la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

domingo, 26 de mayo de 2013

llena de nada

para el lector anónimo que extrañaba a inés
inés.- qué pasa belén.
belén.- nada, estoy triste, otra vez. siento que todo me pasa a mi.
inés.- no es así. en la vida pasan cosas, buenas y malas. las malas no te pasan solo a vos, les pasa a todos.
belén.- no. de mi alrededor, solo me pasan estas cosas una atrás de otra a mi. es como una mano que me metiera la jeta en un balde de agua y me semi ahogara, para volverme a sacar y a los dos minutos volverme a meter, esa es la sensación.
inés.- hay rachas. pero a los demás también les pasan cosas.
belén.- si, ya se. pero a la gente de mi alrededor no. me pasan a mi, la gente de mi alrededor tiene problemas normales. nadie los despide injustamente, ni se les inundan casas, ni se muere nadie, ni tienen que tratar con abogados, ni estan solos como un perro. esas son cosas que me pasan a mi.
inés.- no.
belén.- se que hay gente que esta peor. pero a mi alrededor no.
inés.- ¿querés que le vaya mal a la gente de tu alrededor?
belén.- quiero que no me vaya mal a mi.
inés.- ajá.
belén.- concedeme que me pasa todo junto. y todo mal. me sale todo mal, y todo horrible.
inés.- no.
belén.- me da bronca que no lo veas. es claro.
inés.- dejá de victimizarte.
belén.- no me victimizo. estoy cansada, y te digo en serio.
inés.- ¿de qué?
belén.- de las mierdas que me pasan inés. de eso. de ser la única en mi entorno que se tiene que ocupar de estas cosas, estoy harta.
inés.- no voy a tenerte lástima.
belén.- no quiero que me tengas lástima, es una realidad.
inés.- no. es solo que te sentís mal, y sos muy exagerada, y tu pesimismo tan arraigado hace que te sientas así, pero no es asi.
belén.- ok.
inés.- además, siempre mirándote para afuera. que te importa que a los demás no les pasen estas cosas.
belén.- me importa que a mi no me pasen.
inés.- pero te pasan. si a los demás les pasaran también, no habría diferencia, digo, a vos ¿qué te cambia?
belén.- bueno, dejame quejarte.
inés.- te quejas demasiado.
belén.- porque me pasan cosas ines, y todas juntas.
inés.- es la vida, belén, ya lo hablamos esto. si no te pasaran cosas, estarías muerta. lo que digo es que es una taradez que te compares.
belén.- no puedo evitarlo.
inés.- bueno, pero si vos sentís todo el tiempo que el mundo esta en tu contra... y bueno, va a estar en tu contra. asique anda cambiando tu forma de ver las cosas.
belén.- es que... siento que estoy llena, inés. y que como estoy llena, cada cosa que pasa, cada quilombo nuevo, me rebalsa de forma exagerada, entendes. como estoy al tope, cada cosa nueva me desborda totalmente y no puedo solucionarlo, no puedo manejarlo. me desespero, me desarmo, me duele todo. y cuando consigo que el liquido se quede quieto, que no rebalse más, cae otra gota con furia que hace que todo vuelva a salpicar y rebalsar otra vez.
inés.- otra vez eso, ¿no?.
belén.- que cosa.
inés.- eso de que te sentís llena. nadie puede estar lleno, belén, porque sino nada nuevo puede entrar. las cosas llenas son inútiles. la panza llena de más te duele, un cuarto lleno no cumple su función de cuarto sino de depósito de cosas que nadie usa, lo lleno no permite circular, no hay espacios libres cuando uno está lleno.
belén.- ...
inés.- yo creo que tu problema es que estás tan llena que no permitís nuevas cosas. en tu vida es todo así, todo blanco o negro. o estas llena o estás vacía, nunca nada a medias. no podés vivir así. lo lleno, cuando está lleno, no permite nada más, se clausura, es algo cercano a la muerte. si estás lleno llenísimo nada puede entrar, nunca podés crecer, ni cambiar, ni conocer nada nuevo. si estás vacío, bueno, tampoco. es la nada, y la nada es el no ser. vas de un extremo al otro, entre no ser nada, o ser un ser lleno y totalmente completo. y no te das cuenta de que en ninguno de los extremos das lugar a nada, a que te pase nada, a que aparezca nada distinto.
belén.- no se si es tan así. yo se que me siento para el culo.
inés.- si.
belén.- la gente me dice que estas cosas fortalecen. pero estoy harta de fortalecerme, ya no quiero más. ya completé mi fortalecimiento, ahora que se fortalezcan otros.
inés.- ¿asique estás completa? ese es tu problema, ves.
belén.- ...
inés.- vaciate un poco, belén. es la única forma de que la vida pueda entrar.

viernes, 24 de mayo de 2013

cosas que vi hoy en (o desde el) bondi

*un adolescente de lentes hipsters leyendo el "nunca más"
*un nene rubio que se complacía en reirse y señalar con el dedo a un viejo en el asiento de enfrente que roncaba mientras dormitaba, y a su madre diciendole nerviosa que no señale.
*una mujer de cincuenta y largos que dibujaba corazoncitos en una agenda.
*una nena con anteojos rosas que llevaba anudado en la muñeca un oso blanco que estaba gris de la mugre que tenía.
*una juguetería que se llamaba "apio verde"
*un semáforo con las tres luces prendidas a la vez.
*un señor grande viajando solo con una mochila rosa de hello kitty en la espalda.
*un señor con el bigote mal cortado que le daba el efecto de tener la cara torcida.
*un nene con un gorro de esos que se anudan en el mentón y le cubren toda la cabeza y los costados de la cara. tenía orejas y bigotes de tigre (el gorro).
*un afiche de pimpinela semi arrancado en una pared.
*una chica rapada.
* dos graffitis:
el primero decía: si querés algo, pedilo.
el segundo: más amor, por favor. y abajo, agregado posteriormente con otro color: yo no quiero más, yo lo quiero todo.

jueves, 23 de mayo de 2013

ÉL o la regla de oro/7

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta

me quedé medio tarada unos minutos, mientras el colectivo se alejaba de ÉL.

cuando logré reaccionar, agarré el celular y mandé un msj:
¿anillo en el dedo anular de la mano izquierda que significa?

mi amiga (lesbiana) p.-, contestó:
casado.

la puta que me parió.

es la regla de oro, pajera. 

¿cuál?

primero se mira la mano, después el bulto. dejá de hacerlo al revés.

miércoles, 22 de mayo de 2013

ÉL o tardé en reaccionar/6

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta

me dejó pasar y subí al 15.
un pibe nos vió discutir al respecto de si me sentaba en un asiento libre o no (el insistía en que me siente, y yo en quedarme parada así los dos charlábamos más o menos a un nivel de estatura normal) y se corrió para que pudiésemos sentarnos juntos. le sonreí amablemente.
nos sentamos.

ÉL.- ahh, sos dulce cuando queres.
belén.- te dije que era encantadora.
ÉL.- veo.
belén.- umfff
ÉL.- ¿qué haces?
belén.- quiero abrir la ventana, no ves.
ÉL.- te ayudo.
belén.- no, yo puedo. mmmmmmfff.
ÉL.- ...
belén.- no puedo.
ÉL.- a ver, dejame a mi.
se paró y apoyó su cuerpo sobre mí. abrió la ventana con esfuerzo.
ÉL.- ajjj
belén.- ¿qué?
ÉL.- me hice mierda el dedo.
me lo mostró. lo tenía todo vendado.
belén.- ¿qué te pasó?
ÉL.- hoy, estaba arreglando una cortina de esas, viste, las de ...
empezó a contarme una historia larguísima que no escuché. mientras hablaba, yo rescataba solo los datos fundamentales.
ÉL.- ... entonces agarré mi caja de herramientas y (tiene caja de herramientas, inútil no es).... cuando mi mamá vino yo.... (¿vivirá con la madre? o sea que no tiene novia) ... entonces me empezó a salir sangre y quiso llamar a un médico pero yo le dije que con pervinox (no es un cagón que se desmaya con una gotita de sangre, bien) ... la calmé y fue ahí qué (contenedor, y no de basura precisamente) ... pero decidí venir igual a la maestría, porque (responsable, bien ahí) ... total, no había sido tan terrible por lo que (no exagera, punto para él) ... además cuando hice el curso de primeros auxilios (mi amorrrr... este chico es perfecto per-fec-to) ... belén, ¿me estás escuchando?
belén.- ...
ÉL.- ey.
belén.- si si. qué.
ÉL.- ¿escuchaste algo de lo que dije?
belén.- si, el curso de primeros auxilios. ¿fuiste al médico?
ÉL.- te dije que no, al menos escuchame cuando te hablo.
belén.- te escucheee.
ÉL.- no.
belén.- es que si la historia no tiene sexo, drogas o rock and roll me cuesta prestar atención.
ÉL.- lo noté en clase.
belén.- ¿eh? ¿qué cosa?
ÉL.- que te cuesta prestar atención.
belén.- perdón, mister responsable.
ÉL.- mirá que yo llego tarde y hago la mía, pero vos te pasas.
belén.- bueno, dejá de criticarme.
ÉL.- ¿te ubicás ya por acá?
belén.- ¿a dónde?
ÉL.- en la ciudad, digo. por la zona de libertador no tenías ni idea donde estábamos.
belén.- ahhh. es que no, yo no me ubico viste. no presto atención, soy despistada, no nací acá y soy mujer. o sea, olvidate.
ÉL.- jaja ¿qué tiene que ver que seas mujer?
belén.- que tenemos menos masa encefálica y eso.
ÉL.- no creo eh.
belén.- gracias, que bueno que sos.
ÉL.- un gentelman.
belén.- no, viste que las minas somos mas despistadas de por si.
ÉL.- naaa, esas generalizaciones no van.
belén.- en serio boludo, es algo del cerebro.
ÉL.- no, no creo.
belén.- ay, por favor. no seas tan puanner feminista, me la bajas.
ÉL.- JAJAJAJA
belén.- gil.
ÉL.- no puedo creer que vivas hace seis años acá y no sepas donde estás parada.
belén.- pera, santa fe y scalabrini ¿no? acá me ubico.
ÉL.- milagro.
belén.- tengo una amiga que vive acá. y un chongo.
ÉL.- por eso hija de puta. mirá como sos.
belén.- si me habré pasado horas esperando el puto 15 de noche acá.
ÉL.- que poco caballero, podría haberte pagado un taxi.
belén.- naaa. me da cosa vivirlos.
ÉL.- ¿cuántos años tenés vos?
belén.- 25, ¿por?
ÉL.- uhhh, yo voy a ir preso.
belén.- ¿te parece?
ÉL.- me bajo acá. mañana voy en auto, asique te llevo a tu casa.
belén.- bueno, dale.
ÉL.- si te portas bien.
belén.- uffff. cagaste.
ÉL.- te dejo en la puerta, así no te perdés.
belén.- ok papá.

se levantó del asiento y con su mano izquierda me semi acarició la cara a modo de saludo; fue un gesto extraño pero agradable a la vez. en ese momento noté algo, pero tardé en reaccionar, estaba demasiado embelesada. lo miré bajarse del colectivo, tan lindo. cuando el 15 arrancó, se dio vuelta y me saludó.

y ahí, recién, caí.

martes, 21 de mayo de 2013

vomitar(me)

yo me quejo mucho. todo el tiempo.

suelo comparame. todo el tiempo también; pero de forma poco inteligente, porque me comparo con los que están mejor. siempre salgo en -10 después de auto flagelarme un rato.

lloro bastante. a veces sin razón aparente.
soy de esa gente que no llora cuando tiene que llorar. y de pronto, sin ningún tipo de pre aviso o racionalidad, se desborda porque si. en la parada del bondi, sentada en la sala de profesores, caminando por corrientes.

nada de eso, igual, dice demasiado de mi.

pero que yo me siente acá, a escribir, y que no me salgan las palabras, si.

después de que falleció mi mamá estuve mas de dos años sin escribir una palabra. nada, no salía nada.

para mi escribir siempre fue fácil. era como una urgencia, viste. como cuando tenés ganas de vomitar y sentís que no llegás al baño, algo automático, impulsivo e incontrolable. escribir era como un ardor, si no tenía la compu cerca garabateaba en el costado de un apunte, en una servilleta, con marcador o lápiz. tres palabras, cuatro, no más, cosa de atrapar la idea. sabía que más tarde, cuando pudiese sentarme a escribir, con esas 4 palabras me iba a bastar para recrear eso que ya se me había pasado. 

hace 4 días que me siento y escribo una línea y la borro.
escribo otra, y la borro de nuevo.
porque la urgencia no está. soy solo yo, intentando recrearla.
me siento como una bulímica intentando meterse los dedos en la boca para aliviarse. porque escribir es, para mí, un alivio.

de un tiempo para acá todo lo que parecía mas o menos acomodado viene desmoronandose de a poco. y lo que estaba desacomodado, sigue así.

pero ahora es cuando me espanto, en serio.
cuando no hay nada, solo palabras alineadas que no construyen sentido entre sí.
porque eso implica que ya no es más queja, que ya no es más crítica, que ya no es más auto compasión.

implica que no puedo vomitar(me).
atascada me encierro, me retrotraigo, me anulo.
las palabras no están. y sin ellas, tampoco el alivio.

miro el inodoro limpio y me retuerzo.
nada sale.
ya.

sábado, 18 de mayo de 2013

ÉL o el arte de sobrevivir/5

primera parte
segunda
tercera
cuarta

belén.- ufa, el micro no viene más.
ÉL.- que quejosa que sos.
belén.- nada que ver nene.
ÉL.- si, te quejas de todo.
belén.- na. solo digo que hace frío.
ÉL.- y que son muchas cuadras hasta libertador, y que camino rápido, y que el micro, y que el profesor que es malo, y que la maestría, y que levantarte temprano, y que los hombres, y que las mujeres...
belén.- ¿soy encantadora, no?
ÉL.- no estaba pensando en eso justamente.
belén.- soy encantadora, me lo podés decir, dale, me lo suelen decir.
ÉL.- ¿todo el tiempo?
belén.- sep. yo creo que esa capacidad de crítica que tengo es como una de mis partes mas atrayentes.
ÉL.- creo que no.
belén.- soy encantadora, decí la verdad.
ÉL.- siento como un toque de presión.
belén.- naaa.
ÉL.- ¿y qué otras cosas sos, además de todo lo que salta a simple vista?
abrí el bolso y saqué dos chupetines. le di uno.
ÉL.- hace tres millones de años que no como un chupetín.
belén.- se nota. se te ve arruinado.
ÉL.- será por el escabio, por la yerba por la pasta.
belén.- no te hagas el pendejo.
ÉL.- callate.
belén.- hice un esfuerzo sobre humano por convidarte. no me gusta convidar. agradeceme mi altruismo.
ÉL.- eso no es propio de una persona encantadora.
belén.- y bueno loco. algún defecto tengo que tener.
ÉL.- si, ¿no?. cuál se te ocurre.
belén.- soy hija de radicales.
ÉL.- JAJAJAJAJA
belén.- y escucho el polaco y karina. y soy fana de cristian castro y rebelde way. y peronista. y no se dividir peeeero tengo unas orejas preciosas, si te fijas. buenos genes es eso, lástima la altura.
ÉL.- no se que es esto, me generás una mezcla de fascinación y ternura.
belén.- pffff. te dije. soy encantadora.
ÉL.- estás loca pendeja.
belén.- ahí viene el 15.
ÉL.- y sobreviviste. tenemos que festejar.

viernes, 17 de mayo de 2013

ÉL o esas son mis preferidas/4

primera parte
segunda
tercera

ÉL.- te callaste de repente. ¿no me ibas a contar?
belén.- ehh, si. bueno, no se. pegamos onda, viste. era copado el viejo.
ÉL.- si, me acuerdo que lo preferiste a él antes que a mi.
belén.- bueno nene, no te conocía. mirá si me violabas o algo así.
ÉL.- me viste así muy masculino, ¿no?
belén.- claro. sexy hot.
ÉL.- te ponía nerviosa, ya me dijiste.
belén.- es que te amo, mi amor.
ÉL.- jaja. ¿y qué pasó con el bigotudo?
belén.- nada. me pidió el telefono, para estar en contacto.
ÉL.- claro, ¿el como es militar no te va a violar?
belén.- callate gil, no me pareció raro. nos volviamos siempre juntos, que se yo. y bueno, al otro dia me mandó un wassap preguntandome como andaba. le dije que bien, bueno, un divino. pero al otro día me volvió a escribir. ahí ya me sonó raro, dije uh, que goma. no le contesté. al otro día volvió a escribirme, y al otro. como seguí sin contestar, me empezó a mandar mensajes de si estaba bien, que estaba preocupado... la perlita fue un viernes que me llamó tres veces a las 7.30 am cuando yo estaba trabajando. a partir de eso le corté el rostro mal.
ÉL.- jajajaja. miralo al viejito.
belén.- encima tenía familia, todo. cualquiera.
ÉL.- viste, petisa.
belén.- ¿qué?
ÉL.- que yo era bueno, y el bigotudo malo. elegiste mal. tenés toda la pinta de ser esa clase de minas.
belén.- ¿de cuáles?
se frenó un toque y yo, que venía medio trotando atrás de ÉL, porque tengo patas cortas y ÉL daba zancadas, me lo choqué.
ÉL.- de la clase de las que elijen siempre mal.
belén.- nada que ver nene.
ÉL.- igual guarda eh. que las de esa clase son mis preferidas.

jueves, 16 de mayo de 2013

ÉL o todavía no/3

primera parte de ÉL y yo
segunda


la clase siguente llegué tarde y al lado de ÉL había un asiento libre.
tomé aire y me senté al lado. apenas si me miró, estaba jugando con el celular.
sintiendome una idiota, saqué los apuntes y se me cayeron la mitad de su lado.
me agaché a levantarlos, y él se agachó atrás. me alcanzó los que estaban cerca suyo, y sonrió. le sonreí, pero no pude mantenerle la mirada. me reincorporé rápidamente mirando al frente.

belén, susurrando, sin mirarlo.- dejá de tirarme las cosas, viste.
ÉL.- ¿yo?
belén.- claro, vos.
ÉL.- ¿ah si?
belén.- me ponés nerviosa.
ÉL.- ¿yo?
belén.- si. tu mala onda y vos.
ÉL.- yo soy muy simpático.
(y acercó su silla a la mia)
belén.- ehh, dejame escuchar la clase, dale.
ÉL.- jaja, sos jodida. yo estaba escuchando, vos empezaste a pelearme.
belén.- eso se llama proyección en psicología. superalo.
ÉL.- jajaja
belén.- shhh
ÉL.- shhh

cuando la clase terminó, salió primero.
yo terminé de juntar mis cosas y salí al rato. caminaba lento por el pasillo; cuando me vió salir se paró a buscar algo en su mochila. cuando estuve a su altura, me habló.

ÉL.- ¿vas para almagro?
belén.- si.
ÉL.- yo también. ¿te tomás el 15?
belén.- no, el 42.
ÉL.- pero el 15 ¿no te deja mejor?
belén.- si, pero tengo que caminar hasta libertador y es medio fea la zona.
ÉL.- yo voy para allá. vamos juntos.
lo miré de arriba a abajo.
ÉL.- que mirás.
belén.- no se, ¿cómo se que no me vas a cortar en pedacitos en el camino?
ÉL.- conozco a matías. vos también, te vi hablando con él. es tu garantía.
belén.- ¿pero matías tiene tu teléfono o tu face?
ÉL.- no, nos conocimos acá nomás.
belén.- o sea que si desaparezco no tiene como contactarte, estamos igual.
ÉL.- pedile al viejo milico de bigotes que te acompañe entonces.
belén.- si yo te contara la que se mandó ese viejo...
ÉL.- ahora, mientras caminamos hasta libertador me contás. más vale que sea buena la historia.
belén.- uh, si, no sabés.
ÉL.- ¿hay sexo?
belén.- no.
ÉL.- pfff
belén.- ... todavía no.

miércoles, 15 de mayo de 2013

nuestros hijos están en manos de esta clase de gente o a donde vamos a parar

hoy estuve en una jornada pedagógica toda la mañana. un grupo de blondas de ciencias de la educación y psicología nos dieron una charla de dos horas (true history) sobre lo mal (sic) que estaba el bullying.
luego, para generar cohesión en el grupo, hicieron un juego donde pasaban música (de luciano pereyra) y cuando ellas apagaban la música teníamos que sentarnos en cualquier silla y cuando empezaba de nuevo pararnos otra vez. cuando me quedé parada a un costado una de las descerebradas se me acercó haciendo palmas y me agarró de una mano. aterrorizada, hice que no con la cabeza; cuando me volvió a tirar del brazo para que la siga le solté: tengo problemas en la rodilla, no puedo (¿?¿?¿?¿?).


luego vimos un power point que tenía palabras como: bullying, temor, miedo, soledad, sudor frío (?), ayuda, compañía, solidaridad, que venían acompañadas de imágenes como estas:





después la grasa soy yo. terminemos con la mentira de los power points; no son más didácticos que un pizarrón y son tan noventas y rudimentarios que duelen.

aunque guarda, que en ciencias de la educación y recursos humanos deben ser una materia aparte, eh.


que carreras de mierda, loco. no solo que son una máquina de licenciar gente inútil, sino que ademas nos molestan a nosotros, los que queremos laburar.

y para esto me levanté hoy a las 6 am. matenme, plis.

martes, 14 de mayo de 2013

ÉL o qué carajo/2

esta historia empieza acá

ese día nada más pasó.
cuando nos levantamos para irnos me hizo un breve saludo con la cabeza y desapareció.

las semanas pasaron así, viste. yo mirándolo  pero sin animarme a sentarme cerca. como siempre llegaba tarde tardísimo (yo), no había demasiadas posibilidades.
empecé a faltar, porque si. la maestría me aburre, me queda muy lejos, soy vaga, y casi no tengo tiempo libre. me olvidé, pronto, de ÉL.

no soy muy buena relacionándome con la gente. tengo problemas para iniciar el contacto social. si la gente no lo inicia conmigo, puedo morirme muerta de aburrición y soledad.
es una tara bastante grande, viste. no se comenzar conversaciones con desconocidos. las pienso, en mi cabeza, barajo excusas que no suenen tan idiotas, pero todo me parece impostado y estúpido, asique nada, no termino haciendo nada.

en la maestría, entre que no voy nunca y llego siempre tarde, no hice ningún compañero. hasta marcelo.

marcelo dijo en la primer clase, de presentación, que era militar. imaginate la reacción general, en una maestría de historia ante tamaña declaración.
un día salimos juntos y me preguntó que me tomaba.
le dije que el 42 y sonrió, me dijo que el también, que me acompañaba.

imagínate mi cara de horror. encima de provinciana, puanner, peronista y desconfiada. caminar con un militar a las diez de la noche sola por figueroa alcorta me parecía un horror. me despedí del mundo y me imaginé tirada en una zanja. los bigotes del señor me ponían nerviosa, y mis prejuicios mas.
sin embargo marcelo resultó ser un militar divino (de esos existen también, parece ser).
en medio de la conversación que fluía, naturalmente, no pude evitar preguntarle en un momento, de la nada:

belén.- disculpá... ¿vos sos facho?
marcelo.- yo soy peronista.

la salida elegante ganó mi corazón, y decidí que seríamos amigos para siempre. un para siempre bastante corto, como verán más adelante, pero bueno.

en eso estábamos, siendo amigos para siempre, cuando una noche ÉL me frena en la puerta mientras salíamos.

ÉL.- che... ¿vas para la zona de almagro? porque yo voy para allá. si querés te llevo... ehh, los llevo.
sobresaltada lo miré.
ÉL.- ...
belén.- ¿cómo sabés que voy para almagro?
ÉL.- te escuché que decías el otro día...

y es en estos momentos cuando confirmo lo pelotuda que puedo llegar a ser. me cerré la campera, le sonreí y dictaminé:
belén.- no gracias, me vuelvo con el señor.

la perplejidad de ÉL se sumó a la mía cuando llegué a casa y rememoré la situación. ¿¿¿me vuelvo con el señor????¿¿¿pero que carajo???

lunes, 13 de mayo de 2013

ÉL o elegime elegime elegime/1

llegué tarde, trastabillando y transpirada, a la primera clase.
abrí la puerta y la cerré demasiado fuerte.
35 pares de ojos voltearon para mirarme.
me sequé la transpiración de la frente (el flequillo y la humedad son una de esas combinaciones bien pésimas, viste, como la barba candado con la musculosa blanca o un peronista nacido en recoleta) y me quedé parada ahí, expectante, hasta que el profesor retomó el hilo de la conversación.
estaba ahí, en mi primer día de clase en la di tella, becada, transpirada y llegando 50 minutos tarde. todo parte de mi encanto.
busqué una silla cercana y me senté.
me saqué la campera de jean y me acomodé el flequillo como pude.

profesor.- ¿su nombre, señorita?
belén.- ehhh, mi nombre... belén.
profesor.- cuéntenos de usted.
belén.- ...
profesor.- que hace, que espera, que le interesa, a que vino.
belén.- ahhh. es que... si, soy de historia, y me interesa la historia.
profesor.- me imagino.
belén.- me recibí el año pasado... me interesa el peronismo...
profesor.- bien bien, acomódese tranquila.

hice un paneo rápido por la sala. de 35 personas, 20 debían de ser mayores de 45. de las 15 restantes, 9 eran minas y el resto tipos mehh.
maldije en voz baja. ni eso de estímulo. pfff.

de pronto se abre la puerta y aparece en escena ÉL (no, no es kirchner).
camisa con corbata semi anudada, zapatillas de lona y pantalón de vestir. el pelo desordenado le daba ese toque de clase que lo distinguía. no debía de tener mas de 30.

ÉL.- ¿esto es la maestría de historia?
profesor.- si. ¿tu nombre?
ÉL.- fabricio.
profesor.- ¿y qué haces fabricio?
ÉL.- soy profe de historia.
profesor.- esta bien, acomodate.

hace un paneo general a la clase. se queda 20 segundos parado en la puerta.
yo, con la mirada hacia el frente y haciéndome la que no me interesaba para nada, solo podia pensar elegime  elegime elegime porfa porfa porga aca aca aca mirame mirame mirame yo yo yo

ÉL se acerca. me muerdo el labio, ya casi. ya casi. que no se note belén, que no se note. respirá normal, pensá fuerte, deseá a full. las tarjetas con brillantina y rinconcito de luz tienen y tuvieron éxito porque alguna vez la tenían que pegar.

ÉL.- disculpá, ¿me puedo sentar acá?

jueves, 9 de mayo de 2013

zombies I

hola belén, tenía ganas de que salgamos. ¿cuando te puedo pasar a buscar?

¿quién sos?

fede nena. ¿cómo que quién soy?

¿qué fede?

¿me estás cargando?

no, no tengo tu número.

soy yo boluda, federico g.-, salimos 4 meses.

ahhh, ese federico.

y... si. ¿qué esperabas?

no se, que fueses otro.

¿y? ¿salimos o no?

no.

miércoles, 8 de mayo de 2013

un amor de morondanga o estamos cada día mas progres

hoy le puse un 5 a fabricio, mi alumno preferido de 2do comercial.

me rompió el corazón cuando, al ver su nota, me miró furibundo y soltó:  yo antes te quería. 
me encogí de hombros y le respondí, despechada: tu cariño es muy de morondanga entonces, guardatelo.
obvio que no entendió la referencia, pero al menos sonrió.



lunes, 6 de mayo de 2013

sueño que sueño o los lunes, que costumbre horrible

tengo sueño y voy subiendo las escaleras de casa pensando que lo único que necesito es acostarme en mi cama y dormirme. abro la puerta, voy hacia la habitación y me encuentro durmiendo; es tal mi sorpresa de entender que sueño que tengo sueño y de encontrarme que no puedo tirarme a dormir porque ya estoy durmiendo que me despierto sobresaltada.
muerta de sueño y sin entender nada mi mano busca el celular y lo enciende. 5.59 am. un minuto más y chilla el despertador. 
cierro los ojos esperando que sea parte del sueño soñado, soñar que duermo mientras sueño no me deja dormir tranquila. a lo mejor solo me tengo que levantar en sueños, y puedo quedarme acá, soñando. 
el despertador chilla otra vez. 
desear no es soñar, parece. 
la pucha.

domingo, 5 de mayo de 2013

sinceridad ante todo o gracias cristina

me olvidé de contarles que le doy clases al hijo de uno de los asesores de ricardito alfonsín.

¿qué cómo lo se? es que estaba yo explicando la teoría de la evolución de darwin y algún comentario medio kirchnerista debe de haber salido de mi boca (no me pregunten como ni por qué asocié, debe ser que vinculé a la opo con los primates que no completaron el proceso de hominización) cuando pablito levantó su mano y me pidió la palabra. se la di, porque soy una persona muy plural (soy como 678 que invita a debatir al gay que milita con los mataputos del pro). pablito entonces me contó quién era y qué hacia su papá y por qué opinaba él que la yegua era una kretina. en la clase se armó un pequeño debate (son de primero, medio chiquitos) cuando, en medio del griterío, pablo gritó mas fuerte y soltó: igual, seño, flor de boludo este alfonsín ehh... no es que lo diga yo, lo dice mi papá.

una carcajada general dio cierre a su observación.
los anti K están como complicaditos... digo, me parece, ¿no?.

sábado, 4 de mayo de 2013

el chofer del 172 y yo: una historia de amor

hoy a la mañana me desperté malhumorada (cuando no) a las 8 de la mañana porque me había olvidado de cerrar las persianas y un rayo de luz hizo entrada triunfal contra mi jeta.
me di vuelta, pero ya estaba hecho. desde que me levanto a las 6 am los días de semana, los findes no puedo despertarme más tarde que las 8.30, mi vida es un horror.

caminé por el piso descalza y tuve un escalofrío. había llegado el invierno, parecía ser.
me hice unos mates y me senté a leer un libro que tengo que terminar urgente(mente). pero mi mente vagaba por otros lares. de pronto decidí que era un buen momento para ir, finalmente y después de dos años de decir que iría y dar vueltas al respecto, a av. avellaneda a comprarme ropa barata.
odio comprar, odio ir de shopping, odio que haya tres millones de personas, odio a las minas de compras (dios mio flaca, podés ser TAN pelotuda), odio a las vendedoras, odio los probadores, odio sentirme una gorda chancha que los pantalones me aprietan, odio a las modelitas flacas y rubias que se prueban al lado mio, odio todo y más del folcklore de salir de compras, me angustia de solo pensarlo.

pero con esto de que ahora trabajo tantas horas, y en tantos lados, me di cuenta de que no dá ir desarreglada... en realidad, tengo dos mudas de ropa mas o menos decentes, que me las pongo un lunes, las lavo el martes y me las vuelvo a poner un miércoles  (de hecho, un alumnito de 1º me preguntó por qué iba siempre a dar clase con la misma remera. le contesté que porque era pobre re pobre y era la única que tenía, pá que aprenda, no sabía donde meterse). si bien la situación en su momento me dio gracia, se ve que me quedó dando vueltas porque hoy, sábado, a las 9 hs me decidí. iría finalmente a avellaneda, daría lo mejor de mi y saldría victoriosa.

me puse una babucha de algodón, me até el pelo y partí. llegando a acoyte y avellaneda vi venir al 172.

y ahí empezó todo.

corrí una cuadra con pocas esperanzas de aclanzarlo, pero el colectivero me esperó.
subí, bastante contenta. me pone de buen humor llegar a la parada y agarrar al bondi sin esperar, más cuando es una gentileza del chófer .. además amo los colectivos en buenos aires, soy una fundamentalista del bondi (los subtes me parecen tan impersonales, el colectivo tiene una mística distinta). más los findes, temprano, que no viaja casi nadie.
intentando cambiar el aire por la corridita, me puse a revolver la cartera buscando la sube. miré al colectivero y le agradecí que me hubiese esperado. me devolvió la sonrisa, y me dijo que no era nada, petisa, que estaba todo bien, que busque tranquila. lo volví a mirar un poco extrañada con la excesiva amabilidad. tendría unos treinta largos, pelo negro, bien cortito. lindo tipo, una camisa a rayas medio abierta y una corbata azul desanudada (como me gustan las corbatas desanudadas). cuando encontré la sube, le indiqué que iba hasta nazca. pagué el pasaje y me senté en la primer fila de asientos dobles que miran hacia adelante, contra una ventana. miré para adelante y vi que, mientras esperaba que el semáforo se pusiese en verde, me miraba por el espejo retrovisor. si hubiese planeado un asiento mejor para quedar en su rango de visión no lo hubiese hecho mejor. me puse colorada y aparté la vista. ¿qué miraba ese tipo? encima yo era una mugre, vestida "de algodón" y con todo el delineado corrido porque ni la cara me había lavado. me puse los auriculares intentando hacerme la desentendida, pero estaba incómoda. en cada semáforo levantaba la vista y lo veía mirándome  me solté el pelo y me lo empecé a tocar, como una idiota. es lo único que se me ocurre para hacerme la linda, ya ven. me acomodé el flequillo y me arreglé la remera al escote. de pronto de los nervios me sentí un toque ahogada, además detesto viajar con las ventanillas cerradas, aunque sea invierno. intenté abrirla, pero no solo no pude, sino que me hice mierda el dedo, muy sexy todo. mientras me metía el dedo en la boca para que pare de sangrar levanté la vista apurada, a ver si me había visto, pero miraba concentrado el tráfico. si soy pelotuda, que no se note, pensé. sin embargo, en el posterior semáforo en rojo, el tipo frenó el colectivo, se bajó de su asiento y vino hasta donde estaba sentada.
yo, con los ojos como platos, me aterre; ¿qué hacía este tipo? ¿para que venía hacia mi? todos los pasajeros miraban la escena expectantes. dijo algo, que no escuché, porque estaba con los auriculares, y me abrió la ventana. volvió a decir algo, que tampoco escuché, y lo vi que se reía. mi respuesta fue: si si si gracias (y esperé que no fuese una pregunta), y le sonreí. el también sonrió y volvió a su asiento.
no se si fue porque fue un gesto tan lindo y amable en una ciudad tan grande y desatenta como capital, o qué, pero me sentí de pronto feliz. mientras el frescor invernal entraba por la ventana, lo seguí mirando todo el viaje. en todos los semáforos el tipo me volvía a mirar y me sonreía.
en avellaneda y nazca toqué el timbre para bajarme. lo saludé con la mano y el me hizo una pequeña reverencia con la cabeza. me bajé enamorada, enamoradísima. me encanta enamorarme de lo que no puede ser.

en avellaneda habré estado dos horas. ni el gentío, ni las minas histéricas por comprar que te empujaban, ni las vendedoras mala onda pudieron contra mi felicidad. a todos les sonreía, a todos les agradecía, y a pesar de que estuve una hora caminando sin encontrar nada (digo, nada barato y que no hubiese cola de tres millones de personas para comprarlo) mi animo no decayó. finalmente encontré un lugar (proverbio se llama chicas, para las que son ratonas berretas clásicas como yo) con remeritas normalitas a 20 pé, poleritas de lycra de todos los colores a 30 pe y sweeters de hilo a 50 pe. me gasté 500 pesos feliz y pensé que hasta dentro de 4 años no tenía que hacer más compras. cuando salí, vi en el local de al lado una camperita con lentejuelas negras que en un rapto de caprichismo agudo también me compré, junto con un vestidito negro de algodón que estaba de oferta y una remera con brillitos (si, últimamente estoy muy lentejuelas, bien grassa, me encanta).
feliz de la vida, imaginándome toda vestida con brillos, caminé hasta la parada del 172 que está sobre la misma avellaneda. de fondo, este temón (miren el vídeo  por favor, es la cosa mas bizarra que vi en mucho tiempo):
en eso estaba, cantando quiero vivir a mi maneeeeeeeraaaaa uouoooooo
cuando ví venir al 172; dos colectivos al hilo, era mi día de suerte, definitivamente. me subí con un saltito mientras tarareaba el estribillo, con la sube en la mano.

¿cuantas probabilidades hay  de volver a encontrarme con el MISMO chófer en el MISMO recorrido en CAPITAL FEDERAL en el MISMO DÍA?. cero, none, niente, never, nada, no, not, nou, jamás. pero ahí estaba.
mi sorpresa se reflejó en la de él cuando me vío. medio me reí.
el también me sonrió.- ¿vos otra vez? ¿me estabas esperando?
belén.- por supuesto.
su rostro se iluminó.
belén.- uno sesenta.
no, pasá nomás. como le voy a cobrar a mi pasajera preferida.
belén.- mirá que tengo mucha plata. no hay drama.
¿ah si?, bueno, dejá que te mime con un gesto chiquito entonces. aunque seas una millonaria que viene a comprar a avellaneda.
levanté los hombros y le sonreí de costado.
y dejá de sonreírme tan así que tengo que manejar, eh.

pasé hacia atrás, pero no encontré un asiento desde donde pudiese verme. asique me quedé parada contra la puerta. nos miramos hasta que llegué a neuquén y acoyte. acercó el colectivo lo más próximo que pudo al cordón, suavemente. lo volví a saludar con la mano, y por el espejo retrovisor vi que me guiñaba un ojo. en vez de cruzar acoyte, me quedé esperando en la esquina de neuquén, para verlo pasar una vez más, ya que se había puesto en verde. cuando llegó a la esquina me tocó bocina, abrió las puertas delanteras y me saludó feliz: chau morocha. que tengas buen finde, nos vemos.

y yo, por supuesto. me enamoré otra vez.
si este no es el destino, expliquenme qué es.


viernes, 3 de mayo de 2013

si es cuestión de confesar o roma roma ma

no se dividir. ni multiplicar.


sumar y restar puedo, creo. todavía.

y si hay mas de 4 ceros, o alguna coma, ya me pierdo. no se sumar fracciones. y me cuesta sacar el diez por ciento de algo. la única operación matemática que uso en mi vida diaria es la regla de tres simples.

socialmente también se aplica. si fuimos a cenar 13 personas y nos traen la cuenta y uno dice: bueno, la cuenta total es $1127, somos 13, cada uno tendría que poner... 
¿viste que todos se ponen a pensar y a sacar cuentas? bueno, yo pongo mi cara de "estoy haciendo números, esperen" (que no se cual es exactamente, porque nunca hago números, pero ponele) y me hago la que estoy compenetrada con el problema, mientras que en mi mente canto: i wanttt your lovin and i want tou revanchhh i want yout loveeee i dont wantt beeee friendssssssss 

cuando alguien tira un número aproximado (viste que dicen: redondenado sería tanto) yo asiento como si hubiese estado a punto de decir lo mismo, con expresión comprometida.

y sobrevivo, eh. yo siempre les cuento esta, mi historia triste, a mis alumnos.
para que sepan que siempre se puede estar peor, digo.
y que los sádicos de los profesores de matemática que te dicen que sin números no se puede vivir, mienten.

sino mirenme lo bien que salí
oh oh ohhh oh oh ohhh ra ra ah ah ah roma roma ma la la ga ga oh la laaa 

jueves, 2 de mayo de 2013

triangulo del desamor o por qué yo tengo razón

marcos.- profe, no entendí esto...
belén.- bancame marcos que termino de corregir esta prueba. ahora te explico la actividad, me quedan tres renglones.
marcos.- ¿es de macarena pereyra? ¿de cuarto?
belén.- se.
marcos.- ay ponele diez, pobrecita.
belén.- ¿la conoces?
marcos.- si. es hermosa.
federico.- ella no lo conoce a él.
belén.- jajaj
marcos.- callate. si la tengo en facebook. un día hablamos.
belén.- bueno, le voy a decir que tiene un admirador en tercero.
marcos.- uhhh
federico.- dígale, capaz que agarra viaje, es mas rápida esa piba...
belén.- no seas así federico.
marcos.- es hermosa.
belén.- jajaja.
federico.- seguro que marcos la llama y le respira en el teléfono.
belén.- jajajajaja
marcos.- profeeee.
belén.- perdon perdon. federico dejalo en paz.
marcos.- vos porque también te gusta.
federico.- que me va a gustar ese palo raquítico. encima es mas naba... dios, no tiene cerebro. hueca hueca.
belén.- federico, cortala.
marcos.- ¿si le mando una carta que dice... tengo chanches?
federico.- si, de quedar como un acosador psiquiátrico. UNA CARTA. ¿en que siglo vivís enfermo?
belén.- federico, basta. marcos, tus chances son 50% siempre.
federico.- y 120% de quedar como un pelotudo.
marcos.- callate puto.
belén.- ey. cortenla.


mas tarde, en cuarto.
macarena.- ¿un 7??? ufa
belén.- estuve con un admirador tuyo de tercero hoy.
macarena.- ay, quien.
belén.- ahh, no se.
sofía.- diga diga
macarena.- ah, ya se. debe ser el gil de carrizo.
belén.- maca, habla bien.
macarena.- pfff. tengo miles.
sofia.- ah bueno, se la creía.
belen.- jajajajaja
macarena.- no, quise decir... o sea, los de tercero.. dale, son todos bebes. el único que re va de tercero es... rodriguez. me encanta, es re sexy.
belén.- ¿rodriguez? no los conozco por apellido, como se llama.
macarena.- ay, profe. fede rodriguez. esos ojos...
belén.- ¿te gusta federico???
sofía.- see, desde que entró a primero le gusta.
macarena.- ¿no es re lindo profe?
belén.- eh...
macarena.- siempre me pelea en los recreos cuando me acerco a hablarle. me dice hueca, que me vaya, se burla... para mi que le gusto. ¿o no?.
sofí.- obvio. si te pelea es porque le re gustás.
belén.- bueno, vamos a seguir con la clase, ¿si?
macarena.- mandele saludos a fede de mi parte, ¿si?. digale que es el más lindo de todos.



y después la gente me pregunta por qué soy una cínica asquerosa que no cree en el amor.

miércoles, 1 de mayo de 2013

a modo de epílogo de la historia de efebo o por las razones equivocadas

mi mamá solía decir que en casos de crisis extrema no había que tomar decisiones; y menos que menos las siguientes dos: aceptar casarse y cortarse el pelo.
y que ella lo aprendió a partir de su propia experiencia.

cuando algo terrible te pasa, o, en realidad, te traspasa, tu vida y tu raciocinio pasa a un segundo plano. es difícil de explicar, pero es algo así como que de pronto perdés la conciencia. actuás por instinto, por default, a modo de prueba. para mi es el instinto de supervivencia el que te anestesia de tal forma que no te permite pensar con claridad. no te permite pensar, en realidad. los días se te pasan como si fuesen una filita de fichas de dominó, cayendo una sobre otra, por la inercia de la gravedad, sin que vos hagas nada para que transcurran. como si fuese una gran borrachera en donde tenés, cada cuatro o cinco días, algún instante de lucidez que se pierde entre el cansancio y las mordidas repetitivas sobre tu cuerpo anestesiado. no entendés que pasa, porque si lo entendieses, no podrías sobrevivir. comés cada tanto porque tu cuerpo te lleva hasta la heladera, dormís porque tus ojos se cierran, pero tu voluntad ya no tiene que ver con vos mismo. el cuerpo es una máquina que pareciese haberse quedado sin alma, sin vida, sin vos.

cuando estás así, tan roto, no sos vos. sos otra persona, sos dos mitades que no tienen sentido separadas, que no actúan en concordancia. hacés las cosas porque las hacés, porque por supervivencia necesitas sentir que seguís existiendo, por inercia. pero tu voluntad, tu raciocinio, tus emociones, no están ahí.

suele pasar que cuando te sentís tan nada, tan perdido, tan quebrado, crees que cualquier cosa es mejor que la soledad. cualquier compañía, cualquier palabra, cualquier presencia física. te aferrás a lo mas cercano creyéndo que está ahí tu plasticola, tu cable a tierra, tu conexión con la vida. ese otro está ahí, respira, está entero. en la fantasía de un hombre roto (o mujer) asirse a eso los hace pensar que están juntando las piezas, que se están rearmando, que están volviendo a ser uno, y no dos mitades.

es loable ser la persona que acompaña esa reconstrucción; pero terrible a la vez. porque estar con alguien solo para sentir que hay algo que te aferra a la vida no son las razones correctas nunca. es probable que cuando el hombre roto (o mujer), se reconstruya con el tiempo (que es lo único que ayuda en realidad) y sea ahora un vidrio, quebrado, si, pero pegado con cinta schoch gruesa, no entienda que carajo hace con vos. no recuerde que fue lo que te vio. porque en realidad, verte no te vio nada. fuiste la tabla de rose en el titanic, fuiste la soga que pudo manotear antes de caer por el precipicio. fuiste compañía que caminó a su lado la dolorosa soledad que nadie puede aliviar. fuiste música de fondo, y nada más.


un día el roto, recompuesto apenas, te mira dormir a su lado en la cama y se molesta por como roncas. se da cuenta de que no le hacen gracia tus chistes y no entiende por qué insistís en peinarte como lo hacés. es un buen signo, ya que demuestra que la anestesia poco a poco se diluye y que de pronto vuelve a entender, a sentir, a querer, a desear, a elegir. y que vos, que fuiste opción de crisis, medida de emergencia, no sos lo que el roto quería, que nunca lo fuiste. que solo estabas ahí cuando todo se hundía, y te quedaste. y quedarse, pese a que lo parezca, no es un acto de amor. es solo aprovechar una oportunidad donde no la tenías.

la verdad es que no se cuales son las razones correctas para estar con alguien; pero si hay algo que aprendí cuando estuve rota es cuales son las equivocadas. lo bueno (y lo malo) de la vida a la vez es que  todo pasa; y al final te das cuenta que las razones correctas siempre estuvieron ahí. lo terrible es darse cuenta de que en realidad no tenían nada que ver con vos.