mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo lo de guardar secretos y siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así siento que no desperdicio 700 pé. mi último gran descubrimiento es que soy una discapacitada vincular. lo específico nunca fue mi fuerte, amo odiarme y te juro que soy mejor con la cara en movimiento.

la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

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martes, 30 de abril de 2013

febo el efebo y yo/10 o el final

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava
novena

me desperté por el sol que entraba desde la persiana entre abierta. me estiré, incomoda. agarrado a mi, como una garrapata, estaba febo.
lo miré. dormía profundamente. su peso me aplastaba. de a poco corrí una pierna, y luego otra. saqué el brazo de debajo de su cabeza y me incorporé. me senté en la silla y lo miré otro rato. estaba tan solo. estamos tan solos, pensé, otra vez. pensamiento recurrente.

me puse un short y una remera vieja y prendí la computadora. tomé mates. leí los diarios por internet.
me sentía extraña, con una molesta sensación de incomodidad en mi propia casa; algo que me pasa seguido cuando los tipos se quedan a dormir.

febo.- ¿bel?
belén.- estoy acá.
efebo.- ¿qué hacés?
belén.- leo los diarios.
febo.- ¿me lees?
me acerqué a la habitación.
belén.- ¿qué?
efebo.- que me leas las noticias.
belén.- ...
febo.- ...
belén.- bueno. a ver. la más importante, river juega hoy por el descenso. el indec caca caca, inflación...
efebo.- bel.
belén.- ¿qué?
febo.- veni a la cama conmigo.
belén.- ¿que pasa?
efebo.- nada. mirá, te hago espacio.
belén.- ahora me haces espacio. ayer casi me aplastas.
febo.- ¿me estas diciendo gordo?
se semi incorpora y me tironea de la mano, obligandome a acostarme con el.
efebo.- sos linda, bel.
belén.- ¿no era que no era tu estilo?
febo.- no. pero tenes que saberlo.
belén.- jaja. es tarde. ¿vos no te tenias que ir?
efebo.- prefiero quedarme con vos un rato mas. me voy cuando empiece el partido, a las 15 hs.
belén.- uhh, pero no tengo nada para que almorcemos.
febo.- no te preocupes. te como a vos y listo.

toda la mañana y todo el mediodía se nos paso tirados en la cama, con la persiana a medio abrir, y el sol entrando de a rectangulitos en la habitación.
belén.- boludo, son las 15.30. te estas perdiendo el partido.
efebo.- no puedo creer que no tengas tele nena. como bostero no puedo perderme este partido histórico.
belén.- sorry.
febo.- ufa. bueno, me levanto. ¿hay algún bar por acá?
belén.- si. acá a tres cuadras.
efebo.- ya estoy. ¿vamos?
belén.- ¿eh?
febo.- veni conmigo.
belén.- no, anda vos. yo tengo cosas que hacer.
efebo.- es un partido histórico, ya te dije.  lo tenes que ver. después cuando seas vieja le vas a contar a tus hijos que vos lo viste con un rubio ario machista que lloraba y que se enamoró de vos sin darte un beso siquiera.
belén.- no tengo ganas. me tengo que vestir.
febo.- veni así. estas hermosa.
belén.- callate tarado, hacen -10.
efebo.- ya fue. quedemosnos entonces.
belén.- no seas tonto. tenés que volver a tu casa.
me miró serio.
febo.- no quiero.
belén.- no es la forma.
efebo.- volvé conmigo. ¿no querés venir? vemos el partido allá.
belén.- no.
febo.- bueno. acompañame a ver a river a un bar aunque sea.
belén.- bueno.

bajamos al bar. casi no hablamos durante todo el partido. a las 18.30 yo me encontraba con mis amigas. me levanté para irme. me volvió a agarrar de la muñeca, fuerte.
efebo.- quedate un rato mas.
belén.- me tengo que ir. me esperan.
febo.- decile que no podés ir.
belén.- algún día vas a tener que volver. ¿sabés?. si no es hoy, es mañana.
efebo.- pero hoy no, belén. me siento bien cuando estoy con vos. hace un mes me siento mierda.
belén.- me tengo que ir. en serio.

me acompañó hasta la puerta del bar. me abrazó fuerte, muy fuerte. otra vez escuché con mi oreja pegada a su pecho el corazón, esta vez latía lento, acompasado. me beso, pero muy despacio. le guñié un ojo. me pidió que me quedara otra vez. la negativa de mi cabeza fue la palabra final.
esto también va a pasar, le dije.

crucé acoyte y me di vuelta. estaba todavía ahí parado, mirándome. lo saludé con la mano pero no contestó el saludo.

a la noche me mando un msj que decía: ¿y cuando pasa?
no se lo contesté.

nunca más volvimos a hablar. lo vi un par de veces en la facultad, nos saludamos desde lejos, y nada mas.

el otro día me llegó un mensaje de él, totalmente descolgado, que decía: todavía no pasó.

y me puse a escribir esta historia.

lunes, 29 de abril de 2013

febo el efebo y yo/9 o la vida nos da sorpresas (a veces con ojos)

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
septima
octava

abrí la puerta. el desorden indicaba que no esperaba a nadie.
se sentó en una silla y abrió la cerveza que había comprado en el kiosco de abajo.
hablamos durante horas sobre todo. sobre nada.
no amagó a tocarme ni una vez.
yo tampoco hice nada para que lo intentase. me senté lejos. desde el sillón lo miraba hablar, gesticular.
a las tres am me levanté para ir a la cocina a buscar un vaso de agua. estaba claro, para mi, que nada iba a pasar. cuando estaba a punto de abrir la canilla sentí que me tironea del brazo, fuerte, y me atrae hacia el. me envuelve, mas bien, casi sin dejarme respirar. se quedó ahí, abrazandome, un rato largo. yo, incómoda, contenía la respiración y escuchaba con mi oreja pegada a su pecho su corazón acelerado; no sabía que hacer con mis manos, no soy una hug person la verdad, esto de abrazar no es muy mi estilo. después de unos minutos me moví, ya que él no parecía tener intenciones de hacerlo. me agarró la cara con sus manazas enormes y me besó. me besó apasionadamente, me besó brusco, me besó desesperado, me besó muy él. me aparté como pude para tomar aire, ya que tanta emoción me mareaba... no me gusta sentirme acorralada, no poder moverme con naturalidad me pone nerviosa. le pregunté que hora era. miró su celular y me dijo que eran 3.30. le sonreí y le dije que solo quería saber cuanto había tardado para darme un beso, eran como seis horas desde que nos encontramos en corrientes; eso no era digno de febo, el efebo, el mejor culo de puan. me agarro de la cintura y muy fácilmente me cargó como una bolsa de papas sobre uno de sus hombros. ante mis pataleos horrorizados (tengo una pesadilla constante de que muero porque se me va toda la sangre de mi cuerpo al cerebro y explota) me llevó hasta la pieza y me tiró bruscamente (como una bolsa de papas, otra vez) encima de la cama. un poco aturdida por las maneras del efebo, me senté como pude. no me dejó respirar ni diez segundos que ya lo tenía encima mío.
belén.- que haces, bruto.
febo.- nada. te miro.
me empuja hacia atrás y se me sienta encima, sujetándome las manos.
belén.- soltame gil.
efebo.- nop.
belén.- no me gusta que me agarres todo el tiempo chabón, soltame.

sin darme pelota, me besó otra vez. y otra más. y otra. me soltó una mano mientras me sacaba la remera y se desabrochaba el pantalón. en un segundo se quedó en calzones. era el tipo mas lindo del mundo, sin lugar a dudas.
febo.- que miras.
belén.- nada.
efebo.- sos linda.
belén.- es la primera vez que me lo decís.
febo.- no soy de esos.
belén.- no, claro. sos de los del garrote. tipo picapiedra.
efebo.- ¿no vas a dejar de pelearme nunca?
belén.- no.
me sacó el pantalón. me dí vuelta, para prender el velador, y lo escuche reírse.
me ofendí.
belén.- ¿de que te reís???
febo.- tu bombacha tiene ojos en la cola.
ahí de repente recordé la vedettina comprada en coto la semana pasada que me había parecido un chiste genial. coloradisima, me di vuelta otra vez.
efebo.- nooo, date vuelta, quiero ver.
belén.- dejame en paz.
febo.- no, es que esos ojos son lo mas sexy que me paso en mucho tiempo.
belén.- basta forrrro.
efebo.- jajajajaja
belén.- salí de acá.
febo.- por favor. si sos lindisima de atrás, dejame ver.
belén.- vos te queres reír de mi bombacha gil.
efebo.- ademas.
belén.- salí, tarado. dejame en paz.
se acostó a mi lado todavía riéndose y me abrazo, otra vez, sin dejar ni un espacio entre nosotros. mi dios, yo me ahogaba. intentando ser lo más delicada que pude, me di vuelta y lo miré.
belén.- ¿tenés preservativos?
efebo.- ehhh... no...
belén.- ¿no???
febo.- no. ¿vos no tenés?
belén.- no. sos el hombre, bien macho, tendrías que traer vos nene.
efebo.- belén, estuve dos meses intentando salir con vos. lo que menos me voy a imaginar es que íbamos a cojer hoy.
belén.- ¿no venías pensando en cojerme? que clase de febo sos.
febo.- no. solo en ver tu bombacha con ojos.
belén.- no quiero hablar mas de ese tema. basta.
efebo.- jajaja. a verla, dejame.
belén.- no basta. uf, que mal.
febo.- nahh. sos linda.
belén.- ¿no queres bajar al kiosco?
me abrazó de nuevo, con su style tan particular y se acurrucó contra mi, como pudo, enorme, en mi cama individual.
efebo.- en un rato bajo.
belén.- ¿no querés que vaya yo?
febo.- no.
belén.- son dos segundos, no me molesta.
efebo.- no, belén. quiero que te quedes acá.

domingo, 28 de abril de 2013

febo el efebo y yo/8 o yo si que soy encantadora

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
septima

salimos del cine, contentos. el frío era cada vez mas frío  y el viento agitaba entre la calle corrientes, ahora si, vacía, las latas, vasos, botellas y bolsas de nylon que bailaban sobre el cemento haciendo remolinos.
me acompañó las cuadras que me separaban de la parada del 26.

belén.- ni pochoclos me compraste.
febo.- te va a doler la panza.
belén.- ¿es que estoy gorda decís?
efebo.- y...
belén.- hijo de puta.
febo.- y, no se. muy atlética no estas porque te gané.
belén.- te deje ganar, sino te ibas a poner a llorar de nuevo.
efebo.- ¿ah si?
belén.- obvio.
febo.- ah, esta bien. no hubiese podido soportar que una mujer me ganara.
belén.- lo se.
efebo.- viste, me vuelvo a comportar de acuerdo a tus parámetros.
belén.- esta bien. no esperaba menos de vos.

llegamos a la parada y se apoyó contra el poste.

febo.- no quiero que te vayas.
belén.- les pasa a todos.
efebo.- ¿ah si?
belén.- si. pero todo termina al fin, nada puede escapar.
febo.- y seguís canchereando.
belén.- es parte de mi encanto.
efebo.- suerte. se ve que tenés pocos.
belén.- por favor. hoy te hice llorar, nada de lo que puedas decir para agredirme superará eso.
febo.- ¿ah si?
belén.- ajam. se que estas enamorado de mi. pero después se pasa.
efebo.- ¿en serio??
belén.- es un efecto que tengo. dura poco.
febo.- ¿¿posta??
belén.- si.
efebo.- no te creo.
belén.- es una impresión fuerte, muy buena, al principio. después se diluye. tiene que ver con lo que cuesta que te diga que si a una salida. y con que soy encantadora.
febo.- claro que si.
belén.- pero después, cuando se dan cuenta de que en realidad era accesible, se les pasa.
efebo.- no creo que sea eso.
belén.- ¿no?
febo.- no. das un poco de miedo, nada mas.
belén.- ¿por que?
efebo.- porque si. los hombres somos así  preferimos mujeres más fáciles,  no tan cuestionadoras. son menos estimulantes, pero mas llevables. y después de estar casados durante años con la misma mina, nos odiamos por no elegir a la otra.
belén.- si se hubiesen casado con la otra hubiese sido igual.
febo.- puede ser. o puede que no.
belén.- ahí viene el 26.
efebo.- ¿me vas a dejar solo al final?
belén.- si.
febo.- falta solo la nieve cayendome encima para dar una imagen mas desoladora. pobre de mi.
belén.- ponete a llorar, eso te sale bien.
efebo.- forra. ni invitarte a tomar algo puedo, porque no tomás.
belén.- quiero ir a casa. tengo frío.
febo.- si. ya sé.
belén.- ...
efebo.- ...
belén.- ¿querés venir?

sábado, 27 de abril de 2013

febo el efebo y yo/7 o tenemos que hablar

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta

caminamos hablando de cualquier cosa hasta un restaurante. nos sentamos en una mesa al lado de la ventana. me saqué la campera y me sentí mal vestida, otra vez. siempre me pasa esto, que mierda. el traía una camisa preciosa, azul con rayas finitas. se había arreglado, estaba de punta en blanco, y yo parecía de entrecasa. nota mental: nunca aprendo, la última vez que salí con un pibe (hace una semana) me sentí mal vestida otra vez. la historia de mi vida, en fin.

nos sentamos y pedimos una pizza. la charla fluía, pero lentamente. parecía querer decir algo, pero no.
belén.- ¿qué te pasa? ¿de qué querías hablar?
febo.- nada, de nada.
belén.- decime, dale.
efebo.- le temo a tu cuchillo.
le hice ojitos como única respuesta. se rió, y de pronto se puso serio.
efebo.- hoy se cumple un mes de lo de mi hermano.
belén.- ah...
febo.- y... no se. quería charlar con alguien.
belén.- ...
efebo.- y me di cuenta de que no tenía con quien.
belén.- ...
febo.- y no se. pensé en vos.
belén.- lo malo y lo bueno de la vida a la vez es que todo pasa, hasta lo peor.
efebo.- ...
belén.- se que... que uno piensa que está mal seguir viviendo sin el otro. que está mal volver a reírte  o a sentirte bien, o a ser feliz, o simplemente, seguir. es feo seguir sin el otro. pero no hay muchas opciones. la vida te arrastra, viste.
febo.- sabés que de toda la gente que... que me escribió cuando... cuando pasó... la única que dijo algo con sentido fuiste vos.
belén.- no importa mucho lo que digan. importa que quieren decirte algo que te haga sentir mejor, aunque no funcione.
efebo.- si, ya se. pero dicen mierda.
belén.- si.
febo.- ...
belén.- a mi me pasó que... que decidí que nunca más iba a ser feliz. me parecía... obsceno, ser feliz sin ella. un despropósito, viste. nunca nadie me iba a volver a querer así, yo nunca iba a significar eso para nadie, nunca más... nunca iba a querer a nadie como a ella. y... y decidi, concientemente, que si ella no estaba yo no podía ser feliz otra vez. que no, que no me lo merecía, que no podía ser feliz sin mi mamá. estuve muchos años así.
efebo.- ¿y que pasó?
belén.- un día me levanté, después de dos años, y sentí que no podía seguir así. o... no se, me mataba o decidía estar mejor. pero tenia que dejar de tener lastima por mi.
febo.- ¿y estas mejor?
belén.- a veces.
efebo.- ...
belén.- es cierto. lo del tiempo. de pronto te olvidás como era cuando estaba. deja de ser una sensación real y... y nada, te acostumbrás a que no esté. y es horrible. pero es lo que te permite seguir.
me miró y los ojos se le llenaron de lagrimas. la tristeza no parecía ser un sentimiento plausible en el efebo luminoso, pero estaba ahí, sin sentido, con el sonido ambiente de fondo, la gente charloteando, el ruido de cubiertos, las risas del afuera. bajó la vista y yo aparté la mirada y me concentré en la ventana. estudié a la gente que pasaba. señoras paquetas que iban al teatro y cartoneros se sucedían en continuidad. pensaba que que solos que estamos todos. que que sola estoy yo. que que.
febo le pagó al mozo y se levantó. yo seguía mirando por la ventana sin ver, hipnotizada en la nada. me agarró de la muñeca, esta vez suavemente y tiró. me levanté sin mirarlo y me puse la campera.
cuando abrimos la puerta el frío nos golpeó la cara. de pronto sentí que el trance se habría roto, que estaba viva de nuevo. al grito de: ¡el que llega primero gana! corrí las dos cuadras que nos separaban del cine al que ibamos.



efebo me ganó, claramente. es una constante de mierda en mi vida: a mi los hombres nunca me dejan ganar. y después la gente me pregunta por qué no puedo ser feliz, vos fijate.

viernes, 26 de abril de 2013

wear sunscreen

cada vez que me siento una idiota busco en mi mp3 esta canción hermosa de baz luhrmann basada en un discurso de una periodista, mary schmich, publicado en the chicago tribune.



no dice nada demasiado impresionante, ni demasiado nuevo. sin embargo dice todo.

lo termino de escuchar y me siento más idiota de lo que me sentía antes.
a veces es bueno confirmar sensaciones.

lastima que una cancioncita no te lo soluciona.

dejar de ser tan idiota, digo.


jueves, 25 de abril de 2013

febo el efebo y yo/6 o yo que vos...

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta

belén.- no me importa. quiero irme.
febo.- bueno, pero vas a esperar a que termine de decirte lo que quiero decirte.
belén.- dejame de joder.
efebo.- no.

y me volvió a agarrar la muñeca derecha con fuerza.
no había casi gente en la esquina y el viento helado me hizo estremecer. los letreros luminosos y los cartoneros de fondo, y él, mirándome serio, tan serio. no era una mirada normal, me dio miedo. no lo conocía, sabía que era un toque agresivo y de repente me ericé toda, como un gato, mis sentidos se agudizaron y empecé a sentirme acorralada. esa sensación de que te pusieron música de que va a pasar algo, viste, y de pronto un ahogo de miedo, así, que te invade de golpe. el aire me entró en los ojos y se me pusieron vidriosos. el efebo, erguido, me miraba en silencio, casi sin parpadear. me sentí tan chiquita al lado de el, que era tan grande, tan fuerte. moví despacio mi muñeca y su mano enorme se cerró con más fuerza, instintivamente, sobre mi brazo. respiré hondo y, en voz baja, ya sin mi acostumbrado tono de la tengo re clara, gil, medio supliqué.
belén.- quiero irme, en serio.
sus ojos imperturbables me miraban. no movió ni un músculo.
belén.- por favor. me estás dando miedo.
le solté, sin pensar lo que decía. miré a mi alrededor nerviosa y volví a tirar mi brazo casi sin proponermelo, sin esperanzas de soltarme, solo como un nuevo mohín de resistencia. sin embargo su mano se abrió y respondiendo a la fuerza de gravedad la mía se deslizó fuera, libre. lo miré sorprendida.
febo me miró, sus ojos también estaban vidriosos.
efebo.- quería decirte que tenía ganas de que charlemos.
belén.- estamos charlando.
febo.- lo hacés tan difícil, no se por qué.
belén.- no lo hago difícil. no me gusta que me agredas, ni que te te pienses que sos la gran cosa, ni que yo tengo que estar agradecida porque me des bola, ni que me agarres así como me agarrás. no se si en el planeta de los picapiedras las cosas se hacen así, pero a mi no me gusta.
efebo.- perdón.
belén.- la gente no se maneja así.
febo.- vos no te manejas como la gente tampoco.
belén.- bueno. pero no traigo un cuchillo para acuchillarte en pleno callao, enfermo.
efebo.- yo tampoco. ¿en serio te asusto?
belén.- un poco.
febo.- me gustás, belén. me gusta que me bardees porque si, y que te rías de que todas las chicas quieran salir conmigo. y tengo ganas de que charlemos un rato, ¿puede ser?
belén.- ...
efebo.- prometo no volver a asustarte en toda la noche.

y sonrió, tranquilizadoramente. sus ojos, por primera vez en la noche, se suavizaron. me extendió su mano. dudé unos segundos, pero finalmente se la estreché.
belén.- en realidad si traje un cuchillo. en el bolso. tenía planeado cortarte en pedacitos. leí que si encontras las uniones la carne es fácil de cortar.
febo.- me lo supuse.
belén.- planeaba venderte en partes por mercado libre.
efebo.- una idea asombrosa.
belén.- las chicas se van a volver locas, vas a ver.
febo.- te recuperás rápido, eh.
belén.- si. además corro rápido y muerdo fuerte. yo que vos tendría cuidado.
efebo.- todavía puedo asesinarte, querida belén. yo que vos, me comportaría.

miércoles, 24 de abril de 2013

volver a los 17 o que lindo tanta ingenuidad

estaba dando una clase sobre la dictadura de uriburu en uno de esos quintos quilomberos si los hay. después de cambiar a un par, sentar a uno mirando contra la pared (ah, si, mis métodos de enseñanza son muy modernos) y sustraer 5 celulares logré un poco de silencio (igual los quiero, son divinos y me hacen reír  pero por dios, no paran de hablar un segundo, hijos de puta).

en eso estábamos, hablando de como comienza la década infame tras que las elites terratenientes garcas se dan cuenta de que nunca nunca van a poder ganar una elección (si), cuando la veo a angie con los auriculares puestos. hay pocas cosas que me saquen mas de quicio que verlos escuchando música cuando estoy hablando. me acerqué sin que me viera y le desconecte el celular de los auriculares. sorprendida se dio vuelta y se sentó derechita hacia el frente. nada dije, me limité a amontonar el celular junto a los otros en el escritorio. cuando la volví a mirar vi que gruesos lagrimones le caían de los ojos. seguí dando la clase desconcertada y al rato la miré otra vez. angie con los ojos apuntando firmemente al suelo seguía llorando. preocupada, hice una pregunta que generó un debate entre el grupito de los tres nerds del curso. los deje discutiendo y me acerqué a angie.

belén.- ¿qué pasa? ¿estás bien?
angie.- si
belén.- ¿pero pasó algo?
angie.- cosas mías. personales.
belén.- ¿pero querés que hablemos o algo?
angie.- no profe, esta todo bien.
belén.- pero mira como lloras, no esta todo bien. ¿queres salir al baño?

aldana, que estaba adelante escuchando el dialogo, me dijo que ella la acompañaba. le dije que bueno, y se fueron las dos.

a los diez minutos volvió aldana a decirme que estaba todo bien, pero maso. que el tema era grave.
belén.- ¿qué pasó? ¿se peleo con la madre? ¿se llevo una materia?
aldana.- no profe, algo serio te dije.
belén.- ¿algún problema con bariloche?
mirándome con cara de ufff, pobre tipa, me contestó:
no, profe. la dejó mariano, el amor de su vida. y de esta, le digo, creo que no se recupera más.