mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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miércoles, 30 de mayo de 2018

matias/7, o si, salgo con un genio

esta historia comienza acá
da un paso determinante acá
y se perfila acá
y acá
y finalmente, nos conocemos acá


matías habló, habló mucho. de su familia, de su carrera, de sus viajes.
yo, ya por mi tercer gin tonic solo sonreía y me bajaba el escote del sweeter para que supiese que había tetas por ahí.

se lo notaba nervioso, hablaba rápido y me tocaba intermitentemente la mano. me causaba gracia el gesto, era una especie de tic, como si necesitara comprobar  insistentemente si seguía ahí.

¿no querés comer nada?, me preguntó, de pronto. 
no, matías, corazón, comí a las 9 de la noche por suerte, no sabés lo que es belén con hambre, pero come vos, comé. 
llamé a la moza que me hizo un gesto de sorpresa genuina. ¿viste? vino, le dije, señalándole la obviedad de que ese tipo divinamente hermoso estaba ahí y me había hecho esperar pero que había venido a verme a mi, y carajo por qué elegí ese lugar tan oscuro, esta forra condescendiente no iba a poder apreciar toda la belleza de mi acompañante. 
la piba me sonrió como disculpándose. mientras matías elegía una hamburguesa y yo me ocupaba de solo mirarlo a él mi celular no paraba de vibrar. cuando se alejó la moza matías finalmente lo soltó:

¿quién te escribe?
b.-: ¿dónde?
en el celu, está sonando desde que llegué.
b.-: nadie, nada, eso, es que es nuevo y no se desde donde silenciarlo.
pero te están re escribiendo hace un rato, fijate, capaz que es importante.
b.-: no no.
¿son tus amigos?
b.-: no no.
jaja son tus amigos. a ver que te ponen.
b.-: no no.
dale, me divierte.
b.- no te va a divertir.
quiero ver, me dijo mati, y me agarró la mano como dándome ánimos. y yo, que resulta que al final parezco ser sospechosamente fácil, terminé aceptando.
b.-: ok.

prendo la pantalla del celular: 49 mensajes de wassap.
n.-: ¿llegó el exitoso o todavía no?
n.-: ¿llegó?
n.-: boludaaaaaa ¿te asesinó?
n.-: espero que le hayas tocado el pito primero.

matías estalló en una carcajada.
contestale, me dice.
b.-: no, no.
dale. quiero ver que respondes.
b.-: ok

llegó. es más exitoso de lo que creíamos. y alto. todavía no resolvimos si tiene pito.
n. me contestó de toque:
n.-: ¿tiene los dientes derechos?

matías estaba tentado.

p.-: malísimo que esté tan tarde.
p.-: o sea primera cita boluda, no da.
p.- ¿te vas a quedar o que?
p.-: ¿llegó?
p.-: cualquier cosa mandame un natalia natalia
p.-: ¿necesitás que te rescate?
copié y pegué:
llegó. es más exitoso de lo que creíamos. y alto. todavía no resolvimos si tiene pito.
p. también fue rápida:
p.- lo del pito es lo mas importante, ojeli.

grupo especialistas en cosas:
p.- ¿llegó? beléeeenn
llegó. es más exitoso de lo que creíamos. y alto. todavía no resolvimos si tiene pito.
p.- ¿pusiste reenviar a toda tu lista de contactos boluda?

l.-: ¿dónde estás? ¿seguís esperando?
l.-: nosotros vamos a comer una pizza sino venite a casa
l.- que patada en los huevos los tipos que llegan tarde.
l.- ¿estás? perfilamelo si llegó, andá al baño.
llegó. es más exitoso de lo que creíamos. y alto. todavía no resolvimos si tiene pito.
l.- uh que paja la gente exitosa. igual no te preocupes, no se te nota tanto todo el fracaso la primera vez.

son todos re vos, boluda, concluyó, tentado.
todo un einstein el mati, eh.

lunes, 28 de mayo de 2018

matias/6, o el gin tonic canta victoria

esta historia comienza acá
da un paso determinante acá
y se perfila acá
y acá
y finalmente, nos conocemos acá:

me bañé e hice un baño de crema. el pelo quedó lacio, super lacio, este pelo del orto no me iba a ganar. elegí ponerme un jean y un suéter gris con los hombros descubiertos. las zapatillas all star rojas y después de probar varios peinados terminé optando por lo más clásico, una colita. me delinié los ojos mirandome fijamente al espejo. no estás tan mal, gordita, pensé.

habíamos quedado en vernos a las 10 pm. me puso un poco mal humorada el horario, porque era ambiguo. ¿tenía que ir comida o comíamos ahí? no quise ser goma y preguntarle, al fin y al cabo él se venía desde san isidro. dudé sobre si comer o no, y terminé decidiendome por lo primero. belén sin cenar puede ser un agujero sin fondo de maldad y mal humor. hice una milanesa y me arrepentí mientras la comía porque estaba segura de que la ropa se me había llenado de olor. era tal la ansiedad que estaba lista desde las 7 de la tarde, esperar a las 10 se me hizo interminable. entremedio el celular no paraba de sonar, n.-, m.-, p.- y l.- querían saber TODO y no paraban de mandar mensajes, poniendome más nerviosa todavía. de matías, ni noticias.
a las 9.30 decidí que me pondría en camino para el lugar de encuentro (oldest de caballito) y justo en ese momento cae un mensaje de matías diciendo que estaba saliendo. me pareció que era un poco tarde pero que se yo. al rato envía por wassap su ubicación:
m: seguime por aca, estoy llegando un poco tarde.

dudé sobre si volverme a casa a esperar pero decidí tomarme el subte, ya no me bancaba estar en casa.
a las 10 ya estaba afuera del lugar y me di cuenta de que tendría que esperarlo un rato largo. enseguida me agarró frío asique entré. subí al primer piso y busqué un lugar en semi oscuridad, pensé que tal vez los defectos se suavizarán así. la moza me miró con lástima, ¿vas a tomar algo, mamita?. había un lejano goce en el tono, asique traté de aclararle que no estaba ahí sola sino que esperaba a alguien, si si, mamu, seguro que ya llega, dijo, y acrecentó a niveles astronómicos la sensación de desamparo ridícula que sentía.
fue en ese preciso instante en el que decidí que esta nueva etapa de mi soltería no podría transitarla sobria como las anteriores, asique le pedí un gin tonic. a los quince minutos, cuando subió a traermelo y vio que todavía estaba sola, me dijo con compasión: uh, seguro que se le hizo tarde, no te preocupes.
evidentemente mi imagen era desoladora.
entre los mensajes de mis amigos 
¿llegó? ¿cómo es? 
¿todavía no llegó? 
¿pero a que hora se juntaban? 
cualquiera llegar tarde en la primera cita 
¿y ahora, llegó? ¿ahora sí? 
se amontonaban los mensajes de matías: estoy llegando eh, disculpame. ya estoy ya estoy. ¿me ves la ubicación?. estoy cerca. 
para que dejara de escribir le contesté: 
ok.
¿ok le pusiste belén? va a pensar que estás enojada, me reproché.
estoy enojada, hace cuarenta minutos que lo espero.
bueno viene desde san isidro, concilié.
menos mal que comí.
el gin tonic que tomé de un saque y un enorme mal humor fueron reemplazando a los nervios iniciales. me pedí otro, que terminé tan rápido como el primero.
y ahí, justo ahí, una voz masculina, grave pero tímida, exclamó:

¿belén?
me di vuelta. 
alto, altísimo, casi 1,90. morocho, pelo negro, barbita de tres días, sonrisa impecablemente blanca, ojos verdes, una remera azul oscura, una campera de cuero con unos pequeños detalles en dorado, y un jean. a medida que mi vista iba bajando, el mal humor se disolvía rápidamente hasta que llegué a las rodillas.
frené.
era uno de esos jeans de moda todos desgastados y lleno de agujeros, digno de un tincho cualquiera y encima combinados con unas zapatillas enormes con velcro.
cerré los ojos y dejé que el gin tonic me bloquiara los pensamientos nazis.

lo miré.
si, soy yo.
m: cuando me tiraste ese ok pensé que te habías ido a la mierda, gracias por esperarme.
hice silencio. se sentó enfrente mío. estaba visiblemente nervioso.
mantuve el silencio.
hizo un chasquido con la lengua. nerviosamente desplazaba las manos sobre sus muslos y rodillas una y otra vez.
el silencio se sostenía, mi cara era inexpresiva. el gin tonic se me había subido a la cabeza y pensé que la única técnica que no me dejaría al descubierto era callarme la boca.

m: mirá, me puse la única campera que encontré con algo dorado.
agarró mi mano y, con un gesto rápido, la soltó.
me miró a los ojos y con una sonrisa divinamente nerviosa, casi que susurró:
m: ¿me perdonás que llegué tan tarde? tenía muchas ganas de conocerte. espero no haberla cagado ya.

y la verdad, no se si era el gin tonic o yo, pero ya le había perdonado todo a esa sonrisa.