la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

miércoles, 6 de febrero de 2013

LA noche de poseidón 3 o de mis problemas para manejar la frustración

esta noche empezó acá
siguió acá
y se lee con esto de fondo si o si.


ahora si, pueden seguir leyendo:

en eso estábamos cuando empezó a sonarle el celular. agitadísimo, mientras que con una de sus manos me sostenía el cuello, se apoyó sobre el antebrazo y con la otra buscó en el bolsillo el teléfono. me miró serio.
es el dueño del barco, dijo preocupado.
me incorporé, como si una burbuja explotase de pronto.
esperá, quedate tranquila. lo llamo a ver que pasa.
nos paramos y me dio miedo de que lo encontraran acá, conmigo. él, alto, me miraba mientras se llevaba el celular a la oreja. yo me fui haciendo chiquita, hasta quedar sentada en el suelo. me dio miedo. miedo de que haya pasado algo.
si, me llamaste, ¿pasó algo? ehhh, no, no... ¿yo te llamé? no... si, está todo bien. estaba acá pasando la aspiradora, se habrá llamado solo capo, disculpá. si, está todo en orden. cualquier cosa te llamo. saludos che
sonreí. sentí que me volvía el alma al cuerpo.
con la presión de tus piernitas llamamos al jefe. que joda eh, mirá si nos escuchaba. te voy a tener que enseñar a portate bien.
la música se repetía, constante. el rumor del mar, a lo lejos. sonidos de gaviotas, algún grito de los pescadores haciendo bromas en la lejanía.
los dos estabamos descalzos. sin mirarlo me saqué el pantalón y él se desabrochó el cinturón. el rumor del agua y el bamboleo del barco me generaban una soñolencia que mezclada con el inmenso placer físico que me envolvía me hizo pensar que eso debía ser la muerte, así debería sentirse, la inconciencia del no estar más, la tranquilidad de ya no ser.
me volví a acostar y me estiré en el piso, manteniendo las piernas dobladas.
sos hermosa, morocha, dijo con admiración, con ganas, con todo. por primera vez le creí.
se acercó y empezó a besarme despacio. arrancó por los labios, a los que mordisqueó, bajó por el cuello, llegó a mis tetas y rodeó el pezón; lo acariciaba lentamente con su lengua. despacio, apreté mi palma contra su cabeza y siguió bajando mientras yo levantaba mi espalda y mi cintura acompañándolo.  rodeó mi ombligo y bajó, siguió bajando. cerré mis piernas y me miró

avanzo y escribo
decido el camino

dejame que te bese toda, morocha.
no, le dije. quiero que me cojas.

me abrió las piernas y yo las cerré. las abrió otra vez, y las cerré. me empujó hacia abajo, y otra vez.
dejame que te chupe.
no. quiero que me cojas.

me dio vuelta y seguimos forcejeando. era más fuerte que yo, pero yo sabía de donde agarrarme para que no pudiese llegar.  finalmente logró abrirme las piernas. se acercó, y sentí su humedad palpitante intentando entrar.

no, ponete.
me agarró una mano contra el piso. volvió a intentar.
no. ponete.
no puedo.
ponete. no voy a darte una clase de educación sexual a estas alturas.
yo con vos tengo todas las clases de educación sexual que quieras morocha.
callate tarado, ponete.
un poquito, la puntita, así.
la puntita después resulta todo. si los conoceré a ustedes. ponete, después me hacés un marinerito y ¿qué hago? te lo mando para acá con una estampilla en el culo.
mandame todo.
ponete, dale.


ves. mirá lo que pasa.
jajajajaja.
no te rías, esto nos afecta a los hombres.
me ofende que tu amigo no me quiera.
si, si te quiere. no quiere el preservativo ¿no ves?. igual que nos pasó la otra vez belén, la puta madre.
que lástima.
mirá cuando le cuentes a tus amigas. estuve con un marinero rudo medio vejete que no se le para.
no te preocupes. esta es la mejor noche en mucho tiempo.
¿en serio me decís?
si.
lástima que mi amigo me abandone así, con semejante mina al lado.

así son las cosas,
amargas borrosas
son fotos veladas de un tiempo mejor.

me mordí los labios. me tragué las ganas, la frustración, el odio que me daba. intenté ser razonable, pero vieron que no se me da mucho.
no te preocupes. es nuestro secreto, le mentí.
¿no le vas a contar a nadie?
no.
jajajaja. dejá de chamuyarme, morocha. ya te tengo calada a vos.
¿ah si?, sonreí con esfuerzo.
no podés quedarte callada. y pese a eso solo me generás más y más ganas de contarte cosas.
¿te doy ganas de hablar? si que soy un embole, no podía evitar el reproche. intentaba, pero no.
es que ya estoy grande. es eso. me gusta hablar con vos.

se apaga el deseo
ya no me entreveo
y hablar es lo que se me va mejor

estás viejo entonces, más bien, contesté, frustrada y sin poder contenerme.
y con un pene que no responde, sonrió, buscando complicidad.
pobre mi marinero rudo, intenté darsela, aunque mi cara toda denotaba tormenta.
con las ganas de comerte que tengo, siguió remándola.
me semi incorporé, desnuda como estaba, intentando que no se note tanto el mal humor. en fin. me voy. 

se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar

me miró serio de pronto. vos no te vas a ningún lado, dijo, y me atrajo hacia él tirando de mis piernas.

las ganas que quedan
se marchan con vos

4 comentarios:

  1. Tipo que ronda los 30 que tiene tu ogete pidiendo comida servido en bandeja de plata y no se le para...

    claramente es casado y puto.

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  2. este relato me genera ansiedad, quiero saber como termina. Estúpida y sensual ansiedad.
    Encima también me calienta el relato, aunque no se le pare.
    Leo Matiolli... digo, leo atenta.

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  3. mandalo a terapia y el verano que viene que te coja como la gente!


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