mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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lunes, 12 de noviembre de 2018

una (pequeña) historia de amor

este año comencé a hacer algo que nunca había hecho.
si bien hace mucho camino sola, ceno o almuerzo sola en restaurantes y me siento sola en cafés y bares, incluso he ido a fiestas sin conocer a nadie, nunca me había animado a ir al cine sola.
no se por qué, la verdad. tenía la idea de que la soledad se acentuaba demasiado en una sala enorme sin compañía.
con múltiples dificultades para lograr que mis amigas me acompañen (la letanía de insistir cada vez que sale una peli que quiero ver y los capaz que nunca se concretan y se achiclan hasta que la pelicula desaparece de cartel), en abril hice mi primera salida sola (con un incidente divertido el cual narré en un pequeño cuento que en algún momento compartiré) y a partir de ahí no pude parar.

no se cómo me perdí de esta experiencia durante 30 años, la verdad. decidir la película sin tener que esperar el visto bueno de nadie, no coordinar horarios, hacer una merienda o cena pos o pre función en silencio, no tener que compartir mis sensaciones ni tener que dar explicaciones al resto, no tener que DEBATIR sobre lo visto posteriormente. todo era ganancia pura.

hoy, después de 3 intentos de ir a ver la película de queen con amigas, decidí ir a verla sola. salí de terapia y después de una lluvia que no esperaba y que por supuesto me empapó, llegué al cinemark de avenida la plata chorreando, literalmente.
el horario era uno de esos horarios ridículos dónde nadie habita las salas, pero increíblemente había gente. 4 parejitas distribuidas por la sala, dos grupos de amigos adolescentes haciendo un ruido insoportable con pochoclos y un grupo de doñas que se veía habían venido directo de tomar el té y hablaban del pobrecito de freddy.

yo llegué 20 minutos después de la hora de inicio y pensé que me había perdido la primera parte pero no. miré en la oscuridad la fila y caminé hasta la 7. en la butaca al lado del pasillo había despatarrado un pibe. el único solitario, además de belén (o sea, yo), por lo que pude chequear a partir de un paneo rápido de la sala. lo miré y lo vi cómodo, ensimismado en su celular. las colas todavía no habían terminado. me paré al lado y le pedí permiso. me miró sorprendido y calculé que debía tener mi edad. el pelo negro despeinado por la lluvia y una cara  masculina mas bien clásica, extremadamente pálida y llena de pecas. me pidió perdón, se paró y me dejó pasar. conté las butacas y vi que en la fila solitaria estaba él, una butaca vacía y la mia. tuve el impulso de sentarme al lado, pero pensé que tal vez se sintiese acosado. lo cierto es que yo había sacado la entrada el día anterior por internet y no había nadie en la fila, asique él había elegido un espacio vacío adrede entre la ocupada y la suya.

me senté y comencé a moverme porque nunca se cómo poner mis piernas en el cine. las butacas suelen ser muy altas y cómo mis patas no llegan al piso enseguida comienzan a adormecerseme. mientras me ponía de costado y juntaba una rodilla contra mi pecho levanté la vista y lo vi mirarme con curiosidad. le sostuve la mirada, envalentonada por la oscuridad tenue que nos rodeaba. él me sonrió.

la película comenzó pronto y a medida que avanzaba me di cuenta de que ambos estábamos atentos a las percepciones del otro. si él se reía, yo sonreía, si yo seguía el ritmo con mi pie, él comenzaba a hacerlo también. de pronto comencé a llorar, no porque la película me emocionara (me resultó francamente mala: es la historia oficial de brian may y roger, ellos son los buenos y freddie el que se equivoca siempre, hay un discurso moralizante horrible sobre el ¨modo de vida¨ de freddie sobrevolando toda la película, los personajes no tienen ningún tipo de profundidad y de un segundo a otro pasan de desconocidos a mejores amigos, el guión es pésimo, presentan a freddy como un idiota que se deja llevar por las narices por las malas compañías; la caracterización de su juventud es un horror y todo parece sumamente fácil en el recorrido del éxito. si hay algo de cierto en la aparente soledad de freddie - todos son felices y hacen todo bien menos él que no comprende del todo que queen es su familia y se deja llevar por la avaricia - deberían haberla explotado más) sino porque la voz de freddie me hace francamente feliz. escucharlo en sonido estéreo envolvente me generó una sensación de angustia total. (estoy pre menstrual además, digamos todo).
primero las lágrimas cayeron casi imperceptiblemente pero pronto fueron acompañadas de un lloriqueo ridículo que no supe controlar.
mi compañero de fila me miró un par de veces disimuladamente y yo me mordí el labio intentando silenciar la angustia. 
la escena final de la película, que básicamente es la recreación de los veinte minutos del concierto de live aid en wembley en julio de 1985 (y solo eso, gente, para eso me hubiesen pasado el concierto original y todos disfrutabamos más con el freddie de verdad) me estrujó la garganta de forma inigualable y los lagrimones se hicieron mares. cuando se recrean los juegos vocales entre freddie y su público, mi compañero comenzó a llorar también e, intempestivamente, se cambió a la butaca a mi lado.
lo miré sorprendida mientras con las manos intentaba secarme los ojos para no parecer tan psiquiátrica, pero él siguió con los ojos fijos sobre la pantalla. quise decir algo pero no se me ocurrió qué, asique volví a mirar al frente y a intentar sorber mis mocos lo más digna y silenciosamente posible.
concentrandome en eso estaba cuando mi compañero, con un movimiento natural, me agarró la mano. mi cara se enrojeció y un calor intenso se apoderó de mis mejillas. el corazón empezó a latirme más rápido y las lágrimas comenzaron a caer mas espaciadamente.
no me animé a mirarlo. no sé si él me miró. solo dejé que me acariciara la mano y la apretase suavemente acompañando los cambios de ritmo del freddie falso de la pantalla.

al finalizar - abrupta y ridículamente, debo decir - la película, nos quedamos en silencio escuchando los temas que musicalizaban las colas.
el cine se vació y solo quedamos nosotros. las luces se prendieron y nos miramos en silencio. un poco torpe, mi compañero me hizo una especie de apretón de manos y se levantó como si le hubiese dado una descarga eléctrica.
sin que nadie hubiese articulado palabras, se alejó por el pasillo.
yo me levanté lentamente, todavía un poco anonadada. subí lentamente las escaleras del pasillo y cuando salí miré buscandolo pero solo me crucé con una empleada precarizada del complejo que me miró sin ganas de vivir.

afuera llovía torrencialmente.
me acerqué a la puerta de vidrio del cine y pensé que me gustaba mucho buenos aires bajo la lluvia.
tomé coraje y salí. miré a la vereda de enfrente y vi a mi compañero de fila refugiado en una galería. él también me vió y me saludó con una mano y una sonrisa generosa. luego se metió por el pasillo.
yo también le sonreí.

me pareció bien.

sábado, 3 de noviembre de 2018

pablo, el judío que no lo era/1

esta historia empieza acá

pablo se había mostrado muy interesado en conocernos, habíamos charlado casi todos los días durante una semana. sin demasiadas vueltas me dijo de ir a cenar algo para vernos. el vínculo con él era fluido, fácil, y eso, para una discapacitada vincular como yo, sumaba mucho.
cuando decidimos la zona en la que nos encontraríamos, pablo insistió en salir a caminar y ¨ver que encontrábamos¨. a mi la idea mucho no me copaba e insistí por intentar definir algún lugar, pero pablo porfió, dijo que era parte de su encanto encontrar los mejores lugares de la ciudad de casualidad. como no quería discutir demasiado, acepté.

cuando salí a reunirme con él, un rayo atravesó el cielo potente. casi inmediatamente se largó a llover. 
yo, que había decidido no ir en auto para poder tomar (ya saben, un paso ineludible para soportar las primeras citas) y que estaba muy orgullosa del estado de mi pelo hasta ese momento, sentí que comenzaba a ponerme de mal humor. no tenía paraguas ni capucha y enseguida estuve empapada.
me trepé al 76 chorreando agua. me senté y escribí un mensaje:

belén: che, está lloviendo mal. lo de caminar ya fue, ¿no?
pablo: ¿te parece?

resoplé indignada y puse la función espejo en mi celular. mi pelo se había inflado pero todavía conservaba algo de dignidad.
abrí su instagram. repasé las fotos. recordé que era lindo. tenía un arito y linda sonrisa. parecía un poco hippie.

belén: es que me empapé y tengo el pelo horrible. odio mi vida.
pablo: tengo paraguas. ahora tu pelo está bajo las influencias del presente, asique seguro que estás mas linda.

sonreí.
bueno, pablo me caía bien.

lunes, 22 de octubre de 2018

de cuando conocí a maría

el día estaba gris. miré al cielo y pensé que tal vez era mejor volver a mi casa en vez de embarcarme en esta pelotudez.
había visto a francisco y nada tenía sentido.
no había absolutamente nada que me atara a él y sin embargo ahí estaba yo. inmovilizada como una liebre ante los focos del auto. no tomaba ninguna decisión y creía que tenía que aferrarme a la única persona que me veía. si francisco dejaba de mirarme pensaba que tal vez desaparecería.
caminé unos pasos y las gotitas pegajosas empezaron a caer. miré el celular esperando algún mensaje salvador. no se de quién. pero no llegó. pensé que tal vez el problema de todo eran siempre las expectativas. esperar a que pase algo que le de a tu vida un giro en el último minuto. que la dotara de sentido. que te indicara para dónde ir. 
nada.
nada de nada.
es lo que más odio del celular. ese silencio horrendo justo cuando necesitas que alguien te recuerde que existís.
me puse la capucha y caminé las 10 cuadras que me separaban del 44. la lluvia era ridícula, solo para molestarme. sentía como mi pelo se inflaba y cómo mi mal humor se apuraba a brotar como un vaho espantoso que se esparcía silencioso.
subí al 44 con un saltito y el colectivero me sonrió.
lo miré inexpresiva.
me dijo que pase.
lo miré sin entender.
me volvió a sonreír.
para que te mejore el día, me dijo.

toqué el timbre del ph sin expectativas.
nadie contestó ni bajó.
pensé que era lo que me faltaba.
esperé cinco minutos y toqué de vuelta, irritada. conte hasta seis y me pareció que era el largor necesario para un segundo ring.
acerqué mi cara a la puerta de vidrio y el calor que salió de mi boca lo empaño. pude ver a lo lejos movimientos. puse las manos en los bolsillos con un estremecimiento.

maría abrió la puerta y nos miramos unos segundos. me sonrió amplia y sus ojos se achinaron. me hizo una pequeña reverencia y me sentí culpable por los seis segundos del segundo timbre. esbocé una mueca que quiso ser una sonrisa.
maría: ¿sos belén, no?
belén: si, si.
maría: subí.

la vi trepar las escaleras un poco chueca y la seguí. un cactus enorme a la entrada me dio la pauta de que iba a entrar a un lugar distinto. las puertas altas, de madera, se abrieron y vislumbré un lugar repleto de cosas hermosas. lámparas, plantas, almohadones, escritorios, sillas,  libros, velas, cortinas de mostacillas, gatos. cada espacio estaba lleno de baratijas increíbles. no pude evitar recorrer con mis manos las distintas cositas sobre las mesas y escritorios, necesitaba palpar esa fiesta que estaba percibiendo mi vista. maría había desaparecido y yo quería absorber ese lugar lleno de boludeces con mis pupilas, recordar cada rincón. 

un rayo inundó de pronto como un flash intenso la habitación e iluminó totalmente el patio interno con cerramiento de fibra de vidrio. el trueno que lo siguió pareció romper el mundo en dos. 
me quedé estática donde estaba, pensando que tal vez había tocado algo que no debía.

maría apareció con el mate y solo me señaló una habitación.
decidí que si, que obvio.
que podría seguirla hasta el fin del mundo porque ella sabía. 
sentí que apreté con fuerza el play del passacasette que era de mi vieja y que todavía conservaba en mi casa de madryn con la tecla de pausa trabada hacia abajo.

de pronto estaba pasando algo.

lunes, 15 de octubre de 2018

al final del cabo no hay nada

-
hoy es 15 de octubre.
y el año no se termina más.

actividades que hice hoy:
- me levanté (no es poco).
- arreglé el patio.
- me pelié con una amiga por wassap.
- limpié el piso.
- lavé ropa.
- me reconcilié con mi amiga. (por wassap).
- lavé una cagada de isidora en el patio interno.
- me acosté de nuevo.
- corregí mil horas.
- comí lo que sobró del asado que hicimos con las chicas ayer.
- corregí.
- hablé con un amigo en japón
- lloré (un poquito)
- corregí.
- leí dos cuentos.
- comí queso rallado (me dejó un montón que ralló en la heladera y cada vez que lo veo me acuerdo de ÉL)
- bailé lele pons
- escribí en este diario.
- me volví a acostar.
- planifiqué una clase.

--

actividades a resolver siendo las 21.55 pm:
- comida (cena)
- bañarme (que paja)
- no ser infeliz porque ÉL no me escribe hace diez días.

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podría vivir mi vida adentro de esta casa.
las paredes me son familiares.
me siento cómoda.
tengo todo lo que puedo necesitar para sobrevivir. una heladera, una ducha, mis libros, una computadora con internet, una cama, un patio.
porque hace mucho tiempo que siento que medio me arrastro por el mundo y que solo espero volver acá. cerrar la puerta, sacarme las zapatillas y ponerme a salvo del afuera.
afuera están las responsabilidades, los mandatos, pero básicamente están los otros. cuando salgo tengo que sostener vínculos de la mejor manera posible, y a mi si hay algo que me desgasta es vincularme con los otros.
es que el otro me es un completo desconocido. me asusta la posibilidad de un razonamiento totalmente diferente al mio, no puedo concebir que haya otros que entiendan el mundo de manera tan diferente.
establecer una relación con gente que no se cómo piensa, no se qué siente, no entiendo por qué hace lo que hace y para qué me habla como me habla me agota. me la paso intentando conectar variables conocidas con recuerdos de gente similar que actuaban de una manera parecida.
el otro me abruma porque nunca se que le está sucediendo conmigo.
y ese es un problema enorme.
soy una discapacitada vincular.
me di cuenta hace muy poquito.

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salí con dos porque ÉL no me escribe.
se que una cosa no tiene que ver con la otra, pero para mi están íntimamente relacionadas.
ÉL no me escribe y una amiga me dice que yo tampoco le escribo. que ÉL me escribió las últimas dos veces y que ante su última pregunta (y vos, ¿cómo estás?) yo le clavé el visto.
pero es que ella no entiende.
¿qué respondemos los discapacitados vinculares a un cómo estás?

estoy muy bien, gracias. ayer solo pensé 35 veces en vos.
o
estoy bien. siento que te amo irónicamente.
o
acá estoy. anoche soñé que tenía un hijo con vos y me asustaba tanto que lo dejaba en un banco de plaza con un cartel que rezaba ¨no se que decirte¨.
o
neutral. salí con dos tipos que me tocaron las tetas y no me dieron ganas de tocarles el pito.
o
muy mal, enfermo. te odio, ojalá te atragantes pronto con un chipá y te mueras para siempre. estúpido.

entonces me invade la parálisis.
y no hago nada.
de nada.

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al fin y al cabo.
el fin del cabo.
la punta de todo.
es que hiciste que me pasaran cosas que no suelen pasarme y eso me fastidia.
de pronto me hiciste pensar que afuera había algo más que otros desconocidos y responsabilidades angustiantes.
que afuera estuvieses vos
para una discapacitada
emocional
como
yo
era algo.
no un final.
pero al menos.
un cabo.
un algo.

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domingo, 30 de septiembre de 2018

ahora alguien hace algo estúpido o ÉL/35

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:
14. chats e invitación
14 bis. inés me empuja hacia ÉL.
15. ÉL me acorrala
16. ÉL y el instante de volver a verte
17. ÉL y de cómo me achico un poco más
18. ÉL y la incompatibilidad lunar
19. ÉL lo pone en palabras
20. ÉL y no se que carajo está pasando
21. acá nos peleamos
22. Él y de las cosas que ya no podría soportar
23. ÉL me obliga a decidir
24. ÉL se confiesa
25. ÉL o ya no se que carajo está pasando
26. Él o la compulsión
27. Él o el impulso autodestructivo
28. ÉL y la bomba
29. Inés interpreta todo
30. un interludio
31. querido diario
32. querido diario bis
33. ay belén
34. del compartir y otros momentos

ÉL movía mucho las manos. en demasía. me pregunté si estaría nervioso o solo me parecía a mi. se esforzaba por ser gracioso, intentaba parecer superado y gesticulaba por demás. 
lo veía comer y contar una cosa tras otra y me generaba simpatía su necesidad de protagonismo. lo dejé hablar y asentí cada tanto, pero mi cabeza se fue alejando de lo que me decía. decidí que era suficiente comida y me acosté sobre el respaldo de la silla cruzando los brazos por delante. ÉL hablaba y hablaba, y yo me limitaba a sonreírle de costadé. sentía cierto placer en percibirlo incómodo, pensé que durante mucho tiempo la incómoda había sido yo en esta relación.
ÉL se dio cuenta.

ÉL: lilu. ¿dónde estás?
belén: acá.
ÉL: no, te quedaste callada. ¿te aburro?
belén: sabés que no soy de las que se quedan cuando se aburren.
ÉL: estás callada. ¿cómo estás?
belén: vos estás muy expresivo. te estoy escuchando.
ÉL: ehhh. no, yo quiero saber de vos.
belén: si, ya se.
ÉL: ¿cómo estás con lo de tu viejo?
belén: estoy bien. podría haber sido peor la convivencia.
ÉL: bien lilu, madurando. igual sabes que podés venir a casa, ¿no?
belén: gracias pijachu.
ÉL: de nada. 
belén: ....
ÉL: ¿no me vas a contar nada?
belén: nada de que.
ÉL: siempre tenés algo que contar. siempre te pasan cosas.
belén: ¿sabés que quiero?
ÉL: pedí lo que quieras lilu.
belén: un panqueque. ¿querés compartir conmigo?
ÉL: obvio. siempre quiero compartir con vos.
belén: que generoso. sabés que a mi compartir mucho no me va.
ÉL: si, ya se. en eso no nos parecemos.
belén: ¿y en qué nos parecemos?
ÉL: somos sobrevivientes vos y yo.
belén: ¿a qué?
ÉL: vos sabés. a la vida. nunca nos fue fácil pero sin embargo flotamos.
belén: calculo que todos.
ÉL: no todos. y no como nosotros. sin red de contención.
belén: puede ser.
ÉL: cuando te conocí estabas hecha mierda.
belén: bueno, gracias.
ÉL: no, en serio. te veía tan chiquita y tan enojada. tenías 23 pero parecías menos. 
belén: vos en cambio estabas en tu mejor momento.
ÉL: me acuerdo que no dejabas que se te acerque nadie. eras forrísima. a tu estilo no, siempre picante.
belén: bueno.
ÉL: después me enteré de lo de tu vieja, que estabas sola acá. que laburabas mil horas. 
belén: yo pensé que estaba siendo encantadora. si me gustabas.
ÉL: lo que hubiese sido si no hubieses querido encantarme.
belén: bueno.
ÉL: siempre me hiciste reír. estabas hecha mierda pero siempre te reías. me gusta eso de vos.
belén: menos mal que te gusta algo.
ÉL: que llorona que sos.
belén: objetiva.
ÉL: creo que fuiste mi única relación mas o menos estable con una mina durante estos años.
belén: porque no interaccionamos en vivo.
ÉL: capaz fue eso.
belén: y si. fijate que cada vez que nos vemos alguno hace algo estúpido.

ÉL se río con ganas. nos peleamos por la división del panqueque. decidimos que ya era tarde. me quiso invitar pero me negué. nos levantamos y salimos a la noche fría. la ciudad estaba inmóvil. caminamos las dos cuadras que me separaban del 132 en silencio. estábamos solos en la parada, pero lejos. pensé que le tocaba a ÉL besarme, era su momento. sin embargo el 132 es de esos colectivos que no incentivan el romanticismo, y llegó de toque. lo vimos acercarse rapidísimo. 
ÉL se acercó torpe y yo cerré los ojos. me dio un beso y me subí al colectivo.
pagué el boleto y me senté en el primer asiento. lo miré por la ventanilla y me hizo un breve saludo con la mano.
recién ahí caí.

¿un beso en la frente me dio? pero que hijo de puta. 

sábado, 29 de septiembre de 2018

receta para un desastre

puede ser un día cualquiera, X, el que usted quiera.
puede sentirse neutra, como cualquier día de esos que nos tocan transitar. la vida está llena de días cualquieras. esos dónde no pasa absolutamente nada digno de mención, una repetición de la nada misma, un día menos de nuestro calendario de vida.
puede tener el mal tino de mirar las noticias, o tal vez twitter. ya nadie mira las noticias, es cierto. abre twitter y de pronto la realidad de la mierda en la que se ha convertido su país la abofetea. o sea, usted se sentía bastante bien, neutra, no pasaba nada, pero de pronto la realidad se hace evidente, le escupe a la cara y se encuentra bombardeada por la mierda. a usted no le afecta tan directamente porque es privilegiada y lo sabe, pero no importa. tiene empatía burguesa, puede imaginarse. ya la neutralidad se pierde y el destino se tuerce. ya no es un día cualquiera, sino que es un día que se ennegrece. 
puede salir a tomarse el colectivo con la pesadumbre de que la gobierne el macrismo y el colectivo tardar 45 minutos. puede mirar las caras de sus desafortunados compañeros de espera en la parada e imaginar que el 51% de ellos votó porque este tipo la gobierne. puede pensar que empatía las pelotas y fantasear con ajusticiar a cada uno de ellos al grito de ¨viste que no eran lo mismo, imbécil del orto¨ y de pronto darse cuenta de que este día ya está tomando un tufillo cercano a la mierda.
puede suceder que al subir al colectivo la cantidad de gente que viaja apretadísima a que le quieten la plusvalía la abrumen. que enterarse de un nuevo aumento en el boleto empuje su ánimo un poco más al borde y que comience a sentir calor y odie esta época del año en la que se pone una campera para salir a la mañana y ya a las 11 am no sabe qué hacer con ella. puede que transpire y a partir de ello se sienta sucia durante todo el día, y paranoique con que todos la ven así e incluso, porque no, la huelen. puede que se haya olvidado de cargar el celular y su batería se muera a medio camino del trabajo. puede pensar que la vida la odia, y seguramente tenga razón.
puede pasar que tenga un día largo dando una materia que no le guste en una carrera que considere ridículamente funcional al sistema capitalista, pero que se consuele pensando que hay gente que la pasa peor. puede que vuelva a recordar que la gobierna el macrismo y tenga ganas de quitarse la vida. puede que piense que loco esas fantasías que de pronto la asaltan y que más loco aún es que haya gente que las lleve a la práctica.
puede que vuelva en el colectivo cansada y sintiéndose horriblemente molesta y un chico lindo la mire. puede que piense que la mira porque está sucia, y se encorve un poco para hacer más horrible el cuadro. puede que sepa que nadie puede verla bella porque todos la ven como se ve usted, horrenda.
puede que llegue a su casa casi a la medianoche con mucha hambre pero sin ganas de cocinar. puede que su gata haya vomitado en lugares diversos para recibirla, puede que sienta que su mascota la odia. seguramente tenga razón.
puede que se mire al espejo y se vea ojerosa y horrible. puede que se toque el pelo y piense que ese shampoo del orto se lo deja cada vez más pedorro. puede que se vea un grano en el mentón y piense que es obvio que nadie la va a amar nunca. 
puede que ponga a cargar el celular y lo encienda con cierta esperanza que no quiere reconocer. puede que le caigan algunos mensajes intrascendentes, pero nunca el que usted está esperando. puede que esa persona no se haya acordado de usted en todo el día, mientras que usted se hizo la que no, pero lo tuvo todo el puto día presente, sobrevolándola como un fantasma. puede que se sienta una estúpida y se diga a si misma que era obvio que no le iba a escribir. 
puede que decida no comer nada pese al ruido de su panza y se contente con unas nueces que compra haciéndose la fit. puede que se tire en la cama y abra la ventana de chat del susodicho que no se acordó de usted en todo el día. puede que el mismo se encuentre en línea, y seguramente usted empiece a desarrollar teorías fantasiosamente disparatadas en donde él habla con una modelo hermosa que lo contenta sexualmente como usted nunca pudo.
puede que la ansiedad la haga comenzar a rascarse el grano del mentón. no contenta con rascar la cascarita, sigue hurgando hasta que salga sangre roja y el agujero en el centro de su barbilla quede total y absolutamente visible. puede que se vaya a mirar al espejo y la embargue una desesperación total porque al otro día tiene que ir a dar clase en el secundario con ese horror en el medio de la cara que acaba de perpetuar.
puede que vuelva a acostarse resignada a ser un ser horrible gobernada por el macrismo y no amada por nadie. y puede que vuelva a abrir la ventana del susodicho, que ya no se encuentra en línea. esto en lugar de aliviarla, puede que le genere mayor preocupación. si no está en línea, ¿dónde está? ¿pasándola bomba con la modelo rubia que se lo coje como en una porno?
puede que comience a fantasear con que usted está muy gorda y ahora tiene un cráter en la barbilla, y además la gobierna el macrismo. ¿quién podría amarla en esas condiciones?
puede que vuelva a abrir el chat y que la ausencia del en línea del susodicho le genere niveles de ansiedad neurótica desconocidos. puede que comience a odiarlo por no estar en línea y que encima no la ame. puede sentirse rechazada porque el susodicho no solo no le habló, sino que además ni siquiera se encuentra en línea y encima se digna a vivir su vida sin avisarle a usted qué carajo está haciendo. puede que sea una control freak que quiera saber absolutamente todo del susodicho y resulta que no sabe absolutamente nada. puede hundirse en la desesperación horrorosa de la ridiculez del azar que nos maneja y que nos enfrenta una y otra vez a la realidad de que no podemos controlar siquiera nuestra existencia, mucho menos la de los demás.
puede que vuelva a abrir el chat e impulsivamente escriba: pero por qué no te vas a la reputa que te pario, pedazo de pelotudo. puede que, sin pensarlo un nanosegundo, apriete enviar.

puede que definitivamente lo haya logrado. 
felicitaciones. 
el desastre ha sido perpetuado.

lunes, 17 de septiembre de 2018

ÉL o cuando todo explota/28

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:


hiperventilé toda la noche. no pegué un ojo.
finalmente, luego de lo que me parecieron siglos, por la ventana entró un resabio, tímido, de luz. 
me inundó la emoción. ya era de día, eso solo significaba una cosa: una excusa para poder levantarme.
me desenredé pacientemente de ÉL y salí de la cama sin hacer ningún tipo de ruido. me estiré el sweeter hacia abajo, intentando cubrirme un poco más las piernas. el piso estaba helado y no quise ponerme a buscar el pantalón ni las medias para no despertarlo. 
me senté en el comedor y me puse la frazada encima. busqué con la mirada mi celular, y lo encontré encima de unas cajas al costado. lo agarré. marcaba las 7:08 am. suspiré desengañaba, había pensado que serían las 9, algo así.
abrí twitter y me enfrasqué en las noticias hasta que apareció ÉL, totalmente desnudo.
levanté mi vista sorprendida y nos miramos.

ÉL.- ¿que pasó?
belén.- nada nada. andá a dormir.
ÉL.- ¿estás bien?
belén.- si si, me desperté.
ÉL.- nunca te dormiste.
belén.- si me dormí.

lo miré de arriba a abajo. ÉL se miró también.

belén.- estás desnudo.
ÉL.- si, ahora me visto.
belén.- no, no te vistas. seguí durmiendo.
ÉL.- no, no puedo dormir si estás despierta acá sola.
belén.- no pasa nada.
ÉL.- si, pasa.

se fue a la habitación y volvió vestido. me tiró el jean y lo que restaba de mi ropa.

ÉL.- vestite que te llevo.
belén.- ¿a dónde? son las 7 de la mañana.
ÉL.- si, te llevo a tu casa así podés dormir.
belén.- estás en pedo que me vas a llevar a mi casa a esta hora.
ÉL.- bueno, no se, vamos a desayunar.
belén.- ¿a dónde vamos a ir a desayunar? mirá la hora que es.
ÉL.- bueno, te hago unos mates.
belén.- andate a dormir, no dormiste nada. ayer te levantaste super temprano.
ÉL.- no me puedo dormir si vos no podés dormirte.
belén.- bueno vamos a acostarnos.
ÉL.- no, no dormiste en toda la noche. te llevo.
belén.- cómo me vas a llevar a las 7 de la mañana, en todo caso me tomo un taxi.
ÉL.- te llevo.
belén.- no, esperá, sentate. escuchá lo que te estoy diciendo. nos acostamos los dos de vuelta y listo.
ÉL.- no.
belén.- no seas caprichoso.
ÉL.- vos sos una caprichosa de mierda, no podés dormir, te llevo a tu casa, no quiero que estés sin dormir.
belén.- no quiero que me lleves a mi casa a esta hora, estas en pedo pibe.
ÉL.- bueno, no te vas a quedar todo el día acá, en algún momento te vas a tener que ir.

el comentario me cayó como el orto. ¿este hijo de puta me estaba acusando de que me quería instalar en su casa? ¿que mierda le pasaba? todo el intento de tolerancia y paciencia que había exhibido hasta ese momento desapareció. me sentí rechazada, ofendida, echada.

no dije una palabra más. me levanté y empecé a cambiarme. agarré mis cosas con energía.
ÉL percibió el cambio de tensión de la situación y empezó a hacer chistes. iba detrás mío comentando boludeces.

ÉL.- lilu.

ni lo miré.

ÉL.- lilu, te ponés más bonita cuando te enojás.

abrí la puerta del departamento y salí al pasillo. ÉL me siguió, monologando. me corrí sin mirarlo para que abriese la puerta de entrada del edificio. la abrió y salí detrás. ÉL venía medio al trote detrás mío sin parar de decir pelotudeces.

ÉL.- lilu, el auto está para el otro lado.

seguí caminando en la misma dirección.

ÉL.- ey, bel.

me agarró el brazo y me liberé con un gesto seco como si hubiese recibido de su cuerpo una patada eléctrica. lo miré fijamente.

belén.- déjame en paz.

ÉL se quedó mudo.
me di vuelta y seguí caminando entre prostitutas hasta que vislumbré un taxi y lo paré. me subí y recién ahí volví a mirar para dónde estaba ÉL.
seguía exactamente en el mismo lugar.
le di la dirección al taxista y arrancó.

martes, 28 de agosto de 2018

ÉL y de cómo me achico un poco más/17

nota importante: para entender esta historia, es muy necesario leer las entradas de ÉL (hagan click acá) del 2013, dónde, justamente, ÉL aparece y yo lo cuento en tiempo real en el blog.

ÉL en el 2018:

nos subimos al auto sin decir palabra. al sentarse me miró un toque de arriba a abajo y me sonrió, divertido.
ahí me aflojé. el auto era un lugar neutral donde habíamos tenido miles de encuentros, era algo que yo sabía hacer. podía con esto.
me puse el cinturón. recién ahí volteé del todo a mirarlo de frente.
no me sostuvo la mirada.
arrancó el auto mirando al frente. después de unos segundos de silencio, comentó sin mirarme:
ÉL.- estoy muy contento de verte.
belén.- yo también.
ÉL.- estaba empezando a pensar que eras un espejismo.
belén.- algo que nunca había pasado.
ÉL.- un invento de la memoria que te desdibuja los recuerdos.
belén.- una fantasía.
ÉL.- pero de las divertidas.

la conversación brotó naturalmente. fue como si nos hubiesemos visto el día anterior, como si retomaramos una conversación que nunca se había cortado. pensabamos lo mismo sobre la mayoría de las cosas: política, el mundo, la vida, la gente. la mirada era similar, la forma de entender las cosas. el manejaba mirando hacia adelante y yo hablaba mirándolo. noté que evitaba hacer contacto visual. 

la lluvia golpeteaba sobre el capó del auto y las calles de buenos aires, solo lindas bajo el manto amable de la noche y la lluvia, me trasladaron a una de esas películas que quieren representar la argentinidad pero en realidad solo muestran la porteñidad. pensaba que ahí estaba ÉL, 37 años, padre, recientemente mudado, con varias vidas encima (casas tomadas, padres horribles, drogas, criar un hijo con 19 años, viajes a siria, boxeo, peleas, mujeres) y ahí estaba yo, con una vida que se limitaba a trabajar cada tanto y a mirar instagram. lo mas grave que me había pasado era mi madre muerta y mis desvaríos con mi padre, un último novio pasivo agresivo. y listo. me había dedicado a vivir mi vida encerrada en mi casa con miedo al exterior. ¿qué podría ver este tipo en mi? ¿que proyectaría? me sentí de pronto totalmente disminuida, sin ningún tipo de encanto ni interés. hice un gesto de estremecimiento que me brotó del pecho y que evidentemente exterioricé.

fue cuando ÉL me tocó la pierna: ¿tenés frío, lilu?

domingo, 16 de noviembre de 2014

alguien espera

aire y silencio.
cuando uno nace en el mar, entre vientos y arena
el paso al cemento, al ahogo del calor, a la nada enorme
complica las percepciones.

año tras año vuelvo al mar.
es un mes solitario y mio.
lejos del cemento.
calculo que tiene que ver con la necesidad de respirar.

irse. alejarse. desprenderse.
los escucho hablar, lamentarse, decir.
hablo, me lamento, digo.
me quejo. me enojo. me enrosco.

de pronto me siento acá.
abro la ventana. cierro los ojos.
la brisa me recuerda que ya casi.
inhalo mucho, todo.

me sonrío.
porque pronto, nada de cemento. nada de enrosques. nada de ahogos.

el mar me espera.
siempre.
pero yo soy tonta. y a veces me olvido.
de respirar.

miércoles, 29 de octubre de 2014

facundo, el latinoamericano/2

la primera parte de esta historia se lee acá

un mes después, facundo reapareció. yo ya estaba muriendo lentamente de calor en buenos aires, pero no importaba, porque tenía internet.

facundo.- genial lo de la variabilidad
belén.- hola de nuevo.
facundo.- claro. eso iba antes. hola. genial lo de la variabilidad.
belén.- gracias. tengo hambre de panqueques con dulce de leche
facundo.- yo tengo hambre de lo que sea. estuve 15 días sin gas, viví a ensaladas.
belén.- bueno, te pusiste flaca. eso es lo importante.
facundo.- flaco en todo caso.
belén.- no me digas que tengo que explicarte los chistes.
facundo.- yo soy re de comer.
belén.- ay, soy re flaco y como un montón y no engordo. matate, gil.
facundo.- es genético, no me envidies.
belén.- claro que si,
facundo.- volviendo al blog...
belén.- pedo, nadie quiere volver al blog.
facundo.- yo estoy buscando exactamente lo mismo. o sea, no una pija linda, sino un ph con terraza.
belén.- bueno. podemos jugar a quién lo encuentra primero.
facundo.- dale. que apostamos?
belén.- panqueques.
facundo.- jaja, bueno, dale. apostemos panqueques.
belén.- ¿por qué zona buscas?
facundo.- igual. cerca de rivadavia.
belén.- ah, sos mi competencia directa. voy a tener que matarte.
facundo.- si tenés garantía estás muy por encima mio.
belén.- bueno, pero vos sos flaco. no podés tener todo en la vida facundo. basta.
facundo.- jaja. en algo tenía que ceder decís?
belén.- yo prefiero ser flaca a tener garantía toda la vida. no se de que te quejas.
facundo.- bueno, voy a llamar a la inmobiliaria y decir: soy extranjero y sin garantía, pero flaco. después te cuento como me va.
belén.- encima que venís a robarnos nuestro trabajo...
facundo.- y me pagan la educación con sus impuestos...
belén.- y usufructuas nuestras universidades públicas... ah jajaja. me cagaste. de donde sos.
facundo.- ja, pusimos lo mismo. de nicaragua.
belén.- ¿cuántos años tenés?
facundo.- 23
belén.- ah, sos joven.
facundo.- y flaco. no hay forma de que no me alquilen un ph.
belén.- odio a la gente mas joven y flaca que yo.
facundo.- soy un desconsiderado. debería invitarte unos panqueques.
belén.- encima que te pago los estudios... es lo minimo que podés hacer. según la wiki tu pais es el mejor del mundo, no se por qué te viniste.
facundo.- creo que de eso se trataba todo. te invito unos panqueques y cerveza. por separado. ¿por qué el mejor?
belén.- son el país mas seguro.
facundo.- y mirá. prohibimos la caceria deportiva. gran país.
belén.- eso no es todo. chan chan: Nicaragua ocupa el primer lugar en el índice del Planeta Feliz (HPI). explicame que carajo hacés acá.
facundo.- jajaja.
belén.- en fin.
facundo.- ¿y cuál es tu historia?
belén.- ¿mi historia sobre qué, exactamente?
facundo.- en general... alguna vez viste seinfeld?
belén.- lo he visto. un toque, me aburrió.
facundo.- toda la serie, el personaje principal, trata de cómo conoce a alguien y la comedia está en que siempre encuetra un detalle que no le gusta y echa a perder la relación por eso. desde que colecciona juguetes hasta que tiene manos de hombre...
belén.- mas bien me parece que se centra en la obsesividad por las boludeces cotidianas. pero puede ser, si. ¿entonces?
facundo.- lo poco que te leí, me hiciste acordar a eso.
belén.- ah... igual no es un problema de los tipos, no se. debe ser un tema mio.
facundo.- el de seinfeld también.
belén.- si bueno, no soy seinfeld. soy mas linda y no uso zapatillas deportivas blancas.
facundo.- no sabría decirte. bien podrías serlo. no te conozco.
belén.- tengo tetas. dos.
facundo.- si, veo la caricatura. ¿la cara de mala onda la tenés también?
belén.- si.
facundo.- ah
belén.- ¿te espanté?
facundo.- no.
belén.- espanta el blog, jaja.
facundo.- no se. ¿espanta el blog?
belén.- mirá... me comentan en general minas que se identifican viste. pero los que me hablan por acá, por msj privado, en general son tipos.
facundo.- las minas se sienten identificadas y los tipos les llama la atención y quisieran ser una de las historias del blog. yo diría eso.
belén.- ¿si? ¿vos decís? no quedan muy bien parados... ¿y vos, por qué me hablas?
facundo.- yo me siento identificado con los tipos. y con la búsqueda del ph.
belén.- ¿te sentís identificado con los pelotudos?
facundo.- jajaa, ehh... no todos eran tan pelotudos. y bueno, todos hemos hecho alguna vez alguna pelotudez, que se yo... o sea, no con todos...
belén.- entiendo.
facundo.- o sea, me siento identificado con algunos....
belén.- entendí.
facundo.- ah creí que no se entendía.
belén.- se entendió.





no volvió a contestar.

sábado, 17 de mayo de 2014

que digan lo que quieran

volvía del laburo (trabajo los sábados a la mañana, mi vida es horrible). había salido tarde a las 7 am y no pude desayunar. eran las 15 hs y me sentía a punto de desfallecer (gorda no desayuno es lo peor que te puede pasar). en esas andaba cuando pasé por enfrente de una verdulería y vi una super oferta de uvas, dos kilos a 20 pé. como gorda (y judía) 4ever, me paré y me compré dos kilos. caminé 3 cuadras pensando que estaba a 7 de mi casa, que debía esperar para lavarlas debido a la mugre, a la suciedad, al herpes, al sida, al cáncer, pero no pude. de a poquito, metía la mano disimuladamente, hacía rodar la uva entre mis dedos para creerme de que con eso eliminaba toda potencialidad mortal y me la metía a la boca.
con la primera hice un ricuts de disgusto: era de esa clase de uvas repletas de semillas, mierda.

pero como gorda no desperdicio comida ante todo y ademas gorda super barata a punto de desfallecer de inanición, seguí comiéndolas, sacando discretamente las semillitas de la boca con mis dedos. a las dos cuadras me cansé y empecé a escupirlas, desarrollando excelentes habilidades. no era una escupida pedorrita, sino más del tipo proyectil. ojo, eh, sin saliva ni nada, porque ante todo una dama, solo escupía la semillita.
a las dos cuadras había desarrollado una técnica perfecta. venia super divertida con eso, medio moviendo las manitos y los pieses con  este tema de fondo



cuando hice un super lanzamiento que voló como dos metros y le pegó justo a un cartel pegado en un árbol. me felicité a mi misma, emocionadisima por mi triunfo, cuando escuché un silbido de sorpresa.
me saqué un auricular, y lo miré. me mira. lo miro. nos miramos (se entiende, ¿no?).
- finísima, eh
comentó, risueño.

- como canapé de mondongo
le contesté, rápida de reflejos.

su carcajada fue sincera. me envalentonó, asique me acomodé el flequillo. era un hombre grande, de unos 40 años, pero estaba bastante bien. le dediqué mi mejor sonrisa y renaudé mi camino.

a los tres pasos, escuché: si tuviese diez años y dos hijos menos, me voy con vos, enana.

y me hizo esta tarde fresquita de invierno mucho más amena.

martes, 13 de mayo de 2014

que cosa, la vida

me acosté a las 3.47 am sin ningún tipo de sueño, ni el mas remoto, pero sabiendo que al otro día el reloj sonaría a las 7.18 y mientras convencía a mi cerebro que dejara de saltar como pochoclos en una sartén los segundos y los minutos y las horas pasaban y yo seguía ahí, pensando en que debía dormirme porque en cualquier momento debería de levantarme y era necesario, necesario tal vez como respirar, o como sentir, o como reír, pero mi cerebro no se apagaba hasta que de pronto en algún momento nada paso y sonó el reloj y ya eran las 7.18 y me levante, me saqué la remera vieja de evita que uso para dormir y me puse la remera al revés y me puse las medias y después me peiné y me puse una camperita gris y las zapatillas y por ultimo me puse el jean y mi estomago no tenia hambre de nada pero sabia que tenia que comer asique me serví un vaso de yogur bebible probablemente vencido que había en la heladera pero no me fijé y me puse la campera y pensé que capaz que llovía pero me dio paja levantar la persiana para constatarlo y mientras me lavaba los dientes agarraba el bolso y bostezaba porque tenia sueño porque no habría dormido mas de tres horas, tal vez dos y media, y mi estomago hacia ruido pero no de hambre sino de protesta por haberlo obligado a tomar yougur sin hambre solo porque pensaba que era necesario comer porque así nos enseñaban no se puede salir al mundo sin desayunar y sin lavarse los dientes y mientras pensaba esto y que hoy sabella iba a dar la lista de 30 convocados al mundial y que que me importaba si nunca fui muy fana de futbol pero sabella era de estudiantes y el mundial era divertido y me cruce con una señora de frente por la senda peatonal que separaba rivadavia de av. la plata y ella me sonrió y yo le dije chau aunque no la conocía pero la saludé porque me salió y llegué a la parada y puse los auriculares y mientras tarareaba should i stay or should i go subí al colectivo y una pibita me piso y la miré mal y me pidió disculpas pero yo no sonreí no se porque debería tal vez haberle sonreído porque se disculpó y probablemente no me la cruce nunca más en mi vida y me acomode en la baranda al lado de la puerta sabiendo que molestaba pero no había espacio en otro lado y me acorde de las veces que puteaba a la gente que hacia lo mismo en el colectivo pero no me importó porque ya estaba ahí y ahora que linda que estas sos mi caramelo una señora me golpeo con su cartera enorme y la mire mal y ella no me miró y supuse que tal vez era mi culpa por estar en el medio y me interrumpió mi panza haciendo sonidos extraños y ahora no sabia si era de hambre o de protesta y una señora me preguntó molesta si bajaba y le dije que no como disculpándome con la voz y la miré como para sonreirle pero no me miró y al rato toque el timbre y camine las dos cuadras que me separaban de mi trabajo y me acomodé el flequillo y pensé que la humedad era el problema y la secretaria del colegio me abrió y me dijo algo y yo no la escuche porque todavía no había apagado los auriculares pero le sonreí y le dije que buen día y subí las escaleras de a dos escalones y entré justo cuando una señora comenzaba su clase de jornada institucional enseñándonos algo sobre como hablar por señas ya que en mi escuela hay un par de chicos sordos y aprendí a decir profesor e historia por señas y aprendí a decir también te ayudo y silencio con las manos y fue bueno y pensé que a veces las jornadas estaban bien mientras miraba a mis compañeras docentes todas mas mayores que yo mientras hablaban y comían bizcochitos don satur y miraba mis zapatillas de tela que se les había hecho un agujero y me acorde que las había comprado el año que empece el cbc y pensé que tenían muchos años y me iba a poner a contar cuantos años tenían pero me distraje pensando que siempre le digo a mis alumnos que es mentira que no podemos existir sin las matemáticas y que yo solo sabia sumar y restar de a 5 o de a 10 y que ya dividir me parecía algo cuasi imposible y ya eran las 10.30 e iba a llegar tarde a ingles asique me puse la campera y saludé y salí medio corriendo del colegio y la portera me grito que no corriera que recién había encerado el piso y me iba a resbalar y lastimar y cuando salí camine por la calle y el vientito fresco en la cara me hizo acordar que estaba despierta y pensé que que lindo todo lo de estar despierta y que sea invierno y el fresco y parpadee un par de veces y cante el tema ese del amor es mas fuerte un poco bajo porque me daba vergüenza cuando alguien pasaba caminando cerca mio y después llegue a lo de mi profesora de ingles y ella me pregunto how are you y yo como si tuviese el síndrome de tourette como dice mi amiga p.- no lo tomé como una pregunta retórica sino que me puse a hablarle de como estaba realmente y le conté de mi mama y del lenguaje a señas y como se decía profesor en señas y de que me había separado de alguien hace poco pero que estaba todo tanto mejor y que a veces hacia todo mal pero a veces me olvidaba y me sentía un poco mejor y entonces ella me sonreía y yo pensaba que que lindo tener una mama como ella capaz alguien a quien contarle cosas a veces y no estar solo pensándolas todo el tiempo para mi e hicimos unas actividades y me enseño como se dice separarse en ingles split up o algo así y después termino la clase y camine hacia puan y medio que salte un poco como cuando era chica e iba de la mano de mi papa y llegue y di parte de una clase sobre la revolución inglesa y dije siglo XVI en vez de siglo XVII y me dio un poco de verguenza pero después hice un chiste y se rieron todos y me olvide de que me había dado verguenza y después charle un poco con la profesora y me entere de chismes y me emocione por tener primicias que contarles por wassap a mis amigas y se las conté y me sentí re genial teniendo novedades y fui mala un rato diciendo cosas feas acerca de una persona mientras volvía a mi casa en subte y después me cruce en la veterinaria con un gatito anaranjado encerrado en una jaula chiquita y pensé que que lindo y que me lo podría quedar de no tener a mi gata isidora que es bastante odiosa y nunca supe porque y después pensé en lion el gatito de a.- y que es medio malo también pero un amor porque es chiquito y que cuando uno es chiquito las cosas malas se notan menos y llegue a casa y me puse a mirar las noticias y me indigne con el pollo sobrero y con los troskos en general y estuve un rato enojada con eso pero después se me paso porque vi un chiste sobre judíos que me hizo reír y entonces hice mate y cuando me fui a servir justo estaba mirando la nota que le hizo mirta legrand a pamela david y no preste atención y el mate se rebalso y me lo tire encima y me quemé y pensé que qué pelotuda que era y fui a buscar el trapo y pensé que justo había limpiado ayer y hoy hacia este enchastre y me dolía de la quemadura la pierna y después pensé un rato en mi tía no se por qué y le puse like a una foto que subieron de mi padre en su juventud en el face de un amigo de el y pensé que era un lindo tipo y que en esa foto debía de tener mi edad y me olvide de terminar de limpiar el piso y pise descalza el agua que había tirado y putié de vuelta y puse una track list de temas de scorpions y abrí un archivo word para empezar a preparar una clase mientras wassapeaba sobre el chisme genial con una de estas amigas a las que le había contado y de pronto me puse un poco triste porque me hubiese gustado contárselo a una persona pero ya no nos hablábamos y después medio que se me pasó porque me olvidé y me hice una colita y pensé un poco en mi nueva obsesión masculina y en lo mal que me había portado y que tenía ganas de verlo pero capaz que él no y después pensé en el blog y decidí que tenia que escribir todo esto porque qué cosa la vida, ¿no?, decía mi vieja, un día está y al otro resulta que ya no.

viernes, 28 de marzo de 2014

animarse a nada

para las/los dos que se quejaron en la última entrada de mi desaparición.
perdón, tienen razón. me zarpé.
hoy me tropecé con un cordón (no calculo bien cuanto tengo que levantar el pie cuando ando con tacos, además de mi pelotudez característica) y caí de rodillas ante un chico que no se rió ni un poquito. se preocupó, me cedió su mano, y mientras yo me levantaba presa de un ataque de risa y de humillación, me miró serio y mantuvo su mano en la mía.
lo miré confundida y dejé la mano ahí, apreciando su tibieza.
me sonrió y yo recordé la ridiculez de mi caída, como derrape y trastabillé durante tres segundos hasta finalmente, caer. me volví a reír y miré hacia abajo poniéndome colorada y notando que me sangraba la rodilla y había traspasado el pantalón. él dirigió su mirada a mi rodilla, y comentó:
- uh, te re lastimaste.
lo mire, agradecida de que no se hubiese reído, y le dije que no era nada, que el único problema era que tenía que entrar a trabajar con el pantalón manchado y los chicos me iban a preguntar y yo les iba a tener que contar. me insistió con acompañarme al baño del bar que había en la esquina para limpiarme, pero me rehusé. era tarde, tenía que entrar, veía a la secretaria esperando en la puerta de la escuela para no tener que volver a salir para abrirme.
le agradecí de nuevo, y noté que mi mano seguía en la suya.
la saqué, repentinamente.
- todos nos caemos, no te preocupes.
- quedé como una boluda, le expliqué, enrojeciendo aún más.
- para nada.
- che, me voy. gracias por la... contención.
se rió y me hizo un gesto de comprensión con la mano.
camine semi rengueando tres pasos y me voltié. seguía ahí parado, y justo me miró cuando lo miré.
pensaba que sería el genial inicio de una historia de amor para siempre si le hubiese pedido el face, aunque sea, pero no me animé, por supuesto.
repasé todos los encuentros fugaces con gente que podría haberme hecho morir de amor y que no continué por boluda, por no arriesgarme, por siempre apostar a lo seguro que tan seguro no es porque nunca sirve.
la secretaria, extrañada, me preguntó quien era el tipo que se nos había quedado mirando.
- nadie, contesté, no lo conozco.
me miré de vuelta la rodilla y entendí que yo no estaba preparada para dejar que el amor me sorprendiese.
sonó el timbre justo cuando caminaba por el pasillo y se me aceleró el corazón. tal vez era él, queriendo saber quién era, conocerme. voltié y vi a la secretaria hablando con una madre y pensé que que triste, todo.
que triste no animarse.
pero a la vez que lindo imaginar historias con lo que no fue.

domingo, 10 de noviembre de 2013

que placer esta pena

entre sola al pub.
nunca voy sola a ningun lugar.
es raro, porque hace mucho que vivo sola. que no tengo pareja, ni convivo con nadie. sería normal que fuese al cine sola, o a tomar un café por la mia, no se.
pero no. siempre me pareció que la soledad era algo para tener en la intimidad. nunca me gustó andar pavonenado mi soledad, tal vez siempre senti que era una forma de realzarla. para sola, me quedo en mi casa. me preparo un te, veo una pelicula, leo un libro, me baño, escucho musica, duermo. salir siempre me parecio que tenía que ser algo de a dos o más. que uno sale al mundo a compartir.

como sea, ayer, salí por primera vez en mucho tiempo, sola.
entre y me senté en la barra. la música estaba fuerte, me aturdía. apagué el celular, cansada de estar esperando que los otros se acuerden de que existo. existis a partir de los otros, si los otros te recuerdan, belén. no puede ser así, dice inés. apagué el celular, entonces, y sentí ganas de no ser mas yo. de ser otra distinta. si pudiese divorciarme de mi un rato estaría bien. mandarme a dormir a otro lado para quedarme sola.
me reí del absurdo.
soy lo único que tengo y no me soporto.
una vida sin mi estaría bien.
el tipo de la barra me pregunto que quería tomar. me apoyé contra la pared detrás mio y cerré los ojos dos segundos.
pedí ron con coca.
miraba a la gente que me miraba a mi, a la vez. ¿con lástima me miraban?, en un rincón, sola. tan desvergonzadamente sola.
los redondos estallaban en mi cabeza y yo hacía rodar el hielo dentro del vaso. la musica estaba tan alta que interrumpía mis propios pensamientos.
una parejita peleaba unas mesas adelante. ella hablaba y el la miraba cansinamente. lugar raro para pelear, pensé. yo no me escuchaba a mi misma en mi cabeza, el tipo no debe saber que carajo le está diciendo. la piba gesticulaba y el no hacia el menor esfuerzo por demostrarle que la escuchaba, nada de su cuerpo se movia. salvo sus dedos, largos, que golpeteaban al ritmo de la musica contra la mesa, parecia concentrado en eso. me quede un rato hipnotizada en su mano, cuando un borracho se acercó a hablarme. deslizaba las palabras, balbuceaba sin sentidos. dijo algo de mis tetas. yo no podía sacar mis ojos de los dedos del pibe. de pronto el pibe me ve, me mira. yo lo miro a el, desde lejos. 5 segundos, tal vez diez. bajé la mirada y le sonreí al borracho de compromiso. me bajé del taburete y caminé hacia una mesa cercana a la de la pareja. me senté con las piernas cruzadas y mi vaso. un tema de soda estereo sonaba y los dedos del chico lo acompañaban. intenté afinar el oído para ver que era lo que la chica le reprochaba con tanto ahínico, pero el volumen de la musica lo hacia imposible. subí mi mirada de sus dedos a su cara. el pelo negro, corto. barba. no estaba nada mal. nuestras miradas se volvieron a cruzar y me pareció que me hizo una especie de guiño. avergonzada me terminé el vaso de sopetón. la chica seguía gesticulando, y yo ya estaba cansada de ella, de sus reproches que no escuchaba, tanto como de mi. dejando la cartera y el saco en la silla me volví a acercar a la barra para pedir otro ron. al darme vuelta para volver, veo al pibe acercandose. me volví a apoyar en la barra, el corazón me latía rapidamente. se apoyó al lado mio, era alto. su brazo rozó el mio. pidió una cerveza y me miró. le sonreí brevemente y me preguntó si era una mala noche.
belén.- como la tuya.
.- mi pésame entonces, para los dos.
agarré el ron que me alcanzaba el barman y me quedé en silencio.
.- me quedaría acá, con vos.
lo miré desconfiada. miré hacia su mesa. la chica hablaba por celular y me pregunté como haría con tanto ruido.
.- porque vos no sos de esas, ¿no?
y señaló brevemente a su mesa.
belén.- depende de cuales.
.- de las que reprochan.
belén.- soy de quedarme callada, más bien.
.- justo lo que necesito.
belén.- a veces es peor.
.- ¿estás triste?
belén.- quisiera ser otra persona.
.- ¿ah si? ¿quién?
belén.- adiviná.
.- ¿yo?
belén.- siempre me pareció interesante tener pito.
se rió fuerte. me miró un rato, sin decir nada. relojeó su mesa. agarró la cerveza.
.- me tengo que ir.
belén.- si.
.- sos rara.
belén.- bueh.
.- rara bien.
le sonreí.
se alejó dos pasos y volvió sobre ellos. se inclinó sobre mi y me susurró:
.- seguí siendo vos, que estás muy bien.
le sonreí otra vez y me quedé quieta, mirando como volvía a su mesa. le pagué al barman, y me acerqué a buscar mi cartera. lo miré para despedirme y me sonrió de costado, señalando brevemente mi saco.  la chica seguia al telefono.
de pronto tomé conciencia de que sonaba uno de mis temas preferidos de charly:


tararié contenta, mirandolo: trato de resistir, y al final no es un problema, que placer esta pena.
levantó su copa alentandome. 
lo saludé brevemente con un pequeño gesto de cabeza. me puse el saco y salí. a las dos cuadras metí la mano en los bolsillos y encontré un papel en donde, garabateado, decía: "y cuando sonreís, más".

una sensación de calidez me envolvió. pensé en volver. en dejarle mi número.
existis cuando los otros te ven, belén, pensé.
apreté los dientes y segui caminando.
estoy bien, pensé.

si yo fuera otro ser, no lo podría entender, pero es tan dificil ver, algo controla mi ser, puedo ver y decir y sentir, mi vida dormir...

lunes, 16 de septiembre de 2013

mi salvador o del arte de morir viviendo

en el 2009 me enteré, de casualidad, de la existencia de salvador.
no se como, llegué a una nota de clarín escrita en el 2002. salvador había muerto en 1996 y una tal raquel lo recordaba en una nota preciosa.
allí, raquel retataba con increible seducción, la personalidad de salvador. salvador estaba, claramente, loco. era depresivo, obsesivo y psicótico, y, sin embargo, me resultó increiblemente fascinante. a mi, nacida bajo el signo de virgo, con ascendente en tauro (la tierra, ante todo, señala inflaqueable mi vida, cerciorándose de que mi único destino es tener mis pies anclados en suelos seguros, ya que volar me aterra) e hija de racionales padres progres profesionales derivados de las ciencias biológicas y ateos y defensores de la moral, la república y las buenas costumbres, nunca me gustaron los locos. la locura me da, quizá, miedo. escapo de personalidades borders, me pone la piel de gallina estar cercana a personajes de mentalidad dispersa, de distintos sentires que luchan inconcientemente con la estupidez ilustrada de una razón predeterminada por una normalidad ridicula. de chica, cuando yo gritaba de más o me salía de la vaina, mi mamá me agarraba fuerte el brazo, casi pellizcandome, y me retaba mirandome con esa mirada tan fría, tan dura, que tenia, y, despacio, como escupiendome las palabras, me decía con desprecio: qué te pasa, belén, ¿estás loquita?, tené cuidado, que antecedentes familiares tenés, ¿eh?, calmate.
cuando se lo conté al pasar a una asombrada inés (que jodida tu vieja, recuerdo que acotó, en una de las pocas declaraciones calificativas que le escuché), intenté defender a mi madre narrandole acerca de mi tía esquizofrénica y primos y tíos abuelos descarriados, además de dos abuelas no demasiado normales que parecian confirmar mis genes defectuosos; el toque depresivo tampoco faltaba en padre y tíos. la locura estaba cercana, la llevaba en la sangre, si no tenía suficiente cuidado y auto control podía asaltarme, me recordaba continua y repetitivamente mi madre. para ella la sanidad mental era, ante todo, lo primordial. así, presa de sus miedos y fantasmas internos, su cuerpo se enfermó, irremediablemente, pero su mente, hasta el final, batallo y se mantuvo incólumne en una racionalidad incorruptible. nada la desequilibró, todo lo controló, hasta el final. las emociones nunca se adueñaron de su mente.
será por eso que siempre escuché y me relacioné con los desequilibrados desconfiadamente. siempre le tuve temor a la gente poco predecible, los desestabilizados emocionales me asustan, herencia materna de temor ante la locura inminente en la cual cualquiera de nosotros puede desembocar ante la inevitabilidad de no saber, una sociedad enferma que nos moldea y el afán de control y delimitación de las emociones tan burgues en el cual nos criaron.
pero con salvador fue diferente. tal vez fue que en el momento en que me enteré de su existencia yo vivía presa de una enorme angustia tapada por la cotidianidad racional de las cosas que debía hacer, a pocos meses de la muerte de mi vieja y en plena crisis existencial del paradigma racional ascético, salvador, su personalidad, me atrapó. era judío seferadí y psicólogo: había aprobado la carrera en dos años aunque nunca la ejerció y había aprendido a manejar recién a los 40, a partir de lo cual protagonizó los mas ridiculos choques por su aficcion a la velocidad. a los 12 años había leido las obras completas de lenin y tras uno de sus primeros brotes psicóticos (que lo llevó a estar internado en un neuro psiquiátrico en europa tras exiliarse de argentina por la última dictadura) organizó una huelga convenciendo a sus colegas de internación que ellos eran la verdad neuróticamente reprimida por el capitalismo. hablaba seis o siete idiomas, y se había iniciado en la política militando en el partido obrero, dato simpático cuando se constata que una de sus mayores obsesiones era hacer plata, ya que la asociaba con la libertad infinita. bailaba samba como los dioses y hacía coincidir sus vacaciones con los carnavales barsileros donde se perdía entre las multitudes y la festividad ajena. estuvo incluso internado en el borda un tiempo, tras lo cual solía decir, risueño: y si, me broté...como los arboles. una vez creyó que los ovnis habian robado el obelisco y solo aceptó volver a internarse, escoltado por dos amigos, tras verificar que el monumento seguia en su sitio. uno de los protagonistas le contaba a raquel: imaginate la escena, dos borrachos y un loco subidos a un taxi a las 4.30 am chequeando que el obelisco estuviese de pie. sin embargo, mi parte preferida de la nota es cuando raquel cuenta que, en 1992, salvador se filmó a si mismo en un video casero, componiendo su recuerdo fisico. sentado sobre un sillon blanco se lo puede ver recreando un simulacro de asamblea sindical, cantando en frances y aleman, y riéndose a carcajadas (e inmediatamente, serio, preguntando: ¿llegaste risa, llegaste al celuloide?). en esa misma filmación salvador contaba que había terminado el primer capitulo de su primer libro, y que estaba feliz, ya que lograrlo era indicio de salud.
estuve días buscando información sobre él. me obsesioné con conseguir su primer novela, "el traductor". su única novela.
la conseguí por mercado libre, de casualidad, y solo por veinte pesos, la primer edición de autor pagada por sus íntimos en ediciones de la flor, de 1998, solo contaba de 4500 ejemplares. retiré el libro ese mismo día y empecé a leer esa novela de 637 hojas despareja, neurótica, obsesiva, incisiva, con frases asombrosamente lúcidas en medio del espiral de locura fuertemente racional del protagonista.
poco recuerdo ya de la novela. su personaje principal, ricardo zevi, un alter ego de salvador, laburaba en una editorial progresista (muchos vieron un retrato cuasi caricaturesco de pagina 12) que explotaba a sus empleados. la historia transcurre a medida que ricardo traduce a un alemán derechoso por orden del editor, pero también narra el amor de dos seres totalmente dísimiles: ricardo conoce a una evangelista y, casi sin darse cuenta, se enamora y la arrastra en su locura, haciéndola prostituirse, obsesionado por la incapacidad de la chica de no tener orgasmos; todo con la caída de la URSS de fondo: el maltrecho sueño de la izquierda se quebraba al compás de ricardo y sus convicciones.
leí la novela durante dos noches y tres días. me la comí, literalmente. y de pronto, no recuerdo exactamente por qué, no pude seguir. me quedé clavada en la página 619. ahora, con el libro en mis manos, después de 4 años, encuentro el señalador en el mismo lugar. la tuve durante meses, en mi mesa de luz, esperando terminarla, pero nunca pasó. luego de 7 meses la trasladé hacia la biblioteca y ahí quedó, hasta hoy, que fui a buscarla para ver si seguía allí o había desaparecido, como salvador.
durante estos 4 años no volví a pensar nunca en salvador, hasta que mi amigo tomás comentó en su blog que estaba leyendo un libro de auto ayuda escrito por un suicida. le comenté, divertida, que un libro de auto ayuda escrito por un suicida era lo mejor que me había pasado en la semana. solícito, me paso el link de una crítica sobre el libro, y descubrí, asombrada, que su autor era salvador. mi salvador.
inmediatamente volví a buscar entre mis mails la nota de raquel. al releerla, me di cuenta que mis sensaciones, hoy, tanto tiempo después, son similares a las que tenía en el momento en que la leí por primera vez. oscura, angustiada, depresiva, cruzada en contradicciones del deber ser y el deseo, encontré las mismas sensaciones, era el 2009, era el 2013, era 1996. la personalidad, la locura de salvador me atraía, se me hacía familiar de nuevo, se me hacía carne, se me hacía mia.
abrí el libro en la página abandonada y leí el primer párrafo desde mi interior yo vivía el acontecimiento con un temblor respetuoso en el alma y el corazón, pero sabía perfectamente que nada de eso trascendía hasta mi piel.
tal vez tenía miedo de leer el fin de ricardo. ya había desaparecido salvador, no podría soportar el fin de su ficción, pensé. o tal vez, simplemente, no pudiese soportar el fin del libro. el fin del vinculo fantasioso que había establecido con ese psicótico brillante.
tal vez salvador no fuese tan distinto a mi. tal vez mamá no tenía razón y la razón no fuese tan estimable. tal vez estos dolores sean causa de buscar razones donde no las hay, tal vez la locura este subestimada. tal vez dejarse ganar por las emociones, por el deseo, sea la unica forma en la que vale la pena salvarse.
raquel cita para concluir su nota a un salvador sonriente, en ese video del `92, donde aseguraba que para ser escritor era necesario desviarse.
como salvador, que escribió un libro de auto ayuda con técnicas no ingenuas para gente en crisis en tiempos de cambios y que saltó por la ventana de un décimo piso porque le dolió todo tanto que decidió morirse de tanto vivir.


hoy me entero de que salvador benesdra fue reeditado, recientemente. me alegra, un poco, confirmar que ricardo sigue viviendo todavía.

vive ricardo.
vive salvador en esa cinta de celuloide. 
vivo, entonces, yo también.


sábado, 14 de septiembre de 2013

solo eso, por hoy

últimamente siento que nadie me escucha.
es como... como una sensación extraña, nunca me había pasado.
hablo, digo cosas, palabras, pero me da la sensación de que el receptor no las registra.
tal vez no estoy siendo lo suficientemente clara.
siempre me resultó fascinante el acto comunicacional. alguien piensa algo, y lo dice. al decirlo, ya a partir de las delimitaciones prácticas que contiene el lenguaje en si mismo, estamos diciendo algo diferente a lo que pensamos. eso sale, queda en suspenso en el aire, y alguien lo decodifica. alguien si es una sola persona, digo. decodifica eso que dijiste y hay un tercer cambio, lo que el otro entendió de lo que vos dijiste intentando traslucir lo que pensaste. tres deformaciones producidas casi simultáneamente. mejor si tus receptores son dos, o tres. cada cual decodifica algo distinto a lo que vos pensaste e intentaste decir.
tal vez si te estoy diciendo esto, y vos no podés entenderme, no es culpa de nadie. tal vez en realidad yo no quiero realmente contarte lo que me pasa. tal vez no lo se. tal vez vos no querés escucharme. o no te interesa. o no podés.
soy una defensora de las palabras. hablo mucho, escribo mucho, garabateo todo el tiempo, en el colectivo, en sueños (tengo un cuadernito al lado de la cama), en clase, mientras veo peliculas. tener un papel y una lapicera cerca me tranquiliza. tal vez considero que tengo mucho que decir. muchas pelotudeces, justamente. mi mamá siempre decía que yo tenía una opinión formada sobre todo, no importara qué, siempre tenía algo que decir.
mi mamá era muy callada. nunca decía nada, mi vieja. no le interesaba demasiado dialogar. pasaba horas enteras sin emitir una palabra. tal vez por eso yo, que necesito desesperadamente miles y miles de palabras para relacionarme con los demas se que en realidad todo esto es ficción. ficción de entendimiento. hacemos como que.
la verdad es que nada de lo que yo diga, ni de lo que vos leas o me escuches, va a implicar ningun tipo de puente comunicacional entre nosotros dos. que las palabras en realidad son conceptos, sonidos, letras bonitas y poco más.
por eso cuando yo te estoy diciendo que estoy pasandola mal, peor, que la estoy pasando como el orto vos no me escuchas. no me querés escuchar. tal vez es más fácil para vos no entenderme.
pero cuando presa de un ataque de desesperación por no poder comunicarte que me estoy muriendo por dentro revoleo un vaso contra la pared y se rompe en mil pedazos, recién ahí, vos, me mirás. recién ahí, me ves. recién ahí, me sentís.
y yo rompo a llorar.
pero no te asustes.
es alivio.
estás acá. me mirás. me ves.
ya no preguntás idioteces. ya no tapas mis palabras de dolor con dobles sentidos sarcásticos.
ya no intento explicarte lo inexplicable.
ya no necesito que me escuches, ni que me leas.
solo que me confirmes que estoy acá, de verdad.
ahora solo necesito que me sigas mirando, por favor.

lunes, 9 de septiembre de 2013

plaza miserere o el refugio de los rotos

plaza miserere es uno de los lugares mas feos que conozco. sobre todo a las seis de la tarde cuando la gente que va y viene es cada vez más y se golpea entre si, apurada y autómata. los olores, mezclados entre si, son todos penetrantes. el olor a chorizo y basura de hace días se confunde con el de meo y me hacen sentir nauseas. las palomas te siguen, incansables y mugrientas. no solo estamos ahí la gente rota, las que vamos y venimos de trabajar y escondemos celosamente nuestras miserias del ojo ajeno, sino también los otros, que de tan rotos se rompieron para afuera y uno puede ver los pedazos de todo saliendoseles de adentro; ellos ya no se molestan por fingir, deambulean entre nosotros perdidos. las formas típicas de distracción que utilizamos cotidianamente para no verlos, mirar para otro lado o cruzar la calle, en la plaza no funcionan. son muchos y estan por todos lados. te piden monedas te piden comida te agarran del brazo buscan que los mires, los rotos deambulean de forma semejante a las palomas y vos ahí, parado entre multitudes ajenas esperando esperar. los vendedores ambulantes, atareados, empujan a los rotos peleando por el mismo publico, y se te acercan acaso mas desesperados buscando con ansiedad que les compres medias, pañuelos, chicles o porta tarjetas.
el olor se hace insoportable, la mugre se acumula por la desidia y de fondo una alarma suena intermitentemente. la fealdad es tanta y está por tantas partes que se me estruja el pecho, me pega en la jeta como cachetazo. desde chiquita odié la fealdad, cerraba los ojos cuando veía algo que no me gustaba hasta que los ojos me dolían de tanto apretar, deseando que todo lo feo del planeta tierra desaparezca ante mi obstinación por no ver.
abrí los ojos confirmando que el truco ya no funcionaba. miré hacia arriba, único lugar que me permitía mirar sin mirar aquello, y el sol se estaba poniendo. el atardecer le daba al cielo un anaranjado especial que contrastaba con las nubes grisaceas. todo estaba enmarcado en las ramas desnudas de un par de árboles.
cuando volví a bajar la vista, ya estaba bien.

viernes, 6 de septiembre de 2013

no se si cortarme las venas o dejarmelas largas o ando buscando un corazón

esta entrada se lee con este tema, mi recurrente, de fondo.
 
se amontonan los libros,
las hojas de pruebas horribles de alumnos que no estudiaron,
la cama deshecha,
los platos sucios que ya no dejan espacio en la pileta.
la heladera vacía, una manzana y un tarro de mermelada light.
ropa sobre las sillas,
zapatos sin pares,
listas de cosas que no hago, que se acumulan.
tildada me siento y giro sobre mi misma en la silla.
giro una vez más, y otra.
pienso que tengo que bañarme y me pesa.
pienso que tengo que hablar con inés de esto.
que es esto, que es.
no hago nada que no sea imperante hacer.
solo voy a trabajar. llego a casa y me sumergo en mi pijama.
y giro sobre la silla.
giro y giro.
pienso que no puedo empezar de nuevo a hacer las cosas bien.
¿quién empieza algo un jueves?, no tiene sentido.
pienso que a lo mejor si se termina el año.
si me mudo a un lugar donde no conozca a nadie.
a lo mejor si me pudiese quedar acá girando, tal vez.
tengo que contarle esto a inés, pienso.
pensamientos recurrentes, ¿me estaré poniendo mala?
uno nunca sabe cuando empieza a volverse loco.
los pensamientos recurrentes y repetitivos pueden ser una señal.
el desgano también.
tal vez esté depresiva.
antes no me preocupaba que las cosas tuvieran sentido.
porque vos sabés, bien, belén, que en la vida nada tiene sentido.
que el racionalismo es una forma de histeria pedorra buscando ordenar un sinnumero de idioteces para intentar explicarnos nuestra existencia. como si tuviesemos que explicar realmente algo.
que mania de mierda esta, del ser humano moderno, la de explicar, buscar explicar todo. dame un dios al que rezarle, dame una nube a la que bailarle, tal vez así todo vuelva a su lugar.
tengo que hablar con inés de esto. de que estoy mal, de que tengo pensamientos recurrentes, pienso.
el problema es que voy con inés los lunes, vuelvo a pensar. y los lunes son como en el corto plazo los primeros de año.
todos los lunes pienso que puedo empezar de nuevo, que puedo hacer las cosas bien. me miento que tiene sentido, que hago lo que quiero, lo que me gusta. justo los lunes veo a ines.
el problema son los martes, ahí me empiezo a complicar. me saca de quicio un adolescente pesado, leo estupideces redactadas por alguien que no estudió, tomo mate y quemo el agua, el clima pegajoso me pone de mal humor y solo es martes, quemo la comida, discuto con algun pelotudo, pierdo el colectivo llego a casa me saco los zapatos y digo que carajo que mierda que onda que se supone que es todo esto para qué.
los miercoles me levanto a las 5 am y no vuelvo a casa hasta doce horas mas tarde. tomo subtes, colectivos, miro a la gente, sus caras, la rutina, la mugre de esta ciudad. cuando por fin vuelvo cierro la puerta de casa y quiero quedarme acá encerrada, pongo llave y me saco las zapatillas acá estoy segura todo lo horrible queda afuera estoy bien acá en mis 30m2 de soledad. pienso que me estoy volviendo fóbica, que tengo que hablar con alguien, con inés, pero hasta el lunes falta mucho. ¿esto será locura? ¿me estoy volviendo loca? pensamiento recurrente. me siento en la silla y giro.
el jueves me arrastro fuera de mi cama, puteo. abro la puerta para ir a trabajar con dificultad. la horribisibilidad porteña me golpea en la jeta, me escucho dando clases sobre estupideces, idioteces que a nadie le importan, que nadie va a estudiar ni se va a acordar que a mi no me importan. algún directivo me dice que venga con tacos mas altos, que sino parezco una estudiante más. solo lo miro, cansada. pienso que taradez, esto. no tengo que parecer lo que parezco, como si 4 cm de tacos me hicieran otra persona, mas vieja, mas fea, mas mierda. vuelvo a casa y pongo la musica fuerte, me tiro en la cama vestida la cancion se repite una y otra vez, una y otra y otra más. dormito y suena la alarma reclamando que corra atrás de pelotudeces, abro un ojo perdida, sin saber donde estoy, ni que día ni que hora es y es agradable. la sensación de alivio se pasa cuando me doy cuenta de que es jueves, de que son las 18 hs de que tengo que tomar otro colectivo para ir a cursar otra vez y a escuchar a alguien diciendo cosas que a nadie le importan, que a mi no me importan. vuelvo tarde, pensando que me voy a dormir y que mañana todo va a ser mejor, que mágicamente todo vuelve a tener un sentido, una finalidad, y me duermo. dormir es lo que mejor me sale ultimamente.
el viernes me despierto a las 9. abro los ojos antes que me demande la alarma y escucho el tic tac del reloj de la habitación. los cierro de nuevo y fantaseo con faltar a la escuela, no ir, decir que estoy enferma, que estoy mal, que estoy muerta. no decir nada. que importa, a quién le importa. pero me levanto igual, me arrastro hasta el baño, me desnudo, me siento en la bañadera y me hago un ovillo, dejo que el agua de la lluvia caiga en mi nuca, en mi espalda. dormito bajo la calidez del agua, el vapor, el sonido de las gotas golpeteando contra la bañera, me quiero quedar acá, aca estoy bien, pienso, esto es agradable, esto está bien. suena el telefono y me despierta de mi adormecimiento, termino de lavarme, salgo, me cambio y salgo otra vez, una más. me choca alguien mientras cierro la puerta de entrada y me putea, la gente no mira, la gente no ve. la gente no me ve. subo al colectivo, entro al aula, me rio con mis alumnos, grito, intento enseñar cosas que no me interesan. uno me pregunta para qué le sirve saber de grecia, de roma, todo esto, lo miro y le digo que es mal momento para preguntas existenciales. me mira sin entender. me siento en el escritorio y los veo hacer, toca el timbre vuelvo a tomar el 132 pensando solamente en volver a casa en que tengo que estar en casa y me encierro otra vez y me convenzco de que esto es fobia, de que tengo que hablar con alguien, tal vez con ines, de que no soy normal, de que esto no es normal. me siento en el piso con la espalda contra la puerta para mas seguridad, una traba más para que todo lo de afuera no pueda entrar me hago un ovillo y me quedo ahí en el silencio una hora, hora y media con la mente en blanco, mas bien en negro, no puedo pensar en nada salvo en que esto no está bien, que me estoy volviendo loca, que yo no soy asi, no quiero ser asi, que no puedo vivir asi. cuando logro pararme el quilombo de la cocina me desalienta, tomo mates aunque esten frios y revulsivos y entro una y otra vez al mail no se para que. ya nadie escribe mails, no estoy esperando ningun mail, pero entro igual, tal vez esperando que alguien se haya decidido a escribirme la respuesta. la respuesta a el qué, al por qué, al para qué. tengo que salir a trabajar otra vez, es tarde, estoy cansada pero salgo igual, vuelvo a las doce de la noche, me tiro en la cama como estoy y pienso que tengo dos días de libertad, dos días totalmente míos para quedarme libremente encerrada sin hablar con nadie en mi departamento de 30m2 y que el lunes ya está, el lunes ya fue, el lunes empezaré otra vez, pero esta vez de verdad, y todo va a ser lindo y solícito, todo va a tener sentido, proque es lunes y los lunes la vida empieza de nuevo, es borron y cuenta nueva, es como año nuevo, como cuando te mudás, como cuando te separás, todo otra vez. una más. otra oportunidad para empezar de cero, dejar de ser quien sos, de pronto, e intentar.
tal vez esta vez reconozca al deseo.
porque el deseo pesa.
y pesa más cuando uno no sabe donde está.
deseo desear,
de pronto.

                  y despertarme.