mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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domingo, 7 de octubre de 2018

oh lord, please don't let me be misunderstood/37

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

ÉL me estaba evitando. para mi era claro, para el resto del mundo no. pero el resto del mundo no lo conocía y yo sí. ÉL siempre estaba dispuesto a vernos, ÉL siempre ponía la fecha. y ahora me hablaba solo para dejar flotando en la nebulosa la posibilidad de vernos en algún momento indeterminado. no estaba siendo ÉL.
yo hablaba con quién quisiera escucharme intentando encontrar pistas o respuestas, que es básicamente lo que hago todo el tiempo. pedirle a la gente que me ayude a pensar. nunca confío en lo que creo yo. y entonces intento incorporar un crisol de miradas para poner la mía en perspectiva y me confundo más. y entiendo menos.
a medida que los días pasaban y mis mecanismos mentales se agudizaban y empezaban a rodar una y otra vez sobre lo mismo en forma circular, crecía mi inseguridad. no quiere verme porque me odia, porque no le gusto, porque nadie puede amarme nunca es obvio, porque hice todo mal. ¿que tengo que hacer? ¿eliminarlo para siempre? ¿bloquearlo? ¿odiarlo yo primera?
era obvio que yo había hecho las cosas mal. la cucuquié dos veces, las dos veces que nos vimos en otro plan (no amigos) hice un planteo ridículo, es obvio que lo asusté. pensé que tenía razón en odiarme.

ÉL, que nunca había desaparecido en 6 años, que no me había abandonado, que nunca lo hacía, siempre estaba. sin embargo me hablaba para hacerme promesas que quedaban flotando. ¨te debo una chocotorta lilu¨, ¨tengo ganas de verte tenemos que arreglar¨ ¨te extraño¨ pero no había precisiones.
empecé a darme cuenta que evidentemente no quería enfrentarse a mi. le dije a todos que era obvio que quería que seamos amigos, que quería que volvamos a la situación anterior. sin embargo no me hablaba una vez cada una semana o diez días como antes, cuando eramos amigos. no, me hablaba día por medio. me rondaba.
rondarme. algo que ÉL hacía desde siempre.
estar sin estar.
estar estando.
intermitentemente presente.
en cuando yo pensaba que ÉL había desaparecido definitivamente y me olvidaba,  ÉL reaparecía para marcar una presencia mas fuerte que nunca.
¨lilu, te acordás de...¨
¨lilu, sabés que esto me encanta de vos¨
¨lilu, te extraño. ¿pensás en mi?¨
¨lilu, ¿estás?, quiero hablar con vos¨

entonces hice lo que nunca hago.
insistí. decidí llevarlo al limite.
le dije que tenía su regalo de cumpleaños hace mil y quería entregárselo. que se me iba a vencer en casa, que cuándo nos veíamos.
ÉL se dio cuenta de que no había espacio para más evasivas y me dijo que bueno, que el lunes.
el lunes no estuve nerviosa, no. me levanté de un humor horrible sin saber demasiado bien por qué. odiaba mi vida, odiaba al macrismo, me odiaba a mi y probablemente lo odiaba a ÉL. no era el mejor día para verlo, pero decidí que no soportaba más la indefinición, asique volví a insistirle, le pregunté si nos veíamos.
me dijo que si, que por supuesto. pero empezó a dar vueltas. que tenía que arreglar la luz en su casa, que mi casa le quedaba un poco lejos, que si quería pasara a visitarlo a ÉL.
yo estaba harta, super harta, mega harta. ya no quería verlo, pero me mordí el labio y le dije que si. que bueno. que lo visitaba, porque realmente no soportaba seguir estirandola.

belén: ok. voy a tu casa, ahora salgo.
ÉL: ah, no te avisé que estoy con renato. un pibe ecuatoriano que se esta quedando en casa.

cerré los ojos. respiré hondo.

belén: bueno.
ÉL: si querés cuando termine esto vemos de salir.
belén: ok.

llegué a la casa con su regalo.
bajó y se subió a mi auto recientemente adquirido.
nos miramos en silencio. tenía unas zapatillas topper rojas, un jean clarito y una remera gris topo casi pegada al cuerpo. el pelo despeinado, como en un remolino en la frente, las canas de siempre y olorcito a perfume.
estaba hermoso. cerré y abrí los ojos y seguía ahí, siendo bello. el corazón se me aceleró.
me presionó la rodilla con una de sus manos fuertes. yo apoyé la mía sobre la de ÉL, habrán sido diez segundos. ÉL me sonrió picaro y de pronto toda la angustia de estas semanas desapareció. me tironeó suavemente el pelo.
eramos de vuelta ÉL y yo. ÉL también parecía aliviado.
éramos nosotros. igual que siempre.
me hizo chistes acerca de mis miedos al manejar en la gran urbe. me indicó donde estacionar. alabó mis dotes de estacionamiento. me giré hacia ÉL y nos miramos en silencio. se ensombreció de pronto y bajó la vista. abrió la puerta para bajarse.

belén: perá. agarrá tu regalo. está atrás.
ÉL: ¿en serio tenés un regalo para mi?
belén: si.

abrió la puerta trasera y solo hubo silencio. esperé unos segundos y nada.
bajé del auto y di la vuelta. ÉL estaba parado ahí, mirando el cuadro apoyado en el asiento de atrás con la foto de gatica y perón dandose la mano. en la foto ambos están felices, ambos de traje, gatica se inclina desde el ring. perón sonríe como solo perón sabe hacerlo. gatica se inclina divertido ante el presidente hacedor.

ÉL me mira, como perdido.

ÉL: ¿en serio es para mi?
belén: si.
ÉL: pero esto... ¿dónde lo conseguiste?
belén: lo mandé a hacer.
ÉL: buscaste la foto y todo...
belén: si.
ÉL: es justo lo que quería. para cuando tuviese una casa. pero hablamos de esto hace mil años, cuando recién nos conocíamos.
belén: ¿te gusta?

ÉL agarró el cuadro. cerró la puerta y comenzamos a caminar hasta su departamento sin decir una palabra. de pronto lo soltó:

ÉL: la puta madre. es hermoso.

le sonreí. me sonrió como un chico emocionado.

entramos y estaba renato. ÉL terminó de hacer la conexión eléctrica y renato seguía allí, tirado en la cama del comedor. como todo lo que se aparta de mi fantasía, renato me molestaba. no parecía inmutarse ni sentir que estaba de más. solo estaba ahí, renateando. lo odié.
ÉL le contaba a renato cosas sobre mi y renato intentó que conversaramos pero yo contestaba con monosílabos. ÉL me miró divertido. me conocía, sabía de mis odios instantáneos a personajes específicos y mi poco interés por parecer agradable si no me interesaba.
cuando terminó fue poniendo el cuadro en distintas paredes para que yo le indicara donde quedaba mejor. renato esbozó la idea de quedarse a cenar con nosotros. mi cara de orto se hizo evidente. ÉL salvó la situación y dijo que saldríamos. renato preguntó donde, que él tal vez se sumaba.

ÉL: no nene, no te sumás. vamos nosotros.

me guiñó un ojo.
finalmente decidimos volver a mi casa.
manejé en silencio, íbamos escuchando música, pero tuve un presentimiento. todo era perfecto, pero algo no andaba bien.
al bajarnos en casa ÉL decidió cocinarme. me quejé un poco, era tarde, las diez de la noche. pero ÉL encontró un chino abierto y decidió que era obvio que teníamos que comer chipá. me pareció una ridiculez, pero decidí dejar de decir que no a todo. compramos un vino y entramos a casa.
ÉL se puso a cocinar enseguida. yo puse música. charlamos, bailamos.
todo fluía. porque entre ÉL y yo siempre era así.
me sirvió vino y se me subió a la cabeza. me miraba divertido. me dijo que ya no me serviría más, que ya estaba borracha. negué que lo estuviese.

ÉL: tenes los ojos brillantes. más que siempre.
belén: alergia.
ÉL: basta belén. te va a hacer mal, sabés que te tengo que cuidar.
me reí, divertida.
belén: si tuviese que pedirle a alguien que me cuidase, serías el último de la lista.
a ÉL no le gustó el comentario
ÉL: sos una forra boluda.
belén: ¿por qué?
ÉL: porque lo sos.
belén: uh, te vas a ofender de vuelta. no puedo decir nada.
ÉL: tratá de no decir forradas y fijate.
belén: bueno, vos te reís de mi mamá muerta.
ÉL: ya no me río, desde que me dejaste de hablar mil años por eso. solo te digo que ya pasó mucho tiempo y tenes que pasar a otra cosa. quiero que estés bien.
belén: ya se.
ÉL: ¿cuánto se cumplen?
belén: diez años el 2 de octubre. me parece increíble.
ÉL: ¿el 2?
belén: se
ÉL: hoy es 2.
belén: ¿eh? no.
ÉL: si. es 1, pero a las 12.
belén: ¿en serio?
ÉL: no te acordaste.
belén: te juro que no.
ÉL: me trajiste inconscientemente para que te haga compañía.
belén: si, debe ser eso.
ÉL: nena, el tonito.
belén: bueno.
ÉL: llorá si necesitas. estoy acá con vos.

como si hubiese dicho las palabras mágicas, las lágrimas empezaron a deslizarse a borbotones. ÉL me miraba sin saber bien que hacer.
miré para otro lado.

belén: esto es tu culpa.
ÉL: mirame.
belén: me siento muy boluda. se que pensás que soy una estúpida.
ÉL: nunca pensé que lo fueras.
belén: siempre te burlás de mi, de que no lo supero.
ÉL: porque soy un mogolico. ya sabés.

se paró y cambió la música. puso nina simone.
me reí.
belén: qué hacés.
ÉL: pongo musica triste así lloramos todo.
belén: bobo.

se sentó al lado mio y nuestros cuerpos estaban pegados, uno al lado del otro. estiré mis piernas sobre la silla y él las suyas.
me empezó a acariciar suavemente la pierna.
me incliné sobre su hombro y me quede ahí.

ÉL: ¿querés que te cante?
belén: no sabes la letra
ÉL: te la invento. hago lo que necesites lilu.
belén: bueno.

empezó a tararear feeling good. me adormecí.
ÉL: sos tan neurótica a veces. me das ternura.
belén: ¿por qué?
ÉL: porque bajas la neurosis con algo siempre. tipo tu falta de confianza hace que te desorientes y te olvides de la obsesión.
belén: todos somos neuróticos. ¿o no?
ÉL: no.
belén: ¿no?
ÉL: no.
belén: ¿vos no?
ÉL: no. yo tengo rasgos psicopáticos que me hacen tender a tener actitudes sociópatas.

mi cerebro, que estaba a punto de desconectarse, tuvo un tirón de tensión. me reí, pero ÉL no se rió.
levanté mi cabeza y lo miré, ÉL miraba hacia el frente.

belén: ¿sos un psicópata, eso me estás diciendo?
ÉL: ¿sos pelotuda belén?
belén: pará, no te pongas agresivo.
ÉL: no soy un psicópata.
belén: ¿y entonces que me estás diciendo?
ÉL: te estoy diciendo que tiendo a tener actitudes sociópatas.
belén: ....
ÉL: no me mires como si te espantara. quería contarte que el jueves empiezo la psicóloga.
belén: te miro con la única cara que tengo.
ÉL: eso. últimamente me estoy desajustando y tengo que empezar terapia para arreglar un poco la situación.
belén: ¿qué significa que te estas desajustando?
ÉL: no importa la cuestión puntual.
belén: si importa.
ÉL: nada, tengo actitudes... no se, me quedo pegado varios veces a la merca, o me agarro a piñas por la calle, esas cosas.
belén: ah.
ÉL: y me doy cuenta de que tengo que ir a ajustar.
belén: ¿y ahora que hiciste?
ÉL: que hice con qué.
belén: en que te desajustaste.
ÉL: no querés saber.
belén: si quiero. sino no te preguntaría.
ÉL: no querés saber. en serio.
belén: si quiero saber. ahora solo puedo pensar que mataste a alguien.
ÉL: jajaja, sos una pelotuda.
belén: ¿me vas a matar?
ÉL: debería.
belén: tengo una parrilla acá atrás. digo, por si necesitás deshacerte de algún cuerpo. te ayudo. somos amigos bro.
ÉL: jajaja. sos una boluda.
belén: más vale que me digas que hiciste porque ahora solo pienso que sos un asesino serial.
ÉL: ok... no se, últimamente estoy teniendo sexo con mucha gente de forma mecánica. no por el placer del sexo, sino por tenerlo y poder hablar de eso después. por coleccionar conquistas para contarles después a mis amigos, a mis compañeros de laburo. no lo disfruto, lo hago compulsivamente.

abrí y cerré los ojos. ÉL no me miraba, miraba fijo hacia adelante.

ÉL: ya se que estás pensando. y no. la respuesta es no.
belén: ¿no qué?
ÉL: no. no tiene nada que ver con vos.
belén: ¿cómo que no?
ÉL: no. vos es distinto.

seguía sin mirarme.
me moví un poco para tratar de que me mirase, pero nada. seguía acariciandome la pierna. me concentré en el gesto, era rítmico, iba con la música.

belén: ¿por que distinto?
ÉL: no sos de mi circulo de amigos, no te conocen. no sos un trofeo para mostrar. te quiero, nos conocemos desde hace mucho. tenía curiosidad de ver como estábamos juntos, como eramos juntos. no fue en la linea esta.
belén: ah.

ÉL seguía mirando hacia adelante.
se hizo un silencio.

belén: ¿y por eso no cojimos mas?
ÉL: te quiero. nosotros tenemos algo mas. somos amigos, hay algo acá.
belén: y no querés cojerme.

ÉL me miró por primera vez en lo que me parecieron años.

ÉL: cuando cojimos frikeaste belén. pensé que habíamos arruinado todo. se puso todo muy extraño.
belén: vos también frikeaste.
ÉL: puede ser.
belén: ¿por eso no querés cojer conmigo?
ÉL: me asustaste, no se. es importante para mi esto así.
belén: o sea ser amiguis.
ÉL: otra vez ese tono.
belén: y si. lo decidiste unilateralmente.
ÉL: ¿no te interesa ser mi amiga?
belén: no se, tenía otra cosa en mente.

su rostro cambió completamente. su mano, que me había acariciado intermitente la pierna desde el inicio se congeló. me miró unos segundos y su cara se transformó.
se levantó.

ÉL: ok.
belén: ¿que hacés?
ÉL: nada, todo bien si no querés que seamos amigos.
belén: esperá, no dije eso.
ÉL: si, dijiste eso. lo dijiste clarísimo.
belén: no quiero pelear.
ÉL: no voy a pelear, está todo bien. hacemos lo que vos quieras. que me importa.
belén: no parece que no te importe. te podés calmar un toque y dejar de hacer una escena.
ÉL: no estoy haciendo una escena belén. ya está. no puedo obligarte.
belén: ¿obligarme? ¿de qué hablás?
ÉL: a que quieras que estemos bien, que seamos amigos.
belén: no quise decir eso.
ÉL: si belén, lo estás diciendo desde hace un tiempo.
belén: de que hablás.
ÉL: se te nota todo.
belén: bueno, ya está. andate entonces, otra vez lo de la otra noche no tengo ganas.
ÉL: ok.

se levantó y se puso a ordenar. lo veía ir y venir.

belén: dejá todo como está.
ÉL: ok.

se puso la campera, me levanté para abrirle.
me miró de arriba a abajo y me sonrió triste. señaló mis pies desnudos.

ÉL: ponete las zapatillas, te vas a enfriar.
belén: no te preocupes.

caminamos a lo largo del pasillo en silencio. abrí la puerta. me miró de arriba a abajo. se inclinó sobre mi y me dio un beso chiquito en la mejilla que duró mil años. cerré los ojos y sentí que algo me dolía muy adentro.

ÉL: ¿me escribís mañana a ver como estás?
belén: ....
ÉL: belén.

abrí la puerta mas amplia para que saliera.
salió.
no miré para atrás. no se si él miró.

al día siguiente recibí un mensaje.
lilu. 
me volvió a doler el pecho como cuando nos despedimos. di vuelta la pantalla del celular enojada. 
al rato sonó otra vez. 
lilu, ¿estás?





viernes, 14 de septiembre de 2018

ÉL o el impulso auto destructivo/27

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.


ÉL en el 2018:


le di la espalda y me dispuse a dormirme. me quedé así un rato. lo escuchaba moverse, como si estuviese ansioso. o incómodo. 
de pronto, habló.

ÉL.- lilu.
belén.- mmm.
ÉL.- ¿puedo abrazarte?

tragué saliva y me mordí los labios. estaba muerta de calor, empezaba a atacarme la neurosis y me ponía nerviosa el contacto físico excesivo. pero no había acabado, le debía una. suspiré.

belén.- si, si.
ÉL.- ¿segura? ¿no te jode?

me di vuelta y lo miré. me besó suave.
belén.- cómo me va a joder.
ÉL.- te conozco. sos bastante reticente al contacto.
belén.- no se de dónde sacaste eso.
ÉL.- mmm.

inmediatamente me abrazó. cerré fuerte los ojos invocando el sueño. estaba incómoda, me sentía ahogada. ÉL se relajó y se durmió enseguida, se transformó en un cuerpo pesadísimo encima del mío. dejé de moverme intentando no despertarlo. ÉL tenía el sueño realmente pesado, cada tanto temblaba, como tiemblan los perros al dormir, evidentemente estaba soñando algo. 
estuve así unos minutos y me empezaron a doler los ojos de la fuerza que hacía para mantenerlos cerrados. los abrí, tratando de acostumbrarme a la oscuridad. noté como se iba acrecentando la neurosis, mi corazón empezó a latir mas rápido, intenté moverme, correrme para no estar tan encima. ÉL, entre sueños, me siguió. más me corría yo al borde de la cama, más se corría ÉL. empecé a repasar toda la noche, un poco mas lúcida. me parecía increible haber cojido con ÉL después de seis años. no había pasado nada catastrófico, todo había salido bien. mi cabeza se empezó a acelerar: ¿y si ÉL no la había pasado bien? ¿y si yo no le gustaba? ni siquiera había acabado ¿sería verdad que le costaba en general acabar o habría sido mi culpa? ¿y si había quedado embarazada? que horror, yo no quería tener hijos ¿y si quería que me fuese a mi casa pero le daba cosa decirme? ¿y si me enamoraba de ÉL? ¿y cómo se da cuenta uno si está enamorado? creo que nunca me pasó. además el nunca se enamoraría de mi, que ridiculez. ¿y si le parecí una estúpida? ¿y si no nos vemos más? sería una lástima porque nos llevábamos bien, pero el me dijo que nunca había tenido amigas. ¿querría cojer otra vez conmigo o tal vez yo había sido el peor sexo que había tenido nunca? ¿por qué se fijaría en mi? era ridiculo, yo era ridícula, la situación era ridícula, por qué no estaba en mi casa, no me iba  a poder dormir, dios mio seguro que me odia. dios, me odio yo.

ÉL.- lilu, ¿estás bien?
lo miré, tenía los ojos cerrados. yo no había hecho ningún movimiento. pensé que tal vez había pensado todo tan fuerte que me había escuchado. desestimé la idea por ridícula.
belén.- si si
ÉL.- ¿no podés dormir?
belén.- si si, estaba durmiendo.
ÉL.- no me mientas.
belén.- estoy bien.
ÉL.- no estás dormida ¿estás incómoda?
belén.- no no.
ÉL.- ¿te molesto?
belén.- nunca me molestás, corazón.
ÉL.- me gusta eso.

dicho esto me abrazó todavía mas fuerte.
la sensación de asfixia era total. tuve que controlar el impulso de salir corriendo.

jueves, 13 de septiembre de 2018

ÉL o la compulsión/26

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.


ÉL en el 2018:


no recuerdo el sexo. no se si es que no lo recuerdo por la cantidad de vino que había tomado, por los nervios, o por lo desconcertada que estuve en todo momento. 
cojer implicó una obsesión de ÉL por complacerme: quería que yo acabara. y yo, que siempre fue una chica aplicada, acababa. creo que acabé como 3 veces: por la penetración, por como me tocaba, por sus caricias. quería que estuviese feliz y si para eso yo tenía que acabar todo el tiempo, lo hacía. mis sentidos estaban atentos como nunca, todo generaba una reacción placentera.
siempre fui algo estructuradita para el sexo.
bhá, para todo, pero para el sexo también. para mi el sexo es eso que hacés con otra persona. es como la estructura de un cuento clásico: tiene un inicio, una tensión que crece, un momento de espera, suspendido, dónde parece que no pasa nada pero está pasando todo y que no es más que la espera que te empuja al clímax final. traducido: hay una previa, un desenlace que implica la suspensión del tiempo real y reduce toda tu vida a ese momento en el que estás vos y el otro  y la culminación que implica que ambos acabemos. si es juntos, mejor. si no, acaba uno y el otro ayuda al que no acabó. y luego listo. nos vamos a dormir.
sin embargo yo no entendía que le pasaba a ÉL, que necesitaba. le hice sexo oral, lo acaricié, lo masturbé, lo penetré. cada cierto tiempo me frenaba y volvía a intentar que yo acabara y yo pensaba que ya no iba a acabar, que ya había acabado mil veces SIN ÉL porque ÉL había querido que así fuese, porque no me permitió intentar acabar una sola vez, pero juntos. yo ya no quería acabar y no entendía por qué no me permitía ayudarlo a ÉL. pensé que seguramente era mi culpa, que estaba haciendo todo mal, que no lograba que le gustara. ÉL no me decía absolutamente nada, y yo empecé a lamentar haber acabado, que nuestra relación sexual hubiese parecido dos personas masturbándose en pos del objetivo último y no vinculándose entre sí. como todo con ÉL la situación se salió de mis posibilidades de control; fue como un sexo en continuado sin inicio ni final claro, en dónde ÉL todo el tiempo quería hacerme acabar y yo no entendía que era lo que tenía que hacer para que acabe ÉL.
la imposibilidad de controlar que estaba pasando me estaba matando y tuve la compulsión estúpida que tengo siempre: intenté verbalizar al pedo todo.

belén.- ¿no te gusta?
ÉL.- ¿mmm?
belén.- no se, el pete que te hago, ¿lo hago mal?
ÉL.- no, como lo vas a hacer mal.
belén.- no se... decime que querés.
ÉL.- no soy muy de hablar.
belén.- yo tampoco. pero... no entiendo... no se como puedo acompañarte para que acabes.
ÉL.- quiero que acabes vos.
belén.- pero yo ya acabé pijachu.
ÉL.- jajaja, qué.
belén.- quiero que acabes vos.
ÉL.- me cuesta acabar.
belén.- ¿por mi culpa?
ÉL.- nada es tu culpa. dejame tocarte un poco más.
belén.- ya me estás tocando.
ÉL.- si, y me gusta. con la mano izquierda.
belén.- si, se nota.
ÉL.- jajajajjajajajajaja, sos una hija de puta.
belén.- jajajaja.
ÉL.- que forra que sos.
belén.- nada que ver.
ÉL.- si.
belén.- si soy un amor.
ÉL.- a veces sos muy amor. y a veces...
belén.- qué.
ÉL.- no se qué pensar.
belén.- ¿no vas a acabar?
ÉL.- no te preocupes por mi.
belén.- si me preocupo. es re egoísta esto.
ÉL.- ¿querer que vos estés bien es egoísta?
belén.- no. no permitir que el otro te de placer.
ÉL.- puede ser. perdón.
belén.- te perdono si no me volvés a tocar nunca con la mano izquierda.
ÉL.- pelotuda.
le di un beso.
ÉL.- ¿vas a escribir mi historia en el blog?
belén.- claro. solo escribo de vos en mi blog.
ÉL.- ¿ah sí?
belén.- por supuesto. sos el centro de mi universo.
ÉL.- me acuerdo cuando encontré la historia que habías escrito de cuando nos conocimos.
belén.- no me hagas acordar, que verguenza.
ÉL.- me encantó leerte. te dije que iba a encontrar tu blog aunque no quisieses.
belén.- si, ya se.
ÉL.- no se por qué la bajaste. se la quise mostrar a un amigo para hacerme el super pijachu y ya no estaba.
belén.- ya se. la borré.
ÉL.- por qué, que mala que sos.
belén.- porque me da paja que te hagas el pija.
ÉL.- jaja. y miranos ahora. resulta que tengo un blog solo para mi.
belén.- obvio. se llama ¨enamorada de ÉL¨
ÉL.- ¿me escribís poemas de amor?
belén.- uno por día.
ÉL.- ufff.
belén.- que.
ÉL.- tu tono.
belén.- que tiene.
ÉL.- a veces te ponés tan forra.
belén.- por qué. es la verdad, ya sabés que nunca pude vivir sin vos.
ÉL.- por eso me esquivaste seis años.
belén.- tal vez si.

me di vuelta en la oscuridad y le di la espalda.

ÉL.- lilu.
belén.- qué.
ÉL.- al menos no te escapaste esta vez.

jueves, 6 de septiembre de 2018

ÉL me obliga a decidir/23

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:
14. chats e invitación
14 bis. inés me empuja hacia ÉL.
15. ÉL me acorrala
16. ÉL y el instante de volver a verte
17. ÉL y de cómo me achico un poco más
18. ÉL y la incompatibilidad lunar
19. ÉL lo pone en palabras
20. ÉL y no se que carajo está pasando
21. acá nos peleamos
22. Él y de las cosas que ya no podría soportar



seguí tomando vino y ÉL siguió llenando nuestros vasos. empecé a sentir una sensación de calidez interna y comencé a sentirme adormecida, los ojos se me entrecerraban. me acomodé en la cama en la que estaba sentada y apoyé mi cuerpo flojo en la pared. ÉL se levantó, y pensé que se iba a acercar a besarme. 
no. levantó la mesa y se fue a la habitación. volvió con una frazada que me acomodó sobre las piernas. se volvió a sentar enfrente. tan lejos. 
también se lo veía adormecido. no recuerdo bien sobre que conversamos, me sentía en una especie de pecera dónde solo me llegaban ecos de palabras lejanas. me empecé a reír de todo y ÉL parecía emocionado por eso, me contaba una anécdota tras otra que al parecer me parecían divertidísimas.  
de a ratos recordaba que ÉL, tan macho, tan decidido, tan luna en aries, no se acercaba. me hablaba sin parar pero miraba para otro lado, a cualquier lado menos a mi.
intentaba alejar de mi cabeza una percepción cada vez mas clara y horrible que avanzaba lentamente: no le gustaba entonces, eramos amigos. me conformé pensando que igual no estaba tan mal. 
no se como me encontré hablando de mi ex. ÉL había opinado desde el inicio que era un pelotudo y dedicó un buen rato a sustentar la hipótesis ya totalmente corroborada. después me preguntó por mi primera vez. y a medida que yo le contaba como me habían pasado ambas cosas (como había tenido mi primera vez con un primo a los 16, cómo había terminado saliendo con francisco, casi que sin darme cuenta), me interrumpió.
ÉL.- nada te pasó porque lo buscaras.
belén.- dicho así parece un abuso.
ÉL.- quiero decir que solo dejaste que pase.
belén.- puede ser.
ÉL.- dejaste que te gane el deseo del otro.
belén.- si. que poético.

sonreí. ÉL no sonrió.

ÉL.- ¿por qué?
belén.- porque soy así. 
ÉL.- te pregunté por qué.
belén.- que se yo. me sale así.
ÉL.- decime una cosa.
belén.- qué.

me miró fijamente por primera vez.
ÉL.- ¿vas a querer que te lleve a tu casa o te vas a quedar a dormir conmigo?

bajé la vista y se hizo un silencio espeso. la pecera en la que estaba metida comenzó a llenarse con la emisión de un pitido imperceptible. tardé mucho en contestar.

belén.- no sé... vos que querés.
ÉL.- vos que querés.
belén.- no se.
ÉL.- si sabés.
belén.- no.
ÉL.- que querés lilu.

se paró y lo vi enorme, enfrente mío.

belén.- estoy bien acá.

domingo, 2 de septiembre de 2018

ÉL y yo, sin saber qué carajo está pasando/20

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:
14. chats e invitación
14 bis. inés me empuja hacia ÉL.
15. ÉL me acorrala
16. ÉL y el instante de volver a verte
17. ÉL y de cómo me achico un poco más
18. ÉL y la incompatibilidad lunar
19. ÉL lo pone en palabras

ÉL.- ¿hay mal olor que abrís la ventana?
belén.- no no. no hay olor.
ÉL.- ¿y entonces?
belén.- no se. necesitaba respirar.
ÉL.- me parece bien. respirá.
belén.- bueno, ya está todo, ¿no?
ÉL.- si lilu. sos mágica. así parece que hay más espacio, me gusta como moviste los muebles.
belén.- me gusta esa ventana.
ÉL.- quiero poner una enredadera. ¿se podrá?, que decís.
belén.- si, claro. me gusta la idea.
ÉL.- me gusta que te guste. y que estés acá.

lo miré, pensando que tal vez ese era el momento. bajó rápidamente la mirada. me acerqué unos pasos, titubeando. no podía leerlo bien, ¿quería darme un beso o no? se puso a mirar la lluvia, que cada vez era más fuerte. me acerqué un poco más, me estaba dando la espalda. estiré la mano con la intención de tocarlo y como si lo presintiera se dio vuelta bruscamente.

ÉL.- ponete cómoda que yo voy a cocinarte.

guardé mi mano en el bolsillo del jean, como si ese hubiese sido el plan original. le sonreí.
belén.- ¿qué vas a cocinar?
ÉL.- te di dos menues, ¿no?
belén.- si. y te dije que me daba igual.
ÉL.- como siempre. pero tenés suerte. elegí el mejor.

se encerró en la cocina. me quedé sola y miré a mi alrededor. en un costado había una caja con un montón de cds. los moví un poco y sonreí por tanta progresía. murga uruguaya, serrat, pablo milanés, piazzolla, ella fritzgerald, gieco, miles davies, silvio rodriguez. claramente no era una selección propia, ¿de dónde los habría rescatado?

caminé hasta la habitación y traté de acostumbrar mi vista a la penumbra. la luz tenue del comedor se posó en un extremo, donde  tirado había un reproductor de cds de los transportables. me sonreí. andá a saber de dónde había rascado eso. lo agarré y lo traje para el comedor, lo enchufé y me senté en el piso a mirar los cds.
ÉL salió de la cocina y me miró.

ÉL.- ¿vas a poner música? mirá como te sentás lilu que linda. yo no puedo, me hace mierda las rodillas.
belén.- ¿que?
ÉL.- así, con esa pose medio de yoga.
belén.- no sabía que era una cualidad.
ÉL.- es porque sos tan chica. tan chiquita.
belén.- no soy tan chica.
ÉL.- ¿qué pesas, 40 kilos?
belén.- ojalá.
ÉL.- sos muy transportable.
belén.- ¿a dónde me vas a llevar?
ÉL.- sabés que podés contar conmigo para llevarte a dónde quieras ir.

se hizo un silencio, pesado.

belén.- estos cds son terribles.
ÉL.- de gente mayor, je. me los regalaron, los iban a tirar.
belén.- si, me imaginé. voy a poner este.
ÉL.- ¿sabina? que horror. poné jazz.

lo miré. me miró. 
ÉL.- bueno, hacé lo que quieras.

puse el cd. 

me levanté y me le acerqué. se quedó parado en dónde estaba.
le acomodé la camisa.
ÉL.- a veces pienso que sabés exactamente lo que estás haciendo. 

lo miré como interrogándolo.
suspiró y completó la frase.
ÉL.- y a veces que no tenés ni la re puta idea.

me volvió a dar la espalda y se metió en la cocina nuevamente.

viernes, 31 de agosto de 2018

ÉL lo pone en palabras/19

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

ÉL.- ¿estás segura de venir a casa? mirá que es un quilombo, tengo todo lleno de cajas...
belén.- ¿no era ese el plan? ¿no me ibas a cocinar?
ÉL.- si si... compré las cosas pero no se, capaz querías ir a un restaurant.
belén.- no.
ÉL.- ¿segura?
belén.- ¿no querés que vayamos a tu casa?
ÉL.- no no. o sea, no es eso.
belén.- parece eso.
ÉL.- no no.
belén.- bueno. como quieras. te ayudo a ordenar si querés.
ÉL.- bueno, dale.

dejó el auto lejos para evitar que los fisuras se lo rompieran. caminamos varias cuadras, iba como un nene excitado mostrandome la arquitectura del barrio. nos cruzamos a todos los personajes de la noche que habitan constitución. yo iba medio trotando detrás.
entramos a la casa: un ph de dos ambientes y una cocina. estaba realmente desordenado, cajas por todos lados, muebles recolectados de diversos lugares. un pallet.

me reí.

ÉL.- de que te reís pelotuda.
belén.- del pallet boludo. te transformaste en todo lo que odiabas.
ÉL.- estoy hasta las manos. no tengo un mango.
belén.- veo. estás cartoneando posibilidad de muebles.
ÉL.- si. vení que te hago el tour.

me agarró de la mano y me volvió a traer a la puerta de entrada. 
ÉL.- empezamos desde acá. bueno, ves, esta es la cocina. y acá voy a poner un recibidor. este es el comedor, todavía no tengo mesa. este es el baño, y vení que te muestro el cuarto.
belén.- me encanta tu casa.
me miró desconfiado.
ÉL.- ¿de verdad?
belén.- obvio.

volvimos al comedor y empezó a mover la cama de una plaza que tenía ahí como sillón.

belén.- ¿qué hacés?
ÉL.- acomodo la cama para que cojamos.
belén.- jajaja. que imbécil que sos.
ÉL.- dale tarada, ayudame a mover esto así armamos una mesa.
belén.- bobo.
ÉL.- corazón. el mío hace bum bum.
belén.- tun tun. como el de bullrich.
ÉL.- me di cuenta que mantenés la distancia a raya igual. 
belén.- la burbuja proxémica.

en un rato acomodamos las cajas y el lugar se volvió transitable. abrí las ventanas para escuchar la lluvia caer y porque un poco los nervios me ahogaban.
necesitaba aire.


miércoles, 29 de agosto de 2018

ÉL y nuestra incompatibilidad lunar/18

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:


belén.- no no. no tengo frío.
ÉL.- ¿que pasa?
belén.- nada, ¿por?
ÉL.- no se. sabés que percibo cosas.
belén.- con tu ascendente piscis.
ÉL.- si.
belén.- pensaba en eso.
ÉL.- ¿en qué?
belén.- en mi luna en tauro. en tu luna en aries.
ÉL.- desarrollá.
belén.- bueno, eso. tu luna en aries es la que hace que nunca puedas estar quieto en un mismo lugar. que pienses que la vida es una lucha constante, que estés compitiendo todo el tiempo con todo el mundo. esa agresividad contenida que tenés, ese mal vinculo con tu vieja, esa necesidad de estar todo el tiempo haciendo cosas, cansándote, cruzando los límites de tu propio cuerpo, exigiéndote. demostrándole a los otros vaya a saber qué.
ÉL.- ese soy yo, cerebrito. si. ¿y vos?
belén.- yo qué.
ÉL.- cómo te llevás con mi luna en aries.
belén.- me da miedo.
ÉL se dio vuelta y me miró de frente por primera vez. volvió rápido la vista adelante.

se quedó un rato callado. casi susurró:
ÉL.- ¿me tenés miedo?

lo medité unos segundos.
belén.- no a vos. o si. no se.
ÉL.- ¿por qué? sabés que yo jamás te haría nada malo.
belén.- a veces lastimar al otro no es algo planificado eh.
Él.- no quiero lastimarte lilu, si es lo que te preocupa.
belén.- jaja. no no. le preocupa a mi luna.
ÉL.- que luna aburrida que tenés. 
belén.- puede ser. me tira a la auto protección.
ÉL.- a ver. contame.
belén.- la luna en tauro es eso. es... muy confortable, no se. gente solitaria, que le gusta estar en su casa, en su lugar, calentito puertas adentro se siente seguro. tuvo una infancia feliz, su madre le recuerda un pasado hermoso de protección y calidez. nos aferramos a lo material por la seguridad: una casa, la comida, nuestro lugar. tendemos a quedarnos donde estamos porque el afuera y los cambios nos parecen atemorizantes, no sé. nos quedamos mas tiempo de lo debido en relaciones, amistades, trabajos, lugares. 
ÉL.- claro.

ÉL volvió a poner su mano en mi rodilla e hizo una presión mínima.
ÉL.- estás muerta de miedo.
belén.- vos también. solo que no estas consciente de eso como yo.

jueves, 24 de julio de 2014

pedro el que ya no espera o el futuro está acá, finalmente/15

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena
décima
once
doce
trece
catorce


abrí la puerta de casa. un escalofrío me corrió por la columna vertebral cuando volví a pensar en él. pero no de frío, de placer.

deje las llaves sobre la mesa y me saqué el calzado.
me acerqué al espejo de cuerpo entero que tengo en el comedor y me miré. llevé mi mano derecha al cuello y otro escalofrío me envolvió. cerré los ojos. los abrí.
fui a la computadora y puse los redondos.
me miré de vuelta en el espejo. me ví preciosa. me até el pelo, desordenado, en una colita y me pasé la mano por debajo de uno de mis ojos. el delineador corrido persistió, sin embargo.

cerré otra vez los ojos, fuerte, cuando empezó a sonar esta canción




volví a llevar la mano a mi cuello, y apreté, levemente. con los ojos cerrados, me balanceaba al ritmo de la voz. lentamente bajé mi mano, acariciándome el cuerpo. los escalofríos venían, uno tras otro, como una serie de orgasmos desacompasados. el placer era continuo, su mano me volvía a apretar el cuello y la mía bajaba hasta mi entrepierna, sus labios, suaves, todavía seguían sobre los míos, tibios.

despacio, sin abrir los ojos, me saqué la remera. hice lo propio con los pantalones. el frío de la noche de invierno se combinó con mis sentidos completamente alertas, estaba totalmente erizada como no sentirme así me acaricié, lentamente, mientras susurraba qué podría ser peor intentando concentrarme en las sensaciones recientes eso no me arregla a mi y en la noción de su cuerpo cercano algo me late y no es mi corazón que no se me escurriese de los dedospor momentos estaba conmigo el futuro llegó hace rato iba y venía, se me escapaba no tengo donde ir cerraba los ojos al punto de que casi me dolían con la ilusión de no perderlo del todo si ese perro sigue allí mis labios se abrieron levente dejando salir un suspiro que combinaba alivio y frustración cuando me sonó el celular

tengo que verte. ¿el miércoles a las 7 en tu casa?

me di cuenta de que seguía con la boca entreabierta y la cerré. ordené mis ideas, hoy era domingo. estaba tan cerca, y a la vez tan lejos.

por favor, no te arrepientas antes, le escribí, casi sin pensar.

yo me arrepiento de todo. 

ofuscada, solté el celular sobre la mesa. me puse la remera y volvió a sonar.

menos de vos.  

domingo, 11 de mayo de 2014

derrape y consuelo a medias

me mando un mensaje preguntandome que hacía.
"nada", contesté malhumorada, de toque. siempre me malhumoro cuando mis planes de cojer no salen como los pronostico.
¿vamos a cenar?, me preguntó. dejé el celular sobre la mesada de la cocina para no contestar "no" enseguida. saqué la ropa del lavarropas y me miré al espejo. me había cortado el pelo a la mañana y tenía el flequillo excesivamente recto. se notaba el corte reciente. me hice dos trenzas, también estaba excesivamente corto. 4 o 5 vueltas habré dado hasta lograr atarmelo.
escuché que volvió a sonar el celular. fui a buscarlo. ¿me vas a dejar de contestar como siempre que te invito a algo? que feo, eh. no hacerse cargo.
pensé que a lo mejor si podía cojer esta noche, al fin y al cabo. no me gustaba demasiado, pero nadie me gustaba demasiado nunca a mi, que se yo. tal vez me sorprendía.  me decidí. "dale, vení. ocupate de la comida, eh".
claro que me ocupo. en veinte estoy ahí.
me miré al espejo otra vez y decidí dejarme las trenzas. el flequillo estaba demasiado recto, que bronca me daban los primeros días tras la peluquería. me saqué el shorcito negro que traía y la remera gris, mi pijama de ese día, y me puse una pollera de jean y una remera roja. casi enseguida, sonó el timbre. antes de abrir, me miré otra vez el flequillo, recto, muy recto. mierda.
lo observé detenidamente, se había esforzado para estar bien. no era de lo mas lindo y la noche húmeda y semi lluviosa le daban un aspecto pegoteado, pero no estaba mal. me corrí y lo dejé pasar. subimos los tres pisos en silencio. entró y sin preguntar paso a la cocina y puso en el microondas un taper con pastel de papa que había hecho el mismo, como me anunció. me preguntó como estaba, tanto tiempo, y ahí me desbordé.
le empecé a contar lo mal que hacía todo yo. lo difícil que me era relacionarme, todo lo malo que generaba en la gente. la forma en que estructuraba mis relaciones, lo cansada que estaba del papel en que me ponía yo y los demás, porque les era mas cómodo. lo poco que me quería yo, lo poco que me querían los otros. los cambios que estaba intentando hacer, que no funcionaban, porque siempre recibía un no, un después, a cada pequeño pedido. los estereotipos de mierda que tenía para elegir tipos, siempre igualitos entre sí, cagones pelotudos, lo mal que la estaba pasando por ser yo, por las relaciones que tenía, por todo lo que eso me generaba. se me saltaron las lágrimas y pensé, y creo que se lo dije, que pobre él, que nada tenía que ver con nada de esto y que perdón, pero que no podía parar de llorar y que así no ibamos a poder cojer. desde el sillón, me extendió la mano y me invitó a sentarme con él. le agarré la mano y lo hice. no dijo nada, solo apoyó su cabeza sobre la mía y me escuchó llorar desconsolada, porque sí, sin preguntarme nada más.
cuando me desperté, seguía ahí, abrazada por él. lo miré, y me sonrió.
"¿viste como me agarrás la mano?", dijo. lo miré sin entender bien. "no me agarrás la mano, solo el dedo gordo. como los nenes" y señaló su mano. mi mano, pequeña, apretaba de forma casi instintiva solo su dedo gordo. todo el resto de su mano envolvía la mía.
"eso solo significa una cosa, belén", comentó. lo miré, esperando el veredicto. "pero no te lo voy a decir. lo vas a tener que averiguar solita. esperemos que no te equivoques y elijas lo que te hace mal, como hacés siempre nomás".
nos quedamos un rato en silencio.
me abrazó, otra vez. estaba tan cómoda, ahí. cerré los ojos, fuerte, como cuando era chiquita y quería que todo desapareciese.
fue cuando comentó, suavecito: "a mi igual me alcanza con quererte cuando me lo permitís".
y me odié, una vez más, por no poder elegir a quién querer.

miércoles, 10 de julio de 2013

ÉL intentando dialogar, y yo, como endrogada pero no (solo pelotuda)/12

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
septima
octava
novena
decima
parte once (no se como se dice, ¿onceava?)

me llega un mensaje por wasap de numero desconocido:

xxx: que linda que estas. ¿como está isidora?
belén: que gil.
xxx: cómo gil. te vi salir hoy de tu casa.
belén: ya se que sos vos. no es gracioso.
ÉL: ¿cómo sabés que soy yo? 
belén: porque sos el único gil que conozco.
ÉL: callate tonta, seguro que le decís lo mismo a todos.
belén: no. solo a vos.
ÉL: le estás dejando el corazón con agujeritos a eugenio. ahora que recuperé tu número porque ese chico gallardo y sexy que estaba con vos el otro día me lo pasó, me tratás así.
belén: ¿sexy and i know it? mmm, no. nadie que conozca concuerda con esa descripción.
ÉL: no, claro. te amo. tengo la pija parada ahora mismo.
belén: oh si, euge, que pija grande, si si.
ÉL: uh, se me bajó.
belén:  es la primera vez que te pasa, ¿no?
ÉL: si. siempre violo a la gente tranquilamente. no se que pasó. creo que es porque me enamoré.
belén:   like a virgin
ÉL: ¿por qué no estás acá en la maestría?
belén:   ¿acá dónde, euge?
ÉL: ahora soy yo, boba.
ÉL: soy yo.
belén: esa es otra canción.
ÉL: ah, la del tiempo libre. 
belén:  yes.
ÉL: ¿como supiste que era yo si no tenías mi cel?
belén: ¿quién es?
ÉL: soy yo.
belén: ¿qué vienes a buscar?
ÉL: ni el cel me pediste. yo te pedi el tuyo y ni me pediste el mio, ¿te das cuenta lo mala que sos?
belén:    ya es tardeeee.
ÉL: uh, no se puede hablar con vos. ¿por qué no viniste?
belén: estuve veinte minutos esperando el 42 y no llegó. me empapé y me volví a casa. ahora estoy en patas leyendo sobre crímenes argentinos.
ÉL: vos si que la pasas re bomba loca.
ÉL: tenemos que ir a bailar, ¿querés?
ÉL: JAJAJAJAJ, sos una pelotuda. casemosnos. 
ÉL: bel, estás mal.
ÉL: naaa. ¿conocés peyote?
belén:   tengo algo peor que el síndrome de down.
ÉL: duro como pija de preso, eso es espeso.
belén: poetas.
ÉL: ya no hay romanticismo, nadie escribe canciones de amor
ÉL: jajaja, boluda, estas drogada.
ÉL: basta. estoy intentando mantener una conversación con vos.
ÉL: uh, anda a cagar, pelotuda.
belén: bye bye bye.

jueves, 28 de marzo de 2013

i don´t know

quiero
quiero algo
quiero algo lindo
quiero algo lindo que
quiero algo lindo que me
quiero algo lindo que me haga
quiero algo lindo que me haga sentir
quiero algo lindo que me haga
quiero algo lindo que me
quiero algo lindo que
quiero algo lindo
quiero algo
quiero





y no se qué.













                                                                                                            pero quiero.



jueves, 3 de enero de 2013

todo como antes, siempre, el viento

me siento en la cama con el pliegue de las rodillas contra el colchón. balanceo mis pies que no llegan al piso. el viento sopla fuerte por la ventana y trae el gustito lindo de la noche silenciosa. un perro ladrando monotonamente de fondo hace el silencio mas profundo. creo adivinar el sonidito de las olas que hace el viento en la pileta. el acolchado celeste es el mismo. la computadora vieja viejisima, y el televisor de 14 pulgadas también. es gracioso que en esta casa todo sea bueno y de calidad, pero la tecnología nunca llegue. hay cosas más importantes, dice la tía. y tiene razón. se nota en los enchufes. la casa esta repleta de los enchufes de dos patas con la entrada redondita, ¿ubicás?, solo hay uno de los modernos en el comedor. esas dos putas patas redondeadas que me sonríen desde todas las paredes impiden que enchufe el cargador de la cámara, el secador de pelo, la planchita, el cargador del celular... todo hay que ir a enchufarlo al comedor (y hacer cola, porque hay otras 4 personas que enchufan sus cosas ahí también). la misma empleada de siempre viene a levantar las tazas de la mesa. acá la gente desayuna y deja las tazas en la mesa. no tienen ese tic mio de levantar todo. la mesa siempre despejada nena, decía mi mamá. y todo sigue como siempre. las tazas en la mesa, los enchufes viejos, la poca tecnología, mis patas que no llegan al piso cuando me siento en la cama, el acolchado. todo como antes.
menos nosotros, pienso. me acuesto en la cama y miro el techo, buscando formas en los dibujos de la madera. como cuando era chica. pienso en las veces que mi vieja se acostó en esta misma cama, que miró ese mismo techo. todo está igual a cuando estabas vos.
sin vos.
cierro los ojos y evito pensarte. 
                              el viento golpea con furia los postigos. 
vos odiabas el viento, como la mayoría de la gente. como casi todos los que habitan la patagonia. 
a mi el viento siempre me gustó. un poco por contrera (así salí peronista de un hogar sumamente radical), un poco por identificación. el viento huracanado es parte de mi, de mi personalidad. se levanta de pronto, no avisa nada, golpea con furia en los vidrios y las persianas, levanta tierra, saca a la luz la mugre, agita a los árboles. es desazón, imprevisibilidad, enojo sorpresivo. soledad.



el viento patagónico siempre fue buena compañía para mi. 
la mejor, después de vos.

domingo, 28 de octubre de 2012

la desgracia de estar bien

jueves 1.23 am en el chat de face:
b.- belén.
belén.- que hacés chabón.
b.- bien. ¿vos?
belén.- acá.
b. ¿ya te decidiste a aceptar mi invitación para cenar? ¿te defraudaron todos lo otros nabos lo suficiente como para que te des cuenta que yo soy the one?
belén.- nabo. ¿cómo andas?
b.- bien, supongo. supongo que así es estar bien.
belén.- flor de embole, ¿no?
b.- seee.
belén.- una desgracia la felicidat estandar.
b.- mal. ni quejarte podés.
belén.- que lo parió.

miércoles, 17 de octubre de 2012

que suerte que vuelve inés o la de junior pero sin arnold y con zoe

hoy me desperté transpirada y sobresaltada.

tuve un sueño horrible en donde me enteraba que mi ex (el primero, el de mi tierna adolescencia y mi juventud más temprana) estaba embarazado. pero estaba embarazado de mi. ÉL de mi.
obviamente como era un cagón no me avisaba él, sino uno de sus hermanos.
a partir de ahí, mi vida se trastocaba por completo.
tenía que volver a madryn pero el y la novia actual no querían que vea la ecografía de mi nena.
yo pensaba que esto no podía estar pasando y lloraba porque no estaba mi mamá.
después resulta que estaba mirando nombres de bebés y decidí que el mejor del mundo era zoe y que así se tenía que llamar porque cuando fuese chiquita solo necesitaba escribir tres letras (?).
después aparecía mi mamá y me decía que zoe era el nombre más feo del mundo. ella era médica y yo le preguntaba si era posible que mi ex se embarazara ÉL y ella me decía que clínicamente si (?) y yo le decía que la última vez que tuvimos sexo fue hace más de tres años y ella me dijo que obviamente MI ESPERMA quedó almacenado en SU INTESTINO y que estas cosas pasan (?).
y después, ya con mi mama (nada era tan malo con ella al lado, esa es la verdad) nos enteramos que mi ex tuvo a zoe y no nos avisó. hecha una furia me pongo a recorrer los sanatorios de madryn (pocos) hasta que lo encuentro en una cama, con la novia y toda la familia de el. ahi no estaba ya mi mama. y yo exigía ver a mi zoe y me decían que no había ninguna zoe ahi, que a la novia le habia gustado el nombre patricia y que como estaba con el tenía mas derechos sobre la nena que yo.
le reprocho que no me avisara y me dice que él me avisó por msn (???) y que es mi culpa por no abrirlo más.

por suerte ahí me desperté.

no se si este sueño habla de lo mal que estoy o de lo mal que me pone la decadencia del msn (?).

hoy vuelve inés* de su mes de vacaciones. la recibo con tutti ehh. horrible todo.
*mi psicóloga

jueves, 4 de octubre de 2012

la muerte te sienta bien

c.- ¿te fuiste? OTRA VEZ
belén.- no, estoy acá.
c.- apareces desconectada.
belén.- si, para que la gente como vos no me hable.
c.- no tendrías que responder entonces.
belén.- cierto.
c.- gila.
belén.- vas a tener que empezar a aprender a vivir sin mi.
c.- NO. ¿por qué?
belén.- cáncer.
c.- callate.
belén.- me quedan tres meses.
c.- NO.
belén.- si. vas a tener que hacer todo lo que te pida.
c.- ¿salís hoy?
belén.- no me estás tomando en serio.
c.- no.
belén.- es por eso que estoy en patas comiendo pepas y hablando con vos un viernes a las 12 pm.
c.- ¿por qué?
belén.- el cáncer.
c.- cortala con eso.
belén.- son tres meses. cada minuto cuenta.
c.- basta.
belén.- vas a tener que cumplir todos mis deseos, ya te dije.
c.- ¿ah si?
belén.- panqueques con dulce de leche. YA.
c.- no se hacer panqueques.
belén.- no servís para nada.
c.- ¿vos sabes?
belén.- no.
c.- ajam. me parecía.
belén.- ¿me estoy muriendo y solo podes comentar idioteces?  vas a ser muy malo cuando te pongas viudo.
belén.- okey, en mi cabeza tenía sentido. no redacté bien eso, pero creo que se entiende el concepto.
c.- dejá de tratarme mal.
belén.- me estoy muriendo. solo importo yo.
c.- en general solo te importás vos.
belén.- dejá de tratarme mal.
c.- bueno.
belén.- pollerudo.
c.- ¿ves?.
belén.- ¿me vas a extrañar cuando esté morida?
c.- ¿que creés?
belén.- decime la verdad. mirandome a los ojos y sin pestañar.
c.- te voy a extrañar belén. MIRÁ COMO TE ESTOY MIRANDO.
belén.- no me parece que te tomes en joda mi muerte.
c.- ¿vos me ves cara de estar jodiendo?
belén.- te veo cara de chino. odio a los chinos, ¿te dije?
c.- creo que lo comentaste alguna vez.
belén.- ¿y de que diosito por eso me castigo y doy clases en un colegio donde la mitad de los alumnos son coreanos?
c.- también. igual no se que tiene que ver, no son chinos.
belén.- son iguales. se ponen nombres como MARCELO Y ANA y te miran con caras de chinos.
c.- coreanos.
belén.- una vez uno se puso a llorar porque otro no chino le había dicho chino y para ellos que les digan chino es re insulto. entonces yo fui y le dije al no chino: no le digas chino, ¿no ves que no es chino? es otra cosa él.
c.- ayudaste mucho.
belén.- lo se.
c.- me contaste esa historia como tres veces además. ¿me vas a acusar de que te digo que te repetís todo el tiempo?
belén.- es el cancer.
c.- ya se está volviendo molesto.
belén.- decimelo a mi.
c.- ¿no salís?
belén.- no. nadie me quiere.
c.- si no te negaras a tomar en mi presencia te invitaría a hacer algo.
belén.-¿es por lástima? ¿por mi estado?
c.- ¿qué estado?
belén.- el de moribunda. no me estás prestando atención.
c.- claro, es por eso.
belén.- necesito un remate para esta conversación y no me lo estás dando.
c.- no funciono bien bajo presión.
belén.- tipico de hombre.
c.- lo lamento.
belén.- cuando esté muerta lo vas a lamentar más.
c.- uh, como estamos.
belén.- mi abuela dora decía eso todo el tiempo y un día se murió.
c.- suele suceder.
belén.- ¿morirse? todo el tiempo. ¿no es una paja?
c.- mal.

jueves, 6 de septiembre de 2012

asesina cereal

siempre me imaginé como una asesina genial.

desde chica mi sueño era tirar un cuerpo de un barranco. siempre me lo imaginé como un momento inmenso. el viento en la cara, el silencio, el sol poniendose. yo, el cuerpo envuelto en una alfombra. el barranco. empujarlo y verlo rodar.

creo que todas las personas del mundo deberían preguntarse dos cosas para saber como es su verdadera personalidad en el fondo, bien en el fondo.

la primera es: ¿cómo preferirías asesinar a alguien?.
la segunda: ¿cómo te desharías del cuerpo?

es importante hacerle estas preguntas a familiares, amigos y conocidos. primero para saber de que cuidarnos, ¿no?. y segundo para saber con quién podríamos contar en caso de necesidad de hacer desaparecer un cuerpo.

yo si tuviese que matar a alguien le pegaría un tiro. asi no me tendría que manchar con sangre, digo. desconfien de aquellos que les dicen que ellos envenenarían a su víctima. suelen ser personas que no se hacen cargo de sus deseos, unos reprimidos. lo mismo con los que cortarían a la gente en pedacitos con un cuchillo. demasiado sádicos y extravagantes. ni que decir de los que prenderian fuego a alguien. locos, directamente.

me encontré con un par que meterían el cuerpo en el baúl del auto. unos fetichistas que rozan la locura schocklender. ¿no piensa en el olor esta gente?

el barranco es la opción mas coherente y literaria, a decir verdad. pum pum, por la espalda. lo envolvés en una alfombra y después lo empujás por el barranco; la soledad, el vacío, el silencio.
mucha mística.

(fue el señor green, en el comedor, con el candelabro)

jueves, 30 de agosto de 2012

tu capítulo 33


 (esta entrada funciona mejor si la lees al ritmo de este tema de scorpions. no apta para menores de 16 años, por eso es publicada en horario de protección al menor).

sueño que venís a casa y te sentás en una silla al lado de la mía. me atraés hacia vos metiendo tu mano entre mis piernas entreabiertas, agarrando la madera y tirando para vos. yo estoy descalza, y apoyo mis dos pies debajo de tu pierna y hago pequeños movimientos, arriba y abajo, como amasan los gatos pero al revés. me mirás y no puedo mantenerte la mirada, y me molesta. lo intento una, lo intento dos. a la tercera decido que la mejor decisión es besarte, ahí no tenés superioridad técnica. paso mis piernas alrededor tuyo y te miro, y otra vez bajo la vista. te agarro de la nuca y paso mi lengua de a poquito, desde abajo de tu cuello hasta tu oreja. te mordiqueo suavemente y te respiro al oido. no te miro, de esa forma controlo la situación. me empiezo a mover lentamente encima tuyo mientras te desprendo la camisa. me agarras la pera y me hacés mirarte otra vez. me pongo colorada y te semi sonrio de costado, que es lo único que se hacer cuando no se que tengo que hacer. nos miramos y mi corazoncito salta de emoción, de que estés ahí, de que estemos acá, de que me mires a mi. parpadeo fuerte y te doy risa, y te digo que no te rías de mi y me decis que yo todo el tiempo me rio de vos, que te toca. te miro y otra vez me mirás tan así y entonces bajo la vista y te mordisqueo el labio inferior, despacito. intentas besarme, pero me corro. una vez, dos, tres. te beso cuando yo quiera. te beso cuando yo diga. alguna decisión tengo que tener en esto. mi lengua toca la tuya y la envuelve mientras me desprendo mi camisa. tus manos me agarran de la cola, y acompañan el ritmo y el movimiento de mis caderas encima tuyo. de a poco el proceso se va acelerando. suelto tu lengua los segundos necesarios para sacarme la camisa y desprenderme el corpiño. mis tetas caen y ahora si, me aseguro de que no me vuelvas a mirar a los ojos. de pronto ninguno tiene pantalones (ni medias) - eso es lo bueno de los sueños, que nos salteamos la parte engorrosa del asunto - y te empiezo a cojer. los movimientos son perfectos y sincronizados, porque así tendrían que ser en la vida real. de pronto me doy cuenta de que te estoy cojiendo sin preservativo y eso me calienta todavía más y te pido que te vengas conmigo. me mirás y me decís que acabas afuera y yo esta vez te sostengo la mirada y te digo que no, que me acabes adentro, todita, que quiero sentirte como te venis, como nos venimos, y las respiraciones se juntan y yo ya no puedo parar de gemirte a la oreja y quiero complacerte y te doy los besos más lindos del mundo porque eso lo decido yo y quiero que acabes pero que no acabes a la vez porque el placer es tanto que no podemos más pero falta un poquito, un último estallido, que quiero alargar para disfrutar más el momento pero entonces tus manos me agarran de la cola y me aplastan contra vos, fuerte y no puedo más y acerco mis boca a tu oido y te susurro entre gemidos vení conmigo, acto seguido me vengo y vos te venís conmigo, nos venimos juntos, pegados y siento tu leche introducirse tibia dentro mio y ese instante, ese orgasmo que conseguimos juntos es la inmensidad en un solo instante y nos deja sin aliento. te miro y me mirás y siento que creamos magia otra vez y me quedo ahí enredada porque no puedo respirar del todo bien y no puedo sostenerte la mirada otra vez pero no me importa esta vez porque ya está, porque cojimos como nos merecíamos cojer y ya no importa nada más.


cuando me despierto pienso que las cosas tendrían que haber sido así. como soy partidaria a modificar la realidad a mi antojo para hacerla mas bella y literaria, decidí que esta historia que no es, ni nunca fue ni tampoco será jamás porque vivimos hace mucho tiempo a destiempo se cerraría así, con mi sueño. ahora mi capítulo en tu vida puede terminarse con esto, y puede ser algo que no fue, pero con un buen final, como a mi me gusta, digno de ser contado. te regalo mi sueño, nos regalo un final como nos mereceriamos. porque si voy a ser un capitulito chiquito en tu existencia, que sea al menos uno de esos que te provocan erecciones, sonrisas y ganas de saber que hubiese pasado si.
me conformo con ser tu capítulo 33 y ya. pero que al menos sea uno de tus preferidos, de esos que te dan ganas de re leer cada tanto.
digo, ¿no?. como que me lo merezco.