la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

jueves, 14 de junio de 2012

de la emoción violenta que te produce la docencia y que dirían las señoras didácticas al respecto

hoy estaba dando una clase sobre PODER (si, bueno, pongamosnos a discutir sobre los programas educativos y de que le puede servir a un pibito de 12 años ese concepto que no tengo claro ni yo). y estaba este chico, marquitos, que molestaba.
primero empezó durmiendo.
- marcos, levantate.
m.- tengo sueño profe.
- no es mi problema. abrí los ojos que ya entré al aula.
m.- ufa.
- marcos, despertate.
m.- ¿mmm?
- DALE MARCOS (pegandole con la mano en el banco).
m.- ya estoy.

a medida que ibamos charlando, la clase se fue haciendo bastante dinámica. mientras discutiamos los distintos poderes que se cruzan en la sociedad y las distintas formas de sufrir y ejercer el poder (metí hasta a Freire y que el poder está en la cabeza del dominado, las señoronas de Cs. de la Educación estarían orgullosas de mi) veo que marcos charlaba con su compañero.
- marcos callate.
a medida que la clase transcurría, marcos se ponía más molesto. ya no era solo charlar, sino tirarle cosas a la compañera de enfrente (marcos, cortala), meter una lapicera adentro de la estufa (marcos, cambiate de banco), reirse a carcajadas cada vez que yo decía "sexo" (uso mucho la palabra sexo en mis clases, mis compañeros docentes deberían aplicarlo, es una gran herramienta para que te presten atención enseguida. tooodos mis ejemplos acerca de todo rondan a la experiencia de cojer), sacar el celular (marcos, dame ese celular), golpear a su compañero de banco con una botella de coca cola vacía (marcos, tirá esa botella), silbar (marcos, me tenés harta).
así estaba la cosa, cuando de pronto, extrañada por diez minutos de silencio de su parte, lo miro y estaba jugando a unos jueguitos con el black berry del compañero. presa de un ataque de emoción violenta (tiene que ser algo hormonal vinculado con estar cerca de cumplir 25, sino es inentendible) y sin decir nada le revolié una tiza que le pegó de lleno en la cabeza. sorprendido, levantó la vista y me miró. todo el aula se quedó en silencio y yo me pregunté si usar tizas de proyectiles podía ser considerado agresión infantil y que qué mal belén que no puedas controlarte; horrible, horrible todo.
marquitos me miró, y yo lo miré, intentando mantener algo de seriedad (toda la que le puede quedar a alguien que acababa de revolear una tiza contra uno de sus alumnos, claro). agarró la tiza que tenía en el regazo, extendió la mano para devolvermela y dijo:
m.- agresión física para mantener la autoridad. está bien, me lo merecía.

es mi alumno favorito a partir de hoy. marquitos corazón.
deberían darme una placa o algo así "belén, derrotando mitos didácticos desde el 2010".

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