mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

Buscar este blog

dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sigamosnos:

sígueme en Instagram siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en facebook Rss feed
Mostrando entradas con la etiqueta pedro el que espera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pedro el que espera. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de octubre de 2014

el faux pas, o el final de pedro, el que ya no espera/17

esta historia tiene varios capítulos previos:
primer capítulo
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16


subió. estaba lindo, lindisimo.
no lo dejé decir nada, lo empujé contra la pared y lo besé.
me siguió, lentamente. a medida que entraba en calor, nuestras bocas se acompasaban.
lo senté en la silla y me subí encima, quedamos frente a frente.
yo jadeaba. sentía una excitación total. única.
me movía a tono de la música, despacito, mientras lo besaba.
me frenó y me preguntó si era todo preparado, la música, la escena.
me le quedé mirando extrañada. la pregunta boluda me sacó un poco de situación. decidí ignorarlo y seguí.
me sacó la remera y me desabrochó el corpiño. estaba nerviosísimo, cortado.
son hermosas, me dijo.
lo llevé, despacio, hacia ellas.
si bien yo estaba a punto, empecé a sentir que la situación no fluía.
el no avanzaba, y me empecé a poner nerviosa yo. ¿no le gustaba?, ¿qué estaba pasando?
me levanté y lo lleve a la habitación. le saqué la remera y se cubrió, como un nene.
más pasaba los minutos, más incómoda me sentía.
toda la calentura previa se esfumaba, a pasos agigantados.
me llevó la cabeza hacia su pene y noté que estaba pequeño y flácido.
no tenía ganas de chuparselo, asique lo bese alrededor, un poco, y lo toquetié, pero la no reacción del susodicho me sacaron las pocas ganas que tenía.
la situación se tornó tensa, volvió a bajarme la cabeza, esta vez con un mohín un tanto mas brusco, que me molestó. ¿qué le pasaba, pensaba acaso que yo era un perro?
cerré los ojos e inhalé profundo.
bueno bueno, dije, retobada y ya bastante molesta. vení, vení a la cama.
se tiró, junto a mi, bastante ofuscado él, por la situación.
dale, belén, ayudame un poquito, dale, imploró.
apagué la luz, sintiendo que había pasado de una película porno a una de esas yanquies berretas onda american pie 35 en tres minutos, y me dispuse a masturbarlo. sabía que él quería que se la chupe, pero yo quería cualquier cosa en mi boca menos esa pequeña cosa flácida. sabía que si me lo metía en la boca mi vagina se cerraría para siempre al mero tacto.
mientras, probaba besándolo por el resto de su cuerpo, pero su malestar era cada vez mayor.
de pronto, lo comprendí: había esperado casi dos años para cojerme a este tipo y estaba teniendo el peor polvo de mi vida. no lo podía creer. dios me odiaba.
molesto, me sacó la mano y comenzó a masturbarse él, con furia.
yo solo escuchaba la situación, en penumbras, y quería estar a 1500 km del sujeto. mientras pensaba en lo desgraciada que era mi existencia, pedro logró que su miembro reaccionara mínimamente, se puso el forro y se subió encima mío. pensé que debido a mi estrechez y mi estado de total enfriamiento (solía estar mas excitada cuando miraba los paquetes de gomitas billiken en la góndola de supermercado) no iba a poder, menos con el miembro semi rígido, pero pedro pudo. no sentí nada, pero cerré los ojos e intenté volver a la situación y recordar cuánto me gustaba, cuanto había añorado tenerlo adentro. no habrían pasado ni cuatro minutos de mi esfuerzo intelectual cuando tras dos sonidos entrecortados salió y se tiró al lado mio.

¿ya estaba?
me mordí los labios y agradecí la penumbra. estuvimos en silencio como veinte minutos, conscientes del fracaso del cual habíamos sido partícipes necesarios.
me levanté y se levantó atrás mio.
¿me puedo bañar?, me dijo. tengo que volver a casa.

asentí, pensando en lo caradura que era que después del pésimo polvo, hiciera tan explícito que volvía con su mujer. me vestí rápidamente, con un mal humor creciente. mientras escuchaba el agua caer me preguntaba qué era lo que había salido tan mal. tal vez si se la hubiese chupado... ¿era que yo no le había gustado desnuda?

salió de bañarse y se cambió, en silencio. y ahí hice lo que mi amiga p.- llama el "faux pas". pegunté lo que nunca hay que preguntar después de una mala relación sexual, pero que me quemaba en la garganta. en un hilito de voz, lo saqué:
- pedro... ¿que nos pasó?

una de las normas básicas que toda mujer aprende luego de tener algunos encuentros íntimos con los hombres es que, luego de un terrible faux pas, lo mejor es no hablar de la situación. ignorarla. el hombre quiere imaginar que mágicamente la mujer perdió la memoria completamente y que la situación nunca sucedió.

por supuesto no es algo que, belén, que siempre tiene que saber todo, pueda poner en práctica.
pedro me miró tranquilamente y me soltó, muy seriamente:
- es que estuviste muy timidita y yo así no puedo excitarme.

mi primera reacción fue de vergüenza. obviamente yo había sido un desastre, ese era el problema. obvio que no le gusté.
pero luego de 20 segundos reaccioné. ¿mi culpa? ¿que le pasaba a este imbécil? ¿a él no se le paraba el pito y la culpable era yo???
abrí la boca, pero pedro ya había salido por la puerta, con apenas un mohín como saludo.

me senté y escribí esto. mi versión de cómo debería haber sido esa noche.


nunca más lo volví a ver.


lunes, 15 de septiembre de 2014

miércoles a las 7.23 o pedro, el que ya no espera/16

primer capitulo
segundo
tercero
cuarto
quinto
sexto
7mo
8vo
9no
10
11
12
13
14
15



no volvimos a hablar.
el lunes y el martes pasaron lentos, lentísimos.
las horas, pegajosas, no parecían querer terminarse.
la ansiedad me consumía.
cada tanto me acordaba del miércoles a las 7 y el corazón me latía rápido, desbocado, porque sí.

el miércoles me desperte a las 6 am, sin sueño.
miré el celular, esperando, ridículamente, que me haya escrito confirmando la cita de hoy. nada, obviamente.
pensé en escribirle.
tipié: ¿venís al final?
pero lo borré. me sono muy minita exigiendo.
volví a tipear: ¿nos vemos today?
que pelotuda que soy, pensé, mientras lo borraba.
tiré el celular sobre la cama lejos de mis manos. el corazón se me aceleró otra vez.
es capaz de no venir, pensé, y me enojé con él por adelantado.

me bañé, me depilé, me hice un baño de crema.
me puse linda, pero una sensación de hastío me inundaba la boca del estomago. tenía un mal presentimiento.

el día fue chicle, como lo habían sido el lunes y el martes.
di clases, corregí, respondí mails con la cabeza en pedro.
mis sentidos estaban totalmente alertas. estaba tan cerca, tan, por qué esta sensación de mierda entonces. después de tanto esperar...

increíblemente llegaron las 6. y después las 6.30. me lavé los dientes, me volví a peinar el pelo. me cambié el jean por una calza que me hacía buen culo, me acomodé el escote, busqué e hice una lista de temas para cojer. 6.45. el corazón se desbocaba de a ratos, se prendía de pronto como si fuese el motor de la heladera y de a ratos se apaciguaba. 6.56. ya debería estar acá, qué onda. 6.58 me delinié otra vez los ojos. subí la musica.

y esperé.
se hicieron las 7.
y nada.

las 7.03.
y ahora eran las 7.05.

agarré el celular. ¿dónde estás?.
7.08 lo borré.
me volví a lavar los dientes.
7.14 me até el pelo otra vez.
7.17 me descorazoné. pensé que si se hacían las 7 y media y no había novedades ya no iba a venir.

¿se había olvidado??
volví a agarrar el celular.
¿donde estás, forro?, tipié.

antes de que pudiese apretar enviar, sonó el timbre. 7.23.
dos veces. cortito.

mantuve la respiración. me miré al espejo. me solté el pelo otra vez. esperé un minuto para contestar.
¿hola?, pregunté por el portero, con la mayor tranquilidad que me fue posible.
bel, soy yo. ya llegué.


jueves, 24 de julio de 2014

pedro el que ya no espera o el futuro está acá, finalmente/15

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena
décima
once
doce
trece
catorce


abrí la puerta de casa. un escalofrío me corrió por la columna vertebral cuando volví a pensar en él. pero no de frío, de placer.

deje las llaves sobre la mesa y me saqué el calzado.
me acerqué al espejo de cuerpo entero que tengo en el comedor y me miré. llevé mi mano derecha al cuello y otro escalofrío me envolvió. cerré los ojos. los abrí.
fui a la computadora y puse los redondos.
me miré de vuelta en el espejo. me ví preciosa. me até el pelo, desordenado, en una colita y me pasé la mano por debajo de uno de mis ojos. el delineador corrido persistió, sin embargo.

cerré otra vez los ojos, fuerte, cuando empezó a sonar esta canción




volví a llevar la mano a mi cuello, y apreté, levemente. con los ojos cerrados, me balanceaba al ritmo de la voz. lentamente bajé mi mano, acariciándome el cuerpo. los escalofríos venían, uno tras otro, como una serie de orgasmos desacompasados. el placer era continuo, su mano me volvía a apretar el cuello y la mía bajaba hasta mi entrepierna, sus labios, suaves, todavía seguían sobre los míos, tibios.

despacio, sin abrir los ojos, me saqué la remera. hice lo propio con los pantalones. el frío de la noche de invierno se combinó con mis sentidos completamente alertas, estaba totalmente erizada como no sentirme así me acaricié, lentamente, mientras susurraba qué podría ser peor intentando concentrarme en las sensaciones recientes eso no me arregla a mi y en la noción de su cuerpo cercano algo me late y no es mi corazón que no se me escurriese de los dedospor momentos estaba conmigo el futuro llegó hace rato iba y venía, se me escapaba no tengo donde ir cerraba los ojos al punto de que casi me dolían con la ilusión de no perderlo del todo si ese perro sigue allí mis labios se abrieron levente dejando salir un suspiro que combinaba alivio y frustración cuando me sonó el celular

tengo que verte. ¿el miércoles a las 7 en tu casa?

me di cuenta de que seguía con la boca entreabierta y la cerré. ordené mis ideas, hoy era domingo. estaba tan cerca, y a la vez tan lejos.

por favor, no te arrepientas antes, le escribí, casi sin pensar.

yo me arrepiento de todo. 

ofuscada, solté el celular sobre la mesa. me puse la remera y volvió a sonar.

menos de vos.  

sábado, 5 de julio de 2014

pedro el que ya no espera o no me lo vas a poder creer, pero si/14

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena
décima
parte once (no se como se dice)
doce
trece

esa noche no se cuanto estuvimos besándonos. debió haber sido mucho, porque de pronto ya no estaban más: estábamos solos.
las piedras me temblaban y solo podía pensar en que no quería que esa mano me libere, que esa boca me suelte, habíamos esperado tanto, y de pronto todo era perfecto. la química, el ritmo, los sentidos, el momento, todo. de pronto me di cuenta de que esperar tanto había estado bien, era la única forma. el placer era esto.

sus piernas también temblaban, se apoyaba sobre mi y sentía su corazón desbocado, latiendo desesperado de excitación.
sin embargo, de pronto, el hechizo se rompió. su seguridad se desvaneció, su presión sobre mi cuello se aflojó, sus ojos volvieron a mirar hacia los lados, temerosos.
- salgamos de acá, hay mucha gente.
una mueca de disgusto surcó mi cara, pero me mordí el labio.  yo había aceptado tácitamente las reglas, me la tenía que bancar.

salimos. hacía frío. temblé, instantáneamente. me abrazó cariñosamente. nos sentamos en el zaguán de una casa.
me miró por primera vez sin parpadear, sin mirar hacia abajo, hacia los costados, sin parecer preocupado. le sonreí.
belén.- qué.
le dije, desafiante.
me acomodó el pelo y se mordió el labio. sus ojos volvieron a ser los mismos de siempre. parecía que la valentía le iba y le venía, por ráfagas, e inmediatamente después no sabía que hacer con todo lo que había provocado, hecho, dicho, finalmente.
pedro.- sos mejor de lo que te imaginaba. y eso es mucho decir.
me sonreí, avergonzada.
belén.- callate, gil.
pedro.- en serio, te juro. sos más, mucho más. todo.
sonrió nervioso y me hizo el gestito de jurar sobre su boca.
belén.- bueno...
pedro.- shhh. no digas nada que no puedo ni creer lo que me animé a hacer.
belén.- que exagerado, nene.
pedro.- ¿exagerado?, hace meses pienso en vos, en besarte, no puedo parar de manijearme...
belén.- así soy. les pasa a todos.
pedro.- vos te reís, pero tengo que contarte algo...
belén.- ¿que pasó?
pedro.- ¿te acordás esos mails... descolgados, después de que me dejaste de hablar?
belén.- ¿cuales?
pedro.- donde te pregunté cuando volvías...
belén.- ahh. si, si. re descolgados. que pasa.
pedro.- bueno, no eran descolgados. había pasado algo.
belén.- ¿qué?
pedro.- no se si contarte porque te voy a parecer un pelotudo...
belén.- ya me parecés, no va a haber mucho cambio.
pedro.- jaja. si, ya se. bueno... pasó que... no se, parece que mariel un día me
belén.- ¿quién es mariel?
pedro.- mi novia.
belén.- ¿es necesario que hablemos de tu novia?
pedro.- si, si querés que te cuente...
belén.- bueno.
pedro.- bueno, parece que un día deje el mail abierto, no se. y me fui a bañar.
belén.- ajam.
pedro.- y mariel vio nuestros mails.
belén.- uh.
pedro.- si, uh.
belén.- ¿y?
pedro.- bueno, nada, no era nada muy claro, asique no me dijo nada. después se ve que te estuvo investigando...
belén.- ¿a mi?
pedro.- si.
belén.- ¿y que encontró?
pedro.- tu blog.
belén.- ¿mi blog???
pedro.- si. y un día, estabamos cenando, y, tranquilamente, me tira: es muy bueno el blog de esta chica, belén.
belén.- me estas jodiendo.
pedro.- no.
belén.- JAJAJAJJAJAJAAJAJA
pedro.- no te rías.
belén.- no, perdón. es que no se... le gusta mi blog. que genia.
pedro.- y me dijo: no me extraña que te atraiga, la verdad.
belén.- no te dijo eso...
pedro.- te juro.
belén.- ...
pedro.- y me dijo, además: bueno, hagamos algo. abramos la relación.
belén.- JAJAJAJAJAJAJAJA na. ¿te ofreció tener un trío conmigo?
pedro.- no, pava. ojalá. no, me dijo que... que abríamos la relación, por tres meses. y que cada uno podía estar con quién quisiera en esos tres meses. y que después veíamos.
belén.- ...
pedro.- ¿qué?
belén.- es muy genia tu novia.
pedro.- ¿te parece?
belén.- posta que si. no la dejes nunca, está a años luz tuyo.
pedro.- bueno, qué, ahora son amigas.
belén.- no, pero en serio. la tiene clarísima. me cae demasiado bien.
pedro.- bueno, estamos hablando de mi.
belén.- no, es que... una jugada maestra, la verdad. la mina te deja que pruebes, sabiendo que vas a volver.
pedro.- ¿tan poca fe te tenés?
belén.- no, no es eso. no se, pero ella te conoce. tienen historia. las posibilidades están a su favor.
pedro.- bueno, si querés te paso el celu y se hacen amigas.
belén.- no, bueno. pero no me cuentes mas cosas de ella que no se, me cae demasiado bien ya. es incómodo.
pedro.- sos rara.
belén.- ¿yo? ¿y tu novia?
pedro.- bueno, esperá. esto pasó en... diciembre.
belén.- que cosa.
pedro.- la opción de abrir... la relación.
belén.- ahhh. ¿no ahora?
pedro.- no. en diciembre del año pasado.
belén.- en dici... JAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ
pedro.- ...
belén.- jjajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajjajajajajajajajajajajaja
pedro.- basta.
belén.- jajajajajajajajajajjajajaa.
pedro.- veo que te diste cuenta de que fue dos semanas después de que te fueses a madryn.
belén.- JAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
pedro.- jaja. bueno, basta. me siento re loser.
belén.- JJAJAJAJAJAJAJAAJAJ toda la leche chabón. tu novia te da vía libre para que te revuelques con la minita a la que le querés entrar hace casi dos años y... justo se fue por tres meses. es graciosisimo.
pedro.- si, ya se. por eso cuando no aguanté más te mandé el mail para ver cuando volvías.
belén.- JJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
pedro.- nada, un desastre todo. yo no aguanté pensar que ella estuviese con otros... era cualquiera, encima la única mina con la que yo quería estar aparte de ella eras vos y estabas a 1500 kms... asique nada, le dije que no, que cancelábamos, que ya fue.
belén.- esta historia es genial. la tengo que contar en el blog.
pedro.- no, no seas forra. te lee. se va a dar cuenta.
belén.- pero es demasiado bueno, pedro. porfa.
pedro.- no, prometeme.
belén.- no te voy a prometer esa pavada, dale.
pedro.- te lee.
belén.- que genia.
pedro.- si, ya lo dijiste. además me da miedo como me retrates. o sea, me da curiosidad, me gustaría leerme. pero me da miedo, porque se que soy medio pelotudo.
belén.- bueno. espero un tiempo.
pedro.- bueno.
belén.- ¿y ahora empezaron de vuelta?
pedro.- ¿qué cosa?
belén.- el tiempo. la relación abierta.
pedro.- ah. no.
belén.- ¿no?
pedro.- no
belén.- ¿y entonces? ¿qué pasó?
pedro.- pasó que no me aguanté más.

lunes, 5 de mayo de 2014

pedro el que espera, 13 o perro amor explota


esta entrada se lee con este tema de fondo:

la incomodidad crecía junto al silencio.
intenté hacerme la graciosa, pero pedro no dejaba de mirarme y me ponía más nerviosa.
la situación era insostenible, otra vez. todas mis convicciones, mi seguridad, mi integridad, mi dignidad. no quedaba nada. 4 palabras, una sonrisa y ya estaba otra vez ahi, comiendole de la manito. que boluda. boluda, boluda, boluda, me repetía mi cerebro una y otra vez.

me puse de mal humor.
matias y emilio nos esperaban afuera. empezaron a tomar. pedro pidió un whisky, y otro. tuve un deja vu, las situaciones se repetían, me sentía enredada otra vez en algo en donde no queria estar. el mozo me trajo una gaseosa y me hizo un cumplido. los muchachos lo festejaron con risotadas, salvo pedro. pedro se pidió un vodka, y su borrachera era ya palpable.

mientras contaba anécdotas sexuales y los borrachos me las festejaban, pedro intentaba avanzar, hacia algun lado. me preguntaba sobre posiciones, que me gustaba, que no.
lo miré, desafiante.
"me gusta que se animen a cojerme".
emilio y matías hicieron un sonido de uhhhhh. pedro parpadeo, mareado. con un marcado delay, me dedicó una carcajada.

a las 4 am me levanté y dije que me iba. matias y emilio protestaron. me agaché a buscar la cartera y cuando me levanté tenía a pedro a 3 cm de mi cara.
me quedé dura. apoyó su mano contra la pared cortandome el paso.
qué hacés recuerdo que le dije.

se quedó mirandome, fijamente. dos, tres, diez segundos que fueron eternos. sentía su respiración agitada, repleta de alcohol.
dejame, pedro, que me voy.

se acercó un centimetro más.
mantuve la respiración.
con la otra mano me agarró el costado del cuello, fuerte. su dedo gordo presionó mi garganta. ante el movimiento, entreabrí la boca. suavemente depositó sus labios sobre los mios. todo mi cuerpo se estremeció. sentía mi corazón a mil. sus dedos presionaron más mi garganta. el placer se disparó por todo mi cuerpo. su cuerpo se ablanzó contra el mio y la pared.

y me besó. me besó, largo, casi sin dejarme respirar.
agitadísima, sentí que me iba a morir de tanto placer, de tantas ganas, de tanto todo. mi mano se apoyaba sobre la de el intentando que aflojara la presión que hacía sobre mi garganta, pero no se inmutó, el regulaba la presión. la excitación me hacía temblar.
se alejó, mirandome fijamente, y aflojó la presión. volví a respirar normal y lo miré a los ojos. se acercó despacio y mi respiración agitada y su presión volvieron.

sosteniendome así y disfrutando su dominio total de la situación, se acercó a mi oído y tarareó: perro caliente, no deja nada... el amor explota...

domingo, 4 de mayo de 2014

pedro el que espera/12 o se viene

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena
décima
onceava


antes del 20 de julio, vi a pedrito dos veces.

estaba mas raro que de costumbre, se emperraba en verme como si quisiese decirme algo, pero luego cuando me tenía enfrente nada. yo lo dejaba hacer, como siempre. porque una nunca aprende, hasta que aprende. y que gran día ese.

una vez me mandó un mensaje diciendo que estaba cerca, si podía pasar. le dije que si. vino, estuvo media hora. se lo veía molesto. yo, como de mi lado había hecho el cierre mas digno que podía hacer después de todo el papelón ridículo al que me había sumado durante meses, solo lo miraba ser. en general, siempre, yo, miro ser. jamás tomo iniciativas, siempre espero sentada. los silencios eran mortales, la incomodidad era mutua. se fue rápido, no sin antes darse cuenta de que mi computadora andaba para el culo. prometió pasar a arreglarla, pronto.

y cumplió.

vino otro día, taciturno también. la conversación se estancaba, el estaba molesto, nervioso. reinstaló el sistema operativo de la maquina en silencio. cada tanto me tiraba alguna mirada victimaria, a la que yo solo sonreía, distante.


el 19 de julio del 2012 me mandó un mensaje. "pichona, mañana es el día del amigo. nos vemos, no te estoy preguntando".

dudé un poco, pero terminé aceptando. no tenía planes y pasar el día del amigo all by myself me parecía una depre innecesaria. "oka. le digo a matías y emilio".

su respuesta tardó en llegar: "entiendo".

pensé en responderle que si había algo que el no hacía, era entender, pero decidí no pelear. eramos amigos, salíamos como amigos. nada quedaba ya del histeriqueo, por fin.

pedro quedó en que pasaba por casa e íbamos juntos, los chicos iban directamente. tenía cero expectativas. jean, zapatillas y una remera azul que me dejaba un hombro al descubierto. ni a cambiarme le había puesto onda. lo esperé abajo, no quería que suba a casa y que se genere otra vez una situación incómoda.

me sonrió, tímidamente, y me miró con esos ojitos de niño que tenía, siempre sorprendidos de todo. le sonreí, ampliamente.

sabés que cuando no te veo, me olvido. y de pronto te vuelvo a ver y me acuerdo.  cuan linda sos, y porque si.

la declaración me tomó desprevenida. le dije que ni siquiera me había vestido posta.

así me gustás. siempre.

me sonrojé y cagué.

pedro me tenía en sus manos, otra vez.

sábado, 3 de mayo de 2014

pedro el que espera, 11, y un par de mails, el interludio

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena
décima


pensé en no contestarle. el mail quedó dos semanas en mi casilla, esperando.
pero mi ansiedad no pudo, TENÍA que saber a qué venía esta reaparición después de tanto tiempo.
un día, siguiendo un impulso del cual habría de arrepentirme, le contesté.


RE: Hola!
De: belénxxxxxxxx@hotmail.com
Para: pedroxxxxxxxx@gmail.com

¿qué onda? ¿pasó algo?


RERE: Hola!
De:  pedroxxxxxxxx@gmail.com
Para: belénxxxxxxxx@hotmail.com

¿por lo de once decís? si, una mierda. no se porque cristina todavía no salió a hablar todavía.

¿o por qué decís?

¿vos como estas, chiquita?

RE: Hola!
De: belénxxxxxxxx@hotmail.com
Para: pedroxxxxxxxx@gmail.com

yo bien.

no, nada. me sorprendió el mail, nada mas. ¿qué necesitabas?


RERE: Hola!
De:  pedroxxxxxxxx@gmail.com
Para: belénxxxxxxxx@hotmail.com

¿te sorprende que piense en vos?

necesito verte. eso.

pd. no sabés. un compañero me dijo que soy igual al actor ese, que me dijiste vos la otra vez, ¿te acordás?. increíble.

RE: Hola!
De: belénxxxxxxxx@hotmail.com
Para: pedroxxxxxxxx@gmail.com

no entendí que era lo increíble.

RERE: Hola!
De:  pedroxxxxxxxx@gmail.com
Para: belénxxxxxxxx@hotmail.com

que dos personas no relacionadas entre si digan que me parezco al mismo actor!
Y TE ACLARO QUE EL ACTOR NO ES MAS FACHERO QUE YO.

RE: Hola!
De: belénxxxxxxxx@hotmail.com
Para: pedroxxxxxxxx@gmail.com

SI, ES MAS FACHERO. PERO IGUAL DE NABO.

RERE: Hola!
De:  pedroxxxxxxxx@gmail.com
Para: belénxxxxxxxx@hotmail.com

CALLATE. VOS SOS MAS NABA QUE LOS DOS JUNTOS PORQUE NO ENTENDIAS QUE ERA LO INCREIBLE.

¿me extañabas? dale. no le cuento a nadie.

RE: Hola!
De: belénxxxxxxxx@hotmail.com
Para: pedroxxxxxxxx@gmail.com

la verdad que no.
te asocio con cosas feas.

RERE: Hola!
De:  pedroxxxxxxxx@gmail.com
Para: belénxxxxxxxx@hotmail.com

yo te asocio con todas cosas lindas.
me dijo matías que volvías la semana que viene. te paso a ver el finde, el sábado. ¿puede ser?

RE: Hola!
De: belénxxxxxxxx@hotmail.com
Para: pedroxxxxxxxx@gmail.com

no.
no quiero que me histeriqués mas, pedro.
cortala.



nunca más contestó.


hasta el día del amigo.
día de LA CATÁSTROFE. bueno no, pero fue el inicio del fin, o algo así.

viernes, 2 de mayo de 2014

pedro el que espera, 10 u hola!

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena

no volví a responderle los mails, ni los mensajes. tampoco en el msn.

había llegado al tope de mi paciencia. me había dejado boludear mas de lo acostumbrado y mi ego herido no era ninguna pavada. estaba furiosa.


pasaron 4 meses de no tener ningún tipo de contacto. nada.
ya no pensaba en pedro. nunca.


un día, en febrero del 2012 (esta historia comienza en el 2010, asique dense una idea de los tiempos de pedrito), me llega un mail de él.
verlo en la casilla de entrada me produjo una mueca de fastidio. me volvió, de pronto, a doler un poco la cicatriz que le habia dejado a mi orgullo y, rencorosa, recordé como me había pelotudeado.
lo abrí, asqueada:


Asunto: Hola!

De: pedroxxxxxxxx@gmail.com
Para: belénxxxxxxxx@hotmail.com

Hola, pichona, ¿cómo estas? so many time?
Extrañé bastante tu presencia, hace un montón dejaste de hablarme y te fuiste, ¿seguís en madryn?. Nunca más sali con los chicos. Sin vos es bastante aburrido.
Te mando un beso. ¿Nos vemos a tu regreso, no?



domingo, 6 de abril de 2014

pedro el que espera, 9 o la decisión final

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava


enfiló hacia la barra y lo vi tomarse un tequila de un saque.
me molestó que tuviese que emborracharse para estar cerca mio.
de lejos vi que se tomaba un segundo.
me puse a bailar con matías y soledad, resignada.
la historia ya me aburría hasta a mi. pronto soledad bailaba en una esquina, sola, compenetradisima, y matias se concentró en mi. bajamos, subimos, meneamos, nos toqueteamos. lo miré, sopesé las posibilidades. era lindo. medio chiquito para mi, pero a estas alturas edad no implica madurez, pedro era un claro ejemplo. matías intentaba acercarse, y yo miraba a pedro, que seguía tomando en la barra. de repente matías me agarró de la mano y tiró llevándome hacia afuera de la pista. quería decirme algo, me dijo. me resigné a escuchar algo que en realidad no quería.
ni bien empezó a balbucear unas palabras, pedro me agarró de la mano y me arrastró de nuevo hacia la pista. encastró mi cadera con la suya y empezó a hacerme girar. me olvidé de matias, de mi odio hacia pedro, de todo.
recuerdo poco más de esa noche. no nos volvimos a despegar hasta las 5 am. bailamos todas y cada una de las canciones que pasaron. mas se adentraba la noche, más me apretaba él, mas podía sentir su cuerpo contra el mio.
con el correr de las horas, el calor del boliche en conjunción con la poca ventilación hizo que la humedad condensara en una especie de vaho general. yo no sabía si transpiraba yo, o el, o eramos los dos, pero estábamos empapadisimos. lo recuerdo acariciándome los hombros, la cara, los brazos, su mano se deslizaba por mi piel totalmente empapada. pegaba su mejilla con la mia, y no se separaba un minuto de mi. nada. fueron 4 horas en las cuales nuestros cuerpos no se alejaron ni un centímetro.

a las 5 se acercó matías con cara de pocos amigos avisando que se iba. que soledad estaba con otro tipo y se quedaba. de pronto pedro pareció despertarse de ese trance y dijo que si, que era tarde, que se tenía que ir, que lo esperaban.
bromié al respecto de si era la cenicienta, pero no le hizo gracia.
"espero a que te tomes un taxi", dijo, seco, cuando matías dobló por scalabrini.
me lo quedé mirando, anonadada. no podía creer que ESA fuese su despedida. ¿me sacaba a las corridas y me metía en un taxi y ya? ¿después de estar apoyándome y tocándome toda la puta noche?. la furia, el odio, el enojo, volvió de pronto, me cayó y me invadió toda, de forma instantanea.

me sonrió, mientras esperábamos, y me puso su campera en los hombros. yo estaba tan llena de ira que no dije ni una palabra.
cuando me abrió la puerta del taxi y se inclinó para darme un beso en la mejilla, lo esquivé. con un solo movimiento dejé caer su campera en la calle, y cerré la puerta del taxi con un portazo.

después de darle al tachero la dirección, cerré los ojos y me recosté sobre el asiento.

juré no verlo nunca más. y esta vez era en serio. muy.

y casi que cumplí. les juro.

pero no.

miércoles, 2 de abril de 2014

pedro el que espera, 8 o un pasito pá adelante, un pasito pá atrás

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima


lo esperé abajo. estar encerrada entre las cuatro paredes del depto me ponía nerviosa. necesitaba aire. estaba fresco, un vientito suave me recordaba que estaba ahí, que tenía un cuerpo que se erizaba, que estaba viva. además pedro me ponía nerviosa. digo, cada vez que venía a casa se ponía tan nervioso que me ponía nerviosa a mi.

me había puesto un enterito tipo short, straples. el que a el le gustaba. me hice una colita, me pinté los ojos, me puse unas sandalias que hacían parecer a mis piernas razonablemente largas. pero no se, no estaba del todo convencida. tenía como un  mal presentimiento que me acompañó toda la noche.

estaba pensando en eso, cuando lo vi acercarse, apurado. caminaba gracioso, con pasos demasiado largos para sus piernas cortas. me miró sin verme, y nervioso, bajó la vista. me putié por dentro. me había olvidado de como era en persona, cuando estaba cerca mio. me malhumoré, de pronto.

me dio un beso rápido en la mejilla, y empezó a caminar con la cabeza gacha. tuve un impulso de dar la vuelta y quedarme en mi casa. pero me había puesto las sandalias, me había pintado los ojos, no podía abandonar sin pelear. tomé aire y lo seguí.

hablamos poco, casi nada en el trayecto que hicimos en colectivo. no estaba incomoda, igual. no tenía nada que decir, y eso en mi era raro. el cada tanto me sonreía como disculpándose. tal vez presagiaba lo que iba a pasar. tal vez era su culpa, que le atacaba por dos. por su novia, y por mi. me acomodé frente a uno de los asientos y cerré los ojos. con un movimiento rápido se puso atrás mío y se recostó sobre mi. abrí los ojos, sorprendida. ¿había sido eso un avance explícito?.

di media vuelta con mi cara y lo miré. me miraba, dulce. se acercó un poco más y sentí su respiración sobre el cuello.

sin embargo, el colectivo estaba bastante lleno. a lo mejor solo había sido para acomodarse en un menor espacio. de buen samaritano, digamos. de pedro podía esperarse cualquier cosa.
ya a estas alturas no sabia como leerlo, no entendía nada. de pronto apoyó su mentón sobre la parte de atrás de mi espalda. contuve la respiración y sentí que me daba un beso, chiquito, sobre el hombro. muerta de vergüenza me quedé donde estaba, y él hizo lo propio hasta llegar a nuestra parada. mi mente trabajaba a mil. no podía creerlo. ¿ya estaba?, ¿finalmente habíamos avanzado?

cuando se movió para bajar ese momento había desaparecido. pedro empezó a hablar de cualquier cosa, rápido, sin demasiado sentido.

estaba confundida. ¿realmente me había dado un beso? las dos escenas parecían totalmente incompatibles entre sí.

en la puerta del barcito de palermo, nos esperaban matías y sole. pedro sonrió excesivamente. yo hice una mueca.
nada estaba, nunca, con este pibe. dos adelante, cinco para atrás. medio para adelante, siete para atrás.
lo odié. me odié. nos odié.
nada nuevo bajo el sol.
entré, resignada.

martes, 11 de marzo de 2014

pedro el que espera, 7 y mis fantasías y yo

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta


¿vamos a bailar con sole y matías? y festejamos.

el mensajito había aparecido, inoportuno, y allí estaba, fijo, en mi celular.

me revolví nerviosa y seguí corrigiendo la pila de exámenes de segundo año que nunca parecía terminar.
sin embargo no pude volver a concentrarme. mi nokia ME MIRABA, les juro.
me mordí el labio y calenté el agua del mate.
si hay desesperación que no se note, pensé.
corregí una V donde iba una B, y miré el celular de nuevo.
basta, belén, no te importa. ya está, ya fue pedro, hace una semana que no pensás en él ni te metés en el perfil del face. no la cagues ahora.
miré el celular de nuevo. lo agarré. lo puse encima de mis piernas cruzadas, en la silla. miré el reloj, los minutos pasaban lentos. ¿cuanto podía tardar en contestarle para que se sintiera igual de ansioso de lo que estaba yo? ¿estaría ansioso? sería genial no contestarle. si pudieras aguantar, belén...
suspiré.
volví a la letra indescifrable de lautaro, pero no podía concentrarme. juegueteaba con el celular sobre mis rodillas. ya había pasado media hora, era un tiempo prudencial.
no, belén. controlate. bañate, anda al super, hacé la cama, algo. mientras me desnudaba intentaba recordar todas las cosas que odiaba de él. su risa nerviosa, su altura, su indecisión, su pelotudez.
me solté el pelo, me saqué las medias, el corpiño y la bombacha. abrí la canilla de agua fría y me sumergí en ella con los labios apretados. por un segundo el impacto del agua helada me hizo olvidarme de pedro. cuando no aguanté más y abrí la caliente, el pensamiento recurrente volvió.
me quedé todo lo posible bajo el agua. mis dedos estaba arrugados cuando salí. desnuda, fui al celular, esperando que me haya escrito otra vez preguntándome si estaba todo bien, si me había llegado el mensaje, si estaba viva, diciendome que me amaba y que no podía vivir sin mi, que nos casemos mañana, no se, ALGO. algo que me diese la pauta de que el boludeado de la relación era él, y no yo. no soportaba ser la protagonista de ese papel.
el nokia me informó que no había nuevos mensajes. volví a releer el último que me había llegado.
¿vamos a bailar con sole y matías? y festejamos.
había sido enviado 18.52 y eran 20.15. mi dignidad estaba, al menos, maquillada. tomé aire, y le contesté:
¿festejar qué?
su respuesta al instante me satisfizo. me lo imaginé esperando la respuesta con el celular en la mano, con el corazón latiendole, con su alma... bueno, tal vez tanto no.
que te voy a volver a ver después de casi un mes.
sonreí al celular. con que tenía CONCIENCIA real del tiempo que había pasado. mi cerebro obsesivo se relajó. estaba pensando que contestar cuando sonó otra vez:
te paso a buscar el viernes a las 23 hs. y ponete ese enterito. necesito verte.

me tiré desnuda sobre la cama, feliz. ya estaba, ya no podia retractarse. no tendría sentido. era mañana, o no era nunca. estaba ahí, a un paso. concentrate, belén, concentrate.

después de 20 minutos de fantasear despierta le contesté muy sobriamente: ok.
dejé el celular en la mesita de luz, cerré los ojos, y, mientras me acariciaba como seguramente él lo haría mañana, apagué la luz y después de tantos meses de tensión, nos imaginé a los dos.

y estuvimos bastante bien, eh.

domingo, 16 de febrero de 2014

pedro el que espera, 6 o de mi mecanismo de negación forzosa

si querés leer la historia de pedro, empezá acá
seguí acá
esta es la tercera parte
la cuarta
la quinta

y ahora si:

me mordí los labios, odiándonos (a él, por gil, a mi, por idiota) en silencio.

la noche perdió sentido, pero mis facultades mentales todavía conservaban algo de dignidad asique me prohibí mandarle un mensaje. siempre tuve (ahora, después de dos años de terapia, un poco menos) esa pelotudez cósmica de pensar que si yo no daba el brazo a torcer, si yo no acercaba nunca posiciones aunque fuese yo misma la que me había alejado, si yo me mantenía estoica en el silencio mas profundo, yo GANABA. no se exactamente qué, porque internamente la obsesión y ansiedad prevalecían, pero en mi imaginario (enfermo, según inés) mantener en apariencia mi orgullo incólume implicaba que yo, inexplicablemente, triunfaba. no importaba que la dignidad fuese solo una pantalla, ya que nadie, solo yo, sabía el oscuro secreto. sabía que sufriría noches de morderme labios y uñas para no mandarle mensaje.
mi mecanismo habitual (todavía persiste, aunque últimamente inés lo doblega más seguido) me obligaba a tragarme todos mis problemas de autoestima, ansiedad y obsesión en silencio. hacia afuera me mostraba firme y segura, y al tiempo (una, dos semanas, tres a lo sumo) el susodicho desaparecía, finalmente, de mi mente. se borraba de mi memoria, de mi imaginario, de mis complejos, de mis ganas. lo bloqueaba exitosamente y de pronto desaparecía para siempre, era como si nunca hubiese sucedido.

para lograr mi objetivo borraba el contacto del teléfono, lo ocultaba en el facebook.
el último paso, luego de un mes, era borrarlo del face. si no está en face, no existe.


pero pedro, por supuesto, no me dejó.


volvió a aparecer en el tiempo límite; tres semanas después, en la última etapa de mi proceso de negación.
cuando yo creía ya, por fin, tenerlo todo controlado.

pedro esperaba, si. y aparecía, siempre, en el momento más inoportuno.
  

viernes, 7 de febrero de 2014

pedro el que espera, 5 o de cuando nada esta dicho

pedro empieza acá
sigue acá
esta es la tercera parte
y esta la cuarta


era raro lo de pedro. buscaba todo el tiempo que nos viésemos, pero siempre con otra gente. me desconcertaba. me escribía mails diariamente desde el trabajo, me contaba de su día, sus proyectos, de lo genial que le parecía yo y las ganas que tenía de verme y de abrazarme. si, abrazarme decía.
la situación de histeriqueo se estiró tres o cuatro meses, hasta que, de un día para el otro, me agotó.

dejé de contestarle los mails. suelo ser bastante definitiva en mis decisiones. me cuesta tomarlas, pero a medida que la vida me transcurre, mi cerebro va deglutiendo las variables y opciones a considerar de forma casi inconsciente. y un día, cualquiera, sin que ocurra nada especial, me despierto y la decisión está tomada. el hilo se cortó, la persiana bajó. cuando eso sucede, es bastante difícil moverme de mi posición. nada queda, salvo la nada.

sin embargo, los acontecimientos dieron vuelta esa situación.

era el cumpleaños de una amiga en común, y me puse linda. en otra circunstancia hubiese ido de jeans y zapatillas, pero sabía que él iría y, aunque tuviese una decisión totalmente tomada e inamovible, quería que notara que era lo que se había perdido, por pelotudo.

me até el pelo en una colita alta y me planché el flequillo. me pinte los ojos (cosa que no hago a menudo, la verdad) de azul. un short de jean, una remera negra con pequeños brillos y de escote marylin y unas sandalias bastante altas contemplaron el atuendo. me miré al espejo y me gusté. me tiré un besito, me puse la campera de jean y decidí que ese día, sería la mas linda del lugar. pedro se retorcería sobre si mismo.

llegué bastante tarde. saludé a mi amiga que estaba bastante ocupada con su chongo de ocasión, y lo vi en una esquina del pub. jean, zapatillas topper, camisa a cuadros y el pelo despeinado le daban un look entre desaliñado y rebelde que me gustó. me miró directamente y yo le mantuve la mirada unos 4 segundos y se la aparté. pedro para mi no existía esa noche, estaba más que decidido.
pronto estaba bailando con un morocho que se movía bastante bien y sonreía todo el tiempo. pero no podía concentrarme, estaba demasiado pendiente de él. ¿dónde estaba pedro? ¿con quién? ¿qué hacía?.

cada vez que me volteaba disimuladamente a mirar su rincón contra la barra lo veía mirándome, fijamente.
cambié mi partener de baile pero no mi molestia creciente. lo miré otra vez, y otra, y otra, seguía mirándome. me enfurecí, ¿qué hacía?.

dos horas pasaron en donde me dediqué a ignorarlo todo lo que pude pero su presencia directa y observadora me generaba cada vez mas odio. ¿se iba a quedar toda la noche mirándome? ¿por qué no se acercaba entonces?.

bueno, claro, no se acercaba porque le corté el rostro explícitamente, pero dale. dejá de mirarme. y sino vení y no se, dame un beso. ¿pero eso? ¿qué era eso que hacía?.

agitada, me paré en seco. dejé a mi compañero de baile en medio de la pista, me sequé el sudor y me acerqué decidida. el no movió ni un músculo, ni de su cara ni de su cuerpo, y observó plácidamente mi acercamiento.

estuvimos un minuto en silencio, y, dado que no parecía dispuesto a decir una palabra, ataqué.
belén.- ¿qué hacés?
pedro.- ...
belén.- ¿qué querés?
pedro.- ¿yo? nada.
belén.- entonces dejame en paz.
pedro.- ¿qué tan enojada estás conmigo y por qué exactamente?
se tomó de sopetón la cerveza que tenía en la mano y enfiló la botellita vacía con otras 6 que había liquidado en la barra.
belén.- no estoy enojada.
pedro.- ahh.
belén.- ...
pedro.- ...
belén.- solo quiero que dejes de molestarme (o que me des un beso de una vez, pensé enfurecida)
pedro.- ¿te molesta mi presencia?
belén.- no, no es eso (si, me molesta, me molesta que no me quieras, pelotudo)
pedro entrecerró los ojos y me miró divertido mientras el barman le abría otra botellita.
belén.- me molesta que... (¿qué es lo que me molesta?)
pedro.- ...
belén.- que me... (qué es qué es)
pedro.- ...
belén.- que me mires (ahhh, barrileta cósmica)
pedro sonrió abiertamente y ladeó su cabeza hacia un costado. me contestó tranquilamente.
pedro.- me gusta mirarte.
belén.- bueno, pero no, no, no podés (¿no podés????)
pedro.- me parece que puedo.
belén.- no me causa gracia todo esto.
pedro.- a mi tampoco, es muy serio. defiendo la libertad de visión tanto como la de prensa.
belén.- sos un gil.
pedro.- si, eso si.
belén.- bueno, chau.
pedro.- chau.

me alejé diez pasos decidida a no volver a mirarlo en toda la noche.
durante 20 minutos mi cabeza se concentró en no voltear a su rincón.
pero de pronto me desconcentré y volví a mirar a la barra, buscándolo.










ya no estaba.

miércoles, 5 de febrero de 2014

pedro el que espera, 4

esta historia con pedro empieza acá
sigue acá
esta es la tercera parte

a partir de ese primer encuentro, pedro y yo nos gustamos.
nos veíamos seguido, una vez por semana. salíamos a tomar un café, nos juntábamos en la biblioteca de puan o, simplemente, caminábamos.

pedro se reía mucho conmigo, todo el tiempo. al principio me molestaba, hasta que noté que su risa nerviosa era parte constitutiva de su personalidad. pedro estaba siempre nervioso. siempre. más cuando salía conmigo.

la paranoiqueaba. miraba alrededor, como temiendo lo inconfesable. nos veíamos tiempos rigurosamente cronometrados, una hora, a lo sumo hora y media, más era demasiado. pedro llegaba con cara de torturado a mi encuentro, se iba aflojando a la media hora y cuando faltaban quince minutos antes de irse todo en él volvía a ser oscuro. se ponía hosco, la conversación se cortaba, todo se volvía gélido. yo me prometía no volver a verlo, me mal humoraba su paranoia, sus cambios de humor, su nerviosismo. pero siempre, antes de irse, me abrazaba. fuerte. tan fuerte. me dejaba ahí un minuto, sin decir nada, me envolvía y yo terminaba nuestros encuentros pensando que no era tan malo al fin y al cabo.

nunca había pasado nada. ni un beso, nada. de nada. nada.

pedro esperaba, se acercaba, sopesaba sus posibilidades. y yo lo esperaba, inerte. nunca tuve demasiado problema con la gente comprometida, la verdad. pero siempre espere a que fuesen ellos quienes dieran el primer paso. que fuese una decisión hecha y derecha, digamos. que se hiciesen cargo de lo que iban a hacer.


pero nunca, nunca, nunca, me costó tanto que dieran el primer paso como con pedro.

pedro estaba preso, de las estructuras que creaba alrededor de el, de miedo, de conformismo.


igual, creo que lo que más lo bloqueaba era que, a diferencia de los otros, pedro la quería. la quería de verdad.

sin embargo había decidido, ya para esas alturas, que tampoco quería dejar de verme.
¿y entonces?

sábado, 25 de enero de 2014

pedro el que espera/3 mientras el hippie entona una canción

esta entrada comienza acá
sigue acá


tragó saliva. mi sonrisa desapareció.
el silencio se hizo mas espeso.

la aclaración me tomó por sorpresa. digo, si tenés novia y salís con una mina, no se lo decís... o se lo aclarás antes de salir. si se lo decís cuando salieron es una jugada desleal. baja, digamos. es tirar la pelota a mi cancha y desentenderte. es no hacerte cargo,  no tener pelotas, retomando la metáfora futbolera.
pensé algo así como la puta madre, pero después me acordé de mi ex y pensé que lo mejor que me podía pasar ahora era un tipo que no tuviese ni la mínima intención de romperme las pelotas.

mi mueca inerte se mantuvo. decidí pasar por alto la observación. tomé aire y dije:
belén.- ¿qué vas a tomar?
me miró sorprendido. titubeó. abrió y cerró la boca un par de veces.
pedro.- eh... un café.
belén.- bueno, yo un jugo de naranja.
pedro.- dale.

en ese momento un hippie medio desaliñado, de esos que suelen rondar puan, se acercó a nuestra mesa. vendía poemas, o algo así. le hicimos señas de que no, de que nada, pero se acercó igual. señaló la remera de pedro, que era naranja y tenía una estampa de los beatles, y empezó a tararear, bajito, una canción.

con pedro cruzamos miradas. le volví a decir, ya en un tono no tan amable, que no queríamos comprar nada, pero el hippie me interrumpió.
- ¿qué son, ustedes dos?, preguntó de sopetón.
la pregunta era difícil de contestar. nos miramos interrogativamente entre nosotros, ¿era algo relacional, filosófico existencial, o qué? uno en puan nunca sabe.
belén.- nada, nada...
pedro.- amigos, casi. conocidos.
-. hay amor, acá. amor. love love love, como los beatles, esa canción es la de ustedes.
y, señalando la remera de pedro, tomó aire y empezó a cantar mas fuerte: remember that i´ll always be in love with you
lo miré a pedro, nerviosa. él, fascinado, no le sacaba los ojos de encima.
- treasure these few words till we´re together keep all my love forever, ps. i love you *
a este punto pedro sonreía abiertamente. el hippie dio una vuelta sobre si mismo, hizo una pequeña reverencia, y se alejó, no sin antes deslizarle a la moza que lo curzó:
- acá se nota, eh. hay amor.


* me enteré (después, porque me explicó pedro) que lo que entonaba el hippie era una canción poco conocida (y bastante mala) de los beatles:



jueves, 23 de enero de 2014

pedro, el que espera/2

esta historia empieza acá

me voltié rápidamente y lo miré de frente. me devolvió la mirada. tenía los ojos verdes, nerviosos. parpadeó un par de veces.
me corrí un poco para inspeccionarlo mejor. bastante bajo, pero bastante más alto que yo (algo fácil), de pelo negro, corto. cara añiñada, parecía mas chico. su sonrisa era, también, nerviosa. como si fuese un galancete de telenovela al que le hicieron bullying en la secundaria y le hubiesen quedado tics que lo hacían, al menos en esa primera instancia, tierno. como si no supiese que estaba bastante bien, como si pidiese permiso para estar ahí.
suspiré aliviada, era lindo.

nos mantuvimos un rato en silencio, lo que solo acentuó su nerviosismo. me incomodó un poco, ya que por msn era más suelto, parecía mas relajado. dado que no decía nada nada, le sonreí, amistosa. y le largué:

belén.- que hacés, che.
pedro.- bien, todo bien. ¿vos?
belén.- bien, acá.
pedro.- ¿nos sentamos?
belén.- ¿acá? es horrible puan.
pedro.- tenés razón. vamos a tomar algo, te invito.

recorrimos la cuadra y media en silencio. en cuanto nos sentamos, me sonrió, tímido. algo le preocupaba, claramente.  yo le sonreí, amplia, intentando darle ánimos.

se ve que funcionó, ya que de pronto, lo soltó.

pedro.- belén... es que yo...estem... yo... tengo novia.

miércoles, 22 de enero de 2014

pedro, el que espera

empezamos a hablar por el año 2010, mas o menos. no recuerdo bien.
yo salía de una relación agobiante con un tonto (pero tonto posta eh) que no me dejaba en paz ni a sol ni a sombra. fue un lapsus, el peor de todos, haber salido con él. la situación era ridícula, mis amigas me miraban con el tonto y no lo podían creer. como yo, belén, tan despierta, tan cínica, tan... forra, digamos, podía soportar a ese tonto tan cerca mío. siempre lo expliqué con la frase esa de que cuando uno se está ahogando manotea lo que encuentra, y bueno. había cortado con mi novio de toda la vida (4 años habíamos salido) y enseguida empece a salir con el. tres meses me duró. luego estuve casi un año para poder sacarmelo de encima (habíamos cortado pero el me perseguía y me decía que iba a cambiar, mientras yo solo podía responderle que no quería que cambie, sino no verlo nunca más).
necesitaba urgente algo que no tuviese nada que ver con ese plomo, pero a la vez nada demasiado serio, porque luego de un año de ahogo necesitaba respirar. que nadie me llame, que nadie me llore, que nadie me rompa las pelotas.

a pedro, entonces, lo conocí a mediados del 2010. empezamos a chatear, como se hacía en esa época, pero por msn, lo cual hacia todo mas azaroso, ya que no había fotos a la vista. enseguida tuvimos química, compartíamos el humor, nos interesaban las mismas cosas, era K, todo encajaba. todo, pero no lo conocía. debía de ser horrible, como siempre pasa cuando todo encaja, vieron. asique un día, notando que la situación se estiraba,  le pedí que me pasara una foto. me mandó una, donde aparecía de lejos. esa típica foto de paisaje, donde uno no puede distinguir que tan bueno está el retratado, porque en realidad es lo menos importante de la picture. debe ser feo, pensé, por eso me manda esta foto. como no quise ser pajera, no insistí.

un día me propuso de vernos.
le dije que si, enseguida. no quería perder más tiempo chateando con alguien que no sabía si estaba bueno, la verdad. mejor develar rápidamente el misterio. (era jóven y superficial en aquella época. como ahora).

quedamos en encontrarnos en la facultad, ya que los dos cursabamos la carrera de historia. el era mas grande, tenia 30, pero habia empezado otras dos carreras y las habia dejado. en ese momento no me percate, pero eso me hablaba directamente de ciertos rasgos de su personalidad: inconstante, indeciso, con problemas para resolver. y como.
ajena yo todavía a todas estas impresionantes cualidades, nos citamos a las 18 hs en el patio.

llegué a las 18.15 hs, algo nerviosa. era primavera, el día estaba caluroso. me había puesto un vestido blanco, amplio, con florcitas azules, y me había hecho dos trencitas. a veces me vence la pelotudez y me agarran épocas de look añiñado. me paré en medio del patio y empecé a sentirme idiota. nadie parecía estar esperando a nadie, y yo ni siquiera identificaba bien a pedro.

en esas estaba, empezando a ponerme de mal humor, cuando alguien me tomó de la cintura, suavemente.
- ¿sos belén, no?