la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sábado, 22 de diciembre de 2012

las mujeres de andar liviano


esta entrada tiene que leerse al ritmo de este tema (yo les avisé).

hoy me senté con los auriculares a esperar el 15, como siempre, en scalabrini y santa fe. eran las 5.30 am y venía tranquila. la noche había sido por demás exitosa, pero no les contaré porque... no se. saben que en general solo suelo contarles las desgracias. las pequeñas victorias que no se que significan y tampoco si perduraran, prefiero guardarmelas. una derrota es algo finiquitado, por eso puedo relatarla. en cambio cuando algo inesperadamente sale bien, prefiero atesorarmelo pá mi. cuando tenga forma de algo (ya sea algo bueno o malo) les contaré. en realidad no es más que una historia inconclusa, como todas las buenas historias, porque cuando algo sale bien en la vida de belén en general otra cosa tiene que interponerse. en este caso mis (largas) vacaciones en madryn. como siempre, soy yo y las múltiples circunstancias que permiten que viva mi vida como si fuese un rejunte de pequeñas historias: es decir, como si fuese este blog.

pero les decía que me senté con los auriculares a esperar el 15, como siempre, en scalabrini y santa fe. eran las 5.30 am y venía tranquila. la noche habia sido por demás exitosa, pero no les contaré porque... no se. (ponele play al audio de nuevo, plis). con los pies doloridos por los zapatos y al ritmo de la banda sonora de amelie (muy puanner, pero es un soundtrack excelente, si no lo conocen bajenselo). me acomodé como pude el vestido y me miré en la vidriera. mis pelos, despeinados, y el delineador corrido me daban aspecto de fin de fiesta. me hice una colita y pensé que si fumase era el momento perfecto para prender un cigarrillo. la música, los leves rayos de luz, la tranquilidad de buenos aires, el clima perfecto (un vientito frescón me hacía rememorar madryn). estiré las piernas y las volví a recojer. la música en mis oídos a todo lo que da (te vas a quedar sorda nena, siempre me dice p.-) hacía que todos los que estaban a mi alrededor se moviesen ante mis ojos como si participaran de un videoclip.

dije varias veces que buenos aires solo me gusta de noche, desde un colectivo o bajo la lluvia. debo agregar hoy que también cuando amanece y las calles son mas nuestras, de los noctámbulos, que de los autos. el fin de la noche hacía que todos, desalineados, paseasemos por esas calles con sabor a derrota o a victoria, dependiendo del caso. en la parada una parejita de pibes adolescentes (no debían tener más de 14 años) se besaban apasionadamente. la musica los acompasaba y me sorprendió la edad y el desparpajo hormonal. sin ningún disimulo, observé como se toqueteaban entre risas y se hablaban al oído como si nadie más que ellos existiesen. detrás, una señora mayor vestida elegantemente y recién levantada, miraba a un costado evitando el espectáculo. quizá por pudor, quizá simplemente por prejuicio. ocupada en eso estaba, cuando se sentó en el otro borde de la vidriera una chica de más o menos mi edad, llorando. primero no la noté. cuando me acomodé el vestido y miré hacia el costado, la vi. lloraba desconsolada, y tampoco existía nadie más; pero ella estaba sola. como sabrán, la melancolía y la tristeza siempre me parecen cuadros más bellos que la felicidad (sobre todo que la felicidad horny), asique entrecerré los ojos y la miré disimuladamente. puse nuevamente sur le fil, que estaba terminando, y me sorprendí lo bien que enmarcaba la escena. la miré tanto que en un momento alzó los ojos llorosos y me miró. le sonreí, metí mi mano en la cartera y le alcancé un caramelo. el simple gesto amistoso hizo que las lágrimas se desbordasen otra vez. me quedé con la mano estirada y lamenté que ella no pudiese captar la música y la belleza del momento. de su momento. volví a insistir con el caramelo y decidida, le dije: va a pasar esto también, por más malo que sea. asintió y agarró el caramelo. me levanté y me acerqué a la parada. la observe un rato más, ahora de lejos.

el 15, por supuesto, nunca llegó. me terminé tomando el 141. me senté en un asiento individual y abrí la ventana. cerré los ojos mientras el vientito me pegaba en la cara y me abstraía de los adolescentes que se amontonaban. que feos que son los adolescentes, pensé, que suerte que somos ese rejunte de hormonas y granos chillones solo por poco tiempo.
me bajé con pesar en acoyte. mi estado de ánimo estaba como para seguir arriba del cole durante horas; la sensación de paz interna y seguridad inexplicable que sentía ahi sentada me atornillaban al asiento.

cuando bajé me saqué los zapatos; me dolían demasiado los pies. caminé descalza las 8 cuadras que me separaban de mi casa. en la esquina, un canillita de unos 60 años armaba los diarios. le sonreí, porque soy de esa gente que cuando se siente cerca de la felicidad no puede guardarsela, sino que necesita desparramarla con quién quiera compartirla. el canillita sonrió, me señaló los pies descalzos y dijo algo. me saqué el auricular y se lo mostré, para que se repitiese.
con voz ronca, recitó: las mujeres con pies desnudos tienen un andar liviano que las hace infinitamente más lindas porque los derroteros que dificultan el caminar desaparecen misteriosamente cuando rozamos el suelo sin intermediarios.

6 comentarios:

  1. Le hace honor a la canción. Muy muy hermoso.

    Se me ocurre que quizás tu felicidad pasara también por ahí: por rozar el suelo sin intermediarios.

    Abrazo.

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    1. linda pelu. quiero conocerte un día de estos. tomamos mate con amelie de fondo. di que si.

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  2. Googlié la frase del canillita pensando que la había sacado de algún lado. Al final Buenos Aires te llena de éxito. Y te trata re bien en las veredas, pensalo. A mí en cambio me gritaron Harry Potter en 2010 y 2011, este año vengo invicto.

    Hacer 8 cuadras descalza en Buenos Aires te puede llegar a meter en el Guinness, averiguá. Y no lo repitás che, podés pisar un vidrio o algo peor.

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  3. ay... el final me hizo llenar los ojos de lágrimas. Qué lindo todo el relato. Y qué maravilla los micromundos que construyeron cada uno de esos personajes de la parada del 15...

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  4. Terminé de leer y seguía la canción, rápido pero no por eso menos efectivo.
    ¡Qué belleza la combinación que hiciste!

    Me provocaste un no sé qué, me llegó un poquito de esa paz.

    Besos, preciosa!

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  5. ...muy muy lindo. En especial: "...buenos aires solo me gusta de noche, desde un colectivo o bajo la lluvia. debo agregar hoy que también cuando amanece y las calles son mas nuestras, de los noctámbulos, que de los autos. el fin de la noche hacía que todos, desalineados, paseasemos por esas calles con sabor a derrota o a victoria".

    5, 30: esa debe ser la hora en que fallan los lugares comunes de cualquier ciudad y acontece lo mágico o, al menos, lo inesperado... es la hora perfecta para dudar de que vaya a amanecer

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