la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

domingo, 16 de febrero de 2014

pedro el que espera, 6 o de mi mecanismo de negación forzosa

si querés leer la historia de pedro, empezá acá
seguí acá
esta es la tercera parte
la cuarta
la quinta

y ahora si:

me mordí los labios, odiándonos (a él, por gil, a mi, por idiota) en silencio.

la noche perdió sentido, pero mis facultades mentales todavía conservaban algo de dignidad asique me prohibí mandarle un mensaje. siempre tuve (ahora, después de dos años de terapia, un poco menos) esa pelotudez cósmica de pensar que si yo no daba el brazo a torcer, si yo no acercaba nunca posiciones aunque fuese yo misma la que me había alejado, si yo me mantenía estoica en el silencio mas profundo, yo GANABA. no se exactamente qué, porque internamente la obsesión y ansiedad prevalecían, pero en mi imaginario (enfermo, según inés) mantener en apariencia mi orgullo incólume implicaba que yo, inexplicablemente, triunfaba. no importaba que la dignidad fuese solo una pantalla, ya que nadie, solo yo, sabía el oscuro secreto. sabía que sufriría noches de morderme labios y uñas para no mandarle mensaje.
mi mecanismo habitual (todavía persiste, aunque últimamente inés lo doblega más seguido) me obligaba a tragarme todos mis problemas de autoestima, ansiedad y obsesión en silencio. hacia afuera me mostraba firme y segura, y al tiempo (una, dos semanas, tres a lo sumo) el susodicho desaparecía, finalmente, de mi mente. se borraba de mi memoria, de mi imaginario, de mis complejos, de mis ganas. lo bloqueaba exitosamente y de pronto desaparecía para siempre, era como si nunca hubiese sucedido.

para lograr mi objetivo borraba el contacto del teléfono, lo ocultaba en el facebook.
el último paso, luego de un mes, era borrarlo del face. si no está en face, no existe.


pero pedro, por supuesto, no me dejó.


volvió a aparecer en el tiempo límite; tres semanas después, en la última etapa de mi proceso de negación.
cuando yo creía ya, por fin, tenerlo todo controlado.

pedro esperaba, si. y aparecía, siempre, en el momento más inoportuno.
  

7 comentarios:

  1. uh, yo hago lo mismo. Eso, lo de la negación. Lo de sentir que "gano" si no doy el brazo a torcer. Vivo debatiendome con ese problema.

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  2. Que mecanismo de mierda q tenemos todas pensar q el silencio nos da dignidad y es al revés...

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  3. yo hago exactamente lo mismo pero no lo sufro tanto, creo q necesito terapia más de lo q imaginaba

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  4. Ojo, nunca está bien arrastrarse para mendigar cariño / contacto físico / sexo, yo creo que está bien tener un poco de orgullo.

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  5. Empecé a leer tu blog hace poco y lo estoy devorando, me encanta como escribis y tus historias, sos genial!
    Mis personajes favoritos, aparte de vos claro, son n., p. (la lesbiana) e inés, me divierten mucho los tres.

    Un beso, me quedé con ganas de ver como sigue esta historia!

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  6. Quiero saber cómo sigue Belénnn!! Por favor!! Me identifico mucho con tus historias.

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  7. no sé cómo llegué acá, pero este blog me encanta. Me siento boluda diciendo la palabra blog. Y comentando en uno, ni te cuento. Queremos saber cómo sigue Beleeen!
    C.D.

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