la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

Buscar este blog

dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

domingo, 1 de septiembre de 2013

el italiano y yo/9 o el problema nunca son los otros

primera parte
segunda
tercera
cuarta
quinta
sexta
séptima
octava

l.- dale bel, salgamos.
belén.- no tengo ganas.
l.- daleee, vamos a marga, te conseguimos otro extranjero y listo. dejá de ser tan drama queen.
belén.- bueno, pero no traigas al pelotudo ese del rosarino.
l.- ¿por qué?
belén.- porque es muy goma boluda, se la pasa hablando, hace chistes malos...
l.- pero no sabes la pija que tiene.
belén.- cierto.
l.- nos encontramos allá a las doce. chau.
belén.- te aviso.
l.- no, es una cita, no me jodas.

12.30 entré a marga. la música estaba fuerte, el lugar estaba lleno. yo estaba como sedada. todo fuera, nada dentro. las percepciones eran diferentes. caminaba intentando llegar al final cuando alguien se me colgó del brazo.

l.- boluda, pensé que no venías.
belén.- aca estoy.
l.- te veo. en ojotas.
belén.- si, no tenía ganas de cambiarme.
l.- tengo una sorpresa.
belén.- que.
l.- ¿a qué no sabés quién está?
belén.- ¿quién?
l.- el mati.
belén.- ¿qué mati?
l.- el italiano pelotuda, que mati va a ser.
belén.- ¿acá?
l.- si, esta con el amigo y otra minita. andá a saludarlo.
belén.- no, no. si no me quiere ver. sino me hubiese dicho de vernos.
l.- te vio a la mañana y a la tarde, querría pasar la noche con el amigo, nena.
belén.- y con la mina.
l.- ay, belén, no seas idiota querés. el flaco vive en italia, se va. dejá de enroscarte al pedo.
belén.- bueno. vamos a bailar.

nos pusimos en el medio de la pista. al principio me costó. pronto estaba en trance y no podía parar. otra vez, juntas, hacíamos pasitos y todos los de alrededor comenzaron a coparse. me saqué las ojotas y seguí saltando, moviendo las manos, las caderas, cerré los ojos y bailé con todos y con nadie. a medida que avanzaba la noche más cansada y transpirada estaba, no podía parar. l.- me hacía señas de que nos vayamos a sentar, pero la dejé ir sola y seguí. de pronto no pude más y me apoyé contra una pared, sin aire. me sequé la transpiración con la mano y me até el pelo.  noté que me estaba mirando hace rato, pero no quería verlo.
estaba enojada, no entendía bien por qué. me senté en el piso, intentando recuperar el aliento. se acercó y se acuclilló contra mi. dijo algo que no entendí. se acercó y cuando quise darle un beso me corrió la cara.
mi odio aumentó; me levanté y lo dejé ahí en cuclillas. salí a la calle y me senté en el cordón de la vereda. el frescor me refrescó las ideas, no era culpa de él, ni mía. no era culpa de nadie. al rato se sentó al lado mio y me abrazó. seguí sin mirarlo. se quedó un rato en silencio, a mi lado. luego me pegó el hombro, señaló el pub y masculló: my friends.
levanté mis hombros y lo invité a irse. no lo miré ni una vez, miraba mis pies descalzos y me insultaba internamente. estaba haciendo una escena, era una rídicula, una idiota, una tarada.
me dio un beso en la mejilla y entró.
estuve ahí media hora más, hasta que salió l.-
me preguntó que pasaba pero no le conté nada.
le dije que no me sentía bien, que me iba a casa. la saludé, me puse las ojotas y comencé a caminar las 40 cuadras que me separaban de casa.
cuando estaba a diez me puse a llorar.
no se si de la verguenza que me daba yo, del desplante de él, o de lo sola que estaba, lo sola que quería estar si me aferraba a estos personajes que aparecian intermitentemente y se iban.
de pronto me di cuenta. lloraba por mi, me daba lastima.

continuará...

3 comentarios:

  1. Oh Marga, llegaste y me diste un tano, en mis vacaciones.

    ResponderEliminar
  2. me siento tan identificada que me enojé con vos, pelotuda.

    ResponderEliminar

comentame toda