la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sábado, 26 de abril de 2014

qué importa

siempre me costó crecer.

tal vez porque era una forma de alejarme de la que era cuando estabas vos.

dejar de ser la nena que criaste, la mujer semi adulta que dejaste sin avisar. no me voy a morirme, me dijiste. y yo te creí, como siempre. ¿por qué no creerte? si siempre estabas ahí, para mi. te dejé irte de casa, sin mi. me quedé acá sola, sin vos.
te dejé irte porque te creí. te juro que te creí. lo que es la negación, desde su perspectiva tapar el sol con la mano basta. si no lo veo no está, no existe, no es.

no quisiste que nos despidamos.

yo acaté, todo. inconcientemente pensaba que si te hacía caso, si me portaba bien, todo iria bien.
te salude con la mano desde la vereda. no sonreiste, estabas enojada porque yo me enoje, porque no queria que te fueras. no quería que te mueras.

siempre mi reducto, último, fue enojarme. estaba enojada con vos porque me estabas dejando sin decirmelo, y no lo sabía. te dolía verme, o que yo te viese así. o no se.
nunca supe que era lo que te dolía porque nunca me lo dijiste.
nunca me hablaste de que pasaría si pasase lo que vos sabias que iba a pasar.
por primera vez no me diste instrucciones.

vos no hablabas casi. yo no se hacer otra cosa.
hablo y hablo y vuelvo a hablar.
hablo al pedo.

ya no me quiero lastimar.
me olvido de todo para tratar de alivianar el peso sobre mi cabeza.
pero seguís tan presente que aunque te borronee para intentar sobrevivir
estas acá enredada en mi garganta.
te siento en mis manos, que son identicas.
sonreís en mis comisuras
aparecés en mis miedos
y ya no me acuerdo de tu voz, de la forma en que te peinabas el flequillo ni del color con que te pintabas las uñas.
sin embargo todo lo bueno, todo lo lindo, todo
sos vos.
tu presencia es enorme
tu amor está tan vivo
que me emociona tu capacidad de trascender

y me lastima sentir que todo mi amor, todo lo que podría darte ahora, que es tanto más que antes, se queda acá atragantado.
y otra vez, una más
soy yo, recibiendo
todo lo que me das.



tengo bien abierto el corazón
pero ahora,
qué importa.







viernes, 11 de abril de 2014

deja vu de yo con vos

la canilla gotea, cansadamente.
una gota, y dos, y tres. de repente caen tres juntas, y luego empieza de nuevo. una gota, y dos, y tres. no me levanto a cerrarla del todo, el sonido me hace acordar a algo y no recuerdo a que. me quedo quieta, poniendo mis sentidos en alerta, busco, casi conteniendo la respiración.
un plato sucio, al fondo de la bacha, recoge de a poco las gotas, las suma, se llena. el ruido cambia, ya no es contra el vidrio que caen las gotas, sino que se unen al resto, hacen ruido de plop, de agua profunda.

sentada en una silla trato de leer, pero el sonido me transporta a otro lugar. a otra casa, a otro plato, a otra canilla.
me recorre un escalofrío rápido y un deja vu de yo niña me transporta hacia cuando vos eras, y eramos juntas. al mismo sonido, a otro mundo, donde todo estaba bien porque yo no era esto, sino otra, la que era cuando estabas vos.

otro escalofrío me recorre y los ojos se me llenan de lágrimas.
ya no te pienso seguido, pero cada tanto te me aparecés de la nada, de golpe, como con furia, recordandome cómo todo era mas lindo cuando estabas acá.

como no me importaba que el resto me quisiera, porque sabía que haga lo que haga, pase lo que pase, me transforme en lo que me transforme, vos me ibas a seguir queriendo siempre.

y ahora que no estás por acá, queriendome,
no se, te digo
nada sirve.
sigo acá goteando una, y dos, y tres.
tan rota, tan distinta.
sin vos.
y te juro que a veces,
ya no se.

domingo, 6 de abril de 2014

pedro el que espera, 9 o la decisión final

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava


enfiló hacia la barra y lo vi tomarse un tequila de un saque.
me molestó que tuviese que emborracharse para estar cerca mio.
de lejos vi que se tomaba un segundo.
me puse a bailar con matías y soledad, resignada.
la historia ya me aburría hasta a mi. pronto soledad bailaba en una esquina, sola, compenetradisima, y matias se concentró en mi. bajamos, subimos, meneamos, nos toqueteamos. lo miré, sopesé las posibilidades. era lindo. medio chiquito para mi, pero a estas alturas edad no implica madurez, pedro era un claro ejemplo. matías intentaba acercarse, y yo miraba a pedro, que seguía tomando en la barra. de repente matías me agarró de la mano y tiró llevándome hacia afuera de la pista. quería decirme algo, me dijo. me resigné a escuchar algo que en realidad no quería.
ni bien empezó a balbucear unas palabras, pedro me agarró de la mano y me arrastró de nuevo hacia la pista. encastró mi cadera con la suya y empezó a hacerme girar. me olvidé de matias, de mi odio hacia pedro, de todo.
recuerdo poco más de esa noche. no nos volvimos a despegar hasta las 5 am. bailamos todas y cada una de las canciones que pasaron. mas se adentraba la noche, más me apretaba él, mas podía sentir su cuerpo contra el mio.
con el correr de las horas, el calor del boliche en conjunción con la poca ventilación hizo que la humedad condensara en una especie de vaho general. yo no sabía si transpiraba yo, o el, o eramos los dos, pero estábamos empapadisimos. lo recuerdo acariciándome los hombros, la cara, los brazos, su mano se deslizaba por mi piel totalmente empapada. pegaba su mejilla con la mia, y no se separaba un minuto de mi. nada. fueron 4 horas en las cuales nuestros cuerpos no se alejaron ni un centímetro.

a las 5 se acercó matías con cara de pocos amigos avisando que se iba. que soledad estaba con otro tipo y se quedaba. de pronto pedro pareció despertarse de ese trance y dijo que si, que era tarde, que se tenía que ir, que lo esperaban.
bromié al respecto de si era la cenicienta, pero no le hizo gracia.
"espero a que te tomes un taxi", dijo, seco, cuando matías dobló por scalabrini.
me lo quedé mirando, anonadada. no podía creer que ESA fuese su despedida. ¿me sacaba a las corridas y me metía en un taxi y ya? ¿después de estar apoyándome y tocándome toda la puta noche?. la furia, el odio, el enojo, volvió de pronto, me cayó y me invadió toda, de forma instantanea.

me sonrió, mientras esperábamos, y me puso su campera en los hombros. yo estaba tan llena de ira que no dije ni una palabra.
cuando me abrió la puerta del taxi y se inclinó para darme un beso en la mejilla, lo esquivé. con un solo movimiento dejé caer su campera en la calle, y cerré la puerta del taxi con un portazo.

después de darle al tachero la dirección, cerré los ojos y me recosté sobre el asiento.

juré no verlo nunca más. y esta vez era en serio. muy.

y casi que cumplí. les juro.

pero no.

miércoles, 2 de abril de 2014

pedro el que espera, 8 o un pasito pá adelante, un pasito pá atrás

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima


lo esperé abajo. estar encerrada entre las cuatro paredes del depto me ponía nerviosa. necesitaba aire. estaba fresco, un vientito suave me recordaba que estaba ahí, que tenía un cuerpo que se erizaba, que estaba viva. además pedro me ponía nerviosa. digo, cada vez que venía a casa se ponía tan nervioso que me ponía nerviosa a mi.

me había puesto un enterito tipo short, straples. el que a el le gustaba. me hice una colita, me pinté los ojos, me puse unas sandalias que hacían parecer a mis piernas razonablemente largas. pero no se, no estaba del todo convencida. tenía como un  mal presentimiento que me acompañó toda la noche.

estaba pensando en eso, cuando lo vi acercarse, apurado. caminaba gracioso, con pasos demasiado largos para sus piernas cortas. me miró sin verme, y nervioso, bajó la vista. me putié por dentro. me había olvidado de como era en persona, cuando estaba cerca mio. me malhumoré, de pronto.

me dio un beso rápido en la mejilla, y empezó a caminar con la cabeza gacha. tuve un impulso de dar la vuelta y quedarme en mi casa. pero me había puesto las sandalias, me había pintado los ojos, no podía abandonar sin pelear. tomé aire y lo seguí.

hablamos poco, casi nada en el trayecto que hicimos en colectivo. no estaba incomoda, igual. no tenía nada que decir, y eso en mi era raro. el cada tanto me sonreía como disculpándose. tal vez presagiaba lo que iba a pasar. tal vez era su culpa, que le atacaba por dos. por su novia, y por mi. me acomodé frente a uno de los asientos y cerré los ojos. con un movimiento rápido se puso atrás mío y se recostó sobre mi. abrí los ojos, sorprendida. ¿había sido eso un avance explícito?.

di media vuelta con mi cara y lo miré. me miraba, dulce. se acercó un poco más y sentí su respiración sobre el cuello.

sin embargo, el colectivo estaba bastante lleno. a lo mejor solo había sido para acomodarse en un menor espacio. de buen samaritano, digamos. de pedro podía esperarse cualquier cosa.
ya a estas alturas no sabia como leerlo, no entendía nada. de pronto apoyó su mentón sobre la parte de atrás de mi espalda. contuve la respiración y sentí que me daba un beso, chiquito, sobre el hombro. muerta de vergüenza me quedé donde estaba, y él hizo lo propio hasta llegar a nuestra parada. mi mente trabajaba a mil. no podía creerlo. ¿ya estaba?, ¿finalmente habíamos avanzado?

cuando se movió para bajar ese momento había desaparecido. pedro empezó a hablar de cualquier cosa, rápido, sin demasiado sentido.

estaba confundida. ¿realmente me había dado un beso? las dos escenas parecían totalmente incompatibles entre sí.

en la puerta del barcito de palermo, nos esperaban matías y sole. pedro sonrió excesivamente. yo hice una mueca.
nada estaba, nunca, con este pibe. dos adelante, cinco para atrás. medio para adelante, siete para atrás.
lo odié. me odié. nos odié.
nada nuevo bajo el sol.
entré, resignada.