la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

viernes, 31 de enero de 2014

yo, la soltera

la gente en pareja, he notado, suele tener cierto aire de superioridad.

no importa que sus relaciones sean buenas o malas. que tengan o no tengan sexo. que estén enamorados o ya no se soporten. la gente en pareja, en esta sociedad, pareciera estar un escalón por encima del resto de nosotros, los que somos solos. comparten códigos comunes, organizan reuniones solo para gente como ellos. son otro status, otro nivel, otra situación evolutiva.

los solteros andamos sueltos, por ahí. algunos se animan a salir solos y disfrutan de pasearse individualmente. otros, mas conservadores, hacen carne su subtipo, su nivel inferior, y prefieren recluirse entre las cuatro paredes. no van al cine, ni a cenar, ni nada. ser solo es como una especie de mancha en una sociedad en donde a partir de los veinti pico estar en pareja pareciera ser un must.

la soltería, ademas, pesa mas de acuerdo al genero. por mas feministas que queramos ser, la mujer soltera es mirada con lastima, con cierta condescendencia. en cambio, el soltero prototipo es visto como una especie de playboy que sabe vivir la vida y la disfruta. a la soltera sus amigas intentaran, tal vez para lavar cierto sentimiento de culpa relacional (no de clase, pero casi) emparejarla con cualquier bicho canasto que este disponible. no importa si este es gordo, miope, virgen o asesino serial mientras responda a la única característica que necesita tener un hombre para una pobre soltera: estar disponible (y si esta desesperado, mejor. en el decálogo de la oh la la, el desesperado es mas fácil de cas(z)ar). las amigas de la soltera, ademas, la invitaran a sus salidas de parejas, queriendo ser solidarias y evitándonos un finde en casa mirando otra vez la peli de jude law y kate winslet y soñando un mundo mejor. parecieran no entender (tal vez olvidaron sus épocas de soltería, quien sabe, o quieran eliminarlas de su historia como si fuese algo prohibido y vergonzante) de lo incomoda que es la situación cuando una es la culpable de la imparidad de la mesa. no se si existe esa palabra, pero es, al menos, ilustrativa. la soltera es la imparidad. no importa que haya una, dos, o seis parejas, nosotras seremos la nota de color, la que se sienta en la esquina, la que tiene que acercar la silla porque este no es un mundo construido para uno, no señor. si una no viene con un masculino colgado del codo resulta ser una incomodidad para cualquier lugar espacial y para cualquier promocion en el universo. no son solo los 2x1 sino también la parrillada para dos y todas esas cuestiones  que no hacen mas que acentuar nuestro estadio inferior en la evolución humana: estas sola y engordaste, por algo debe ser. porque esa es otra característica con la cual tenemos que lidiar las solteras, claro esta. si estas sola sos motivo de resquemor. algún problema físico, psíquico o emocional tendrás.

las mujeres en pareja, ademas, tienden a conformar todo su mundo alrededor del susodicho. de pronto ya no hablan de sexualidad (no no, ese es un tema privado, de la pareja) y pasan a hacer todo DE A DOS. siempre lo trae colgado al hombro y te mira con cara de simpática disculpa: ¿lo podía traer, no? ¿no te jode?. es algo extraño, esa cuestión de doblete que se conforma en la mayoría de las parejas. ¿por que, si tu novio detesta bailar lo traes al boliche? ¿para estar sentada al lado de el e irte a las dos y media de la mañana porque tu bebe tiene sueño? ¿no seria una mejor solución que cada uno hiciese lo que tuviese ganas? él, ir a dormir tranquilo y vos, salir a bailar para el cumple de tu amiga?. al plantear esta duda, interna, que tenia, a una de mis amigas ennoviadas hace añares ya, me miro indignada, como si hubiese dicho una blasfemia. "son códigos de pareja belén, no te podes meter. los matrimonios son así, son códigos comunes, se acompañan mutuamente". iba a decir que eso me parecía algo no solamente conservador sino terriblemente pelotudo, pero me callé. mi condición de soltera, pareciera ser, me inhabilita para opinar al respecto de formas relacionales ajenas.

ademas, nos inhabilita para montones de temas de conversación interesantisimos, a saber: decoración de hogares matrimoniales, bebes (si me molestan es porque soy soltera, no porque el gremlin ese es un psicópata en potencia), formas de comportamiento de los hombres (ay nena no, cuando están en una relación nada que ver), problemas sexuales (vos porque cojes con uno distinto todas las semanas, cuando puedas conseguir uno vas a ver como vas a empezar a tener menos regularidad), juguetes sexuales (esos solo se usan en pareja nena, o sola, no son para parejas ocasionales ni buenos regalos de cumpleaños, che), casamiento (vos decís que no te querés casar porque no tenes pareja, corazón), plantas de interior, lo mal que combinan la ropa los hombres, etc.

últimamente, también, note  que que yo sea soltera le molesta a ciertas amigas. es como si no encajara en sus esquemas mentales. mis opiniones son siempre inadecuadas y me miran con condescendencia (no lo dicen, pero se que piensan que pienso así solo para consolarme de mi soledad) y me doy cuenta de que comienzo a quedar al margen de sus conversaciones habituales.

es una cosa curiosa, la pareja. las mujeres en pareja parecieran creer que ese estado (el binomio, digamos) va a durar para siempre, que las cosas se mantendrán así forever, que nada volverá a hacerlas ser una. los desengañaos, los cuernos, la falta de amor, la falta de deseo sexual, el aburrimiento, son cosas que siempre les pasan a otros, no a ellas. una no se entera de los problemas internos de sus relaciones nunca, a menos que estén extremadamente angustiadas. construyen una pantalla de felicidad etérea en la cual ningún conflicto arruina el decorado, o, al menos, no se habla del tema con las solteras (eso si, recurren a otras amigas emparejadas ya que con ellas comparten los mismos códigos y siempre le recomendaran salvar la pareja mientras que otras - como belén - recomendarán que abandone al pelotudo que no se las coje hace mas de dos meses). la pareja es felicidad, es genial, es el mejor estadio para cualquier ser humano. parecieran haber comprado la formula del buen vivir y que tuviesen que vendérnoslas al resto. esto es la felicidad, y no otra cosa, parecieran bramar, entre sus sonrisas amplias y tirantes. y si queres seguir perteneciendo, esto es lo que tenes que buscar, a lo que tenes que aspirar. no hay nada mas.

hace un tiempo una amiga quería que yo a toda costa aceptara a un chico con el que andaba como mi novio. me lo había propuesto pero yo no estaba del todo segura al respecto. la verdad es que si bien la pasaba bien, no estaba muerta de amor, ni necesitaba verlo todo el tiempo, ni quería pasearme de su brazo para que todos me vieran con el.
recuerdo que ella me miro seria y me dijo: belén, el amor no es lo que ves en las películas. el amor es decidir estar con el otro, aceptarse, caminar juntos, encariñarse de a poco, construir con alguien que te quiera.

me acuerdo que la mire consternada. y le dije lo que me salió primero: eso mas que amor, parece resignación. necesidad de tener alguien al lado. aguante. una decisión preconcebida de que esa persona tiene que estar al lado tuyo. todo eso me suena a un horror.

recuerdo que se enojó, mucho. tal vez porque al criticar su visión del amor sintió que le criticaba su pareja. tal vez porque pensaba que yo decía eso por mi fatídica condición de soltera, claro. pobre belén, que no entiende, no sabe, no VE.

a veces me pregunto si mi problema con los hombres en general (y en particular) y mis neurosis al respecto no son una forma de protegerme de no volverme eso que tanto me asusta. esa mujer auto satisfecha de si misma porque consiguió atrapar a uno y que decide que no lo va a soltar mas porque eso es lo que tiene que hacer. porque esa es la felicidad, y no otra cosa.

tal vez mi amiga tenga razón y hollywood me haya secado la cabeza. tal vez tengo un pre concepto del amor que no existe, que nunca existirá.

tal vez, solo tal vez, tenga miedo a convencerme que el amor no es tan genial, que solo es una seguidilla de días y días transcurriendo al lado de alguien que mas o menos que te gusta, si, a quien te acostumbras, también.

tal vez, solo tal vez, tenga un miedo terrible a convertirme en esa mujer, y terminar evangelizando a las demás solteras acerca de mi felicidad prefabricada.

años y años de liberación femenina para que nuestro deseo ultimo, mas hondo, mas secreto, sea siempre emparejarnos.

tal vez, en realidad, me moleste ese sentimiento tan intimo, tan escondido, tan oscuro que yo también tengo, de querer ser, al menos por un ratito, como todas las demás.

sábado, 25 de enero de 2014

pedro el que espera/3 mientras el hippie entona una canción

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tragó saliva. mi sonrisa desapareció.
el silencio se hizo mas espeso.

la aclaración me tomó por sorpresa. digo, si tenés novia y salís con una mina, no se lo decís... o se lo aclarás antes de salir. si se lo decís cuando salieron es una jugada desleal. baja, digamos. es tirar la pelota a mi cancha y desentenderte. es no hacerte cargo,  no tener pelotas, retomando la metáfora futbolera.
pensé algo así como la puta madre, pero después me acordé de mi ex y pensé que lo mejor que me podía pasar ahora era un tipo que no tuviese ni la mínima intención de romperme las pelotas.

mi mueca inerte se mantuvo. decidí pasar por alto la observación. tomé aire y dije:
belén.- ¿qué vas a tomar?
me miró sorprendido. titubeó. abrió y cerró la boca un par de veces.
pedro.- eh... un café.
belén.- bueno, yo un jugo de naranja.
pedro.- dale.

en ese momento un hippie medio desaliñado, de esos que suelen rondar puan, se acercó a nuestra mesa. vendía poemas, o algo así. le hicimos señas de que no, de que nada, pero se acercó igual. señaló la remera de pedro, que era naranja y tenía una estampa de los beatles, y empezó a tararear, bajito, una canción.

con pedro cruzamos miradas. le volví a decir, ya en un tono no tan amable, que no queríamos comprar nada, pero el hippie me interrumpió.
- ¿qué son, ustedes dos?, preguntó de sopetón.
la pregunta era difícil de contestar. nos miramos interrogativamente entre nosotros, ¿era algo relacional, filosófico existencial, o qué? uno en puan nunca sabe.
belén.- nada, nada...
pedro.- amigos, casi. conocidos.
-. hay amor, acá. amor. love love love, como los beatles, esa canción es la de ustedes.
y, señalando la remera de pedro, tomó aire y empezó a cantar mas fuerte: remember that i´ll always be in love with you
lo miré a pedro, nerviosa. él, fascinado, no le sacaba los ojos de encima.
- treasure these few words till we´re together keep all my love forever, ps. i love you *
a este punto pedro sonreía abiertamente. el hippie dio una vuelta sobre si mismo, hizo una pequeña reverencia, y se alejó, no sin antes deslizarle a la moza que lo curzó:
- acá se nota, eh. hay amor.


* me enteré (después, porque me explicó pedro) que lo que entonaba el hippie era una canción poco conocida (y bastante mala) de los beatles:



jueves, 23 de enero de 2014

pedro, el que espera/2

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me voltié rápidamente y lo miré de frente. me devolvió la mirada. tenía los ojos verdes, nerviosos. parpadeó un par de veces.
me corrí un poco para inspeccionarlo mejor. bastante bajo, pero bastante más alto que yo (algo fácil), de pelo negro, corto. cara añiñada, parecía mas chico. su sonrisa era, también, nerviosa. como si fuese un galancete de telenovela al que le hicieron bullying en la secundaria y le hubiesen quedado tics que lo hacían, al menos en esa primera instancia, tierno. como si no supiese que estaba bastante bien, como si pidiese permiso para estar ahí.
suspiré aliviada, era lindo.

nos mantuvimos un rato en silencio, lo que solo acentuó su nerviosismo. me incomodó un poco, ya que por msn era más suelto, parecía mas relajado. dado que no decía nada nada, le sonreí, amistosa. y le largué:

belén.- que hacés, che.
pedro.- bien, todo bien. ¿vos?
belén.- bien, acá.
pedro.- ¿nos sentamos?
belén.- ¿acá? es horrible puan.
pedro.- tenés razón. vamos a tomar algo, te invito.

recorrimos la cuadra y media en silencio. en cuanto nos sentamos, me sonrió, tímido. algo le preocupaba, claramente.  yo le sonreí, amplia, intentando darle ánimos.

se ve que funcionó, ya que de pronto, lo soltó.

pedro.- belén... es que yo...estem... yo... tengo novia.

miércoles, 22 de enero de 2014

pedro, el que espera

empezamos a hablar por el año 2010, mas o menos. no recuerdo bien.
yo salía de una relación agobiante con un tonto (pero tonto posta eh) que no me dejaba en paz ni a sol ni a sombra. fue un lapsus, el peor de todos, haber salido con él. la situación era ridícula, mis amigas me miraban con el tonto y no lo podían creer. como yo, belén, tan despierta, tan cínica, tan... forra, digamos, podía soportar a ese tonto tan cerca mío. siempre lo expliqué con la frase esa de que cuando uno se está ahogando manotea lo que encuentra, y bueno. había cortado con mi novio de toda la vida (4 años habíamos salido) y enseguida empece a salir con el. tres meses me duró. luego estuve casi un año para poder sacarmelo de encima (habíamos cortado pero el me perseguía y me decía que iba a cambiar, mientras yo solo podía responderle que no quería que cambie, sino no verlo nunca más).
necesitaba urgente algo que no tuviese nada que ver con ese plomo, pero a la vez nada demasiado serio, porque luego de un año de ahogo necesitaba respirar. que nadie me llame, que nadie me llore, que nadie me rompa las pelotas.

a pedro, entonces, lo conocí a mediados del 2010. empezamos a chatear, como se hacía en esa época, pero por msn, lo cual hacia todo mas azaroso, ya que no había fotos a la vista. enseguida tuvimos química, compartíamos el humor, nos interesaban las mismas cosas, era K, todo encajaba. todo, pero no lo conocía. debía de ser horrible, como siempre pasa cuando todo encaja, vieron. asique un día, notando que la situación se estiraba,  le pedí que me pasara una foto. me mandó una, donde aparecía de lejos. esa típica foto de paisaje, donde uno no puede distinguir que tan bueno está el retratado, porque en realidad es lo menos importante de la picture. debe ser feo, pensé, por eso me manda esta foto. como no quise ser pajera, no insistí.

un día me propuso de vernos.
le dije que si, enseguida. no quería perder más tiempo chateando con alguien que no sabía si estaba bueno, la verdad. mejor develar rápidamente el misterio. (era jóven y superficial en aquella época. como ahora).

quedamos en encontrarnos en la facultad, ya que los dos cursabamos la carrera de historia. el era mas grande, tenia 30, pero habia empezado otras dos carreras y las habia dejado. en ese momento no me percate, pero eso me hablaba directamente de ciertos rasgos de su personalidad: inconstante, indeciso, con problemas para resolver. y como.
ajena yo todavía a todas estas impresionantes cualidades, nos citamos a las 18 hs en el patio.

llegué a las 18.15 hs, algo nerviosa. era primavera, el día estaba caluroso. me había puesto un vestido blanco, amplio, con florcitas azules, y me había hecho dos trencitas. a veces me vence la pelotudez y me agarran épocas de look añiñado. me paré en medio del patio y empecé a sentirme idiota. nadie parecía estar esperando a nadie, y yo ni siquiera identificaba bien a pedro.

en esas estaba, empezando a ponerme de mal humor, cuando alguien me tomó de la cintura, suavemente.
- ¿sos belén, no?

martes, 21 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/6 o a modo de epílogo

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luego acá
acá la cuarta parte
y acá la quinta


bajamos las escaleras en silencio. en la puerta del edificio me sopapeó otra vez. lo soporté estoica.
le sonreí, como disculpándome.
bueno, me dijo, claramente esta es una noche de la cual no me voy a olvidar.

sonreí, otra vez, aunque entendí el tono. y lo que quiso decir.
cerré la puerta, subí a casa, cerré la otra puerta.

miré sobre la mesa. el preservativo autografiado no estaba. se lo había llevado.

me pregunté si fue una cosa de judío y lo usaría con otra pobre mina, o si realmente se lo llevó para recordar esta noche, esta situación, este desastre.

unos días después, me enteré por francisco que dijo que yo era una histérica. que no podía creer que no hayamos cojido.
en cierta forma entendí su ego herido. la putita de belén, que se había bajado a dos al hilo del equipo, no le había entregado al sopapa trosko recoletense.

pobre.

nunca más me volvió a llamar. yo al los tres días del fatídico encuentro lo borré del face.

que suerte cuando luego de un desastre los dos están de acuerdo tácitamente en que no hay que volverse a ver. no es algo que suela darse muy seguido.

igualmente, mis amigas sostienen que al menos debería haberlo desnudado para poder desentrañar el misterio. ¿qué le pasaba al sopapa?, ¿lo tenía atrapado en el calzón?, ¿micro pene?, ¿no se le paraba?.
yo les puedo jurar que con mis posaderas busqué bien.
hoy tengo una única explicación (y las fuentes fotográficas parecieran confirmarlo): ese chico no tiene pito. 

domingo, 19 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/5 o comienza el sopapeo

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la tercera parte acá
y la cuarta  acá

mientras subíamos los escalones que nos separaban de mi tercer piso por escalera yo ya me habia arrepentido de la invitación. ¿por qué estaba subiendo a mi casa con un pibe que no me cerraba, que no me gustaba? ¿qué estaba haciendo?

se sentó en un sillón. hablamos de pavadas un rato, porque el no parecía decidirse a avanzar, y yo nunca fui buena para dar los primeros pasos.
me suena de vuelta el celular. francisco otra vez: ¿y? contestame che

me reí otra vez.
está todo bien, estamos en casa.

a partir de eso se desarrolló una conversación por wassap que empezó a incomodarle.
che, decile que no moleste, me dijo el sopapa.
"ya le dije que es un goma, pasa que no puede con su genio. es muy chusma"
o está muy preocupado por vos, contestó, seco.

dejé el celular al costado.
le pregunté si quería tomar algo. me dijo que no.
me levanté igual para buscarme un vaso de agua.
cuando volví me agarró de la cintura y me llevó hacia él.

me senté encima. no sentí nada. de nada. nada.
no es tan feo belén, me repetí. no es tan feo.

me incliné sobre él y esperé. ¿como se le dice ahora a los besos cuando apoyas solo los labios en los del otro? ¿picos o es muy noventas? se acercó y me dio eso, un pico.
como sea, nunca me gustaron los picos. es como, que mierda es eso, ¿un beso?, por favor. un beso de tortugas, eso es.

esperé. tal vez había tenido un pequeño acv y pensaba que era una buena manera de calentar la cuestión. se acercó. me dio otro pico.

wtf???

escuché que sonaba mi celular y me dio mas ganas de ver que me escribía alguien random que seguir besando a este flaco.

me volví a acercar; otro pico mas. tome aire y empecé a darle besos por el cuello, lamí su oreja, me acerqué de vuelta a su boca. por fin, la abrió. sentí la música de europe en mi cabeza:



la había abierto al menos.
sin embargo canté victoria demasiado rápido.
nuestras bocas encastraron, como encastran las dos palmas de las manos cuando aplaudís, ¿viste?. pero nada las unió. yo metí, suavemente, mi lengua, pero el no.

me aparté entre sorprendida y risueña. ¿que le pasaba a este tipo? ¿en serio había tenido algún acv o era imbécil naturalmente?.

volvió a acercarse con su boca sin movilizar su lengua. hicimos lo mismo que habíamos hecho dos segundos antes: sopapear.

eso era la definición exacta de lo que hacíamos: no era un beso, era sopapear. nada unía a las dos bocas, no había nada de sexy, ni de sexual, ni siquiera de afectivo o cariñoso. nada. era como que el tipo mecánicamente abría la boca y se quedaba ahí, sin movilizar nada más. como un pescado a la espera de que lo alimenten, abría y cerraba. abría y cerraba.

yo intenté, como pude, salvar la situación. le besé las comisuras, le acaricié el cuello y el pelo, subí dandole pequeños besos de su cuello a sus labios, los recorrí con mi lengua, pero cada vez que el sopapa buscaba intervenir en la situación, con su boca dura, con su lengua tensa, solo sopapeabamos.

sin embargo el sopapa parecía estar pasandola bien, su respiración se aceleraba e insistía una y otra vez con buscar mi boca con sus labios y sopapear al compás.

yo estaba incómoda, incomodísima. me moví de la posición en la que estaba y noté que, justamente, no notaba nada. nada de nada.

tuve un lapsus, y recordé a mi amiga a.- cuando le dije que iba a salir con el sopapa. me pidió que le pasara el perfil de face y estuvo mirando las fotos. me copió y pegó en el chat una en la cual el sopapa estaba parado con dos chicas rubias, y una maya ridículamente corta, era casi un boxer ajustado.

"¿qué tiene?", recuerdo que le pregunté.
nada, eso tiene. no se le nota nada, me dijo a.-

me moví un poco sobre sus piernas, nada. eso tiene,  no se le notaba nada.
me puse de pie y me senté sobre él, pero de espaldas digamos. mi culo estaba en contacto directo con su zona. me acomodé dos, tres veces. busqué sentir, aunque sea un poco su miembro. nada.

el sopapa, ajeno totalmente a mi búsqueda con mis posaderas, seguía insistiendo en sopapearme.

en algún momento de la noche me harté, eran las 4 am y yo trabajaba al otro día. me paré, le dije que era tarde, que tenía que dormir.

pero, ¿cómo?, ¿no vamos a cojer?, preguntó el sopapa, consternado. cuasi indignado, te diría.
"no, te dije que no ibamos a cojer", le dije sorprendida. (si no tenés el pito parado, ¿cómo pretendés cojerme?, pensé también, pero mi cerebro eligió la otra combinación de palabras para emitir en voz alta).
pero... na, dale. vení acá, me dijo. y me sopapeó otra vez.
me alejé, esto era una pesadilla. pensé que no podía a esta hora estar acá, con este clavo que no sabe besar, al que no se le para el pito, pero que insiste en cojer.
que horror.
sonreí, y solté lo primero que se me ocurrió: "no me digas que hasta trajiste forros, mi amor".
el pibe no emitió sonido, solo los sacó del pantalón. cuatro traía.
encima de impotente, optimista, pensé. creo que no lo dije.
"a ver, dame uno", le pedí.
me lo dió, todavía, creo, esperanzado.
agarré un marcador y le escribí atrás: con mucho afecto, para el trosko recoletense, belén.

el sopapa miró el preservativo y me miró. yo sonreí, amistosa. el sonrió, con esfuerzo.

te acompaño abajo, le dije. me miró desconcertado. le esquivé un sopapeo póstumo.
me paré con la mano sobre el picaporte de la puerta, a la espera de que se incorporara del sillón.

jueves, 16 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/4 o tranqui, 120

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y acá está la tercera parte

es una regla de sociabilidad básica que, a nuestra edad, ya respetable, cuando una persona invita a otra persona no tan conocida a subir a su casa a la noche, es, básicamente, para perpetuar el acto coital.

bueno, yo no sabía que esto era así. de cierta forma me lo imaginaba, creo.  es como cuando tenés una suposición de algo, como cuando te estás por mandar una cagada, viste, pero nadie te lo confirma entonces te haces medio la boluda. A MI NADIE ME DIJO QUE ESTABA MAL, QUE NO SE HACÍA, y punto, a otra cosa mariposa, tu conciencia se queda tranquila y vos terminas de perpetuar la cagada atómica que te estás por mandar haciendo caso omiso.

igualmente, recuerdo que le dije en el auto que no íbamos a cojer.
se lo dije claramente.

"mirá que hoy no vamos a cojer, eh" (antes de invitarlo a subir, claro. debe haber pensado que la invitación cancelaba mi anterior afirmación, pobre sopapa).
el sopapa se rió cuando le dije eso. cojeremos cuando cojamos, dijo. me gustás, la paso bien con vos, se me pasa el tiempo rápido.
sonó convincente.
"no se que imagen tendrás de mi, pero..."
¿qué imagen pensas que tengo de vos?
"que soy medio rápida, para empezar. dado que me bajé a dos compañeros de tu equipo de fútbol, pero no se, fue un lapsus, no soy tan así. tranqui, 120"
jajajaja, ¿por qué te preocupa que piense que sos rápida?
"no me preocupa. es que quería que te quede claro que no soy tannnn así. pese a lo que francisco les haya dicho"
¿por qué crees que francisco nos dijo algo?
"porque lo conozco, es re bocón".
jajajaja. bueno, si. es cierto, eso. nos contó que estuviste con los chicos, y que tenés éxito en general con los masculinos. no es que dijo nada malo.
"no, ya se. pero tampoco da que les cuente mi vida sexual"
si, es cierto.
"yo no tengo drama de dar a conocer mi vida sexual. pero me gusta hacerlo yo"
me parece justo.
"pero igual pensas que soy rápida, dale"
no pienso nada yo.
"capaz que es porque sos trosko, estas acostumbrado a las troskas que se hacen las feministas liberales y cojen mucho y mal y nunca en su vida tuvieron un orgasmo, pobrecitas. también suelen hacerse las lesbianas, todo esto para calentarle el bocho a los tipos".
largó una carcajada fuerte. se ve que conocía al estereotipo.
bueno, belén, vos me gustás mucho. no importa si no cojemos.


y bueno, nada. diez minutos después lancé la frase fatídica y lo invité a subir.


igual se ve que si le importaba, al fin y al cabo. ya van a ver.

miércoles, 15 de enero de 2014

el chico sopapa/3 y esas cuatro palabras

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entonces, estábamos con el trosko.
estuve con los otros dos, primero, de los cuales ya hablamos anteriormente.
luego de pasados tres o cuatro meses de esas historias, reaparece el sopapa.

me habla un día por facebook. de francisco, claro, para sacar tema.
recuerdo que le comenté algo a francisco y me dijo, tranquilamente: es que te quiere dar, belén. es obvio.

lo pensé un poco, pero yo estaba chongueando con otra persona y la verdad el sopapa (que todavía no sabíamos que lo era, claro esta) no me interesaba en lo más mínimo.

un mes después el sopapa reapareció. estuvimos hablando de tipos de tetas (en serio; estos son mis problemas para vincularme con el sexo opuesto de los que habla inés) y francisco volvió a decirme que me estaba buitreando. quería divertirse y la petisa (yo) le parecía una excelente opción.

lo pensé otra vez. era divertido, pero demasiado gordis para mi gusto. tenía cara rara, además, y una nariz extraña. y era trosko. yo dudaba. y ustedes saben que ya el atisbo de duda con respecto a alguien para iniciar cualquier tipo de relación es mala señal. pero también ya saben como soy yo. dado que no tenía nada más a la vista, me dejé convencer.

un día francisco me invitó a cenar y trajo al sopapa consigo. la cena fue amena (en realidad charlé más con fran que con el trosko, pero bueno) y al sopapa se lo veía emocionado. esta noche la pongo, debía de pensar.

decidí darle una oportunidad. hacía un mes que no cojía, no había otra cosa en vista. no es feo, concentrate en eso belén, me decía a mi misma. no es feo no es feo no es feo.

"te llevo a tu casa" dijo el trosko sopapa, obvio. sonreí y acepté. francisco cruzó una mirada conmigo. ya estaba hecho. eso era un sí.

me pidió mi teléfono, lo agendó, y me llevó hasta la puerta de mi casa en su super auto. en ese momento me llega un mensaje de fran: ¿y? ¿qué pasó?

me causó gracia el mensaje y me reí. me preguntó de que me reía y le conté. se rió conmigo y me dijo: que onda vos con fran, está como muy pendiente.
le dije que eramos amigos, nada más. se ve que la respuesta lo dejó satisfecho, porque no volvió a nombrarlo en toda la noche. estuvimos charlando un rato en el auto, no se si era que ya estaba entregada o que realmente sacó a relucir sus mejores armas conversacionales, que, un poco empujada por el frío, un poco con ganas de que avance al menos y me de un beso (cosa que no parecía dispuesto a hacer) dije esas cuatro fatídicas palabras:
¿subimos a mi casa?

martes, 14 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/2

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como les decía, entonces, el chico sopapa no llamó mi atención, para nada. me resultó agradable, que se yo. cruzamos un par de palabras, era ágil para los chistes, eso siempre es positivo, aunque los hacía siempre desde un toque burlón que me disgustaba un poco. parecía hablarte mirandote desde arriba, como si estuviese parado un par de escalones por encima tuyo.

era medio trosko, además. es, todavía no feneció. y ser trosko, al menos conmigo, resta mucho. no es que sea prejuiciosa (lo soy) pero la mayoría de los troskos se consideran iluminados, siempre te hablan desde una superioridad ético moral intelectual (como el sopapa, justamente) que es, además de mediocre, ridícula. críticos al extremo de todo, suelen ser mas burgueses que el burgués que critican. desprecian al peronismo, por masivo, por simple, por pasional, y consideran que tienen la verdad iluminada al respecto de todo. personas tristes, fuera de órbita, poco vinculadas con la realidad e hipócritas. salvo contadas excepciones, claro, pero ya saben que me encanta generalizar.

lo que le sumó un par de puntos al sopapa, ademas de no ser feo, fue que era un medio trosko que se reía de su troskedad. de sus contradicciones troskas, digamos. al menos nunca había militado orgánicamente en ningún lado (esos son peores).

para confirmar que siempre tengo razón y que aguanten los estereotipos, era un trosko que vivía en un depto que le habían comprado los papis en recoleta, plena av. libertador, en frente del que karina jelinek le disputa a fariña. hablaba inglés, francés y alemán a la perfección, tenía un super auto (que claramente no había adquirido con su sueldo de docente) y, además de haber viajado por el mundo, estaba siempre vestido de punta en blanco (usaba sweters, chicos, sweters). él, sabiendo todo esto, se burlaba de la situación de ser un trosko recoletense, y nos reíamos al respecto. no caí en ese momento, pero luego me di cuenta de que lo que yo tomaba por sentido del humor en realidad era más parecido a un cinismo recalcitante y posmoderno que a otra cuestión.

en fin, no importa. era de recolecta, trilingue, viajante de mundo, usaba mocasines, tenía cierto sentido del humor que luego resulto cinismo y era trosko. y no era feo.

así estábamos.

solo podia salir mal. pero yo hice oídos sordos a todas las señales y avancé.

lunes, 13 de enero de 2014

el chico sopapa y yo/1

al sopapa, entonces, lo conocí porque jugaba al fútbol con francisco.

no me impresionó para nada, la verdad.

"no es feo" fue lo primero que le dije a una amiga.

cuando la mejor cualidad que se le puede encontrar a alguien es que al menos "no es feo", entonces están ante un problema. no es feo es la peor caracterización del mundo mundial. no es feo es terrible, porque significa no solo que no es lindo, sino que además no hay nada mas interesante para mencionar al respecto del susodicho.

el no es feo es lapidario. sepanlón, como decía mi abuela dora.

cuando alguien les parece que "no es feo", corran para el otro lado. cosa que no hice yo, por supuesto.

pasaré a relatar entonces, a continuación, mi experiencia con el chico sopapa. que les sea leve.

viernes, 10 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/4

primera parte
segunda
tercera

una de esas 4 historias la conté bajo la etiqueta "el chico glamour". fue breve, efímera, tonta. pueden leerla acá. también pueden leer otro breve comentario al respecto en esta entrada

la primera de las historias también la escribí (a tiempo real), ya que me tuvo bastante involucrada, en principio porque soy una caprichosa de mierda. terminó mal, para variar. el pibe desapareció, volvió a aparecer en marzo del 2013 y obviamente lo saqué corriendo. fin. pueden leerla, si tienen tiempo y ganas, bajo la etiqueta de "el hombre nuevo" (son varias entradas, la historia se empieza leyendo de abajo para arriba, lo ultimo es esto que ya leyeron).

pero si empecé a contar todo esto, en realidad, es porque quería contar la tercera de esas historias. una que siempre dije que contaría porque fue bastante desastrosa, pero que por una cuestión u otra nunca terminaba escribiendo.

comienza entonces mi tercer historia, con el tercer integrante del equipo de fútbol, al que decidí llamar:

el chico sopapa.

enjoy it.

miércoles, 8 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/3

primera parte
segunda

de los 7 que me agregaron, acepté a 4. dos porque me habían gustado; otro porque era el entrenador y también le había echado el ojo aunque sabía que estaba casado; los dos que quedaban los acepté uno porque lo conocía de vista y el otro porque me resultó simpático.

primer selección natural, chicos. esto funciona así. es una mezcla de verte bien y no ser tan estúpido. los lindos primero, los graciosos en segundo lugar (asi funciona el mundo).



mi amiga p.- siempre dice que no hay que estar con más de dos personas de un mismo grupo, porque es para quilombo. si quieren adelantarse, les voy a confesar algo. rompí esa regla básica, mínima, racional. estuve con 4 (en un período de año y medio, eh).
porque ya saben, quilombo es mi primer nombre.

hagan sus apuestas de con quiénes.

lunes, 6 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/2

esta historia empieza acá

hay algo bastante curioso en esos lugares en donde los masculinos están solos, interactuando únicamente con su género. la forma en que responden cuando entra en escena una mujer es bastante particular.

la verdad yo nunca estuve en grupos exclusivamente masculinos, mas bien al contrario, asique nunca me había percatado de esa dinámica específica.

son como monitos. se golpean entre ellos, hablan con códigos boludones, utilizan mucho palabras extrañas para referirse a si mismos: bestia, campión, fiera, capo, papá. se auto felicitan mutuamente, se arengan (vamo, vamo), no se, es raro. expresan hacia afuera todos los tópicos de la masculinidad boluda; es como ver a 20 coco sillys  interactuar a la vez.

me acuerdo que bajé del colectivo y caminé hacia la cancha. enseguida pensé que qué calor, que tendría que haberme quedado en casa, que qué hacía parada ahí sola como una gila.

fran me vio enseguida. me estaba esperando y se cruzó para saludarme. noté que enseguida fui notada, valga la redundancia, por la veintena de masculinos que estaban en el lugar. era la única chica cerca, y tenía calzas azules. de pronto me di cuenta que era como meter a una liebre en una cueva de zorros. me sonreí, a quién no le gusta ser el objeto de deseo de la mayoría aunque fuese un ratito.

francisco me acompaño hasta el borde de la cancha, y a la vez se acercaron 5 o 6. me los presentó, rápidamente, y noté que los masculinos en cuestión comenzaron a palmear a fran, como felicitandolo. me hicieron sentarme al costado de la cancha, el partido ya empezaba. francisco entraba de titular, asique me saludó y miró de reojo a 3 o 4 que se quedaron cerca mio, haciendo chistes tontos o charlandome.


nunca había experimentado tanta atención masculina sobre mi. era una experiencia novedosa y, la verdad, placentera. me dediqué a sonreír mas de lo normal y a mirarlos a los ojos, sin decir demasiado. los dejaba que se pavonearan en su machosidad extrema. mi amigo cada tanto miraba hacia el grupo y yo le sonreía. noté que no parecía dejarlo muy tranquilo la atención inusitada que había generado en sus compañeros de equipo.

cuando terminó el partido se acercó a preguntarme si me había aburrido mucho. le sonreí ampliamente y le dije la verdad: no, para nada. no se si la respuesta lo satisfizo.


nos volvimos en colectivo juntos.
esa noche fran me mandó un mensaje: tuviste éxito en el equipo. todos andan preguntando si estamos juntos.

¿y qué les contestaste?, respondí.

que eras mi amiga; eso.

muy bien. siempre pensando en mi futuro sexual vos.

ponele.

esa noche me agregaron 7 al facebook.
nada mal, pensé yo. 

domingo, 5 de enero de 2014

el equipo de fútbol y yo/1

yo tenía un amigo, francisco.

él jugaba en un equipo de fútbol hace muchos años.
francisco y yo nos habíamos conocido porque era amigo de un pibe con el que yo salí. miren que he salido con cada uno... pero ninguno como ese pibe. es esa clase de gente que da verguenza ajena, ¿viste?. que uno no puede entender en qué estaba pensando cuando le di bola.

bueno, con francisco nos hicimos amigos instantaneamente. en un cumpleaños de este pibe que ya sabemos y sobre el cual no me voy a explayar. fue una noche extraña, esa, que algún día contaré.

la cuestión es que a partir de ese día fran y yo decidimos que nos caiamos bien. con el tiempo se hizo mas amigo mio que de mi ex.

igualmente nunca tuvimos un trato cotidiano con fran. nos veiamos cada tanto, en grupo, para algún cumpleaños.

hasta el año pasado (no el 2013, eh, el 2012, enero no cuenta). empezamos a hablar mas seguido, a tenernos más en cuenta.

fue ahí que fran empezó a insistirme con que fuese a verlo jugar al fútbol. la verdad es que a mi la perspectiva de tener que irme un domingo a estar todo el mediodía al rayo del sol para ver un partiducho de fútbol en la loma del orto no me emocionaba demasiado, pero finalmente acepté.

es que yo soy así, siempre termino cediendo. además conozco a los masculinos. se que parte de su esencia es mostrarte (a vos, al mundo) lo que hacen. siempre suelo contar, divertida, la historia de un profesor bastante conocido de mi facultad que me agregó al face y después de cruzar 4 palabras empezó a mostrarme lo que él quería que yo viese de él: este soy yo tocando la batería (pasa videito de youtube); este soy yo cuidando a mi sobrino (pasa foto de él tirado en el pasto con un monito bastante feo); este soy yo y mi equipo de fútbol 5 de los miércoles (pasa foto); este soy yo y mi equipo de fútbol de los domingos, juego de 9 (pasa foto); este soy yo dando una clase en... etc etc.

es bastante curiosa esa faceta masculina, la forma en que buscan venderse. siempre me dio un toque de ternura (un toque, cuando se ponen gomas como el susodicho de la batería ya no). es como algo medio infantil que les queda, en donde en plan apareamiento muestran sus morisquetas y habilidades a su objeto de deseo.

pues bien, fran insistió y finalmente le dije que si. que un domingo lo acompañaría a verlo jugar.

asique dos semanas después me puse el despertador a las 10 am, me levanté, me puse mis calzas azules eléctricas para estar cómoda, una remera simple, blanca, con la pantera rosa estampada en ella, me hice una colita alta y allí fuí.

así comenzaba, entonces, mi historia con el equipo de fútbol.
bienvenidos a ella.

viernes, 3 de enero de 2014

yendo hacia ningún lado

cuando mi mamá se enfermó, lo primero que hizo fue dividir nuestra casa de madryn.
era una casita chiquita, en la mitad de un terreno, prefabricada. mi padre siempre decía que era una casa de mierda, que no valía nada, que no entendía como no se había volado.
hace 20 años que está de pie.
cuando mi vieja se enfermó yo recién me había ido a estudiar a bsas. ella tuvo que pedirse una licencia sin goce de haberes y venirse a vivir al monoambiente que alquilabamos en primera junta, conmigo. decidió entonces que ibamos a dividir la casa de madryn en dos. una habitación, el comedor-cocina y baño, que era la casa inicial, por un lado. cuando yo tenía 14 años mi vieja pudo ahorrar lo suficiente para incorporar una habitación más, un pequeño lavadero, un baño aún más diminuto y un pequeño living a la casa original. esa ampliación sería la otra casa.
frente a la mirada incrédula de gasistas y albañiles consiguió meter una cocina en un lavadero diminuto, una mesada y una heladera.
transformó una casa, en dos.
la casa original se alquiló. la otra casa quedaría para nosotras si queríamos volver a madryn. para mi, en realidad. mi vieja intuía que ya no iba a volver, solo que yo en ese momento no lo sabía.

hubo entonces que hacer algo para poder entrar en la casa de al lado, que no tenía mas de 20 m2; la misma medida que tenía el monoambiente que ocupamos con mi vieja en capital durante un año y medio. 
recuerdo a mi mamá bajando cajas, sacando muebles a la calle, embalando ropa, pero, sobre todo, deshaciendose de cosas.
creo que lo conté, alguna vez, acá. uno de esos días de vacaciones de invierno me la encontré subida a una silla vaciando un armario. habia dos pilas, una enorme de cosas para tirar, otra de cosas para regalar y otra casi inexistente de cosas para guardar.
me acerqué empujando una caja que había terminado de embalar y me puse a mirar en la pila para tirar. de pronto observé que en ella estaban, apaciblemente derruídos, mis cuadernos de primaria.
me agaché al lado de la pila e identifiqué mi cuaderno de primer grado. era gordo, de esos cuadernos rivadavia que traían mas de 200 hojas, y estaba forrado con la bella y la bestia. lo abrí y me encontré con mis primeras letras, amontonadas, y muchos colores.
desde la silla mi vieja seguía tirando cosas a sus pilas respectivas.
me acuerdo que me enojé un poco. me paré y le dije, cuasi indignada:
- mamá, estos son mis cuadernos de cuando era chica.
mamá: si, esos los tiramos, junto con la ropa que te tejió tu abuela que era una cagada, me da cosa regalarsela a alguien no sirve para nada, siempre tejió para el orto tu abuela, no se para que la guardé la verdad.
- pero mamá, son mis cuadernos de primaria, como los vas a tirar. 
mamá: belén, no jodas. ¿para que mierda los querés? no sirven para nada, nunca más en tu vida los vas a mirar, no hay que acumular mugre al pedo.
- no es mugre mamá, es mi historia. ¿dónde tenés el corazón? ¿soy adoptada?
recuerdo que me miró, desde la escalera,  y sonrió ante mis reclamos.
bajó con tres saltitos y me abrazó fuerte.
- este momento es tu historia, las cosas no. todo lo que vos puedas atesorar en tu cabeza, es tu pasado. si algo se, es que para poder caminar ligera por la vida tenés que andar liviana. las cosas son cosas, belén. no son nada. para poder caminar a buen paso hacia el futuro tenés que poder desprenderte de la mayoría de ellas, sino te atascás.

cuando murió mi vieja, lo primero que hice al volver a mi casa fue juntar sus pocas cosas en tres cajas. tres cajas fueron suficientes para contener 49 años de la vida de mi mamá. recuerdo que las cerré ante la miradas extrañadas de mi novio de aquella época y mi padre, que insistían en que no era necesario que regalara sus cosas, que no ocupaban espacio.

me quedé con 6 cartas que me escribió en esos únicos 6 meses que estuvimos separadas cuando me vine a estudiar; son hoy mis cosas más favoritas en el planeta tierra. me quedé con las pocas fotos que tenía de ella de niña. y con tres libros: el último que había leído, sin terminar, con un señalador marcando la última página que había abierto; su libro favorito en el mundo y uno muy viejo que le había regalado de chica su papá; nada más. todo el resto cabió en esas tres cajas.

tres cajas para 49 años. tres.


mi vieja no era de mucho hablar, ni de aleccionar. era más bien callada, dura, muy estricta. tuvo una vida complicada y jamás se quejó. mi vieja y yo eramos muy distintas. 

creo que el no guardar fue una de las cosas mas importantes que me enseñó. "si algo en un año no lo usaste nunca, regalalo, no lo vas a volver a usar y seguro que otro lo necesita", repetía como mantra.

con el tiempo me fui dando cuenta de que no guardar no solo se aplicaba a cosas, sino también a personas.
a veces uno se aferra a gente, a amigos, a ex, a familiares, a conocidos o compañeros. gente que no aporta, que nos hace mal, que se vuelve una carga para nosotros.

vamos por la vida no solo pesados por las cosas que atesoramos, sino por la gente a la cual nos negamos a soltar. gente que ya nada tienen que ver con nosotros. que participaron en un momento particular de nuestra historia, que tuvieron alguna función, o no, que tal vez fueron anécdotas efímeras, y que tenemos que permitirnos dejar. gente que nos engancha en el mismo lugar y no nos permite avanzar, agujereandonos un poco más, aplastándonos con su peso.

vamos cargados de cosas, cargados de gente. 

para avanzar hay que andar liviano, repetía mi vieja a quién quisiese oírla; sino te quedás siempre en el mismo lugar.

jueves, 2 de enero de 2014

quisiera no ser

estuve escribiendo poco, últimamente.

no tenía ganas. o no me salía. o no se.

siempre escribí medio por impulsos, viste. nunca pude escribir porque quería hacerlo. para mi escribir es como sangrar, ponele. no es algo que podes hacer por motus propio, te tiene que pasar por X situación.

me pasaron cosas malas, en el 2013. me echaron, falleció mi tío, me senti mas poca cosa que en general, me sentí sola, sentí que la carrera que había elegido no era lo que quería hacer luego de hacerla. en fin. cosas.

de a poco fui dejando de escribir. no me salía.
a veces me sentaba y abría esto y nada. nada de nada. el cursor, la hoja en blanco. un par de frases pelotudas que terminaba borrando porque caca.


hoy tuve un día de mierda. me propuse iniciar el año bien, con ganas, pero no me salió.
soy de esa gente a la que cuando le movés un poco las fichas, apenitas, le tirás abajo el esquema y nada. todo se vuelve terrible y oscuro.

hoy decidí tener un buen día, vi a dos amigas, lo intenté. estaba callada, algo que no es común en mi. de pronto no tenía nada que decir, sobre ningún tema. no tenía opinión sobre nada.

mientras tomaba mate escuché una charla larguisima sobre todas cosas que me chupaban un huevo. empezaron acerca de lo mal que elijen regalos de cumpleaños sus esposos, hasta cuando pensaban tener hijos, hasta la forma de combinar una remera a cuadrillé con una pollera de estampado rayado. mi cerebro mientras tanto hacía piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii de forma intermitente, mientras que intentaba que mis gestos no traslucieran mi hastío general.

de pronto tuve que irme, urgentemente. me levanté y dije que me iba, así, después de estar una hora sin decir una palabra. quería alejarme de todo eso, quería no estar ahí, quería no ser yo, porque no.

salí a los tropezones y caminé sin rumbo fijo.
pensé que soy una persona que no quiero ser; que me transformé en algo que ni yo misma puedo definir del todo bien. a veces el sentido de todo se desdibuja y no me acuerdo que carajo hago yo acá. en madryn. en argentina. en mi vida. en el planeta tierra.


hoy es de esos días en que quisiera ser cualquier otra persona. o no quisiera ser, directamente.

para mi, escribir, siempre fue un alivio. era como una forma de escucharme a mi misma. como cuando uno lee en voz alta, algo así. interiorizar cosas que salen de adentro hacia afuera, y luego vuelven. esta mierda soy yo, es lo que tengo, no hay nada mas.

parece ser que aunque me intente hacer la boluda siempre en el fondo estoy yo. esta insatisfacción permanente. esta nada asfixiante. el no deseo imperante.

y palabras repetidas, redundantes, pelotudas. que al final no dicen nada.

solo silencio. lo mismo que la hoja en blanco con el cursor titilante pero despues de teclear durante veinte minutos.

solo yo. o sea nada.

miércoles, 1 de enero de 2014

la mitad mas yo

abro un ojo.

un rayo de sol me pega justo en medio de la cara.

me corro, pero en cualquier posición a la que pueda acceder con mi cabeza apoyada en la almohada el rayo me encuentra. es potente.

me doy vuelta ofuscada, pero se que no voy a durar mucho en esa posición. me hace doler la espalda. gajes de los 26.

manoteo el celular. lo escuché sonar varias veces, lejano. 3 mensajes, dos llamadas, 4 conversaciones de wassap.

miro la hora. las 5.

me doy vuelta otra vez. me duele la cabeza. me cuesta recordar, todavía no desperté del todo. me parece que dormí toda una vida. tal vez dos. me estiro y miro la hora. las 5. no termino de desentrañar que día es hoy, que fue lo que hice ayer, a que 5 se refiere el uso horario.

me siento en la cama. con una bombacha de encaje y una remera brillosa, recuerdo que ayer, u hoy, es 1ero. mis pies tocan el piso fresco, el ventilador, en su primer velocidad, se mueve bamboleante y sus aspas me acompañan suavemente con su musica. tas, tas, tas, tas, tas.

trago saliva, tengo la garganta seca por el ventilador. levanto la cortina y el sol pega de lleno. tienen que ser las 5 de la tarde. yo habia quedado algo con alguien, pero no puedo recordar que. la cabeza me explota.

busco el celular y leo los mensajes. gente preguntandome si llegue bien, y con quien. recuerdos borrosos de baile, luces, estar parada en una silla, dar vueltas en el auto, una discusión pelotuda.

de pronto me acuerdo de la discusión. me hago una colita y me miro al espejo. uno pensaría que ya a los 26 dejaría de discutir pelotudeces. me acomodo el flequillo, no estoy tan mal. me paso la mano por debajo del ojo para sacar el delineador corrido. las cosas son simples, simples, simples.

me saco la remera, me miro. me toco la panza. de pronto escucho a alguien diciendome que a mi me encanta año nuevo, que no puedo dejar que nadie me quite eso. yo digo que si, pero que me envenené de pronto. después nada, borroso del todo. los mensajes de amigos diciendome que como bailamos y que la parte de la barra fue genial. la parte de la barra.

me siento en el piso. cuento las vueltas del ventilador, me pierdo siempre después del 13 y vuelvo a empezar. cuando chica me pasaba cuando contaba ovejas para dormir. no me dormía pero me distraía de la cuenta y siempre tenía que volver a empezar. quizá por eso nunca fui buena en matemática.

de pronto recuerdo una charla con una amiga borracha sentada en la arena. me llama al celular y me dice que esta borracha y que me quiere. yo le cuento la discusión pelotuda y ella llora por mi discusión pelotuda y me reta, me dice que no compita con gente que no esta a la altura. no compitas, competir es malo, pero es peor cuando es gente a la que le ganás por knock out me dice. y no entiendo si me habla de ella o me habla de mi. te quiere o no te quiere belén.


a medias no sirve,  te quiere o no te quiere. los intermedios no sirven, porque te atascas al pedo. quedas como una rueda girando sobre el barro empantanado. si no te quiere del todo, que se vaya a cagar, dice.
es una amiga sabia.

esto era lo que veía mientras charlaba con ella:

















de pronto me vuelve a sonar el celular. es ella, que me pone: che, si no te quiere es un pelotudo, belén. move on.

de pronto sonrío. tiene razón.