mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

Buscar este blog

dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sigamosnos:

sígueme en Instagram siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en facebook Rss feed
Mostrando entradas con la etiqueta febo el efebo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta febo el efebo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de mayo de 2013

a modo de epílogo de la historia de efebo o por las razones equivocadas

mi mamá solía decir que en casos de crisis extrema no había que tomar decisiones; y menos que menos las siguientes dos: aceptar casarse y cortarse el pelo.
y que ella lo aprendió a partir de su propia experiencia.

cuando algo terrible te pasa, o, en realidad, te traspasa, tu vida y tu raciocinio pasa a un segundo plano. es difícil de explicar, pero es algo así como que de pronto perdés la conciencia. actuás por instinto, por default, a modo de prueba. para mi es el instinto de supervivencia el que te anestesia de tal forma que no te permite pensar con claridad. no te permite pensar, en realidad. los días se te pasan como si fuesen una filita de fichas de dominó, cayendo una sobre otra, por la inercia de la gravedad, sin que vos hagas nada para que transcurran. como si fuese una gran borrachera en donde tenés, cada cuatro o cinco días, algún instante de lucidez que se pierde entre el cansancio y las mordidas repetitivas sobre tu cuerpo anestesiado. no entendés que pasa, porque si lo entendieses, no podrías sobrevivir. comés cada tanto porque tu cuerpo te lleva hasta la heladera, dormís porque tus ojos se cierran, pero tu voluntad ya no tiene que ver con vos mismo. el cuerpo es una máquina que pareciese haberse quedado sin alma, sin vida, sin vos.

cuando estás así, tan roto, no sos vos. sos otra persona, sos dos mitades que no tienen sentido separadas, que no actúan en concordancia. hacés las cosas porque las hacés, porque por supervivencia necesitas sentir que seguís existiendo, por inercia. pero tu voluntad, tu raciocinio, tus emociones, no están ahí.

suele pasar que cuando te sentís tan nada, tan perdido, tan quebrado, crees que cualquier cosa es mejor que la soledad. cualquier compañía, cualquier palabra, cualquier presencia física. te aferrás a lo mas cercano creyéndo que está ahí tu plasticola, tu cable a tierra, tu conexión con la vida. ese otro está ahí, respira, está entero. en la fantasía de un hombre roto (o mujer) asirse a eso los hace pensar que están juntando las piezas, que se están rearmando, que están volviendo a ser uno, y no dos mitades.

es loable ser la persona que acompaña esa reconstrucción; pero terrible a la vez. porque estar con alguien solo para sentir que hay algo que te aferra a la vida no son las razones correctas nunca. es probable que cuando el hombre roto (o mujer), se reconstruya con el tiempo (que es lo único que ayuda en realidad) y sea ahora un vidrio, quebrado, si, pero pegado con cinta schoch gruesa, no entienda que carajo hace con vos. no recuerde que fue lo que te vio. porque en realidad, verte no te vio nada. fuiste la tabla de rose en el titanic, fuiste la soga que pudo manotear antes de caer por el precipicio. fuiste compañía que caminó a su lado la dolorosa soledad que nadie puede aliviar. fuiste música de fondo, y nada más.


un día el roto, recompuesto apenas, te mira dormir a su lado en la cama y se molesta por como roncas. se da cuenta de que no le hacen gracia tus chistes y no entiende por qué insistís en peinarte como lo hacés. es un buen signo, ya que demuestra que la anestesia poco a poco se diluye y que de pronto vuelve a entender, a sentir, a querer, a desear, a elegir. y que vos, que fuiste opción de crisis, medida de emergencia, no sos lo que el roto quería, que nunca lo fuiste. que solo estabas ahí cuando todo se hundía, y te quedaste. y quedarse, pese a que lo parezca, no es un acto de amor. es solo aprovechar una oportunidad donde no la tenías.

la verdad es que no se cuales son las razones correctas para estar con alguien; pero si hay algo que aprendí cuando estuve rota es cuales son las equivocadas. lo bueno (y lo malo) de la vida a la vez es que  todo pasa; y al final te das cuenta que las razones correctas siempre estuvieron ahí. lo terrible es darse cuenta de que en realidad no tenían nada que ver con vos.

martes, 30 de abril de 2013

febo el efebo y yo/10 o el final

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena

me desperté por el sol que entraba desde la persiana entre abierta. me estiré, incomoda. agarrado a mi, como una garrapata, estaba febo.
lo miré. dormía profundamente. su peso me aplastaba. de a poco corrí una pierna, y luego otra. saqué el brazo de debajo de su cabeza y me incorporé. me senté en la silla y lo miré otro rato. estaba tan solo. estamos tan solos, pensé, otra vez. pensamiento recurrente.

me puse un short y una remera vieja y prendí la computadora. tomé mates. leí los diarios por internet.
me sentía extraña, con una molesta sensación de incomodidad en mi propia casa; algo que me pasa seguido cuando los tipos se quedan a dormir.

febo.- ¿bel?
belén.- estoy acá.
efebo.- ¿qué hacés?
belén.- leo los diarios.
febo.- ¿me lees?
me acerqué a la habitación.
belén.- ¿qué?
efebo.- que me leas las noticias.
belén.- ...
febo.- ...
belén.- bueno. a ver. la más importante, river juega hoy por el descenso. el indec caca caca, inflación...
efebo.- bel.
belén.- ¿qué?
febo.- veni a la cama conmigo.
belén.- ¿que pasa?
efebo.- nada. mirá, te hago espacio.
belén.- ahora me haces espacio. ayer casi me aplastas.
febo.- ¿me estas diciendo gordo?
se semi incorpora y me tironea de la mano, obligandome a acostarme con el.
efebo.- sos linda, bel.
belén.- ¿no era que no era tu estilo?
febo.- no. pero tenes que saberlo.
belén.- jaja. es tarde. ¿vos no te tenias que ir?
efebo.- prefiero quedarme con vos un rato mas. me voy cuando empiece el partido, a las 15 hs.
belén.- uhh, pero no tengo nada para que almorcemos.
febo.- no te preocupes. te como a vos y listo.

toda la mañana y todo el mediodía se nos paso tirados en la cama, con la persiana a medio abrir, y el sol entrando de a rectangulitos en la habitación.
belén.- boludo, son las 15.30. te estas perdiendo el partido.
efebo.- no puedo creer que no tengas tele nena. como bostero no puedo perderme este partido histórico.
belén.- sorry.
febo.- ufa. bueno, me levanto. ¿hay algún bar por acá?
belén.- si. acá a tres cuadras.
efebo.- ya estoy. ¿vamos?
belén.- ¿eh?
febo.- veni conmigo.
belén.- no, anda vos. yo tengo cosas que hacer.
efebo.- es un partido histórico, ya te dije.  lo tenes que ver. después cuando seas vieja le vas a contar a tus hijos que vos lo viste con un rubio ario machista que lloraba y que se enamoró de vos sin darte un beso siquiera.
belén.- no tengo ganas. me tengo que vestir.
febo.- veni así. estas hermosa.
belén.- callate tarado, hacen -10.
efebo.- ya fue. quedemosnos entonces.
belén.- no seas tonto. tenés que volver a tu casa.
me miró serio.
febo.- no quiero.
belén.- no es la forma.
efebo.- volvé conmigo. ¿no querés venir? vemos el partido allá.
belén.- no.
febo.- bueno. acompañame a ver a river a un bar aunque sea.
belén.- bueno.

bajamos al bar. casi no hablamos durante todo el partido. a las 18.30 yo me encontraba con mis amigas. me levanté para irme. me volvió a agarrar de la muñeca, fuerte.
efebo.- quedate un rato mas.
belén.- me tengo que ir. me esperan.
febo.- decile que no podés ir.
belén.- algún día vas a tener que volver. ¿sabés?. si no es hoy, es mañana.
efebo.- pero hoy no, belén. me siento bien cuando estoy con vos. hace un mes me siento mierda.
belén.- me tengo que ir. en serio.

me acompañó hasta la puerta del bar. me abrazó fuerte, muy fuerte. otra vez escuché con mi oreja pegada a su pecho el corazón, esta vez latía lento, acompasado. me beso, pero muy despacio. le guñié un ojo. me pidió que me quedara otra vez. la negativa de mi cabeza fue la palabra final.
esto también va a pasar, le dije.

crucé acoyte y me di vuelta. estaba todavía ahí parado, mirándome. lo saludé con la mano pero no contestó el saludo.

a la noche me mando un msj que decía: ¿y cuando pasa?
no se lo contesté.

nunca más volvimos a hablar. lo vi un par de veces en la facultad, nos saludamos desde lejos, y nada mas.

el otro día me llegó un mensaje de él, totalmente descolgado, que decía: todavía no pasó.

y me puse a escribir esta historia.

lunes, 29 de abril de 2013

febo el efebo y yo/9 o la vida nos da sorpresas (a veces con ojos)

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
septima
octava

abrí la puerta. el desorden indicaba que no esperaba a nadie.
se sentó en una silla y abrió la cerveza que había comprado en el kiosco de abajo.
hablamos durante horas sobre todo. sobre nada.
no amagó a tocarme ni una vez.
yo tampoco hice nada para que lo intentase. me senté lejos. desde el sillón lo miraba hablar, gesticular.
a las tres am me levanté para ir a la cocina a buscar un vaso de agua. estaba claro, para mi, que nada iba a pasar. cuando estaba a punto de abrir la canilla sentí que me tironea del brazo, fuerte, y me atrae hacia el. me envuelve, mas bien, casi sin dejarme respirar. se quedó ahí, abrazandome, un rato largo. yo, incómoda, contenía la respiración y escuchaba con mi oreja pegada a su pecho su corazón acelerado; no sabía que hacer con mis manos, no soy una hug person la verdad, esto de abrazar no es muy mi estilo. después de unos minutos me moví, ya que él no parecía tener intenciones de hacerlo. me agarró la cara con sus manazas enormes y me besó. me besó apasionadamente, me besó brusco, me besó desesperado, me besó muy él. me aparté como pude para tomar aire, ya que tanta emoción me mareaba... no me gusta sentirme acorralada, no poder moverme con naturalidad me pone nerviosa. le pregunté que hora era. miró su celular y me dijo que eran 3.30. le sonreí y le dije que solo quería saber cuanto había tardado para darme un beso, eran como seis horas desde que nos encontramos en corrientes; eso no era digno de febo, el efebo, el mejor culo de puan. me agarro de la cintura y muy fácilmente me cargó como una bolsa de papas sobre uno de sus hombros. ante mis pataleos horrorizados (tengo una pesadilla constante de que muero porque se me va toda la sangre de mi cuerpo al cerebro y explota) me llevó hasta la pieza y me tiró bruscamente (como una bolsa de papas, otra vez) encima de la cama. un poco aturdida por las maneras del efebo, me senté como pude. no me dejó respirar ni diez segundos que ya lo tenía encima mío.
belén.- que haces, bruto.
febo.- nada. te miro.
me empuja hacia atrás y se me sienta encima, sujetándome las manos.
belén.- soltame gil.
efebo.- nop.
belén.- no me gusta que me agarres todo el tiempo chabón, soltame.

sin darme pelota, me besó otra vez. y otra más. y otra. me soltó una mano mientras me sacaba la remera y se desabrochaba el pantalón. en un segundo se quedó en calzones. era el tipo mas lindo del mundo, sin lugar a dudas.
febo.- que miras.
belén.- nada.
efebo.- sos linda.
belén.- es la primera vez que me lo decís.
febo.- no soy de esos.
belén.- no, claro. sos de los del garrote. tipo picapiedra.
efebo.- ¿no vas a dejar de pelearme nunca?
belén.- no.
me sacó el pantalón. me dí vuelta, para prender el velador, y lo escuche reírse.
me ofendí.
belén.- ¿de que te reís???
febo.- tu bombacha tiene ojos en la cola.
ahí de repente recordé la vedettina comprada en coto la semana pasada que me había parecido un chiste genial. coloradisima, me di vuelta otra vez.
efebo.- nooo, date vuelta, quiero ver.
belén.- dejame en paz.
febo.- no, es que esos ojos son lo mas sexy que me paso en mucho tiempo.
belén.- basta forrrro.
efebo.- jajajajaja
belén.- salí de acá.
febo.- por favor. si sos lindisima de atrás, dejame ver.
belén.- vos te queres reír de mi bombacha gil.
efebo.- ademas.
belén.- salí, tarado. dejame en paz.
se acostó a mi lado todavía riéndose y me abrazo, otra vez, sin dejar ni un espacio entre nosotros. mi dios, yo me ahogaba. intentando ser lo más delicada que pude, me di vuelta y lo miré.
belén.- ¿tenés preservativos?
efebo.- ehhh... no...
belén.- ¿no???
febo.- no. ¿vos no tenés?
belén.- no. sos el hombre, bien macho, tendrías que traer vos nene.
efebo.- belén, estuve dos meses intentando salir con vos. lo que menos me voy a imaginar es que íbamos a cojer hoy.
belén.- ¿no venías pensando en cojerme? que clase de febo sos.
febo.- no. solo en ver tu bombacha con ojos.
belén.- no quiero hablar mas de ese tema. basta.
efebo.- jajaja. a verla, dejame.
belén.- no basta. uf, que mal.
febo.- nahh. sos linda.
belén.- ¿no queres bajar al kiosco?
me abrazó de nuevo, con su style tan particular y se acurrucó contra mi, como pudo, enorme, en mi cama individual.
efebo.- en un rato bajo.
belén.- ¿no querés que vaya yo?
febo.- no.
belén.- son dos segundos, no me molesta.
efebo.- no, belén. quiero que te quedes acá.

domingo, 28 de abril de 2013

febo el efebo y yo/8 o yo si que soy encantadora

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
septima

salimos del cine, contentos. el frío era cada vez mas frío  y el viento agitaba entre la calle corrientes, ahora si, vacía, las latas, vasos, botellas y bolsas de nylon que bailaban sobre el cemento haciendo remolinos.
me acompañó las cuadras que me separaban de la parada del 26.

belén.- ni pochoclos me compraste.
febo.- te va a doler la panza.
belén.- ¿es que estoy gorda decís?
efebo.- y...
belén.- hijo de puta.
febo.- y, no se. muy atlética no estas porque te gané.
belén.- te deje ganar, sino te ibas a poner a llorar de nuevo.
efebo.- ¿ah si?
belén.- obvio.
febo.- ah, esta bien. no hubiese podido soportar que una mujer me ganara.
belén.- lo se.
efebo.- viste, me vuelvo a comportar de acuerdo a tus parámetros.
belén.- esta bien. no esperaba menos de vos.

llegamos a la parada y se apoyó contra el poste.

febo.- no quiero que te vayas.
belén.- les pasa a todos.
efebo.- ¿ah si?
belén.- si. pero todo termina al fin, nada puede escapar.
febo.- y seguís canchereando.
belén.- es parte de mi encanto.
efebo.- suerte. se ve que tenés pocos.
belén.- por favor. hoy te hice llorar, nada de lo que puedas decir para agredirme superará eso.
febo.- ¿ah si?
belén.- ajam. se que estas enamorado de mi. pero después se pasa.
efebo.- ¿en serio??
belén.- es un efecto que tengo. dura poco.
febo.- ¿¿posta??
belén.- si.
efebo.- no te creo.
belén.- es una impresión fuerte, muy buena, al principio. después se diluye. tiene que ver con lo que cuesta que te diga que si a una salida. y con que soy encantadora.
febo.- claro que si.
belén.- pero después, cuando se dan cuenta de que en realidad era accesible, se les pasa.
efebo.- no creo que sea eso.
belén.- ¿no?
febo.- no. das un poco de miedo, nada mas.
belén.- ¿por que?
efebo.- porque si. los hombres somos así  preferimos mujeres más fáciles,  no tan cuestionadoras. son menos estimulantes, pero mas llevables. y después de estar casados durante años con la misma mina, nos odiamos por no elegir a la otra.
belén.- si se hubiesen casado con la otra hubiese sido igual.
febo.- puede ser. o puede que no.
belén.- ahí viene el 26.
efebo.- ¿me vas a dejar solo al final?
belén.- si.
febo.- falta solo la nieve cayendome encima para dar una imagen mas desoladora. pobre de mi.
belén.- ponete a llorar, eso te sale bien.
efebo.- forra. ni invitarte a tomar algo puedo, porque no tomás.
belén.- quiero ir a casa. tengo frío.
febo.- si. ya sé.
belén.- ...
efebo.- ...
belén.- ¿querés venir?

sábado, 27 de abril de 2013

febo el efebo y yo/7 o tenemos que hablar

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta

caminamos hablando de cualquier cosa hasta un restaurante. nos sentamos en una mesa al lado de la ventana. me saqué la campera y me sentí mal vestida, otra vez. siempre me pasa esto, que mierda. el traía una camisa preciosa, azul con rayas finitas. se había arreglado, estaba de punta en blanco, y yo parecía de entrecasa. nota mental: nunca aprendo, la última vez que salí con un pibe (hace una semana) me sentí mal vestida otra vez. la historia de mi vida, en fin.

nos sentamos y pedimos una pizza. la charla fluía, pero lentamente. parecía querer decir algo, pero no.
belén.- ¿qué te pasa? ¿de qué querías hablar?
febo.- nada, de nada.
belén.- decime, dale.
efebo.- le temo a tu cuchillo.
le hice ojitos como única respuesta. se rió, y de pronto se puso serio.
efebo.- hoy se cumple un mes de lo de mi hermano.
belén.- ah...
febo.- y... no se. quería charlar con alguien.
belén.- ...
efebo.- y me di cuenta de que no tenía con quien.
belén.- ...
febo.- y no se. pensé en vos.
belén.- lo malo y lo bueno de la vida a la vez es que todo pasa, hasta lo peor.
efebo.- ...
belén.- se que... que uno piensa que está mal seguir viviendo sin el otro. que está mal volver a reírte  o a sentirte bien, o a ser feliz, o simplemente, seguir. es feo seguir sin el otro. pero no hay muchas opciones. la vida te arrastra, viste.
febo.- sabés que de toda la gente que... que me escribió cuando... cuando pasó... la única que dijo algo con sentido fuiste vos.
belén.- no importa mucho lo que digan. importa que quieren decirte algo que te haga sentir mejor, aunque no funcione.
efebo.- si, ya se. pero dicen mierda.
belén.- si.
febo.- ...
belén.- a mi me pasó que... que decidí que nunca más iba a ser feliz. me parecía... obsceno, ser feliz sin ella. un despropósito, viste. nunca nadie me iba a volver a querer así, yo nunca iba a significar eso para nadie, nunca más... nunca iba a querer a nadie como a ella. y... y decidi, concientemente, que si ella no estaba yo no podía ser feliz otra vez. que no, que no me lo merecía, que no podía ser feliz sin mi mamá. estuve muchos años así.
efebo.- ¿y que pasó?
belén.- un día me levanté, después de dos años, y sentí que no podía seguir así. o... no se, me mataba o decidía estar mejor. pero tenia que dejar de tener lastima por mi.
febo.- ¿y estas mejor?
belén.- a veces.
efebo.- ...
belén.- es cierto. lo del tiempo. de pronto te olvidás como era cuando estaba. deja de ser una sensación real y... y nada, te acostumbrás a que no esté. y es horrible. pero es lo que te permite seguir.
me miró y los ojos se le llenaron de lagrimas. la tristeza no parecía ser un sentimiento plausible en el efebo luminoso, pero estaba ahí, sin sentido, con el sonido ambiente de fondo, la gente charloteando, el ruido de cubiertos, las risas del afuera. bajó la vista y yo aparté la mirada y me concentré en la ventana. estudié a la gente que pasaba. señoras paquetas que iban al teatro y cartoneros se sucedían en continuidad. pensaba que que solos que estamos todos. que que sola estoy yo. que que.
febo le pagó al mozo y se levantó. yo seguía mirando por la ventana sin ver, hipnotizada en la nada. me agarró de la muñeca, esta vez suavemente y tiró. me levanté sin mirarlo y me puse la campera.
cuando abrimos la puerta el frío nos golpeó la cara. de pronto sentí que el trance se habría roto, que estaba viva de nuevo. al grito de: ¡el que llega primero gana! corrí las dos cuadras que nos separaban del cine al que ibamos.



efebo me ganó, claramente. es una constante de mierda en mi vida: a mi los hombres nunca me dejan ganar. y después la gente me pregunta por qué no puedo ser feliz, vos fijate.

jueves, 25 de abril de 2013

febo el efebo y yo/6 o yo que vos...

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta

belén.- no me importa. quiero irme.
febo.- bueno, pero vas a esperar a que termine de decirte lo que quiero decirte.
belén.- dejame de joder.
efebo.- no.

y me volvió a agarrar la muñeca derecha con fuerza.
no había casi gente en la esquina y el viento helado me hizo estremecer. los letreros luminosos y los cartoneros de fondo, y él, mirándome serio, tan serio. no era una mirada normal, me dio miedo. no lo conocía, sabía que era un toque agresivo y de repente me ericé toda, como un gato, mis sentidos se agudizaron y empecé a sentirme acorralada. esa sensación de que te pusieron música de que va a pasar algo, viste, y de pronto un ahogo de miedo, así, que te invade de golpe. el aire me entró en los ojos y se me pusieron vidriosos. el efebo, erguido, me miraba en silencio, casi sin parpadear. me sentí tan chiquita al lado de el, que era tan grande, tan fuerte. moví despacio mi muñeca y su mano enorme se cerró con más fuerza, instintivamente, sobre mi brazo. respiré hondo y, en voz baja, ya sin mi acostumbrado tono de la tengo re clara, gil, medio supliqué.
belén.- quiero irme, en serio.
sus ojos imperturbables me miraban. no movió ni un músculo.
belén.- por favor. me estás dando miedo.
le solté, sin pensar lo que decía. miré a mi alrededor nerviosa y volví a tirar mi brazo casi sin proponermelo, sin esperanzas de soltarme, solo como un nuevo mohín de resistencia. sin embargo su mano se abrió y respondiendo a la fuerza de gravedad la mía se deslizó fuera, libre. lo miré sorprendida.
febo me miró, sus ojos también estaban vidriosos.
efebo.- quería decirte que tenía ganas de que charlemos.
belén.- estamos charlando.
febo.- lo hacés tan difícil, no se por qué.
belén.- no lo hago difícil. no me gusta que me agredas, ni que te te pienses que sos la gran cosa, ni que yo tengo que estar agradecida porque me des bola, ni que me agarres así como me agarrás. no se si en el planeta de los picapiedras las cosas se hacen así, pero a mi no me gusta.
efebo.- perdón.
belén.- la gente no se maneja así.
febo.- vos no te manejas como la gente tampoco.
belén.- bueno. pero no traigo un cuchillo para acuchillarte en pleno callao, enfermo.
efebo.- yo tampoco. ¿en serio te asusto?
belén.- un poco.
febo.- me gustás, belén. me gusta que me bardees porque si, y que te rías de que todas las chicas quieran salir conmigo. y tengo ganas de que charlemos un rato, ¿puede ser?
belén.- ...
efebo.- prometo no volver a asustarte en toda la noche.

y sonrió, tranquilizadoramente. sus ojos, por primera vez en la noche, se suavizaron. me extendió su mano. dudé unos segundos, pero finalmente se la estreché.
belén.- en realidad si traje un cuchillo. en el bolso. tenía planeado cortarte en pedacitos. leí que si encontras las uniones la carne es fácil de cortar.
febo.- me lo supuse.
belén.- planeaba venderte en partes por mercado libre.
efebo.- una idea asombrosa.
belén.- las chicas se van a volver locas, vas a ver.
febo.- te recuperás rápido, eh.
belén.- si. además corro rápido y muerdo fuerte. yo que vos tendría cuidado.
efebo.- todavía puedo asesinarte, querida belén. yo que vos, me comportaría.

martes, 23 de abril de 2013

febo el efebo y yo/5 o no necesitaba tanta información, gracias

primera parte
segunda parte
tercera
cuarta

me quedé tildada unos segundos mirandolo. estaba lindo. una bufanda verde cuadrillé y un tapado negro. jean de corderoy y zapatillas de esas de elegante sport.

belén.- ¿si?
efebo.- obvio, trencitas. estás conmigo.
belén.- ah, cierto. disculpá he man.
febo.- ahh, en vivo también me peleás.
belén.- si.
efebo.- pensé que me ibas a dejar plantado.
belén.- no dejo plantada a la gente.
febo.- estaba decidiendo cuanto tiempo mas te esperaba, sino te iba a ir a buscar.
belén.- sos un goma.
efebo.- me molesta que seas así.
belén.- asi como.
febo.- terca al pedo. es obvio que querías verme, yo quería verte a vos, al pedo decís que no.
belén.- me sorprende tu confianza en vos mismo. ¿es porque sos ario?
efebo.- es porque se que te gusto.
belén.- obvio. hace 4 años que lloro por vos en secreto. de hecho, no puedo creer que estemos acá. que me des bola, no puedo creerlo. digo, ¿cómo me diste esta oportunidad?
febo.- ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
belén.- gracias, de verdad.
me agarró de la muñeca y me atrajo hacia él. se acercó a mi oído, y, despacito, me susurró en un tono bastante amenazante:
efebo.- de nada, trencitas.
me solté incomoda. el me sonrió. nos quedamos en silencio unos segundos.
febo.- que querés hacer.
belén.- no se.
efebo.- dale, elegí.
belén.- me da igual.
febo.- como todo, ¿no?
belén.- ¿eh?
efebo.- a que te da lo mismo estar acá o no estar.
belén.- ....
febo.- y a que te parezco un ario pelotudo y agrandado. lo dejaste claro ya.
belén.- ...
efebo.- ¿no? ¿me olvidé de algo más?
belén.- y mujeriego.
febo.- y mujeriego, claro.
belén.- y un toque machista.
efebo.- ahhh, claro. eso también.
belén.- y demasiado expansivo.
febo.- ¿tenés muchos más adjetivos?
belén.- vos preguntaste.
efebo.- ¿querés saber que me parecés vos?
belén.- no.
febo.- ahh. sos muy cocorita para lo que te conviene.
belén.- no me interesa que pienses de mi, la verdad.
efebo.- no, claro. solo estás acá porque te obligué.
belén.- no dije eso.
febo.- me pareces increiblemente terca, peleadora, busca roña, critica, estricta y bardera al pedo.
belén.- mirá vos.
efebo.- y además, prejuiciosa. y que pese a tu actitud, no te la bancás.
belén.- ajam.
febo.- y sos lo menos espontáneo y lo mas limitadito que conocí en mi vida, nena. que te pensás.
belén.- ...
efebo.- parece que te tuviese que agradecer que estuvieses acá. y después el soberbio soy yo, sos exasperante pendeja. ey, ¿qué hacés? ¿a dónde vas?

me siguió y me agarró de la muñeca, otra vez. claramente era su movimiento preferido.
febo.- ¿qué haces?
belén.- me voy. no vine para que me insultes.
efebo.- vos empezaste.
belén.- vos me preguntaste.
febo.- quedate acá. todavía no terminé.

lunes, 22 de abril de 2013

febo el efebo y yo/4 o esto solo puede ponerse mejor

esta es la primera parte
la segunda
la tercera

febo se desconectó, y yo me quedé leyendo un libro que tenía que terminar. cuando volví a levantar la vista, eran las 8 y 20. sobresaltada, me aterroricé. no me había bañado, nada, que pelotuda. mejor le avisaba que no iba nada, a ver si estaba en el face... y, no, obvio. si no estaba ya esperándome  debía estar viajando. me desvestí para meterme a bañar. en bolas, miré el reloj otra vez. 8 y 25. mierda, que me voy a meter a bañar, voy a llegar tardísimo y no tengo el celular para decirle que me acordé que mi papá no me dejaba salir con extraños rubios con culo hermoso y machistas. intenté tranquilizarme y, en bolas, me senté a pensar la solución. me levanté para mirarme al espejo, a ver si se me veía muy sucia. inmediatamente me sentí una pelotuda barbara, te bañaste ayer belén, que pensabas encontrarte, ¿pedazos de barro en la cara?. respiré hondo, me di ánimos. vos podés solucionar esto belén, no es tan terrible, vos podés. miré el reloj, 8.30. reaccioné. me lavé mis partes púdicas (¿se dice así?), abajo de los brazos, la cara y los dientes. si hay mugre que no se note. me cepillé el pelo y me hice dos trenzas, me puse una bombacha y un corpiño negros de algodón, un jean, la remera que tenía puesta y mis all star. busqué mi bufanda y la campera de jean y antes de salir me miré otra vez. no estaba tannn mal, podía haber sido peor. 8.35 salí de casa. pensé en tomar un taxi, pero decidí que no (judiiiiiia). esperé el 146 diez minutos. me subí, y siendo las 8.55 llegué a corrientes y callao. me bajé, muerta de frío; la campera de jean había sido mala elección. me miré a un espejo que había en una vidriera. dos trencitas y una nariz roja me observaban. llegué a corrientes y lo divisé  en la esquina de enfrente de espaldas. se me aflojaron las piernas. pensé un último segundo en volverme a casa. apreté los dientes, metí las manos en los bolsillos y crucé la calle.
me acerqué despacio y me frené en seco a 5 cm de él. levantó la vista y sonrió complacido.

no puedo creer que viniste. esto solo puede ponerse mejor.

domingo, 21 de abril de 2013

febo el efebo/3 o era eso

si no conocés a febo, tenés que empezar por acá, sino no vas a entender nada
y seguir por acá.
y ahora si, podés leer.


efebo.- hola, trencitas
febo.- nena, contestame.
belén.- hola, que hacés.
efebo.- bien. era para avisarte que en 3 hs te paso a buscar.
belén.- ¿?
febo.- si. vamos al cine o algo.
belén.- tengo cosas que hacer. otro día.
efebo.- no, ahora belén. hace dos meses que chateamos, cuando te veo en la facultad te haces la boluda, te invite un montón de veces y nunca podés, dejate de joder.
belén.- terrible tu vida.
febo.- no, la tuya. ¿a qué le tenés miedo?
belén.- a enamorarme, mi amor. y no poder vivir sin vos.
efebo.- no ves que sos una idiota.
belén.- no me trates así cuando expreso mis sentimientos mas oscuros hacia vos.
febo.- me pasaron tu dirección, ¿a las 8.30 nos vemos, dale? te toco el timbre.
belén.- no, nene.
efebo.- la puta que te parió belén, voy a ir igual. asique mas vale que estes vestida. o desvestida, no se, como prefieras.
belén.- no tenés la dirección de casa.
febo.- ¿querés apostar?
belén.- ok. no, perá, no vengas para acá. nos vemos en otro lado, no se.
efebo.- bueno. te espero en callao y corrientes a las 20.30.
belén.- ehhh... bueno.
febo.- no le pongas tanta onda.
belén.- bueno.
efebo.- chau.
belén.- chau.
febo.- mas te vale que aparezcas eh. no me conocés enojado.
belén.- mirá como tiemblo.
efebo.- vas a temblar por otras cosas. ya vas a ver.
belén.- paraaaaaa he-man.
febo.- seguí haciendote la canchera vos.
belén.- no me hago, soy.
efebo.- por eso cuando te cruzo por la facultad ni me mirás.
belén.- es que soy tímida.
febo.- cagona más bien.
belén.- es que temo ser para ti una más, nada más. y mi corazón se marchita.
efebo.- te voy a cagar a palos cuando te vea, que pendeja de mierda que sos, dejá de cargarme.
belén.- es tu fama que se interpone, oh, dulce efebo, entre nuestros corazones.
febo.- sos insoportable, ¿alguien te dijo alguna vez?
belén.- no. sos el primero. en todo. soy una virgen ante ti, como madona, touch for a very first time.
efebo.- dios mio. te odio.
belén.- se que detrás de tus palabras hostiles se alberga un corazón débil y golpeado que late tímidamente en busca del amor.
febo.- no se si quiero verte porque me gustás o porque me exasperás.
belén.- porque tengo tetas. dos.
efebo.- ah, cierto. era eso.

jueves, 4 de abril de 2013

febo el efebo y yo/2 pero con una invitada especial

para lu, que se enamoró del efebo desde la primer entrada

la primera parte de esta historia: acá

a partir de allí, y cada vez que nos cruzabamos por la facu, febo era la persona más simpática del planeta tierra y yo la más estúpida. si me veía, aunque estuviese hablando con 5 personas y a 400 mts de él, se acercaba a saludarme con una sonrisa enorme. más simpático era él, mas idiota reaccionaba yo. ni que decir de mis amigas, que no podían entender que semejante tipo se acercase a nuestro encuentro. ¿de dónde lo conocés? y ¿desde cuando te saluda tan simpáticamente Mr. Culo? eran solo dos de las miles de preguntas que me hacían entre sonrisitas estúpidas. mientras el efebo derrochaba simpatía y les charlaba, yo solo quería desaparecer, o sea, ¿siempre hacía este calor en abril? ¿qué onda?

si hay algo que me molesta (entre las miles de cosas, claro) son las personas excesivas. efebo era todo excesivo, él. era excesiva su sonrisa, su belleza, su simpatía. era de esa gente que no podía hacer nada calmadamente, digamos, ni de bajo perfil. su vozarrón, cuando te saludaba, cubría 15 mts a la redonda, y su risa podía asustar a mas de uno que estuviese desprevenido. y yo, convengamos, de excesiva nada. no soy, es verdad, de la que transcurren su existencia callada la boca, pero no me gusta llamar la atención. no al menos en la vía pública o entre un grupo de desconocidos. no me gustan los gritos ni divertirme sabiendo que al otro día voy a arrepentirme por las cagadas que me mande. todo lo barroco y expansible, y sobre todo la gente así, genera en mi el efecto inverso, genera que me retrotraiga ante tanta expresividad. no puedo, con la gente excesiva yo no puedo, no se manejarlas, no se hacia donde pueden ir y, de cierta forma, me asustan.  me asusta que no se mantengan dentro del rango previsible. la previsibilidad de la gente es, para mi, importante. yo se que mi amiga p.-, que es de las de perfil bajo, podría cantar karaoke si yo le insistiera mucho (de hecho, lo hizo) pese a que la había escuchado decir miles de veces que ella no lo haría. ahora bien, se que a p.- no podría convencerla de subirse a la barra y sacarse la remera, por ejemplo. la conozco, la quiero, y, además, conozco su rango de posibilidades digamos (eh eh, que no van las situaciones limites, no vale drogada, o en momento de catástrofe, esos casos no cuentan). la previsibilidad ES NECESARIA. te permite saber con qué personas te manejas, hasta donde va, que piensan, que quieren, hasta donde llegan.
pero efebo era imposible. nunca podías saber que estaba pensando, que quería, o que haría. era, como ya dije, excesivamente impredecible. y a mi me gusta caminar por suelos seguros, viste. no soy de las que saltan al vacío por qué les parezca divertido. entonces me confundía. se acercaba y me hablaba y me envolvía y a mi me confundía, me ponía boluda (no era SOLAMENTE una cuestión hormonal, no sean brujas/os).
además, yo lo conocía a efebo. no es que lo conociese, especialmente. conocía los rumores, los chismes que su expansividad generaban. mujeriego empedernido, insistente hasta el hartazgo, algo violento, complejos temas familiares y cierta superficialidad machista me hacían pensar, realmente, que yo con este tipo no quería ni tenía que querer nada. que no me convenía.
y vos viste. lo que no nos conviene se vuelve, justamente, aquello que no podemos sacarnos de la cabeza.yo SOÑABA con el efebo, SOÑABA. o sea, eróticamente, se entiende. NUNCA me pasó con nadie, NUNCA. salvo con febo. y me torturaba pensando que ya había llegado al grado de pelotudez hormonal cósmica. mi otra amiga p.- me decía, que me deje de joder, que me lo coja y ya. pero a mi me daba miedo, viste. yo creo que lo que me daba miedo era que me gustara en serio. justo febo, el que yo sabía que jamás podría enamorarse de mi, porque estaba demasiado enamorado de si mismo. y es que yo puedo ser muchas cosas, pero estúpida seguro que no.
transcurrieron los días así. efebo semi persiguiéndome con su séquito de admiradoras hormonales detrás, y yo, escapándome de la vergüenza que me daba que un tipo así me atrajera tanto.

una noche estaba con una amiga en casa. mi amiga tenía un pedo para 4. abrazada a una botella de vino tinto, decía estupideces y yo me reía. y en esas, me habla febo. era un jueves, doce de la noche. y efebo me pone: hola, trencitas. mi amiga, que estaba sentada en la computadora, le contesta, enseguida:
- hola fefo
febo: ¿fefo?
- si me dihje bel qus te llamnas fepo
febo: ¿eh?
- mucho chansho gusrto soy j.- que tal
febo: que tal j.- ¿estás con bel vos?
- si claro yo respetio mushcio la privazidad febo que te penszas
febo: jaja. mandale un beso de mi parte por favor.
- yaaaa mismooooooooo con lengua o sin lenguaaaaa
febo: con todo.

j.- bellll aca te mandan besooo el fefoo esteee
belén (desde la cocina).- ¿quién?
j.- el febo que te calienta te manda de todo dice creo que dice todos los besos
belén.- ¿eh?
me acerqué a la pantalla y me di cuenta de LA DIMENSIÓN de la situación.
belén.- salí de ahí boluda, que haces
j.- le contesto a fefoooo
belén.- ¿fefo? jajaja, sos una pelotuda
j.- dijo que te daba besiiitoooos, besitooos con lenguaaaaaaaaa
belén.- uh, estás mal.
j.- estoy mejor que nunca


febo: ¿hola?
- hola, disculpá, es una amiga que está re mamada
febo: ¿y vos como estás?
- estoy en baby doll esperandote a vos, boludo (ah, si, soy re valiente, una viva bárbara desde atrás de un teclado, vieron)
febo: ya salgo para allá.
- gil.
febo: en serio. ¿querés que salgamos?
- no, estoy con una amiga.
febo: que venga también.
- mierda que solucionabas los problemas logísticos fácil
j.- fefooooo te quierooooooooooooo decile a fefooo que lo quieroooo
febo: viste
- si fuese tan fácil conseguir tríos la gente sería tanto más feliz
j.- febooooo asommmmaaaaa ya susss rayosss iluminannnn lararla el conventoooo
febo: igual yo con vos ya estoy completito.
- mi amiga está cantando la marcha de san lorenzo, te la comés.
febo: no, te quiero comer a vos.
j.- tras los muroooooooosss corceles y acerooooos 
- hablamos después. beso.
j.- el clarinnnnnnnnnn sonoooooo y la voz del gran fefe a la carga se ordenoooo
febo: dale, dejame que te pase a buscar. hacemos lo que vos quieras.
- estoy con una amiga, ya te dije.
j.- !!!bravo!!!!
belén.- ¿¿¿bravo??? jajaja, borracha de mierda.
j.- vivaaaaaaaaaaaaaaaaa ferrrfooooo
belén.- jajajajaja
febo: bueno, hacemos algo los tres.
- que goma que sos. te dije que no.
febo: vos me ponés goma.
j.- chau chau mandale besos al ferrrrfoooo
belén.- ¿chau qué? dame la botella
j.- me voy a mi casa mañana tengo que levantarmeeee temprano
belén.- dame la botella
j.- noooo, tiene todavía
belén.- ¿te vas a ir con la botella?
j.- siiiiiii, chau ferfooo chau
belén.- pera que bajo con vos. ¿no te querés quedar a dormir boluda?
j.- noooooooo. ferboooo asomaaaaaaa tusss brazoooos
belén.- jjajajaja.
febo: ¿hola?
febo: ¿bel?
febo: me dejaste colgado otra vez.
- perdón. bajé a abrirle a j.-
febo: dale. te paso a buscar.
- no.
febo: ¿por qué?
- porque no quiero nene. es tarde, y es jueves y mañana tengo cosas que hacer.
febo: si no querés verme decime.
- no quiero verte.
febo: ¿y el baby doll?
- ya me lo saqué. ahora estoy en bolas sentada escribiéndote.
febo: ¿con crema en las tetas?
- obvio.
febo: mirá que tengo formas de conseguir tu dirección.
- no me rompas las pelotas. ya te dije que no. me voy a dormir, beso.
febo: vos si que sabés como sacarme de quicio.
- aprendé que no siempre podés hacer lo que querés. una lección que la mayoría aprendemos a los 5 años más o menos.
febo: ¿qué otras cosas me vas a enseñar?
- me fui a dormir. chau.
febo: chau trencitas. te aviso que pienso seguir pensando en vos todo lo que quiera, eso no me lo podés prohibir. 

lunes, 1 de abril de 2013

febo el efebo y yo/1

uno de los proyectos de este blog era contar, de atrás pa adelante, acerca de los hombres de mi vida (muchos de los cuales ya retraté y ustedes recordaran). debido a que soy historiadora y medio obse, había decidido hacerlo cronológicamente.

ese proyecto tenía un prologo
un primer capítulo, el primero de todos mis hombres
y un segundo capítulo, donde dos hombres pelean por mí


hay muchos hombres ANTES de febo el efebo. pero hoy me acordé de él, y se me cantó contarlo. (ni yo misma me obedezco, no me imagino como saldrán mis hijos... pobres).

asique hacemos un salto generacional y nos ubicamos en capital, en el año 2011. ya hechas las aclaraciones pertinentes, pueden continuar.

era el culo mas bello de puan.
así estaba catalogado por todas las féminas de la facultad.
pero el tipo no era solo un culo, no señor.
el tipo era la suma de sus partes. era el conjunto. era febo, el dios apolo. era el sol, el mar, las estrellas sucundum sucundum.
habíamos cursado un par de materias juntos, pero pedo. nada, cero. yo no soy muy simpática para hacer sociales, y él mas allá de saludarme cuando entraba al aula seguido por su séquito de feromonas femeninas no hacía mucho. y es que a mi, el cancherito me va, pero no el carilindo porteño que la tiene clara. ese me la soba, digamos. me la seca, para ser mas específica. (no tanto)

un día me agregó al face y me resultó extraño; me pregunté de donde sabría mi nombre, ¿no?.
hablamos un par de veces pero no mucho más. no me gustan los dioses, y menos rubios. asique pedo. además mi actitud hacia el sexo masculino es pasiva completamente. nunca levanto, no se como se hace, no se me ocurre, no es mi área. en general, la gente me levanta a mi. (inés diría que nunca elijo yo y que eso implica una vez más una falta de deseo a considerar; siempre espero a que me elijan y de ahí veo mas o menos, nunca una actitud pro activa. me pregunto si inés además de psico estudió recursos humanos o alguna boludez así).

un día de mucho calor, estaba yo con dos trencitas sentada en una mesa de las que hay a la entrada de puan. conmigo, mi mochila.
el efebo salió por la puerta y yo vislumbré su punto mas alto (su culo, claro está). en ese preciso momento el se da cuenta de mi presencia y vuelve sobre sus pasos. me puse colorada, ¿me habrá visto mirarle el culo? que vergüenza, una chica respetable como yo.

febo el efebo.- bel, ¿no saludás?
belén (con la culpa carcomiendole por el usufructo que había perpetuado de las posaderas del caballero rubio).- ehhh hola
febo.- ¿qué hacés?
belén.- ehhh nada
efebo (se acerca demasiado y me tironea de una de las trenzas).- que hacés trencitas, decime dale.
belén (sintiendo un calor incómodo que no suele sentir porque es medio frigi; no digas ehhhh otra vez que va a pensar que no tenés masa encefálica pelotuda).- ehhhh
febo.- ...
belén (dale idiota, vos podés).- estemmmm
efebo (se acerca una vez más, me tironea la otra trenza y se sienta a mi lado).- ¿me puedo sentar con vos?
belén (si, quiero).- ahhh, si...
febo (sonriendo).- que chiquita que sos.
belén.- ehhh... si, pasa... (¿¿¿¿si, pasa???? ¿¿que te pasa a vos enferma mental??? ¿desde cuando tu cerebro está en coma, mogolica del orto???)
efebo.- mirá, mi mochila es mas grande que vos casi.
belén.- jejeje (si, cojamos, dale, ya)
febo.- cuchame, ¿querés que vayamos a tomar algo?
belén (¿yo? ¿a mi? ¿yo yo? ¿estás seguro? ehhh, o sea, ¿yo?).- ehhhh... no (¿¿¿¿no??? ¿¿¿dijiste que no???)
efebo (visiblemente sorprendido).- ¿no?
belén (pelotudaaaaaaaaa).- ehhh, no, prefiero que no (¿ehhhh???¿¿¿prefiero???)
febo.- ...
belén.- ...
efebo.- ...
belén.- bueno, chau
febo.- ¿chau?
belén (desaparecé, desintegrate, chau chau adios).- ehhh, si.
efebo.- ¿a dónde vas?
belén.- ehhhh, por ahí
febo.- ¿donde?
belén.- lejos tuyo (¿dije eso en voz alta? ¿en serio?)
efebo.- ¿eh? ¿por?
belén.- es que es el sol, me ponés incómoda.
febo (larga una carcajada).- ¿qué sol? vos estás de la nuca.
belén.- si. chau.
efebo.- chau belén. tas linda.

di media vuelta y medio mareada rumbié hacia las escaleras. un silbido penetrante me hizo darme vuelta.
febo.- nos vemos prontito, personaje. y si es con trencitas mejor.

muerta de horror subí las escaleras de dos en dos (para alguien de mi tamaño, es toda una hazaña). me metí en el baño y me miré al espejo. coloradísima estaba ahí, del otro lado, con cara de espantada. me pasé la mano por el cuello y sentí los latidos acelerados de mi corazón. pajera de mierda, pensé.
ese día descubrí que yo también tenía feromonas. y que habían estado acechando todo este tiempo para,  tras 25 años de convivencia, hacerme un piquete frente al pibe mas lindo de la facultad.

me lavé la cara y salí del baño con toda la dignidad que me fue posible.
al menos no me largué a llorar enfrente de él, pensé; vos siempre podés hacerlo peor. bien belén, bien.