la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sábado, 29 de marzo de 2014

porque sí

pero, tonta, para qué estamos, me dijo.
estamos acá, en este mundo de mierda, o maravilloso, no se. no sabemos de donde venimos, ni a donde vamos, ni para que nacimos ni por qué morimos, ¿y vos te vas a poner a llorar porque sos demasiado imperfecta?

no hay respuesta a las preguntas fundamentales. las otras cambian, todo el tiempo. nada existe por siempre, el cambio genera la historia, nada se logró con la perduración infinita de un estadio.

pero hoy, estas acá.
y yo te digo que pese a que vos nunca te acuerdes, a mi me hacés feliz, solo por existir.
y cuando te sientas mal, sabé que todo cambia. vos, yo, cambiamos. pero hay algo, lo único que puedo asegurarte que va a durar y es que yo, mientras me quede vida sobre esta tierra, voy a estar siempre con vos.
no se cuantas personas tienen eso. una persona dispuesta a ser muchas diferentes, pero siempre al lado tuyo.
y vos sos tan tonta, tan tonta, que siempre te olvidás.
llorá por eso, si querés. porque te olvidás.


todo lo otro es espuma, no es nada, es todo.



y ya pasó.

viernes, 28 de marzo de 2014

animarse a nada

para las/los dos que se quejaron en la última entrada de mi desaparición.
perdón, tienen razón. me zarpé.
hoy me tropecé con un cordón (no calculo bien cuanto tengo que levantar el pie cuando ando con tacos, además de mi pelotudez característica) y caí de rodillas ante un chico que no se rió ni un poquito. se preocupó, me cedió su mano, y mientras yo me levantaba presa de un ataque de risa y de humillación, me miró serio y mantuvo su mano en la mía.
lo miré confundida y dejé la mano ahí, apreciando su tibieza.
me sonrió y yo recordé la ridiculez de mi caída, como derrape y trastabillé durante tres segundos hasta finalmente, caer. me volví a reír y miré hacia abajo poniéndome colorada y notando que me sangraba la rodilla y había traspasado el pantalón. él dirigió su mirada a mi rodilla, y comentó:
- uh, te re lastimaste.
lo mire, agradecida de que no se hubiese reído, y le dije que no era nada, que el único problema era que tenía que entrar a trabajar con el pantalón manchado y los chicos me iban a preguntar y yo les iba a tener que contar. me insistió con acompañarme al baño del bar que había en la esquina para limpiarme, pero me rehusé. era tarde, tenía que entrar, veía a la secretaria esperando en la puerta de la escuela para no tener que volver a salir para abrirme.
le agradecí de nuevo, y noté que mi mano seguía en la suya.
la saqué, repentinamente.
- todos nos caemos, no te preocupes.
- quedé como una boluda, le expliqué, enrojeciendo aún más.
- para nada.
- che, me voy. gracias por la... contención.
se rió y me hizo un gesto de comprensión con la mano.
camine semi rengueando tres pasos y me voltié. seguía ahí parado, y justo me miró cuando lo miré.
pensaba que sería el genial inicio de una historia de amor para siempre si le hubiese pedido el face, aunque sea, pero no me animé, por supuesto.
repasé todos los encuentros fugaces con gente que podría haberme hecho morir de amor y que no continué por boluda, por no arriesgarme, por siempre apostar a lo seguro que tan seguro no es porque nunca sirve.
la secretaria, extrañada, me preguntó quien era el tipo que se nos había quedado mirando.
- nadie, contesté, no lo conozco.
me miré de vuelta la rodilla y entendí que yo no estaba preparada para dejar que el amor me sorprendiese.
sonó el timbre justo cuando caminaba por el pasillo y se me aceleró el corazón. tal vez era él, queriendo saber quién era, conocerme. voltié y vi a la secretaria hablando con una madre y pensé que que triste, todo.
que triste no animarse.
pero a la vez que lindo imaginar historias con lo que no fue.

martes, 11 de marzo de 2014

pedro el que espera, 7 y mis fantasías y yo

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta


¿vamos a bailar con sole y matías? y festejamos.

el mensajito había aparecido, inoportuno, y allí estaba, fijo, en mi celular.

me revolví nerviosa y seguí corrigiendo la pila de exámenes de segundo año que nunca parecía terminar.
sin embargo no pude volver a concentrarme. mi nokia ME MIRABA, les juro.
me mordí el labio y calenté el agua del mate.
si hay desesperación que no se note, pensé.
corregí una V donde iba una B, y miré el celular de nuevo.
basta, belén, no te importa. ya está, ya fue pedro, hace una semana que no pensás en él ni te metés en el perfil del face. no la cagues ahora.
miré el celular de nuevo. lo agarré. lo puse encima de mis piernas cruzadas, en la silla. miré el reloj, los minutos pasaban lentos. ¿cuanto podía tardar en contestarle para que se sintiera igual de ansioso de lo que estaba yo? ¿estaría ansioso? sería genial no contestarle. si pudieras aguantar, belén...
suspiré.
volví a la letra indescifrable de lautaro, pero no podía concentrarme. juegueteaba con el celular sobre mis rodillas. ya había pasado media hora, era un tiempo prudencial.
no, belén. controlate. bañate, anda al super, hacé la cama, algo. mientras me desnudaba intentaba recordar todas las cosas que odiaba de él. su risa nerviosa, su altura, su indecisión, su pelotudez.
me solté el pelo, me saqué las medias, el corpiño y la bombacha. abrí la canilla de agua fría y me sumergí en ella con los labios apretados. por un segundo el impacto del agua helada me hizo olvidarme de pedro. cuando no aguanté más y abrí la caliente, el pensamiento recurrente volvió.
me quedé todo lo posible bajo el agua. mis dedos estaba arrugados cuando salí. desnuda, fui al celular, esperando que me haya escrito otra vez preguntándome si estaba todo bien, si me había llegado el mensaje, si estaba viva, diciendome que me amaba y que no podía vivir sin mi, que nos casemos mañana, no se, ALGO. algo que me diese la pauta de que el boludeado de la relación era él, y no yo. no soportaba ser la protagonista de ese papel.
el nokia me informó que no había nuevos mensajes. volví a releer el último que me había llegado.
¿vamos a bailar con sole y matías? y festejamos.
había sido enviado 18.52 y eran 20.15. mi dignidad estaba, al menos, maquillada. tomé aire, y le contesté:
¿festejar qué?
su respuesta al instante me satisfizo. me lo imaginé esperando la respuesta con el celular en la mano, con el corazón latiendole, con su alma... bueno, tal vez tanto no.
que te voy a volver a ver después de casi un mes.
sonreí al celular. con que tenía CONCIENCIA real del tiempo que había pasado. mi cerebro obsesivo se relajó. estaba pensando que contestar cuando sonó otra vez:
te paso a buscar el viernes a las 23 hs. y ponete ese enterito. necesito verte.

me tiré desnuda sobre la cama, feliz. ya estaba, ya no podia retractarse. no tendría sentido. era mañana, o no era nunca. estaba ahí, a un paso. concentrate, belén, concentrate.

después de 20 minutos de fantasear despierta le contesté muy sobriamente: ok.
dejé el celular en la mesita de luz, cerré los ojos, y, mientras me acariciaba como seguramente él lo haría mañana, apagué la luz y después de tantos meses de tensión, nos imaginé a los dos.

y estuvimos bastante bien, eh.