mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

Buscar este blog

dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sigamosnos:

sígueme en Instagram siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en facebook Rss feed
Mostrando entradas con la etiqueta el pibe de mercadolibre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el pibe de mercadolibre. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de febrero de 2013

una historia boluda IV

esta historia sin final empieza acá
sigue acá
y tiene una tercera parte acá

me arrastré con la caja como puede media cuadra más y llegué al semáforo. un pelotudo me tocó bocina. yo solo podía pensar en que soy nula para levantarme a la gente, que mierda me pasa, ¿que tengo? ¿por qué soy tan idiota?. más bocina. ¿que hago mal? ¿por qué me pasa esto? ¿porque no puedo sonreír y decir cosas normales y banales como el resto de la gente? empecé a llorar de nuevo. ¿cuál es mi problema? ¿qué somos? ¿a dónde vamos? ¿de donde venimos? ¿dios existe? la puta madre voy a matar al pelotudo de la bocina. levanté la vista para putearlo y era él, que se acercaba al cordón.

pibe.- te llevo belén.
belén.- yo puedo.
pibe.- no digo que no. pero no me cuesta nada. dale.
belén.- bueno.
pibe.- perá que bajo y te ayudo.

se bajó, subió le caja. me abrió la puerta del acompañante, me subí. me miró.
pibe.- ¿estás llorando?
belén.- es que estoy pre menstrual. (dios mio, que dijiste belén). las hormonas viste (basta, callate la boca) me ponen triste y lloro por cualquier cosa (morite pelotuda).
pibe.- ah...
belén.- mucha información.
pibe.- jaja.
belén.- sincericidio se llama.
pibe.- está bien.

arrancó.
pibe.- ¿y nunca habías venido por acá?
belén.- no.
pibe.- ah, claro.
belén.- ...
pibe.- es lindo madryn. fui una vez.
belén.- el clima nos queda. va a llover.
pibe.- ¿el clima?
belén.- para conversar. a menos que quieras decirme tu signo.
pibe.- ah jaja
belén.- yo soy de virgo, el mas aburrido del zodiaco.
pibe.- ¿ah si?
belén.- si.
pibe.- yo soy escorpio.
belén.- ah
pibe.- ¿que tal somos?
belén.- cojen bien dice ludovica.
pibe.- fa.
belén.- mucha presión.
pibe.- claro. en cambio los aburridos no.
belén.- claro. cero presión. somos un fracaso anunciado.
pibe.- sos rara belén.
belén.- ...
pibe.- yo un par de veces fui a la facultad y...
belén.- ¿fuiste a la facultad solo un par de veces?
pibe.- no, en cole. en el 71.
belén.- ahh
pibe.- fui a la utn.
belén.- ahh
pibe.- ahh
belén.- en fin.
pibe.- es acá.
belén.- bueno, gracias.
pibe.- perá que te ayudo a bajarla.
belén.- yo puedo.
pibe.- ya se que podés. te ayudo igual.
belén.- bueno.

caminé hasta la parada. me siguió con la caja.
pibe.- viste. al final tuviste delivery.
lo miré.
me miró. me guiñó un ojo.
le sonreí.
belén.- gracias.
pibe.- de nada. un gusto, cuidate las hormonas eh.
belén.- ...
pibe.- era un chiste, por lo de la menstruación...
belén.- si, noté.
pibe.- chau, belén.
belén.- chau

llegó el 71, me acomodé como pude y miré por la ventanilla. recién ahí noté que la camioneta seguía parada en la esquina. cuando el pibe se aseguró de que había subido al colectivo arrancó.

las gotas empezaban a golpetear contra el vidrio. se deslizaban lentas y morían contra el borde de la ventanilla.
no no te vayas 
                no voy a poder 
                                  por favor 
                                         quedate y llevame salvame besame cojeme casate conmigo 
                                                                                                                                       mi amor.

jueves, 21 de febrero de 2013

una historia boluda III

esta historia empieza acá

y sigue acá

me sonrió, lindo.
yo no sonreí. soy antipática de nacimiento, viste. me cuesta relacionarme con seres desconocidos. más si destilan facha como este. inmediatamente me hice una imagen mental de mi misma: estaba sucia, con todo el pelo atado en una colita semi desecha, con el flequillo tirado para atrás, transpirada y (atenti eh) con cara de orto porque tenia sed y hambre y queria estar en mi casa. me auto miré hacia abajo. zapatillas all star rojas mugrientas, un short de jean rotoso y una remera con un snoopy gigante. mateneme ya, pensé. y que sea doloroso, me lo merezco.

me pasé la mano por la jeta, comprobando que tan transpirada estaba. podía ser peor. me pasé el dedo por debajo del ojo, para sacarme el delineador corrido. y entonces me acordé, había estado llorando PORQUE ESTABA CERRADO Y PORQUE ESTABA LEJOS DE MI CASA SIN CRÉDITO EN EL CELULAR QUE FORRA HIJA DE PUTA SEGURO QUE ESTABA CON LOS OJOS COMO DOS COMPOTAS QUE PELOTUDA DE MIERDA.

con un gesto rápido me solté el pelo. si vamos a morir, moriremos peleando aunque sea.

pibe: ¿estás bien?
belén.- al cien por ciento.

me miró raro. yo no sonreí. porque mierda no puedo sonreirle a los desconocidos la puta que me parió.

pibe: bueno, pasá.

silencio silencio silencio decí algo copado belén silencio silencio ahora belén silencio silencio dale la puta que te pario silencio silencio

píbe: ¿de donde sos?
belén.- de madryn.
pibe: ¿madryn capital?
belén (oh no, es idiota, pobrecito): madryn a secas.
pibe: ah, capaz que eras de un pueblito cerca y por eso decías madryn como todos lo conocen...
belén.- ¿tengo cara de ser de un pueblito? (¿por qué dije eso? sonó bardero al pedo. el pibe no te conoce, sonreí belén, haceme el favor)
pibe: no. tenés como un acento leve.
belén.- ah (expresión oratoria a marzo)
pibe.- bueno, estos son los parlantes. te los abro para que los veas.
belén.- bueno.
pibe abre los parlantes. belén mira. pibe vuelve a cerrar los parlantes. belén le da la plata. pibe cierra el último parlante y los acomoda. belén se da vuelta para retirarse y de pronto, oh, dios divino, la iluminación:
belén.- ¿los podremos probar?
pibe (con cara de esperaste que los vuelva a envolver para pedirme esto a proposito) si, claro.
belén.- genial (expresión oratoria a diciembre).

pibe desarma los parlantes de nuevo. pone un pendrive. no funcionan. me mira. pone una tarjeta de memoria. no funcionan. me mira. prende el aire acondicionado.

pibe.- que raro
belén.- ....
pibe.- pera, traigo otro.
belén.- bueno.
pibe.- ¿te querés sentar?
belén.- no. quiero creer.
pibe.- ¿eh?
belén.- crecer quise decir.
pibe.- para qué, estás bien asi.
primer sonrisa de la noche. bien belén.

trae el otro parlante. este si anda.
belén.- suerte que te dije de probarlo. llegaba a mi casa y no andaba y venía acá solo a asesinarte.
pibe.- jaja. me matabas.
belén (seria): si.
pibe.- bueno. ya está entonces, ahora los guardo.

como un deja vu, volvió a cerrar todo cuidadosamente. yo lo miraba hacer.
belén.- ¿tendrás una bolsa?
pibe.- uhh... no.
belén (hello, cara de orto).- ...
pibe.- no pensé que eras tan chiquita, como te lo vas a llevar...
belén (mirame la cara orto, mirame).- ...
pibe.- ¿y si te los pongo en una caja? a ver.
va atrás, trae una caja que debía medir un metro y treinta cm (yo mido uno y medio). puso los dos parlantes adentro. los encintó. dejó espacio para mis manos.
pibe.- a ver, fijate si la podés levantar.
belén.- no te rias.
pibe.- no.
belén.- a ver.
pibe.- jajajaa.
belén.- bueno eh
pibe.- es mas alta que vos casi.
belén.- gracias por avisarme.
pibe.- bueno, esperame que cierro y salimos juntos.
belén.- ok.
pibe.- ¿el cole te deja cerca de tu casa?
belén.- no.
píbe.- uh
belén.- se.
pibe.- ¿qué estudiás?
belén.- historia.
pibe.- ¿en la uba?
belén.- si. ya me recibí.
pibe.- ¿en serio?
belén.- no, mentira.
pibe.- ...
belén.- si, en serio.
pibe.- ...
belén.- ...
pibe.- ¿y ahora que hacés?
belén.- doy clases.
pibe.- ahh, sos profe.
belén.- eso dice la gente (por dios, ¿porque digo estas cosas? levantatelo pelotuda, no lo espantes)
pibe.- pareces chica para dar clases.
belén.- pero soy mala.
pibe.- tenés pinta, si.
belén.- ... (o sea, estas siendo una perra forra antipática. tirate a un pozo belén).

salimos del lugar. el llevó la caja hasta la esquina. me miró mientras la agarraba.
pibe.- escuchame, te llevo hasta la parada.
belén.- no, está bien.
pibe.- dale belén, no me cuesta nada. no podés caminar con eso.
belén.- si puedo.
pibe.- ...
belén.- ...
pibe.- ¿estas segura?
belén.- si.
pibe.- bueno, un gusto.
belén.- chau (no no te vayas no voy a poder por favor quedate y llevame salvame besame cojeme casate conmigo mi amor)
pibe.- ...
belén.- ¿qué?
pibe.- no, nada. chau.

continuará...

miércoles, 20 de febrero de 2013

una historia boluda II

esta increíble entrada sin desenlace ni final, comienza acá

cuando dejé de llorar, decidí que yo no me iba sin el parlantito.

no tenía crédito en el celular (para variar) pero había traído el numero del pibe. caminé 6 cuadras hasta encontrar un teléfono público (si, todavía existen). puse todas las monedas que encontré en mi billetera y recé para que esa cosa funcionase. funcionó. el pibe me atendió.

pibe: ¿hola?
belén.- hola, soy yo, no hay nadie.
(cinco segundos de silencio)
pibe: ¿sos la chica que venía de capital, belén?
belén, hastiada, como si fuese obvio: si. no hay nadie.
pibe: es que son las 8
belén.- estoy desde las 7 y media y está cerrado. si, soy una genia, se me acaba de ocurrir llamarte.
pibe: jaja
belén.- es que estuve dos horas en el colectivo.
pibe: bueno, esperame ahí, ahora voy.
belén.- ok.


me senté en el cordón de la vereda. se empezaron a agolpar de vuelta las lágrimas. no se por qué. si se porque, pero les va a parecer estúpido: me pone mal estar en lugares donde no se donde estoy y saber que estoy muy lejos de cualquier casa o persona que conozca. todo eso junto me pone triste y me da miedo no poder volver nunca perderme para siempre jamás y que nadie se entere porque no tengo crédito en el celular. es triste.

en eso estaba, pensando que mis zapatillas eran una mugre y que me tenía que bañar, cuando una camioneta paró al lado mio. alguien cerró la puerta y se me puso en cuclillas al lado.

pibe: ¿sos belén?
belén.- sip
pibe: disculpá que te hice esperar.
belén.- todo bien.
pibe: ¿estás muy enojada?

levanté la cabeza mientras me sacudía mi short de jean y lo miré dispuesta a decirle que si, obvio. un pibe en ojotas, con bermudas bajas que dejaban ver apenas un boxer negro y una chomba amarilla me sonreía, entre divertido y expectante. lo miré y no pude articular palabra.
                                                                                                y  si, por supuesto, obviamente
                                                                                                                             me enamoré.

martes, 19 de febrero de 2013

una historia boluda

hoy les traigo una historia sin historia.
algo que me pasó pero en donde en realidad no pasó nada, visté.
un deseo, más bien. de ser más distinta, menos yo, mas otra.

pero al final del día ya saben: solo yo.

todo esto empieza después de mi cumpleaños del año pasado. el año pasado se me ocurrió que teníamos que cantar para mi cumpleaños. hay dos cosas en la vida que me envuelven en felicidad absoluta, total, general, única: bailar y cantar. pero no bailar un poquito ni cantar bajito, no. bailar fuertecito hasta transpirar y cantar enorme, con toda mi boca y mis pulmones y, como si esto no fuese poco, actuar mientras hago ambas cosas.

bailar y cantar son los dos únicos momentos en donde no pienso en nada más que en eso, que en BAILAR MAS FUERTE Y CANTAR MÁS ALTO.

el año pasado decidí que en mi cumpleaños, día que odio, iba a cantar. teníamos que cantar. TODOS. (ah, si, tienen que ser todos, sino no vale). asique rompí las pelotas lo suficiente como pá que dos amigos me trajeran dos parlantes (ah, si, había que hacerlo a lo grande, sino no hago nada, yo soy asi) y compre dos micrófonos berretas por mercado libre. todos se rieron de mi. me miraron con cara de: ¿estás segura? diciéndome con los ojos pero sin expresarlo, viste que odio cuando hacen eso, queriendome hacer entender que, nadie va a cantar, miaaamor (miaaaamor, asi, como le dicen a los bebes que no pueden procesar un pensamiento neuronal complejo, viste).

pero yo persistí  el día llegó. y TODOS cantaron. TODOS. se peleaban por el micrófono. TODOS.

desde ese día me agarro la obsesión, viste. yo TENIA que comprarme un parlantito pa poderle conectar dos micrófonos y poder cantar SIEMPRE, A TODAS HORAS, EN TODO MOMENTO, CUANDO SEA DONDE SEA PARA SIEMPRE JAMÁS.

los precios me desalentaron. soy una patagónica que trabaja pocas horas y encima medio judía, vengo de hogar progre radical donde me enseñaron que no hay que gastar en pelotudeces. solo en cosas básicas. no, belén. no debés. debés ahorrar tu dinero y usarlo racionalmente, tenés que acumular, como buena burguesita que sos, para que después los forros de tus hijos lo disfruten cuando estés muerta y sepultada.

pero me contuve. soy una persona de conducta estricta. me la banqué. me la banqué todo septiembre, octubre, diciembre, enero. la belén de los huevos de oro deberían llamarme. hasta que febrero me recibió con una buena noticia, que además de laburo significaba que entraría mas plata que la habitual. y yo exploté, viste. yo dije: esto es el destino, es dios hablandome, TENGO que comprarme el equipito, es NECESARIO, la felicidad no tiene precio, para todo lo demas ustedes ya saben.

cuestión que compré un equipito. por mercado libre, obvio, como compro todo.
quién vendía el equipito que yo quería (parecía el mejor en relación precio y calidad) estaba ubicado geográficamente en san isidro. para mi decirme san isidro es lo mismo que decirme ho chi minh (para mis amigas vietnamitas) viste, ni idea. me sonaba a lejos y me sonaba a cheto, nada más. le pregunté cuanto me cobraba enviarlo y me dijo 150 pé. como yo soy provinciana pero además de judía no soy boluda, decidí que ni en pedo pagaba eso, que iba a ir a buscarlo yo.
si, se imaginarán. ni idea a dónde tenía que ir. asique empecé a romperle las pelotas al vendedor. hola si que tal quería saber la dirección y además que me digas como llegar porque cientocincuenta pesos me parece excesivo lo voy a buscar yo pero necesito que me indiques donde bajarme porque yo no soy de acá yo no se ubicarme demasiado viste porque no se disculpa la gomosidad pero bueno.

el pobre santo logró explicarme que tenía que tomarme el 71 en once y bajarme en paraná y lamadrid. me dijo que me lleve para leer, que era mucho viaje. dije que si, me hice la graciosa por teléfono, y me embarqué.

salí de inés a las 5 y el flaco me dijo que estaban hasta las 8, asique me pareció que estaba mas que bien, todo controladísimo. me fui hasta once, me subí al 71, todo perfecto todo genial. me sentía ubicadísima en el mapa, en el planeta tierra. me había anotado todas las indicaciones en un pedacito de hoja mínimo, y me sentía segura. me puse los auriculares y empecé a leer. leí, leí, leí, leí, leí, leí. pasaron media hora, una hora, una hora y media, y no llegaba. el mp3 se me quedó sin batería a un capítulo de terminar de leer el libro. si, yo soy de esa clase de gente que gasta todos sus recursos de primera viste, no podía leer primero y escuchar música después, no, tenia que hacer todo junto y a la hora y media quedarme sin nada. muerta de calor, casi deshidratada y con hambre (no comía desde el mediodía)  empecé a sentirme flojita, viste. supuse que ya estábamos cerca, pero no che, tardé media hora más hasta llegar al lugar.

un poco mareada, transpirada, con todo el pelo atado porque no me bancaba nada que aumentase más mi temperatura corporal, me bajé. miré el reloj preocupada, eran ya las 7.30. me había dicho que solo eran 7 cuadras, pero las 7 se transformaron en 15. llegue 19.45 y el lugar estaba CERRADO. me senté en la vereda y adivinen que...

                                 si. me puse a llorar.


continuará...