la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sábado, 8 de diciembre de 2012

el italiano/6

esta historia es larga, y empieza aca:
1) http://paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/07/el-italiano-y-yo.html
2) http://paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/07/el-italiano-2.html
3) http://paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/08/el-italiano-y-yo3.html
4) http://paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/08/el-italiano-y-yo-4.html
5) http://paremosdesufrir.blogspot.com.ar/2012/10/el-italiano5.html

al final, como me recordaba un lector (que nunca puso su nombre. deberías. anónimo lo tengo asociado al gil que me escribe mensajitos en el blog diciendome huerfanita y otras cosas tan estúpidas como esa) digo, decía, nunca terminé de contarles del italiano. aquel que no sepa de que estabamos hablando, adjunté las entradas anteriores a esta, por si quiere informarse a cuenta de que viene esta historia.

después de esa noche que se quedó a dormir, nos levantamos y desayunamos.
lo bueno con el italiano (o no, lo distinto, si se quiere), era que hablabamos poco. era más bien un juego medio idiota de mirarnos, sonreirnos y tratar de entendernos a como sea. y reirnos de no poder entendernos, claro esta.
estar con alguien con quién no podés hablar fluídamente es como... raro. se agudizan mucho mas los sentidos. a lo mejor no nos damos cuenta cotidianamente (yo al menos, que hablo hasta por los codos) de cómo las palabras tapan todo lo demás y uno se distrae. se distrae de tocar, de mirar, de saborear (si) . cuando el oído pasa a ser secundario a la hora de comunicarte, todo se vuelve extraño. es otro tipo de conexión. y de a poco, a medida que pasan las horas, los días, te olvidás de hablar. cada vez decís menos.
se hace mas real algo que por ahí cuando hablamos y decimos una y otra vez las cosas se desdibuja y perdemos de vista; generamos la ilusión óptica de que el otro nos entiende, y de que sabemos exactamente que le pasa al que tenemos al lado. perdemos de vista que somos dos personas, individuales, separadas. y que nunca, nunca, nunca, terminás de saber que piensa el otro, que está sintiendo. las palabras nos provocan la fantasía de pensar que si, que tenemos a la persona semi controlada, que sabemos que terreno estamos pisando... pero creo que en el fondo todos somos un poco el italiano alemanote y yo, la petisa peronista sureña, cada uno en su mundo, islas separadas, cuya interacción no es más que un intento frenético de conectar aunque sea unos instantes, algo, un poco. y después nada. el silencio. la desconexión. y miles de palabras intentando que.

después de desayunar se cambió y me abrazó fuerte. me dijo como pudo que tenía que ir a ver en que andaba el amigo, y que se iban mañana. yo asentí, y me quedé callada, otra vez. no me daban ganas de hablar, a esas alturas. era totalmente innecesario. le dije que lo llevaba yo, que era lejos para que caminara. me dijo que no era necesario, pero insistí. en realidad quería aprovechar hasta el último instante de poder mirarlo. era tan lindo.
nos subimos al auto y mientras yo manejaba el me acariciaba la nuca. de a poco, fue bajando hasta llegar a mis piernas. cada vez que paraba en un semáforo me hacía una leve presión en la rodilla y al mirarlo me miraba despacito, así como miraba el, y me decía: hola, linda. y un beso. repitió la operación una y otra vez hasta que llegamos.

frené el auto frente al hostel y lo miré sonriendo.
belén.- un gusto conocerte, che.
el italiano.- ¿gustó?
belén.- emm... nice met you
el italiano.- no, you.
belén.- si, también.
el italiano.- ok.
belén.- ok.
el italiano.- ohh, triste, esto, todo.
belén.- si.
el italiano.- linda.
belén.- chau gil. have a nice trip o como se diga.
el italiano (haciendome burla).- chau chau como se diga nice trip
belén.- uhh, que te hacés el vivo.
el italiano.- ¿qué pasa?
belén.- nada, andá. me molesta despedirme.
el italiano.- no es chau, not now.

ahí me ilusioné. pensé que me iba a decir de pasar la última noche juntos. lo miré, esperando. que no se note tanto, belén, pensé.

el italiano.- in the afternoon, we can see us again

y ahí, inexplicablemente, me enojé. o sea, si, me decía de vernos a la tarde. si, buenisimo, pero yo quería dormír otra vez con el. ya se, era un planteo ridículo y extraño que además, era desubicado, pero bueno. ustedes saben que esas cosas no se controlan (y mis ofensas menos que menos. mis enojos son como tormentas de viento, vienen imprevistamente y así se van. aparecen inmanejables por las cuestiones más mínimas e infundadas).

el italiano.- and?
belén (ofendida).- i can´t. i have a birthday
el italiano.- ohh. but i travel then. y noche con mi amigo y ehmm... como decir...
belén.- ...
el italiano.- ¿gente? gente del hostel ¿es correcto?
belén.- si, claro.
el italiano.- come on. a little time?
belén.- no, tengo un cumple.
el italiano.- ¿cumple?
belén.- yes, my friend´s birthday
el italiano.- ah, okey. if you want you know i want see you again, okey?
belén.- si, i can´t.
el italiano.- pucha.
belén.- jaja, pucha...
el italiano.- ¿el rato nomás?
belén.- ¿eh?
el italiano.- a little time if you can
belén.- no creo.
el italiano.- okey. bueno, it´s triste.
belén.- asi es la vida.
el italiano.- linda.

me agarró el mentón y me dio el beso más lindo del mundo. su lengua me acarició los labios despacio. de a poco le mordí el labio inferior y me dieron ganas de morderlo fuerte, bien fuerte, para que se acuerde de que yo alguna vez pasé por ahí. pero me contuve. además, estaba ofendida, claro está. se bajó del auto y me miró. prendí el motor y de pronto se puso enfrente del auto. rápidamente lo tuve del lado de mi ventanilla. bajé el vidrio preguntandole que quería. un beso, me contestó, y me besó otra vez.

la última, creí yo. 

22 comentarios:

  1. ¿Así terminó? Gracias. G.

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  2. ¿Cuántos fascículos faltan?

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    1. no se. empiezo a escribir y corto cuando me parece que es necesario.

      supongo que dos más, o tres como mucho.

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  3. Con un italiano hablás en inglés jajaja.

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    1. si. si lees las primeras entradas explique que el italiano hablaba italiano y alemán. y balbuceaba algo de inglés. yo hablo solo castellano y balbuceo inglés. por eso hablabamos inglés.

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  4. bien! este blog es de los que me gustan a mi...
    te va a gustar el mio tambien!


    beso

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  5. oh, quiero saber como sigue, esta historia me tiene re interesada

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  6. Presumo que no es bueno el sexo con vos, si tu garche sería bueno, después de coger insistirían en volver a verte, al menos por un tiempo.

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    1. jajajaja.


      nunca me cojieron y no me volvieron a llamar. jamas.

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  7. dejá de robar con el italiano loco, buscate un colorado que esos garpan

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  8. aguante la del italiano!

    me trae recuerdos

    eli

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    1. ¿tuviste tu propio italiano? son lo más. besote.

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  9. ¿Tanto quilombo por un tipo que nunca te cogió?, que mal hacés quedar al país.

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    1. ¿eh? coco, dejá las drogas duras y de comentar pelotudeces. el italiano si me cojió, no se de donde sacaste que no.

      suerte y no vuelvas. besito.

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    2. Qué jodido es no saber el final de esta historia. Qué jodido.

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