mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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lunes, 15 de octubre de 2018

al final del cabo no hay nada

-
hoy es 15 de octubre.
y el año no se termina más.

actividades que hice hoy:
- me levanté (no es poco).
- arreglé el patio.
- me pelié con una amiga por wassap.
- limpié el piso.
- lavé ropa.
- me reconcilié con mi amiga. (por wassap).
- lavé una cagada de isidora en el patio interno.
- me acosté de nuevo.
- corregí mil horas.
- comí lo que sobró del asado que hicimos con las chicas ayer.
- corregí.
- hablé con un amigo en japón
- lloré (un poquito)
- corregí.
- leí dos cuentos.
- comí queso rallado (me dejó un montón que ralló en la heladera y cada vez que lo veo me acuerdo de ÉL)
- bailé lele pons
- escribí en este diario.
- me volví a acostar.
- planifiqué una clase.

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actividades a resolver siendo las 21.55 pm:
- comida (cena)
- bañarme (que paja)
- no ser infeliz porque ÉL no me escribe hace diez días.

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podría vivir mi vida adentro de esta casa.
las paredes me son familiares.
me siento cómoda.
tengo todo lo que puedo necesitar para sobrevivir. una heladera, una ducha, mis libros, una computadora con internet, una cama, un patio.
porque hace mucho tiempo que siento que medio me arrastro por el mundo y que solo espero volver acá. cerrar la puerta, sacarme las zapatillas y ponerme a salvo del afuera.
afuera están las responsabilidades, los mandatos, pero básicamente están los otros. cuando salgo tengo que sostener vínculos de la mejor manera posible, y a mi si hay algo que me desgasta es vincularme con los otros.
es que el otro me es un completo desconocido. me asusta la posibilidad de un razonamiento totalmente diferente al mio, no puedo concebir que haya otros que entiendan el mundo de manera tan diferente.
establecer una relación con gente que no se cómo piensa, no se qué siente, no entiendo por qué hace lo que hace y para qué me habla como me habla me agota. me la paso intentando conectar variables conocidas con recuerdos de gente similar que actuaban de una manera parecida.
el otro me abruma porque nunca se que le está sucediendo conmigo.
y ese es un problema enorme.
soy una discapacitada vincular.
me di cuenta hace muy poquito.

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salí con dos porque ÉL no me escribe.
se que una cosa no tiene que ver con la otra, pero para mi están íntimamente relacionadas.
ÉL no me escribe y una amiga me dice que yo tampoco le escribo. que ÉL me escribió las últimas dos veces y que ante su última pregunta (y vos, ¿cómo estás?) yo le clavé el visto.
pero es que ella no entiende.
¿qué respondemos los discapacitados vinculares a un cómo estás?

estoy muy bien, gracias. ayer solo pensé 35 veces en vos.
o
estoy bien. siento que te amo irónicamente.
o
acá estoy. anoche soñé que tenía un hijo con vos y me asustaba tanto que lo dejaba en un banco de plaza con un cartel que rezaba ¨no se que decirte¨.
o
neutral. salí con dos tipos que me tocaron las tetas y no me dieron ganas de tocarles el pito.
o
muy mal, enfermo. te odio, ojalá te atragantes pronto con un chipá y te mueras para siempre. estúpido.

entonces me invade la parálisis.
y no hago nada.
de nada.

-----

al fin y al cabo.
el fin del cabo.
la punta de todo.
es que hiciste que me pasaran cosas que no suelen pasarme y eso me fastidia.
de pronto me hiciste pensar que afuera había algo más que otros desconocidos y responsabilidades angustiantes.
que afuera estuvieses vos
para una discapacitada
emocional
como
yo
era algo.
no un final.
pero al menos.
un cabo.
un algo.

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viernes, 13 de julio de 2018

oda a la conchuda promedio en la que me converti

después de la eximia obra literaria titulada andate a la concha de tu hermana dedicada al pelotudo de mi ex, desarrollé otra, en espejo, dedicada a lo pelotuda que soy. que maradona y la patria me lo demanden.

ahora quiero mi corona.
rosas rojas
y una pija grande de premio.
solo para mi.

cortinas con moños
y una habilidad media para cocinar harinas
en espera del machirulo deconstruido
que venga turgente
ni bien llegue a casa de laborar y mirar culos por ahí.

yo lo voy a estar esperando
bañada y metiendo la panza
con pollera acorde que realce mis piernas e insinue
buscando calentarlo lo suficiente
tras un día eterno de desempeñarme como exitosa profesional
(clave para estos nuevos tiempos feministas).

igual
como toda buena conchuda promedio
mis sueños principales se abocarán a estar con él
(aunque no lo confiese, por supuesto, otra clave de estos nuevos tiempos deconstruidos)
y en mostrarle al mundo
esta hermosa pareja
ser su madre si lo necesita,
asentir satisfecha ante sus bromas más pelotudas
y mirar pasar la comida que solo puede engordarlo a él.

llamaré a mis otras amigas eximias profesionales ellas
con las que nos juntaremos el día que nos queda libre porque nuestros hombres ya tienen planes entre ellos
y nos contaremos lo felices que somos
con un tipo tan deconstruido al lado
con el que planificamos viajes por el mundo
que nos complementa
que nos da todo lo que nos falta
y que, obviamente, nos coje bien, tan bien
como el primer día, boluda, siempre amándolo.

así, la conchuda promedio
no muestra ningún tipo de fisura
y acumula trofeos de plástico berreta enchapados en oro:
exitosa profesional
cariñosa compañera
ardiente pareja sexual
y asidua del gimnasio.
combina a la fuerza y ordenadamente
todas las variables exigidas
para lograr el fin último de la mujer exitosamente deconstruida:
ser impecablemente
increíblemente
exitosamente
                   
                                                 infeliz.



pero ojo, damos bárbaras en instagram.

domingo, 20 de mayo de 2018

de la confiabilidad de los objetos o adiós adiós, amor

hoy se rompió la cama del lado derecho, el lado dónde siempre se acostaba mi ex.

estaba semi dormida, un rayo de luz entró por la persiana mal cerrada y me dió directamente en la cara. molesta por la interrupción de tanta vida en medio de esta cueva en la que se transformó mi habitación, rodé sobre mi misma y crucé a tu lado, vacío, obviamente. mi brazo se chocó con una pila de almohadones y un cuaderno dónde escribo una especie de diario se me clavó en el codo.
con un movimiento brusco corrí todo hacia el extremo y fue justamente ahí donde el elástico de madera se zafó y la parte derecha de la cama se desmoronó hacia el suelo.
isidora saltó como si se la llevase el diablo y yo me senté bruscamente, intentando comprender que carajo pasaba. cuando pude abrir los ojos y enfocarlos, me miré. estaba sentada a la mitad de la cama, con mi lado izquierdo elevado y el derecho semi caído. la cama de tu lado se hundía irreversiblemente. hice un sonidito de disgusto mientras isidora espiaba la escena escondida detrás de la puerta, supongo que para saber si había sobrevivientes de la hecatombe.
la hendidura de luz que dejaba pasar la ventana iluminaba plenamente el lado hundido del desastre. 
me quedé sentada sintiéndome incapaz de procesar la situación durante un cuarto de hora, quizá intentando terminar de despertarme. 
y me acordé de la primera vez que esto había sucedido.
hace exactamente un año y medio.

estábamos los dos acostados en la cama, yo leía y vos boludeabas con el celular. recuerdo que leía una novela sobre una chica que tras un romance adolescente se daba cuenta, de pronto, que lo único que tenía era un mal amor, y tras una linea que me sonó espantosamente similar levanté la mirada, miré a mi costado y te vi ahí, tan cómodo, tan larva, con el celular en la mano como el 60% de los momentos que compartíamos en el día. 
me pareciste horrible, de pronto, sentí el mal humor inundándome y me quedé mirándote, no se, unos diez minutos sin que siquiera notaras mi presencia y el espanto irremediablemente se apoderó de mi cuerpo. que hacía yo ahí, compartiendo la cama con este individuo al que no conocía, claramente, con el que no tenía que estar, con el que nada nos unía, que nada me daba, el que ni siquiera estaba cuando estaba. 

levantaste la vista extrañado y me miraste con cara de qué mirás y fue ahí que sucedió. tu lado de la cama se hundió, repentinamente, sin ningún tipo de aviso, y te precipitaste hacia un costado con un golpe seco.

tardaste en reaccionar; desde el fondo me mirabas desamparado y yo no pude más que empezar a reir. enfurruñado saliste del agujero y lo primero que hiciste fue, obviamente, buscar tu celular.
mis espasmos risueños te molestaron aún más y me dijiste que me parara, que había que arreglar esto.
yo te miré seria y te dije que no creía que tuviese arreglo.

un año y seis meses después.
cuanta razón, belén.