mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.
la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain
dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".
pablo se había mostrado muy interesado en conocernos, habíamos charlado casi todos los días durante una semana. sin demasiadas vueltas me dijo de ir a cenar algo para vernos. el vínculo con él era fluido, fácil, y eso, para una discapacitada vincular como yo, sumaba mucho.
cuando decidimos la zona en la que nos encontraríamos, pablo insistió en salir a caminar y ¨ver que encontrábamos¨. a mi la idea mucho no me copaba e insistí por intentar definir algún lugar, pero pablo porfió, dijo que era parte de su encanto encontrar los mejores lugares de la ciudad de casualidad. como no quería discutir demasiado, acepté.
cuando salí a reunirme con él, un rayo atravesó el cielo potente. casi inmediatamente se largó a llover.
yo, que había decidido no ir en auto para poder tomar (ya saben, un paso ineludible para soportar las primeras citas) y que estaba muy orgullosa del estado de mi pelo hasta ese momento, sentí que comenzaba a ponerme de mal humor. no tenía paraguas ni capucha y enseguida estuve empapada.
me trepé al 76 chorreando agua. me senté y escribí un mensaje:
belén: che, está lloviendo mal. lo de caminar ya fue, ¿no?
pablo: ¿te parece?
resoplé indignada y puse la función espejo en mi celular. mi pelo se había inflado pero todavía conservaba algo de dignidad.
abrí su instagram. repasé las fotos. recordé que era lindo. tenía un arito y linda sonrisa. parecía un poco hippie.
belén: es que me empapé y tengo el pelo horrible. odio mi vida.
pablo: tengo paraguas. ahora tu pelo está bajo las influencias del presente, asique seguro que estás mas linda.
nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.
ÉL movía mucho las manos. en demasía. me pregunté si estaría nervioso o solo me parecía a mi. se esforzaba por ser gracioso, intentaba parecer superado y gesticulaba por demás.
lo veía comer y contar una cosa tras otra y me generaba simpatía su necesidad de protagonismo. lo dejé hablar y asentí cada tanto, pero mi cabeza se fue alejando de lo que me decía. decidí que era suficiente comida y me acosté sobre el respaldo de la silla cruzando los brazos por delante. ÉL hablaba y hablaba, y yo me limitaba a sonreírle de costadé. sentía cierto placer en percibirlo incómodo, pensé que durante mucho tiempo la incómoda había sido yo en esta relación.
ÉL se dio cuenta.
ÉL: lilu. ¿dónde estás?
belén: acá.
ÉL: no, te quedaste callada. ¿te aburro?
belén: sabés que no soy de las que se quedan cuando se aburren.
ÉL: estás callada. ¿cómo estás?
belén: vos estás muy expresivo. te estoy escuchando.
ÉL: ehhh. no, yo quiero saber de vos.
belén: si, ya se.
ÉL: ¿cómo estás con lo de tu viejo?
belén: estoy bien. podría haber sido peor la convivencia.
ÉL: bien lilu, madurando. igual sabes que podés venir a casa, ¿no?
belén: gracias pijachu.
ÉL: de nada.
belén: ....
ÉL: ¿no me vas a contar nada?
belén: nada de que.
ÉL: siempre tenés algo que contar. siempre te pasan cosas.
belén: ¿sabés que quiero?
ÉL: pedí lo que quieras lilu.
belén: un panqueque. ¿querés compartir conmigo?
ÉL: obvio. siempre quiero compartir con vos.
belén: que generoso. sabés que a mi compartir mucho no me va.
ÉL: si, ya se. en eso no nos parecemos.
belén: ¿y en qué nos parecemos?
ÉL: somos sobrevivientes vos y yo.
belén: ¿a qué?
ÉL: vos sabés. a la vida. nunca nos fue fácil pero sin embargo flotamos.
belén: calculo que todos.
ÉL: no todos. y no como nosotros. sin red de contención.
belén: puede ser.
ÉL: cuando te conocí estabas hecha mierda.
belén: bueno, gracias.
ÉL: no, en serio. te veía tan chiquita y tan enojada. tenías 23 pero parecías menos.
belén: vos en cambio estabas en tu mejor momento.
ÉL: me acuerdo que no dejabas que se te acerque nadie. eras forrísima. a tu estilo no, siempre picante.
belén: bueno.
ÉL: después me enteré de lo de tu vieja, que estabas sola acá. que laburabas mil horas.
belén: yo pensé que estaba siendo encantadora. si me gustabas.
ÉL: lo que hubiese sido si no hubieses querido encantarme.
belén: bueno.
ÉL: siempre me hiciste reír. estabas hecha mierda pero siempre te reías. me gusta eso de vos.
belén: menos mal que te gusta algo.
ÉL: que llorona que sos.
belén: objetiva.
ÉL: creo que fuiste mi única relación mas o menos estable con una mina durante estos años.
belén: porque no interaccionamos en vivo.
ÉL: capaz fue eso.
belén: y si. fijate que cada vez que nos vemos alguno hace algo estúpido.
ÉL se río con ganas. nos peleamos por la división del panqueque. decidimos que ya era tarde. me quiso invitar pero me negué. nos levantamos y salimos a la noche fría. la ciudad estaba inmóvil. caminamos las dos cuadras que me separaban del 132 en silencio. estábamos solos en la parada, pero lejos. pensé que le tocaba a ÉL besarme, era su momento. sin embargo el 132 es de esos colectivos que no incentivan el romanticismo, y llegó de toque. lo vimos acercarse rapidísimo.
ÉL se acercó torpe y yo cerré los ojos. me dio un beso y me subí al colectivo.
pagué el boleto y me senté en el primer asiento. lo miré por la ventanilla y me hizo un breve saludo con la mano.
recién ahí caí.
¿un beso en la frente me dio? pero que hijo de puta.
puede ser un día cualquiera, X, el que usted quiera.
puede sentirse neutra, como cualquier día de esos que nos tocan transitar. la vida está llena de días cualquieras. esos dónde no pasa absolutamente nada digno de mención, una repetición de la nada misma, un día menos de nuestro calendario de vida.
puede tener el mal tino de mirar las noticias, o tal vez twitter. ya nadie mira las noticias, es cierto. abre twitter y de pronto la realidad de la mierda en la que se ha convertido su país la abofetea. o sea, usted se sentía bastante bien, neutra, no pasaba nada, pero de pronto la realidad se hace evidente, le escupe a la cara y se encuentra bombardeada por la mierda. a usted no le afecta tan directamente porque es privilegiada y lo sabe, pero no importa. tiene empatía burguesa, puede imaginarse. ya la neutralidad se pierde y el destino se tuerce. ya no es un día cualquiera, sino que es un día que se ennegrece.
puede salir a tomarse el colectivo con la pesadumbre de que la gobierne el macrismo y el colectivo tardar 45 minutos. puede mirar las caras de sus desafortunados compañeros de espera en la parada e imaginar que el 51% de ellos votó porque este tipo la gobierne. puede pensar que empatía las pelotas y fantasear con ajusticiar a cada uno de ellos al grito de ¨viste que no eran lo mismo, imbécil del orto¨ y de pronto darse cuenta de que este día ya está tomando un tufillo cercano a la mierda.
puede suceder que al subir al colectivo la cantidad de gente que viaja apretadísima a que le quieten la plusvalía la abrumen. que enterarse de un nuevo aumento en el boleto empuje su ánimo un poco más al borde y que comience a sentir calor y odie esta época del año en la que se pone una campera para salir a la mañana y ya a las 11 am no sabe qué hacer con ella. puede que transpire y a partir de ello se sienta sucia durante todo el día, y paranoique con que todos la ven así e incluso, porque no, la huelen. puede que se haya olvidado de cargar el celular y su batería se muera a medio camino del trabajo. puede pensar que la vida la odia, y seguramente tenga razón.
puede pasar que tenga un día largo dando una materia que no le guste en una carrera que considere ridículamente funcional al sistema capitalista, pero que se consuele pensando que hay gente que la pasa peor. puede que vuelva a recordar que la gobierna el macrismo y tenga ganas de quitarse la vida. puede que piense que loco esas fantasías que de pronto la asaltan y que más loco aún es que haya gente que las lleve a la práctica.
puede que vuelva en el colectivo cansada y sintiéndose horriblemente molesta y un chico lindo la mire. puede que piense que la mira porque está sucia, y se encorve un poco para hacer más horrible el cuadro. puede que sepa que nadie puede verla bella porque todos la ven como se ve usted, horrenda.
puede que llegue a su casa casi a la medianoche con mucha hambre pero sin ganas de cocinar. puede que su gata haya vomitado en lugares diversos para recibirla, puede que sienta que su mascota la odia. seguramente tenga razón.
puede que se mire al espejo y se vea ojerosa y horrible. puede que se toque el pelo y piense que ese shampoo del orto se lo deja cada vez más pedorro. puede que se vea un grano en el mentón y piense que es obvio que nadie la va a amar nunca.
puede que ponga a cargar el celular y lo encienda con cierta esperanza que no quiere reconocer. puede que le caigan algunos mensajes intrascendentes, pero nunca el que usted está esperando. puede que esa persona no se haya acordado de usted en todo el día, mientras que usted se hizo la que no, pero lo tuvo todo el puto día presente, sobrevolándola como un fantasma. puede que se sienta una estúpida y se diga a si misma que era obvio que no le iba a escribir.
puede que decida no comer nada pese al ruido de su panza y se contente con unas nueces que compra haciéndose la fit. puede que se tire en la cama y abra la ventana de chat del susodicho que no se acordó de usted en todo el día. puede que el mismo se encuentre en línea, y seguramente usted empiece a desarrollar teorías fantasiosamente disparatadas en donde él habla con una modelo hermosa que lo contenta sexualmente como usted nunca pudo.
puede que la ansiedad la haga comenzar a rascarse el grano del mentón. no contenta con rascar la cascarita, sigue hurgando hasta que salga sangre roja y el agujero en el centro de su barbilla quede total y absolutamente visible. puede que se vaya a mirar al espejo y la embargue una desesperación total porque al otro día tiene que ir a dar clase en el secundario con ese horror en el medio de la cara que acaba de perpetuar.
puede que vuelva a acostarse resignada a ser un ser horrible gobernada por el macrismo y no amada por nadie. y puede que vuelva a abrir la ventana del susodicho, que ya no se encuentra en línea. esto en lugar de aliviarla, puede que le genere mayor preocupación. si no está en línea, ¿dónde está? ¿pasándola bomba con la modelo rubia que se lo coje como en una porno?
puede que comience a fantasear con que usted está muy gorda y ahora tiene un cráter en la barbilla, y además la gobierna el macrismo. ¿quién podría amarla en esas condiciones?
puede que vuelva a abrir el chat y que la ausencia del en línea del susodicho le genere niveles de ansiedad neurótica desconocidos. puede que comience a odiarlo por no estar en línea y que encima no la ame. puede sentirse rechazada porque el susodicho no solo no le habló, sino que además ni siquiera se encuentra en línea y encima se digna a vivir su vida sin avisarle a usted qué carajo está haciendo. puede que sea una control freak que quiera saber absolutamente todo del susodicho y resulta que no sabe absolutamente nada. puede hundirse en la desesperación horrorosa de la ridiculez del azar que nos maneja y que nos enfrenta una y otra vez a la realidad de que no podemos controlar siquiera nuestra existencia, mucho menos la de los demás.
puede que vuelva a abrir el chat e impulsivamente escriba: pero por qué no te vas a la reputa que te pario, pedazo de pelotudo. puede que, sin pensarlo un nanosegundo, apriete enviar.
ayer, en el colectivo 132 interpelé bruscamente a un desconocido que hacía rato me miraba. belén (de mal humor).- ¿qué hacés?
pibe.- nada. belén (canchera).- ¿me mirás las tetas?
pibe (desafiante y - ojo - mirandome esta vez a los ojos).- si belén (desconcertada).- ah, bueno.
y como si no fuese suficiente pelotudez, agregué, para hacerme la que soy re pilla: todo piola.
me subi enojada al 42. 30 minutos esperando. tenía hambre (la gorda), frío y además me tenía que levantar a las 6 am. iba a llegar a casa tardísimo, como a las 12, que fastidio.
pagué el boleto y caminé entre un colectivo repleto. me acomodé contra el pasamanos para discapacitados, buscando una ventana para respirar.
hice fuerza para abrirla, pero nada. mi necesidad de aire y mi inutilidad para proveerme de él siempre me hace sentir una pelotuda. de pronto alguien la abríó (muy facilmente, debo decir) por mi. miré hacia arriba para agradecer y el chico MÁS LINDO DEL PLANETA TIERRA me sonrió. me puse colorada y miré obstinadamente hacia abajo. ya sabemos de mis dotes increibles para seducir a desconocidos.
a medida que el bondi se despejaba, yo me pude cambiar de posicion y mirarlo mejor. no muy alto, pelo castaño claro, ojos marrones, blanco, blanquisimo, flaco, una sonrisa perfecta, un corte perfecto. tenía puesto un joggin de esos cancheros (no de esos que se compran en el coto en oferta ustedes, zaparrastrosos, uno hot), unas all star rojas y un buzo con capucha negro.
lo miré todas las veces que pude y que fue prudente. el pibe cada tanto me pescaba y volvía a sonreirme. y de pronto, lo decidí. ESE PIBE sería el destinatario de mi primer papelito de contacto en el bondi, era lo suficiente lindo como para arriesgarme a morir cortada en pedacitos. disimuladamente corte un pedazo de hoja del cuaderno, anoté mi celu y al lado: llamame!!!. pensé en hacerle una carita, pero desestimé la idea; ya los tres signos de exclamación demostraban idiotez suficiente. me empecé a poner nerviosa de solo pensar lo que iba a hacer. primero me puse colorada. después empecé a transpirar. pensé miles de formas de acercarme (belén, tenés el papel, ya estas ahí, vos podes). ¿lo tenía que saludar? ¿o solo le extendía la mano? ¿lo miraba a los ojos? ¿le sonreía? ¿me quedaba cerca o me alejaba rapidamente? ¿cuál era el momento? ¿esperaba a estar por bajar? ¿y si bajaba primero?
en esas disquisiciones filosóficas fundantes estaba, cuando se sube una piba al colectivo que se ve lo conocía. se saludan y el pibe empieza a hablar. yo, vivíiiiisima, apagué los auriculares sin sacarmelos de los oidos, y me concentré en la conversacion. a medida que esta avanzaba, me di cuenta de que el amor de mi vida (orejas perfectas tenía, imaginense que lindos hijos saldrian) tenía una voz excesivamente fina. y un arito en la nariz. y movía las manos un tanto excesivamente. y la amiga le estaba contando una relación sexual mientras él se reía complice y hacía comentarios del tipo: ay, que boludo, ¿y como tenía el pito? (si, usó la palabra pito, no es ficción).primero fue una duda inquisidora, que terminó de conformarse en certeza. ese chico parecía gay, ese chico TENÍA QUE SER gay. había un 87% de posibilidades de que lo fuera.
con el alma por el piso por perder al amor de mi vida tan rapidamente, le mande un msj a p.- contandole toda mi frustración.
bajé del bondi y tiré el papel en el primer tacho que encontré.
al rato me llega la respuesta de p.-: en tiempos de carestía no estamo´pa´perder oportunidades. no sea cosa. daselo igual boluda, ya fue. y dos segundos despues, otro mensaje: pero agregale arriba, en rojo: si no te la comes, llamame!!!.
*un adolescente de lentes hipsters leyendo el "nunca más"
*un nene rubio que se complacía en reirse y señalar con el dedo a un viejo en el asiento de enfrente que roncaba mientras dormitaba, y a su madre diciendole nerviosa que no señale.
*una mujer de cincuenta y largos que dibujaba corazoncitos en una agenda.
*una nena con anteojos rosas que llevaba anudado en la muñeca un oso blanco que estaba gris de la mugre que tenía.
*una juguetería que se llamaba "apio verde"
*un semáforo con las tres luces prendidas a la vez.
*un señor grande viajando solo con una mochila rosa de hello kitty en la espalda.
*un señor con el bigote mal cortado que le daba el efecto de tener la cara torcida.
*un nene con un gorro de esos que se anudan en el mentón y le cubren toda la cabeza y los costados de la cara. tenía orejas y bigotes de tigre (el gorro).
*un afiche de pimpinela semi arrancado en una pared.
*una chica rapada.
* dos graffitis:
el primero decía: si querés algo, pedilo.
el segundo: más amor, por favor.y abajo, agregado posteriormente con otro color:yo no quiero más, yo lo quiero todo.
me quedé medio tarada unos minutos, mientras el colectivo se alejaba de ÉL.
cuando logré reaccionar, agarré el celular y mandé un msj: ¿anillo en el dedo anular de la mano izquierda que significa? mi amiga (lesbiana) p.-, contestó: casado.
la puta que me parió.
es la regla de oro, pajera. ¿cuál? primero se mira la mano, después el bulto. dejá de hacerlo al revés.
me dejó pasar y subí al 15.
un pibe nos vió discutir al respecto de si me sentaba en un asiento libre o no (el insistía en que me siente, y yo en quedarme parada así los dos charlábamos más o menos a un nivel de estatura normal) y se corrió para que pudiésemos sentarnos juntos. le sonreí amablemente.
nos sentamos.
ÉL.- ahh, sos dulce cuando queres.
belén.- te dije que era encantadora.
ÉL.- veo.
belén.- umfff
ÉL.- ¿qué haces?
belén.- quiero abrir la ventana, no ves.
ÉL.- te ayudo.
belén.- no, yo puedo. mmmmmmfff.
ÉL.- ...
belén.- no puedo.
ÉL.- a ver, dejame a mi.
se paró y apoyó su cuerpo sobre mí. abrió la ventana con esfuerzo.
ÉL.- ajjj
belén.- ¿qué?
ÉL.- me hice mierda el dedo.
me lo mostró. lo tenía todo vendado.
belén.- ¿qué te pasó?
ÉL.- hoy, estaba arreglando una cortina de esas, viste, las de ...
empezó a contarme una historia larguísima que no escuché. mientras hablaba, yo rescataba solo los datos fundamentales.
ÉL.- ... entonces agarré mi caja de herramientas y (tiene caja de herramientas, inútil no es).... cuando mi mamá vino yo.... (¿vivirá con la madre? o sea que no tiene novia) ... entonces me empezó a salir sangre y quiso llamar a un médico pero yo le dije que con pervinox (no es un cagón que se desmaya con una gotita de sangre, bien) ... la calmé y fue ahí qué (contenedor, y no de basura precisamente) ... pero decidí venir igual a la maestría, porque (responsable, bien ahí) ... total, no había sido tan terrible por lo que (no exagera, punto para él) ... además cuando hice el curso de primeros auxilios (mi amorrrr... este chico es perfecto per-fec-to) ... belén, ¿me estás escuchando?
belén.- ...
ÉL.- ey.
belén.- si si. qué.
ÉL.- ¿escuchaste algo de lo que dije?
belén.- si, el curso de primeros auxilios. ¿fuiste al médico?
ÉL.- te dije que no, al menos escuchame cuando te hablo.
belén.- te escucheee.
ÉL.- no.
belén.- es que si la historia no tiene sexo, drogas o rock and roll me cuesta prestar atención.
ÉL.- lo noté en clase.
belén.- ¿eh? ¿qué cosa?
ÉL.- que te cuesta prestar atención.
belén.- perdón, mister responsable.
ÉL.- mirá que yo llego tarde y hago la mía, pero vos te pasas.
belén.- bueno, dejá de criticarme.
ÉL.- ¿te ubicás ya por acá?
belén.- ¿a dónde?
ÉL.- en la ciudad, digo. por la zona de libertador no tenías ni idea donde estábamos.
belén.- ahhh. es que no, yo no me ubico viste. no presto atención, soy despistada, no nací acá y soy mujer. o sea, olvidate.
ÉL.- jaja ¿qué tiene que ver que seas mujer?
belén.- que tenemos menos masa encefálica y eso.
ÉL.- no creo eh.
belén.- gracias, que bueno que sos.
ÉL.- un gentelman.
belén.- no, viste que las minas somos mas despistadas de por si.
ÉL.- naaa, esas generalizaciones no van.
belén.- en serio boludo, es algo del cerebro.
ÉL.- no, no creo.
belén.- ay, por favor. no seas tan puanner feminista, me la bajas.
ÉL.- JAJAJAJA
belén.- gil.
ÉL.- no puedo creer que vivas hace seis años acá y no sepas donde estás parada.
belén.- pera, santa fe y scalabrini ¿no? acá me ubico.
ÉL.- milagro.
belén.- tengo una amiga que vive acá. y un chongo.
ÉL.- por eso hija de puta. mirá como sos.
belén.- si me habré pasado horas esperando el puto 15 de noche acá.
ÉL.- que poco caballero, podría haberte pagado un taxi.
belén.- naaa. me da cosa vivirlos.
ÉL.- ¿cuántos años tenés vos?
belén.- 25, ¿por?
ÉL.- uhhh, yo voy a ir preso.
belén.- ¿te parece?
ÉL.- me bajo acá. mañana voy en auto, asique te llevo a tu casa.
belén.- bueno, dale.
ÉL.- si te portas bien.
belén.- uffff. cagaste.
ÉL.- te dejo en la puerta, así no te perdés.
belén.- ok papá.
se levantó del asiento y con su mano izquierda me semi acarició la cara a modo de saludo; fue un gesto extraño pero agradable a la vez. en ese momento noté algo, pero tardé en reaccionar, estaba demasiado embelesada. lo miré bajarse del colectivo, tan lindo. cuando el 15 arrancó, se dio vuelta y me saludó.
hoy a la mañana me desperté malhumorada (cuando no) a las 8 de la mañana porque me había olvidado de cerrar las persianas y un rayo de luz hizo entrada triunfal contra mi jeta.
me di vuelta, pero ya estaba hecho. desde que me levanto a las 6 am los días de semana, los findes no puedo despertarme más tarde que las 8.30, mi vida es un horror.
caminé por el piso descalza y tuve un escalofrío. había llegado el invierno, parecía ser.
me hice unos mates y me senté a leer un libro que tengo que terminar urgente(mente). pero mi mente vagaba por otros lares. de pronto decidí que era un buen momento para ir, finalmente y después de dos años de decir que iría y dar vueltas al respecto, a av. avellaneda a comprarme ropa barata.
odio comprar, odio ir de shopping, odio que haya tres millones de personas, odio a las minas de compras (dios mio flaca, podés ser TAN pelotuda), odio a las vendedoras, odio los probadores, odio sentirme una gorda chancha que los pantalones me aprietan, odio a las modelitas flacas y rubias que se prueban al lado mio, odio todo y más del folcklore de salir de compras, me angustia de solo pensarlo.
pero con esto de que ahora trabajo tantas horas, y en tantos lados, me di cuenta de que no dá ir desarreglada... en realidad, tengo dos mudas de ropa mas o menos decentes, que me las pongo un lunes, las lavo el martes y me las vuelvo a poner un miércoles (de hecho, un alumnito de 1º me preguntó por qué iba siempre a dar clase con la misma remera. le contesté que porque era pobre re pobre y era la única que tenía, pá que aprenda, no sabía donde meterse). si bien la situación en su momento me dio gracia, se ve que me quedó dando vueltas porque hoy, sábado, a las 9 hs me decidí. iría finalmente a avellaneda, daría lo mejor de mi y saldría victoriosa.
me puse una babucha de algodón, me até el pelo y partí. llegando a acoyte y avellaneda vi venir al 172.
y ahí empezó todo.
corrí una cuadra con pocas esperanzas de aclanzarlo, pero el colectivero me esperó.
subí, bastante contenta. me pone de buen humor llegar a la parada y agarrar al bondi sin esperar, más cuando es una gentileza del chófer .. además amo los colectivos en buenos aires, soy una fundamentalista del bondi (los subtes me parecen tan impersonales, el colectivo tiene una mística distinta). más los findes, temprano, que no viaja casi nadie.
intentando cambiar el aire por la corridita, me puse a revolver la cartera buscando la sube. miré al colectivero y le agradecí que me hubiese esperado. me devolvió la sonrisa, y me dijo que no era nada, petisa, que estaba todo bien, que busque tranquila. lo volví a mirar un poco extrañada con la excesiva amabilidad. tendría unos treinta largos, pelo negro, bien cortito. lindo tipo, una camisa a rayas medio abierta y una corbata azul desanudada (como me gustan las corbatas desanudadas). cuando encontré la sube, le indiqué que iba hasta nazca. pagué el pasaje y me senté en la primer fila de asientos dobles que miran hacia adelante, contra una ventana. miré para adelante y vi que, mientras esperaba que el semáforo se pusiese en verde, me miraba por el espejo retrovisor. si hubiese planeado un asiento mejor para quedar en su rango de visión no lo hubiese hecho mejor. me puse colorada y aparté la vista. ¿qué miraba ese tipo? encima yo era una mugre, vestida "de algodón" y con todo el delineado corrido porque ni la cara me había lavado. me puse los auriculares intentando hacerme la desentendida, pero estaba incómoda. en cada semáforo levantaba la vista y lo veía mirándome me solté el pelo y me lo empecé a tocar, como una idiota. es lo único que se me ocurre para hacerme la linda, ya ven. me acomodé el flequillo y me arreglé la remera al escote. de pronto de los nervios me sentí un toque ahogada, además detesto viajar con las ventanillas cerradas, aunque sea invierno. intenté abrirla, pero no solo no pude, sino que me hice mierda el dedo, muy sexy todo. mientras me metía el dedo en la boca para que pare de sangrar levanté la vista apurada, a ver si me había visto, pero miraba concentrado el tráfico. si soy pelotuda, que no se note, pensé. sin embargo, en el posterior semáforo en rojo, el tipo frenó el colectivo, se bajó de su asiento y vino hasta donde estaba sentada.
yo, con los ojos como platos, me aterre; ¿qué hacía este tipo? ¿para que venía hacia mi? todos los pasajeros miraban la escena expectantes. dijo algo, que no escuché, porque estaba con los auriculares, y me abrió la ventana. volvió a decir algo, que tampoco escuché, y lo vi que se reía. mi respuesta fue: si si si gracias (y esperé que no fuese una pregunta), y le sonreí. el también sonrió y volvió a su asiento.
no se si fue porque fue un gesto tan lindo y amable en una ciudad tan grande y desatenta como capital, o qué, pero me sentí de pronto feliz. mientras el frescor invernal entraba por la ventana, lo seguí mirando todo el viaje. en todos los semáforos el tipo me volvía a mirar y me sonreía.
en avellaneda y nazca toqué el timbre para bajarme. lo saludé con la mano y el me hizo una pequeña reverencia con la cabeza. me bajé enamorada, enamoradísima. me encanta enamorarme de lo que no puede ser.
en avellaneda habré estado dos horas. ni el gentío, ni las minas histéricas por comprar que te empujaban, ni las vendedoras mala onda pudieron contra mi felicidad. a todos les sonreía, a todos les agradecía, y a pesar de que estuve una hora caminando sin encontrar nada (digo, nada barato y que no hubiese cola de tres millones de personas para comprarlo) mi animo no decayó. finalmente encontré un lugar (proverbio se llama chicas, para las que son ratonas berretas clásicas como yo) con remeritas normalitas a 20 pé, poleritas de lycra de todos los colores a 30 pe y sweeters de hilo a 50 pe. me gasté 500 pesos feliz y pensé que hasta dentro de 4 años no tenía que hacer más compras. cuando salí, vi en el local de al lado una camperita con lentejuelas negras que en un rapto de caprichismo agudo también me compré, junto con un vestidito negro de algodón que estaba de oferta y una remera con brillitos (si, últimamente estoy muy lentejuelas, bien grassa, me encanta).
feliz de la vida, imaginándome toda vestida con brillos, caminé hasta la parada del 172 que está sobre la misma avellaneda. de fondo, este temón (miren el vídeo por favor, es la cosa mas bizarra que vi en mucho tiempo):
en eso estaba, cantando quiero vivir a mi maneeeeeeeraaaaa uouoooooo
cuando ví venir al 172; dos colectivos al hilo, era mi día de suerte, definitivamente. me subí con un saltito mientras tarareaba el estribillo, con la sube en la mano.
¿cuantas probabilidades hay de volver a encontrarme con el MISMO chófer en el MISMO recorrido en CAPITAL FEDERAL en el MISMO DÍA?. cero, none, niente, never, nada, no, not, nou, jamás. pero ahí estaba.
mi sorpresa se reflejó en la de él cuando me vío. medio me reí.
el también me sonrió.- ¿vos otra vez? ¿me estabas esperando?
belén.- por supuesto.
su rostro se iluminó.
belén.- uno sesenta. no, pasá nomás. como le voy a cobrar a mi pasajera preferida.
belén.- mirá que tengo mucha plata. no hay drama. ¿ah si?, bueno, dejá que te mime con un gesto chiquito entonces. aunque seas una millonaria que viene a comprar a avellaneda.
levanté los hombros y le sonreí de costado. y dejá de sonreírme tan así que tengo que manejar, eh.
pasé hacia atrás, pero no encontré un asiento desde donde pudiese verme. asique me quedé parada contra la puerta. nos miramos hasta que llegué a neuquén y acoyte. acercó el colectivo lo más próximo que pudo al cordón, suavemente. lo volví a saludar con la mano, y por el espejo retrovisor vi que me guiñaba un ojo. en vez de cruzar acoyte, me quedé esperando en la esquina de neuquén, para verlo pasar una vez más, ya que se había puesto en verde. cuando llegó a la esquina me tocó bocina, abrió las puertas delanteras y me saludó feliz: chau morocha. que tengas buen finde, nos vemos.
y yo, por supuesto. me enamoré otra vez.
si este no es el destino, expliquenme qué es.
estábamos en el colectivo y no se que le estaba contando. monologaba desde hacía mas de veinte minutos y el se reía. de pronto se me acercó demasiado y me miró a los ojos con una media sonrisa.
só má difícil que sacarse la campera en el bondi lleno vos, ¿no?
dijo, sin que nada tenga que ver con nada, y me conquistó.
vi que el 42 se acercaba, entre la lluvia. corrí todo lo que pude y, milagrosamente, lo alcancé. pagué el boleto y me paré al lado de uno de los asientos dobles.
en ese momento suena el celular.
miré quien llamaba y sonreí. era p.-, hacia como dos semanas que no hablábamos.
p.- moga, atendeme belén.- bueno nena, estaba buscando el botón, me cuesta este cel nuevo.
p.- la tecnología te aplasta. yo estoy harta de que le erres a las letras cuando escribís un mensaje hija de puta, adaptate de una vez, hace tres meses lo tenes. belén.- no se boluda, las letras están todas juntas.
p.- tengo que leer tres veces el msj para interpretar lo que querés decir. belén.- bueno, perdón.
p.- que te pasa. belén.- nada, por.
p.- tenés vos de que tás angustiada (imita mi tono de voz) belén.- jaja, no.
p.- daleee. belén.- bueno, no se. si, no, no se.
p.- ¿qué? belén.- estoy como triste. no, triste no. estoy...
p.- ... belén.- toy enojada.
p.- ¿con quién? belén.- no se, con nadie, eso es lo peor. asique con todos en general.
p.- cuando te ponés así te conozco. en estos días tendrías que ponerte un cartel: altamente inflamable. belén.- re hot.
p.- mal, re gata. belén.- necesito un hombre.
p.- jajaja. belén.- hace mucho que no cojo.
p.- si. ponete en campaña hija de puta. belén.- no tengo tiempo ni para respirar, que querés que haga.
p.- para cojer siempre hay tiempo. una cojidita, te vas a dar una clase, dos cojiditas, vas a la facultad, tres cojiditas, vas a la maestría. pá cojer siempre hay tiempo. belén.- me gusto lo de una cojidita, dos cojiditas, tres cojiditas. conseguime uno y vamos.
p.- ¿y los dos que te conseguí? belén.- eran horribles. no hablemos de ese tema, te pasas boluda.
p.- vos tenés muchas pretensiones nena. vos querés cojer al igual que querés tener pareja, así, todo muy en abstracto. en la práctica no te metes en el agua y no te mojas los pantalones. no resignas nada, no te bancas una. así no va. belén.- detesto que la gente fea y gorda e insoportable coja y yo no.
p.- jajaja belén.- no, no se. odio tener que trabajar tanto. y tener que levantarme gente. odio mi vida. toy enojada.
p.- jajajaja belén.- no te rías forra, te digo en serio.
p.- sos lo más. te amo enojada. belén.- forra.
p.- ya se que podemos hacer. el papelito en el colectivo es la que va. o sea, miles de personas te cruzas, te tomas como 5 bondis por día, ¿no? belén.- se. algunos días mas.
p.- fijate la potencialidad de ese mercado. tenemos que pensar una frase ingeniosa, porque dar un papelito con tu cel nomás queda muy frío hay que pensar una frase, y después hacer varios papelitos, en serie. belén.- ¿vos decís?
p.- obvio. pensá el mercado potencial que tenes diariamente pasando ante tus ojos y ni pelota vos. nada. cada vez que ves un chico lindo, te haces la boluda, sacas el papel con NUESTRA frase, como si se te hubiese ocurrido ahí mismo, viste, todo muy natural. y se lo das. belén.- jajajaja
p.- das 2 o 3 por día. uno por día tenés que sacar, mínimo. sos linda, los tipos no pueden ser tan amargos. es una mina de oro. belén.- si, si no aparezco violada en una zanja. al menos saldría en la tele.
p.- jajaja. bueno, pero al menos tuviste una cojidita. belén.- ¿quién era la boluda que decía que si te vienen a violar tenés que hacer como que te gusta y se les baja porque a estos tipos lo que les gusta es violentarte?
p.- yo. belén.- JAJAJAJAJA
p.- es la posta. belén.- sos una bestia.
p.- ¿pero por qué estás enojada? belén.- es que me molesta todo boluda.
p.- ¿qué te molesta? belén.- los bigotes. o sea... los tipos con bigotes solo, que les pasa.
p.- inentendible. belén.- las viejas pelotudas que no saben usar la SUBE y les rebota tres veces, las tres cruces del programa de caterin fulop parecen boluda, ahi a la tercera deberían empujarlas afuera del colectivo por pelotudas y ya.
p.- te hacen perder los semáforos belén.- si, MAL, forras hijas de puta.
p.- ¿qué más? belén.- los que se dan besos todo el tiempo y escuchas el ruidito de saliva viste, que asco.
p.- vos odias que la gente se ame. belén.- no no. odio que la gente se ame de forma desagradable.
p.- claro. es que algunos no pueden evitarlo. belén.- las zapatillas esas de skater odio. y las blancas, onda de tenis también. los primeros es: plis, grow up. los segundos: flaco, ¿qué tenes, 70 años?
p.- los que comen chicle con la boca abierta... belén.- que bergoglio y mujica se peleen a ver quien tiene los zapatos mas gastados...
p.- francisco I se dice, un poco de respeto che. belén.- dale boluda, alguien que le tire unos mangos pobrecitos.
p.- tengo uno. los que odian a graciela alfano. belén.- JAJAJAJA, ¿qué?
p.- si boluda, no da. belén.- a mi viejo le encantaba graciela alfano, de joven.
p.- NO ME DIGAS QUE TENEMOS LOS MISMOS GUSTOS CON TU VIEJO. belén.- le voy a decir: papá, p.- dice que le gustan las mismas "chicas"
p.- pobre tu viejo. belén.- me va a decir: p.-, ¿la lesbiana?
p.- JAJAJAJA belén.- porque el no discrimina, viste. pero lo dice como con lástima, en voz mas baja. siempre tiene como que reafirmarlo.
p.- amo a tu viejo. belén.- lo se.
p.- decile que una lesbiana lo ama. belén.- una onda: dios te ama, pero medio porno. está bien.
p.- ¿qué haces? belén.- ...
p.- ¿qué onda?¿qué es ese ruido? belén.- nada, me senté. estoy en el cole.
p.- ¿estás en el cole? ¿desde siempre??? belén.- se, ¿por?
p.- nena, ¿vos te escuchaste las cosas de las que veníamos hablando? JAJAJAJAJAJAJAJ. belén.- que... qué tiene.
p.- mirá disimuladamente a tu alrededor, fijate.
levanté la vista. la mitad de los pasajeros tenían sus ojos clavados en mí. sonreí delicadamente y volví a bajar la vista a mi entrepierna.
belén.- che, si hago lo de la tarjeta para captar el mercado potencial del cole ahora me pa que no voy a tener mucho éxito, ¿no? ¿vos qué decís?
(releer las frases remarcadas en negro que son las que los pasajeros escucharon puede ser un ejercicio interesante para ustedes, queridos lectores).
el domingo fue el cumple de i.-
cumplíamos 25 años de amistad y quería festejarlo con ella.
i.- no estaba del mejor ánimo, por lo que se me ocurrió darle una sorpresa. me dijo que no fuese a verla, que nos veiamos otro día y me pareció una idea genial caerle de sorpresa.
como era domingo, los colectivos pasan muy cada tanto. sobre todo el puto 92. cuando estoy llegando a la parada, veo que a una cuadra venía uno. sin poder creer mi suerte (por una vez el cosmos se alineaba conmigo, graciá dió) quise hacerme la atlética y en un rapto de liberación de endorfinas corrí hasta la parada mirando hacia atrás para que no se me pasara el colectivo.
me frenó el poste del 92 que me llevé puesto de frente.
una señora que esperaba en la parada me miró como si estuviese loca, mientras yo me agarraba el costado de mi cabeza e intentaba descifrar que me había pasado. - ¿estás bien nena?
la miré con toda la dignidad que me fue posible mientras me giraba todo alrededor, me acomodé el pelo, sonreí de costado y mientras subía al colectivo le contesté:
belén.- gracias, señora. pero por quién debería ocuparse es por el poste.
(¡¡¡¡¡?????).
me subí al 92 pensando que los astros nunca se alinean completamente a mi favor.lo comprobé cuando llegué a la casa de i.- y no estaba.
el mundo me odia, creo que es momento de aceptarlo.
hoy hice el viaje en colectivo mas largo de toda mi historia en capital federal. viajé para volver a mi casa dos horas y media.
pero más vale empezar desde el principio, porque empezar anticipando el final no está del todo bien, supongo, pensándolo desde códigos literarios. o tal vez si, quien sabe.
el 15 es mi colectivo favorito de la historia mundial de los colectivos capitalinos. no solo porque tomándomelo llego (casi) maomeno bien a las casas de casi todos mis afectos cercanos (bueno, a veces tengo que caminar 15 cuadras, pero es aceptable che) sino porque a la vuelta me deja en casa. me bajo del colectivo y pongo la llave en la puerta, básicamente. por lo tanto, aunque tenga que caminar 20 cuadras hasta una parada que lo cruce, las camino. si supiese hacer poemas le escribiría uno (y eso que me ha dejado muchas noches seguidas tirada, pero no se, ohohooho es un sentimientooo no puedo pararrr). veo un 15 por cualquier lugar de capital y no me importa donde esté, me invade esa felicidad finita de saberte cerca, a pasitos nomás.
resulta que fui a averiguar para empezar una maestría. bastante entusiasmada, además, porque el 15 me dejaba en el lugar y me volvia a dejar en casa, no me importaba que el trayecto fuese de casi una hora, eramos felices, el 15 y yo. me subí con tiempo (cosa que casi nunca hago, porque siempre llego tarde a todos lados) y con los auriculares puestos me dispuse a disfrutar. no se porqué me hicieron bajar antes (el colectivero hizo bajar a todos) y tuve que caminar diez cuadras. no me importó. nada podía ponerme de mal humor hoy.
cuando salí del lugar, bastante contenta por la beca que me habían ofrecido (pero oh dios, que miedo me da tener que planificar mi vida de acá a dos años) caminé hasta av. libertador donde me esperaba mi amado 15. lo vi venir a lo lejos y me felicité por mi suerte, ni esperarlo tuve que. corrí los últimos metros que me separaban de la parada mientras pensaba estupideces del estilo: viste belén, a la gente buena le pasan cosas buenas o es cierto que el pensamiento positivo atrae al buen karma. me entretuve mirando pasar a la ciudad por la ventana (mi hobby preferido es pasearme por capital sin tener que llegar a ningun lado e ir mirando por la ventanilla. siempre digo que bsas solo es linda de desde arriba o con lluvia. me gustaría agregar hoy que buenos aires también es linda mirada desde arriba del colectivo). emocionada con este inusual buen humor que me envolvía, empecé a sonreirle a la gente. ustedes saben que cuando un extraño te sonríe hay solo dos actitudes posibles: devolver timidamente la sonrisa o correr rápidamente la vista como si te hubiesen pescado in fragantti. divertíame yo de esa forma, cuando una viejita de cuento, con el pelo todo blanco y tupido y pollera escocesa se sentó en el asiento al lado del mío. gruesso error, la miré y le sonreí. a partir de ese momento no pude frenar el torrente de palabras que la mujer empezó a sacarse de adentro. empezó afirmando que yo era parecida a su nieta, cecilia, para a los pocos minutos ya estar diciendo que eramos IGUALITAS cecilia y yo, igualitas. quizá cecilia era un poco más alta, pero tenía los mismos ojos, las pestañas largas, los hoyuelos, esa nariz respingada, claro que si. cecilia estudiaba artes, antes, porque en realidad, cecilia se había muerto hace un par de años, pero ahora estaba en mi, ella la veía a través de mi. yo, que calle tengo poca, pero de compartir soledades se bastante, sentí que esta mujer y yo estabamos anudadas. o quizá los colectivos y mirar por las ventanillas me ponen pelotuda, no se. pero cuando uno suele andar solito su alma suele tener cierta percepción para identificar a la gente en posición similar. la viejita seguía hablando y yo empecé a notar con preocupación que el 15 se subía a la autopista, esto no podía estar del todo bien. un poco intranquila, intenté tratar de orientarme a ver si mi nulo sentido cardinal se despertaba o algo, mientras intentaba sonreirle a la viejita y seguir asintiendo con la cabeza. de pronto la señora me agarró de las manos y me empezó a acariciar y les juro que mi necesidad intrínseca de tener abuelas normales se disparó (mis abuelas reales se dividían entre una loca fanática del violeta y la persona más mala que conocí en mi existencia) asique medio que me dejé envolver en las caricias y hasta me plantié que podía incluso adoptarla, ambas nos necesitabamos mutuamente, era una transacción altamente positiva ¿y si me la llevaba conmigo? total estaba sola, nadie se iba a dar cuenta. iba pensando estas idioteces mientras ponía en marcha mi sentido de la negación (que lo tengo, y cada vez está mas entrenado eh) no te tomaste el colectivo para el otro lado belén, tan tarada a estas alturas no podés ser, tranquilizate, todo está bien, pasa que no conocés la zona, capaz que agarra la autopista para acortar camino en av. libertador habia que tomarlo y ahí lo tomaste, está todo bien, concentrate en tu nueva abuela. tras ver que hacía 20 minutos seguíamos por la autopista y que no había señales de que bajásemos hacia ningún lado civilizado, me solté como pude de la abuelita y me acerqué al chofer. hola, te hago una consulta, este es el que va para boedo ¿no? la afirmación en realidad expresaba mi último caudal de negación . el tipo se dio vuelta para mirarme, y tardó unos segundos en contestar. no se si para medir si lo estaba boludeando o para ver como hacía su respuesta menos impactante. no nena, si seguís acá terminás en zarate. ¿no ves que estamos yendo por la panamericana?. mi cara de horror lo endulzó un poco: no te asustes flaca, te bajás en la próxima, cruzas por el puente que cruza y preguntás que te indiquen la otra parada, está por ahí cerca. siempre tenés que preguntar ante la duda, flaquita, sino te van a seguir pasando estas cosas eh, tenés que estar atenta, esto no es como en otros lados eh, si te dormís te despertás en ushuaia, jeje. le agradecí el consejo, posé la vista en mi ex abuela que me miraba expectante, la saludé con la mano desde lejos, y me bajé mientras me sentía la peor traidora del planeta tierra.
crucé el puente, caminé por el borde y encontré la parada del 15, que no tardó casi nada en llegar (es mi día de suerte, pensé burlonamente). me apoltroné en uno de los asientos de atrás y me lamenté de la mugre que había en las ventanillas que no me dejaban ver. intenté abrir la ventana, haciendo esfuerzos exagerados, y no pude. miré a mi alrededor a ver si alguien más había visto mis frenéticos e inútiles intentos por acceder al aire, una chica en el asiento de enfrente me sonrió. yo aparté rápidamente la mirada y me volví a sentar. dormité las siguiente hora, mientras escuchaba música en mi mp3. cuando me desperté, tenía un pibe bastante lindo al lado mío que me sonrió y me dijo con tono burlón: ¿eso que está sonando es ricky martin o me parece a mi?. ofuscada por tanta buena suerte en un día, le gruñi: te parece a vos nomás.
toqué el timbre, el 15 frenó en la parada, me bajé y abrí la puerta de casa.
hoy volvía de mataderos en el 36. es un colectivo horrible, mugriento, con luces violetas como un cabarute venido a menos y estaba lleno de gente. sin embargo nada de eso me importó. hacía frío, es invierno, y conseguí mi lugar preferido, contra la ventana apoyada en los cosos esos para discapacitados. me puse a escuchar música en el mp3 y abrí la ventana, no hay cosa que disfrute más que el viento frío pegandome en la cara, más si trae consigo el frescor anochecido. venía concentrada en cerrar los ojos y dejar que el vientito me despeinara mientras semi movía la cabeza al son de lo que estaba escuchando. distraídamente miré hacia el costado y vi a un pibe precioso mirandome fijo, semi sonriendo por lo que veía; tenía unos ojos marrones lindísimos que brillaban y unos labios que te hacían pensar que si no los habías mordisqueado aunque sea una vez en tu vida te estabas perdiendo de algo bueno. me puse colorada y corrí la vista enseguida. me quedé quietita mirando el piso mientras sentía un sofocón que me recorría de pies a cabeza y sin poder evitarlo volví a levantar la mirada lentamente, haciéndome la pelotuda; me seguía mirando, se lo veía bastante divertido. incomodísima miré para otro lado, concentrandome en una vieja que estaba sentada en el asiento de enfrente, tratando de pensar en otra cosa. sin embargo no podía dejar de sentir que el pibe no había apartado la vista un segundo. como me moría por comprobarlo, me moví el pelo detrás de la oreja y lo miré de costado. esta vez nos cruzamos dos segundos y me sonrió abiertamente, pero no pude sostenerle la vista. me pasé todo el viaje pensando en que quería mirarlo otra vez, y otra, y muchas veces, y sostenerle la mirada hasta que se pusiese incómodo él, pero cada vez que nos mirabamos, mi derrota era instantánea. el pibe me penetraba, me desnudaba y volvía a desnudar, estaba completamente conciente de su poder y lo disfrutaba. aun sabiéndome totalmente derrotada, no podía parar de intentarlo. cada vez que levantaba mi vista el corazón se aceleraba y ante su indiscutible victoria huía como un ratoncito. al rato, y al parecer cansado del jueguito, se acomodó como para dormir y cerró los ojos. pensando que era mi oportunidad, me dediqué a mirarlo más y mejor; zapatillas topper, jean clarito gastado, un buzo negro con capucha, una gorrita, y una pose tan masculina como canchera y relajada. el pelo, corto y desprolijo, era castaño, la piel era muy blanca, y los labios... no habían pasado diez segundos de que lo revisaba cuando imprevistamente entreabrió los ojos y me miró divertido levantandome la ceja derecha, haciéndome saber que me había agarrado otra vez, y yo ni siquiera podía disimular que lo miraba accidentalmente. sintiendome la más pelotuda, colorada hasta el dedo gordo del pie y un poco mareada toqué el timbre y me acomodé en la puerta para bajar en parque centenario, aliviada de poder darle la espalda. mientras el colectivero frenaba en la parada, el flaco se levantó de golpe, poniéndose detrás mio y tocó el timbre, de tal forma que su mano quedó sobre la mia dos segundos, arreglandose para acariciarme "accidentalmente" y haciendome estremecer toda. miré hacia atrás, me miró, nos miramos, me volvió a sonreir e hizo un gesto indicándome que bajara primera.
me bajé, y el se bajó también; pero no volví a mirar para atrás.
media hora después, y ya totalmente a salvo en casa, todavía me late fuerte el corazoncito. soy una idiota.
hoy venia sintiendo lástima de mi misma en el subte. tenía frío, muchos parciales amontonados, estaba sola (y no solo eso, sino que el vagón estaba lleno de parejitas felices, malditos ellos) y me había peleado con un amigo.
mi instinto virginiano estaba a pleno, la vida me maltrataba constantemente. no era justo, no.
entre el ruido del subte y un tema de los redondos que intentaba captar la atención de mi oido, escuché la risa contagiosa de un nene. levanté la vista y encontré a un liliputiense de unos 6 años jugando esos juegos de mano (bananero, ba-na, olé olé) con una mujer. al lado un hombre reía al compás del niñito intentando aprenderse la canción. cada vez que el liliputiense ganaba, hacía un bailecito casi coregrafiado y exclamaba: ahora me salió mejor ¿no?.
ambos le sonreían con las sonrisas mas grandes del mundo mundial, afirmando la victoria. el liliputiense daba un giro y empezaba el jueguito con la mujer de vuelta. la desenvoltura y simpatía del pequeño hizo que me percatara varios minutos tarde de que ambos eran ciegos.
de la mano de esta revelación llegó la certeza de que a veces puedo ser demasiado pelotuda.