la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

sábado, 23 de junio de 2012

a ésa

siempre que cuento esta historia la gente se me rie.

yo siempre digo que soy grasa porque cuando uno mama de chiquita, difícil enderezarse después. por más puán y cultura "de la buena"que a uno le inculquen.

mi mama no era berreta. era de la media. le gustaba el rock nacional, silvio rodriguez, esas cosas de progre que estaban de moda en la época de los setenta. era linda mi vieja, flaca y alta, a mi no salió. tenía rulitos y los odiaba, se hacía la toca. era linda mi mamá, todos los tipos se daban vuelta para verla, me acuerdo que de chiquita me daba una bronnnnca que me la miren, porque mi vieja era mia, y de nadie más. además tenia ese no se qué, viste. ese aire de inalcanzable. ese aura de lejana que a los tipos los volvía locos. era inalcanzable en serio mi vieja, pero de eso me di cuenta después. me acuerdo la bronca que me daba que le gustaran los chupetines de coca cola. ella cada tanto se daba el gustito de comprarse un chupetín de coca cola, viste, y lo comía ahi, a la vista de todos. y a mi me molestaba, me acuerdo. me ponía como loca, lo veía como algo malo, los chupetines a ella no le correspondían, nada que ver, los chupetines eran para los chicos, cuando fui mas grande me di cuenta, claro. mi vieja era sexy comiendo chupetines de coca cola. eso era lo que me resultaba intimidante viste, porque todo bien, pero la vieja de uno cualquier cosa menos sexy, dejemosnos de joder. "castradora desde chiquita me saliste, que lo parió" decía mi mama ofuscada cuando yo le hacía los berrinches. pero no daba que comiera chupetines de coca cola, ni que bailara asi como bailaba adelante de la gente. todos la miraban sino, y mi vieja, se sabe. era solo mia. porque de limites, claro, ni hablar. "eras déspota, hija de puta" me dice i.- que me conoce desde la infancia. y bueno, le digo yo. a veces pasa.

pero esto no tenia nada que ver con lo que les iba a contar. pasa que hablar de mi mamá es una de mis cosas preferidas del mundo, que solo compite con sacarme el esmalte de las uñas raspando con la otra uña, andar en pata los días de invierno y exprimir limones (si che, me pone feliz el olor a limón). apoyar el culo en la estufa tampoco está tan mal.

bueno, cuestion que yo les decía que yo lo de grasa lo traigo desde chiquita, viste, pero por rosa, ella me enseñó. cuando yo era chiquita mi mama laburaba mucho, y lejos de casa. yo pasaba muchas horas con rosa, esperandola volver con ansias porque siempre me traía algún regalito (en general, esos alfajores que ya ni recuerdo porque no me gustaban, que traían fabulandia, los coleccionaba, se ve que tenía problemitas desde chiquita. cuando dejaron de salir los cimientos de la relación entre mi madre y yo temblaron, fue un shock del que nos costó recuperarnos). cuestión que rosa y yo eramos como mejores amigas (esto decidido por mi, no es que le había pedido a rosa su opinión al respecto). además, ibamos las dos al mismo grado, ya que rosa no había terminado la primaria y había empezado de vuelta de grande, asique las dos ibamos a segundo. me acuerdo que se pasaba las tardes dibujandome, porque rosa dibujaba muy bien. y yo, que siempre fui la pequeña stalin que tanto quiere victorero, le decía: rosa, dibujame una máscara. rosa, ahora venecia. rosa, quiero un osito cariñoso. ahora quiero liliputienses. rosa, dibujame un caminón, no, pero así no, de los grandotes. rosa, una princesa. rosa, asi no rosaaaaa, esa no se parece a la bella durmiente (etc). la pobre rosa me tenía toda la paciencia del mundo, pobre mujer. para estar cerca mio siempre se necesitó paciencia, solía decir mi madre, (y los los huevos de oro, solía acotar mi ex). cuando me cansaba de dibujar, hacía rompecabezas yo sola, porque nadie me tenía que ayudar. tampoco a peinarme o a vestirme, no importa lo ridicula que estuviese no había forma de hacerme cambiar de opinión (en la foto anual del segundo grado tengo una colita arriba de todo y otra abajo, y combino unas calzas metalizadas celestes fucsia con unas medias violetas, impresentable). cuestión que cuando rosa se liberaba de mis pedidos (rosa, un puercoespín, dibujame un puercoespín), y ya habiamos terminado ambas la tarea (rosa, porque la cursiva te sale mejor, enseñame a que sea así como la tuya rosa) yo empezaba a hacer los rompecabezas cuando no me obligaban a dormir las malditas siestas que nunca quería dormir (hacela dormir como sea rosa, le decía mi mamá, sino a la noche tiene un mal humor insoportable). cuestión que en esos momentos en donde rosa podía respirar, viste, dejar de prestarme atención por unos minutos, ponia casettes que traía de la casa. era fana de la buena musica, rosa, la tenía clara. durante las tardes de invierno nos deleitabamos escuchando los casettes de sandro, los pimpinela, cacho y dyango. rosa estaba enamorada de sandro (era un secreto que le guardé hasta el día de hoy, porque el marido de rosa era medio malo y no se tenía que enterar). y bueno, así se me fue acostumbrando el oído, y no había pasado nada, que ya me sabía los casettes de memoria (hoy poné los pimpinela rosa, dale). me recuerdo adelante del espejo con un cepillo de pelo haciendo de lucía galán a esaaaa que te aparta de miiii, que te roba tu tiempo tu alma y tu cuerpo, ve y dileeeee (y ahí me cambiaba de lado porque era joaquin y decía: que quieres). claramente, los pimpinelas eran nuestros preferidos.

http://www.youtube.com/watch?v=sNY7AiSjJJM * (disculpen, estoy teniendo problemas técnicos otra vez)


la pasabamos en grande rosa y yo. bueno yo si, no se si rosa, la verdad que no le pregunté.

les decía entonces que es así, viste. lo que uno de chico mama, es indeleble. vos dirás que lo mio roza lo impresentable, ya se que lo estás pensando. pero no se, que querés que te diga. a mi esas canciones me emocionan, ¿entendés?. las escucho y no puedo evitar  tener que cantarlas con pasión y un cepillo en la mano. por qué vos me dirás la cultura esto, la musica lo otro, el sonido de lo de más allá, y yo te re entiendo. pero uno escucha estas cosas, y así sin más te das cuenta de por qué son populares viejo, es como que te hacen feliz, viste.

me acordé de rosa, el otro día. en realidad no fue tan así, me acordé de los rompecabezas, y viste esas asociaciones que uno hace, me retrotraje a la época y me acordé de rosa. tanto tiempo sin pensar en ella, que lo tiró, y de repente aparece así como si la hubiese visto ayer. siempre venía a mis cumpleaños rosa, hasta que me vine a estudiar acá. después perdimos el rastro.



era buena rosa.



*por favor, no se pierdan la genialidad de ese video de 1983 de los pimpinelas ("ven aquí, quiero decirte algo"). además de que la canción es un clásico  SUBLIME, la ropa y el escenario son mortales y las letras blancas con sombra azul muy de las novelas de andrea del boca. el recuadro rojo y el número uno dorado no hacen mas que asentar toda la grasada. lucía viste un vestido azul de princesa que parece salido de una tienda de disfraces berreta y joaquín vestido de blanco con los pantalones que le llegan a las tetillas... impesionante. y que estén parados entre una calle de ... ¿árboles?. genial, es todo genial.
igual lucía y joaquín no le ponían la onda necesaria, yo cuando interpretaba sus canciones siempre le terminaba dando cachetadas a joaquin (se las merecía, fijense la cara de nabo que tiene, encima ni canta nada el muy gil).

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