mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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domingo, 10 de noviembre de 2013

que placer esta pena

entre sola al pub.
nunca voy sola a ningun lugar.
es raro, porque hace mucho que vivo sola. que no tengo pareja, ni convivo con nadie. sería normal que fuese al cine sola, o a tomar un café por la mia, no se.
pero no. siempre me pareció que la soledad era algo para tener en la intimidad. nunca me gustó andar pavonenado mi soledad, tal vez siempre senti que era una forma de realzarla. para sola, me quedo en mi casa. me preparo un te, veo una pelicula, leo un libro, me baño, escucho musica, duermo. salir siempre me parecio que tenía que ser algo de a dos o más. que uno sale al mundo a compartir.

como sea, ayer, salí por primera vez en mucho tiempo, sola.
entre y me senté en la barra. la música estaba fuerte, me aturdía. apagué el celular, cansada de estar esperando que los otros se acuerden de que existo. existis a partir de los otros, si los otros te recuerdan, belén. no puede ser así, dice inés. apagué el celular, entonces, y sentí ganas de no ser mas yo. de ser otra distinta. si pudiese divorciarme de mi un rato estaría bien. mandarme a dormir a otro lado para quedarme sola.
me reí del absurdo.
soy lo único que tengo y no me soporto.
una vida sin mi estaría bien.
el tipo de la barra me pregunto que quería tomar. me apoyé contra la pared detrás mio y cerré los ojos dos segundos.
pedí ron con coca.
miraba a la gente que me miraba a mi, a la vez. ¿con lástima me miraban?, en un rincón, sola. tan desvergonzadamente sola.
los redondos estallaban en mi cabeza y yo hacía rodar el hielo dentro del vaso. la musica estaba tan alta que interrumpía mis propios pensamientos.
una parejita peleaba unas mesas adelante. ella hablaba y el la miraba cansinamente. lugar raro para pelear, pensé. yo no me escuchaba a mi misma en mi cabeza, el tipo no debe saber que carajo le está diciendo. la piba gesticulaba y el no hacia el menor esfuerzo por demostrarle que la escuchaba, nada de su cuerpo se movia. salvo sus dedos, largos, que golpeteaban al ritmo de la musica contra la mesa, parecia concentrado en eso. me quede un rato hipnotizada en su mano, cuando un borracho se acercó a hablarme. deslizaba las palabras, balbuceaba sin sentidos. dijo algo de mis tetas. yo no podía sacar mis ojos de los dedos del pibe. de pronto el pibe me ve, me mira. yo lo miro a el, desde lejos. 5 segundos, tal vez diez. bajé la mirada y le sonreí al borracho de compromiso. me bajé del taburete y caminé hacia una mesa cercana a la de la pareja. me senté con las piernas cruzadas y mi vaso. un tema de soda estereo sonaba y los dedos del chico lo acompañaban. intenté afinar el oído para ver que era lo que la chica le reprochaba con tanto ahínico, pero el volumen de la musica lo hacia imposible. subí mi mirada de sus dedos a su cara. el pelo negro, corto. barba. no estaba nada mal. nuestras miradas se volvieron a cruzar y me pareció que me hizo una especie de guiño. avergonzada me terminé el vaso de sopetón. la chica seguía gesticulando, y yo ya estaba cansada de ella, de sus reproches que no escuchaba, tanto como de mi. dejando la cartera y el saco en la silla me volví a acercar a la barra para pedir otro ron. al darme vuelta para volver, veo al pibe acercandose. me volví a apoyar en la barra, el corazón me latía rapidamente. se apoyó al lado mio, era alto. su brazo rozó el mio. pidió una cerveza y me miró. le sonreí brevemente y me preguntó si era una mala noche.
belén.- como la tuya.
.- mi pésame entonces, para los dos.
agarré el ron que me alcanzaba el barman y me quedé en silencio.
.- me quedaría acá, con vos.
lo miré desconfiada. miré hacia su mesa. la chica hablaba por celular y me pregunté como haría con tanto ruido.
.- porque vos no sos de esas, ¿no?
y señaló brevemente a su mesa.
belén.- depende de cuales.
.- de las que reprochan.
belén.- soy de quedarme callada, más bien.
.- justo lo que necesito.
belén.- a veces es peor.
.- ¿estás triste?
belén.- quisiera ser otra persona.
.- ¿ah si? ¿quién?
belén.- adiviná.
.- ¿yo?
belén.- siempre me pareció interesante tener pito.
se rió fuerte. me miró un rato, sin decir nada. relojeó su mesa. agarró la cerveza.
.- me tengo que ir.
belén.- si.
.- sos rara.
belén.- bueh.
.- rara bien.
le sonreí.
se alejó dos pasos y volvió sobre ellos. se inclinó sobre mi y me susurró:
.- seguí siendo vos, que estás muy bien.
le sonreí otra vez y me quedé quieta, mirando como volvía a su mesa. le pagué al barman, y me acerqué a buscar mi cartera. lo miré para despedirme y me sonrió de costado, señalando brevemente mi saco.  la chica seguia al telefono.
de pronto tomé conciencia de que sonaba uno de mis temas preferidos de charly:


tararié contenta, mirandolo: trato de resistir, y al final no es un problema, que placer esta pena.
levantó su copa alentandome. 
lo saludé brevemente con un pequeño gesto de cabeza. me puse el saco y salí. a las dos cuadras metí la mano en los bolsillos y encontré un papel en donde, garabateado, decía: "y cuando sonreís, más".

una sensación de calidez me envolvió. pensé en volver. en dejarle mi número.
existis cuando los otros te ven, belén, pensé.
apreté los dientes y segui caminando.
estoy bien, pensé.

si yo fuera otro ser, no lo podría entender, pero es tan dificil ver, algo controla mi ser, puedo ver y decir y sentir, mi vida dormir...

lunes, 21 de octubre de 2013

reflexión irreflexiva para otro

donde esta.
me miro, dos ojos marrones con pestañas largas parpadean cuando pienso en parpadear. una y otra vez.
cierro los ojos.
recuerdo algo no tan remoto. fresco todavia.
una sensación, un no se qué. si me concentro puedo sentir.
algo todavía queda.
abro los ojos. dos. marrones. pestañas largas. parpadean automáticamente.
me incomoda que me mires. pienso que ves todo lo que yo veo, desperfectos. todos a la vista.
tenía un novio que me decía que jugaba todo el tiempo, yo. que nunca se sabía con que iba a salir. le gustaba eso.
soy ansiosa.
me aburro a la mitad.
cambio de estrategia en los momentos menos indicados.
me mando la parte aunque este siendo derrotada.
juego con las cartas en la mesa, mi 4 de copas y mi ancho es lo primero que ves.
parpadeo. otra vez. y una. pestañas largas. ojos marrones. dos. me miro.
me muerdo el labio inferior.
teniendo el partido perdido de antemano
me masturbo, suavemente,
y me voy al mazo.

las derrotas son para los pequeños de espiritu.
olvidate.
y te pido perdón si te hice tanto ruido
andate y dejame acá.
hay que seguir nadando en la costumbre,


                      que sin ovarios se vive mejor.
                       eso lo aprendí de vos, viejo.

jueves, 6 de junio de 2013

ÉL o del uno al diez/9

parte uno
dos 
tres
cuatro
cinco
seis
siete
ocho

la clase siguiente del seminario lo evité lo más que pude.

me senté lejísimos, por empezar. cuando nos dieron un break de diez minutos me zambullí adentro del baño de mujeres y no salí. no lo miraba, no sea cosa de hacer contacto visual. cuando terminó la clase me fui del aula lo más rápido que pude, si, si, lo había logrado, cero contacto, cero nada. pero de pronto lo escuché:

ÉL.- lilu

me hice la boluda y seguí caminando. lo intentó otra vez, acompañado ahora de una carrerita que lo ubicó al lado mio.

ÉL.- ey, donde vas tan rápido, no me diste ni bola.
belén.- estoy apurada.
ÉL.- bueno, te llevo, estoy en el auto.
belén.- no, gracias. me voy en cole.
ÉL.- pero no seas gila, te digo que te llevo. vamos, dale.
belén.- pasa que...
ÉL.- no pasa nadaaaa liluuu. vamos, dale.

noté, con alivio, que esta vez no ibamos con la rubia mala onda. me abrió la puerta del acompañante y subí. la cerró. la volvió a abrir.

ÉL.- lilu, ¿no movés el auto? no puedo abrir la puerta del conductor por ese arbol.
belén.- ...
ÉL.- dale lilu. ¿no era que sabías manejar?
belén.- ni en pedo, mirá si te lo choco. no. perá que me bajo y entrá por aca.
ÉL.- es el auto de mi jermu igual, se lo chocás a ella, jaja.
belén.- (mi cara de orto era única) ...
ÉL.- okey, okey. a ver, dejame pasar.

cuando finalmente arrancamos (no sin antes ponete el cinturón, lilu, que sino te voy a tener que pagar por buena) ÉL intentaba mantener una conversación y yo intentaba seguirla, pero soy pésima para ocultar lo mal que la estoy pasando, como gaudio, asique la situación estaba cuesta arriba.
en un semáforo me golpetea la pierna y me sonrie.

ÉL.- que pasa liluuuu, que seria que estas.
belén.- ...
ÉL.- ¿pasa algo?
belén.- no.
ÉL.- no parece.
belén.- no estoy de ánimos. pero vos insististe en traerme.
ÉL.- entiendo bel.
y se empieza a reir.
belén.- (estupefacta) ¿de qué te reis?
ÉL.- no, nada, nada...
belén.- ....
ÉL.- dale belll, ponele ondaaaa. estamos aca, la noche está linda, somos jóvenes...
 belén.- ...

el silencio era sepulcral. en otro semáforo me miró. yo gracias a la visión periférica que nos diferencia de nuestros más viejos antepasados, lo notaba, pero seguía mirando para el frente. el mal humor crecía y no cabía adentro de ese auto, con nosotros dos encima. tenía que bajarme de ahí antes de que me estallase el cerebro. y de pronto, oportuno como siempre, habló. y les juro, les juro por mi mamá, que de su boca salieron las siguientes palabras:

ÉL.- che, decime la verdad. del 1 al 10, ¿qué tan pelotuda te pareció mi novia?
atónita por lo que había escuchado, lo miré. este flaco estaba del tomate, y yo estaba sola con el cinturon puesto y la traba, con él, my god, iba a morir. ya. ya. ya.
belén.- ...
ÉL- se sincera, se que lo sos.
belén.- no se de que hablás.
ÉL.- dale, te vi la cara. cuando hablaba de la casa, de exorcizar, se te nota todo, decime la verdad, del 1 al 10, ¿con qué número de pelotuda estoy?
belén.- yo no hice ninguna cara.
ÉL.- que no.
belén.- no.
ÉL.- decime.
belén.- no tengo nada para decirte.
ÉL.- dale. no se, estuvo muy idiota en esa conversación. la mayoría del tiempo no es así, va, no se, ultimamente no se que le agarró, que se puso esotérica, pero te juro que cuando yo la conocí... dale lilu, que tan pelotuda te parecio.
belén.- todos tenemos defectos.
ÉL.- ahhhh, hija de puta. viste, yo sabia que te pareció pelotudisima. pero no es tan asi eh, a veces se pone así, te juro.
belén.- no se porque estamos conversando de esto.
ÉL.- te lo quería preguntar desde que te vi hoy en realidad.
belén.- no entiendo que te puede importar que opine yo.
ÉL.- es que no se. sonó muy pelotuda, pero no es tan pelotuda.
por suerte, estabamos llegando a mi casa. le indiqué donde parar. me solté el cinturón, abrí la puerta y me bajé. la cerré y diez segundos después la volví a abrir. me miró asombrado, y sonrió.
belén.- che, pero no te confundas. 
me miró extrañado.
belén.- el pelotudo, mi amor, sos vos.

sábado, 4 de mayo de 2013

el chofer del 172 y yo: una historia de amor

hoy a la mañana me desperté malhumorada (cuando no) a las 8 de la mañana porque me había olvidado de cerrar las persianas y un rayo de luz hizo entrada triunfal contra mi jeta.
me di vuelta, pero ya estaba hecho. desde que me levanto a las 6 am los días de semana, los findes no puedo despertarme más tarde que las 8.30, mi vida es un horror.

caminé por el piso descalza y tuve un escalofrío. había llegado el invierno, parecía ser.
me hice unos mates y me senté a leer un libro que tengo que terminar urgente(mente). pero mi mente vagaba por otros lares. de pronto decidí que era un buen momento para ir, finalmente y después de dos años de decir que iría y dar vueltas al respecto, a av. avellaneda a comprarme ropa barata.
odio comprar, odio ir de shopping, odio que haya tres millones de personas, odio a las minas de compras (dios mio flaca, podés ser TAN pelotuda), odio a las vendedoras, odio los probadores, odio sentirme una gorda chancha que los pantalones me aprietan, odio a las modelitas flacas y rubias que se prueban al lado mio, odio todo y más del folcklore de salir de compras, me angustia de solo pensarlo.

pero con esto de que ahora trabajo tantas horas, y en tantos lados, me di cuenta de que no dá ir desarreglada... en realidad, tengo dos mudas de ropa mas o menos decentes, que me las pongo un lunes, las lavo el martes y me las vuelvo a poner un miércoles  (de hecho, un alumnito de 1º me preguntó por qué iba siempre a dar clase con la misma remera. le contesté que porque era pobre re pobre y era la única que tenía, pá que aprenda, no sabía donde meterse). si bien la situación en su momento me dio gracia, se ve que me quedó dando vueltas porque hoy, sábado, a las 9 hs me decidí. iría finalmente a avellaneda, daría lo mejor de mi y saldría victoriosa.

me puse una babucha de algodón, me até el pelo y partí. llegando a acoyte y avellaneda vi venir al 172.

y ahí empezó todo.

corrí una cuadra con pocas esperanzas de aclanzarlo, pero el colectivero me esperó.
subí, bastante contenta. me pone de buen humor llegar a la parada y agarrar al bondi sin esperar, más cuando es una gentileza del chófer .. además amo los colectivos en buenos aires, soy una fundamentalista del bondi (los subtes me parecen tan impersonales, el colectivo tiene una mística distinta). más los findes, temprano, que no viaja casi nadie.
intentando cambiar el aire por la corridita, me puse a revolver la cartera buscando la sube. miré al colectivero y le agradecí que me hubiese esperado. me devolvió la sonrisa, y me dijo que no era nada, petisa, que estaba todo bien, que busque tranquila. lo volví a mirar un poco extrañada con la excesiva amabilidad. tendría unos treinta largos, pelo negro, bien cortito. lindo tipo, una camisa a rayas medio abierta y una corbata azul desanudada (como me gustan las corbatas desanudadas). cuando encontré la sube, le indiqué que iba hasta nazca. pagué el pasaje y me senté en la primer fila de asientos dobles que miran hacia adelante, contra una ventana. miré para adelante y vi que, mientras esperaba que el semáforo se pusiese en verde, me miraba por el espejo retrovisor. si hubiese planeado un asiento mejor para quedar en su rango de visión no lo hubiese hecho mejor. me puse colorada y aparté la vista. ¿qué miraba ese tipo? encima yo era una mugre, vestida "de algodón" y con todo el delineado corrido porque ni la cara me había lavado. me puse los auriculares intentando hacerme la desentendida, pero estaba incómoda. en cada semáforo levantaba la vista y lo veía mirándome  me solté el pelo y me lo empecé a tocar, como una idiota. es lo único que se me ocurre para hacerme la linda, ya ven. me acomodé el flequillo y me arreglé la remera al escote. de pronto de los nervios me sentí un toque ahogada, además detesto viajar con las ventanillas cerradas, aunque sea invierno. intenté abrirla, pero no solo no pude, sino que me hice mierda el dedo, muy sexy todo. mientras me metía el dedo en la boca para que pare de sangrar levanté la vista apurada, a ver si me había visto, pero miraba concentrado el tráfico. si soy pelotuda, que no se note, pensé. sin embargo, en el posterior semáforo en rojo, el tipo frenó el colectivo, se bajó de su asiento y vino hasta donde estaba sentada.
yo, con los ojos como platos, me aterre; ¿qué hacía este tipo? ¿para que venía hacia mi? todos los pasajeros miraban la escena expectantes. dijo algo, que no escuché, porque estaba con los auriculares, y me abrió la ventana. volvió a decir algo, que tampoco escuché, y lo vi que se reía. mi respuesta fue: si si si gracias (y esperé que no fuese una pregunta), y le sonreí. el también sonrió y volvió a su asiento.
no se si fue porque fue un gesto tan lindo y amable en una ciudad tan grande y desatenta como capital, o qué, pero me sentí de pronto feliz. mientras el frescor invernal entraba por la ventana, lo seguí mirando todo el viaje. en todos los semáforos el tipo me volvía a mirar y me sonreía.
en avellaneda y nazca toqué el timbre para bajarme. lo saludé con la mano y el me hizo una pequeña reverencia con la cabeza. me bajé enamorada, enamoradísima. me encanta enamorarme de lo que no puede ser.

en avellaneda habré estado dos horas. ni el gentío, ni las minas histéricas por comprar que te empujaban, ni las vendedoras mala onda pudieron contra mi felicidad. a todos les sonreía, a todos les agradecía, y a pesar de que estuve una hora caminando sin encontrar nada (digo, nada barato y que no hubiese cola de tres millones de personas para comprarlo) mi animo no decayó. finalmente encontré un lugar (proverbio se llama chicas, para las que son ratonas berretas clásicas como yo) con remeritas normalitas a 20 pé, poleritas de lycra de todos los colores a 30 pe y sweeters de hilo a 50 pe. me gasté 500 pesos feliz y pensé que hasta dentro de 4 años no tenía que hacer más compras. cuando salí, vi en el local de al lado una camperita con lentejuelas negras que en un rapto de caprichismo agudo también me compré, junto con un vestidito negro de algodón que estaba de oferta y una remera con brillitos (si, últimamente estoy muy lentejuelas, bien grassa, me encanta).
feliz de la vida, imaginándome toda vestida con brillos, caminé hasta la parada del 172 que está sobre la misma avellaneda. de fondo, este temón (miren el vídeo  por favor, es la cosa mas bizarra que vi en mucho tiempo):
en eso estaba, cantando quiero vivir a mi maneeeeeeeraaaaa uouoooooo
cuando ví venir al 172; dos colectivos al hilo, era mi día de suerte, definitivamente. me subí con un saltito mientras tarareaba el estribillo, con la sube en la mano.

¿cuantas probabilidades hay  de volver a encontrarme con el MISMO chófer en el MISMO recorrido en CAPITAL FEDERAL en el MISMO DÍA?. cero, none, niente, never, nada, no, not, nou, jamás. pero ahí estaba.
mi sorpresa se reflejó en la de él cuando me vío. medio me reí.
el también me sonrió.- ¿vos otra vez? ¿me estabas esperando?
belén.- por supuesto.
su rostro se iluminó.
belén.- uno sesenta.
no, pasá nomás. como le voy a cobrar a mi pasajera preferida.
belén.- mirá que tengo mucha plata. no hay drama.
¿ah si?, bueno, dejá que te mime con un gesto chiquito entonces. aunque seas una millonaria que viene a comprar a avellaneda.
levanté los hombros y le sonreí de costado.
y dejá de sonreírme tan así que tengo que manejar, eh.

pasé hacia atrás, pero no encontré un asiento desde donde pudiese verme. asique me quedé parada contra la puerta. nos miramos hasta que llegué a neuquén y acoyte. acercó el colectivo lo más próximo que pudo al cordón, suavemente. lo volví a saludar con la mano, y por el espejo retrovisor vi que me guiñaba un ojo. en vez de cruzar acoyte, me quedé esperando en la esquina de neuquén, para verlo pasar una vez más, ya que se había puesto en verde. cuando llegó a la esquina me tocó bocina, abrió las puertas delanteras y me saludó feliz: chau morocha. que tengas buen finde, nos vemos.

y yo, por supuesto. me enamoré otra vez.
si este no es el destino, expliquenme qué es.


martes, 2 de abril de 2013

linda, linda linda

sos linda, me dijo.
lo miré un rato con mala cara.
no me gustan los cumplidos porque si, contesté.
¿ah no?, se sonrió. me parece, belén, que hay muchas cosas que no te gustan.
no me gusta que me mientas con frases hechas, no es necesario.
sos dificilisima, eh. ¿por qué te voy a mentir?
no se. porque ustedes mienten.
¿ustedes quienes? ¿los jóvenes? ¿los tipos? ¿el universo?
los hombres.
¿para qué te mentiría?
¿para levantarme?
ya estás acá.
si.
tan linda, tan.
callate gil.
lindalindalindalinda
me molesta, cortala.
lo lamento. tengo que decírtelo, necesitas desesperadamente que alguien te lo diga.
no necesito nada, no se de que hablás.
de que sos linda, tan linda.
bueno, ya no es gracioso.
no, claro que no. es verdad. sos linda.
mi mamá decía que no había que decir las cosas. había que demostrarlas.
¿cómo te demuestro lo linda que sos?
nunca me decía nada lindo. nunca nunca. hablaba poco, mi vieja.
si, ya se.
mi papá tampoco decía cosas lindas. era muy sincero. nunca me consideró linda del todo.
si, ya sé.
hace unos meses, discutiendo, yo hice un gesto, una mueca. levanté una ceja y me mordí el labio inferior. mi viejo me miró unos segundos y me dijo que estaba igual a mi vieja.
sos muy parecida, si.
yo sonreí y le pregunté si de verdad. era muy linda mi mamá.
si, lo se.
me miró y me dijo que si. que le da escalofrio a veces, porque mi cara, mis gestos, son reflejos tardíos, como deja vu de ella, viste. hizo un silencio y después me dijo que igual, yo era más linda que mamá. que sonreía más, que tenía rasgos mas delicados y que mis ojos, mis ojos, decían tanto más.
tus ojos, si.
le costó 25 años decirle a su hija que era linda. 
se sentó al lado mio, y me abrazó. cerca de mi oreja, susurró: tu papá no entiende nada. sos linda, linda. linda como tu mamá.
por unos segundos sentí que estaba donde tenía que estar. sin animarme a mirarlo, acomodé mi cabeza entre el recoveco de su hombro y le dije la verdad: no me gusta que me digan linda. a mi lo que me gusta es que me quieran.

miércoles, 27 de febrero de 2013

breviarios de (des) amor

ayer a la noche volví a gimnasia.
estaba medio triste, medio enojada.
me sentía fea gorda gorda fea fea gorda.
pasé por un local que vendía comida. sentados en la entrada había un par de pibes tomando una cerveza. el calorcito que acentuaba mi mal humor les generaba un clima propicio para eso. tendrían unos veinti pocos. en cuanto notaron que me acercaba se me quedaron mirando. nerviosa, aceleré el paso y bajé la vista. al pasar al lado, uno silbó suavecito y soltó:
¿donde andabas petisa? desde diciembre no te veía. pensé que habías dejado el barrio y me habías abandonado.
cuando le sonreí el morochón me devolvió el gesto mostrando todos los dientes blancos, blanquisimos, haciendo contraste.

a la vuelta, ya sin cerveza, me lo encontré solo sentado en el zaguán.
te estaba esperando princesa, retrucó, vení, sentate conmigo que transpiradita me gustás más.
le volví a sonreír y seguí mi camino reconciliada con la existencia. no había hecho mas de diez pasos cuando escuché que me gritó:
bueno, pero ahora que nos sonreímos, tengo como mas chances, ¿no?

sábado, 23 de febrero de 2013

una historia boluda IV

esta historia sin final empieza acá
sigue acá
y tiene una tercera parte acá

me arrastré con la caja como puede media cuadra más y llegué al semáforo. un pelotudo me tocó bocina. yo solo podía pensar en que soy nula para levantarme a la gente, que mierda me pasa, ¿que tengo? ¿por qué soy tan idiota?. más bocina. ¿que hago mal? ¿por qué me pasa esto? ¿porque no puedo sonreír y decir cosas normales y banales como el resto de la gente? empecé a llorar de nuevo. ¿cuál es mi problema? ¿qué somos? ¿a dónde vamos? ¿de donde venimos? ¿dios existe? la puta madre voy a matar al pelotudo de la bocina. levanté la vista para putearlo y era él, que se acercaba al cordón.

pibe.- te llevo belén.
belén.- yo puedo.
pibe.- no digo que no. pero no me cuesta nada. dale.
belén.- bueno.
pibe.- perá que bajo y te ayudo.

se bajó, subió le caja. me abrió la puerta del acompañante, me subí. me miró.
pibe.- ¿estás llorando?
belén.- es que estoy pre menstrual. (dios mio, que dijiste belén). las hormonas viste (basta, callate la boca) me ponen triste y lloro por cualquier cosa (morite pelotuda).
pibe.- ah...
belén.- mucha información.
pibe.- jaja.
belén.- sincericidio se llama.
pibe.- está bien.

arrancó.
pibe.- ¿y nunca habías venido por acá?
belén.- no.
pibe.- ah, claro.
belén.- ...
pibe.- es lindo madryn. fui una vez.
belén.- el clima nos queda. va a llover.
pibe.- ¿el clima?
belén.- para conversar. a menos que quieras decirme tu signo.
pibe.- ah jaja
belén.- yo soy de virgo, el mas aburrido del zodiaco.
pibe.- ¿ah si?
belén.- si.
pibe.- yo soy escorpio.
belén.- ah
pibe.- ¿que tal somos?
belén.- cojen bien dice ludovica.
pibe.- fa.
belén.- mucha presión.
pibe.- claro. en cambio los aburridos no.
belén.- claro. cero presión. somos un fracaso anunciado.
pibe.- sos rara belén.
belén.- ...
pibe.- yo un par de veces fui a la facultad y...
belén.- ¿fuiste a la facultad solo un par de veces?
pibe.- no, en cole. en el 71.
belén.- ahh
pibe.- fui a la utn.
belén.- ahh
pibe.- ahh
belén.- en fin.
pibe.- es acá.
belén.- bueno, gracias.
pibe.- perá que te ayudo a bajarla.
belén.- yo puedo.
pibe.- ya se que podés. te ayudo igual.
belén.- bueno.

caminé hasta la parada. me siguió con la caja.
pibe.- viste. al final tuviste delivery.
lo miré.
me miró. me guiñó un ojo.
le sonreí.
belén.- gracias.
pibe.- de nada. un gusto, cuidate las hormonas eh.
belén.- ...
pibe.- era un chiste, por lo de la menstruación...
belén.- si, noté.
pibe.- chau, belén.
belén.- chau

llegó el 71, me acomodé como pude y miré por la ventanilla. recién ahí noté que la camioneta seguía parada en la esquina. cuando el pibe se aseguró de que había subido al colectivo arrancó.

las gotas empezaban a golpetear contra el vidrio. se deslizaban lentas y morían contra el borde de la ventanilla.
no no te vayas 
                no voy a poder 
                                  por favor 
                                         quedate y llevame salvame besame cojeme casate conmigo 
                                                                                                                                       mi amor.

jueves, 21 de febrero de 2013

una historia boluda III

esta historia empieza acá

y sigue acá

me sonrió, lindo.
yo no sonreí. soy antipática de nacimiento, viste. me cuesta relacionarme con seres desconocidos. más si destilan facha como este. inmediatamente me hice una imagen mental de mi misma: estaba sucia, con todo el pelo atado en una colita semi desecha, con el flequillo tirado para atrás, transpirada y (atenti eh) con cara de orto porque tenia sed y hambre y queria estar en mi casa. me auto miré hacia abajo. zapatillas all star rojas mugrientas, un short de jean rotoso y una remera con un snoopy gigante. mateneme ya, pensé. y que sea doloroso, me lo merezco.

me pasé la mano por la jeta, comprobando que tan transpirada estaba. podía ser peor. me pasé el dedo por debajo del ojo, para sacarme el delineador corrido. y entonces me acordé, había estado llorando PORQUE ESTABA CERRADO Y PORQUE ESTABA LEJOS DE MI CASA SIN CRÉDITO EN EL CELULAR QUE FORRA HIJA DE PUTA SEGURO QUE ESTABA CON LOS OJOS COMO DOS COMPOTAS QUE PELOTUDA DE MIERDA.

con un gesto rápido me solté el pelo. si vamos a morir, moriremos peleando aunque sea.

pibe: ¿estás bien?
belén.- al cien por ciento.

me miró raro. yo no sonreí. porque mierda no puedo sonreirle a los desconocidos la puta que me parió.

pibe: bueno, pasá.

silencio silencio silencio decí algo copado belén silencio silencio ahora belén silencio silencio dale la puta que te pario silencio silencio

píbe: ¿de donde sos?
belén.- de madryn.
pibe: ¿madryn capital?
belén (oh no, es idiota, pobrecito): madryn a secas.
pibe: ah, capaz que eras de un pueblito cerca y por eso decías madryn como todos lo conocen...
belén.- ¿tengo cara de ser de un pueblito? (¿por qué dije eso? sonó bardero al pedo. el pibe no te conoce, sonreí belén, haceme el favor)
pibe: no. tenés como un acento leve.
belén.- ah (expresión oratoria a marzo)
pibe.- bueno, estos son los parlantes. te los abro para que los veas.
belén.- bueno.
pibe abre los parlantes. belén mira. pibe vuelve a cerrar los parlantes. belén le da la plata. pibe cierra el último parlante y los acomoda. belén se da vuelta para retirarse y de pronto, oh, dios divino, la iluminación:
belén.- ¿los podremos probar?
pibe (con cara de esperaste que los vuelva a envolver para pedirme esto a proposito) si, claro.
belén.- genial (expresión oratoria a diciembre).

pibe desarma los parlantes de nuevo. pone un pendrive. no funcionan. me mira. pone una tarjeta de memoria. no funcionan. me mira. prende el aire acondicionado.

pibe.- que raro
belén.- ....
pibe.- pera, traigo otro.
belén.- bueno.
pibe.- ¿te querés sentar?
belén.- no. quiero creer.
pibe.- ¿eh?
belén.- crecer quise decir.
pibe.- para qué, estás bien asi.
primer sonrisa de la noche. bien belén.

trae el otro parlante. este si anda.
belén.- suerte que te dije de probarlo. llegaba a mi casa y no andaba y venía acá solo a asesinarte.
pibe.- jaja. me matabas.
belén (seria): si.
pibe.- bueno. ya está entonces, ahora los guardo.

como un deja vu, volvió a cerrar todo cuidadosamente. yo lo miraba hacer.
belén.- ¿tendrás una bolsa?
pibe.- uhh... no.
belén (hello, cara de orto).- ...
pibe.- no pensé que eras tan chiquita, como te lo vas a llevar...
belén (mirame la cara orto, mirame).- ...
pibe.- ¿y si te los pongo en una caja? a ver.
va atrás, trae una caja que debía medir un metro y treinta cm (yo mido uno y medio). puso los dos parlantes adentro. los encintó. dejó espacio para mis manos.
pibe.- a ver, fijate si la podés levantar.
belén.- no te rias.
pibe.- no.
belén.- a ver.
pibe.- jajajaa.
belén.- bueno eh
pibe.- es mas alta que vos casi.
belén.- gracias por avisarme.
pibe.- bueno, esperame que cierro y salimos juntos.
belén.- ok.
pibe.- ¿el cole te deja cerca de tu casa?
belén.- no.
píbe.- uh
belén.- se.
pibe.- ¿qué estudiás?
belén.- historia.
pibe.- ¿en la uba?
belén.- si. ya me recibí.
pibe.- ¿en serio?
belén.- no, mentira.
pibe.- ...
belén.- si, en serio.
pibe.- ...
belén.- ...
pibe.- ¿y ahora que hacés?
belén.- doy clases.
pibe.- ahh, sos profe.
belén.- eso dice la gente (por dios, ¿porque digo estas cosas? levantatelo pelotuda, no lo espantes)
pibe.- pareces chica para dar clases.
belén.- pero soy mala.
pibe.- tenés pinta, si.
belén.- ... (o sea, estas siendo una perra forra antipática. tirate a un pozo belén).

salimos del lugar. el llevó la caja hasta la esquina. me miró mientras la agarraba.
pibe.- escuchame, te llevo hasta la parada.
belén.- no, está bien.
pibe.- dale belén, no me cuesta nada. no podés caminar con eso.
belén.- si puedo.
pibe.- ...
belén.- ...
pibe.- ¿estas segura?
belén.- si.
pibe.- bueno, un gusto.
belén.- chau (no no te vayas no voy a poder por favor quedate y llevame salvame besame cojeme casate conmigo mi amor)
pibe.- ...
belén.- ¿qué?
pibe.- no, nada. chau.

continuará...

miércoles, 20 de febrero de 2013

una historia boluda II

esta increíble entrada sin desenlace ni final, comienza acá

cuando dejé de llorar, decidí que yo no me iba sin el parlantito.

no tenía crédito en el celular (para variar) pero había traído el numero del pibe. caminé 6 cuadras hasta encontrar un teléfono público (si, todavía existen). puse todas las monedas que encontré en mi billetera y recé para que esa cosa funcionase. funcionó. el pibe me atendió.

pibe: ¿hola?
belén.- hola, soy yo, no hay nadie.
(cinco segundos de silencio)
pibe: ¿sos la chica que venía de capital, belén?
belén, hastiada, como si fuese obvio: si. no hay nadie.
pibe: es que son las 8
belén.- estoy desde las 7 y media y está cerrado. si, soy una genia, se me acaba de ocurrir llamarte.
pibe: jaja
belén.- es que estuve dos horas en el colectivo.
pibe: bueno, esperame ahí, ahora voy.
belén.- ok.


me senté en el cordón de la vereda. se empezaron a agolpar de vuelta las lágrimas. no se por qué. si se porque, pero les va a parecer estúpido: me pone mal estar en lugares donde no se donde estoy y saber que estoy muy lejos de cualquier casa o persona que conozca. todo eso junto me pone triste y me da miedo no poder volver nunca perderme para siempre jamás y que nadie se entere porque no tengo crédito en el celular. es triste.

en eso estaba, pensando que mis zapatillas eran una mugre y que me tenía que bañar, cuando una camioneta paró al lado mio. alguien cerró la puerta y se me puso en cuclillas al lado.

pibe: ¿sos belén?
belén.- sip
pibe: disculpá que te hice esperar.
belén.- todo bien.
pibe: ¿estás muy enojada?

levanté la cabeza mientras me sacudía mi short de jean y lo miré dispuesta a decirle que si, obvio. un pibe en ojotas, con bermudas bajas que dejaban ver apenas un boxer negro y una chomba amarilla me sonreía, entre divertido y expectante. lo miré y no pude articular palabra.
                                                                                                y  si, por supuesto, obviamente
                                                                                                                             me enamoré.

lunes, 28 de enero de 2013

poseidón, manolito y yo

como ya muchos de ustedes saben (y sino, deberían) yo nací en puerto madryn. ahora estoy acá, transcurriendo mis vacaciones como los últimos 6 veranos de mi vida desde que me fui a estudiar. el irte a estudiar lejos de tu casa genera que tus vacaciones nunca sean vacaciones, sino que sean mas bien una vuelta a. a los orígenes, a la ciudad que nos vio nacer. yo soy de esa gente de raíces gruesas. me cuesta desprenderme de las personas, de los lugares... pero principalmente de lo que fui. me cuesta aceptar que uno ya no es lo que era, y que todo lo que antes entendíamos de cierta forma cambió, de que lo que era importante ya no lo es tanto, de que lo que nos ataba ya no.
inés, antes de volver, me hizo la pregunta clave, ¿a qué volvés? y... ¿por qué tanto tiempo? y la única respuesta real es que a mi el desarraigo me cuesta y me duele. sentirme incómoda en la ciudad que nací, que habité 18 años, que eligió mi mamá para criarme, donde está mi casa, no se... me pone mal. asique intento e intento. pero creo que esta es la última vez que.

en fin.


pero lo que tenía para contarles era el único levante del verano. la verdad es que estuve muy pancha. me dediqué a alquilar películas en el videoclub (si, acá siguen existiendo,y NO, no son vhs) y a visitar a mi gente querida. no salí, a la playa fui bastante poco (el clima no acompañó demasiado, la verdad) asique no tuve demasiadas oportunidades de interaccionar con seres humanos.
pero el domingo fui a hacer un viaje en un catamarán nuevo que hay acá, con dos amigas que heredé de mamá y que me conocen desde que tengo 5 años.
la pasamos hermoso, el día era precioso y yo tengo la nariz roja de sello de culminación de la travesía.
cuando estabas por subir al barco, una chica te tomaba los datos. nombre, apellido, dni, esas cosas. cuando me toca mi turno, un pibe que estaba parado al lado de ella exclama: 
- a la de amarillo le tomo los datos yo.
me había llevado una remera discretita, amarillo fluo, cosa de que me viesen bien si me caía al agua viste.
lo miré unos segundos y me sonrió. lindo, me sonrió.
- ¿nombre?
belén
- ¿apellido?
xxxxxx
- ¿dni?
32.XXX.XXX
- ¿teléfono?
cuando empezaba a darselo me di cuenta de que no era un dato que le hayan pedido a los demás. levanté la vista y me guiñó un ojo.
pero que bobo.
contesté.
- casi. ¿no me lo das?
riendome seguí mi camino. mis amigas, que habían presenciado toda la situación, no paraban de cagarse de risa y decirme que le de el número.  
¿están locas?, me exasperé, además, tiene una uniceja.
el muchacho era lindo, si. pero tenía una única ceja que se unía en la parte alta de la nariz. inevitablemente terminó apodado manolito.
mientras veíamos lobos marinos y delfines, manolito volvió a acercarse.
- vine a ver si habías pensado mejor lo del teléfono.
me puse colorada como un tomate y no contesté. creo que es por esta clase de cosas que me doy cuenta que lo mio no es el levante en boliches o con desconocidos. es impresionante la pelotudez enorme que me agarra de pronto y me quedo muda. mudita. yo, justo. no se donde mierda va a parar mi espíritu de supervivencia (bha, el de reproducción, más bien. o el sexual, seamos claros, dejar descendencia no creo que sea lo mio).
ya finalizando el viaje (dura tres horas) hacen una ceremonia medio ridícula de bautismo a la gente que nunca había navegado en el mar. salen tres tripulantes vestidos de piratas, una vestida de sirena, y empiezan a hablar del dios del mar, poseidón. que poseidón de acá, que poseidón de allá. yo, alejada del tumulto, seguía mirando hacia el mar. la gente que suele hacerte pasar verguenza ajena y yo nos llevamos bastante mal. en eso estaba cuando siento que me mojan. me doy vuelta sobresaltada y veo que "poseidón" me había tirado un balde de agua (salada) encima. medio enchinchada me doy vuelta y veo que era manolito.
pero que bobo.
- no jodas con poseidón, nena me dijo, apuntándome con su tridente y con esa sonrisa perfecta.
una turba de nenes y nenas se le acercaron para sacarse una foto y lo pude mirar bien. con una peluca blanca enrulada, una corona al estilo freddy mercury, una capa celeste y pantalones y remera blancos, el flaco intentaba mantener cierta dignidad. iba sacándose fotos con la gente del barco y cambiando de posición, pero estuviese donde estuviese, yo sentía que alguien me mojaba y al darme vuelta era él con una de esas pistolitas plásticas tipicas de carnaval que me saludaba desde distintas partes de la cubierta.
al momento de bajar, nos lo cruzamos de nuevo.
- que mala que sos. al final no me lo dejaste.
le guiñé un ojo y le dije que era porque tenía miedo a que fuese el poseidón de mi vida. me sonrió mientras yo me alejaba, tan lindo y manolito él, y silbó para llamar mi atención. cuando me di vuelta me hizo el gesto de que esperase con la mano, pero seguí mi camino. 
a la salida del muelle perdimos a una de mis amigas. extrañadas, con la otra nos sentamos a esperarla en el cordón de la vereda pensando que se había retrasado entre el tumulto de gente que bajaba. estábamos por llamarla cuando la vemos venir corriendo con el celular en la mano.
tengo el número de manolo poseidón, belén. le vas a tener que escribir.












                                                                                                                                                                                            
pero por supuesto que no. el rey del mar es demasiado para mi. yo seré lo que seré, pero reconozco mis limitaciones, la tierra firme es mi habitat natural, donde mis raicitas pueden agarrarse tranquilas. 



tengo una foto con él atraviado con sus mejores galas posedoneiscas y una nariz pelada para recordar a otro que engrosa la lista de los que nunca fueron. 
algo es algo.


miércoles, 11 de julio de 2012

se que cojer se escribe con G

(Sin asunto)
belén.-
Para: xxxxx@xxxxx.com
hola.
pensé en escribir este mail poniendo de excusa pedirte algún libro de algún tema X pero la verdad tu tema de investigación me tiene bastante sin cuidado, y no me da ni para chamuyar. nunca fui buena chamuyando, igual.

después pensé, ya fue, le digo que me gustó de cuando cursé el seminario XXX y que por eso tengo su mail. pero dado que nunca lo regularicé, y que obviamente no me vas a registrar ni en pedo  me pareció que quedaba re friki diciendote eso.

otra cosa que pensé (y que me hizo cagar de risa) fue mandarte un mail diciendo: hola que tal (solo eso) y con esta pd: peso menos de 100 kilos. después me di cuenta que si no tenías un sentido del humor parecido al mío hubieses pensado que acababa de salir del borda.

le comenté a un amigo y me dijo que los hombres siempre querian cojer+, que con poner hola y una foto mia adjunta que demostrara que no era un horror ya estaba. pero pense que eso era medio machista y bastante superficial y yo después de todo soy una puanner (que se rie de las feministas y de los estudios de género y de las antropólogas que los hacen, pero puanner al fin).
una amiga se río y me dijo que no tenía nada que perder. además de mi dignidad, agregué yo. me dijo que la dignidad está sobrevaluada. 

asique decidí escribir esto contándote la verdad. pensé que a lo mejor al escribirte (aunque no lo mandara) se me saldría la idea de la cabeza.

porque además no es que estoy hace dos años muriendome de amor por vos, no. digo, cuando cursé el seminario me pareciste lindo, pero nada más. soy bastante pasiva, además (aunque no me creas si es que te llego a mandar esto, te juro que si). jamás doy el primer paso, me da como mucha verguenza (estoy colorada ahora, imaginate lo pelotuda que puedo llegar a ser) y nada, soy horrible para las primeras avanzadas. me cuesta interactuar con gente que no conozco (así estás, diría mi amiga p.-, cojés menos de lo que deberías). pero hace unos días soñé con vos. 

soñé que me tocabas el timbre de mi casa de madryn (soy de madryn, estoy estudiando acá) y yo te abría y te decia: ey, hola che (toda la familiaridad junta) tanto tiempo. vos me saludabas con una mano, sin decir nada, y entrabas a la casa, y caminabas hasta la puerta del fondo y te ibas para el patio. y yo te seguía y vos te sacabas las zapatillas (unas topper celestes) y me decías: me re gusta el olor al pasto recién cortado. y yo te decía: pero a veces llueve. (?)

y no me acuerdo más. pero al otro día me levanté y me acordaba de todo. y eso.

hay varias opciones. 
- que nunca te mande este mail, y quede en borradores. (sería una lástima, es un lindo mail para recibir si no me diese tanta verguenza ajena).
- que te lo mande y te parezca una idiota (me lo tenía merecido).
- que te lo mande y no me contestes porque no sepas que contestar (yo voy a pensar que fue porque te parecí una idiota, pero no te sientas mal).
- que te lo mande y tengas novia y me cague a trompadas (me lo tenía merecido también. una vez me pegaron, en el secundario, porque l.- pensó que salía con p.- que era un pibe cool que comía chicle todo el tiempo y me mandaba cartitas con poemas del estilo: te quiero como la mierda, no te olvido ni cagando, cada pedo que me tiro es un beso que te mando**. me impactó mucho, como verás. no entiendo como no le di bola a ese chico).
- que te lo mande y me contestes. esta sería la opción mas copada, pero soy medio fatalista asique no creo que se de.

como sea, hice un monologo de todo esto. es que cuando me pongo nerviosa hablo mucho, no me des bola.

beso.
belén.-

*se que cojer se escribe con G, pero me molesta. para mi cojer se escribe con J, porque la J es mas fuerte, y queda mejor, y punto.


obviamente nunca se lo envié. mi mamá decía que quien no arriesga no gana, y yo solía contestarle que tampoco pierde. mi vieja sonreía y suspiraba: que feo pensar así desde tan chiquita...
como sea, sigo pensando que a veces mejor no exponerse si después no tenés ganas de recojer los pedazos.


**gracias i.- por la licencia poética. es que ese sonaba tanto mejor.

sábado, 9 de junio de 2012

me están caceroleando la vida

entrada de referencia para entender esta nota: http://www.paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/06/como-abordar-un-hombre-que-no-tiene.html
una amiga (a.-) empezó una campaña por face. si consigue veinte me gusta en su estado me comprometo a enviar el mail (si querés que belén.- mande el famoso mail, poné megusta. sino, andate a la mierda).
me siento como en el programa de julian weich, pero esto sería un sol para los mogólicos. gente juntando tapitas para incentivar el milagro de destaparme emocionalmente.

como disfrutan cagarse de risa de como fracaso en la vida ¿eh?.
malagente!!!


miércoles, 6 de junio de 2012

como abordar a un hombre que no tiene face

belén.- la puta madre. ¿cómo no va a tener face? en pleno siglo dici... veinte. ¿le llueven las minas acaso?
e.- innová.
belén.- o más bien al contrario.
e.- buscalo y hablale.
belén.- imposible, no me lo cruzo nunca. cursamos un seminario y el era adscripto... incluso intercambiamos un par de mails (sobre el seminario) pero ni se debe acordar.
e.- organizá una salida y cruzatelo, te ayudo.
belén.- ¿y si le escribo un mail?
e.- ...
belén.- a.- me dijo que le ponga hola que tal.
e.- es medio raro.
belén.- ¿qué haces si te llega un mail de una mina que dice hola que tal?
e.- hola, ¿quién sos?
belén.- hola, soy  belén .
e.- ahhh. mayor gusto.
belén.- ¿en qué andas? (¿mayor gusto?¿quién contestaría eso? jajajajajaj)
e.- YO. bueno, ahi no te contestaría más. trataría de averiguar por otro lado.
belén.- medio gay lo tuyo.
e.- sensato más bien.
belén.- pff. vos no me servís para practicar.
e.- ¿por qué no te digo lo que querés escuchar?
belén.- porque sos un paranoico.