mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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viernes, 31 de enero de 2014

yo, la soltera

la gente en pareja, he notado, suele tener cierto aire de superioridad.

no importa que sus relaciones sean buenas o malas. que tengan o no tengan sexo. que estén enamorados o ya no se soporten. la gente en pareja, en esta sociedad, pareciera estar un escalón por encima del resto de nosotros, los que somos solos. comparten códigos comunes, organizan reuniones solo para gente como ellos. son otro status, otro nivel, otra situación evolutiva.

los solteros andamos sueltos, por ahí. algunos se animan a salir solos y disfrutan de pasearse individualmente. otros, mas conservadores, hacen carne su subtipo, su nivel inferior, y prefieren recluirse entre las cuatro paredes. no van al cine, ni a cenar, ni nada. ser solo es como una especie de mancha en una sociedad en donde a partir de los veinti pico estar en pareja pareciera ser un must.

la soltería, ademas, pesa mas de acuerdo al genero. por mas feministas que queramos ser, la mujer soltera es mirada con lastima, con cierta condescendencia. en cambio, el soltero prototipo es visto como una especie de playboy que sabe vivir la vida y la disfruta. a la soltera sus amigas intentaran, tal vez para lavar cierto sentimiento de culpa relacional (no de clase, pero casi) emparejarla con cualquier bicho canasto que este disponible. no importa si este es gordo, miope, virgen o asesino serial mientras responda a la única característica que necesita tener un hombre para una pobre soltera: estar disponible (y si esta desesperado, mejor. en el decálogo de la oh la la, el desesperado es mas fácil de cas(z)ar). las amigas de la soltera, ademas, la invitaran a sus salidas de parejas, queriendo ser solidarias y evitándonos un finde en casa mirando otra vez la peli de jude law y kate winslet y soñando un mundo mejor. parecieran no entender (tal vez olvidaron sus épocas de soltería, quien sabe, o quieran eliminarlas de su historia como si fuese algo prohibido y vergonzante) de lo incomoda que es la situación cuando una es la culpable de la imparidad de la mesa. no se si existe esa palabra, pero es, al menos, ilustrativa. la soltera es la imparidad. no importa que haya una, dos, o seis parejas, nosotras seremos la nota de color, la que se sienta en la esquina, la que tiene que acercar la silla porque este no es un mundo construido para uno, no señor. si una no viene con un masculino colgado del codo resulta ser una incomodidad para cualquier lugar espacial y para cualquier promocion en el universo. no son solo los 2x1 sino también la parrillada para dos y todas esas cuestiones  que no hacen mas que acentuar nuestro estadio inferior en la evolución humana: estas sola y engordaste, por algo debe ser. porque esa es otra característica con la cual tenemos que lidiar las solteras, claro esta. si estas sola sos motivo de resquemor. algún problema físico, psíquico o emocional tendrás.

las mujeres en pareja, ademas, tienden a conformar todo su mundo alrededor del susodicho. de pronto ya no hablan de sexualidad (no no, ese es un tema privado, de la pareja) y pasan a hacer todo DE A DOS. siempre lo trae colgado al hombro y te mira con cara de simpática disculpa: ¿lo podía traer, no? ¿no te jode?. es algo extraño, esa cuestión de doblete que se conforma en la mayoría de las parejas. ¿por que, si tu novio detesta bailar lo traes al boliche? ¿para estar sentada al lado de el e irte a las dos y media de la mañana porque tu bebe tiene sueño? ¿no seria una mejor solución que cada uno hiciese lo que tuviese ganas? él, ir a dormir tranquilo y vos, salir a bailar para el cumple de tu amiga?. al plantear esta duda, interna, que tenia, a una de mis amigas ennoviadas hace añares ya, me miro indignada, como si hubiese dicho una blasfemia. "son códigos de pareja belén, no te podes meter. los matrimonios son así, son códigos comunes, se acompañan mutuamente". iba a decir que eso me parecía algo no solamente conservador sino terriblemente pelotudo, pero me callé. mi condición de soltera, pareciera ser, me inhabilita para opinar al respecto de formas relacionales ajenas.

ademas, nos inhabilita para montones de temas de conversación interesantisimos, a saber: decoración de hogares matrimoniales, bebes (si me molestan es porque soy soltera, no porque el gremlin ese es un psicópata en potencia), formas de comportamiento de los hombres (ay nena no, cuando están en una relación nada que ver), problemas sexuales (vos porque cojes con uno distinto todas las semanas, cuando puedas conseguir uno vas a ver como vas a empezar a tener menos regularidad), juguetes sexuales (esos solo se usan en pareja nena, o sola, no son para parejas ocasionales ni buenos regalos de cumpleaños, che), casamiento (vos decís que no te querés casar porque no tenes pareja, corazón), plantas de interior, lo mal que combinan la ropa los hombres, etc.

últimamente, también, note  que que yo sea soltera le molesta a ciertas amigas. es como si no encajara en sus esquemas mentales. mis opiniones son siempre inadecuadas y me miran con condescendencia (no lo dicen, pero se que piensan que pienso así solo para consolarme de mi soledad) y me doy cuenta de que comienzo a quedar al margen de sus conversaciones habituales.

es una cosa curiosa, la pareja. las mujeres en pareja parecieran creer que ese estado (el binomio, digamos) va a durar para siempre, que las cosas se mantendrán así forever, que nada volverá a hacerlas ser una. los desengañaos, los cuernos, la falta de amor, la falta de deseo sexual, el aburrimiento, son cosas que siempre les pasan a otros, no a ellas. una no se entera de los problemas internos de sus relaciones nunca, a menos que estén extremadamente angustiadas. construyen una pantalla de felicidad etérea en la cual ningún conflicto arruina el decorado, o, al menos, no se habla del tema con las solteras (eso si, recurren a otras amigas emparejadas ya que con ellas comparten los mismos códigos y siempre le recomendaran salvar la pareja mientras que otras - como belén - recomendarán que abandone al pelotudo que no se las coje hace mas de dos meses). la pareja es felicidad, es genial, es el mejor estadio para cualquier ser humano. parecieran haber comprado la formula del buen vivir y que tuviesen que vendérnoslas al resto. esto es la felicidad, y no otra cosa, parecieran bramar, entre sus sonrisas amplias y tirantes. y si queres seguir perteneciendo, esto es lo que tenes que buscar, a lo que tenes que aspirar. no hay nada mas.

hace un tiempo una amiga quería que yo a toda costa aceptara a un chico con el que andaba como mi novio. me lo había propuesto pero yo no estaba del todo segura al respecto. la verdad es que si bien la pasaba bien, no estaba muerta de amor, ni necesitaba verlo todo el tiempo, ni quería pasearme de su brazo para que todos me vieran con el.
recuerdo que ella me miro seria y me dijo: belén, el amor no es lo que ves en las películas. el amor es decidir estar con el otro, aceptarse, caminar juntos, encariñarse de a poco, construir con alguien que te quiera.

me acuerdo que la mire consternada. y le dije lo que me salió primero: eso mas que amor, parece resignación. necesidad de tener alguien al lado. aguante. una decisión preconcebida de que esa persona tiene que estar al lado tuyo. todo eso me suena a un horror.

recuerdo que se enojó, mucho. tal vez porque al criticar su visión del amor sintió que le criticaba su pareja. tal vez porque pensaba que yo decía eso por mi fatídica condición de soltera, claro. pobre belén, que no entiende, no sabe, no VE.

a veces me pregunto si mi problema con los hombres en general (y en particular) y mis neurosis al respecto no son una forma de protegerme de no volverme eso que tanto me asusta. esa mujer auto satisfecha de si misma porque consiguió atrapar a uno y que decide que no lo va a soltar mas porque eso es lo que tiene que hacer. porque esa es la felicidad, y no otra cosa.

tal vez mi amiga tenga razón y hollywood me haya secado la cabeza. tal vez tengo un pre concepto del amor que no existe, que nunca existirá.

tal vez, solo tal vez, tenga miedo a convencerme que el amor no es tan genial, que solo es una seguidilla de días y días transcurriendo al lado de alguien que mas o menos que te gusta, si, a quien te acostumbras, también.

tal vez, solo tal vez, tenga un miedo terrible a convertirme en esa mujer, y terminar evangelizando a las demás solteras acerca de mi felicidad prefabricada.

años y años de liberación femenina para que nuestro deseo ultimo, mas hondo, mas secreto, sea siempre emparejarnos.

tal vez, en realidad, me moleste ese sentimiento tan intimo, tan escondido, tan oscuro que yo también tengo, de querer ser, al menos por un ratito, como todas las demás.

sábado, 25 de enero de 2014

pedro el que espera/3 mientras el hippie entona una canción

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tragó saliva. mi sonrisa desapareció.
el silencio se hizo mas espeso.

la aclaración me tomó por sorpresa. digo, si tenés novia y salís con una mina, no se lo decís... o se lo aclarás antes de salir. si se lo decís cuando salieron es una jugada desleal. baja, digamos. es tirar la pelota a mi cancha y desentenderte. es no hacerte cargo,  no tener pelotas, retomando la metáfora futbolera.
pensé algo así como la puta madre, pero después me acordé de mi ex y pensé que lo mejor que me podía pasar ahora era un tipo que no tuviese ni la mínima intención de romperme las pelotas.

mi mueca inerte se mantuvo. decidí pasar por alto la observación. tomé aire y dije:
belén.- ¿qué vas a tomar?
me miró sorprendido. titubeó. abrió y cerró la boca un par de veces.
pedro.- eh... un café.
belén.- bueno, yo un jugo de naranja.
pedro.- dale.

en ese momento un hippie medio desaliñado, de esos que suelen rondar puan, se acercó a nuestra mesa. vendía poemas, o algo así. le hicimos señas de que no, de que nada, pero se acercó igual. señaló la remera de pedro, que era naranja y tenía una estampa de los beatles, y empezó a tararear, bajito, una canción.

con pedro cruzamos miradas. le volví a decir, ya en un tono no tan amable, que no queríamos comprar nada, pero el hippie me interrumpió.
- ¿qué son, ustedes dos?, preguntó de sopetón.
la pregunta era difícil de contestar. nos miramos interrogativamente entre nosotros, ¿era algo relacional, filosófico existencial, o qué? uno en puan nunca sabe.
belén.- nada, nada...
pedro.- amigos, casi. conocidos.
-. hay amor, acá. amor. love love love, como los beatles, esa canción es la de ustedes.
y, señalando la remera de pedro, tomó aire y empezó a cantar mas fuerte: remember that i´ll always be in love with you
lo miré a pedro, nerviosa. él, fascinado, no le sacaba los ojos de encima.
- treasure these few words till we´re together keep all my love forever, ps. i love you *
a este punto pedro sonreía abiertamente. el hippie dio una vuelta sobre si mismo, hizo una pequeña reverencia, y se alejó, no sin antes deslizarle a la moza que lo curzó:
- acá se nota, eh. hay amor.


* me enteré (después, porque me explicó pedro) que lo que entonaba el hippie era una canción poco conocida (y bastante mala) de los beatles:



jueves, 23 de enero de 2014

pedro, el que espera/2

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me voltié rápidamente y lo miré de frente. me devolvió la mirada. tenía los ojos verdes, nerviosos. parpadeó un par de veces.
me corrí un poco para inspeccionarlo mejor. bastante bajo, pero bastante más alto que yo (algo fácil), de pelo negro, corto. cara añiñada, parecía mas chico. su sonrisa era, también, nerviosa. como si fuese un galancete de telenovela al que le hicieron bullying en la secundaria y le hubiesen quedado tics que lo hacían, al menos en esa primera instancia, tierno. como si no supiese que estaba bastante bien, como si pidiese permiso para estar ahí.
suspiré aliviada, era lindo.

nos mantuvimos un rato en silencio, lo que solo acentuó su nerviosismo. me incomodó un poco, ya que por msn era más suelto, parecía mas relajado. dado que no decía nada nada, le sonreí, amistosa. y le largué:

belén.- que hacés, che.
pedro.- bien, todo bien. ¿vos?
belén.- bien, acá.
pedro.- ¿nos sentamos?
belén.- ¿acá? es horrible puan.
pedro.- tenés razón. vamos a tomar algo, te invito.

recorrimos la cuadra y media en silencio. en cuanto nos sentamos, me sonrió, tímido. algo le preocupaba, claramente.  yo le sonreí, amplia, intentando darle ánimos.

se ve que funcionó, ya que de pronto, lo soltó.

pedro.- belén... es que yo...estem... yo... tengo novia.

miércoles, 22 de enero de 2014

pedro, el que espera

empezamos a hablar por el año 2010, mas o menos. no recuerdo bien.
yo salía de una relación agobiante con un tonto (pero tonto posta eh) que no me dejaba en paz ni a sol ni a sombra. fue un lapsus, el peor de todos, haber salido con él. la situación era ridícula, mis amigas me miraban con el tonto y no lo podían creer. como yo, belén, tan despierta, tan cínica, tan... forra, digamos, podía soportar a ese tonto tan cerca mío. siempre lo expliqué con la frase esa de que cuando uno se está ahogando manotea lo que encuentra, y bueno. había cortado con mi novio de toda la vida (4 años habíamos salido) y enseguida empece a salir con el. tres meses me duró. luego estuve casi un año para poder sacarmelo de encima (habíamos cortado pero el me perseguía y me decía que iba a cambiar, mientras yo solo podía responderle que no quería que cambie, sino no verlo nunca más).
necesitaba urgente algo que no tuviese nada que ver con ese plomo, pero a la vez nada demasiado serio, porque luego de un año de ahogo necesitaba respirar. que nadie me llame, que nadie me llore, que nadie me rompa las pelotas.

a pedro, entonces, lo conocí a mediados del 2010. empezamos a chatear, como se hacía en esa época, pero por msn, lo cual hacia todo mas azaroso, ya que no había fotos a la vista. enseguida tuvimos química, compartíamos el humor, nos interesaban las mismas cosas, era K, todo encajaba. todo, pero no lo conocía. debía de ser horrible, como siempre pasa cuando todo encaja, vieron. asique un día, notando que la situación se estiraba,  le pedí que me pasara una foto. me mandó una, donde aparecía de lejos. esa típica foto de paisaje, donde uno no puede distinguir que tan bueno está el retratado, porque en realidad es lo menos importante de la picture. debe ser feo, pensé, por eso me manda esta foto. como no quise ser pajera, no insistí.

un día me propuso de vernos.
le dije que si, enseguida. no quería perder más tiempo chateando con alguien que no sabía si estaba bueno, la verdad. mejor develar rápidamente el misterio. (era jóven y superficial en aquella época. como ahora).

quedamos en encontrarnos en la facultad, ya que los dos cursabamos la carrera de historia. el era mas grande, tenia 30, pero habia empezado otras dos carreras y las habia dejado. en ese momento no me percate, pero eso me hablaba directamente de ciertos rasgos de su personalidad: inconstante, indeciso, con problemas para resolver. y como.
ajena yo todavía a todas estas impresionantes cualidades, nos citamos a las 18 hs en el patio.

llegué a las 18.15 hs, algo nerviosa. era primavera, el día estaba caluroso. me había puesto un vestido blanco, amplio, con florcitas azules, y me había hecho dos trencitas. a veces me vence la pelotudez y me agarran épocas de look añiñado. me paré en medio del patio y empecé a sentirme idiota. nadie parecía estar esperando a nadie, y yo ni siquiera identificaba bien a pedro.

en esas estaba, empezando a ponerme de mal humor, cuando alguien me tomó de la cintura, suavemente.
- ¿sos belén, no?

martes, 21 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/6 o a modo de epílogo

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luego acá
acá la cuarta parte
y acá la quinta


bajamos las escaleras en silencio. en la puerta del edificio me sopapeó otra vez. lo soporté estoica.
le sonreí, como disculpándome.
bueno, me dijo, claramente esta es una noche de la cual no me voy a olvidar.

sonreí, otra vez, aunque entendí el tono. y lo que quiso decir.
cerré la puerta, subí a casa, cerré la otra puerta.

miré sobre la mesa. el preservativo autografiado no estaba. se lo había llevado.

me pregunté si fue una cosa de judío y lo usaría con otra pobre mina, o si realmente se lo llevó para recordar esta noche, esta situación, este desastre.

unos días después, me enteré por francisco que dijo que yo era una histérica. que no podía creer que no hayamos cojido.
en cierta forma entendí su ego herido. la putita de belén, que se había bajado a dos al hilo del equipo, no le había entregado al sopapa trosko recoletense.

pobre.

nunca más me volvió a llamar. yo al los tres días del fatídico encuentro lo borré del face.

que suerte cuando luego de un desastre los dos están de acuerdo tácitamente en que no hay que volverse a ver. no es algo que suela darse muy seguido.

igualmente, mis amigas sostienen que al menos debería haberlo desnudado para poder desentrañar el misterio. ¿qué le pasaba al sopapa?, ¿lo tenía atrapado en el calzón?, ¿micro pene?, ¿no se le paraba?.
yo les puedo jurar que con mis posaderas busqué bien.
hoy tengo una única explicación (y las fuentes fotográficas parecieran confirmarlo): ese chico no tiene pito. 

domingo, 19 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/5 o comienza el sopapeo

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la tercera parte acá
y la cuarta  acá

mientras subíamos los escalones que nos separaban de mi tercer piso por escalera yo ya me habia arrepentido de la invitación. ¿por qué estaba subiendo a mi casa con un pibe que no me cerraba, que no me gustaba? ¿qué estaba haciendo?

se sentó en un sillón. hablamos de pavadas un rato, porque el no parecía decidirse a avanzar, y yo nunca fui buena para dar los primeros pasos.
me suena de vuelta el celular. francisco otra vez: ¿y? contestame che

me reí otra vez.
está todo bien, estamos en casa.

a partir de eso se desarrolló una conversación por wassap que empezó a incomodarle.
che, decile que no moleste, me dijo el sopapa.
"ya le dije que es un goma, pasa que no puede con su genio. es muy chusma"
o está muy preocupado por vos, contestó, seco.

dejé el celular al costado.
le pregunté si quería tomar algo. me dijo que no.
me levanté igual para buscarme un vaso de agua.
cuando volví me agarró de la cintura y me llevó hacia él.

me senté encima. no sentí nada. de nada. nada.
no es tan feo belén, me repetí. no es tan feo.

me incliné sobre él y esperé. ¿como se le dice ahora a los besos cuando apoyas solo los labios en los del otro? ¿picos o es muy noventas? se acercó y me dio eso, un pico.
como sea, nunca me gustaron los picos. es como, que mierda es eso, ¿un beso?, por favor. un beso de tortugas, eso es.

esperé. tal vez había tenido un pequeño acv y pensaba que era una buena manera de calentar la cuestión. se acercó. me dio otro pico.

wtf???

escuché que sonaba mi celular y me dio mas ganas de ver que me escribía alguien random que seguir besando a este flaco.

me volví a acercar; otro pico mas. tome aire y empecé a darle besos por el cuello, lamí su oreja, me acerqué de vuelta a su boca. por fin, la abrió. sentí la música de europe en mi cabeza:



la había abierto al menos.
sin embargo canté victoria demasiado rápido.
nuestras bocas encastraron, como encastran las dos palmas de las manos cuando aplaudís, ¿viste?. pero nada las unió. yo metí, suavemente, mi lengua, pero el no.

me aparté entre sorprendida y risueña. ¿que le pasaba a este tipo? ¿en serio había tenido algún acv o era imbécil naturalmente?.

volvió a acercarse con su boca sin movilizar su lengua. hicimos lo mismo que habíamos hecho dos segundos antes: sopapear.

eso era la definición exacta de lo que hacíamos: no era un beso, era sopapear. nada unía a las dos bocas, no había nada de sexy, ni de sexual, ni siquiera de afectivo o cariñoso. nada. era como que el tipo mecánicamente abría la boca y se quedaba ahí, sin movilizar nada más. como un pescado a la espera de que lo alimenten, abría y cerraba. abría y cerraba.

yo intenté, como pude, salvar la situación. le besé las comisuras, le acaricié el cuello y el pelo, subí dandole pequeños besos de su cuello a sus labios, los recorrí con mi lengua, pero cada vez que el sopapa buscaba intervenir en la situación, con su boca dura, con su lengua tensa, solo sopapeabamos.

sin embargo el sopapa parecía estar pasandola bien, su respiración se aceleraba e insistía una y otra vez con buscar mi boca con sus labios y sopapear al compás.

yo estaba incómoda, incomodísima. me moví de la posición en la que estaba y noté que, justamente, no notaba nada. nada de nada.

tuve un lapsus, y recordé a mi amiga a.- cuando le dije que iba a salir con el sopapa. me pidió que le pasara el perfil de face y estuvo mirando las fotos. me copió y pegó en el chat una en la cual el sopapa estaba parado con dos chicas rubias, y una maya ridículamente corta, era casi un boxer ajustado.

"¿qué tiene?", recuerdo que le pregunté.
nada, eso tiene. no se le nota nada, me dijo a.-

me moví un poco sobre sus piernas, nada. eso tiene,  no se le notaba nada.
me puse de pie y me senté sobre él, pero de espaldas digamos. mi culo estaba en contacto directo con su zona. me acomodé dos, tres veces. busqué sentir, aunque sea un poco su miembro. nada.

el sopapa, ajeno totalmente a mi búsqueda con mis posaderas, seguía insistiendo en sopapearme.

en algún momento de la noche me harté, eran las 4 am y yo trabajaba al otro día. me paré, le dije que era tarde, que tenía que dormir.

pero, ¿cómo?, ¿no vamos a cojer?, preguntó el sopapa, consternado. cuasi indignado, te diría.
"no, te dije que no ibamos a cojer", le dije sorprendida. (si no tenés el pito parado, ¿cómo pretendés cojerme?, pensé también, pero mi cerebro eligió la otra combinación de palabras para emitir en voz alta).
pero... na, dale. vení acá, me dijo. y me sopapeó otra vez.
me alejé, esto era una pesadilla. pensé que no podía a esta hora estar acá, con este clavo que no sabe besar, al que no se le para el pito, pero que insiste en cojer.
que horror.
sonreí, y solté lo primero que se me ocurrió: "no me digas que hasta trajiste forros, mi amor".
el pibe no emitió sonido, solo los sacó del pantalón. cuatro traía.
encima de impotente, optimista, pensé. creo que no lo dije.
"a ver, dame uno", le pedí.
me lo dió, todavía, creo, esperanzado.
agarré un marcador y le escribí atrás: con mucho afecto, para el trosko recoletense, belén.

el sopapa miró el preservativo y me miró. yo sonreí, amistosa. el sonrió, con esfuerzo.

te acompaño abajo, le dije. me miró desconcertado. le esquivé un sopapeo póstumo.
me paré con la mano sobre el picaporte de la puerta, a la espera de que se incorporara del sillón.

jueves, 16 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/4 o tranqui, 120

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y acá está la tercera parte

es una regla de sociabilidad básica que, a nuestra edad, ya respetable, cuando una persona invita a otra persona no tan conocida a subir a su casa a la noche, es, básicamente, para perpetuar el acto coital.

bueno, yo no sabía que esto era así. de cierta forma me lo imaginaba, creo.  es como cuando tenés una suposición de algo, como cuando te estás por mandar una cagada, viste, pero nadie te lo confirma entonces te haces medio la boluda. A MI NADIE ME DIJO QUE ESTABA MAL, QUE NO SE HACÍA, y punto, a otra cosa mariposa, tu conciencia se queda tranquila y vos terminas de perpetuar la cagada atómica que te estás por mandar haciendo caso omiso.

igualmente, recuerdo que le dije en el auto que no íbamos a cojer.
se lo dije claramente.

"mirá que hoy no vamos a cojer, eh" (antes de invitarlo a subir, claro. debe haber pensado que la invitación cancelaba mi anterior afirmación, pobre sopapa).
el sopapa se rió cuando le dije eso. cojeremos cuando cojamos, dijo. me gustás, la paso bien con vos, se me pasa el tiempo rápido.
sonó convincente.
"no se que imagen tendrás de mi, pero..."
¿qué imagen pensas que tengo de vos?
"que soy medio rápida, para empezar. dado que me bajé a dos compañeros de tu equipo de fútbol, pero no se, fue un lapsus, no soy tan así. tranqui, 120"
jajajaja, ¿por qué te preocupa que piense que sos rápida?
"no me preocupa. es que quería que te quede claro que no soy tannnn así. pese a lo que francisco les haya dicho"
¿por qué crees que francisco nos dijo algo?
"porque lo conozco, es re bocón".
jajajaja. bueno, si. es cierto, eso. nos contó que estuviste con los chicos, y que tenés éxito en general con los masculinos. no es que dijo nada malo.
"no, ya se. pero tampoco da que les cuente mi vida sexual"
si, es cierto.
"yo no tengo drama de dar a conocer mi vida sexual. pero me gusta hacerlo yo"
me parece justo.
"pero igual pensas que soy rápida, dale"
no pienso nada yo.
"capaz que es porque sos trosko, estas acostumbrado a las troskas que se hacen las feministas liberales y cojen mucho y mal y nunca en su vida tuvieron un orgasmo, pobrecitas. también suelen hacerse las lesbianas, todo esto para calentarle el bocho a los tipos".
largó una carcajada fuerte. se ve que conocía al estereotipo.
bueno, belén, vos me gustás mucho. no importa si no cojemos.


y bueno, nada. diez minutos después lancé la frase fatídica y lo invité a subir.


igual se ve que si le importaba, al fin y al cabo. ya van a ver.