la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

domingo, 1 de abril de 2012

por las razones indicadas

me mira con sus ojos verdes, enormes.
me siento incómoda. me doy vuelta para no verla. pero sigue ahi, sus ojos clavados en mi espalda.
relojeo sobre mi hombro. no se inmuta, no parpadea.
- bueno, dejame en paz.
vuelvo a darme vuelta, pensando que en definitiva es mi culpa. sobre todo por empezar a escribir esta entrada al estilo harry potter. la espio otra vez, haciendome la boluda. inmóvil, me devuelve la mirada seriamente.
semi fastidiada, me siento en la cama. el aire que se moviliza cuasi inerte por la habitación gracias al ventilador me pega en la espalda desnuda y me hace escalofríos. me miro los pelitos del brazo erizados. la miro. me mira. alargo la mano para tocarla. se deja, sin dejar de mirar (me).
- no te lo tomes a mal. no es tu culpa.
me acomodo el pelo. pienso que estoy mal, muy mal, si me siento incómoda por la mirada inquisidora de una gata que ni siquiera sabe ronronear.
- shh, salí de acá isidora. - la exclamación es acompañada por un movimiento rápido de mi mano, casi despectivo. isidora vuelve a mirarme. parece resignada.
me enderezo y me acomodo el corpiño. mis pies tocan el piso. el frio en los dedos me hace dar otro escalofrío, que es acompañado de un automático estornudo. me sonrio, pensando que los escalofríos y los estornudos son dos de las sensaciones auto provocadas instintivamente que más me satisfacen. tal vez porque su sensación de agradabilidad (si es que la palabra existiese) dura nada, dos, tres segundos. es tan rápida que uno no sabe si realmente lo sintió o se lo imagina. estoy segura de que la felicidad plena se debe sentir exactamente así; inasible, inesperada, atolondrada, infinitamente corta, extrañamente triste.
isidora hace un pequeño maullido gutural, pienso que encima de que es la gata mas antipática que conozco, tampoco sabe maullar correctamente. sigue mirandome, y ya me empieza a molestar.
- te dije que te vayas, scht. fuera. dejá de mirarme, ¿te gusto?
veo un relámpago de burla en sus ojos. o lo imagino. le estoy hablando a una gata, claramente las cosas no están funcionando correctamente en este, nuestro pequeño mundo.
me levanto y voy hacia la cocina. pongo la pava y al darme vuelta para llenar el mate, la encuentro de vuelta sobre la mesada.
- ¿te levantaste goma hoy no? debe ser el domingo.
isidora estornuda y me moja.
- que asco.
estornuda otra vez.
- es a propósito, ¿no?.
impasible, me guiña un ojo.
- dejame en paz. no estoy de humor.
abro la cortina y el sol ilumina la habitación. abro la ventana y la brisa me golpea la cara. me quedo mirando hacia el edificio del frente. dos, cinco, diez minutos. solo salgo del ensimismamiento cuando escucho el agua que empieza a hervir. en cámara lenta, voy a la cocina y apago todo. me siento en la banqueta. isidora me mira desde encima de la heladera.
- perdoná. ni yo me soporto cuando me pongo existencialista.
tomo conciencia de mis pies, contra el cerámico frio. se que va a ser un día perdido en donde me la pasaré contemplando la existencia sin hacer nada provechoso por la misma. la psicologa diria que tengo que dejarme ser. ser pelotuda, pienso, mientras mis sentidos estan totalmente alertas al mundo silencioso y apacible que me rodea.
dale belén, aunque sea terminar la novela. el cuerpo no me responde, mientras que dentro de mi cabeza parte de mi cerebro lucha contra las neuronas que absortas se quedan contemplando la inmensidad del universo como si todo fuera realmente maravilloso y digno de ser contemplado. puedo imaginarme perfectamente cerrando y abriendo los ojos impresionada ante la sabiduría de la naturaleza humana. cierro y todo es negro, pero hay destellos, los sonidos llegan mas directamente al resto de mi cuerpo. abro y es luz, todo luz.
exasperada por tanta idiotez me refriego la cara, los ojos, el pelo con las manos. despertate belén, despertate. me traslado cansinamente de la banqueta hacia una silla del comedor y me quedo mirando el reloj. ya son las 12 y media. y ahora menos diez. en punto. y tres. isidora se acerca y se refriega entre mis piernas.
me paro, e intento convencerme de sacarme el joggin rotoso que uso de pijama. le semi sonrio a una seria isidora que me sigue contemplando ahora desde la mesa. decido dejarmelo; no quiero perder la sensación maravillosa de que me proteje de tener que hacer algo respecto de mi vida.
bajo la persiana a medias. dejo entrar a rendijas el sol. pienso que la persiana entre abierta podría ser una metáfora excelente al respecto de mi vida. después pienso que estoy demasiado pelotuda, y me pongo de mal humor. me vuelvo a acostar. isidora se acomoda a lo largo dandome calor al costado de la panza. el ventilador sigue su curso.
al fin y al cabo, es domingo, pienso. como mi vida.

2 comentarios:

  1. Mmm... Una vez alguien leyó un cuento mío y cuando me hizo una devolución del mismo (además de hacer referencia a lo que era "corrección pura"), me dijo:
    "Se nota que tenés un mundo interior muy grande".
    Yo me sentí halagada, pero al rato pensé que en realidad, todos tenemos un mundo interior muy grande. Mientras leía este post tuyo, tuve esa sensación todo el tiempo, eso del mundo interior muy grande. No se me fue en ningún momento, y creo que un poco, comprendí a aquella mujer.
    Lindo esto. Gracias por compartirte así.
    Un abrazo =)

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