la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

miércoles, 29 de agosto de 2012

si no bailás sos un muerto

no me gusta hacer cosas sola. todo lo que implique alguna "salida" (onda cine, bailar, cenar, tomar un café) debo de hacerlo acompañada.
siempre me pareció que la soledad es mas sola en la gente que sale consigo misma. sin embargo tengo una fascinación especial por ellos. me distraigo observándolos y trato de imaginarme sus vidas. ese viejito leyendo clarín de la esquina con boina marrón, ¿tendrá hijos?, ¿será de los que se quejan de la inflación k?, tiene pinta de haber sido tachero toda su vida. esa piba más allá, con cara de triste, que toma un cafe escuchando musica desde sus auriculares, ¿qué música escuchará?, ¿estará haciendo tiempo esperando a alguien? ¿la cara de orto se deberá a que se siente sola o se habrá peleado con algun novio?. ¿y la señorona con los labios mal pintados de rojo? mira abstraida por la ventana, ¿se acordará de épocas mejores, donde todavía tenía pulso para pintarse?.

sin embargo es en el cine donde los solitarios me llaman más la atención. ni bien me siento en la butaca los identifico tras una rápida panorámica del lugar. esa piba de más allá, el señor sentado adelante, el adolescente despatarrado de la esquina. ¿qué motiva a alguien a ir al cine solo? ¿qué estado de ánimo tienen que tener para decidir expresamente ir a sentarse a un butacón enorme de un cine genérico rodeado de parejitas y amigos ruidosos que comen pochoclos y acentúan su soledad?. cuando empieza la pelicula y se apagan las luces identifico al solitario más cercano y suelo prestarle más atencion que a la pelicula en cuestión. bajo las sombras, intento percibir sus movimientos, sus gestos, sus semi sonrisas. muchas veces siento ganas de cambiarme de asiento y que compartamos soledades un cachito, pienso que capaz nos aliviaria la compañia aunque sea de una desconocida como yo. porque la verdad es que yo de soledades conozco bastante, pero siempre a escondidas. si los solitarios públicos me fascinan es justamente por eso, porque exhiben con desparpajo su soledad, mientras que mi máxima obsesión es ocultarla.

unas de esas tantas veces que fui al cine con un grupo de amigos, sin embargo, fui participe muda y expectante de una escena maravillosa. llegamos a nuestros asientos y yo quise sentarme en el costado. me siento encarcelada si me siento entre dos personas, o entre dos personas y una pared, me asfixio. por eso siempre intento quedar del lado del pasillo. en mi recorrida habitual por el lugar, me topé con que en la fila de enfrente, de la cual me separaba mi pasillo salvador, había un chico de unos 12 o 13 años. era menudito, y muy pecoso. tenía unos ojos enormes y el pelo despeinado. estaba solo, y estaba cerca, por lo cual iba a ser mi foco de atención esa noche. mientras mis amigos peleaban por quién sostenía el tarro de los pochoclos, yo no podía más que observarlo. de pronto se apagaron las luces y el señor de los anillos comenzó. no vi nada de la película; me pasé las casi tres horas mirando ensimismada al pequeñin que seguía las aventuras de frodo y el anillo como hipnotizado. sonreí cuando el sonrió, lloré cuando el lloró, me alegré cuando se alegró. esperaba con ansias las escenas con luz, así podía espiarlo mejor ya que las sombras de los bosques me impedían dilucidar que estaba haciendo mi  involuntario acompañante de soledades de esa noche. cuando terminó la película, el pecoso se levantó, se secó una lágrima perdida con el puño del buzo y me miró unos segundos. agarró su campera y al pasar al lado mio me dijo: estuvo buenísima, ¿no?
me descolocó un poco y me sentí desnuda y descubierta. solo atiné a sonreirle. el mocoso me devolvió una media sonrisa y sin volver a mirarme se perdió entre la muchedumbre que se agolpaba para salir del lugar.



hará unas semanas, no se por qué, se me dio por salír sola a bailar. me puse unas zapatillas all star rojas y un jean cómodo. me envolví en mi saco negro y me puse los auriculares. mientras caminaba hacia el lugar (era la 1 am y las calles estaban sorpresivamente poco concurridas) bailaba al ritmo de la heterogénea lista de temas que saltaban en mi reproductor de mp3 que para mi felicidad suele comportarse como un epiléptico desquiciado que pasa de un género musical a otro sin medias tintas. en una esquina, mientras esperaba que el semáforo se pusiese en rojo para poder cruzar me entraron unas ganas irrefrenables de moverme y cantar al ritmo de un tema de banda registrada. en eso estaba, concentradísima, cuando empecé a escuchar aplausos y risas de fondo.  tardé unos segundos en entender que yo era el foco de atención y extrañada me saqué un auricular y me di vuelta. detrás mio habia una mesa de hombres vestidos con delantales blancos de la fábrica de pizzas que habían terminado su turno y estaban cenando en la puerta del local. aplaudian divertidos mis pasitos de baile y un par de ellos siguieron cantando el estribillo de la canción pese a mi mudez inmediata tras el papelón. les sonreí timidamente (y coloradamente) y antes de que se pusiese el semáforo en rojo uno de ellos se acercó, me agarró de la mano, me hizo girar y me puso un papel en el bolsillo.
con una carcajada y una semi reverencia me despedí de mis aplaudidores y crucé.

tras hacer dos cuadras sonriente y al ritmo de michel jackson me acordé del papel. metí la mano en el saco y me encontré con un papel de envoltorio con un corazón garabateado con bastante dificultad (me costó entender la figura que esos trazos intentaban recrear) que adentro decía:  
para la morocha que baila en soledad, de los chicos y fabíán. hay que seguir bailando. siempre.

11 comentarios:

  1. capos los pizzeros <3
    tu relato del cine me hizo pensar en una persona que, cuando salió la última de El señor de los anillos debía tener esa edad. Me lo imaginé así, como lo decís vos -aunque no pecoso- y me movió algo adentro. Algo lindo, algo tierno.

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  2. Una vez fui al cine solo, a ver El perro, un día de semana cuando salí del psicólogo. Sala casi vacía, algún que otro anciano nomás. No iría un finde.

    Hace unos días vi en la calle un afiche de un bar cerca de mi casa. Una especie de "Acá sí que no se coje" pero con ajedrez desde las 18 hs. En cualquier momento me mando solo.

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    1. avisame cuando vayas asi te paso a observar de incognito.

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  3. Estás viviendo la soledad con mucho pesar, como si estar sola fuera en esencia una cosa mala, triste, fea. Es cierto que la soledad es difícil de soportar, pero yo creo que se debe a que es el momento en el que uno más se encuentra consigo mismo. Es como cuando uno empieza a analizarse: te enfrentas con tus miserias. Pero una vez que uno puede interpretarse a sí mismo, descifrarse, explicarse, entenderse, digo, cuando uno lleva una trayectoria de soledad -igual que de análisis- lo suficientemente larga, llega a quererse a sí mismo, empieza a disfrutar de los ratos de soledad, y al mismo tiempo, a querer compartir lo hermosa persona que uno se siente con otro... adelante con la soledad, de vez en vez viene bien andar solo.

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    1. no. me parece que no entendiste nada lo que quise decir.

      igual gracias por comentar. abrazo.

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  4. The best of the best. Bueno, ya sabés para que sirven los pasajes negativos de esta vida: para hacer con ellos buena literatura (o dibujos, o música) y transmutar el plomo en oro. Belleza.

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    1. gracias bob. me pone contenta cuando algo te gusta. =)

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  5. la primera vez que fui al cine solo, fue para ver dragon ball z 3. como me daba verguenza pedirle a alguien que me acompañe, decidi hacerlo solo.

    la segunda, porque una novia se fue de vacaciones y no sabia que hacer con tanto tiempo libre. fui a ver chicken little.

    despues, afine la punteria. pero al cine se va acompañado.
    brian.

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  6. Te dejo esto para que bailes

    http://www.youtube.com/watch?v=-3sNKuHcQvw&feature=relmfu

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