mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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domingo, 12 de agosto de 2018

lautaro te vuelvo a amar, pero por queee/9

1. lautaro aparece acá
2. me cancela por primera vez acá
3. me cancela por segunda vez acá
4. acá tiene un torneo
5. bullying
6. acá lo veo
7. me doy cuenta de que somos uno
8. lautaro se ama


empecé con una cita, y no paré.
empezaron a brotar todos los relatos de este blog: el chico sopapa, el paseaperro, el insistidor, el colombiano, matías el breve, el trosko, todos.
lautaro se reía abiertamente.
de pronto me di cuenta que era la 1 am.

belen: me tengo que ir.
lautaro: ¿ya?
belén: si, es tardísimo.
lautaro: uh, si, yo también.
belén: tomá plata.
lautaro: ¿tomá plata? ¿quién sos, charlotte caniggia?
belén: no, pero pagaste todo vos, dejame darte algo.
lautaro: no te preocupes. la próxima me invitás.
belén: no, en serio. quiero darte.

me bajé de la banqueta y el mundo me empezó a dar vueltas. no había cenado nada y los 3 gin tonics habían sido demasiado.
abrí la billetera intentando mantener la dignidad y saqué todos los billetes.
lautaro me miraba.
belén: tomá.
agité los billetes de evita adelante de su rostro.
lautaro: bel, jaja, basta.
belén: no no, en serio te digo.
lautaro: pero si eran 800 pesos, me estas dando un montón. te quiero invitar.
belén: me gusta que me invites, pero no quiero que pagues todo.
lautaro: bueno no se, dame 200.
belén: okkkk doscientos.
lautaro: vamos, te acompaño al cole.
belén: no es necesario eh.
lautaro: quiero acompañarte. ya sabés que soy un sol.

caminamos bajo la lluvia las 8 cuadras que me separaban hasta el colectivo. no se de que hablamos los 40 minutos que tardó el 141. yo solo podía pensar en que quería que me diese un beso pero no me lo daba, nada de nada. me volví a poner de mal humor.

lautaro: ahí viene.
belén: ah si si.

dí un saltito y le dí un beso en el cachete. me dí vuelta para subir al colectivo y me tironeó la mano. me volví a dar vuelta, mirándolo extrañada.
me atrajo hacia él y me besó, suavemente.

lo miré perpleja. una hora esperando el bondi ¿y me besás ahora? sopesé si quedarme chapando y esperar el próximo pero decidí que estaba muerta de frío y era tardísimo.
belén: bueno, me voy.
anuncié.  y me di vuelta sin mirar atrás.

me subí al colectivo y lo miré irse desde arriba del bondi.
llegué a casa empapada. me bañé, me cambié.
cuando estaba por acostarme me sonó el celular:
lautaro: ¿llegaste?
belén: si si
lautaro: excelente. la pasé muy lindo.


lautaro me escribió al día siguiente. y al otro. el otro también. los días comenzaron a juntarse y se hicieron una semana, y luego 10 días, y luego dos semanas.
comencé a chatear con otro pibe, y las conversaciones sueltas de lautaro dejaron de interesarme demasiado. él, sin embargo, me escribía religiosamente aunque sea una línea todos los días.
de pronto, me di cuenta de que ya habían pasado 15 días de nuestra salida y no me había dicho de vernos otra vez.
sin aceptarlo abiertamente, el modus operandi me hizo recordar a matías, y comencé a prestarle más atención a la situación. pronto lautaro volvió a ocupar un lugar exageradamente ridículo en mis pensamientos: ¿por qué me escribía todos los putos días si no me decía de vernos?
y otra vez, una mas, me ganó la ridícula obsesión.

p: no entiendo.
belén.-: ¿qué no entendés?
p: hace como diez días que ni lo nombrás y ¿ahora de pronto lo amás de nuevo?
belén.-: siempre lo amé.
p: dijiste que se amaba, que tardó un montón en darte un beso y que no era tan lindo en persona.
belén.-: no dije eso.
p: te juro que si.
belén.-: bueno, no se. me obsesioné. para que me escribe si no me invita a hacer nada.
p: ¿no saliste con el otro?
belén.-: si, pero no entiendo la lógica.
p: ¿qué lógica?
belén.-: para que me escribe si no quiere que nos veamos.
p: que te importa, no le contestes más.
belén.-: si me importa.
p: estoy teniendo un deja vu. lo mismo pasó con matías por favor.
belén.-: por qué me habla. explicame eso.
p: QUE TE IMPORTA QUE LE PASA. hasta ayer ni te acordabas.
belén.-: ¿es que estoy gorda? ¿me odia?
p: belén, te das cuenta de que agarrás cualquier cosa que te sirva para enroscarte.
belén.-: creo que lo amo.
p: chau belén.
belén.-: te odio.
p.-: aburrís.

martes, 21 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/6 o a modo de epílogo

esta historia empieza acá
sigue acá
luego acá
acá la cuarta parte
y acá la quinta


bajamos las escaleras en silencio. en la puerta del edificio me sopapeó otra vez. lo soporté estoica.
le sonreí, como disculpándome.
bueno, me dijo, claramente esta es una noche de la cual no me voy a olvidar.

sonreí, otra vez, aunque entendí el tono. y lo que quiso decir.
cerré la puerta, subí a casa, cerré la otra puerta.

miré sobre la mesa. el preservativo autografiado no estaba. se lo había llevado.

me pregunté si fue una cosa de judío y lo usaría con otra pobre mina, o si realmente se lo llevó para recordar esta noche, esta situación, este desastre.

unos días después, me enteré por francisco que dijo que yo era una histérica. que no podía creer que no hayamos cojido.
en cierta forma entendí su ego herido. la putita de belén, que se había bajado a dos al hilo del equipo, no le había entregado al sopapa trosko recoletense.

pobre.

nunca más me volvió a llamar. yo al los tres días del fatídico encuentro lo borré del face.

que suerte cuando luego de un desastre los dos están de acuerdo tácitamente en que no hay que volverse a ver. no es algo que suela darse muy seguido.

igualmente, mis amigas sostienen que al menos debería haberlo desnudado para poder desentrañar el misterio. ¿qué le pasaba al sopapa?, ¿lo tenía atrapado en el calzón?, ¿micro pene?, ¿no se le paraba?.
yo les puedo jurar que con mis posaderas busqué bien.
hoy tengo una única explicación (y las fuentes fotográficas parecieran confirmarlo): ese chico no tiene pito. 

domingo, 19 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/5 o comienza el sopapeo

esta historia empieza acá
sigue acá
la tercera parte acá
y la cuarta  acá

mientras subíamos los escalones que nos separaban de mi tercer piso por escalera yo ya me habia arrepentido de la invitación. ¿por qué estaba subiendo a mi casa con un pibe que no me cerraba, que no me gustaba? ¿qué estaba haciendo?

se sentó en un sillón. hablamos de pavadas un rato, porque el no parecía decidirse a avanzar, y yo nunca fui buena para dar los primeros pasos.
me suena de vuelta el celular. francisco otra vez: ¿y? contestame che

me reí otra vez.
está todo bien, estamos en casa.

a partir de eso se desarrolló una conversación por wassap que empezó a incomodarle.
che, decile que no moleste, me dijo el sopapa.
"ya le dije que es un goma, pasa que no puede con su genio. es muy chusma"
o está muy preocupado por vos, contestó, seco.

dejé el celular al costado.
le pregunté si quería tomar algo. me dijo que no.
me levanté igual para buscarme un vaso de agua.
cuando volví me agarró de la cintura y me llevó hacia él.

me senté encima. no sentí nada. de nada. nada.
no es tan feo belén, me repetí. no es tan feo.

me incliné sobre él y esperé. ¿como se le dice ahora a los besos cuando apoyas solo los labios en los del otro? ¿picos o es muy noventas? se acercó y me dio eso, un pico.
como sea, nunca me gustaron los picos. es como, que mierda es eso, ¿un beso?, por favor. un beso de tortugas, eso es.

esperé. tal vez había tenido un pequeño acv y pensaba que era una buena manera de calentar la cuestión. se acercó. me dio otro pico.

wtf???

escuché que sonaba mi celular y me dio mas ganas de ver que me escribía alguien random que seguir besando a este flaco.

me volví a acercar; otro pico mas. tome aire y empecé a darle besos por el cuello, lamí su oreja, me acerqué de vuelta a su boca. por fin, la abrió. sentí la música de europe en mi cabeza:



la había abierto al menos.
sin embargo canté victoria demasiado rápido.
nuestras bocas encastraron, como encastran las dos palmas de las manos cuando aplaudís, ¿viste?. pero nada las unió. yo metí, suavemente, mi lengua, pero el no.

me aparté entre sorprendida y risueña. ¿que le pasaba a este tipo? ¿en serio había tenido algún acv o era imbécil naturalmente?.

volvió a acercarse con su boca sin movilizar su lengua. hicimos lo mismo que habíamos hecho dos segundos antes: sopapear.

eso era la definición exacta de lo que hacíamos: no era un beso, era sopapear. nada unía a las dos bocas, no había nada de sexy, ni de sexual, ni siquiera de afectivo o cariñoso. nada. era como que el tipo mecánicamente abría la boca y se quedaba ahí, sin movilizar nada más. como un pescado a la espera de que lo alimenten, abría y cerraba. abría y cerraba.

yo intenté, como pude, salvar la situación. le besé las comisuras, le acaricié el cuello y el pelo, subí dandole pequeños besos de su cuello a sus labios, los recorrí con mi lengua, pero cada vez que el sopapa buscaba intervenir en la situación, con su boca dura, con su lengua tensa, solo sopapeabamos.

sin embargo el sopapa parecía estar pasandola bien, su respiración se aceleraba e insistía una y otra vez con buscar mi boca con sus labios y sopapear al compás.

yo estaba incómoda, incomodísima. me moví de la posición en la que estaba y noté que, justamente, no notaba nada. nada de nada.

tuve un lapsus, y recordé a mi amiga a.- cuando le dije que iba a salir con el sopapa. me pidió que le pasara el perfil de face y estuvo mirando las fotos. me copió y pegó en el chat una en la cual el sopapa estaba parado con dos chicas rubias, y una maya ridículamente corta, era casi un boxer ajustado.

"¿qué tiene?", recuerdo que le pregunté.
nada, eso tiene. no se le nota nada, me dijo a.-

me moví un poco sobre sus piernas, nada. eso tiene,  no se le notaba nada.
me puse de pie y me senté sobre él, pero de espaldas digamos. mi culo estaba en contacto directo con su zona. me acomodé dos, tres veces. busqué sentir, aunque sea un poco su miembro. nada.

el sopapa, ajeno totalmente a mi búsqueda con mis posaderas, seguía insistiendo en sopapearme.

en algún momento de la noche me harté, eran las 4 am y yo trabajaba al otro día. me paré, le dije que era tarde, que tenía que dormir.

pero, ¿cómo?, ¿no vamos a cojer?, preguntó el sopapa, consternado. cuasi indignado, te diría.
"no, te dije que no ibamos a cojer", le dije sorprendida. (si no tenés el pito parado, ¿cómo pretendés cojerme?, pensé también, pero mi cerebro eligió la otra combinación de palabras para emitir en voz alta).
pero... na, dale. vení acá, me dijo. y me sopapeó otra vez.
me alejé, esto era una pesadilla. pensé que no podía a esta hora estar acá, con este clavo que no sabe besar, al que no se le para el pito, pero que insiste en cojer.
que horror.
sonreí, y solté lo primero que se me ocurrió: "no me digas que hasta trajiste forros, mi amor".
el pibe no emitió sonido, solo los sacó del pantalón. cuatro traía.
encima de impotente, optimista, pensé. creo que no lo dije.
"a ver, dame uno", le pedí.
me lo dió, todavía, creo, esperanzado.
agarré un marcador y le escribí atrás: con mucho afecto, para el trosko recoletense, belén.

el sopapa miró el preservativo y me miró. yo sonreí, amistosa. el sonrió, con esfuerzo.

te acompaño abajo, le dije. me miró desconcertado. le esquivé un sopapeo póstumo.
me paré con la mano sobre el picaporte de la puerta, a la espera de que se incorporara del sillón.

jueves, 16 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/4 o tranqui, 120

esta historia empieza acá
sigue acá
y acá está la tercera parte

es una regla de sociabilidad básica que, a nuestra edad, ya respetable, cuando una persona invita a otra persona no tan conocida a subir a su casa a la noche, es, básicamente, para perpetuar el acto coital.

bueno, yo no sabía que esto era así. de cierta forma me lo imaginaba, creo.  es como cuando tenés una suposición de algo, como cuando te estás por mandar una cagada, viste, pero nadie te lo confirma entonces te haces medio la boluda. A MI NADIE ME DIJO QUE ESTABA MAL, QUE NO SE HACÍA, y punto, a otra cosa mariposa, tu conciencia se queda tranquila y vos terminas de perpetuar la cagada atómica que te estás por mandar haciendo caso omiso.

igualmente, recuerdo que le dije en el auto que no íbamos a cojer.
se lo dije claramente.

"mirá que hoy no vamos a cojer, eh" (antes de invitarlo a subir, claro. debe haber pensado que la invitación cancelaba mi anterior afirmación, pobre sopapa).
el sopapa se rió cuando le dije eso. cojeremos cuando cojamos, dijo. me gustás, la paso bien con vos, se me pasa el tiempo rápido.
sonó convincente.
"no se que imagen tendrás de mi, pero..."
¿qué imagen pensas que tengo de vos?
"que soy medio rápida, para empezar. dado que me bajé a dos compañeros de tu equipo de fútbol, pero no se, fue un lapsus, no soy tan así. tranqui, 120"
jajajaja, ¿por qué te preocupa que piense que sos rápida?
"no me preocupa. es que quería que te quede claro que no soy tannnn así. pese a lo que francisco les haya dicho"
¿por qué crees que francisco nos dijo algo?
"porque lo conozco, es re bocón".
jajajaja. bueno, si. es cierto, eso. nos contó que estuviste con los chicos, y que tenés éxito en general con los masculinos. no es que dijo nada malo.
"no, ya se. pero tampoco da que les cuente mi vida sexual"
si, es cierto.
"yo no tengo drama de dar a conocer mi vida sexual. pero me gusta hacerlo yo"
me parece justo.
"pero igual pensas que soy rápida, dale"
no pienso nada yo.
"capaz que es porque sos trosko, estas acostumbrado a las troskas que se hacen las feministas liberales y cojen mucho y mal y nunca en su vida tuvieron un orgasmo, pobrecitas. también suelen hacerse las lesbianas, todo esto para calentarle el bocho a los tipos".
largó una carcajada fuerte. se ve que conocía al estereotipo.
bueno, belén, vos me gustás mucho. no importa si no cojemos.


y bueno, nada. diez minutos después lancé la frase fatídica y lo invité a subir.


igual se ve que si le importaba, al fin y al cabo. ya van a ver.

miércoles, 15 de enero de 2014

el chico sopapa/3 y esas cuatro palabras

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y sigue acá

entonces, estábamos con el trosko.
estuve con los otros dos, primero, de los cuales ya hablamos anteriormente.
luego de pasados tres o cuatro meses de esas historias, reaparece el sopapa.

me habla un día por facebook. de francisco, claro, para sacar tema.
recuerdo que le comenté algo a francisco y me dijo, tranquilamente: es que te quiere dar, belén. es obvio.

lo pensé un poco, pero yo estaba chongueando con otra persona y la verdad el sopapa (que todavía no sabíamos que lo era, claro esta) no me interesaba en lo más mínimo.

un mes después el sopapa reapareció. estuvimos hablando de tipos de tetas (en serio; estos son mis problemas para vincularme con el sexo opuesto de los que habla inés) y francisco volvió a decirme que me estaba buitreando. quería divertirse y la petisa (yo) le parecía una excelente opción.

lo pensé otra vez. era divertido, pero demasiado gordis para mi gusto. tenía cara rara, además, y una nariz extraña. y era trosko. yo dudaba. y ustedes saben que ya el atisbo de duda con respecto a alguien para iniciar cualquier tipo de relación es mala señal. pero también ya saben como soy yo. dado que no tenía nada más a la vista, me dejé convencer.

un día francisco me invitó a cenar y trajo al sopapa consigo. la cena fue amena (en realidad charlé más con fran que con el trosko, pero bueno) y al sopapa se lo veía emocionado. esta noche la pongo, debía de pensar.

decidí darle una oportunidad. hacía un mes que no cojía, no había otra cosa en vista. no es feo, concentrate en eso belén, me decía a mi misma. no es feo no es feo no es feo.

"te llevo a tu casa" dijo el trosko sopapa, obvio. sonreí y acepté. francisco cruzó una mirada conmigo. ya estaba hecho. eso era un sí.

me pidió mi teléfono, lo agendó, y me llevó hasta la puerta de mi casa en su super auto. en ese momento me llega un mensaje de fran: ¿y? ¿qué pasó?

me causó gracia el mensaje y me reí. me preguntó de que me reía y le conté. se rió conmigo y me dijo: que onda vos con fran, está como muy pendiente.
le dije que eramos amigos, nada más. se ve que la respuesta lo dejó satisfecho, porque no volvió a nombrarlo en toda la noche. estuvimos charlando un rato en el auto, no se si era que ya estaba entregada o que realmente sacó a relucir sus mejores armas conversacionales, que, un poco empujada por el frío, un poco con ganas de que avance al menos y me de un beso (cosa que no parecía dispuesto a hacer) dije esas cuatro fatídicas palabras:
¿subimos a mi casa?

martes, 14 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/2

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como les decía, entonces, el chico sopapa no llamó mi atención, para nada. me resultó agradable, que se yo. cruzamos un par de palabras, era ágil para los chistes, eso siempre es positivo, aunque los hacía siempre desde un toque burlón que me disgustaba un poco. parecía hablarte mirandote desde arriba, como si estuviese parado un par de escalones por encima tuyo.

era medio trosko, además. es, todavía no feneció. y ser trosko, al menos conmigo, resta mucho. no es que sea prejuiciosa (lo soy) pero la mayoría de los troskos se consideran iluminados, siempre te hablan desde una superioridad ético moral intelectual (como el sopapa, justamente) que es, además de mediocre, ridícula. críticos al extremo de todo, suelen ser mas burgueses que el burgués que critican. desprecian al peronismo, por masivo, por simple, por pasional, y consideran que tienen la verdad iluminada al respecto de todo. personas tristes, fuera de órbita, poco vinculadas con la realidad e hipócritas. salvo contadas excepciones, claro, pero ya saben que me encanta generalizar.

lo que le sumó un par de puntos al sopapa, ademas de no ser feo, fue que era un medio trosko que se reía de su troskedad. de sus contradicciones troskas, digamos. al menos nunca había militado orgánicamente en ningún lado (esos son peores).

para confirmar que siempre tengo razón y que aguanten los estereotipos, era un trosko que vivía en un depto que le habían comprado los papis en recoleta, plena av. libertador, en frente del que karina jelinek le disputa a fariña. hablaba inglés, francés y alemán a la perfección, tenía un super auto (que claramente no había adquirido con su sueldo de docente) y, además de haber viajado por el mundo, estaba siempre vestido de punta en blanco (usaba sweters, chicos, sweters). él, sabiendo todo esto, se burlaba de la situación de ser un trosko recoletense, y nos reíamos al respecto. no caí en ese momento, pero luego me di cuenta de que lo que yo tomaba por sentido del humor en realidad era más parecido a un cinismo recalcitante y posmoderno que a otra cuestión.

en fin, no importa. era de recolecta, trilingue, viajante de mundo, usaba mocasines, tenía cierto sentido del humor que luego resulto cinismo y era trosko. y no era feo.

así estábamos.

solo podia salir mal. pero yo hice oídos sordos a todas las señales y avancé.

lunes, 13 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/1

al sopapa, entonces, lo conocí porque jugaba al fútbol con francisco.

no me impresionó para nada, la verdad.

"no es feo" fue lo primero que le dije a una amiga.

cuando la mejor cualidad que se le puede encontrar a alguien es que al menos "no es feo", entonces están ante un problema. no es feo es la peor caracterización del mundo mundial. no es feo es terrible, porque significa no solo que no es lindo, sino que además no hay nada mas interesante para mencionar al respecto del susodicho.

el no es feo es lapidario. sepanlón, como decía mi abuela dora.

cuando alguien les parece que "no es feo", corran para el otro lado. cosa que no hice yo, por supuesto.

pasaré a relatar entonces, a continuación, mi experiencia con el chico sopapa. que les sea leve.

viernes, 10 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/4

primera parte
segunda
tercera

una de esas 4 historias la conté bajo la etiqueta "el chico glamour". fue breve, efímera, tonta. pueden leerla acá. también pueden leer otro breve comentario al respecto en esta entrada

la primera de las historias también la escribí (a tiempo real), ya que me tuvo bastante involucrada, en principio porque soy una caprichosa de mierda. terminó mal, para variar. el pibe desapareció, volvió a aparecer en marzo del 2013 y obviamente lo saqué corriendo. fin. pueden leerla, si tienen tiempo y ganas, bajo la etiqueta de "el hombre nuevo" (son varias entradas, la historia se empieza leyendo de abajo para arriba, lo ultimo es esto que ya leyeron).

pero si empecé a contar todo esto, en realidad, es porque quería contar la tercera de esas historias. una que siempre dije que contaría porque fue bastante desastrosa, pero que por una cuestión u otra nunca terminaba escribiendo.

comienza entonces mi tercer historia, con el tercer integrante del equipo de fútbol, al que decidí llamar:

el chico sopapa.

enjoy it.