el tema de la serie es la pareja abierta pero no. no es. es la muerte.
inés: ¿cómo es eso?

escucho que inés se acomoda en su silla.
intento acomodar las ideas para que se entienda lo que quiero contar.

belén: claro. ahí en esa sesión la psicóloga encuentra un patrón. cuando la protagonista era joven se le muere la mamá. la mina lo que hace en ese preciso momento, el de la muerte, es cagar al novio (que es el marido actual) con un ex. y la psicóloga de la protagonista logra linkear eso con la muerte de un paciente de ella ahora, y esta cuestión de abrir la pareja. básicamente lo que la psicóloga le dice es que para transitar el problema de la muerte, la mina inconscientemente se genera problemas externos que si puede controlar. ante la imposibilidad de control de la muerte, la mina ¨arma¨ conflictos que si puede manejar. y ahí la psicóloga le dice que está bien sentir, que sentir más es mejor. que ella para transitar la muerte anuló eso, y la sensación de control externo de las cosas le calma la ansiedad. le da ilusión de que puede manejar ese vacío. pero que cuando uno no siente dejás de distinguir que te duele y que no, pero también dejás de conectar con lo que te emociona, con lo que te gusta, con lo que te hace bien.

hablé muy rápido, pienso que tal vez no se entendió nada. acomodo los almohadones que tenía en la espalda y espero. a veces los tiempos de inés eran muy lentos para mi, me generaban ansiedad. me miré las puntas de los pies, que mugre que tenían mis zapatillas, podría lavarlas de vez en cuando.

inés: y te viste.
belén: ¿vos me viste?
inés: me suena familiar, si.
belén: segunda escena. salgo con pablo, uno de happen. era lindo, pero no me gustaba tanto porque vino en jogging. era un ratón además, pidió agua para no pagar bebida. reclamó diez pesos que iban de propina. pero chapamos bien, entonces fui a la casa. le hice un poco de bullying porque él empezó y yo pensé que eso me habilitaba.
inés: ¿a qué?
belén: y... se burló de mi toc de la pulcritud. asique hice chistes sobre que vino en pijama y que era amarrete.
inés: ajam
belén: en mi defensa debo decir que se reía.
inés: mmm.
belén: bueno nada, me pajea, él, hasta que acabo. yo entonces le hago un pete, pensando que bueno, era un ratito y cojiamos. o sea porque después de pajearme como que el chabón se acuesta panza arriba y no hace nada más. y yo no entendía que onda, que quería. asique dije capaz que es un pete.
inés: ...
belén: bueno, se lo hago, me alaba mientras lo hacía, fue todo muy rápido no habrán sido mas de 3 minutos no se. me dice yo casi estoy y yo interpreto que para cojer entonces subo y resulta que el chabón acaba.
inés: ¿a dónde?
belén: solo, yo había subido y acaba no se. no cojimos. se acabó encima.
inés: ajam.
belén: nada, se puso todo raro ahí. yo dije algo como uh no vamos a cojer.
inés: ajam.
belén: mis amigas dicen que estuvo de más, que ahí la cagué. no se.
inés: y que pasó.
belén: nada. me acuesto al lado y el chabón me dice que va a cerrar los ojos si no me molesta. yo le pregunto si va a dormir y me dice que si, o que un rato, no sé que me dice no me acuerdo la verdad. y yo empecé a cucuquear que me iba a tener que quedar si se dormía y no quería asique le dije que me iba. y ahí como que todo se puso mas extraño, me dice bueno te acompaño al colectivo. le dije que me iba en uber. todo se volvió raro y robótico. me quiso dar un beso y yo le di uno en la mejilla no se.
inés: ajam.
belén: después le cuento a mis amigas y resulta que a ellas no les pareció tan mala cita. yo dije bueno, chapaba bien, capaz me lo puedo cojer. tres días después le mando un mensaje haciéndole un chiste y el pibe inmediatamente ME BLOQUEA DE WASSAP Y ME DEJA DE SEGUIR DE INSTAGRAM. todo a la vez.
inés: ¿por?
belén: que se yo. porque ponele que no le guste, no me llevas a tu casa. o sea, pasó algo en la escena del sexo que lo ofendió evidentemente no se. pero además porque no me bloqueo cuando me fui. no entendí.
inés: ¿cual es la tercera escena?
belén: acá entra tu personaje preferido. ÉL.
inés: no es mi preferido. es tu constante más bien.
belén: bueno, le mando a ÉL un meme. una foto de don´t ignore me i sucked your dick.




inés: ffffjjajajfffjjajajjajajaja
belén: reite inés, es gracioso.
inés: jajajaja.
belén: me manda un audio cagado de risa. lo de siempre: hola lilu, nunca en mi vida te ignoré, me hacés sentir bien, te quiero lilu bla bla bla.
inés: ¿bla bla bla? ¿te da lo mismo que te diga que te quiere?
belén: no es lo importante acá. cuestión que charlamos y me cuenta que volvió a la merca. y que se puso de novio con una brasilera que no habla casi español que conoció en una fiesta y que así es más fácil porque no tiene que estar de levante para cojer todo el tiempo. pero que ya solucionó lo de la sexopatía de cojer con todas. estaba en pasta de campeón, ya lo conozco cuando se pone así. o sea, flaco, trasladás una compulsión, el sexo con todas, a otra, la merca, es obvio. pero bueno. 
inés: que te generó que te contara que está con otra.
belén: nada, que me va a generar.

el silencio fue profundo.
me acomodé la remera hacia abajo y pensé que el marrón del color del diván era bastante feo.

inés: no se. ¿nada de nada?
belén: ÉL siempre está con otras. no me prestás atención. es lo que vengo contandote desde el principio.
inés: si, te presto atención. te pregunto que te generó a vos.
belén: nada. ya se como es. siempre está con alguien. yo también estoy con otros. siempre fuimos así nosotros.
inés: claro.
belén: lo que quería contarte de esto es otra cosa. ÉL me dice algo haciéndose el lindo porque está up. viste como es, cuando esta con la merca y cojiendo y se pone en winner total. después reaparece unos meses después deprimido y llorando.
inés: si, el comportamiento del adicto es así.
belén: bueno. nada, entonces se hace el capo y yo me hago la que fracaso y así nos relacionamos y le cuento mis malas citas y ÉL se ríe y nos distraemos.
inés: ajam. para que se quede tranquilo de que en el fondo solo te interesa ÉL. y ÉL te dice que solo te quiere a vos.
belén: no, cambiá la novela inés.

la escuchó cortar una hoja del block de hojas.

belén: bueno, entonces le cuento lo del judío y en vez de reirse me manda un audio y me dice que yo siempre trato mal a los tipos. que a ÉL también lo trato mal pero que ya se acostumbró y me quiere así.
inés: ajam.
belén: ese es el final de la tercera escena. que me dice que lo maltraté al judío, y de paso me dice que lo maltrato a ÉL.
inés: y eso que te genera.
belén: no se. no sabía que maltrataba a la gente.
inés: a los tipos, dice ÉL.
belén: ÉL también me maltrata. es el código que tenemos.
inés: el bullying, ¿no?
belén: claro, es divertido.
inés: capaz es tu código y ÉL solo se adaptó a eso, como te dice.
belén: bueno, no se.
inés: cómo podés linkear las tres escenas.
belén: no se. vine a que lo hicieses vos.
inés: dale. ¿qué pensaste?
belén: la muerte de mi vieja obvio, en la primera escena. la imposibilidad de sentir cosas que tengo.
inés: si, ¿no?. siempre hablás de tus interpretaciones. de la cuestión racional. siempre tratás de entender. siempre te comunicas. tu vinculo con el otro es todo por medio de la palabra, los juegos de palabra, el bullying, las explicaciones, las discusiones.
belén: si, bueno, igual siento cosas.
inés: ¿qué sentís?
belén: ansiedad.
inés: eso no es un sentimiento belén.
belén: bueno... no se. 
inés: qué sentís por ÉL.
belén: eh... como que yo quería que...
inés: no, no que querías. que sentís.
belén: no sé. me gusta.
inés: ajam.
belén: no me digas ajam.
inés: te dice que tiene novia. ¿qué sentís?
belén: nada. era obvio.
inés: te dice que te quiere mucho. pero que tiene novia. qué sentís.
belén: no se... nada.
inés: no te da celos.
belén: yo estuve con otra gente también.
inés: no te pregunté eso.
belén: bueno, no, no me da. no me dan celos inés, perdón.
inés: cuando te bloqueó el judío. que sentiste.
belén: nada, que voy a sentir. o sea, no entendí.
inés: o sea que el problema era la explicación. el por qué ocurren las cosas.
belén: se.
inés: bueno. quiero volver a estas dos escenas sexuales. la de ÉL y la del judío.

pensé en la pulcritud extrema del consultorio de inés. todo muy sobrio, muy blanco, muy limpio. casi vacío. me pregunté por qué los consultorios de los psicólogos serían así. la neutralidad extrema, la objetividad aparente del espacio dónde uno viene a hurgar en su mierda más profunda.

belén: si, me di cuenta.
inés: ¿de qué?
belén: ÉL coje después de años conmigo y no acaba, me quedo en la casa a dormir y cucuqueo. el judío coje la primera vez que me conoce y se acaba encima, no me quedo a dormir e igual cucuqueo.
inés: sos rápida.
belén: si.
inés: ¿qué ves ahí?
belén: no se. ¿yo soy el problema? soy la variable común
inés: no creo que seas el problema. con ÉL cuando ÉL no acabó... el parecía contento igualmente. te abrazó, hizo cucharita, te dijo que no quería acabar, que no lo necesitaba.
belén: si.
inés: el judío te hizo acabar también y se tiró panza arriba. como si tampoco quisiera nada más.
belén: no entiendo.
inés: en las dos escenas sos vos poniendote ansiosa porque no sabes que quiere el otro. que necesita, como satisfacerlo.
belén: mmm... no se supone que para el sexo hay que acabar todos...
inés: no se supone nada belén. no hay reglas.
belén: bueno no sé.
inés: veo en vos un tema con la intimidad. hay como una disociación que haces medio rara. siempre que tenés sexo con alguien la cucuqueas, como decís vos. te pasó con ÉL, toda la escena posterior. hasta ese momento todo iba bien, todo estaba bien. con el judío lo mismo. en la escena del sexo dijiste algo extraño, te pusiste incómoda, te fuiste. 
belén: puede ser.
inés: es raro, igual. porque sos muy de intimar. la gente te cuenta cosas. permite que le hagas bullying sobre sus cosas. te cuentan sus adicciones, sus temores. pero cuando se da el tema sexual, que es una intimidad física, te pones nerviosa, actúas raro. alejás al otro y luego cuando el otro responde a eso y te aleja a su vez te sentís rechazada.
belén: mmm.
inés: vos sabes que en el amor tiene que haber cosas no dichas ¿no?. algo que descubrir del otro. tiene que haber idealización. un poco de misterio. algo que el otro se guarde.
belén: puede ser. 
inés: y vos con el tema del control querés saber todo. contás todo. jugás con las cartas en la mesa, ¿no?, me lo dijiste varias veces. 
belén: quiero controlar al otro.

cerré los ojos y me limpié las manos en el jean, repetí el movimiento de forma rítmica un par de veces hasta que inés retomó.

inés: no. yo creo que querés controlarte a vos. para no sentir cosas, justamente. y el sexo es un poco perder el control de uno. tal vez por eso tus reacciones posteriores son defensivas.
belén: ....
inés: vos no buscás controlar al otro. buscás controlar que el otro no te haga sentir cosas a vos. porque si sentís, podés vincularte con el dolor. y el dolor es incontrolable, y eso te remite a la muerte. no a la muerte de alguien, sino que la muerte es la falta. lo que no está. 
belén: como en la serie.
inés: la muerte es tu mamá que desapareció de tu vida, porque desapareció de la suya. vos querés bloquear el dolor bloqueando a la gente, creandote una fantasía de que si no las ves, ya no están mas en la tuya. pero esa gente está, existe. no las dejás de querer por bloquearlas, no solucionás lo que te pasa con ellas así. o porque te bloqueen. esto, ¿no?, este maltrato a ÉL, que él te dice que ya se acostumbró, fijate esto, lograste también que te bloquee simbólicamente, si querés, que no quiera tener sexo con vos. o vos bloqueas o te bloquean. funciona en todos los casos para mantenerte lejos de la posibilidad de sentir. 
belén: ...
inés: belén.
belén: ...
inés: ¿qué sentís?
belén: ansiedad.
inés: seguimos la próxima ¿dale?

miércoles, 14 de noviembre de 2018

pablo el judío que no lo era/5 y ni idea, che

esta historia empieza acá

entramos a la casa que compartía con otras dos personas.
fuimos hasta la pieza.
puso una música instrumental que me hizo doler un poco la cabeza.
me preguntó si quería agua.
me sonreí.
se sonrió.

me saqué los zapatos y él las zapatillas y la campera. me sorprendió encontrarme con una pancita prominente. me puse un poco incómoda, dude si era el lugar dónde quería estar. 
volvimos a besarnos y terminamos acostados.
estábamos en eso cuando se interrumpió.

pablo: ¿estás bien?
belén: si. por.
pablo: no se. quiero que te sientas bien.
belén: estoy bien.
pablo: no se si tenés ganas. ¿tenés ganas?
belén: no se.
pablo: bueno. ¿estás incómoda?
belén: ¿te parezco incómoda?
pablo: no, pero te noto tensa.
belén: si, tal vez necesitaba ese gin tonic.
pablo: ¿me dejás acariciarte? tengo muchas ganas desde que te vi.

no esperó que contestara. un poco bruscamente me sacó la remera y el pantalón. se puso sobre su lado izquierdo y comenzó a acariciarme desde arriba a abajo. mi piel se erizó completamente.

pablo: ¿qué pensas?
belén: mmmm
pablo: ajam. y qué más.

abrí los ojos y me sonrió. los volví a cerrar.
metió su mano debajo de mi bombacha y se acercó a mi oído.

pablo: voy a necesitar que me enseñes como te gusta.

agarré su mano y la puse sobre mi clítoris.
lentamente comenzó a acariciarlo circularmente.
luego se inclinó sobre mi y me besó.
y yo acabé.

pablo rodó sobre si mismo y se quedó ahí, inmóvil.
yo no supe que hacer, que estaba pasando.
pablo no se volvió a mover.
me empecé a poner nerviosa. ¿querría que le haga un pete? dudé un poco, no suelo hacer sexo oral la primera vez que estoy con alguien porque me parece demasiado íntimo.
pablo seguía ahí, solo me miraba. pensé que tenía que hacer algo, asique bajé.

belén: ahhh, pero tu pito....
pablo: jaja.
belén: es normal, que clase de judío sos.
pablo: te sorprendí, viste. tengo mis secretos.

el tamaño era tirando a chico, algo que agradecí, al menos en esta instancia incial. estuve poco tiempo, habrán sido dos minutos.

pablo: ya casi estoy.

puse mis piernas alrededor de su cadera y me agaché sobre él para besarlo. me besó.

belén: ¿tenés un forro?
pablo: es que... ya acabé.

lo miré sorprendida.
pablo se había acabado encima, literalmente.

belén: ahhh. ¿ya?
pablo: si...
belén: ahhh bueno.

salí de dónde estaba y me acosté al lado de él. el cielo raso estaba lleno de humedad y la música me resultaba insoportable.

pablo: ¿qué pensás?
belén: ...
pablo: ...
belén: ...
pablo: ajá.
belén: es que no estaba pensando en nada.
pablo: bueno.

el silencio se volvió pesado. no se me ocurría nada que decir.

pablo: ¿te jode si cierro un rato los ojos?
belén: ¿te vas a dormir?
pablo: eh... no se, capaz.
belén: ahhh. entonces yo me voy.
pablo: ¿te vas?
belén: y... si. si te vas a dormir...
pablo: ehh... bueno...

me levanté y empecé a vestirme. la situación era extraña. pedí un uber. pablo tardó mil años en encontrar las llaves.
después de diez minutos de esperarlo me fastidié.

belén: che, el auto está hace 5 minutos abajo.
pablo: si, ya voy.

me abrió la puerta y se inclinó para besarme.
no se por qué corrí la cara y me dio un beso en la mejilla.
me subí al uber y volví a casa sin entender qué carajo había pasado.

lunes, 12 de noviembre de 2018

una (pequeña) historia de amor

este año comencé a hacer algo que nunca había hecho.
si bien hace mucho camino sola, ceno o almuerzo sola en restaurantes y me siento sola en cafés y bares, incluso he ido a fiestas sin conocer a nadie, nunca me había animado a ir al cine sola.
no se por qué, la verdad. tenía la idea de que la soledad se acentuaba demasiado en una sala enorme sin compañía.
con múltiples dificultades para lograr que mis amigas me acompañen (la letanía de insistir cada vez que sale una peli que quiero ver y los capaz que nunca se concretan y se achiclan hasta que la pelicula desaparece de cartel), en abril hice mi primera salida sola (con un incidente divertido el cual narré en un pequeño cuento que en algún momento compartiré) y a partir de ahí no pude parar.

no se cómo me perdí de esta experiencia durante 30 años, la verdad. decidir la película sin tener que esperar el visto bueno de nadie, no coordinar horarios, hacer una merienda o cena pos o pre función en silencio, no tener que compartir mis sensaciones ni tener que dar explicaciones al resto, no tener que DEBATIR sobre lo visto posteriormente. todo era ganancia pura.

hoy, después de 3 intentos de ir a ver la película de queen con amigas, decidí ir a verla sola. salí de terapia y después de una lluvia que no esperaba y que por supuesto me empapó, llegué al cinemark de avenida la plata chorreando, literalmente.
el horario era uno de esos horarios ridículos dónde nadie habita las salas, pero increíblemente había gente. 4 parejitas distribuidas por la sala, dos grupos de amigos adolescentes haciendo un ruido insoportable con pochoclos y un grupo de doñas que se veía habían venido directo de tomar el té y hablaban del pobrecito de freddy.

yo llegué 20 minutos después de la hora de inicio y pensé que me había perdido la primera parte pero no. miré en la oscuridad la fila y caminé hasta la 7. en la butaca al lado del pasillo había despatarrado un pibe. el único solitario, además de belén (o sea, yo), por lo que pude chequear a partir de un paneo rápido de la sala. lo miré y lo vi cómodo, ensimismado en su celular. las colas todavía no habían terminado. me paré al lado y le pedí permiso. me miró sorprendido y calculé que debía tener mi edad. el pelo negro despeinado por la lluvia y una cara  masculina mas bien clásica, extremadamente pálida y llena de pecas. me pidió perdón, se paró y me dejó pasar. conté las butacas y vi que en la fila solitaria estaba él, una butaca vacía y la mia. tuve el impulso de sentarme al lado, pero pensé que tal vez se sintiese acosado. lo cierto es que yo había sacado la entrada el día anterior por internet y no había nadie en la fila, asique él había elegido un espacio vacío adrede entre la ocupada y la suya.

me senté y comencé a moverme porque nunca se cómo poner mis piernas en el cine. las butacas suelen ser muy altas y cómo mis patas no llegan al piso enseguida comienzan a adormecerseme. mientras me ponía de costado y juntaba una rodilla contra mi pecho levanté la vista y lo vi mirarme con curiosidad. le sostuve la mirada, envalentonada por la oscuridad tenue que nos rodeaba. él me sonrió.

la película comenzó pronto y a medida que avanzaba me di cuenta de que ambos estábamos atentos a las percepciones del otro. si él se reía, yo sonreía, si yo seguía el ritmo con mi pie, él comenzaba a hacerlo también. de pronto comencé a llorar, no porque la película me emocionara (me resultó francamente mala: es la historia oficial de brian may y roger, ellos son los buenos y freddie el que se equivoca siempre, hay un discurso moralizante horrible sobre el ¨modo de vida¨ de freddie sobrevolando toda la película, los personajes no tienen ningún tipo de profundidad y de un segundo a otro pasan de desconocidos a mejores amigos, el guión es pésimo, presentan a freddy como un idiota que se deja llevar por las narices por las malas compañías; la caracterización de su juventud es un horror y todo parece sumamente fácil en el recorrido del éxito. si hay algo de cierto en la aparente soledad de freddie - todos son felices y hacen todo bien menos él que no comprende del todo que queen es su familia y se deja llevar por la avaricia - deberían haberla explotado más) sino porque la voz de freddie me hace francamente feliz. escucharlo en sonido estéreo envolvente me generó una sensación de angustia total. (estoy pre menstrual además, digamos todo).
primero las lágrimas cayeron casi imperceptiblemente pero pronto fueron acompañadas de un lloriqueo ridículo que no supe controlar.
mi compañero de fila me miró un par de veces disimuladamente y yo me mordí el labio intentando silenciar la angustia. 
la escena final de la película, que básicamente es la recreación de los veinte minutos del concierto de live aid en wembley en julio de 1985 (y solo eso, gente, para eso me hubiesen pasado el concierto original y todos disfrutabamos más con el freddie de verdad) me estrujó la garganta de forma inigualable y los lagrimones se hicieron mares. cuando se recrean los juegos vocales entre freddie y su público, mi compañero comenzó a llorar también e, intempestivamente, se cambió a la butaca a mi lado.
lo miré sorprendida mientras con las manos intentaba secarme los ojos para no parecer tan psiquiátrica, pero él siguió con los ojos fijos sobre la pantalla. quise decir algo pero no se me ocurrió qué, asique volví a mirar al frente y a intentar sorber mis mocos lo más digna y silenciosamente posible.
concentrandome en eso estaba cuando mi compañero, con un movimiento natural, me agarró la mano. mi cara se enrojeció y un calor intenso se apoderó de mis mejillas. el corazón empezó a latirme más rápido y las lágrimas comenzaron a caer mas espaciadamente.
no me animé a mirarlo. no sé si él me miró. solo dejé que me acariciara la mano y la apretase suavemente acompañando los cambios de ritmo del freddie falso de la pantalla.

al finalizar - abrupta y ridículamente, debo decir - la película, nos quedamos en silencio escuchando los temas que musicalizaban las colas.
el cine se vació y solo quedamos nosotros. las luces se prendieron y nos miramos en silencio. un poco torpe, mi compañero me hizo una especie de apretón de manos y se levantó como si le hubiese dado una descarga eléctrica.
sin que nadie hubiese articulado palabras, se alejó por el pasillo.
yo me levanté lentamente, todavía un poco anonadada. subí lentamente las escaleras del pasillo y cuando salí miré buscandolo pero solo me crucé con una empleada precarizada del complejo que me miró sin ganas de vivir.

afuera llovía torrencialmente.
me acerqué a la puerta de vidrio del cine y pensé que me gustaba mucho buenos aires bajo la lluvia.
tomé coraje y salí. miré a la vereda de enfrente y vi a mi compañero de fila refugiado en una galería. él también me vió y me saludó con una mano y una sonrisa generosa. luego se metió por el pasillo.
yo también le sonreí.

me pareció bien.

sábado, 10 de noviembre de 2018

la obstinación de acentuar la obviedad de todo

no hay nada que subraye más la enorme materialidad de la soledad que intentar cambiar con dignidad las sábanas de una cama king size.


la desolación del vacío contiguo se hace mas presente que nunca.







igual un toque se te pasa cuando te acostás y tenés todas las almohadas para vos. digamos todo.