la unica diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción debe ser verosímil .- mark twain


mis padres fueron radicales, yo soy peronista, lo de progre vino por default. no entiendo la gracia de guardar secretos, nunca pude hacerlo; siempre lloro en todas las sesiones con mi analista así no siento que desperdicio 300 pé.

dos referencias básicas a la
hora de leer el blog: isidora es mi gata e inés mi psicóloga. con ellas conformamos el triángulo isóceles que perpetúa mi desequilibrio interior. y mis amigos, claro, protagonistas estelares de los numerosos diálogos que rellenan este blog. y mi mamá y mi papá que son los culpables de todos mis problemas emocionales (gracias freud).
que les sea leve, pues.


la vida no es como uno quiere. es como es (mirta legrand)

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dijo de belén el caricaturista historiador bobrow: "el idiolecto de la autora de este blog asume todos los tópicos culturales más políticamente incorrectos de occidente sin por ello asumir su carga ideológica".

jueves, 2 de junio de 2011

de la existencia y sus derivados.

hoy venia sintiendo lástima de mi misma en el subte. tenía frío, muchos parciales amontonados, estaba sola (y no solo eso, sino que el vagón estaba lleno de parejitas felices, malditos ellos) y me había peleado con un amigo.

mi instinto virginiano estaba a pleno, la vida me maltrataba constantemente. no era justo, no.

entre el ruido del subte y un tema de los redondos que intentaba captar la atención de mi oido, escuché la risa contagiosa de un nene. levanté la vista y encontré a un liliputiense de unos 6 años jugando esos juegos de mano (bananero, ba-na, olé olé) con una mujer. al lado un hombre reía al compás del niñito intentando aprenderse la canción. cada vez que el liliputiense ganaba, hacía un bailecito casi coregrafiado y exclamaba: ahora me salió mejor ¿no?.
ambos le sonreían con las sonrisas mas grandes del mundo mundial, afirmando la victoria. el liliputiense daba un giro y empezaba el jueguito con la mujer de vuelta. la desenvoltura y simpatía del pequeño hizo que me percatara varios minutos tarde de que ambos eran ciegos.
de la mano de esta revelación llegó la certeza de que a veces puedo ser demasiado pelotuda.

2 comentarios:

  1. iba a hacer un comentario lugarcomunero tipo "no hay peor ciego que el que no quiere ver"... pero no me da el pinet.
    imagino el tamaño de la criatura, para que amerite que vos la llames "liliputiense".
    y si, a veces todos podemos ser y somos demasiado pelotudos

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  2. Hola Ailen , muy bueno lo tuyo, es meritorio el laburo que lleva hacer caminar las letras por las tabas hasta la compu, en fin , es alucinante sorprenderse ( valga la redundancia) y es alucinante no ver la falta sino la presencia, no pasa seguido , disfrutalo cuando te pase, los boludos son los que justifican la gracia con una desgracia, bue... me fui al mierda , besos de tu viejo amigo, saluuu.

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